B.P. Puri Goswami


El Arte del Sadhana

El Guru y la Iniciación

De los capítulos precedentes se evidencia que es de monumental importancia entrar en contacto con los Vaisnavas y particularmente con un maestro espiritual devoto puro, que puede instruir sobre el sendero de la vida espiritual.

También hemos visto que uno tiene que haber acumulado muchas vidas de actos piadosos antes de poder obtener la buena fortuna de asociarse con un devoto puro. Cuando las dudas de Vidura fueron eliminadas al escuchar las explicaciones de Maitreya Muni sobre el Señor Supremo, dijo a modo de gratitud:

 durãpã hy alpa-tapasah
 sevã vaikuntha-vartmasu
 yatropagiyate nityam
 deva-devo janãrdanah

“Quien haya hecho pocos sacrificios y acumulado escaso mérito nunca puede conquistar el servicio a las grandes almas que recorren el sendero hacia la morada del Señor de Vaikuntha. Los peregrinos en esa senda, están constantemente ocupados en glorificar a Aquel que es el Dios de dioses y el controlador de todas las entidades vivientes”. (Srimad Bhãgavatam 3.7.20)

Sin dicho mérito, no se puede tener fe en la manifestación del guru; ni siquiera se lo puede reconocer.

 mahã-prasãde govinde
 nãma-brahmani vaisnave
 svalpa-punyavatãm rãjan
 visvàso naiva jãyate

“Los que poseen poco mérito, oh rey, nunca desarrollan la fe en el mahã-prasãda del Señor, Govinda Mismo, el Santo Nombre (nãma-brahma) y los Vaisnavas”. (Skanda Purana)

Jiva Gosvãmi lo confirma al comienzo de su Bhakti-sandarbha con una cita del Brahma-vaivarta Purana:

 yãvat pãpais tu malinam
 hrdayam tãvad eva hi
 na sãstre satya-buddhih syãt
 sad-buddhih sad-gurau tathã

“En la medida en que nuestros corazones estén contaminados por el pecado, no veremos la verdad brindada en las Escrituras. En otras palabras, no desarrollaremos la fe divina en la conclusiones teístas de la Escritura, ni reconoceremos la autoridad divina del maestro espiritual, honraremos a un desviador, un guru cuyas instrucciones nos conducirán por el camino que nos aleja de Goloka-Vaikuntha y la rendición a él”.

RENDICION AL GURU

Krishna declara en el Bhagavad-gitã

 tad-viddhi pranipãtena
 pariprasnena sevayã
 upadeksyanti te jñãnam
 jñãninas tattva-darsinah

“Aprende la verdad a través de la rendición, la inquisición sumisa y el servicio. El alma autorealizada que ha visto la verdad te iluminará”. (Gitã 4.34)

En el Mundaka Upanisad hay un famoso verso que declara la importancia de rendirse al maestro espiritual.

 tad-vijñãnãrtham sa gurum evãbhigacchet
 samit-pãnih srotriyam brahma-nistham

“De modo de realizar la verdad, hay que acudir al maestro espiritual que es sabio y versado en el Brahman, con donaciones en las manos, y ofrecérselas”

La palabra samidhi (“donaciones”) aquí utilizada significa madera para el fuego sacrificial, mas se asume como poseyendo un significado ampliado que abarca los tres elementos de la rendición sostenidos en el Gitã: reverencias, inquisitoria sumisa y servicio. El discípulo se aproxima al maestro espiritual con estas tres clases de donaciones. El maestro espiritual por su parte, debe poseer el necesario conocimiento y fe determinada en la Verdad Suprema, para poder remover todas las dudas del discípulo. La característica esencial del maestro espiritual luego, es que posee conocimiento de las tres categorías: sambandha, abhideya y prayojana. Es por eso que el Caitanya Caritãmrta expresa: “Aquel que conoce la verdad sobre Krishna está calificado para ser guru” (jei krsna-tattva-vettã sei guru haya).

Así pues, uno debe caer a los pies del maestro espiritual del mismo modo que Sanãtana Gosvãmi cayó a los pies del Señor Caitanya y Le hizo preguntas que, en el verso del Gitã 4.34 se denominan pariprasna:

 ke ãmi kene ãmãya jãre tãpa-traya
 ihã nãhi jãni ãmi kemane hita haya

“ ¿Quién soy yo? ¿Y porqué las tres clases de miserias de la vida material me causan sufrimiento? No conozco las respuestas a estas preguntas, como tampoco sé lo que es beneficioso para mí”. (Caitanya Caritãmrta 2.20.102)

El discípulo luego debe servir al guru de modo de agradarle. Cuando tal devoto sumiso y de mentalidad servicial hace preguntas sobre la vida espiritual, el maestro espiritual le revela las verdades que él ha realizado personalmente.

Hay muchos otros ejemplos en la Escritura de rendición, inquisitoria sumisa y servicio. En una ocasión, el rey de Videha, Nimi, se encontró fortuitamente con los nueve grandes devotos conocidos como Yogindras, que estaban reunidos en la arena sacrificial. Alborozado al verlos, les ofreció la adoración apropiada a su condición y dijo:

 durlabho mãnuso deho-
 dehinãm ksana-bhangurah
 tatrãpi durlabham manye
 vaikuntha-priya-darsanam

 ata ãtyantikam kseman
 prcchãno bhavato’naghãh
 samsãre-smin ksanãrdho’pi
 sat-sangah sevadhir nrnãm

“El nacimiento en un cuerpo humano es un logro muy raro para el alma encarnada, mas yo sostengo que para quien tiene un cuerpo humano de corta vida, es aún más raro ver a un devoto que es querido al Señor de Vaikuntha. En este mundo, hasta un momento de asociación con las personas santas como vosotros es el mayor tesoro en la vida humana. Aprovecho esta oportunidad para preguntarles, almas inmaculadas, ¿cuál es el bien último?” (Srimad Bhãgavatam 11.2.29-30)

Solo devotos puros y altamente realizados como los Nava Yogindra pueden responder el sumiso interrogante del Rey Nimi sobre el bien último (ãtyantika-ksema). Ellos habían buceado en las Escrituras y extraído sus enseñanzas esenciales; con gran fe y creencia, aplicaron dichas enseñanzas en sus propias vidas que ahora están dedicadas a enseñar a los demás. Estas son las características de un ãcãrya genuino de acuerdo a la definición dada en el Vãyu Purana:

 ãcinoti yah sãstrãrtham
 ãcãre sthãpayaty api
 svayam ãcarate yasmãd
 ãcãryas tena kirtitah

“El ãcãrya es así llamado porque ha estudiado y comprendido el significado de la Escritura, el establece este significado en la conducta de los demás y practica personalmente lo que predica”. (Manu Samhitã)

Como expresa Krishnadãsa sobre Mahãprabhu: ãpani ãcari jivere sikhãya - El enseñó al mundo comportándose Personalmente como un devoto ejemplar.

COMO OFRECER REVERENCIAS AL GURU

La forma de prestar reverencias al guru ha sido descrita en el Hari-bhakti-vilãsa:

 dorbhyãm pãdbhyãm ca jãnubhyãm
 urasã sirasã ãrsã 
 manasã vacasã ceti
 pranãmo’stãnga tritah

 jãnubhyãm caiva bãhubhyãm
 sirasã vacasã dhiyã
 pañcãngakah pranãmah syãt
 pujãsu pravarãv imau

“El astãnga-pranãma o reverencia postrada se realiza con las ocho partes del cuerpo: los brazos, piernas, rodillas, pecho y cabeza, así como con los ojos, la mente y el habla. Se debe realizar el pañcãnga-pranãma o la reverencia de cinco partes con las rodillas, los brazos, la cabeza, las palabras y la inteligencia. Así pues, hay dos clases de reverencias que se realizan en el transcurso de la puja”. (Hari Bhakti vilãsa 8.162-163)

Sanãtana Gosvãmi explica estos versos en su comentario: “Las reverencias se hacen con los ojos levemente entrecerrados, las manos tocando los pies del Señor, con la cabeza inclinada hacia abajo y la mente meditando en ofrecer reverencias al Señor. Se debe orar con palabras como, ‘Señor, complácete conmigo’. Ciertamente, el significado de reverenciar al guru, los Vaisnavas y el Señor Supremo, es decirles, ‘Entrego mi cuerpo a ustedes’.”

Si uno no ora para ser digno de entregar su cuerpo, mente y alma al maestro espiritual cuando ofrece reverencias, luego no se trata más que de un ejercicio físico, como los saltos. Es seguro que no es ese el verdadero propósito de postrarse, o hacer dandavats al guru.

LA NECESIDAD DE TOMAR INICIACION

Hay dos clases de maestro espiritual: el maestro espiritual instructor o siksa-guru y el maestro espiritual iniciador. La iniciación es necesaria para todo aquel que desee adoptar la disciplina del sãdhanã devocional; en especial la adoración de la Deidad.

Kesava Ãcãrya escribió considerablemente sobre el diksã en su Krama-dipikã. El Vaisnava smrti, Hari Bhakti vilãsa, explica la iniciación de acuerdo a sus descripciones. Allí se dice:

“Sin estar iniciado, nadie tiene derecho a ocuparse en la adoración de la deidad”. (Hari Bhakti vilãsa 2.2)

 vinã diksãm hi pujãyãm
 nãdhikãro ‘sti karhicit

Por esta razón, los diversos Ãgamas o Escrituras de la tradición Pãñcarãtra, declaran que la iniciación es un elemento necesario (nitya) del sendero devocional:

 dvijãnãm anupetãnãm
 svakarmãdhyayanãdisu
 yathãdhikãro nãstiha
 syãc copanayanãd anu

 tathãtrãdiksitãnãm tu 
 mantra-devãrcanãdisu
 nãdhikãro ‘sty atah kuryãd
 ãtmãnam siva-samstutam

“Así como quien nace en una familia brahmana que no ha recibido el cordón sagrado no es idóneo para la ejecución de los rituales Védicos o el estudio de la literatura Védica, la persona que no ha recibido iniciación Vaisnava no tiene autoridad para cantar el mantra o adorar la forma deidad del Señor. Por consiguiente, uno debe tomar iniciación, por lo cual será alabado incluso por el Señor Siva”. (Hari Bhakti vilãsa 2.3-4, Bhakti-sandarbha 283)

En la conversación entre Nãrada y Brahmã descrita en el Kãrttika-mãhãtmya del Skanda Purana, encontramos el siguiente texto:

 te narãh pasavo loke
 kim tesam jivane phalam
 yair na labdhã harer diksã
 nãrcito vã janãrdanah

“Esos seres humanos que no han sido iniciados en el servicio del Señor Hari y nunca Lo han adorado, son comparables a animales. ¿De qué valen sus vidas?” (Hari Bhakti vilãsa 2.3)

El siguiente verso, hallado en el mismo Skanda Purana, en la conversación entre Rukmãngada Mohini así como en el Visnu-yãmala, confirma la necesidad de tomar iniciación:

 adiksitasya vãmoru
 krtam sarvam nirarthakam
 pasu-yonim avãpnoti
 diksã-virahito janah

“Todo lo hecho por una persona no iniciada carece de significado. Aquel que no esté debidamente iniciado, renacerá como un animal”. (Hari Bhakti vilãsa 2.6)

En su comentario a estos versos del Hari Bhakti vilãsa, Sanãtana Gosvãmi escribe lo siguiente: Las palabras siva-samstutam se refieren a la iniciación, indicando que cualquiera que tome la iniciación se convierte en Vaisnava y un objeto de elogio para el mejor de los Vaisnavas, Siva mismo. Este es un resultado de la supremacía de adorar a Visnu por sobre incluso la de Siva. Hay un verso que expresa: ‘Todo aquel que coma sin antes haber ofrecido primero su alimento a la Sãlagrãma-silã nacerá repetidamente por eones como un gusano del excremento de los descastados y otros seres humanos inferiores”. Versos como éste indican que la adoración de la deidad es absolutamente necesaria y dado que uno no puede ocuparse en la misma sin haber sido antes iniciado, establecen asimismo la absoluta necesidad de la iniciación. Puesto que a la Sãlagrãma-silã se le concede el lugar más prominente entre los diversos tipos de servicio realizado para el Señor, se indican por extensión todos los demás tipos de actividades devocionales. En otras palabras, la iniciación es necesaria para volverse apto para todas las prácticas devocionales. La necesidad de la iniciación es además sustentada por la declaración de Brahmã, ‘Estos seres humanos que nunca han sido iniciados en el servicio del Señor Hari y nunca Lo han adorado, son comparables a animales’. Este verso indica que sin haber sido primero iniciado, uno no puede ocuparse en la adoración de la deidad”. (1)

Podría plantearse que puesto que en las Escrituras hay descripciones sobre los grandes beneficios a ser derivados de incluso la adoración negligente de las deidades, como ser la Sãlagrãma-silã, luego, ¿qué necesidad hay de tomar refugio en un maestro espiritual y ser iniciado por él? Mas el hecho es que uno no derivará un completo beneficio de su puja si ignora la etiqueta establecida de adorar al guru antes de adorar a la deidad.

 ato gurum pranamyaivam
 sarvasam vinivedya ca
 grhniyãd vaisnavam mantram
 diksã-purvam vidhãnatah

“Por consiguiente, todos deben rendirse a un maestro espiritual fidedigno y, tras ofrecerle todo, - cuerpo, mente y propiedad -, debe adoptar el Visnu mantra de él, de acuerdo a los debidos ritos de la iniciación”. (Hari Bhakti vilãsa 2.10)

LA TRANSFORMACION DEL DISCIPULO POR LA INICIACION

En el Caitanya Caritãmrta, Krishnadãsa Kavirãja Gosvãmi explicó los efectos transformadores de la iniciación:

 diksã-kãle bhakta kare ãtma-samarpana
 sei-kãle krsna tãre kare ãtma-sama
 sei deha hare tãra cid-ãnanda-maya
 aprãkrta-dehe tãnra carana bhajaya

“En el momento de la iniciación, cuando el devoto se entrega al maestro espiritual, Krishna lo hace igual a Sí Mismo. El transforma el cuerpo del devoto en sustancia espiritual, el devoto luego adora al Señor en ese cuerpo espiritualizado”. (Caitanya Caritãmrta 3.4.192-3)

Cuando el ser viviente que ha adoptado la senda devocional se rinde primero a los pies de loto de su maestro espiritual, luego Krishna lo acepta como uno de los Suyos. Lo libera del cautiverio de la identidad corpórea y le brinda una experiencia de su naturaleza espiritual eterna. Con este conocimiento divino, el devoto toma un cuerpo espiritual apropiado para el servicio trascendental del Señor. Este es el misterio interno de la iniciación.

En la medida en que uno sea capaz de asir el concepto de rendición al maestro espiritual, tendrá la clara realización de la verdad espiritual. Por misericordia de Krishna, uno será plenamente consciente de su relación divina con el Señor y a medida que uno comprende su propia identidad trascendental, por esta gran buena fortuna, será apto para el servicio directo al Señor. Por la gracia de Krishna, el devoto que ha recibido la iniciación posee un cuerpo divino y es de tal modo capaz de ocuparse en el servicio del Señor. Desafortunadamente, las personas materialistas no son capaces de reconocer esta transformación y consideran las actividades del devoto al mismo nivel que cualquier otra actividad física. Esta concepción del guru o el cuerpo del Vaisnava como material, es una gran ofensa. Mahãprabhu Mismo lo declaró:

 prabhu kaje vaisnava-deha prãkrta kabhu naya
 aprãkrta deha bhaktera cid-ãnanda-maya

“El cuerpo de un devoto nunca es material. Es trascendental, pleno de bienaventuranza espiritual”. (Caitanya Caritãmrta 3.4.191)

El Tattva-sãgara brinda asimismo mayores detalles sobre el poder transformador del proceso de iniciación:

 yathã kãñcanatãm yãti
 kãmsyam rasa-vidhãnatah
 tathã diksã-vidhãnena
 dvijatvam jãyate nrnãm

“Así como el metal se transforma en oro cuando es tocado por el mercurio, la persona vuelve a nacer a través del proceso de la iniciación”. (Hari Bhakti vilãsa 2.12)

Sanãtana comenta que la palabra nrnãm se refiere en este caso a cualquier ser humano, de cualquier casta o raza que al nacer por segunda vez (dvijatva) significa vipratã o calidad brahmínica.

Se refiere que los alquimistas conocían un proceso por el cual podían producir oro mezclando mercurio con metal de campana (una aleación de cobre y estaño). Cualquiera iba por ahí declarando ser un alquimista, embaucando a los ignorantes quitándoles el dinero, pero eso no significa que no hubiera gente menos ignorante del proceso y más capaz de ejecutarlo. Podemos decir lo mismo de la iniciación: aunque el verso de mención indica que a través del diksa una persona ordinaria obtiene las cualidades de un brãhmana, cuando un supuesto guru hace un show de iniciar sin el debido conocimiento o experiencia, no cabe esperar ningún bien de ello. Si alguien no ha llegado a poseer la comprensión espiritual necesaria, esto es, si no ha llegado a ser un conocedor de Krishna como la verdad suprema (krsna-tattva-vettã) y no se ha librado de la actividad pecaminosa como consecuencia de ese conocimiento y de todos modos asume la responsabilidad de conceder iniciación, luego el resultado es el mismo que el de una persona ciega que conduce a otras personas ciegas a un foso.

LAS CALIFICACIONES DEL DISCIPULO Y DEL MAESTRO ESPIRITUAL

En vista de la gran importancia y responsabilidad involucrada en dar y tomar iniciación, es lamentable que en la mayoría de las circunstancias tanto el discípulo como el guru estén descalificados para su rol y se pierde el valor del sacramento. Ciertas personas se auto-denominan gurus aunque no poseen la gravedad necesaria para la misión. Ellos meramente juegan el rol de un maestro espiritual fidedigno por insolencia. Asimismo, un discípulo de nombre solo pretenderá tener la humildad del buscador espiritual. Estas dos clases de personas se encuentran entre sí y se utilizan mutuamente para las gratificaciones materiales, como ser la riqueza, la fama y el prestigio. La reciprocidad entre ellas está restringida a estas ganancias fluctuantes antes que a nada de verdadero valor. Pueden asumir el rol; quizás incluso se ocupen en la adoración de la deidad y en el estudio de las Escrituras, mas todas estas actividades son superficiales y carecen de sustancia interna. Por consiguiente, Bhaktisiddhãnta Sarasvati Prabhupãda ha escrito en su poema, “ ¿Quién es un Vaisnava?”(Vaisnava ke?)

 sri dayitã-dãsa kirtanete ãsa
 kara uccaihsvare harinãma rava
 prãna ãche jãra sei hetu pracãra
 prãna-hina jata krsna-gãthã sãva

“ ¡Oh mente! ¡Este humilde sirviente de Radha y Krishna, Vãrsabhãnavi-dayita dãsa, cifrando sus esperanzas en el kirtana, canta sonoramente los nombres del Señor Hari! Aquellos que poseen vida espiritual en abundancia predican el mensaje del Señor. Lo que sea que se hable acerca de Krishna sin la vida de la realización, se asemeja a nada más que un cadáver”.

Bhaktivinoda Thãkura también declara en su libro de canciones, el Saranãgati, que la vida del devoto es el proceso de rendición enseñado por Sri Caitanya Mahãprabhu: sikhãn saranãgati bhakatera prãna. Esta rendición consiste en seis actitudes diferentes, todas las cuales deben ser ejecutadas con total seriedad. Si las personas no son revividas por el proceso de rendición, luego en cualesquiera actividad de prédica se ocupen, serán meramente como simples actores que desempeñan un papel en el escenario. Si la prédica de los principios religiosos es llevada a cabo de este modo, ¿acaso no cabe esperar que sus predicadores se conviertan en el hazmerreír? Por tal motivo, aquel que no tenga el peso de la realización espiritual no debe ennegrecer el glorioso sitial destinado al guru supremamente munífico.

La persona cuyo corazón esté lleno de deseos por la gratificación sensual materialista no debe pretender ser un buscador genuino de la verdad espiritual simplemente como una manera de extraer algún beneficio ulterior del sendero espiritual. Si esa falsedad invadiera tanto al maestro espiritual como al discípulo, luego no cabe esperar que ninguno de ellos alcance nada aproximado al bien último.

Nuestro muy adorable Srila Prabhupãda escribió:

 kanaka-kamini pratisthã-bãghini
 chãriyache jãre sei to vaisnava
 sei anãsakta sei suddha-bhakta
 samsãr tathã pãy parãbhava

“Aquel que haya sido abandonado por la tigresa del dinero, las mujeres hermosas y la fama es verdaderamente un Vaisnava. Solo un alma así está realmente desapegada; dicha alma es un devoto puro. La creación ilusoria del nacimiento y la muerte repetidos es derrotada en su presencia”. (Del Vaisnava ke?)

Krishna Mismo dice que conlleva un gran esfuerzo llegar al punto de Adorarlo con propiedad, en otras palabras, llegar a la posición de poder iniciar a otros en el acto de adorarlo a El:

 yesãm tv anta-gatam pãpam
 janãnãm punya-karmanãm
 te dvandva-moha-nirmuktã
 bhajante mãm drdha-vratãh

“Mas esas personas de actos virtuosos, de quienes ha desaparecido el pecado, Me adoran con gran estabilidad en sus votos, libres de la confusión de la vida sensual”. (Gitã 7.28)

La síntesis es que aquel que está cegado por la ignorancia puede desempeñar el papel de guru mas no podrá remover la ceguera de la ignorancia de otros. El Skanda Purana brinda la siguiente etimología de la palabra guru:

 gu-sabdas tv andhakãrasya
 ru-sabdas tan-nivãrakah
 andhakãra-nirodhitvãd
 andhakãra-nirodhitvãd
 gurur ity abhidiyate

“La sílaba ‘gu’ se refiere a la oscuridad de la ignorancia; la sílaba ‘ru’ significa eso que la impide. En tal sentido, el guru es así nombrado porque erradica la oscuridad de la ignorancia en los demás”.

¿Cómo luego puede quien está cubierto por la ignorancia brindar conocimiento espiritual, divino y trascendental, consistente en el conocimiento metafísico de Dios y la creación, el proceso del servicio devocional y la meta del amor por Dios? Antes bien, las personas descalificadas que se presentan falsamente como maestros espirituales están ocupadas en atraer su propia ruina sobre sí mismas y sobre el mundo. La relación entre un maestro espiritual y su discípulo es algo sumamente importante. Es una gran responsabilidad, - ciertamente es una cuestión de vida y muerte. Empero, merced a su ambición de provecho, prestigio y adoración, siguen siendo personas irresponsables que lo tratan tan a la ligera como un juego de niños.

EL CARACTER DIVINO DEL GURU

Debo ver a mi guru como una gran personalidad, el único timonel que puede navegar a través del inconmensurable océano del sufrimiento material y llevarme al otro lado. Es el quien planta la semilla de la devoción en mi corazón y luego la rocía con el agua de los divinos sonidos del nombre de Krishna y el conocimiento Escritural. La semilla luego germina y crece hasta que finalmente traspasa el Río Viraja que conforma el límite entre este mundo y el próximo. Cuando mi enredadera devocional cruza los mundos espirituales para entrar a las divinas moradas de Krishna, Dvãrakã, Mathurã y finalmente el más hermoso dhãma, Vrndavan, mi guru la enhebra alrededor del árbol del deseo de los pies de loto de Krishna, dándome la oportunidad de saborear los deliciosos frutos del amor de Dios que maduran en ella. El guru es mi único amigo verdadero en este mundo y en el siguiente. El es de tal modo mi única divinidad adorable y si yo neciamente pienso en él como en un ser humano ordinario, es seguro que todo mi canto de los mantras, mi adoración de la Deidad, ciertamente todas mis actividades espirituales serán infructuosas, como las oblaciones de mantequilla clarificada en las cenizas del fuego del sacrificio.

El Señor Sri Krishna Mismo dijo a Su querido asociado Uddhava:

 ãcãryam mãm vijãniyãn
 nãvamanyeta karhicit
 na martya-buddyãsuyeta
 sarva-deva-mayo guruh

“Un discípulo debe considerar al maestro como Mi propio ser y nunca irreverenciarlo de ningún modo. No se lo debe envidiar, considerándolo una persona común, pues el es la suma total de todos los semidioses”. (Srimad Bhàgavatam 11.17.27)

No se debe considerar al mantra, el mantra-devatã y al guru como distintos entre sí. Las gentes más pecaminosas piensan que el maestro espiritual es un ser humano ordinario como ellos. Si alguno cometiera ofensas y enojara al Señor Supremo, el maestro espiritual puede interceder ante el Señor, en nombre de su discípulo. Por otro lado, si el maestro espiritual se enoja con su discípulo, Krishna ni siquiera se dará vuelta para mirar al ofensor. Tampoco debe uno pensar que los demás dioses y deidades vayan a ofrecer respeto a tal ofensor. Por lo tanto, se debe tener gran cuidado en agradar al maestro espiritual.

“Cualesquiera palabras pronuncie el maestro espiritual, han de considerarse iguales a la revelación Védica. Todo aquel que desobedezca sus palabras o rechace sus directrices no tiene posibilidad de lograr ninguna clase de felicidad”.

Comparado al acto de rendirse al maestro espiritual, el hacer peregrinajes, austeridades, musitar plegarias y mantras, la meditación y la concentración, el acatamiento a las reglas y regulaciones y la conservación de los votos, bañarse y dar caridad, son todas ineficaces para la purificación personal. Por otro lado, el servicio a los pies de loto del guru, en otras palabras, los esfuerzos por complacerlo, es la esencia de la práctica espiritual de un discípulo. Aunque se arriesgue la propia vida, no hay que abandonar las directivas del maestro espiritual. Hay que estar dispuesto a dejar la vida en el servicio del maestro espiritual.

Aunque uno ciertamente haga un esfuerzo por entender las palabras del preceptor, el discípulo nunca debe criticarlos ni tratar de demostrar una ausencia de lógica en las mismas. Aquel que conoce el secreto de satisfacer a Krishna y se ocupa constantemente en la vida de la devoción, no se lo debe considerarse inferior al guru, aunque le falte conocimiento de gramática o lógica. Al respecto, un discípulo no tiene autoridad para juzgar los actos del guru.

Por otro lado, si los discípulos tienen alguna pregunta sobre su propio servicio, no es incorrecto que la remitan al juicio del guru con la intención de aceptar su veredicto. Si uno trata de probar que es más inteligente que el maestro espiritual, su caída será inevitable. Hay un proverbio bengalí: ati buddhi galãy dari - “Aquel que es demasiado sagaz para su propio bien termina con una soga alrededor del cuello.

Los discípulos han de estar dispuestos a sacrificar su independencia para llevar a cabo las órdenes del guru, sirviendo personalmente con todo el corazón aún cuando el guru no lo solicite. Los discípulos evidencian su devoción por el maestro espiritual sirviéndole agua, alimento o agua para el baño. Ellos han de estar preparados a prestar servicio al guru a cada minuto y ocupados en dicho servicio, nunca deben dar cabida a ofensas en el servicio como ser la pereza o la distracción. Antes bien, deben fijar su mente en la satisfacción de los sentidos del guru. El sopor, la distracción, la indiferencia y la negligencia se consideran igualmente como ofensas al Santo Nombre.

Siempre se deben recordar las instrucciones de Krishnadãsa Kavirãja Gosvãmi como las oyera de boca del maestro espiritual:

 guru vaisnava bhagavãn tinera smarana
 tinera smarane haya vighna-vinãsana
 anãyãse haya nija vãñchita purana

“Yo medito en el guru, los Vaisnavas y el Señor. Por recordarlos, todos los obstáculos son destruidos y uno obtiene rápidamente el cumplimiento de sus deseos”. (Caitanya Caritãmrta 1.1.20-21)

Tal es la instrucción de las grandes autoridades.

LA MISERICORDIA DEL GURU

Si un aspirante a la devoción pura medita en el guru, está consciente de él y fijo en su servicio, luego, ya sea que la persona esté físicamente cerca del maestro espiritual o alejada, no hay posibilidad de ser perturbado por enemigos tales como la lujuria y la ira. Y si éstas se aproximaran, todo lo que el sãdhaka tiene que hacer es clamar al maestro espiritual por ayuda y él ciertamente lo protegerá.

Quien ha recibido la misericordia del guru encontrará automáticamente buena asociación. El aspirante formal a la perfección espiritual no debe perder el tiempo en actividades inútiles. Para quien es un principiante en la vida devocional, sin embargo, una vida de adoración en un lugar solitario no se recomienda pues está llena de peligros. En esta etapa, siempre hay que estar en presencia del maestro espiritual o en compañía de los que han recibido su misericordia y adoptar el servicio del maestro espiritual bajo su dirección. Caso contrario, la lujuria y la ira verán a devotos sentados solos y desprotegidos y los atacarán sin que siquiera se den cuenta. Hay que recordar siempre las siguientes palabras de un mahãjana:

 mãyãre kariyã jaya chãrãno nã jãya
 sãdhu krpa binã ãra nãhika upãya

“Es imposible conquistar a Maya y dejarla atrás por cuenta de uno. No hay manera de hacerlo sino es por la gracia de los santos”.

Sin el permiso y bendiciones del maestro espiritual, ningún discípulo debe ir a visitar los hogares de sus amigos del pasado o siquiera de los miembros de su propia familia o conversar con ellos. Hay que evitar a toda costa la asociación con las mujeres, la de quienes están apegados a las mujeres o la asociación de los no devotos que consideran que las actividades fruitivas o la sabiduría son los temas más elevados de la vida. El discípulo siempre debe buscar lo que es útil para la vida espiritual y rechazar lo que va en detrimento de la misma. En todos los asuntos, de importancia o menores, ha de tomar el consejo del maestro espiritual. No debe emprender ninguna obra sin su aprobación.

La energía externa del Señor asume muchas formas para engañarnos, aguardando constantemente a nuestro alrededor la oportunidad de desviarnos. Ella debilita la mente de incluso las personas muy inteligentes, eruditas y poderosas, haciendo que se desinteresen en el servicio al Señor. El maestro espiritual ha tomado la misión de Sri Caitanya Mahãprabhu y nos está suplicando a todos que cantemos el nombre de Krishna, la adoración de Krishna y aprender sobre Krishna. El nos dice que conservemos nuestro objetivo fijo en nuestra visión y que cantemos 100.000 nombres a diario, sin falta. Debemos inclinarnos y aceptar humildemente sus directivas, entregando nuestra vida para ejecutarlas.

El maestro espiritual está predicando el mensaje del Señor Caitanya por todas partes. El dice:

 jãre dekha tãre krsna-upadesa
 ãmãra ãjñãya guru haña tãra ei desa

“Enseña a todos los que veas este mensaje de la devoción por Krishna. Conviértete en guru por Mi orden y libera esta tierra”. (Caitanya Caritãmrta 2.7.128)

La esencia de esta instrucción es que uno debe practicar los principios de la religión enseñados por el guru y predicarlos en la mentalidad de servicio a él, y no ponerse metas personales y pretender ser un maestro espiritual.

LA ACTITUD DEL DISCIPULO

Todo discípulo inteligente debe entender que el bienestar del universo todo depende de su carácter y estricta adhesión a la vida espiritual. Ellos deben asumir el bienestar del mundo entero como su responsabilidad personal. Por lo tanto, antes de criticar las actividades de los demás, debe asegurarse que su propio ejemplo de práctica devocional sea mantenido sin tacha. Si así lo hace, luego no solo se beneficia personalmente sino que ciertamente todo el mundo sacará provecho.

El discípulo piensa lo siguiente: “He tomado refugio en el guru y he sido iniciado por él. Ahora me he embarcado en el sendero de la devoción pura. Si mi conducta es defectuosa, luego la gente no cesará de criticarme no solo a mí, sino que también encontrará faltas en mi maestro espiritual, mi deidad adorable, el sendero devocional, toda la sampradãya Vaisnava, los ãcãryas previos, hasta la religión misma. Ellos desacreditarán las Escrituras, a las grandes autoridades que las escribieron y a todos los que siguen sus mandatos. Finalmente, criticarán la creencia en el propio Dios y a todas las doctrinas que conducen a un objetivo trascendental y superior en la vida. Incluso condenarán a mi padre y mi madre y a sus familias. Como resultado, seré acusado por toda esa gente y acabaré en una existencia infernal por muchos nacimientos, sin nada que decir en mi defensa.

“Si un devoto puro nace en cualquier familia, cualesquiera sea su nivel social, luego toda esa familia es purificada por su presencia. La vida de su madre es exitosa; su hogar y la tierra de nacimiento son gloriosos. Sus ancestros en el cielo danzan de alegría porque recibirán oblaciones de mahã-prasãda y el caranãmrta del Señor que trae buena fortuna. Si yo caigo de la norma de conducta que cabe esperar en una persona santa y Vaisnava, luego de inmediato todas las generaciones de mi familia caerán al infierno. ¿Puedo caer de este modo y convertirme en la vergüenza y desgracia de toda mi familia? Así como una gota de tinta en un lienzo blanco es claramente visible, el mal comportamiento de una persona que ha tomado la vida religiosa resalta y atrae las críticas de todos”.

Aún así, uno no debe dejar de adherirse a la vida espiritual simplemente por temor a ser criticado. La devoción por el Señor es la actividad natural del alma. Se si adopta el sendero devocional de acuerdo a los mandamientos de las Escrituras, no solo está asegurado el bienestar personal sino el de todo el mundo.

LA INICIACION ES LA TRANSMISION DE CONOCIMIENTO DIVINO

Srila Sanãtana Gosvãmi explica el diksã como la transmisión del conocimiento divino. El siguiente verso es del Visnu-yãmala:

 divyam jñãnam yato dadyãt
 kuryãt pãpasya sanksayam
 tasmãd dikseti sã proktã
 desikais tattva-kovidaih

“Aquellos que son expertos en el estudio de las Escrituras reveladas, consideran el diksã como el proceso que nos brinda el conocimiento trascendental y causa la destrucción de todas las reacciones pecaminosas”. (Hari Bhakti vilãsa 2.9)

El maestro espiritual concede al discípulo 10 principios básicos de conocimiento espiritual, el dasa-mula, que consisten en la fuente autorizada del conocimiento (pramãna) - las Escrituras Védicas y los ãcãryas en la sucesión discipular, y los nueve prameyas, los nueve elementos probados por su autoridad. Estos incluyen siete aspectos de relaciones (sambandha), a saber Krishna Mismo; las energías de Krishna; el humor divino de Krishna (rasa); el alma, su cautiverio y liberación; la inconcebible unidad y diferencia del Señor y el alma individual; el abhideya, bhakti y el prayojana, amor de Dios. El que dispensa la gracia divina de este conocimiento sobre su discípulo es el benefactor supremo, el maestro espiritual.

Puesto que el maestro espiritual reconoce la capacidad del discípulo por adoptar ya sea el sendero devocional vaidhi o rãgãnugã, es un conocedor de la ciencia de Krishna. Esa es la característica definitoria del preceptor divino.

 kiba vipra kibã nyãsi sudra kene naya
 jei krsna tattva vettã sei guru haya

“Ya sea que uno pertenezca a la casta brahmana, sudra o cualquier otra, al sannyãsa o cualquier otro ãsrama, si conoce la ciencia de Krishna, está calificado para ser guru”. (Caitanya Caritãmrta 2.8.128)

El discípulo se aproxima a dicho preceptor con humildad, inquisición honesta y espíritu de servicio y aprende el conocimiento divino de sambandha, abhideya y prayojana. Seguidamente el discípulo adopta el sendero de la adoración, pues aquel que adora es exaltado mientras que el no devoto es inferior e insignificante, -jei bhaje sei bara, abhakta hina chãra (Caitanya Caritãmrta 3.4.67). El mero aprendizaje de unos cuantos versos sonoros e impresionantes y convertirse en un disertante de nivel y dar discursos no es adecuado para obtener la misericordia del Señor. La prueba de la propia realización o experiencia espiritual es el bhajana. No es suficiente poder explicar las ofensas al Santo Nombre (nãmãparadha), su reflejo (nãmãbhãsa) y la plena manifestación de sus glorias; uno tiene que abandonar las ofensas y cantar los Santos Nombres con una actitud devocional pura y gusto por su dulzura. Solo así estará complacido el Señor en la forma de Su nombre y destruirá todos los obstáculos en la vida espiritual del practicante y finalmente le concederá el amor por Dios.

La religión Bhãgavata (bhãgavata-dharma) consiste en todas las instrucciones que el Señor Mismo dio a Sus estudiantes, tales como Arjuna y Uddhava. Esta religión es el proceso por el cual hasta la persona más ignorante y descalificada puede obtener fácilmente el contacto directo con el Señor. Se debe considerar al maestro espiritual como la deidad adorable y aprender de él el Bhãgavata Dharma. Luego hay que ocuparse en una vida de devoción, cultivando la conciencia del Señor conforme a la orientación del guru.

 guru-mukha-padma-vãkya cittete kariyã aikya
 ãra nã kariha mane ãsã
 sri guru carane rati, ei se uttama gati
 je prasãde pure sarva ãsã

“Fija tu mente en las palabras que emanan de la boca de loto del maestro espiritual. No cifres tus esperanzas en nada más. El afecto por los pies de loto del guru es la meta última, pues por su misericordia se realizan todas nuestras aspiraciones”. (Narottama dãsa, Prema-bhakti-candrikã)

Las bendiciones del guru resultan en la liberación de todos los obstáculos emergentes de nuestras propias impurezas y la esperanza del servicio íntimo a Sus Señorías Radha y Mãdhava fructifica y nuestra vida es un éxito. Una vez que los discípulos han recibido el Mahã-mantra de 32 sílabas y la iniciación Pãñcarãtrika en el mantra de 18 sílabas, aún tienen muchas cosas que aprender del maestro espiritual. Los diversos aspectos de la práctica devocional que deben ser aprendidos del guru, se epxlican más detalladamente en el siguiente capítulo.

Si no se tiene devoción por el maestro espiritual, que es una forma del Señor, - Su prakãsa-vigraha - o por los devotos puros que están fijos en el apego divino al Señor, luego no hay forma de poder bucear en el vasto océano de las Escrituras y descubrir sus enseñanzas esenciales. Esto se declara en el Svetãsvatara Upanisad (6.23):

 yasya deve parã bhaktir
 yathã deve tathã gurau
 tasyaite kathitã hy arthãh
 prakãsante mahãtmanah

“Solo a esas grandes almas que tienen fe implícita tanto en el Señor como en el maestro espiritual, que es Su manifestación y no es diferente de El, es que se les revelan automáticamente todos los significados del conocimiento Védico”.

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