J. Phillip Jones


Arrojando Luz sobre la Muerte: El Arte Espiritual de Morir

Capítulo Tres
Las Almas y sus Destinos

"Un hombre actúa de acuerdo a los deseos a los cuales se siente atraído. Luego de la muerte él se dirige al próximo mundo llevando en su mente las impresiones sutiles de sus actos; y luego de que maduran allí la cosecha de sus actos, él regresa de nuevo a este mundo de acción. Por lo tanto, aquel que tiene deseos está sujeto a renacer." - Brihadaranyaka Upanishad 4.4.5-6

"Del planeta más elevado al más inferior, todos son lugares donde ocurre el nacimiento y la muerte. Pero aquel que logra alcanzar Mi Morada no vuelve a tomar nacimiento jamás." - Bhagavad Gita 8.16

Un Universo Basado en el Amor

La cosmología védica nos habla de dos reinos de existencia: un reino espiritual y su "reflejo" o contraparte material. En los Upanishads y el Bhagavad Gita, el reino material se describe metafóricamente como "un gran árbol baniano con sus raíces hacia arriba y sus ramas hacia abajo." ¿Donde hemos visto tal árbol? Reflejado en el agua de un lago. El árbol real esta en la ribera del lago; el árbol reflejado con las raíces hacia arriba y ramas hacia abajo es una versión invertida del árbol real. Los sabios védicos tuvieron la realización en sus meditaciones que el mundo de la materia, consistiendo del universo material entero, es como tal árbol invertido y no el mundo real del alma.

Los videntes védicos describen el reino material como aquel compuesto por tres niveles de mundos: mundos celestiales superiores, mundos infernales inferiores, y mundos terrenales intermedios. Más allá de este reino material existe el hogar espiritual del alma, la morada de Dios. En su travesía a través del mundo material, el alma viaja a través de infinidad de planetas, superiores e inferiores, buscando la felicidad, buscando dicha, buscando el amor. Pero los vedas dicen que sólo podemos encontrar nuestro hogar real cuando dejamos de vagabundear del infierno a la tierra y al cielo y entendemos el propósito de nuestra alma.

Los sabios que han logrado la unión con la realidad suprema han revelado esta sabiduría: los seres conscientes son creados para el amor. Incluso este universo material ha sido proyectado por almas vagabundas buscando el amor en todos los lugares equivocados. Los mundos materiales han sido creados para que podamos satisfacer los deseos que nacen de nuestro libre albedrío y algún día regresar libremente al reino espiritual. Solo si poseemos libre albedrío, incluyendo el libre albedrío de cometer errores, podremos alcanzar la madurez de escoger una relación con Dios, el bienamado en el reino del alma. Así dicen los sabios.

La Pregunta de Einstein

Albert Einstein dijo una vez que la pregunta más importante que alguien puede hacer es esta: "¿Es el universo amigable?" Con esta pregunta Einstein se cuestionaba si acaso opera un plan mayor en el universo, el cual no sólo nos incluye a nosotros pero que tenga nuestros mejores intereses en mente. El declaró su creencia en un universo benevolente acuñando su famosa frase: "Dios no juega a los dados con este mundo." ¿Existe Dios? ¿ Es Dios favorable a nosotros y a nuestras vidas? Los sabios védicos concuerdan con Einstein. Existe un Dios, representado en los textos védicos por la silaba sagrada Om. Un posible significado de Om es "Si!" Si: Dios existe, el universo es bueno, y todas las almas regresan a su Fuente a su debido tiempo.

En la comprensión védica, no existe un diablo poderoso peleando por la supremacía del universo. Puede que existan seres demoníacos y puede que exista un engañador supremo, pero ese ser - como todos los seres - está supeditado a Dios y a la Bondad. Ningún ser puede retar la supremacía de Dios o violar las leyes universales. Podemos hacer elecciones libres que nos eleven a los cielos incluso más allá, o podemos caernos de vuelta en la educación remediativa de un mundo inferior. Así como sembramos así cosecharemos. Esta es la ley universal del karma.

Karma y Reencarnación

La sabiduría védica nos informa que el karma es el principio de causa y efecto en espacio y tiempo en los mundos inferiores, intermedios y superiores del reino material. El karma no existe en el reino espiritual. Recibimos las reacciones de los pensamientos y acciones que hacemos. Bajo la ley del hombre, una persona puede literalmente quedar libre por asesinato. Bajo la ley universal del karma, nadie se sale con la suya a largo plazo. Ya sea en esta vida o en la próxima, nuestras acciones regresarán de vuelta a nosotros.

Nuestras acciones en esta vida determinan nuestro destino en la próxima vida. Como resultado directo de nuestras acciones kármicas (buenas, malas, o mixtas) durante la vida en la tierra, reencarnamos en un nuevo cuerpo material en un mundo apropiado. El buen karma predominantemente nos eleva a un mundo celestial, el mal karma nos aterriza en un mundo inferior; y el karma mixto nos trae de vuelta a una experiencia terrenal. Nosotros reencarnamos en un cuerpo y mundo físico apropiado a los deseos y acciones que cultivamos en esta vida.

La reencarnación no es simplemente una creencia especulativa oriental. En años recientes, investigadores de gran reputación como el Dr. Ian Stevenson de la Universidad de Virginia y el Dr. Brian Weiss del Centro Médico Mount Sinai han documentado cientos de casos de personas quienes recordaron detalles verificables de una o más vidas pasadas.

Afortunadamente, podemos trascender las leyes del karma y la reencarnación, aún en esta vida. La senda espiritual del bhakti yoga, enseñanza india de iluminación a través del amor y la devoción, nos enseña como actuar de tal modo que no resulten las reacciones kármicas. Actuamos para el bien de todos al actuar en devoción hacia Dios. Estas acciones son trascendentales y no incurren en karma, lo cual significa que al final de esta vida no habrá acciones kármicas adicionales que vivir en un cuerpo material en algún mundo material.

No Estamos Siendo Castigados

De acuerdo a la visión del mundo védico, nosotros no hemos sido castigados en la tierra o luego de la muerte por un dios celoso y vengativo. El Dios de amor nos permite el libre albedrío para escoger amor o egoísmo, cielo o infierno. Y tal como una hija o hijo prodigo es siempre bienvenido a cualquier hora en la casa de un padre amoroso, así mismo cada uno de nosotros será bienvenido a nuestro hogar cuando hayamos aprendido las lecciones de sabiduría, bondad, compasión y amor.

Significa una ventaja para nosotros aprender estas lecciones ahora, en esta escuela terrenal, en vez del aprendizaje continuo de la "escuela de golpes fuertes," vida tras vida. Escoger la sabiduría ahora, escoger el amor ahora, aceptar la gracia ahora es la alternativa inteligente para cada uno de nosotros. Si fuese necesario tocar fondo o una enfermedad amenazante en esta vida para alcanzar esta realización, pues que así sea. En este sentido, los retos que ofrece la vida, incluso una enfermedad seria, pueden resultar en una bendición escondida. Prepararse para partir de este mundo en una conciencia profunda es una oportunidad para dejar ir el karma viejo, patrones y adicciones viejas, y para abrazar una vida libre de karma en devoción, la cual nos puede impulsar al reino inmortal del amor. Es tan sencillo como soltar viejos apegos materiales y apegarnos hacia lo Divino.

Las Escuelas de Aprendizaje

En el presente nos encontramos en la escuela de la tierra. Un estudiante tonto podría dormirse en la clase y olvidar donde se encuentra. Un estudiante rebelde podría desperdiciar el tiempo de clase soñando despierto o haciendo cosas sin sentido. Similarmente, en la escuela de la tierra tenemos el libre albedrío de caminar sonámbulos por la vida o desperdiciarla acumulando posesiones, viendo televisión, y chismeando durante el día. E igualmente tenemos la oportunidad de crecer en sabiduría, compasión, y amor.

Somos seres inmortales en una travesía espiritual evolutiva a través de las escuelas de aprendizaje en el universo material. En cada vida, entramos a un nuevo salón de clases con nuevos retos y oportunidades. Ir a la escuela sirve para dos cosas: para completar un grado y como preparación para el próximo grado. Estamos aquí para completar las lecciones de la escuela terrenal y para prepararse para las escuelas superiores que vendrán y, ultimadamente, para la graduación de todas las escuelas materiales.

La proximidad a la muerte es como una llamada de alerta. Es parecido a realizar que sólo restan unas cuantas semanas para el examen final. Es tiempo de recuperar asignaciones o tareas perdidas y repasar el semestre escolar entero. Conocer que estamos acercándonos a la muerte es una bendición en un sentido: tenemos tiempo para repasar nuestras vidas, llevar cosas a término, reconciliarnos con otros, y para completar las lecciones internas que hayamos podido pasar por alto. Dichas "lecciones escolares" finales a menudo se alcanzan con la ayuda de un tutor - un maestro espiritual, o un amigo avanzado en materia espiritual.

El Significado de la Escuela Terrenal

¿Cuál es el significado de esta peculiar escuela de aprendizaje? Los vedas señalan la vida humana en la tierra como una oportunidad muy especial. De acuerdo a los vedas, existen 8.400.000 especies de vida en la tierra. La vida humana se encuentra al tope del espectro, en el sentido que podemos comprender que somos capaces de reflexionar las cosas. Los vedas también describen la oportunidad de encontrar un maestro espiritual realizado que nos ayude en esta escuela. Habiendo ganado una forma humana en la tierra y siendo guiado por libros de sabiduría y un maestro sabio nos permite finalizar nuestra escolaridad en esta misma vida.

Hemos aprendido que existen tres niveles de escuelas en el universo material: escuelas inferiores, escuelas intermedias, y escuelas elevadas o celestiales. La dicha o placer en los planetas elevados se describe como superior a aquellos en otras escuelas, pero esto puede resultar una distracción para el aprendiz. Y también se describe que una existencia de dolor kármico en las escuelas de planetas inferiores también puede distraer. En la escuela terrenal intermedia, sin embargo, experimentamos la dualidad del placer y el dolor. Podemos ver y sentir ambos. Así que podemos ganar consciencia sobre las altas y bajas temporales que forman parte de todo el reino material.

El Universo Material como un Sistema Carcelario

Los vedas han comparado los planetas materiales con prisiones de variada gradación. Sabemos que un criminal endurecido podría ser enviado a San Quentin, pero un ofensor de cuello blanco puede servir su condena en una cárcel de mínima seguridad con ciertas comodidades. Toda cárcel, sin importar lo horrible o buena, sigue siendo un lugar de restricciones. El alma espiritual ilimitada está enredada en el universo material. Esta situación es dolorosa, porque somos seres amantes de la libertad por naturaleza. Deseamos estar en nuestro mundo u hogar original, el cual gira alrededor del amor, libertad, y sabiduría. Pero al presente nuestras decisiones continúan manteniéndonos en la escuela o en la cárcel.

Los vedas describen tres niveles de consciencia material: bondad, pasión, e ignorancia. Aquellas personas que llenan sus vidas de elecciones ignorantes - violencia, pereza, crueldad, intoxicación, etc. - serán transferidos en la muerte a un planeta apropiado en los reinos inferiores del universo para su rehabilitación.

Aquellos que llenan sus vidas primordialmente con elecciones apasionadas - trabajar obsesivamente, hacer dinero, búsqueda excesiva del placer, etc. - regresarán a la tierra a un planeta terrenal para otra vida de aprendizaje.

Aquellos que llenan su vida con buenas elecciones - actos de bondad, compasión, y moralidad - irán a una facilidad de mínima seguridad en un mundo elevado.

Podemos sorprendernos del porqué los vedas consideran los mundos elevados celestiales análogos a una prisión o cárcel de seguridad mínima. El Bhagavad Gita describe que todos los lugares en el universo material, incluyendo los reinos celestiales, son lugares de residencia temporeros donde la vejez, la enfermedad, y la muerte están presentes. El alma todavía no se encuentra en su hogar, aun en los mundos celestiales, todavía no se encuentra libre del apego y la esclavitud, si bien pareciera una esclavitud benigna. En verdad, sin embargo, no es benigna, debido a que el estado natural y el hogar del espíritu está lleno de felicidad, sabiduría y eternidad.

Regresando al Hogar: Alcanzar el Universo Espiritual

¿Cómo podemos graduarnos de todas las escuelas materiales o abandonar el sistema carcelario de una vez? Miremos a esta importante pregunta otra vez. La contestación radica en los principios de libre albedrío y amor. La existencia, desde la perspectiva védica, significa la relación continua de las almas con el Alma Suprema – la relación de todos los seres con Dios. Todo lo demás que está ocurriendo es realmente sólo el telón de fondo del gran drama del amor. Tal como una persona que busca el amor verdadero podría viajar de aquí para allá experimentando alegría y desasosiego, sólo cuando la persona encuentra a su bienamado ahí comienza la gran vida. La unión del alma con el amante del alma es la piedra angular misma del propósito universal. La vida existe para el amor.

Cuando nos cansamos de vagabundear los planos materiales buscando una felicidad sin fin creada por la unión de la materia y del ego, nos volvemos dispuestos a sacrificar nuestra voluntad auto-centrada por la voluntad desinteresada del amor divino. Yoga significa unión. Y el bhakti yoga de la devoción nos eleva a la unión inquebrantable de amor con Dios. El Dios de la sabiduría védica reciproca dicho amor en maneras que no podemos imaginar. Esta es la conclusión de los sabios de la India.

Esperando por Todos

“El Señor espera por que todos despierten y puedan ver.” Así cantaba George Harrison, quien fue un practicante serio de la sabiduría védica. Dios no sólo espera esa sagrada unión con cada uno de nosotros, sino que activamente participa en ayudarnos a través de la gracia divina, maestros iluminados, libros de sabiduría, nuestra intuición, y muchos otros caminos. Incluidas en el plan divino de apoyar nuestro recorrido de vuelta al hogar están las encarnaciones de Dios en la tierra en variados lugares y épocas.

Los vedas nos enseñan que Dios viene como un avatar (alguien que desciende del reino espiritual) cuando sea que surja la necesidad en una era particular del mundo. Avatares y profetas vienen a restablecer la senda de la religión por el cual cada uno de nosotros podemos ascender a nuestro hogar para unirnos con Dios y nuestros hermanos y hermanas espirituales en un mundo sin egoísmo, vejez, enfermedad, y muerte. Krishna, Rama, Buda, Cristo y otros vienen en distintos tiempos y lugares para revelarnos el mensaje de desapego por lo temporal y de amor por lo real.

Al despertarnos gradualmente a la sabiduría más profunda – que el amar a Dios, amar a todos los seres, y amar nuestra propia alma es la meta de la vida – nos sentimos excitados e inspirados para continuar el camino. Nos motivamos a dejar caer las máscaras que usamos, dejamos ir la obsesión con poseer, y nos asociamos con personas espirituales de mentalidad similar para obtener esta unión de amor.

La experiencia próxima a la muerte es una fuerte sacudida para que tomemos cartas en el asunto aquí mismo, ahora mismo. La forma humana de vida en el planeta tierra es una oportunidad poderosa para graduarse con honores, para terminar nuestra travesía a través del universo material. ¿Qué nos espera? Nuestro verdadero hogar, donde “cada palabra es una canción y cada paso es una danza.” Dios e ilimitados hermanos y hermanas de ese reino espiritual nos animan a continuar.

Es la hora de la verdad para todos nosotros. Nuestros cuerpos son mortales, y la muerte nos espera en un momento que no esperamos. En esta misma vida, podemos finalmente despertarnos del sueño de la identificación corporal, del nacimiento y el renacimiento. Podemos graduarnos de la escuela material de duros golpes y obtener nuestro derecho de nacimiento de libertad, sabiduría, y amor. Podemos abrir nuestros corazones a la sabiduría de Dios, alcanzar la unión del amor, y llegar al hogar. Nuestra familia espiritual espera nuestra llegada.

El Niño Que Hablaba con la Muerte

Relacionado a las almas y a sus destinos, existe una instructiva historia de un niño llamado Nachiketa narrada en el Katha Upanishad. Cuando niños, usualmente pensamos de una forma más profunda, libre e inocente que en cualquier otra época de nuestras vidas. Todavía no estamos tan condicionados por doctrinas y prejuicios. Podemos tener el tiempo libre para mirar las estrellas, para soñar despiertos junto a un lago u océano, recostarse despierto en la noche pensando en los misterios de la vida, despreocupados por las presiones de la vida y de lograr el sustento. Podemos notar que al final de la vida este estado inocente e infantil se vuelve disponible nuevamente a alguno de nosotros.

Nuestro maestro en esta travesía es un niño. El pequeño Nachiketa vivió miles de años atrás en la India védica. El padre de Nachiketa pertenecía a la clase sacerdotal (brahmanes), cuyo deber era dar caridad a otros para beneficio terrenal y para el propio beneficio personal en la vida futura. El niño estaba preocupado al ver a su padre dar vacas viejas y desgastadas en caridad, en vez de las posesiones más valiosas del hombre. Incluso un niño pudo entender que la intención de dar se ejemplificaba en dar lo mejor de uno, no las sobras que no sirven para nada.

Nachiketa gentilmente retó a su padre sobre este asunto. El padre ignoró a su hijo. Niño al fin continuó preguntando hasta que obtuviera una respuesta. El niño finalmente le dijo: “Por qué no me regalas en caridad?” Sintiendo culpabilidad, irritabilidad, y enojo, el frustrado padre gritó: “Sí, al infierno contigo!” Por arreglo divino, la maldición del brahmán fue ejecutada de inmediato, y el niño se encontró a sí mismo a la entrada de la morada de Yama, el dios de la muerte.

Siendo un chico atrevido y valeroso, Nachiketa permaneció fuera de la puerta por tres días, esperando ser recibido. Cuando la muerte personificada regreso de un viaje, fue recibida por una voz en el cielo cuestionándole por no haber recibido apropiadamente un visitante, lo cual es un pecado en la cultura védica. Para rectificar su error, Yama le concedió tres deseos al joven visitante.

Tres Deseos, Tres Destinos

El primer deseo de Nachiketa era regresar donde su padre en el mundo terrenal para ser perdonado por su imprudencia. Este deseo fue fácilmente otorgado por la Muerte. El segundo deseo del chico fue aprender la ceremonia de fuego por el cual una persona podía alcanzar un mundo celestial después de la muerte. No solo Yama concedió este deseo, sino que dijo que honraría al niño denominando esta ceremonia como el “sacrificio de fuego Nachiketa”. El chico ahora ponderaba sobre su último deseo. El niño solía sentarse bajo las estrellas preguntándose sobre las historias que había escuchado de la vida inmortal más allá de los mundos terrenales y celestiales anhelados por la gente común. “¿Existe una forma de obtener la vida eterna en un mundo espiritual, una forma de volverse inmortal?” éste le preguntó a la Muerte.

Escuchando esta pregunta, la Muerte miró incrédulamente al niño. ¿Qué es lo que ha dicho? ¿Quién es este niño para tener tales pensamientos? El rol principal de Yama como el juez del karma bueno o malo que asigna a la gente al mundo apropiado de acuerdo a sus acciones en la vida estaba siendo retado por este niño terrenal. ¿Qué es lo que ha dicho? ¿Cómo se atreve a sugerir un principio más allá de la gran ley del karma?

Yo rebatiré esta audaz pregunta fácilmente, pensó. “Mira hijo, toma cualquier bendición que desees. Hermosas chicas bailarinas, la esposa más casta, una larga vida terrenal y tu próxima vida en un mundo celestial, poder e influencia terrenal, miles de vacas de primera clase adornadas con oro. Todas estas cosas te las puedo otorgar. ¡Tómalas!”

Nachiketa no se detuvo a pensar y replicó inmediatamente, “¿Cuál es el uso de todos esos regalos temporeros si estoy sujeto a la muerte, renacimiento, y muerte repetidas en los mundos temporeros, vida tras vida? No, mi señor, yo deseo conocer el gran misterio de la inmortalidad. Dígame ciertamente, “¿Existe un mundo inmortal o no?”

Muerte, el Gran Maestro

Ahora la Muerte, el gran maestro, sonrió para sí. O, este niño es merecedor de ser mi estudiante. “Si mi hijo, siéntate mientras te hablo sobre la vida, la muerte y la inmortalidad.”

Yama le dijo al niño de un gran árbol baniano cuyas ramas componen todas las experiencias fenoménicas y los planetas de este universo material, pero cuyas raíces se encuentran en el mundo de la inmortalidad, el mundo espiritual de Brahman. “¿Qué es ese mundo de Brahman?” preguntó el niño. La Muerte contestó, “Allí no brilla este sol o lunas o estrellas. Tampoco es iluminado por rayos o fuego el mundo inmortal. Ese mundo es iluminado por la luz del espíritu, la cual nunca puede extinguirse. Si una persona falla en realizar a Dios en esta vida antes de que la cobertura corporal sea removida, deberá colocarse otro cuerpo en otro mundo de seres encarnados.”

Nachiketa estaba sorprendido e intrigado. Nunca había escuchado tales cosas de su padre u otros sacerdotes, quienes realizaban tantos rituales para lograr buenas cosechas, matrimonios, o como mucho nacimientos en mundos elevados en la próxima vida. “¿Y cómo, estimado maestro, puede uno ganar este mundo inmortal?”

“Ah,” dijo el señor de la muerte, “¡eso es por cierto un tema profundo y una travesía de toda una vida! ¿Estas realmente preparado para seguir este camino difícil?” El niño asintió con una mirada seria y determinada en sus ojos. “Muy bien, escucha atentamente.”

El Camino del Yoga

La Muerte habló del cuerpo humano como la ciudad de las once puertas, refiriéndose a las once aberturas al mundo de los objetos sensoriales. Le instruyó como uno puede ser el amo de esta ciudad, en vez del esclavo de los sentidos. La Muerte habló del alma, escondida en la cueva del corazón, y que puede ser encontrada mediante meditación profunda. El habló del camino inmortal del yoga, por el cual uno puede romper las cadenas que amarran el corazón a deseos y sufrimiento materiales. Yama elaboró más sobre el camino del yoga por el cual mediante el esfuerzo individual, la meditación, y la gracia de Dios combinadas puede elevar a uno fuera del mundo del samsara (muerte y renacimiento).

Entonces el señor de la muerte lanzó una mirada lejos del niño, hacia todos los seres vivientes quienes tomarían nacimiento en el mundo terrenal por milenios y milenios en el futuro y dijo, “¡Levántense! ¡Despierten! Busquen la guía de un maestro realizado y hagan de su vida un éxito. El camino espiritual es una senda difícil pero extremadamente importante. ¡No duden tomar dicho camino en la forma humana de vida!”

Nachiketa tomó en su corazón las palabras de su maestro. El rechazó los rituales de adoración de su padre y los sacerdotes de su época, por los cuales uno podía obtener nacimiento en un mundo celestial temporero como mucho. Nachiketa siguió el camino del yoga y obtuvo el mundo espiritual del alma luego de morir.

Ajamila es Salvado de Entrar a los Planetas Inferiores Luego de Morir

En la historia de Nachiketa, descubrimos el camino por el cual uno regresa a la tierra, alcanza un mundo celestial, u obtiene el mundo espiritual inmortal. La escritura ancestral Srimad Bhagavatam cuenta la historia de Ajamila, cuyas malas acciones kármicas casi lo lanzan a un mundo infernal en el momento de su muerte.

En sus días de juventud, Ajamila había sido un hombre piadoso perteneciente a la clase sacerdotal de la sociedad védica. Exhibía maravillosas cualidades de bondad, compasión, veracidad, y moralidad. Incluso así se sintió atraído sexualmente a una prostituta, abandonando eventualmente a su hermosa y fiel esposa para casarse con ella. Ajamila pasó el resto de su larga vida envuelto en actividades pecaminosas: bebiendo para intoxicarse, mintiendo, engañando, y tomando ventaja de otros para mantener a su nueva esposa e hijos. Continuó procreando hijos hasta su vejez.

A la edad de 88 años, estaba muy apegado a su pequeño hijo llamado Narayana. El viejo hombre se encontraba al borde de la muerte. Incluso podía ver a los temidos mensajeros de la muerte que llegaban para llevarse su alma. En desaliento exclamó el nombre de su hijo Narayana una y otra vez. De repente otro grupo de hermosos seres llegaron, haciéndose llamar los mensajeros de Dios. Ellos previnieron a los mensajeros de la muerte de llevarse a Ajamila a los planetas inferiores, diciendo que él había resuelto su mal karma al gritar sin intención el nombre de Dios (Narayana) durante el momento de su muerte.

Esta buena fortuna ellos la atribuyeron al buen karma obtenido durante la juventud piadosa de Ajamila. Los mensajeros de Dios explicaron a los mensajeros de la muerte que una poderosa medicina, incluso si es tomada sin el conocimiento de una persona enferma, puede curar. Similarmente, una persona que sea capaz de purificar su consciencia a la hora de la muerte mediante el cantar de los Santos Nombres de Dios, puede ir por encima de los mundos de nacimiento y muerte. Los mensajeros de la muerte abandonaron el lugar, conociendo por primera vez que existía un poder mayor al de la muerte y el karma.

Lecciones de las Historias de Nachiketa y Ajamila

En estas dos historias contenidas en las enseñanzas de la sabiduría védica, los cuatro destinos de las almas están claramente descritos: infiernos, lugares terrenales, y cielos en el reino material, y el mundo inmortal del espíritu más allá del tiempo y el espacio. La forma de como alcanzarlos también ha sido explicada. El joven sabio Nachiketa concluyó que regresando a la tierra o incluso a un planeta celestial era de limitado valor. Su maestro le confirmó que continuar viviendo en mundos temporales debido al karma era como una larga noche de sueño. Su maestro lo retó a despertarse y seguir la senda espiritual de libertad y dicha a través del camino del yoga.

La vida pecaminosa de Ajamila estaba destinada a llevarlo a un cuarto tipo de mundo del más allá, un planeta infernal donde él pudiera recibir las reacciones de su vida presente. Pero él fue salvado de su destino kármico al cantar los Santos Nombres de Dios al morir. En la India incluso hoy día muchos padres nombran a sus hijos con nombres divinos para ayudar a todos los miembros de la familia a permanecer absortos en las sagradas vibraciones sonoras al llamarse unos a otros.

De acuerdo con los sabios védicos, esta probada práctica ancestral de cantar los nombres de Dios es un método otorgado como una bendición especial para la era en la cual vivimos. Nuestra era tan materialista, conocida como la era de Kali, hace que vivir una vida libre de karma sea muy difícil. Como hemos dicho, Dios desciende periódicamente para ayudarnos a despertar a nuestra vida espiritual. Los nombres de Dios también descienden en esta oscura era para disolver nuestro karma pendiente y para abrir nuestro corazón a la vida del alma. Los maestros védicos nos estimulan a aceptar esta meditación del canto de una vez. La misma nos ofrece alegría en el momento presente y nos prepara para la liberación al momento de la muerte.

Joyce estaba muriendo de cáncer de la garganta a la edad de 38 años. Cuando la conocí ella tenía una mente clara pero no podía hablar bien debido al cáncer. Ella estaba muy delgada y pálida. Cuando Joyce me enseñó una foto suya de un año atrás, yo me sobresalté. Ella era una de las mujeres más atractivas, de apariencia saludable de mediana edad que yo hubiera visto jamás. Joyce había regresado al cristianismo poco después de su diagnosis 8 meses atrás. Su iglesia había servido de ayuda con visitas y oraciones, pero ella sentía que algo faltaba. Yo le pregunté que si ella había escuchado de la Oración de Jesús. No lo había hecho. Yo me senté con ella en su garaje, y cantamos los divinos nombres en este antiguo mantra cristiano por alrededor de 15 minutos. En algún punto ella saltó y preguntó,”¿Sentiste ese temblor de tierra?” Yo no había sentido nada. Joyce se quedó muy impresionada con la oración, la cual fue marcada en ella por un terremoto interno. Unos cuantos meses después, ella se encontraba en las oficinas de nuestro hospicio, y yo corrí hacia ella. Ella ya no podía hablar excepto en susurros. Joyce trataba de decirme algo, pero yo no podía escucharla. Ella subió sus labios a mis oídos y susurró la Oración de Jesús. Yo estaba sobrecogido de alegría por ella estar usando este mantra sagrado. Dos días después, el marido de Joyce llamó y dijo que ella murió en paz con la oración en sus labios.

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