Resumen del Contenido del Gita
En este capítulo comienzan las enseñanzas filosóficas de El Bhagavad Gita o las Instrucciones del Señor Krishna a Su amigo, el Guerrero Arjuna. En el primer verso, Srila Prabhupada continúa explicando que tales síntomas del cuerpo como la compasión, la lamentación y las lágrimas materiales, son propias de una persona que no es consciente de su Verdadero Ser o su Verdadero Yo. Y para que Arjuna no se lamente más por el cuerpo, por algo falso y temporal, y pueda terminar con ese sufrimiento causado por tal ignorancia, el Señor Krishna le presenta en la primera mitad de este capítulo, un Estudio Analítico (Sankhya) de la naturaleza del cuerpo material, y del Alma Espiritual, para que él pueda comprender su Verdadero Yo y finalmente, pueda llevar a cabo su dharma o su deber de luchar contra los irreligiosos e impíos Kauravas, tal como es el deseo y la voluntad del Divino Señor.
Así pues, en presencia del Señor Krishna, la Suprema Personalidad de Dios, el lamento de Arjuna por sus parientes resulta en verdad fuera de lugar, por eso el Señor Krishna expresó su sorpresa preguntándole: “...¿De Dónde te han venido esas impurezas?...” Porque nunca se esperaban sentimientos tan poco viriles de una persona perteneciente a la clase civilizada de Arios. Los Arios son personas que conocen el valor de la vida y poseen una civilización basada en la Iluminación Espiritual. En cambio, las personas que son guiadas por el concepto material de la vida, que están cautivadas por las características externas del mundo material, que no saben que la verdadera finalidad del ser humano es la Comprensión de la Verdad Absoluta o Bhagavan; y por último, no saben lo que es la liberación del cautiverio material, esas personas son conocidas como no arios. De la misma manera, las personas que se desvían de sus deberes tal como Arjuna que no quería participar en esa guerra, son consideradas como no arios. Así es que la desviación del deber no le ayuda a uno a progresar en la Vida Espiritual. Por lo tanto, el Señor Krishna no aprobó aquella supuesta compasión de Arjuna. Ante tal confusión y demás perplejidades de la vida, lo más conveniente y acertado es acercarse a un Maestro Espiritual que esté en la Sucesión Discipular, tal como lo aconsejan todas las Escrituras Védicas, para que él pueda proporcionarnos una guía adecuada que nos ayude a liberarnos de estas perplejidades y confusiones y podamos finalmente cumplir con nuestro verdadero propósito en la vida. Porque el hombre con perplejidades materiales no puede comprender los problemas de la vida y sin esta comprensión no es posible resolverlos. Por eso se recomienda que en vez de permanecer en tales perplejidades uno debe acudir a un Maestro Espiritual tal como lo hizo Arjuna que por fin gracias a su inteligencia pudo comprender que su flaqueza avarienta o su afecto por los miembros de su familia y su deseo de protegerlos de la muerte, eran las causas de todas sus perplejidades y que estas eran las que le estaban impidiendo cumplir con su deber. Entonces, Arjuna, profundamente conmovido se Ofreció a Krishna como Su más Rendido Discípulo y le imploró por sus Divinas Instrucciones. De este modo Arjuna reconoció a Krishna como su Maestro Espiritual. Y por consiguiente, Krishna es el Maestro Original de El Bhagavad Gita y Arjuna es el primer discípulo en comprenderla.
Entonces, el Divino Señor asumió de inmediato la posición de Maestro y reprendió al discípulo, llamándolo indirectamente “tonto”, pues el Señor Bendito le dijo: “Hablas como un erudito, pero ignoras que Sabio es aquel que verdaderamente sabe lo qué es el cuerpo y lo qué es el Alma, y no se lamenta por ningún estado del cuerpo ya sea que esté vivo o muerto”. Eso es Sabiduría. Sabiduría significa conocer tanto la materia como el Espíritu y al Controlador de ambos. Arjuna argüía que se debería dar mayor importancia a los Principios Religiosos que a la política o a la sociología, pero ignoraba que el conocimiento de la materia , el Alma y el Supremo, es todavía más importante que los formulismos religiosos. Así es que Arjuna se lamentaba en vano por algo que no era digno de lamentarse. El cuerpo nace y está destinado a perecer hoy o mañana. Por lo tanto el cuerpo no es tan importante como el Alma. De este modo, a partir del verso No. 12 hasta el verso No. 30, el Señor Krishna le revela a Arjuna el Conocimiento Trascendental de la diferencia básica entre el cuerpo y el Alma, es decir, la naturaleza del cuerpo material, temporal, siempre cambiante y por lo tanto irreal, y la naturaleza del Alma espiritual, eterna e inmutable que es nuestro Verdadero Yo; en otras palabras, que nuestro Verdadero Yo, no es este cuerpo material. Luego, en la segunda mitad de este mismo capítulo, para que Arjuna pueda situarse firmemente en la Comprensión Espiritual de la Vida o en la Realización de este Verdadero Yo que es el Alma, el Señor lo instruye en el proceso del Buddhi Yoya o Yoga de la Inteligencia, llamado también Bhakti Yoga o cultivo de la Conciencia de Krishna, que es trabajar para la satisfacción del Señor con Amor y Devoción y no ser avaro. En las actividades de la Conciencia de Krishna, no se toman en cuenta la felicidad ni el sufrimiento, la pérdida ni la ganancia, ni la victoria ni la derrota. La Conciencia Trascendental consiste en comprender que todo debe realizarse para complacer a Krishna, para el beneficio de Krishna sin esperar la propia complacencia de los sentidos; esta es la más alta calidad de trabajo. De esta manera no hay ninguna reacción a las actividades materiales. Porque quien actúa para la complacencia de sus propios sentidos, ya sea en la modalidad de la bondad o de la pasión queda sujeto a las reacciones buenas o malas. Así mismo, quien se apega a los resultados de su trabajo es la propia causa de sus acciones y por lo tanto, él es quien disfruta o sufre los resultados de esas actividades. En cambio, quien está fijo en la Conciencia de Krishna no tiene apego ni desapego por nada, e incluso, hasta se vuelve indiferente a los Principios Regulativos mencionados en Los Vedas, pues su vida está plenamente dedicada al Servicio Amoroso del Señor; y vive sólo para Su satisfacción y nada más. Otros procesos o rituales de Los Vedas no pueden otorgar la misma Perfección Espiritual.
Así, el Señor Krishna describió el Proceso del Bhakti Yoga como el Único Método para que uno pueda situarse con firmeza en el Concepto Espiritual de la Vida. Pero también citó a su vez, en los versos 62 y 63 de este mismo capítulo, los impedimentos de esta Realización Espiritual que a uno lo mantienen ignorante de su verdadera naturaleza trascendental: “Al contemplar los objetos de los sentidos, una persona desarrolla apego por ellos y de este apego nace la lujuria, y de la lujuria nace la ira. De la ira surge la ilusión completa, y de la ilusión, la confusión de la memoria. Cuando la memoria se confunde, se pierde la inteligencia, y cuando se pierde la inteligencia, uno cae de nuevo al charco material”. Quien no es Consciente de Krishna está sujeto a los deseos materiales al contemplar los objetos de los sentidos. Los sentidos requieren ocupaciones verdaderas, y si no los ocupamos en el Servicio Amoroso Trascendental del Señor, seguramente tratarán de ocuparse en el servicio del materialismo. Así es que el Único Método para salir de este laberinto de la existencia material consiste en volverse Consciente de Krishna. El devoto sincero del Señor rehuye todo goce material de los sentidos debido a su Gusto Superior por el Goce Espiritual en la Asociación del Señor. Ese es el secreto del éxito. En consecuencia, quien no esté en la Conciencia de Krishna, por poderoso que sea en controlar los sentidos mediante la represión artificial, con seguridad terminará por fracasar, pues el más ligero pensamiento de placer de los sentidos lo agitará para que complazca sus deseos.
