Karma Yoga
Como en el capítulo anterior, el tema del Buddhi Yoga o Bhakti Yoga fue colocado en medio de otros senderos diferentes que se presentaron en forma condensada, tales como el Sankhya Yoga, el control de los sentidos mediante la inteligencia, el trabajo sin deseo fruitivo, la posición del neófito, etc. Arjuna se mostró confuso y no pudo comprender con claridad el Proceso de Conciencia de Krishna; de modo que él pensó erróneamente que lo que el Señor Krishna decía acerca del control de los sentidos y el de fijar la mente e inteligencia en el Supremo era incompatible con la ejecución de la acción. Debido a ello, le pregunta al Señor Krishna, por qué le pide entonces que se comprometa en esta gran guerra; a lo que Krishna le responde que el KARMA YOGA o la ejecución de las acciones dedicadas al Supremo, libre de ganancias fruitivas y de deseos personales es el Verdadero Deber del Alma; y por lo tanto, él sólo debe luchar. De esta manera, el Señor Krishna comenzará a desarrollar gradualmente el Proceso prescrito para la Realización del Yo que es como una escalera que se inicia con KARMA YOGA (el cual está muy relacionado con Buddhy Yoga), o sea satisfaciendo las necesidades y deseos con los cuales se vino a este mundo pero sin apegos y sólo a través de sacrificios para Vishnu (o Krishna); hasta llegar a la culminación que es el BHAKTI YOGA o Servicio con Devoción al Divino Señor.
Srila Prabhupada explica que, cuando el Alma viene a este mundo material lo hace con la intención de disfrutar sus pervertidos deseos. Ser siempre activa no es cuestión de la vida corporificada sino que es la naturaleza del Alma en sí. Y como ella es siempre activa y no puede detenerse ni un momento, es que no puede evitar los actos que la llevan a satisfacer tales inclinaciones. Esto es KARMA o actividades y trabajo fruitivos que traen como consecuencia el goce de los sentidos y el sufrimiento material, y lo atan a uno al eterno ciclo de repetidos nacimientos y muertes en este mundo fenoménico. Sin embargo, tal como lo explica el Señor Krishna, ni la inacción ni la renunciación son ideales para salvarnos de estas reacciones y de las subsecuentes ataduras al mundo material. Pero como todo el mundo, por naturaleza está forzado a actuar; y aún para mantener el cuerpo físico es necesario trabajar, es que uno debe trabajar y satisfacer esos deseos de disfrute de manera que no se enrede más en las ataduras materiales ni quede preso en las reacciones de esa complacencia sensorial y de ese modo llegue a la liberación final. Ese arte de trabajo es lo que se llama Karma Yoga, que es actuar y trabajar bajo la dirección del Señor Supremo (Krishna o Vishnu) tan sólo para Su satisfacción y nada más; de lo contrario uno se dedicará a ocupaciones dictadas por la energía ilusoria o Maya. Así que ser un hombre bueno o un hombre no violento es un apego personal, pero actuar por el Supremo es actuar sin apego hacia el resultado. Y tal como se describe en los capítulos siguientes, el Karma Yoga lo elevará a uno gradualmente hasta el Bhakti Yoga o Servicio Amoroso Puro al Señor Supremo. De esta manera, el Bhakti Yoga comienza con Karma Yoga.
Con ese propósito, el Señor presenta el Conocimiento Védico donde se prescribe que uno debe satisfacer esos deseos únicamente a través de Ofrecer sus actividades como un Sacrificio (Yajña) para la satisfacción del Señor Vishnu. Y por medio de la ejecución de tales Yajñas, se santifican también los alimentos. Los ALIMENTOS OFRECIDOS AL SEÑOR se llaman PRASHADAM o LA MISERICORDIA DE DIOS. Y al comer los remanentes de este PRASHADAM o Alimentos Ofrecidos al Señor; la mente, la inteligencia, la memoria y la propia existencia se Santifican y Purifican; y de esta manera, uno comienza a contemplar de una forma natural y espontánea el camino de la Autorrealización o de la Realización del Ser Espiritual. Por eso, en todos los Sacrificios Védicos, el Señor Vishnu es adorado y debe estar siempre presente como el principal beneficiario. Nada debe ejecutarse para la propia complacencia de los sentidos, sino que todo debe hacerse para la satisfacción del Señor Krishna. Esta práctica no sólo nos salvará de la reacción del trabajo, sino que también, gradualmente nos elevará desde las actividades fruitivas hasta las actividades espirituales del Servicio Trascendental Amoroso al Señor, el cual es el único proceso que puede elevarnos al Reino de Dios.
