Walter Eidlitz


Prema Vivo en la India

Cinco olas del Prema

Los cinco rasas principales según Rupa Gosvami son:

1. EL RASA DE LA PAZ. [santi-rasa]

El mar del amor no siempre está inquieto con olas. A veces está llano como un espejo y transparente. El rasa-shanti resulta de la indecible experiencia de la paz divina, la que nace por medio de la infalible certeza de la presencia de Dios. En el rasa-shanti se experimenta la delicia, ser objeto de la gracia de Dios. Ya de ello resulta que se trata del Dios personificado y no se trata del Brahman sin forma. Pues el inoperante-Brahman-sin-forma, en donde no hay correlación entre subjeto y objeto, no concede gracia. Pero la poderosa y dinámica relación de yo-Tú de los demás rasas transcendentales hace falta en el 'Shanti-rasa' todavía. Neutralidad y serenidad pertenecen a este rasa. Y sin embargo el 'rasa de la paz' místicamente se extiende a través de todas las demás olas, como certeza infalible de estar irreversiblemente unido con Dios también en la noche de la aparente lejanía de Dios en la base más profunda. Desde el interior el Shanti-rasa alumbra todos los demás rasas del drama divino (acerca del amor) haciendo que el bhakta siempre se de cuenta de que Dios es su fundamento, hasta en valles de profundos sufrimientos, los que no hacen falta alguna en la dramática del lila.

2. EL RASA DEL SERVIR. [dasya-rasa]

Cuando el Prema aumenta irresistiblemente fluyendo hacia el amado Dios, se hace el alma conciente de su eterna correlación de yo-Tú con ÉL. Y desde entonces, cuando el alma LO reconoce como su SEÑOR ETERNO en el reino que no es de este mundo y reconociéndose a sí misma como el infatigable y alegre servidor, entonces el alma experimenta el éxtasis de servir activamente el dasya-rasa. Por medio de sus himnos los bhaktas LO imploran a Bhagavan: >> ¡Concédeme un oficio!<< >> ¡Acepta mis servicios [seva]!<<

En el movimiento-Caitanya el bhakta-Krsna contesta la pregunta acerca del sentido verdadero de la vida:

[Caitanya-Caritamritam, Madhya-Lila, 20,108]

Aún más que el rasa del servir es la delicia del servir, la delicia de poderlo alegrar a ÉL, al Uno, al Amado, por medio de servicio devocional, el sonido concomitante de todos los rasas siguientes del Amor divino.

3. El RASA DE LA ÍNTIMA AMISTAD CON DIOS [sakhya-rasa]

La paz divina y la buena suerte de tener la oportunidad de servirle a Dios lleno de entusiasmo, abundantemente se hallan dentro de la ola-rasa (la que es superior aún) de la íntima amistad con Bhagavan. El amigo familiarizado está aún más íntimo con Bhagavan que el servidor entregado. La relación de 'yo-Tú' es aún más viva. El bhakta, quien ha saboreado el rasa de la amistad con Bhagavan, y quien Lo experimenta a Dios como amigo, a Quien lo puede alegrar, él sabe que todo lo que en la tierra se llaman 'amistad', es solamente una pobrecita silueta deformada de sombra del rasa de la amistad de Dios. >>Bhagavan es el único amigo verdadero que existe<<, el guru dice.

4. EL RASA DEL AMOR DE LOS PADRES [vatsalya-rasa]

Una ola subiendo más, nuevamente acompañada de los rasas de la infinita paz divina, del servicio entusiástico para Dios y de la íntima amistad de Dios en sus rasgos esenciales, es el rasa de un amor regalado caritativo, comparable con el tierno amor de una madre abnegada hacia su nene. Pero qué débil es esta parábola. La palabra sánscrita 'vatsa' en el término: 'vatsalya-rasa' significa: 'ternerito', 'nene', también: 'seno materno'. Así como la corriente de leche, que quiere derramarse en amorosa eternidad, luego que la joven madre mira a su nene, de tal manera corre el amor del bhakta hacia el hijo divino. Al bhakta, al que la benigna revelación de Dios es concedida en forma de un niño, le parece este hijo divino (que es el foco principal de su cuidado) mil veces más alentador y necesitando más amor que su propio hijito amado. El bhakta considera el hijo divino como único niño verdadero, como imagen original de toda niñez en el mundo.

Las palabras siguientes del poeta occidental, 'Novalis' aluden a una experiencia con el Vatsalya-rasa:

"Él es el astro, ÉL es el sol;Él es el manantial de la vida eterna,Su rostro infantil resplandece de yerbas, y piedras y mar y luz.

En todas las cosas Sus hechos infantiles, Su caluroso amor no descansará nunca, inconscientemente Se estrecha a Sí mismo infinitamente fijo en cada seno.

Un Dios para nosotros, un niño para sí, amando a todos nosotros íntimamente." [Novalis, poemas espirituales]

5. EL SUPREMO DE LOS RASAS [srngara-rasa]

En la siguiente estrofa anhelosa de un bhakta se puede percibir la transformación del Vatsalya-rasa al Supremo de los rasas, llamado Shringara-rasa:

"Así como la cría (del nido) llaman a la madre, como los terneritos quieren la leche materna, como la amada abandonada siente añoranzas por su amante, quien está permaneciendo lejos, de tal modo mi alma añora verte a Ti, que tienes ojos de loto." [Bhagavatam 6, 11, 26]

En las escrituras-rasa del bhakti-Caitanya se lee: Se debe cuidadosamente mantener en oculto el Quinto y a la vez Supremo de los rasas, 'el Shringara-rasa', como un gran secreto. Bhakti-Vinoda [1838 hasta 1918], un guru-bhakti contemporáneo, escribe en su obra, redactada en el Bengalí, >>Jaiva-Dharma<< [la ley esencial del alma]: Es sumamente difícil, hallar a adeptos capaces de experimentar el puro éxtasis trascendental del 'Shringara-rasa', teniendo este también una lejana expresión equivalente en la silueta de las relaciones terrestres, es decir, en la abnegación de una fiel esposa púdica para su amado esposo o hasta la abnegación ilegal (según las reglas morales terrestres) de una adúltera para su querido [parakiya-rasa]. En la India antigua y también en la India medieval el adulterio valía de la mayor ignominia, y sin embargo resaltantes gurus del bhakti no tienen otra parábola terrestre para expresar la intensidad y el poder y la intimidad de este supremo rasa trascendental, comparable con el amor de una mujer la que sin respeto sobrepase todas las barreras de los deberes mundanos, apegos y convenciones. Es un amor tan fuerte, de modo que prefiere quedarse en toda la ignominia del mundo. La distancia es insoportablemente grande entre la imagen gruesa (frecuentemente turbada) en lo perecedero y la imagen original de este amor divino. Parece que sí la luz del supremo cielo es reflejada en lo más hondo del fangoso charco lleno de algas. De la manera más vigorosa y con frecuencia se hace resaltar en las escrituras-rasa y el guru lo intima: que en primer lugar cualquier rasa del amor divino sin envoltura, pero sobre todo del Shringara-rasa, es señalado así: que el alma amorosa no quiere gozo para sí misma. >>Su propia alegría la experimenta únicamente en la buena suerte del amado. << Alusiones silenciosamente envueltas acerca de la revelación de aquel amor en el reino imperecedero (de donde todas las relaciones humanas al Señor, al Amigo, al Niño y al Amado son naturales) los bhaktas ya las encuentran en los Upanishades. Ahí todo amor en el mundo es deducido al amor para el centro de toda la existencia, al gran Atman, aunque los bhaktas en el gran Atman consideran cuya revelación como Bhagavan. En el Upanishad a un esposo le enseña el ente del verdadero amor a su esposa: "De verdad, no según voluntad del esposo se ama al esposo, sino por la voluntad del Atman. De verdad, no según las necesidades de los hijos se los ama, sino por la voluntad del Atman... De verdad, no se simpatiza con el universo por este mismo, sino por la voluntad del Atman. Se debe ver este Atman, escucharle, entenderlo, meditar acerca de Él..., quien LO haya visto, escuchado, entendido y reconocido, sabrá del mundo entero [Brihad-Aranyaka-Upanishad 2, 4,5]." En el mismo Upanishad ya se describe el descubrimiento (él que no tiene nada que ver con el Shringara-rasa todavía) del atman individual en una imagen perplejamente erótica: "Así como un señor abrazado de una querida mujer ya no puede distinguir entre lo interior y lo exterior, de tal manera siente el 'abrazo' del Atman componiéndose de pura cognición [Brihad-Aranyaka-Upanishad 4, 3,21]." El lector occidental, educado a sentir tales comparaciones del ámbito sexual en escrituras religiosas, como en el sumo grado inmorales e irrespetuosas, se espanta por la sensualidad de tales parábolas. Probablemente muchos lectores modernos tratarán de interpretar estas imágenes de acuerdo a métodos sicoanalíticos para evitar sus disgustos. Sin embargo como despreocupado también se puede considerar las atrevidas imágenes eróticas de los Upanishades y de las escrituras-rasa desde otro aspecto, es decir, como simple testimonio para el realismo. Con este realismo grandes sabios indios y devotos humildemente les comunicaron sus experiencias transcendentales del profundamente íntimo contacto del alma con Dios a sus discípulos electos, múltiplemente aprobados (en tanto es jamás posible con ayuda del idioma terrestre). - También acerca del 'Juan de la cruz', de 'Bernhardo de Clairvaux' y de otros grandes místicos cristianos se encuentran imágenes similares eróticas. Según los antiguos documentos la precondición de tal comunicación -de lo que se olvidan muy fácilmente en el occidente- era una correspondiente actitud del adepto, era cada vez repetida confirmación, un celibato interiorizado hasta las profundidades de la vida soñada. No sin razón se encuentra la severa advertencia para el discípulo al final del Bhagavad-gita, enseñando el Karma-yoga, Jñana-yoga y ante todo el Bhakti-yoga:

"No debes decírselo a nadie, quien no sea bhakta, quien no practique ascetismo y quien no quiera servir." [Bhagavad-gita 18,67]

También en aquel Upanishad, donde la palabra 'bhakti' suena a la primera vez plena y claramente entre todos los documentos todavía mantenidos, hallamos una advertencia parecida, unida con la clara nota acerca del bhakti practicado en una época anterior. En el Shveta-Upanishad, allí, donde al final de toda la lección otra vez se resume la esencia de la instrucción, lo advierte el guru a su discípulo:

"El supremo misterio del vedanta proclamado en una época mundana anterior, no le puede ser enseñado a nadie, quien no haya logrado la paz interior y quien no sea hijo digno, ni discípulo digno.

Pues las riquezas pronunciadas de la eterna realidad solamente luminasen en un gran alma, el que tenga Sumo Bhakti hacia Dios y hacia el guru de la misma manera. Solo en tal gran alma brillan." [Shvetashvatara-Upanishad 6, 22, 23]

De tal manera como el sol brilla en una gota resplandeciente de rocío, así la plenitud de la deidad y del amor divino (descendiente de ella y referido a ella) brilla en la palabra 'rasa', del que el Taittiriya-Upanishad dice, lo que ya fue dicho en el capítulo anterior:

"¿Quién sería capaz de vivir, quién sería capaz de respirar, cuando no existiese esta luminiscencia interior [este cielo interior] de la delicia?" [Taittiriya-Upanishad 2,7]

"El ser humano no podría vivir sin el 'rasa' ", notó mi maestro 'Sadananda' una vez en la India. >>Pero porque apenas jamás el ser humano halla el rasa del pasatiempo divino, busca el rasa en lo terrestre, en placeres terrestres - finalmente sin encontrarlo nunca.<< Sadananda nos recuerda el grito doloroso de Nietzsche:

...Pues todo placer quiere eternidad, quiere profunda y más profunda eternidad...añadiendo: >>Donde hay placeres no se puede hallar eternidad nunca; solamente, donde hay amor a lo eterno, amor que no sabe ni quiere saber de la propia buena suerte, allí -según la intensidad y extensidad - constantemente aumentando hasta lo infinito, hasta la eternidad. -Alegrar a Bhagavan como Servidor o como Amigo, o como Amante, elevar SU delicia, aunque esto le traiga consigo sufrimientos propios a uno, es la única alegría del bhakta. Y esta alegría es de tal modo, que no tolera nada a su lado sin que sobre interés alguno en cualquier otra cosa. <<

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