El éxtasis en lo imperecedero
En el capítulo anterior se recitó un relato del Chandogya-Upanishad, en donde se describió la vida de un alma liberada que se había renunciado de todo apego a lo terrestre, adentrada a la luz imperecedera y de la cual sí se dicen que >>anda y se regocija y se alimenta.<< ¿De qué alimenta el liberado? - Un bhakta-Caitanya contesta sin tardar: El Atman individual liberado de envolturas y de cubiertas, de adicciones y apegos se alimenta del rasa del pasatiempo divino, del lila. Para familiarizarnos con el ambiente de experiencias e imaginaciones desacostumbradas al occidente y unidas con la palabra 'rasa', tenemos que dedicarnos muy atentamente a la expresión 'rasa', de tal manera como antes lo hicimos con las palabras 'Atman' y 'lila'. También 'rasa' es una palabra sánscrita casi intraducible. En los diccionarios para ella se encuentra entre otras las siguientes ensayos de interpretación: Sabor, olor, especia, esencia, líquido, jugo, la savia que sube en los árboles, sentir, amor, gracia, belleza, extasiamiento, arrebato, éxtasis...'rasa' es también un humor básico de un poema, ante todo de un escenario dramático. Pero para llegar al centro de la palabra de muchas interpretaciones, 'rasa', tenemos que penetrar a la raíz de esta palabra. La palabra sánscrita es deducida de la raíz: 'ras'= saborear, experimentar, sentir, percibir. Los gramáticos indios explican la palabra 'rasa' de la siguiente medida:
a] Lo que es saboreado, sentido, percibido, es 'rasa' [rasyate = asvadyate iti rasa]. b] [causativo] Lo causa el saborear etc., pues haciendo el saborear, sentir, experimentar, percibir; también esto 'rasa' [rasayati = asvadayati iti rasa].
Un característico es añadido:
c] >>Rasa es sorpresa<< d] rasa causa ser sorprendido, que sí antes aún nunca se haya experimentado tal cosa milagrosa,. e] >>Rasa incluye un tal concentrarse en el rasa por medio de todas las funciones mentales y espirituales, de modo que ya no sobra interés en otras cosas.<<
Hay una doctrina muy sutil de rasa de la poesía india mundana, la ha dominado el arte del drama indio clásico desde Kalidasa [aprox.500 después de Jesucristo]. Cuando por ejemplo en el drama de Kalidasa al comienzo de la pieza el rey está persiguiendo un corzo apasionadamente, entonces los espectadores experimentan un rasa de susto según la doctrina-rasa de la poética india: ¿Va el corzo escapar del cruel cazador? En este rasa se concentran todas las funciones mentales y espirituales, todo el demás interés está acabado. - El corzo huyente se refugia en el seno de la bella muchacha 'Shakuntala'. Los espectadores son testigos, como sorprendentemente al mirar a la benigna y bienaventurada, en el corazón del cazador su amor asombrante se despierta, desapareciendo totalmente su adicción al cazar. Los espectadores profundamente interesados experimentan el rasa de una sorpresa perpleja que amplifica el alma y también experimentan el encantador rasa de lo erótico. En el cuarto acto de la misma pieza Shakuntala es instado a abandonar la paz del patrio bosque. Dolorosamente ella se despide del gran sabio, quien es su padre adoptivo, despidiéndose de sus compañeras de pasatiempos, y de todos los árboles y arbustos para seguirle al cruel cazador, con quien fue familiarizado en la santidad de la ermita forestal, cuyo nene ella lo lleva y el que se ha olvidado de ella afuera en el mundo. Los espectadores experimentan el rasa de la condolencia, el rasa del "comúnmente llorar con los demás" [anukrosa]. De tal manera habla la doctrina india [mundana] de rasa todavía antes del rasa de la fastidia y del rasa de la furia y del rasa de lo heroico y del rasa de lo humorístico, es decir >>de una serenidad floreciente, que abre el corazón<<. Cuando el año 1791 Goethe aprendió a conocer el drama >>Shakuntala<<, que frecuentemente es aplicado como ejemplo escolar para los rasas de la poesía mundana, ahí escribió los versos siguientes:
"Cuando desees las flores del año temprano y las frutas del tardo,deseando lo que estimula y encanta, deseando lo que satisface y alimenta,deseando comprender el cielo, la tierra con un nombre, te llamaría 'Shakuntala' y así diciéndolo todo."
Con estas palabras, >>estimula y encanta, satisface y alimenta<<, ignorando la doctrina india de rasa, con la seguridad del gran poeta Goethe demostró unas de las características esenciales de la poesía india mundana. El indólogo alemán Hélmut von Glásenapp explica según fuentes indios el rasa de la poesía mundana de la medida siguiente: "El rasa de un poema es el humor que este causa en el auditor. Los sentimientos que un poeta intenta representarlos son a la vez reflejados en el alma del lector, el que momentáneamente de ciertas medidas se identifica con el héroe y por eso es extasiado lejos de todos los deseos egoístas, pero sin participar directamente en lo que aquel experimenta y siente. Es puro goce trascendental no-terrestre que aquí es saboreado, comparable con el darse cuenta de la unidad del ego con el omni-espíritu obtenido por parte del yogui en el punto culminante de su contemplación religiosa. Por eso con razón los filósofos indios consideran en el rasa (que al menos por un instante levanta los pensamientos encima de los límites del propio ego) un reflejo de lo divino y de nuevo encuentran este su concepto en la Sagrada Escritura, en el Veda..." El texto védico aquí aludido es un pasaje del Taittiriya-Upanishad, dando un célebre testimonio que ya en tiempos védicos se conocían el rasa trascendental. En este Upanishad es el rasa la suma experiencia de un camino largo fatigoso de yoga. El Upanishad relata, que - como tantas veces antes y después - un personaje investigador que busca a un guru, pide a este mostrarle el camino hacia lo imperecedero. Ante cada paso, de un escalón a otro cada vez de nuevo el maestro le manda al discípulo ejercer severo ascetismo y renuncia, antes de alejar una envoltura del mundo tras otra. Primero el guru le señala el mundo ampliamente extendido mental al discípulo, la cual es la única realidad según las personas ignorantes. En la meditación el guru lo hace experimentar al discípulo, que el mundo material de todo el universo, incluso el propio organismo, no es nada que una envoltura exterior y mostrándole la esfera majestuosa de la vida [prana] debajo de esta envoltura perecedera. En un nuevo escalón el maestro lo deja experimentar meditando que también la esfera poderosa de la vida no es nada que una envoltura. Y cuando también esta envoltura es alejada, le muestra el gran mundo del espíritu humano y cósmico [manas]. Luego él dirige al discípulo (quien frecuentemente había de ejercer el arte del renunciar y soltar) a escalones superiores y más adentro, aún por encima del mundo maravilloso de todo el pensar: hacia una esfera de la experiencia inmediata de eterna sabiduría [vijñana], la que místicamente entrevera todo el mundo visible y la que es su fondo. En imágenes que son más de puros imágenes el guru del Taittiriya-Upanishad le describe lo esencial del ser humano al discípulo, lo que (una vez liberado de la triple envoltura) a la vez se ha convertido a un ente alado de sabiduría:
"Confianza devocional [sraddha] es su cabeza. El santo orden [rta] es su ala derecha. Verdad [satya] es su ala izquierda. Yoga es su cuerpo. Su fondo, su cola es la gran conciencia [mahat]. " [Taittiriya-Upanishad 2,4]
Más que un buscador, que tanto avanzan, permanecen aquí creyendo en que ahora hayan llegado a la última meta. Pero con este paso la instrucción del Upanishad no se ha acabado todavía. Habiendo el guru reconocido toda la sabiduría eterna también como manto, habiéndolo soltado, le revela el maestro que una existencia aún más profunda está ocultada como fondo de sabiduría infinita, que es el reino del delicia y del amor divinos. El guru le describe al discípulo la esencia más interior (ahora contemplada) del ser humano y de toda existencia. Nuevamente él escoge la imagen de una ave milagrosa que finalmente escapa volando afuera de todas las envolturas:
"Amor [priyam] es su cabeza. Alegría [moda] es su ala derecha. Gran alegría [pramoda] es su ala izquierda. Delicia divina [ananda] es su cuerpo. Su fondo, su cola es el Brahman." [Taittiriya-Upanishad 2,5]
El guru añade:
"¿Quién sería capaz de vivir, quién sería capaz de respirar, cuando no existiese esta luminiscencia interior [este cielo interior] de la delicia?." [Taittiriya-Upanishad 2,7]
Aquí el profeta se detiene. En el camino de escalones más que una vez hizo resaltar que las palabras ceden ante el último fondo de toda la existencia. Sin embargo un mensaje él podía darlo acerca de lo esencial del Atman imperecedero todavía:
"Él [el Atman] es rasa. De verdad, quien haya logrado este rasa, es uno que tiene delicia divina." [Taittiriya-Upanishad 2,7]
Ya en la poesía mundana, pues la que no únicamente se refiere a la Deidad, los indios han visto un reflejo de lo divino ahí, donde el poder del poeta y del actor provocan el rasa en la mente del espectador. Pero algo mucho más profundo aún una completamente nueva dimensión, ya no es reflejo, sino los bhaktas experimentan la plenitud de la deidad misma en los rasas del pasatiempo divino y en los poemas de rasa tratando de este pasatiempo. Pues ya no es el poder del poeta y del actor, que provoque las conmociones de los rasas, sino el poder del bhakta, el poder de amor descendiente de Dios [prema-bhakti] hace que Bhagavan se revele. El encuentro real hace que el amor del bhakta inflama aún más convirtiéndose al rasa. >>De tal modo, en el pasatiempo multifacético de cambio, el amor eleva el amor y el rasa.<< Lo que en el Taittiriya-Upanishad parece como último punto culminante, adonde un paso tardo haya dirijido arriba, antes de que luego el camino sería interrumpido y finalmente las palabras agoten, no antes de allí comienza el propio ambiente vital del >>bhakti no-envuelto<<, el reino infinito de los rasas del >>pasatiempo divino<<. La filosofía del Prema vivo en la India subraya: Este ocultado no es lograble nunca en un sendero subiente [aroha], ni lograble a fondo del propio poder de la meditación y ascetismo. El reino interno de Dios -así el guru enseña vigorosamente- solamente se abre en el sendero de arriba abajo [avaroha], en el sendero de la gracia divina viniendo de arriba abajo23. El poder de la alegría divina, bajando lleno de gracias [hladini-sakti], en el que la delicia del amor divino está unido con la cognición divina, conmueve el alma ansiosamente esforzada llevándolo arriba, a Dios. Una de las expresiones más frecuentes sánscritas para 'gracia divina' está concebida en los siguientes términos caracterizando: 'anugraha'; esto significa a pie de la letra: 'conmover' y frecuentemente 'conmover'. La doctrina esotérica de rasa del bhakti describe los sucesos sutiles transcendentales que pasan en la profundidad del alma de la siguiente medida: "Cuando el corazón se haya harmonizado ( o digamos: 'se haya fundido') en el asalto de la presencia de Dios, cuando el ánimo [citta] [hasta las capas más profundas de la subconciencia] se haya mojado, entonces en el corazón del bhakta el siempre existente amor para Bhagavan es trasladado a la naturaleza de un rasa, de un rasa que LO alegra a Dios, al Amado"; de tal manera, en el >>Bhakti-Rasamrita-Sindhu<< Rupa-Gosvami relata el despertar del rasa. En otro pasaje de la misma obra se dice: "El amor lleno de delicia para Bhagavan brilla puramente en el corazón, porque el bhakta ya había sido devoto en alguna vida anterior,...sido practicante del amor, y porque el poder del bhakti lo había purificado de todos sus déficits. Enteramente tranquilizado ha sido el corazón, enteramente libre de todos los deseos tras las cosas del mundo, pero ansiosamente brillando hacia Dios y añorando mucho la comunidad con otros bhaktas conocedores de rasas. La belleza y la riqueza de tal bhakta y su única vida es desde entonces su amor [bhakti] a los pies de Bhagavan. Cuando el amor "no-envuelto" haya obtenido el estado de una delicia plenamente prosperante, siendo tan milagroso de modo que el bhakta es pasado a un asombro inconcebiblemente profundo, entonces se llama este amor 'de acuerdo a rasa'." Pues rasa es efectuado por medio de la experiencia inmediata de Dios. Y Dios sólo es la suma experiencia de todas las rasas transcendentales. El Atman, que es la verdadera forma de lo esencial del bhakta, se convierte completamente a rasa. El poder del amor divino es rasa según su naturaleza, el que desciende del Bhagavan, corriendo de ÉL al bhakta y en éxtasis regresando de este al Bhagavan, acrecentando los dos mutuamente. Y en el Caitanya-bhakti Bhagavan MISMO, "EL origen y La meta, El refugio y La realización de todos los rasas", es llamado >>La forma-néctar de todos los rasas<<. Con esta denominación, como 'forma-néctar de todos los rasas'[akhila-rasamrta-murti] comienza la primera estrofa de la justamente mencionada ciencia sustanciosa de rasa presentada por medio de Rupa Gosvami, de la tan llamada >>Bhakti-Rasamrita-Sindhu<<. A la muy interesante doctrina-rasa de lo poético indio se dedicaron ya unos indólogos europeos. Sí, la doctrina metafísica de rasa del bhakti indio, la que alumbra la vida de la existencia imperecedera y la que sumamente prosperaba en el movimiento-Caitanya del siglo 16, en Orissa y Vrndavan, ha sido aún casi desconocida en el occidente, según mis informaciones. Pero así como hay que conocer la escritura de las notas y las tonalidades y los rasgos esenciales de la doctrina-armonía, para ser capaz de leer la partitura de una sinfonía, hay que conocer los rasgos esenciales de la doctrina-rasa de los bhaktas, para entender más o menos la literatura del Prema vivo en la India .
A propósito, en esta 'rasa-logía' dan una dramaturgia del drama-bhakti, que en el sentido más profundo ha sido un drama de misterios también, ya que exclusivamente actúan con escenarios y serias de escenarios acerca del pasatiempo divino [lila]. Los dramas de revelación del movimiento-Caitanya no solamente eran determinados para intrusos. Las masas espectadoras consistían de bhaktas, de conocedores del rasa, que también entendían las alusiones más sutiles de la pieza y cada vez siguiendo los sucesos representados su amor de ellos para Dios fue inflamado exteriorizándose por un rasa multifacético. El poeta de la pieza era bhakta. El director artístico era bhakta. Los actores y las actrices eran bhaktas. En la doctrina-rasa de la poesía india mundana se exigen severamente de razones artísticas, que en los escenarios los actores no se dejen conmover de ninguno entre los siete rasas antes mencionados pertenecientes a la poesía mundana, sin embargo debían imitar el rasa de manera artística. Frente a ello, en medio de un drama-bhakti el actor (siendo devoto trascendental en la presencia divina y del pasatiempo divino) alegremente deja que el rasa lo absorbe e inspire. Se informa que un actor-bhakta (que en una pieza del lila del Avatar Rama divino actuó como cuyo padre, mandando al hijo divino al destierro) se murió realmente, representando el papel del "desesperado padre que se murió habiéndose arrepentido". Los primeros dramas jamás representados en el biensonante idioma Bengalí -es un idioma hoy día hablado de más o menos setenta millones de personas- crecieron de tales representaciones del lila de Krsna. Krsna Caitanya improvisaba estas piezas durante Su adolescencia en Su ciudad natal de Navadvip junto a Sus amigos. No había manuscrito alguno, solamente las tareas de participar en los escenarios fueron repartidas por medio de Caitanya; y todos los participantes conocían el acto del lila interior. Y el poder del Maestro, quien frecuentemente empeñó el 'papel' principal, animaba a los participantes. Los espectadores fueron conmovidos de tal manera que en Bengala todavía hoy, después de cuatrocientos y cincuenta años, se hablan de estas representaciones. Rabindranath Tagore y otros dramatistas importantes contemporáneos Bengalís sacan de la tradición que Caitanya la iniciaba de aquel tiempo. Un joven discípulo de Krsna Caitanya, el poeta Kavi Karnapura (quien más adelante iba a ser célebre) escribió >>Caitanya Candrodaya<< en forma del drama sánscrito de diez actos, lo que quiere decir: >>La Salida Lunar de Caitanya<<, una de las primeras biografías contemporáneas de su Maestro. En ello, en el tercer acto, con alegría pusieron una improvisación de un drama-Krsna en escena, alguna vez realizada por parte de Caitanya y Sus amigos, como pieza sumamente viva dentro de una pieza. Una vez estuve de pie en la India junto a un bhakta en la costa del Golfo de Bengalia, cerca de la Sagrada ciudad de Puri, donde Caitanya había pasado la segunda mitad de Su vida. El mar abierto se acercaba encrespándose tronando en altas crestas de las olas, sin cesar. Meditando mi acompañante miraba las montañas acuáticas que daban vueltas; de repente dijo: >>Las olas de este mar no son nada comparadas con las altas olas del Mar-rasa, del amor divino.<< Describir todas las variedades de las ondas en el océano del amor divino, también sobrepasaría el poder del sumo consagrado. En el >>Bhakti-rasamrita-sindhu<< el filósofo y poeta Rupa Gosvami logró concentrar su 'ojo interior' en cinco formas diferentes de olas de los rasas, pertenecientes a lo infinito del océano-rasa. También la descripción de estos cinco rasas principales, iguales a montañas-ondas cada vez poderosamente elevadas, ya casi rompe la obra voluminosa. Para esclarecer más la vista a la última y suma ola-rasa del amor divino, estaba Rupa Gosvami forzado a escribir una nueva obra, >>Ujjvala-Nilamani<< [ujjvala-nilamani]. Esta palabra significa: 'la joya azul oscura'. Es un calificativo de Bhagavan, de Krsna. Los rasas antes contadas de la poesía india mundana que sirven a un goce refinado estético: espanto, asombro, buen humor, fastidio, condolencia... no faltan en la doctrina esotérica de rasa, pero entonces todos están integrados a Dios y como olas concordantes u opuestas acompañando el pasatiempo de las olas principales, apoyándolas o inhibiéndolas. En cada revelación de Dios pueden ser conmovidos: espanto, estremecimiento ante la Majestad divina, también serenidad en el pasatiempo familiar, etc.. éxtasis en lo imperecedero. Estos rasas atribuyen a la 'alimentación' de los rasas principales del Amor divino. "Todos los rasas son como olas en algún océano que suben y bajan de nuevo. El océano simboliza lo infinito del no-envuelto Amor divino (Prema). Los rasas son los aspectos singulares de la delicia dentro del mar del Amor divino" [prólogo al tercer acto del drama antes mencionado: >>Caitanya-Candrodaya<<]. También Rupa Gosvami era un discípulo íntimo de Krsna Caitanya. Como ya mencionado, según la instrucción de su Maestro y de acuerdo a lo que el autor subraya en su preámbulo, escribió la gran Doctrina-Rasa con ayuda del poder que Caitanya lo hubo puesto en su corazón; y en ella expuso las reglas ocultas del ritmo dentro del pasatiempo libre de los rasas. Pues también la marcha de las olas del pasatiempo espontáneo de Bhagavan y de los Suyos en el reino de lo ilimitado sigue reglas místicas rítmicas. Se podría hablar de reglas de armonía, inmanentes en la eterna sinfonía trascendental del lila de Dios, más o menos así como también hay reglas eficaces de armonía en los artes terrestres, tal vez en corrientes libres de una sonata-Mozart y como el tocar de un sonido equivocado causa dolores. El título de la única obra de Rupa (redactada dentro de siete años, devocionalmente elaborada en el aislamiento forestal de Vrndavan y concluida el año 1541) es marcante por lo infinito del tema. El título del libro quiere decir: "Océano-Néctar de los Rasas del Prema" [bhakti-rasamrta-sindhu]. Las cuatro partes del libro se llaman: >>Parte Este, Parte Sur, Parte Oeste, Parte Norte<<. Los párrafos singulares de los cuatro partes del libro no son llamados: 'capítulos' sino característicamente los denomina el autor: olas; pues primera ola de la parte este en el mar-rasa del Prema, segunda ola... etc... También en las canciones de los devotos, ya múltiplemente producidas durante la vida de Krsna Caitanya y hasta hoy día cantadas de los pueblos en Bengalia, muchas veces se trata de las >>Olas del Océano-Rasa<<: Diciendo por ejemplo:
"Primero no más que un cabrillear suave de las olas y además habiendo otro pasatiempo de esperanzas terrestres y temores y dudas y preocupaciones. Lentamente se hacen altas olas cubriendo ambas orillas y ya no más se puede resistir la corriente. De verdad las olas de los rasas son misteriosas en el océano del Prema."
