Segundo Rayo. Hari Das y Prema Das Babayi entran en la cueva de Pandit Babayi en Govardhan, van con él a la sesión de la asamblea, y un Babayi de Birbum realiza el kirtan
Totalmente decorados como vaishnavas, Hari Das y Prema Das llegaron al ashram de Pandit Das Babayi. Gopi-chandan brillaba en sus frentes, y tres vueltas de cuentas de Tulasi decoraban sus cuellos. Sus manos derechas continuamente contaban los santos nombres en la yapa mala contenidas en sus bolsas para yapas. La parte inferior de sus cuerpos estaba cubierta con kaupin y ropa exterior, sus cabezas lucían hermosas con sus sikhas, y sus extremidades estaban marcadas con los Santos Nombre del Señor. De sus labios brotaban los dos nombres “Hare Krishna, Hare Krishna”. No durmieron esa noche. A pesar de haber recorrido sesenta millas, aun no parecían cansados o exhaustos. Estaban tan entusiasmados con el darshan de los vaishnavas que apenas advirtieron el gentío que se amontonó a la entrada de la cueva.
Aunque Pandit Das Babayi acostumbraba a realizar bhayan en su cueva, para poder discutir con otros sadhus había construido algunos kutirs y una mandapa, que eran cubiertas con las plantas trepadoras Madhavi. Los dos Babayis entraron a la cueva y ofrecieron sus respetos a Pandit Das Babayi. Viendo a los dos Babayis, Pandit Das Babayi los colmó de bendiciones. Poco después, al escuchar que otros sadhus estaban reunidos, fue con los dos Babayis y se sentó en la mandapa. En eso, un cantante de Birbum se sentó frente a los vaishnavas y, con su permiso, comenzó a cantar del Guitavali (en el Lalita raga):
nakarnayati suhrd upadesam madhava caru pathanam api lesam sidati sakhi mama hrdayam-adhiram yada bhajan iha nahi goluka-viram nalokayam arpitam uru haram pranamantam ca dayitam anuvaram hanta sanatana-gunam abhiyantam kim adharayam aham urasina-kantam
“¡Ay de mí! No escuché los consejos de mis queridos amigos como Lalita, y no oí ni un poco de las alabanzas a Madhava. ¡Oh sakhi! Mi corazón está destrozado porque no serví al héroe de Gokul en este kuñya. ¡Oh! Madhava me ofreció la mejor guirnalda y repetidamente me ofreció Sus respetos, pero yo ni lo he mirado. ¡Ay de mí! ¿Por qué no abracé a mi amado, quien ostenta cualidades trascendentales y eternas?”
Sólo mediante el servicio a Krishna puede uno obtener paz, y no a través de prácticas de yoga que comienzan con el yama y el niyama.
Todos estaban plenamente satisfechos por escuchar el kirtan, y abrazaron al cantante. Al acabar el kirtan muchos sadhus gradualmente vinieron y se sentaron hablando de temas diversos.
Entonces Hari Das Babayi dijo: Sólo los devotos de Krishna son benditos. Dondequiera que se encuentren, están en el camino correcto. Somos sirvientes de Sus sirvientes”.
Reafirmando esta declaración, Prema Das Babayi dijo: “Babayi habló correctamente. En el Shrimad Bhagavatam (1.6.35) se declara:
yamadibhir yoga pathaih, kama lobha hato muhuh mukuñda-sevaya yadvat, tathatmaddha na samyati
“Yama, niyama, asana, pranayama, pratyahara, dhyana, dharana y samadhi. Así es el astanga yoga. Es cierto que a través de esas prácticas uno puede obtener paz, pero ocasionalmente en el proceso uno puede ser cubierto por la lujuria y la codicia. Entonces, en lugar de conseguir paz, uno puede disfrutar de ciertas opulencias yóguicas durante algún tiempo para finalmente caer. Pero en el servicio devocional al Señor Krishna no hay peligro de obtener resultados contraproducentes, porque los sirvientes del Señor Krishna verdaderamente obtienen la paz”.
Un yogui en la asamblea defiende la superioridad del yoga sobre el archana. Hay una solicitud para concluir sobre el tema
Estaba un astanga yogui presente en la asamblea de Pandit Das Babayi. Aunque era un vaishnava, consiguió la perfección después de practicar pranayama por mucho tiempo. Por ello le daba más importancia al astanga yoga que a los nueve procesos del bhakti. Estando poco conforme con la declaración de Prema Das Babayi, dijo: “Babayi, no desatiendas a las yoga-shastras. Los yoguis pueden dejar de comer y dormir y vivir por mucho tiempo. ¿Puedes tú rendir servicio devocional tan seriamente como ellos lo hacen? Luego, tú debes saber que el astanga yoga es superior al archana”.
Los vaishnavas por naturaleza no son inclinados a debatir. No obstante, a ninguno le gustó las declaraciones del yogui que minimizaban la importancia del servicio devocional ante la práctica del yoga. Todos permanecieron callados. Sintiéndose algo ofendido, el yogui le solicitó a Pandit Das Babayi una conclusión.
Pandit Das Babayi establece la superioridad del servicio devocional sobre el yoga
Inicialmente Pandit Das Babayi no estaba inclinado a argumentar, pero cuando el yogui repetidamente le aseguró que aceptaría su conclusión, Babayi empezó a hablar.
“La única meta de toda práctica de yoga y servicio devocional es Bhagavan, quien es adorado por todas las entidades vivientes. Las entidades vivientes están clasificadas básicamente en dos categorías, una es pura y la otra condicionada. La entidad viviente pura es aquella que no tiene conexión material, y la condicionada es aquella que tiene conexión material. El sadhaka es ciertamente un alma condicionada, mientras la entidad viviente pura no tiene nada que practicar. La diferencia básica entre la entidad viviente condicionada y la pura es que la última está situada en su posición constitucional. Su única actividad es la ocupación espiritual, y su naturaleza es pura y bendita. La entidad viviente condicionada, siendo cautivada por la naturaleza material, acepta deberes designados materialmente que son una mezcla de cualidades materiales y espirituales. El despojarse de los deberes designados materialmente y el aceptar deberes puros se llama liberación. El amor puro es la actividad constitucional del alma y no puede ser diferenciada de la liberación. La liberación buscada con la práctica del yoga es el mismo amor del Supremo obtenido mediante el servicio devocional. Por esto, el resultado final de ambas prácticas es el mismo. Por esta razón las escrituras muestran al más elevado devoto, Sukadev, como un gran yogui y al más elevado yogui, Mahadev, como un gran devoto. La principal diferencia entre el yoga y el servicio devocional es esta: En la práctica estricta del yoga cuando uno consigue el samadhi al despojarse de falsas designaciones, alcanza su posición constitucional, o sea, el prema es despertado. Hay riesgo, no obstante, de que en cualquier momento del largo proceso de despojarse de las falsas designaciones, el sadhaka puede ser cautivado por cosas insignificantes y caer antes de obtener la meta última. Por el otro lado, en el servicio devocional sólo se habla del prema. El servicio devocional es simplemente el cultivo de la ciencia del amor de Dios. Cuando todas las actividades son un medio para cultivar el resultado último, no hay riesgo de resultados inútiles. Los medios son el fin y el fin son los medios. Por esto debe aceptarse con respeto que la vía del servicio devocional es más natural que la práctica del yoga”.
Mostrando la inferioridad de la vía del yoga
El dominio sobre la naturaleza material logrado con la práctica del yoga es sólo un resultado temporal. En esa posición la meta última puede resultar lejana y demorada, observándose nuevamente impedimentos. En el camino del yoga hay obstáculos a cada paso. Primero, al tiempo de estar practicando yama y niyama, la religiosidad es despertada, y por obtener este insignificante resultado uno llega a ser conocido como una mente religiosa, aún cuando no se ha intentado obtener prema. Segundo, durante el largo período de practicar asana y pranayama, uno adquiere una vida larga libre de enfermedades al controlar la respiración. Pero si aún no existe conexión con prema, una larga vida libre de enfermedades se convierte en una fuente de problemas. Tercero, aunque por el proceso de pratyahara se alcanza el control de los sentidos, si se carece de prema, se denomina renunciación árida o insignificante. La razón de esto es que al obtener la meta última, gozo y renunciación dan iguales resultados. La renunciación inútil simplemente lo hace a uno duro de corazón. Cuarto, durante el dhyana, dharana y samadhi, habiendo removido toda perturbación material, si el prema no es despertado, la entidad viviente pierde su individualidad. Si él considera “yo soy Brahman” y no despierta el amor puro, resulta destruyendo su existencia. Por todo esto, por favor considere: La meta última del yoga es la excelencia, pero el camino está lleno de dificultades. Tú eres tanto un vaishnava como un yogui, por lo que puedes entender mis palabras sin prejuicios”.
Antes de que Pandit Das Babayi terminara su discurso, todos los vaishnavas exclamaron “¡sadhu!, ¡sadhu!”
Siendo complacido, el Yogui Babayi defiende la utilidad del yoga frente al servicio devocional en la materia del control de los sentidos
Yogui Babayi dijo: “Babayi, tu concluyente declaración estuvo excelente, pero hay algo que quiero decirte. Yo practiqué adecuadamente el proceso de las nueve actividades de servicio devocional, que comienza escuchando y cantando, antes de aprender yoga. Pero francamente te digo que cada actividad propendía hacia la gratificación de los sentidos. No pude liberar mi corazón de las falsas designaciones como describen las instrucciones vaishnavas sobre el rasa conyugal. Sólo fui capaz de probar el rasa conyugal después de practicar pratyahara, y ahora no tengo deseos de complacencia de los sentidos. Mi naturaleza ha cambiado completamente. Hay disposición para el pranayama en el sendero del archana, también me parece que la práctica del pratyahara también se ha visto en las instrucciones del bhakti yoga. Por esto me parece que esta práctica del yoga es necesaria”.
Debido a la árida especulación o práctica el sadhaka ciertamente caerá si utiliza las ramas del bhakti como rituales fruitivos para gratificar los sentidos.
Después de escuchar la declaración de Yogui Babayi, Pandit Das Babayi reflexionó un momento. Entonces habló así: “Babayi, eres bienaventurado porque no olvidas el rasa-tattua mientras practicas pratyahara. En muchos casos alguien se cae debido a las especulaciones y prácticas áridas. El alma, que es naturalmente llena de bienaventuranza, nunca puede apreciar la aridez. El alma siempre está con amor o apegada, por lo que el alma que cae de su posición constitucional desarrolla amor o apego por otras cosas inferiores. Debido a esto es difícil cualquier posibilidad de autosatisfacción, y por ello la gratificación de los sentidos materiales se vuelve primordial. Cuando el alma, quien es la propietaria de los sentidos, ejecuta su eterno rasa, su natural y espontánea atracción despierta y su afición hacia lo material disminuye. El sendero del servicio devocional es el discurso de amor por la Suprema Personalidad de Dios. En este camino los apegos y complicados empeños para gratificar los sentidos disminuyen naturalmente. Me parece que cuando tú comenzaste el servicio devocional no estuviste en asociación con sadhus genuinos. Es por eso que no saboreaste la dulzura del servicio devocional. Ejecutaste el proceso de las nueve actividades del bhakti como si fueran rituales áridos o egoístas, resultando incapaz de saborear aún un poco de dicha trascendental. Creo que es porque tu anhelo de gratificación de los sentidos aumentó. En ese caso puede ser benéfica la práctica del yoga. Es necesario para el devoto practicante probar el bhakti-rasa en asociación de devotos. Aun cuando un devoto disfrute de toda clase de gratificaciones materiales, ese disfrute no produce anhelos de mayores disfrutes. El disfrute de los sentidos es la principal causa por la que los devotos renuncian al disfrute material”.
Después de escuchar esta declaración, el yogui vaishnava dijo: “Yo no sabía eso, Babayi. Vendré en la noche para intentar liberarme de todas las dudas que tengo. He escuchado que un caballero vendrá desde Calcuta hoy, por lo que me despido, y por favor, sea misericordioso conmigo”.
El sabha de Pandit Das Babayi se disolvió al irse Yogui Babayi.
