Bhaktivinoda Thakura


Sri Caitanya Siksamrita

Deliberación del Rasa como el Espíritu de la Adoración

Quienes adoran a Dios deben discernir qué clase de trabajo es el upâsana. ¿Es este un trabajo material o actividad del pensamiento, o constituye algún otro proceso de trabajo? Aun cuando el trabajo del upâsana tiene relación con la materia, sin embargo, es muy superior al cultivo de la materia burda. ¿Mas cómo esto puede ser posible? Debido a que el pensamiento no puede trascender la materia, si al upâsana se le denomina únicamente como proceso del pensamiento, entonces será una imaginación nacida de la materia. Si no es algo material ni tampoco un proceso del pensamiento, entonces, ¿qué será? Dentro de la vida humana ordinaria, nada es percibido excepto la materia o el pensamiento. Luego entonces, ¿tendremos que volvernos ateos o aceptar la teoría de la indeterminación? El estado opuesto y directo de la materia y el pensamiento es llamado estado indeterminado. Por eso, al aceptar la teoría árida del Brahman indeterminado, ¿deberemos seguir otros signos afines al ateísmo? En tal caso no hay campo de acción para el upâsana. El objeto por el cual todas las jivas aspiran, se vuelve vehementemente al final irreal como un castillo en el aire. ¡Ciertamente qué gran infortunio!

Así que ustedes tienen que inquirir al penetrar en las características conscientes internas, es decir, la naturaleza chit de la jiva, penetrando en los tres tattwas arriba mencionados, como la materia, el pensamiento acerca de la materia y algún objeto indiscernible que no es material. El significado de lo que menciono, ‘inquirir al penetrar’ es el siguiente: que estos tres tipos aparentes de pensamiento los han ligado al cubrirles su propio swarupa. Si ustedes no penetran, ¿cómo podrán liberarse de sus ataduras? De la misma manera en que si son colocadas tres cubiertas en sus ojos e impiden su visión, se pude decir que abran sus ojos y por penetrar estas cubiertas, verán el exterior. De igual forma, las tres cubiertas: la materia, el pensamiento de la materia y el pensamiento de alguna cosa indeterminada les han cubierto su visión interna. Estas tres cubiertas son su mal; al removerlas, abran su ojo natural. Si ustedes pueden quitarle la venda a su ojo espiritual que lo percibe todo, no habrá upâsana de la materia, pensamiento de la materia, y algún objeto indeterminado contrario a la materia. Entonces el verdadero upâsana consciente será percibido. Tal clase de upâsan espiritual es rasa. Quienes adoran, cultivan únicamente el rasa. Es más, aquéllos que tienen derecho al rasa son muy raros. Por ello, el rasa debe mantenerse como secreto. Los adoradores son de dos clases: adoradores versados con la verdad del rasa y quienes están desprovistos de tal conocimiento. Incluso éstos últimos cultivan el rasa y cualquier rasa que ellos hasta cierto punto prácticamente cultivan, ya sea su meditación, concepción, concentración, meditación profunda, plegaria y adoración, etc., le denominan como rasa por falta de conocimiento de la verdad. Cuando el adorador se absorbe en la adoración y la plegaria, en ese momento un sentimiento que surge de su alma interna conmueve su mente como la electricidad, produciendo horripilación, etc., en el cuerpo. Luego él piensa que si ese sentimiento se vuelve permanente se terminará su aflicción. Así que, ¿cuál es ese sentimiento? ¿Es el producto de la materia, o del pensamiento o algo más que no es material? Si ustedes investigan en todo el mundo, no lo encontrarán en ninguna parte de la materia. Incluso ese estado no puede ser encontrado en la electricidad o en el magnetismo diminuto de la materia. Si analizan el pensamiento tampoco lo encontrarán ahí. El pensamiento de algo indiscriminado no tiene sentido. Entonces, ¿de dónde ha venido? Si ustedes reflexionan acerca de esto, llegarán a entender que el sentimiento ha surgido del chit swarupa de la jiva, quien ha sido cubierta por jada o la materia. Durante la ocasión del upâsana, no hay duda de que ustedes lo perciben, pero no pueden juzgarlo minuciosamente. Así que ahora dictaminaremos acerca de ello.

Tal sentimiento impensable es una facultad especial. La facultad no puede existir sin el Asraya o el refugio. Tal alma pura de la jiva que ha sido cubierta por un cuerpo y mente burdos es el refugio (asray) de esa facultad. Cuando entramos en discusión acerca de la pequeñez y subordinación de la jiva respecto a otros tattwas más grandiosos, tal facultad se manifiesta por sí sola, de la misma forma en que una chispa surge al frotar fósforos o por golpear pedernales. La persona a quien es dirigido es su único Vishaya u objeto. Llegando a la proximidad de ese Vishaya, durante el tiempo del upâsana, tal facultad que surge del asraya se lanza hacia el vishaya o el objeto de su apego. Esa facultad es el estado permanente. El adorador y el adorado son ambos Alambana y su cualidad notoria es su uddipan o factor estimulante de la emoción. Esta división es notoria en ambos. Cuando la facultad se une con el Asraya y el Vishaya, en ese momento, instantáneamente, algunas señales características del Anubhâva son observadas en el Asraya. Entre las antes mencionadas trece clases de Vyabhichâri bhâva, uno o más síntomas serán visibles y ayudarán a la operación de la facultad. La horripilación, las lágrimas o algunas perturbaciones sâttwicas deberán aparecer. Ahora piensen y decidan lo que es el upâsana. Les he mostrado partes separadas del upâsana. Ahora llegarán a comprender que el tema con el que estoy tratando es el upâsana. El upâsana es el acto de saborear el rasa por medio del sthâyi bhâva, el cual crea al rasa en colaboración con las cuatro clases de emociones, como el bibhâva, el anubhâva, el bhâva sâttwico y el vyabhichâri bhâva, es decir, las emociones auxiliares. Por lo tanto, el upâsana es el cultivo del rasa. El trabajo material o el pensar en lo indiferenciable, nunca pueden ser llamados como upâsana. Tales actividades son áridas y desprovistas de rasa. Por último se debe mencionar que todas las sectas de los adoradores religiosos, adoptan prácticamente sólo el rasa en su upâsana. Pero, por falta de conocimiento de la ciencia del rasa, ellos no pueden explicar sus actividades científicamente. Esta maldad es debido a su previa mala asociación y viejas prácticas erróneas.

El upâsana relativo al sentimiento del rasa cae bajo tres categorías:

1) cerrada; 2) ligeramente abierta; y 3) abierta o floreciente.

Aquéllos cuya adoración está cerrada perciben al rasa de una forma muy limitada. Tan pronto tienen actividades de adoración, el rasa de desvanece. Y esto es debido a que están inclinados a disfrutar el rasa material. La vida no puede existir sin el rasa. El chit rasa juega en sus vidas así como el destello temporal de un relámpago. En el transcurso de obtener un Guru verdadero y de proveerse de buena compañía, su condición puede mejorar y gradualmente florecer. A falta de buena compañía y por recibir instrucciones acerca del ateísmo y del Brahman indeterminado, tal upâsana cerrado gradualmente se vuelve limitado y al final se extingue. Esto es un gran infortunio para la jiva. En el estado ligeramente abierto o floreciente, el upâsana se difunde por muchas partes del cuerpo. En donde se escuchen palabras de rasa espiritual, sus mentes se atraen a ese lugar y ahí obtienen placer. Mientras que aquellos que son ateos y seguidores del Brahman indeterminado se vuelven indiferentes.

En el estado floreciente del upâsana, el rasa puede ser percibido en su verdadera perspectiva. Al conocer el rasa muy bien, ellos continúan el trabajo del upâsana sin restricciones. En el estado floreciente, el rasa es percibido de cinco formas: Shanta, Dasya, Sakhya, Vatsalya y Madhura. Existen pocas personas que tienen derecho al Sakhya, Vatsalya y Madhura rasa. Por virtud de una gran fortuna, la jiva obtiene sabor por estas clases de rasa.

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