A.C. Bhaktivedanta Swami


Intriga en el Palacio

Un palacio inexistente. Materialistas como nosotros

“De todos los hombres —dijo el rey Citraketu—, ustedes son los que tienen la conciencia más elevada. Ustedes conocen todo tal como es. Por consiguiente, son las mejores de todas las grandes personalidades. Sólo para beneficiar a materialistas como nosotros, que siempre estamos apegados a la complacencia de los sentidos, y sólo para disipar nuestra ignorancia, ustedes deambulan por la superficie del globo conforme lo desean. Debido a que ustedes son grandes personalidad, pueden impartirme verdadero conocimiento. Yo soy tan necio como un animal de aldea —como un cerdo o como un perro—, ya que estoy sumido en la oscuridad de la ignorancia. De modo que, por favor, enciendan la antorcha del conocimiento para salvarme”.

Necesitamos maestro

Esa es la manera en que se debe recibir conocimiento. Uno debe rendirse a los pies de loto de grandes personalidades que verdaderamente puedan impartir conocimiento trascendental. Por eso se dice: tasmad gurum prapadyeta jijñasuh sreya uttamam, “Aquel que está interesado en entender cuál es la máxima meta y beneficio de a vida, tiene que acudir a un maestro espiritual genuino y entregarse a él”. Sólo alguien que esté verdaderamente ansioso de recibir conocimiento para erradicar la oscuridad de la ignorancia, es digno de acudir a un guru, o maestro espiritual. Uno no debe acudir a un guru en busca de beneficios materiales. Uno no debe acudir a un guru sólo para curarse de alguna enfermedad o recibir un beneficio milagroso. Esa no es la manera de acudir al guru.

Gurus mágicos, discípulos tontos

Desgraciadamente, en esta era de Kali, hay muchos gurus falsos que les exhiben magia a sus discípulos, y muchos discípulos tontos quieren ver esa clase de magia en busca de beneficios materiales. Esos discípulos no están interesados en seguir una vida espiritual para salvarse de la oscuridad de la ignorancia. Se dice:

om ajñana-timirandhasya
jñanañjana-salakaya
caksur unmilitam yena
tasmai sri-gurave-namah

“Yo nací en la más oscura ignorancia, y mi maestro espiritual me abrió los ojos con la antorcha del conocimiento. A él le ofrezco mis respetuosas reverencias”. Esto da la definición del guru. Todo el mundo está sumido en la oscuridad de la ignorancia. Por eso, todo el mundo necesita ser iluminado con conocimiento trascendental. Aquel que ilumina a su discípulo y lo salva de pudrirse en la oscuridad de la ignorancia de este mundo material, es un verdadero guru.

Castillos en el aire

“Mi querido rey —dijo Angira—, cuando deseabas tener un hijo, yo me acerqué a ti. En efecto, soy el mismo Angira que te dio ese hijo. En cuanto a este sabio, él es el gran Narada.

“Mi querido rey —continuó Angira—, tú eres un devoto adelantado de la Suprema Personalidad de Dios. Estar absorto en lamentarse por la pérdida de algo material es impropio de una persona como tú. Por lo tanto, Narada y yo hemos venido a liberarte de ese falso lamento que se debe a que estás inmerso en la oscuridad de la ignorancia. Para aquellos que están adelantados en lo referente al conocimiento espiritual, estar afectado por ganancia y pérdida material no es absoluto algo deseable.

“Cuando vine por primera vez a tu casa, pude haberte impartido el conocimiento trascendental supremo, pero al ver que tenías la mente absorta en cosas materiales, sólo te di un hijo que fue motivo de júbilo y lamento. Mi querido rey, ahora estás de hecho experimentando el sufrimiento de una persona que tiene hijos e hijas. ¡Oh, rey, propietario del Estado de Surasena!, la esposa de uno, la casa, la opulencia del reino de uno y las diversas otras opulencias y objetos de percepción sensual, son todos iguales,, en el sentido de que son temporales. El reino de uno, el poder militar, el tesoro, los sirvientes, los ministros, los amigos y los parientes son todos causa de temor, ilusión, lamento y congoja. Ellos son como ungandharva-nagara, un palacio inexistente que uno imagina que existe en el bosque. Como son cosas no permanentes, no son más que ilusiones, sueños e invenciones mentales”.

Sólo invenciones mentales

En la existencia material, la entidad viviente posee muchas cosas: el cuerpo material, los hijos, la esposa, etc. Puede que uno crea que ellos le brindarán protección, pero eso es imposible. A pesas de todas esas pertenencias, el alma espiritual tiene que dejar su situación actual y aceptar otra. La siguiente situación puede que sea desfavorable, pero incluso si es favorable, hay que abandonarla y de nuevo adoptar otro cuerpo. De ese modo, la tribulación de uno en la existencia material continúa. Un hombre cuerdo debe estar perfectamente consciente de que estas cosas nunca podrán proporcionarle la felicidad. Uno debe situarse en el plano de su identidad espiritual, y como devoto servir eternamente a la Suprema Personalidad de Dios.

Angira dijo además: “Estos objetos visibles, tales como la esposa, los hijos y las pertenencias, son como sueños e invenciones mentales. En realidad, lo que vemos no tiene una existencia permanente, A veces se ve y a veces no. Que hagamos esas invenciones mentales se debe únicamente a nuestraasss acciones pasados, y debido a ellas realizamos más actividades”. Todo lo material es como un sueño, porque de hecho no tiene una existencia permanente. De noche, uno sueña con tigres y serpientes, y, mientras está soñando, de hecho los ve; pero en cuanto el sueño se interrumpe, dejan de existir. De igual modo, el mundo material es una creacióon de nuestras invenciones mentales.

La causa de las tribulaciones

Hemos venido a este mundo material a disfrutar de los recursos materiales, y mediante la invención mental descubrimos muchísimos objetos de disfrute, porque tenemos la mente absorta en cosas materiales. Es por eso que recibimos diversas clases de cuerpos. Según nuestras invencioness mentales obramos de diversas maneras, deseando una variedad de logros, y por medio de la naturaleza y la orden de la Suprema Personalidad de Dios, obtenemos las ventajas que deseamos. Así pues, quedamos cada vez más implicados en las invenciones materiales. Ésa es la razón de nuestro sufrimiento en el mundo material. Por medio de una clase de actividad creamos otra, y todas ellas son producto de nuestras invenciones mentales.

“La entidad viviente que está sumida en la concepción corporal de la vida —le dijo Angira a Citraketu—, está absorta en el cuerpo, que es una combinación de los elementos físicos, los cinco sentidos para adquirir conocimiento, y los cinco sentidos de la acción, junto con la mente. A través de la mente, la entidad viviente sufre muchas clases de tribulaciones materiales. Por lo tanto, este cuerpo es una fuente de toda clase de sufrimientos”.

Ni anhelo ni lamento

El cuerpo, aunque es temporal, es la causa de todos los sufrimientoss que hay en la existencia material. Como ya se discutió, toda la creación material se bbasa en la invención material. La mente a veces nos induce a creer que su adquirimos un automóvil, podremos disfrutar de los elementos físicos —tales como la tierra, el agua, el aire, y el fuego— combinados en la forma de hierro, plástico, combustible, etc. Actuando con los elementos naturales, así como también con nuestros cinco sentidos de adquisición de conocimiento —como los ojos, los oídos y la lengua—, y con nuestros cinco sentidos de acción como las manos y las piernas—, quedamos implicados en la condición material. De ese modo quedamos sometidos a las tribulaciones materiales.

La mente es el centro, porque es ella la que crea todas esas cosas. Sin embargo, tan pronto como el objeto material es golpeado, la propia mente queda afectada, y sufrimos. Por ejemplo, con los elementos materiales, los sentidos de trabajo y los sentidos de adquisición de conocimiento, creamos un muy hermoso auto, y cuando éste se choca accidentalmente en una colisión, la mente sufre, y, a través de la mente, la mente, la entidad viviente sufre. Pero cuando se llega al plano Brahman, el plano de la vida espiritual, habiendo entendido a plenitud que se es un alma espiritual, (aham brahmasmi), se deja de estar afectado por el lamento o el anhelo. Como dice el Señor en el Bhagavad-gita (18.54):

brahma-bhutah prasannatma
na socati na kanksati

“Aquel que está situado así en el plano trascendental, llega a compprender de inmediato al Brahman Supremo, y se vuelve plenamente dichoso. Él nunca se lamente ni desea tener nada”.

Los seis sentidos

En otro lugar del Bhagavad-gita (15.7), el Señor Krishna dice:

mamaivamso jiva-loke
jiva-bhutah sanatanah
manah-sasthanindriyani
prakrti-sthanii karsati

“Las entidades vivientes de este mundo condicionado son Mis partes fragmentarias eternas. Debido a la vida condicionada, están luchando muy arduamente con los seis sentidos, entre los que se incluye la mente”. La entidad viviente es de hecho parte integral de la Suprema Personalidad de Dios, y no l afectan las condiciones materiales; pero debido a que la mente (manah) es afectada, los sentidos son afectados, y la entidad viviente lucha por la existencia dentro de este mundo material.

¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos?

“¡Oh, rey Citraketu! —dijo el sabio Angira—, trata cuidadosamente de considerar la posición del atma, o el ser. En otras, trata de entender de quién eres: el cuerpo, la mente o el alma. Analiza de dónde has venido, a dónde vas y por qué estás bajo el control de la lamentación material. Trata de entender tu verdadera posicion de esa manera, y entonces serás capaz de desprenderte de ese apego innecesario. Y también serás capaz de abandonar la creencia de que este mundo material es eterno, o que cualquier cosa que no esté directamente en contacto con el servicio a Krishna, es eterna. De ese modo encontrarás la paz”.

Como dementes

El movimiento de conciencia de Krishna está de hecho esforzándose por llevar a la sociedad humana hasta una condición sobria. A causa de unaa civilización mal dirigida, la gente se halla en la vida materialista saltando como los perros y los gatos, realizando toda clase de acciones pecaminosass y abominables, y quedando enredada de un modo creciente. El movimiento de conciencia de Krishna incluye el proceso de la comprensión del ser, porque el Señor Krishna lo dirige a uno primero a entender que no se es el cuerpo, sino el propietario del cuerpo. Cuando uno entiende ese simple hecho, puede dirigirse hacia la meta de la vida. Como a la gente no se la educa en términos de meta de la vida, está actuando de un modo demente y apegándose cada vez más a la atmósfera material. El hombre desencaminado considera que la condición material es perpetua. Uno debe de dejar de tener fe en las cosas materiales y debe desprenderse del apego a ella. Es entonces que se estará sobrio y tranquilo.

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