A.C. Bhaktivedanta Swami


Intriga en el Palacio

Los sabios hablan en la corte. ¿Quién tiene la culpa?

“¡Ay de mí!, ¡oh, Providencia!, ¡oh, Creador! —dijo la reina—. “Sin duda que no tienes experiencia en lo que a la creación se refiere, ya que has causado la muerte de un hijo mientras el padre vive, actuando así en oposición a las leyes que has dispuesto en la creación. Si estás decidido a contradecir esas leyes, eres sin duda el enemigo de las entidades vivientes y no eres para nada misericordioso.

Ésa es la manera en que un alma condicionada condena al Creador Supremo cuando le ocurren reveses. En ocasiones, acusa a la Suprema Personalidad de Dios de ser deshonesto porque cierta gente es feliz y la otra no lo es. Aquí, la reina culpa a la Providencia Suprema de la muerte de su hijo. Siguiendo las leyes de la creación, el padre debe morir antes que su hijo. Si las leyes de la creación se cambian según los caprichos de la Providencia, entonces Ésta ciertamente no se puede considerar misericordiossa, sino que se le debe considerar enemiga del ser creado. En realidad, no es el Creador sino el alma condicionada quien es inexperta. Ella no sabe cómo actúan las leyes sutiles de la actividad fruitiva (karma), y puesto que no conoce esas leyes de la naturaleza, por ignorancia critica a la Suprema Personalidad de Dios.

Llegada oportuna

“Mi querido hijo —dijo la reina Krtadyuti—, has estado durmiendo por mucho tiempo. Ahora, por favor, levántate. Tus compañeros de juego te están invitando a jugar. Como debes tener muchaa hambre, por favor levántate, mama de mi pecho y disipa nuestra lamentación. Hijo querido, soy sin duda de lo más desafortunada, porque ya no puedo ver más tu dulce sonrisa. Has cerrado los ojos para siempre. Por lo tanto, concluyo que has sido llevado de este planeta a otro, del cual no regresarás. Mi querido hijo, ya no oigo más tu agradable voz.”

Acompañado por su esposa, que se estaba lamentando así por su hijo muerto, el rey Citraketu comenzó a llorar a gritos con la boca abierta, encontrándose muy desconsolado. Mientras el rey y la reina se lamentaban, todos sus seguidores de ambos sexos se unieron a ellos en el llanto. Debido al repentino accidente, todo los ciudadanos del reino estaban prácticamente inconscientes. Cuando el gran sabio Angira se dio cuenta de que el rey se encontraba ya casi muerto en un océano de lamentaciones, fue al lugar con el sabio Narada. Mientras el rey Citraketu, dominado por el lamento, yacía como un cadáver al lado del cadáver de su hijo, Narada y Angira lo instruyeron de la siguiente manera en lo referente a la conciencia espiritual.

Ilusiones que terminan con la muerte

“¡Oh, rey! ¿Qué relación tiene contigo el cuerpo muerto por el que te lamentas, y qué relación tienes tú con él?. Puede que digas que ahora están relacionados como padre e hijo, pero ¿crees que esa relación existió antes? ¿Acaso existe de hecho ahora?, y ¿acaso continuará en el futuro?”. Las instrucciones que Narada y Angira dieron son las verdaderas instrucciones espirituales para la ilusionada alma condicionada. Este mundo es temporal, pero debido a nuestras actuaciones en vidas anteriores, venimos aquí y adquirimos cuerpos creando relaciones temporales en términos de sociedad, amistad, amor, nacionalidad y comunidad, que se terminan todas con la muerte. Estas relaciones temporales no existían en el pasado, ni existirán en el futuro, por consiguiente, en los actuales momentos, las supuestas relaciones son ilusiones.

“¡Oh, rey! —dijeron los sabios—, así como los granitos de arena y otras veces se separan por la fuerza de las olas, así mismo las entidades vivientes que han adquirido cuerpos materiales, a veces se juntan y a veces se separan por la fuerza del tiempo”.

El alma no se termina

El cuerpo es material, pero dentro del cuerpo está el alma. Eso constituye el conocimiento espiritual. Desgraciadamente, aquel que está inmenso en la ignorancia, bajo el embrujo de la ilusión material, toma el cuerpo por el ser. Él no puede entender que el cuerpo es materia. Al igual que los granitos de arena, los cuerpos se juntan y se separan por la fuerza del tiempo, y la gente se lamenta por la unión y la separación falsas. A menos que se sepa esto, no hay ninguna posibilidad de ser feliz, por lo tanto en el Bhagavad-gita (2.13), ésa es la primera instrucción que da el Señor Krishna:

dehino´smin yatha dehe
kaumaram jauvanam jara
tatha dehantara praptir
dhiras tatra na muhyati

”Así como en este cuerpo, el alma encarnada pasa continuamente de la niñez a la juventud y luego a la vejez, de la misma manera, el alma pasa a otro cuerpo en el momento de la muerte. A la persona sensata no la confunde ese cambio.

Una fuente de sufrimientos

Nosotros no somos el cuerpo, somos seres espirituales atrapados en el cuerpo. Nuestro verdadero bien radica en entender ese simple hecho. Entonces podremos progresar más en lo espiritual. De lo contrario, si permanecemos sumidos en la concepción corporal de la vida, nuestra desdichada existencia material, continuará por siempre. Los ajustes políticos, las obras de beneficiencia social, la asistencia médica y otros programas que hemos elaborado para la paz y la felicidad nunca perdurarán. Tendremos que pasar por los sufrimientos de la vida material, uno tras otro. Por eso se dice que la vida material es duhkhalayam asasvatam:una fuente de condiciones desoladoras.

”Cuando se plantan semillas en el suelo —le dijeron los sabios al rey—, a veces éstas crecen y se vuelven plantas, y a veces no. A veces el suelo no es fértil, y el cultivo de las semillas es improductivo. De igual modo, a veces un futuro padre, impulsado por la potencia del Señor Supremo, puede engendrar a un niño, pero a veces la concepción no tiene lugar. Por consiguiente, uno no se debe lamentar por la artificial condición de relación de parentezco, que al fin de cuentas es controlada por el Señor Supremo”.

A veces nacen y a veces no

Por obra de la Providencia o la voluntad del Señor Supremo, el rey Citraketu no estaba llamado a tener un hijo. Así como un grano estéril no puede producir más hijos, una persona que por la voluntad del Señor Supremo no puede engendrar a un niño. A veces, sin embargo, de un padre impotente y una madre estéril, nace un niño, y a veces de un padre potente y una amdre fértil no tienen hijos. En efecto, a veces el niño nace pese a los anticonceptivos, y en consecuencia, los padres matan al niño en el vientre. En la era actual, el matar a los niños en el vientre se ha vuelto una práctica común. ¿Por qué? Si se emplean métodos anticonceptivos, ¿por qué no actuán? ¿Por qué a veces se engendra un niño de manera que el padre y la madre tengan que matarlo en el vientre? Debemos concluir que los planes de nuestro supuesto conocimiento científico no pueden determinar lo que va a ocurrir; lo que ocurre depende en verdad de la voluntad suprema. Se debe a la voluntad suprema que nos hallemos en ciertas condiciones en términos de familia, comunidad y personalidad. Todas estas son disposiciones del Señor Supremo, de acuerdo con nuestros deseos bajo el hechizo de maya, la ilusión.

Temporal, pero no falso

“¿Oh, rey! —continuaron los sabios—, tanto tú como nosotros —tus consejeros, esposas y ministros—, así como también lo móvil e inmóvil que hay a todo lo largo del cósmos en este momento, nos encontramos en una situación temporal. Antes de que naciéramos, esta situación no existía, y después de nuestra muerte, dejará de existir. Por lo tanto, nuestra situación actual es temporal si bien no es falsa”.

Los impersonalistas filósofos mayavadis dicen: brahma satyam jagan mithya, Brahman, el ser viviente, es verdadero, pero esta situación corporal presente, es falsa. Lo correcto, sin embargo, es que la situación no es falso sino temporal. Es como un sueño. El sueño no existe antes de que uno se duerma, ni tampoco continúa después de que uno se despierta. El período del sueño existe únicamente entre esos dos estados, y por consiguiente, es falso en el sentido de que no es permanente. De igual manera, toda la creación material, —incluso nuestras propias creaciones y las de las otros— no es permanente. Uno no se lamenta por la situación que hay en el sueño antes de que este ocurra ni después de que ha pasado, y por ende, durante el sueño, o durante una situación que sea como un sueño, uno no lo debe tomar como verdadero y lamentarse de ello. Eso es verdadero conocimiento.

Como un niño en la playa

Luego, Angira y Narada le dijeron al rey Citraketu: “La Suprema Personalidad de Dios, el amo y propietario de todo, sin duda que no está interesado en la temporal manifestación cósmica. No obstante, así como un niño que juega en la playa crea algo que no le interesa, el Señor manteniendo todo bajo Su control, provoca la creación, manutención y aniquilación. Él crea haciendo que el padre engendre al hijo; Él mantiene haciendo que el gobierno o el rey vele por el bien público; Él aniquila a través de agentes que matan como, por ejemplo, las serpientes. Los agentes para la creación, manutención y aniquilación, no tienen potencia independiente, pero debido al embrujo de la energía ilusoria, uno cree ser el creador, sustentador y aniquilador”.

Nadie puede crear, mantener o aniquilar independientemente. El Bhagavad-gita (3.27) dice en consecuencia:

prakrteh kriyamanani
gunaih karmani sarvasah
ahankara-vimudhatma
kartaham iti manyate

“El alma espiritual que está confundida por la infuencia del ego falso, se cree la autora de actividades que en realidad son ejecutadas por las tres modalidades de la naturaleza material”.

Por la ignorancia de los líderes

Prakrti, la naturaleza material, según la dirija la Suprema Personalidad de Dios, induce a todas las entidades vivientes a crear, mantener o aniquilar, de acuerdo con las modalidades de la naturaleza. Pero la entidad viviente cree ser la autora sin tener conocimiento acerca de la Persona Suprema y Su agente, la energía material. En realidad, ella no es la autora en absoluto. Como agente que se es del hacedor supremo, el Señor Supremo, uno debe acatar Sus órdenes. Las presentes condiciones caóticas que hay en el mundo, se deben a la ignorancia de líderes que olvidan que la Suprema Personalidad de Dios los ha nombrado para actuar. Como han sido nombrados por el Señor, tienen el deber de consultarlo y actuar de conformidad con ello.

El libro de consulta es el Bhagavad-gita, en el que el Señor Supremo da indicaciones. Por consiguiente, aquellos que están dedicados a la creación, manutención y aniquilación, deben consultar a la Persona Suprema que es quien los ha nombrado, y deben de actuar de conformidad con ello. De ese modo todo el mundo estará satisfecho y no habrá perturbaciones.

“¡Oh, rey” —dijeron los sabios—, así como de una semilla se genera otra, así mismo, de un cuerpo (el del padre), y a través de otro cuerpo (el de la madre), se genera un tercer cuerpo (el del hijo). Así como los elementos del cuerpo material son eternos, la entidad viviente, que aparece a través de esos elementos, también es eterna”.

El Bhagavad-gita nos hace saber que existen dos energías: la energía superior y la energía inferior. La energía inferior consta de cinco elementos materiales burdos y tres sutiles. La entidad viviente, que representa la energía superior aparece en diferentes tipos de cuerpos a través de esos elementos, gracias a la manipulación o supervisión de la energía material. En realidad, tanto la energía material como la espiritual —la materia y el espíritu—, existen eternamente como potencias de la Suprema Personalidad de Dios. La entidad potente es la Persona Suprema. Como la energía espiritual —el ser viviente que es parte integral del Ser Supremo—, desea disfrutar de este mundo material, el Señor le da la oportunidad de adquirir diferentes tipos de cuerpos materiales y disfrutar o sufrir en diferentes condiciones materiales. De hecho, la energía espiritual —la entidad viviente que desea disfrutar de las cosas materiales— es manipulada por el Señor Supremo. Los supuestos padre y madre no tienen nada que ver con la entidad viviente. Como resultado de su propia elección y de las reacciones a sus actividades anteriores (karma), el ser viviente toma diferentes cuerpos por intermedio de los supuestos madres y padres.

Desde tiempo inmemorial

Los sabios continuaron: “Las divisiones de generalización y especificación, tales como la nacionalidad y la individualidad, son productos de la imaginación de personas que no están adelantadas en cuanto a conocimiento se refiere”. Como desde tiempo inmemorial el alma ha deseado actuar con olvido de su identidad original, está adoptando diferentes posiciones en cuerpos materiales, y está siendo designada según muchas divisiones de nacionalidad, comunidad, sociedad, especie, etc. Iluminado así por las instrucciones de Narada y Angira se puso optimista en virtud del conocimiento. Limpiándose con la mano la cara marchita, el rey comenzó a hablar.

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