La resurrección del Príncipe. Camino al reino (vegetal).
De súbito, el gran sabio Narada, mediante su poder místico, le devolvió la vida al hijo muerto, ante los ojos de todos los dolientes. Narada dijo: “¡Oh, entidad viviente!, que toda la buena fortuna sea contigo. Mira a tu padre y a tu madre. Todos tus amigos y parientes están llenos de pesar por tu partida. Como falleciste prematuramente, el resto de la duración de tu vida aún queda sin usar. De manera que, puedes entrar en tu cuerpo de nuevo y disfrutar del resto de vida que te queda rodeada por tus amigos y parientes. Acepta el trono real y todas las opulencias que te dé tu padre”.
En virtud del poder místico de Narada, la entidad viviente entró de nuevo, por poco tiempo, en su cuerpo muerto, y habló en respuesta al pedido del sabio. Ella dijo: “De acuerdo con los resutados de mis actividades fruitivas, yo, el ser viviente, transmigro de un cuerpo a otro, yendo a veces a las especies de los semidioses, a veces a las especies de los animales inferiores, a veces al reino vegetal, y a veces a las especies humanas. Por lo tanto, ¿en qué nacimientos eran estos mi padre y mi madre? Nadie es en realidad mi padre y mi madre. ¿Cómo voy a aceptar que estas dos personas sean mis padres?”.
Como una máquina
Aquí se deja en claro que el ser viviente entra en un cuerpo material que es como una máquina creada por los cinco elementos burdos de la naturaleza material (tierra, agua, fuego, aire y cielo), y los tres elementos sutiles (mente, inteligencia y ego). Como se confirma en el Bhagavad-gita, hay dos entidades separadas —la naturalezas superior e inferior—, las cuales le pertenecen a la Suprema Personalidad de Dios. Conforme a los resultados de las acciones fruitivas de la entidad viviente, a ésta se la obliga a entrar en los elementos materiales en diferentes tipos de cuerpos.
De cuerpo en cuerpo
Esta vez se suponía que la entidad viviente era el hijo del rey Citraketu y la reina Krtadyuti‚ pues, de acuerdo con las leyes de la naturaleza, había entrado en un cuerpo hecho por el rey y la reina. En realidad, sin embargo, ella no era hija de ellos. La entidad viviente es hija de la Suprema Personalidad de Dios, y como quiere disfrutar de este mundo material, el Señor Supremo le da la oportunidad de entrar en una variedad de cuerpos. La entidad viviente no tiene una verdadera relación con el cuerpo material que obtiene de su padre y madre materiales. Ella es parte integral del Señor Supremo, pero se le permite pasar por diferentes cuerpos. El cuerpo creado por los supuestos padre y madre, de hecho no tiene nada que ver con sus presuntos creadores, en consecuencia, la entidad viviente negó de un modo rotundo que el rey Citraketu y su esposa fueran su padre y su madre.
Hoy, amigos; mañana...
El alma que estaba en el cuerpo del niño dijo: “En este mundo material, que se desplaza como un río que se lleva a la entidad viviente, toda la gente se vuelve amiga, familia y enemiga en el transcurso del tiempo. Además, todos ellos actúan neutralmente, sirven de mediadores, se desdeñan entre sí, y actúan en muchas otras relaciones. No obstante, pese a esas diversas transacciones, nadie está relacionado permanentemente”.
En este mundo material tenemos la experiencia práctica de que la misma persona que hoy es amiga de uno, mañana se convierte en enemiga. Nuestras relaciones como amigos o enemigos, familiares o desconocidos, son de hecho los resultados de nuestros diferentes tratos. Citraketu se estaba lamentando por su hijo, que ahora estaba muerto. Pero podía haber considerado la situación de otra manera. “Esta entidad viviente —puro haber pensado él— era mi enemigo en mi vida anterior, y ahora que ha aparecido como mi hijo, se está yendo prematuramente sólo para causarme dolor y angustia”. ¿Por qué, más bien no consideraba que su hijo muerto era su antiguo enemigo?, y, en vez de lamentarse, ¿por qué no se lamentaba de la muerte de un enemigo?
De padre en padre
Como se afirma en el Bhagavad-gita (3.27): prakrteh kriyamanani gunaih karmani sarvasah, de hecho, todo ocurre en virtud de nuestra asociación con las modalidades de la naturaleza material. Así pues, aquel que hoy es mi amigo en relación con la modalidad de la bondad, puede que mañana en relación con las modalidades de la pasión y la ignorancia. Mientras las modalidades de la naturaleza actúan, por ilusión consideramos que otros seres son amigos, enemigos, hijos o padres, en términos de las reacciones de diferentes tratos bajo diferentes condiciones. El alma que estaba en el cuerpo del niño, dijo entonces: “Así como el oro y otros artículos se trasladan contínuamente de un lugar a otro en el transcurso de la compra y venta, así mismo la entidad viviente, como resultado de las actividades fruitivas, deambula por el universo entero, siendo inyectada en diversos cuerpos y diferentes especies de vida, por una clase de padre tras otro.
Dinero es dinero
Ya se ha explicado que el hijo de Citraketu había sido su enemigo en una vida pasada, y que ahora había aparecido como hijo de él sólo para causarle un dolor más fuerte. En efecto, la prematura muerte del hijo fue motivo de una gran lamentación para el padre. Uno podría argüir que “si el hijo del rey era su enemigo, ¿cómo podría el rey tenerle tanto afecto?”. En respuesta, se da el ejemplo de que cuando la riqueza de alguien cae en manos de su enemigo, el dinero se vuelve el amigo del enemigo. El enemigo puede usarlo entonces para sus propios fines, de hecho, puede usarlo incluso para hacerle daño a su anterior dueño. Por consiguiente, el dinero no le pertenerce ni a un grupo ni a otro. El dinero siempre es dinero, pero en diferentes situaciones puede ser empleado como amigo o enemigo.
Por todo el universo
Como se explica en el Bhagavad-gita, la entidad viviente no nace por obra de ningún padre o madre. La entidad viviente tiene una identidad totalmente separada de los presuntos padre y madre. Por la acción de las leyes de la naturaleza, la entidad viviente es forzada a entrar en el sémen de un padre e inyectada en el vientre de una madre. Ella no tiene la capacidad de seleccionar qué clase de padre va a tener. Prakrteh kriyamanani: las leyes de la naturaleza la obligan a ir a diferentes padres y madres, tal como un bien de consumo que es comprado y vendido. Así pues, la mal llamada relación de padre-hijo, es una disposición de prakrti, o la naturaleza. Esa relación no tiene significado alguno, y en consecuencia, se denomina ilusión. La misma entidad viviente en ocasiones se refugia en un padre o una madre animal, y en otras ocasiones en un padre o una madre humanos. A veces toma un padre y una madre entre las aves y a veces entre los semidioses. Sri Caitanya Mahaprabhu dice, por consiguiente:
brahmanda bhramite kona bhagyavan jiva
guru-krsna-prasade paya bhakti-lata-bija
Acosada vida tras vida por las leyes de la naturaleza, la entidad viviente deambula por todo el universo en diferentes planetas y diferentes especies de vida. De una forma u otra, si es lo suficientemente afortunada, se pone en contacto con un devoto que le reforma toda la vida.
