Relatividades Trascendentales
Ahora procedemos a decir algunas palabras sobre relatividad trascendental. Hasta aquí estabamos notando la cuestión de relatividad en los fenómenos, lo cual tiene la posición intermedia entre inmanencia y trascendencia. La tendencia usual de borrar la relatividad en la inmanencia o en la trascendencia se observa para ganar la supremacía en las dos posiciones. La inmanencia y la trascendencia no tendrían ninguna manifestación lo cual es considerado como la figura conspicua de un observador insensato. El mundo imperfecto manifiesto no desea suplementar la inadecuación por la extensión de relatividad apropiada. La observación fenoménica ha decidido eliminar la relatividad, con base en la imperfección, en las dos alas de la inmanencia y la trascendencia. La solución de la extensión y reducción no usual tienden a acercarse sobre la relatividad, la cual debería ser ningún factor en la concepción de diferente situación de los fenómenos. así la relatividad trascendental es lo suficiente ininteligible en la misma salida, pero nosotros estamos afuera para tratar con la misma. ¿Es la relatividad trascendental irreconciliable por la aparente contradicción o pueden esas dos tener afinidad armónica? El Absoluto anhela una situación singular donde ninguna relación puede encontrar sitio en nuestra razón mundana. Nosotros no necesitamos molestar al Absoluto al acompañar sugerencias antropomórficas cuando hablamos del Absoluto, quien es lo suficientemente diferente de las opiniones de la relatividad mundana. En la esfera mundana somos el juez para aceptar una opinión particular, aunque algunas veces estamos forzados a cambiar nuestras opiniones por la revelación inesperada de verdades ocultas. Nuestro esfuerzo analítico puede darnos alguna esperanza de entrar en los detalles particulares del Absoluto por el método sintético. El método sintético ha sido observado como que se acomoda mejor en la inspección de los fenómenos. Pero en el Absoluto ningún método sintético puede actuar, ya que la palabra "Absoluto" ha monopolizado como un autócrata para no permitir ninguna pluralidad que tendría una situación conflictiva. Sin embargo, el Absoluto puede mostrarnos algunas manifestaciones que permitirán el anállisis del Absoluto.
¿Por qué deberíamos privar al Absoluto de su eterna manifestación por nuestro acercamiento? El racionalista se estremecería en el mismo pensamiento de un inspector del Absoluto. Luego él pasaría una cuarentena al observador cuando el Absoluto se vuelve parte del todo que va a ubicar las tres posiciones distintas, como se encuentran a menudo en los fenómenos. El objetante no nos permitiría trascender los fenómenos, manteniendo su existencia, la cual, en su opinión, es uno de los componentes de la existencia fenoménica. Nuestra presente concepción es tan concretizada con materiales perecederos que no podemos diferenciar al Absoluto de las piezas mundanas de materias perecederas. El Absoluto, en nuestra opinión presente, no puede tener entidades manifiestas, y estamos inclinados a confundir la interpretación del Absoluto con no absoluto para la inclinación de la pluralidad. Las fases plurales del Abssoluto no deberían tener ninguna referencia a la manifestación mundana, excepto por un parecido de las características que se parecen a lo que nosotros observamos a través de nuestros sentidos. Las entidades absolutas nunca deberían ser identificadas con la posición disfrutadora trasformable a través de nuestros sentidos erráticos; sino que las entidades que sólo tienen compromiso con el Absoluto son infalibles, aun en este mundo mundano, que tienen conexión con el Absoluto. Aunque las concepciones que se parecen tienen similaridad, en los mundos tanto mundano como trascendental, aun ellas tienen una referencia distinta de la cuestión de lo temporal y de la eternidad. Todas las concepciones mundanas tienen un aspecto diferenciativo entre la comprensión exotérica y esotérica de la cosa; el factor de inmanencia está involucrado. En el Absoluto no puede haber ningún rasgo de esta posición bifurcada. La inmanencia y las concepciones fenoménicas son idénticas en el Absoluto, aunque posee diferentes fases y diferentes unidades conglomeradas pacíficamente sin ninguna situación separatista de la atmósfera mundana.
La indecible extensión de la trascendencia aunque observada en la visión fenoménica que ha parado toda clase de posiciones variadas, aun mantiene un parecido de naturaleza manifiesta, y esta trascendencia tiene relación análoga así como los fenómenos a la inmanencia. La característica de parecido la cual es considerada como exotérica inspección de los fenómenos se vuelve un elemento subconciente de las cosas; mientras que la trascendencia tiene plena concepción conciente eterna por una chispa del Absoluto, un alma no condicionada que está libre de la garra fenoménica. Los factores de materia y lapsos de tiempo sirven como referencia esotérica pequeña infinitesimal cuando hablamos de trascendencia eterna plenamente conformada. La trascendencia ha escalado este tiempo desde la expansión cúbica hasta las entidades de mayores dimensiones.
Las personas que están acostumbradas a hablar mucho de la materia y enrredadas con las obligaciones físicas pueden, por su limitada concepción, impedir su curso de investigación, y nos dirán que tal opinión de trascendencia salió de la fábrica de los fenómenos en modalidad de disfrute. Pero nosotros no les animaremos a ser tan audaces para ejercitar sus sentidos estropeados para deciciones de ver cosas más elevadas. Los ciertos gnósticos pueden confiar en sus sentidos mundanos como los agnósticos y quisieran explotar todos los sentimientoe eternos asociados con la armonía absoluta. El trabajo de estas dos entidades ha juzgado partes agradables y desagradables en el presente terreno de trasformación; pero en la trascendencia no hay caso de desacuerdo entre las entidades eternas, quienes no tienen suceptibilidad de ser inarmónicas la una a la otra, y así el plano trascendental tiene un valor que no puede admitir las deformidades de un antropomorfista. No hay lugar para una vista opaca e indeseable mientras preferimos la admisibilidad de un desafío. Ningunas ideas extrañas alucinantes pueden ser acomodadas en las fases manifiestas del Absoluto. Nuestros actuales sentidos requieren regulación mediante la asociación trascendental que dará valor real del Absoluto en vez de un valor contradictorio proveniente de relatividades deformadas perecederas. La pregunta viene luego de que los impedimentos de calidad opaca de visión, de sonidos inaudibles de nuestra recepción sonora, de sabores insípidos, u olores desagradables y de concepción dérmica defectuosa de cosas externas no pueden tener rasgo en el Absoluto trascendental. El tiene un carácter distinto de trasparencia, contínua recepción auricular, excepcionalmente fina embriagante fragancia, platos deliciosos para propósitos de ingreso sin ningún defecto de facilidades egresivas. El tiene una sensación suave sin ardor o ninguna clase de desagrado de cualquier sentido mundano, sino que tiene sentidos hechos de Absoluto trascendental. Así allá en la Trascendencia toda clase de fases incronguentes están siendo contínuamente atestadas donde quiera que en tal entrada se presione la bocinaa de ejercicios gnósticos. La naturaleza de los fenómenos tiene una naturaleza similar a la de la trascendencia, guardada en el punto de vista eclipsado del Emporio Bienaventurado Manifiesto Eterno del gnosticismo extendido. La fase pobre de la cultura estética excelente no puede tener comparación con la belleza sublime Trascendental de la cima del Absoluto. Pero los más bienvenidos valores diferentes de reciprocidad de nuestros sentidos Trascendentales no pueden venir a nuestra situación mundana. Nuestro empírico mundano consideraría quebrar sus miembros en su largo salto hacia la trascendencia, pero él puede tener tan largo salto sólo si el Agente Trascendental le inyecta cualidades super excelentes, sabias no débiles de comprender las entidades de mayor dimensión, las cuales están por encima de cualquier rango mundano material. Allá encontramos majestad inconcebible, potencia de sabiduría, cima de prestigio, fama, honor y belleza; prudencia de todos lados y facultad disociativa de la existencia perecedera están concentrados en el Absoluto con una naturaleza manifiesta desprovista de experiencia sensual indeseable. Este gnosticismo super bello será encontrado idéntico con el Amor Trascendental, y la entidad absoluta tendrá la existencia pura bienaventurada y eterna de conocimiento puro, quien puede acomodar todas las situaciones de conflicto indeseables en la más anhelada Armonía Eterna. Ninguna situación negativa del Absoluto Trascendental que posee todas las características eclécticas, puede ser entretenida en la Trascendencia. Las relatividades del mundo conciente tienen un fuerte fundamento en la Trascendencia, además una eterna casa de tesoro de la cual el eclecticismo mundano podría emanar y permanecer.
Ningún ejercicio neumatológico puede darnos alivio de la asociación de cosas disfrutables, las cuales a su vez nos perturban en nuestro presente juego sensorial. Pero esto ha mostrado una característica similar del Absoluto Manifiesto, aunque en una forma lisiada. Nuestros retóricos interceden en esta etapa para reconciliar más o menos la naturaleza conflictiva de los dos planos manifiestos. Las relaciones aquí tienden a traer amor transitorio, pero cuando cualquier sentimiento indeseable nos perturba, nos apresuramos a recurrir a una posición inmaculada. El impulso innato en nosotros siempre busca una deseabilidad, y cuando este sabor es perturbado nos encuentran en alucinar por una situación insípida, controlando todas las fases manifiestas.
