Parámetros Para Medir El Estrés En Los Aimales
Parámetros para medir el estrés de los animales La respuesta al estrés no sólo difiere entre distintas especies sino entre individuos; cada animal tiene su propia personalidad 16 de diciembre de 2003 MERCÉ FERNÀNDEZ En los próximos años las normativas referidas al manejo y transporte de animales de granja van a ser cada vez más estrictas y vigilantes para con el bienestar animal. Las investigación actual busca parámetros e indicadores que señalen el nivel de bienestar tanto para un rebaño como para un individuo en particular ¿Cómo se mide el estrés en los animales? Se conocen bastante bien los mecanismos bioquímicos que se generan en un animal frente al estrés, así como sus consecuencias en la carne. En porcino y vacuno, por ejemplo, se sabe que el estrés aumenta los niveles de cortisol. Otro parámetro bien conocido es la creatinkinasa, un enzima muscular bien conocido como índice de gasto energético, cuyas concentraciones se incrementan cuando el animal hace ejercicio. El gasto energético también provoca el consumo de glucosa y aumenta el ácido láctico, éste último como respuesta del metabolismo para obtener energía ante la disminución de glucosa. La consecuencia de ello es que el pH del músculo no disminuye y da una carne de peor calidad. Estos mecanismos adaptativos de la biología del animal, que se generan como en cascada, son indicadores «a posteriori» de que los animales han sufrido estrés. Pero hay otros parámetros más inmediatos. La frecuencia cardiaca, la temperatura y, en función de la especie, «las diferentes vocalizaciones, su intensidad y duración, pueden ser indicadores de estrés», señala Antonio Velarde, especialista en bienestar animal en ganado porcino e investigador del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentaria (IRTA) de Cataluña. Él y su equipo están preparando un proyecto dentro del VI Programa Marco de Investigación de la Unión Europea para desarrollar un protocolo que establezca parámetros y métodos para estudiar el bienestar de los animales.
Diferencia entre especies e individuos
Los comportamientos difieren entre especies. A la oveja le produce estrés que la saquen de su ambiente y de su rutina habitual, así como el sentirse aislada. Si se siente acorralada se queda muy quieta, a la espera de que su agresor se despiste para huir. El cerdo, por el contrario, sale huyendo inmediatamente. Un rebaño de ovejas amontonadas en un rincón es señal inequívoca de estrés. En el transporte, las ovejas, incluso asustadas, entrarán fácilmente en el camión, mientras que el cerdo, apunta Velarde, «se plantará y no querrá entrar». Al cerdo le estresa mucho el calor, continua Velarde, «más que a la oveja que se adapta bien los cambios de temperatura». Lesiones, heridas, golpes, así como el índice de mortalidad, son también indicadores de que no todos los animales se han podido adaptar al transporte. Pero lo que siempre recordamos, asegura el experto, es que dentro de las generalizaciones hay diferencias entre animales, «cada ejemplar es un individuo con su personalidad». Para controlar y garantizar el bienestar animal hay que aprender de esos parámetros qué factores son estresantes y evitar las situaciones conocidas como generadoras de estrés, afirma Velarde. Igualmente, «hay que dotar a los veterinarios de las condiciones necesarias para garantizar ese bienestar».
La emoción del animal
Una nueva forma de estudiar el bienestar animal es intentar abordar el conocimiento de sus reacciones y emociones; identificar a partir de situaciones que se saben estresantes nuevos indicadores que servirán, a su vez, para detectar, confirmar o controlar nuevas situaciones de estrés. En este contexto, un trabajo interesante es el llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Noruega dirigidos por Agnhethe Iren Sandem. El grupo de científicos estudió en vacas la relación entre la frustración que sentían cuando no podían comer y la proporción de blanco en el ojo. El experimento comparaba la reacción de dos grupos de vacas lecheras, a uno de los cuales se le impedía comer durante seis minutos (lo que consiguieron poniendo una cobertura de plástico agujereado en el recipiente de forraje, de forma que el animal veía y olía pero no podía acceder al alimento). Las vacas privadas de alimento mostraban algún comportamiento agresivo (vocalización, agitación de la cabeza) a la par que durante los primeros cuatro minutos del test la proporción de blanco en los ojos iba haciéndose mayor que en el grupo de control. Ello, explican los investigadores, sugiere que este signo podría ser un indicador dinámico de la frustración para este tipo de ganado.
EL PICOTEO AGRESIVO Y EL ESTRÉS EN GALLINAS
Un trabajo reciente del Instituto de Ciencias Animales de la Universidad de Wageningen (Holanda) estudia en aves el nivel de corticosterona en relación con el picoteo, un comportamiento en gallinas ponedoras que puede ir de normal a muy agresivo y que se relaciona con el estrés. En las aves el estudio del comportamiento es, quizá, más difícil por la distancia filogenética que la separa de la especie humana. Pero se conocen y se estudian parámetros fisiológicos como medida de estrés (respiración, electrocardiograma, temperatura) así como factores estresantes, como el calor, la limitación del espacio de la jaula y la falta de estímulos, lo que provocaría un picoteo agresivo entre ellas que a veces puede resultar incontrolable. Este tema de estudio resulta controvertido, porque para evitar el picoteo agresivo se recortan los picos de las aves, medida cuyas consecuencias no están bien evaluadas y que puede resultar un factor de estrés. En este sentido, en el Instituto Roslin de Edimburgo proponen enriquecer el entorno de las aves. La mejor solución que han hallado es un manojo de cuerdas que han probado con gallinas y que a los animales, al menos aparentemente, les resulta «muy atractivo». Los investigadores, a falta de mejor respuesta, deducen que debe ser porque los manojos de cuerdas guarda «una cierta semejanza» con hierba, gusanos o paja. Expertos de la UAB encuentran nuevos indicadores del bienestar animal 19 de febrero de 2004 Un grupo de investigadores de la Facultad de Veterinaria de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) ha propuesto un nuevo grupo de proteínas como indicadoras de los niveles de estrés de los cerdos, aspecto que influye directamente en la calidad de la carne. Se trata, según los expertos, de las proteínas Pig AMP, cortisona y haptoglobina. El equipo de investigadores, dirigidos por la doctora Yolanda Saco, ha sometido a dos grupos de 10 cerdos a dos tipos de transporte por carretera y después se han obtenido muestras de sangre para la determinación de proteínas de fase aguda. Se han realizado dos tipos de transporte; corto (una hora i cuarto y dos horas de estada en el mataderos antes del sacrificio) y largo (seis horas de transporte y 14 de estada en el matadero). Las muestras de sangre se han obtenido antes del transporte, justo después del viaje y en el sacrificio. Los resultados han mostrado que el transporte corto no modifica los niveles de la haptoglobina y la Pig-MAP de fase aguda, mientras que sí se detecta un incremento significativo de estas dos proteínas en el FERUM obtenido post-mortem de los animales sujetos a un transporte largo, es decir, las condiciones que suponen más estrés para el animal. Los expertos concluyen que las proteínas de fase aguda puede proporcionar información importantes sobre el grado de bienestar durante el transporte. Transporte y bienestar Entre las causas más comunes de estrés en los animales está el transporte desde la granja de producción hasta los mataderos. Según los expertos, el cerdo es una especie sensible a los problemas de estrés, y durante el transporte aparecen varios factores que intervienen como la temperatura ambiente, la humedad, el número de animales en el camión, el movimiento o la durada del transporte, entre otros. Todas estas condiciones afectan tanto al bienestar del animal como al grado de calidad de la carne. Los expertos destacan la falta de parámetros de laboratorio que sirvan como marcadores objetivos para medir el grado de estrés. Según el equipo, en los últimos años se ha propuesto que la determinación de los niveles séricos de proteínas de fase aguda, como la haptoglobina y la Pig-MAP, pueda ser una buena medida para la cuantificación del grado de estrés. La EFSA admite que algunos factores de estrés afectan al bienestar animal 11 de mayo de 2004 El Comité Científico sobre Salud y Bienestar Animal (Comité AHAW) de la Autoridad Europea de la Seguridad Alimentaria (EFSA, en sus siglas inglesas) ha publicado una opinión sobre el bienestar de los animales durante el transporte. El Comité concluye que algunos factores de estrés asociados al transporte contribuyen a un nivel pobre del bienestar de los animales. Según la EFSA, el transporte puede afectar en gran medida a la salud y el bienestar de los animales. Para los expertos los factores de estrés también aumentan la posibilidad de infecciones en los animales transportados y la emisión de agentes infecciosos en los animales ya infectados. Para los expertos también es necesaria una inspección meticulosa de los animales para seleccionar los que son aptos para el transporte. En los casos en que es necesario el transporte, se deberían minimizar las condiciones estresantes y los viajes deberían ser lo más cortos posibles. Además, si es posible, se debería evitar el transporte de animales que no están acostumbrados a entrar en contacto con humanos. Así, todas las personas involucradas en el transporte de animales deberían estar bien preparadas, ya que una preparación adecuada tiene un efecto muy positivo sobre el bienestar de los animales. En su opinión, el Comité AHAW ha proporcionado recomendaciones generales y recomendaciones específicas a las distintas especies para salvaguardar la salud y el bienestar de los animales durante el transporte. Mientras que el Informe “El bienestar de los animales durante el transporte”, del Comité Científico sobre Salud y Bienestar Animal, que fue adoptado el 11 de marzo de 2002, se centraba sobre todo en caballos, cerdos, ovejas y ganado, el Informe y la Opinión de la EFSA se refieren a todo el resto de especies transportadas con frecuencia. Estas incluyen las aves de corral, aves corredoras (aves que no pueden volar, como el avestruz), ciervos y renos, conejos, peces, perros, gatos, roedores, primates y animales exóticos y salvajes. El Comité AHAW ha tenido en cuenta los principios generales aplicables a todas o casi todas las especies implicadas así como el bienestar de especies animales específicas durante el transporte. Según Philippe Vannier, “el bajo nivel del bienestar de los animales transportados se debe a las condiciones estresantes a las que se ven sujetos durante la carga y el transporte así como a la exposición a enfermedades infecciosas y de otros tipos que podrían exacerbarse en este contexto”.
Conclusiones Según el Comité AHAW, existe una gama de factores de estrés relacionados con el transporte que contribuyen a un bajo nivel de bienestar en los animales transportados y aumenta el riesgo de infecciones y enfermedades. Así, los cambios en el entorno del animal (alimentación, condiciones de cargo o contacto con humanos) constituyen factores de estrés para los animales transportados. Además, recomienda que las personas implicadas en el transporte de animales deberían estar preparadas. Por otro lado, el transporte de mamíferos, pájaros y peces puede propiciar la propagación de enfermedades animales y zoonóticas. Para prevenir la propagación, relacionada con el transporte, de enfermedades infecciosas, deberán seleccionarse únicamente los animales aptos para el transporte. También son importantes las inspecciones clínicas de los animales previas al transporte y las medidas de seguridad biológica como la limpieza y la desinfección de los vehículos de transporte y el equipamiento relacionado. Además, debería evitarse el envío de animales a los mataderos pasando a través de mercados, ya que este paso aumenta la duración del viaje y la posible exposición a agentes infecciosos. Los animales no deberían ser descargados de los vehículos en los puntos de parada debido al aumento del estrés y el riesgo de infección que esto supone. Aunque la mortalidad se utiliza a menudo como indicador de las condiciones de transporte, sobre todo en las aves de corral, es una medida muy pobre del bienestar y no proporciona ninguna información sobre el sufrimiento al que pueden verse sometidos los animales. Por último, el Comité recomienda vivamente no utilizar nunca la administración de fármacos modificadores del comportamiento durante el transporte como sustituto de las buenas prácticas.
Bienestar animal
Los efectos del transporte sobre el ganado bovino El proyecto europeo CATRA pone de manifiesto las deficiencias y puntos críticos que causan estrés durante el transporte de ganado bovino 5 de noviembre de 2003 MERCÉ FERNÀNDEZ El transporte, tanto si se trata de cortos trayectos como si son viajes de larga duración, causa estrés en los animales. Su consecuencia más directa es una merma de calidad, cuando no una reducción de productividad. Identificar los puntos críticos del transporte, así como deficiencias claramente mejorables, es el objetivo del proyecto europeo CATRA, cuyos resultados, dados a conocer recientemente, deben aportar luz para la futura ley europea de Bienestar Animal.
El pasado verano se presentaron en Bruselas los resultados finales de CATRA, un proyecto europeo que durante más de tres años ha investigado las consecuencias del transporte de ganado bovino sobre el animal y la calidad de la carne. El transporte, según se destaca en las conclusiones, es uno de los puntos clave para garantizar el bienestar de los animales, pero todavía hay poca información para analizar científicamente sus efectos. Tampoco hay mucha información sobre cómo se está haciendo actualmente. Por ese motivo, los objetivos de CATRA incluían tanto el análisis del efecto del transporte como la realización de una encuesta que recogiera la realidad en el ganado bovino. Unas 86 granjas, 43 transportistas y 28 mataderos participaron en la encuesta que realizó en España el Departamento de Producción Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza, participante de CATRA. En el proyecto participaron grupos de investigación de Suecia, Finlandia, Alemania, Eslovenia, Noruega, España e Italia, además de tres empresas, de Suecia, Finlandia y Alemania. En general, explica Gustavo María Levrino, coordinador del grupo español y profesor de la Universidad de Zaragoza, la encuesta revela que se trabaja bien pero que hay «puntos a mejorar», como la logística o la coordinación entre transportistas, mataderos y granjas. Para empezar, dice, la descoordinación hace que el transporte sea más caro para todos. Pero además repercute negativamente en el animal, que está sometido a más esperas y expuesto a ser transportado al camión en horas inapropiadas. Lo mejor, recuerda el experto, sería hacerlo muy temprano o a última hora de la tarde, evitando las horas de calor y los atascos.
Por otra parte, durante el transporte no hay control veterinario para garantizar el bienestar del animal. También puede ocurrir que, por simple descoordinación, en las descargas no haya veterinarios disponibles. Además, si la descarga la efectúan transportistas que no han recibido la formación adecuada, puede que mezclen grupos sociales de animales, lo que les causa estrés, o que, si no está bien planificada la carga, no se respete el espacio de 1,7 metros mínimo por animal. Una forma para evitar estos desajustes, precisa Levrino, sería asociar a los transportistas, en su mayoría enrolados en empresas pequeñas y medianas, organizar cursos de formación específicos y conseguir a largo plazo que sean los propios transportistas los que eduquen a sus compañeros más inexpertos. Es lo que se está haciendo ya en otros países como el Reino Unido.
Duración del transporte
Según se desprende del macroestudio europeo, no es tan importante el tiempo del transporte como las condiciones en las que se hace. Los investigadores de CATRA han estudiado ambos factores de forma independiente y los resultados revelan que tan estresantes son los tiempos de transporte muy cortos como los largos. El experimento se hizo con diferentes grupos de ganado bovino realizando un mismo trayecto y con las condiciones del camión cuidadosamente controladas. La única diferencia era la duración del transporte: 30 minutos, 3 horas o 6 horas. «Tiempos muy cortos», explica Levrino, «son muy estresantes porque el animal no llega a adaptarse». Con tiempos muy largos el animal se adapta pero sufre deshidratación y un descenso de sus reservas energéticas. La consecuencia es un estrés innecesario para el animal y una carne de peor calidad. Si se trata de animales que son transportados a cebaderos de otro país, como las terneras frisonas que se traen de Alemania, la consecuencia del estrés es inmunodepresión en el animal, con todos los efectos que eso conlleva. Se añade otro factor de estrés importante si se trata de crías que son separadas de la madre. Los transportes de larga duración no son una excepción. Un ejemplo es el que se da entre Aragón y Sicilia, donde ha arraigado la costumbre de comprar al animal vivo para sacrificarlo allí. Incluso si no se superan las 29 horas de duración máxima de transporte que marca la ley, incluyendo los descansos, sigue siendo un viaje muy largo. «No puede ser ético que un animal se críe en un sitio y tenga que ser llevado a sacrificar a otro lugar tan alejado», reflexiona Levrino. Quizá la situación cambie con la propuesta de nueva normativa que está estudiando la Comisión Europea. Aunque existen dudas. Una de las propuestas es que la duración máxima del viaje sea de 9 horas con un descanso de 12 horas dentro del camión, un descanso que no se acaba de entender. Doce horas en camión parado le parecen a este investigador «incomprensibles». No hay argumentos técnicos, añade, para asegurar que nueve horas de transporte son mejor que diez, por lo que no acaba de entender la limitación que quiere plantearse. «si se coge un mapa», enfatiza Levrino, «se verá con facilidad que nueve horas es poco tiempo» para completar largos trayectos. En esos casos, los animales necesitan un descanso «sin duda» pero esas doce horas en el camión no parecen «lo más sensato». Pese a ello, en la propuesta comunitaria, que será discutida en próximos meses, hay aspectos considerados positivos, como la limitación de transportar crías, que sólo se podrán separar de la madre a partir de cierta edad. De cualquier forma, el gran problema de esta normativa que tiene que velar por el bienestar de los animales es que «es difícil que sea buena para todos los países y animales», admite Levrino. «Habrá que controlar que se cumpla de forma correcta», añade. Los encargados de aplicar la normativa son las Comunidades Autónomas pero tienen limitaciones técnicas. «Hacen lo que pueden».
LA CAJA NEGRA DEL TRASNPORTE ANIMAL
Bienestar animal
Científicos estadounidenses mejoran el bienestar animal durante los meses de verano 12 de julio de 2002 Un grupo de investigadores del Servicio de Investigación Agrícola (ARS), en el Centro Roman L. Hruska de Investigación de la Carne Animal en Clay Center, Nebraska, han recogido nuevas informaciones de ayuda a los productores para proteger a los animales de las altas temperaturas. La exposición de ganado a altas temperaturas puede provocar en vacas lecheras una reducción de la producción de leche y un proceso de engorde de los animales mucho más lento. Una de las maneras para averiguar los efectos de la temperatura en el ganado es comparar la temperatura y la humedad para ver si el animal está en zona de peligro. Otra manera es medir el nivel de respiración del animal ya que las vacas se refrescan, según los expertos, por su respiración, y empiezan a jadear si se sobrecalientan. Los investigadores han desarrollado un proceso mucho más simple para medir la respiración de los animales. Hasta ahora, el sistema utilizado por los productores consistía en contar, con un cronómetro, cada respiración por minuto (bpm) de algunos animales para ver si sobrepasan el nivel saludable, calculado de 60 a 80 bpm. En breve, los productores podrán contar con un monitor de respiración formado por un dispositivo atado con una correa al animal. Una computadora guarda la información y la convierte en datos útiles. Para ayudar a refrescar los animales y reducir su tensión durante los meses de calor, los investigadores, dirigidos por el ingeniero John A. Nienaber, sugieren aplicar un proceso de riego intermitente que permita el secado del animal, ya que la evaporación refresca el animal. Otra manera es proveer una sombra al animal. La aplicación de ambos procesos permitirá a los ganaderos mantener una producción estable, aseguran los expertos responsables del estudio. Los mismos sugieren a los productores evitar el trabajo con el ganado durante épocas calurosas y húmedas.
