Contaminación, Conservación, Y Alteración De Carnes Y Productos Cárnicos
Contaminación: Se admite que la masa interna de la carne no contienen microorganismos o estos son escasos, habiéndose, no obstante, encontrado gérmenes en los ganglios linfáticos, médula ósea e incluso en el mismo músculo. En los ganglios linfáticos de los animales de carnes rojas se han aislado estafilococos, estreptococos, Clostridium y Salmonella. Las prácticas comunes en los mataderos eliminan los ganglios linfáticos de las partes comestibles. Sin embargo, la contaminación más importante es de origen externo y se produce durante la sangría, desuello y cuarteado, los microorganismos proceden principalmente de las partes externas del animal (piel, pezuña y pelo) y del tracto intestinal. Los métodos "humanitarios" de sacrificio recientemente aprobados, ya sean mecánico, químicos o eléctricos, dan lugar, por sí mismo, a escasa contaminación, pero la incisión y la sangría que se efectúan a continuación puede determinar una contaminación importante. Cuando los cerdos y aves se sacrifican por el método clásico con el cuchillo, las bacterias que contaminan este pronto se pueden encontrar en las carnes de las diversas partes de la canal, vehiculadas por la sangre y linfa. En la superficie externa del animal, además de su flora natural existe un gran número de especies de microorganismos del suelo, agua, piensos y estiércol, mientras que el intestino contienen los microorganismos propios de esta parte del aparato digestivo. Los cuchillos, paños, aire, manos y ropa del personal pueden actuar como intermediarios de contaminación. Durante la manipulación posterior de la carne puede haber nuevas contaminaciones, a partir de las carretillas de transporte, cajas u otros recipientes, así de otras carnes contaminadas, de aire y del personal. Es especialmente peligrosa la contaminación por bacteria psicrófila de cualquier procedencia, por ejemplo de otras carnes refrigeradas. Ciertas máquinas como picadoras, embutidoras y otras, pueden aportar microorganismos perjudiciales en cantidades importantes, y lo mismo pueden hacer algunos ingredientes de productos especiales, como son los rellenos y especias. El crecimiento de microorganismos en las superficies que entran en contacto con la carne y en las mismas carnes, pueden hacer que aumenten mucho su número. Debido a la gran variedad de fuentes de contaminación, los tipos de microorganismos que suelen encontrarse en la carne son muchos. Mohos de diferentes géneros, llegan a la superficie de la carne y se desarrollan sobre ella. Son especialmente interesantes las especies de los géneros Cladosporium, Sporotrichum, Geotrichum, Thamnidium, Mucor, Penicillium, Alternaria y Monilia. A menudo se encuentran levaduras, especialmente no esporuladas. Entre las muchas bacterias que pueden hallarse, las más importantes son las de género Pseudomonas, Alcaligenes, Micrococcus, Sttreptococcus, Sarcina, Leuconostoc, Lactobacillus, Proteus, Flavobacterium, Bacillus, Clostridium, Escherichia, Salmonellas y Streptomyces. Muchas de estas bacterias crecen a temperatura de refrigeración. También es posible la contaminación de la carne y de sus productos por gérmenes patógenos del hombre, especialmente de origen entérico. En cuanto el animal muere, los tejidos se ven invadidos por los microorganismos contaminantes. La contaminación se halla afectada por: La carga microbiana del intestino del animal. Cuanto mayor sea esta, tanto mayor será la invasión. Esta es la razón por la que se recomienda un ayuno de 24 horas antes del sacrificio. La condición fisiológica del animal antes del sacrificio es vital para para la determinación si la carne tendrá contaminación o no. Cuando se halla excitado febril o fatigado, las bacterias penetran con mayor facilidad en los tejidos; la sangría puede ser incompleta, lo que favorece la expansión de las bacterias y los cambios químicos pueden realizarse con más facilidad en los tejidos (por ejemplo, los debidos al crecimiento bacteriano, el cual es más rápido a causa del pH más alto); también es más rápida la pérdida de jugos de las fibras musculares y la desnaturalización de las proteínas. Durante la fatiga se consume glucógeno, por lo que no tienen lugar el descenso del pH, que en condiciones normales cae de 7,2 hasta 5,7. El método de sacrificio y sangría. Cuanto más higiénica esté hecho el sacrificio y la sangría, mejor será la calidad de la conservación de la carne. No se ha investigado mucho sobre la influencia de los métodos “humanitarios” de sacrificio en la capacidad de conservación de la carne, aunque se ha dicho que la carne de cerdo y el bacon procedentes de animales sacrificados por choques eléctricos se pone verdosa con más facilidad que la de animales que fueron muertos mediante dióxidos de carbono. El enfriamiento rápido de la carne reduce la velocidad de invasión de los tejidos por microorganismos. La congelación destruye aproximadamente la mitad de las bacterias presentes, cuyo número disminuye lentamente durante el almacenamiento: especies de Pseudomonas, Alcaligenes, Mocrococcus, Lactobacillus, Flavobacterium y Proteus, continúan su crecimiento durante la descongelación, si esta se práctica lentamente. Si se siguen las normas recomendadas para las carnes envasadas, congeladas por el procedimiento rápido, la descongelación es tan corta que no permite un crecimiento bacteriano apreciable. Después de toda esta información, ¿se comería este trozo de cadáver?
El examen bacteriológico hecho en el laboratorio del Battle Creeck Sanitarium de carne fresca de siete clases diferentes, ha dado el siguiente número de bacterias por cada 28 gramos de carne (1 onza).
Estos datos concuerdan con otros investigadores del área como: Tissier, Distaso, Weinzirl, Farger, Walpone y otros. Ahora bien, haremos para aclarar mas aún el asunto determinarenos la cantidad de bacterias por onza en excremento y jugos de diferentes animales:
Estas tablas demuestran que no existe diferencia entre comer excremento y diferentes carnes en el ámbito bacteriológico y sus consecuencias para la salud. Claro está, que la única diferencia sería las sensaciones organolépticas (sabor, tacto, olor y visión) de las supuestas comidas (si se las puede llamar así) Aquel médico o nutricionista que a los umbrales del año 2000 todavía defienda la carne, la leche y sus derivados o los considere indispensable, no debe ser atacado, sino informado; y si aun así sigue diciendo lo mismo, hay que recordar entonces las palabras de León Tolstoi: “Las técnicas de conservación han permitido que alimentos estaciónales sean de consumo permanente”. Aunque existen varias clasificaciones, podemos hablar de dos grandes sistemas de conservación: por frío y por calor. A su vez los diferentes tipos de conservación se agrupan en dos grandes bloques: • Sistemas de conservación que destruye los gérmenes (bactericidas) • Sistemas de conservación que impiden el desarrollo de gérmenes (bacteriostático)
Los resultados obtenidos en una atmósfera ozonizada se pueden resumir en los siguientes: • Carencia de mohos en alimentos y envases. • Conservación más prolongada de los alimentos. • Conservación del peso inicial con alto grado de humedad. • Mejor calidad interna. • Excelente apariencia externa. • Pocas mermas por deterioro. • Retrasa la maduración por la fruta al actuar rompiendo la molécula de etileno por oxidación. Es sabido que el etileno activa el metabolismo de ciertas frutas acelerado su maduración. Pescado: El pescado es tanto o más alterable que la carne. En el almacenamiento de pescados refrigerados se combate, como en el caso de la carne, la descomposición y la aparición de olores no deseables. El ozono consigue sobradamente la solución a ambos problemas. No obstante si los pescados no han sido eviscerados, la descomposición se inicia en su interior y el ozono solo puede prolongar unos días el inevitable y total deterioro. También es recomendable la administración de ozono en las bodegas de los barcos de pesca, en el transporte del pescado a los centros de venta y en las vitrinas frigoríficas de marisquerías, restaurantes y pescaderías. Curado El curado de las carnes se limita a las de vacuno y cerdo, tanto picadas como cortadas en piezas (como jamones, ancas, cabeza, costillas, lomos y panceta del cerdo y pierna y pecho del vacuno). Originalmente, el curado se practicaba para conservar las carnes saladas sin refrigeración, más actualmente la mayoría de las canes curadas llevan además otros ingredientes y se conservan refrigeradas, y muchas se ahuman, por lo que son también, hasta cierto punto desecadas. Los agentes del curado permitido son: cloruro sódico, azúcar, nitrato sódico, nitrato sódico y vinagre, pero suelen usarse en general los cuatros primeros. Las funciones que tales productos cumplen son las siguientes: El cloruro de sodio o sal común se usa preferentemente como conservador y agente que contribuye al sabor. La salmuera en que se introduce la carne durante el curado suele tener una concentración de cloruro sódico del 15%, en contraste con la que se le inyecta, que tienen mayor concentración, aproximadamente al 24 %. Su principal objeto es bajar la cantidad de bacterias en su superficie. La sal no es recomendable para el cuerpo, Se utiliza para evitar la fermentación de muchos productos alimenticios y por lo tanto los ponen en un estado de conservación, idéntico resultado nos da el ingerir en el estomago estos alimentos muy salados.
Por las mismas propiedades que evita la fermentación, también retarda y dificulta la normal digestión en los intestinos.
Para los que comen carne, la sal, les sirve de estimulo, sin la cual no les apetece la misma, pero el vegetariano, por la sencilla razón de no comer carne, puede pasar con bastante menos cantidad, si bien porque los alimentos vegetales contienen ya de por si su cloruro de sodio, en una forma mas natural y asimilable.
El nitrato sódico actúa indirectamente como fijador del color y es ligeramente bacteriostático (detiene el crecimiento bacteriano) en solución ácida, especialmente contra los anaerobios. Sirve también como material de reserva a partir del cual las bacterias reductoras pueden originar nitritos durante un curado largo.
ANTIBIOTICOS COMO CONSERVANTES A causa de las condiciones insalubres y de hacinamiento en la cría intensiva, los animales reciben a menudo dosis pequeñas de antibióticos. Los antibióticos son también utilizados para hacer que los animales crezcan más rápido. Esto contribuye al problema del desarrollo de bacterias en los humanos resistentes a los antibióticos. Las infecciones causadas por bacterias resistentes incrementan los costos de salud en un estimado de 4 mil millones de dólares al año en Estados Unidos. Además, cada año aproximadamente 11 mil toneladas de antibióticos y otros medicamentos similares son administrados a los animales con propósitos no terapéuticos (por ejemplo para aumentar el crecimiento y para prevenir enfermedades). Esto es más de ocho veces el monto utilizado para tratar enfermedades en los humanos.
Los antibióticos más recomendados a este respecto han sido clortetracina, oxitetracilina y clorafenicol. Los antibióticos pueden añadirse a las carnes de formas distintas: • administrándolo con el pienso de los animales durante un largo período • administrándolo en igual forma a dosis mayores durante un período de tiempo corto antes del sacrificio. • aplicándolo a la superficie de la carne o mezclándolo con la carne picada.
Propiedades químicas de la carne.
Ya se ha indicado que la carne en general es un buen medio de cultivo para los microorganismos. El contenido en agua es importante para determinar la posibilidad de que crezcan microorganismos y el tipo de los mismos que crecerán, especialmente en la superficie, donde puede haber más desecación. La superficie puede estar tan seca que no permita el crecimiento microbiano; puede tener una ligera humedad que permita el crecimiento de mohos; una humedad algo mayor que permita el de levaduras, y si están muy húmedas crecerán las bacterias. De gran importancia a este respecto es la humedad relativa de la atmósfera en que se almacena. los microorganismos tienen a su disposición una cantidad abundante de nutrientes, pero la gran proporción de proteínas y el escaso contenidos en hidratos de carbono fermentables, favorece el desarrollo de los tipos fermentativos capaces de utilizar las proteínas y sus productos de degradación como fuentes de carbonos, nitrógeno y energía. El pH de la carne cruda varía entre 5,7 y 7,2, dependiendo de la cantidad de glucógeno presente al efectuarse el sacrificio y de los cambios sufridos después. Un pH más alto favorece el desarrollo de los microorganismos. Un pH más bajo lo frena y a veces actúa selectivamente, permitiendo, por ejemplo, solo el desarrollo de las levaduras.
Disponibilidad de oxígeno.
Las condiciones de anaerobiosis presentes en las superficies de las carnes favorecen el desarrollo de mohos y levaduras y el de las bacterias aerobias. Dentro de las piezas de carnes reinan las condiciones anaerobias que tienden a mantenerse porque el potencial de óxido – reducción se halla compensado a un nivel muy bajo; en la carne picada el oxigeno se difunde lentamente al interior y eleva el potencial de oxido – reducción, a menos que el embalaje sea impermeable al mismo. La anaerobiosis favorece la putrefacción.
Modificadores del color de los pigmentos de la carne.
El típico color rojo de la carne puede cambiar a tonalidades diversas; verde, pardo o gris, a consecuencia de la producción por las bacterias de ciertos compuestos oxidantes, como los peróxidos o el sulfuro de hidrógeno. El color verde de las salchichas se debe, al parecer, a especies de lactobacillus (especialmente heterofermentativas) y Leuconostoc.
RADIACIÓN Las grandes corporaciones de alimentos quieren elaborar carnes en países con trabajo barato y pocas leyes medioambientales. Para hacerlo, necesitan la radiación. Esto incermenta la duración de diva de los alimentos para que puedan viajar grandes distancias y permanecer almacenadas más tiempo. La radiación no ha sido probada apropiadamente por seguridad, merma el contenido vitamínico, aumenta la cantidad de desperdicio tóxico en el mundo y no sabe bien casi nunca.
