B.A. Paramadvaiti Swami


Vishva Vaisnava Raj Sabha – Asociación Mundial Vaisnava

Apéndice

Explorando el erosivo poder de la auto-alineación y la mascarada que contradice quienes somos realmente.

Por el Editor (El Hinduismo Hoy)

Existen dos clases de Hindúes: Aquellos que admiten que ellos son Hindúes, y aquellos que admitirán que ellos son casi algo más. Yo exagero, pero no mucho. Para estar seguro, tales identidades son parte de la política y las modas sociales del día, y el cambio de moda. De siglo a siglo, la afiliación abierta con el Hinduismo se vuelve novedosa, y después anticuada por ciclos. En años recientes, esto ha estado de moda para los Hindúes y de manera abierta y orgullosa lo proclaman ellos mismos. Cinco décadas atrás, no se sentía muy sereno ser un Hindú, con los Anglicanos Británicos encargados de todo. Nueve décadas atrás, Swami Vivekananda, se opuso a la moda anti-Hinduismo a fines de 1800, hablando orgullosamente de su Hinduismo, e incitando a los demás a hacer lo mismo, como lo hizo Gandhi, Sri Aurobindo y Swami Dayananda. Y así va, oscilando para atrás y hacia delante.

Diversas razones guían a los Hindúes hoy, a no asociarse abiertamente entre ellos mismos, con su herencia. Ellos podrían perder su trabajo o amigos. Ellos podrían perder el derecho a ser miembros en instituciones, las cuales han atraído un gran número de Cristianos y Judíos. Podrían sentir que el Hinduismo tiene elementos retrógrados, tales como las castas o rituales, de los cuales ellos desean distanciarse. Ellos podrían ser doblegados por el descarado ataque, seguro y agresivo, de la cultura occidental, que con actitudes superiores, muestran el menosprecio de los extranjeros, por la cultura oriental y el Hinduismo. O ellos podrían ser Hindúes, simplemente por cultura, pero no por todo lo religioso.

Mientras ellos podrían tener razones ventajosas, hoy la tendencia esta cambiando, y una vez más es elegante embarcarse en una jornada espiritual, de auto descubrimiento y reivindicar al Hinduismo. De repente, este podría ganar una elección o comisionar una institución. Testigos del testimonio del audaz Swaminarayan, sobre el compañerismo a favor de los Hindúes, asombrados ante el crecimiento e impacto en los Estados Unidos y Europa, lo comparan al conflictivo “ Nosotros no somos Hindúes, pero aún somos una especie de ellos, pero no realmente” posición del movimiento de ISKCON (ver ISKCON ¿renuncia al Hinduismo?) Los políticos están mostrando a la prensa, su santuario. Los ejecutivos están hablando del dharma, en las fiestas y cócteles. Igualmente los Swamis trotamundos están diciendo: “Yo fui un Hindú todo el tiempo. Pense que lo sabía”

Aún, no todo el mundo está siguiendo la moda. Especialmente en Occidente, hay instituciones a las que no les gusta la palabra Hindú. Grupos cuyas raíces tienen orientación en la espiritualidad de la India, prefieren el sonido neutral de palabras como yoga, Vedanta o sanatana dharma, y usan aquellas en lugar de Hindú, para describirse ellos mismos. Esto es verdad, incluso si ellos construyen templos ortodoxos Hindúes, adoran Deidades Hindúes, y observan sus días sagrados. Incluso si ellos enseñan los Vedas y sostienen bhajanas y pujas. Incluso sí su fundador es un Swami Hindú, nacido y educado en la Fe. Incluso si ellos usan, las túnicas azafranes de los monjes Hindúes y toman la iniciación sannyasa. Si usted le pregunta a ellos, ellos declararán “Nosotros no somos Hindúes”.

Semejante tendencia está basada, en el tenaz concepto erróneo de que el Hinduismo es de algún modo inaceptable, para el mundo no Hindú. Aquellos quienes hablan abiertamente del Hinduismo, saben que esto no es verdad. Las personas de estos días, disfrutan conociendo acerca de otros senderos, disfrutan escuchando de otras pasiones y creencias espirituales. El más claro, el mejor. No necesitaron ni disculpas, ni disimulos.

El intelectual Indio Ram Swarup, quien descubrió su propio como un adulto, notó que los Hindúes anti- Hindúes, son casualmente de cultura analfabeta, auto-aborrecedores y auto-alineados. Él está haciendo campaña para que los Hindúes nuevamente descubran su herencia, como él lo hizo. El escribió desde Nueva Delhi, “Un estigma permanente, parece haberse adherido a los términos Hindú e Hinduismo. Estos tienen que volverse ahora, términos de abuso en la boca de la misma elite, que los millones de Hindúes han levantado hasta un pináculo de poder y prestigio, con su sangre, sudor y lagrimas. Cómo pasó esto? Yo he llegado a la conclusión de que las invasiones de Musulmanes y Británicos a India, aunque derrotados y dispersos, aún han manejado la cristalización de ciertos residuos – sicológicos e intelectuales – los cuales golpearon a la sociedad Hindú, encontrando mucha dificultad para digerirlos. Esos residuos están ahora en alianza activa, con poderosas fuerzas internacionales, y están siendo cómplices, en una balanza la cual empobrece a la sociedad Hindú, que no puede competir. Aún en las disputas entre ellos, estos residuos han forjado un frente unido, que está sosteniendo la sociedad Hindú, bajo sitio. El peligro es desde adentro, como desde fuera.

Ram Swarup prevé un día, cuando los Hindúes se hallan otra vez centrado en su dharma, orgullosos de su fe. Su ideal es hacer eco, por una declaración profunda y una conclusión digna de Annie Besant (1847-1933), la inglesa que se volvió líder de la Sociedad Teosófica: “Después de un estudio de cuarenta años y más, de las grandes religiones del mundo, yo no encuentro ninguna tan perfecta, ninguna tan científica, ninguna tan filosófica, y ninguna tan espiritual como la gran religión, conocida con el nombre de Hinduismo. Entre usted más la conozca, más la amará. Entre usted más trata de en entenderla, más profundamente usted la valorará. No cometo ningún error, pero sin el Hinduismo, la India no tiene futuro. El Hinduismo es la tierra, en la cual las raíces de la India están afianzadas, y un colgajo fuera de ella, se marchitará inevitablemente, como una rama del árbol fuera de su lugar, Son muchas las religiones, y son muchas las razas floreciendo en la India, pero ninguna de ellas se extiende desde tan atrás, en el lejano comienzo de su pasado, ni es necesaria para que continúe como una nación. Cada una podría morir, como ellas vinieron, y la India aún permanecería. Pero si se permite al Hinduismo desaparecer, qué será de ella? Una expresión geográfica del pasado, una confusa memoria de una gloría perecedera. Su historia, su arte, sus monumentos, todos tienen el Hinduismo escrito a través de ellos. Y si los Hinduistas no mantienen el Hinduismo, quién los salvará? Si nuestros propios jóvenes no se aferran a su fe, quién los protegerá? La India sola puede salvar a la India, y la India y el Hinduismo son uno solo.

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