B.V. Madhusudana Swami


Canto de un peregrino

Familia

Nuestra naturaleza de amar y ser amado a plenitud,
se destaca como el carácter de máxima magnitud.
Nos inclinamos hacia las relaciones personales;
sin ellas es imposible satisfacer las necesidades emocionales.

En la infancia tener amigos para jugar anhelamos;
si no los hay, entonces los inventamos.
Después buscamos ser aceptados en algún grupo social;
para ello nos volvemos inteligentes o desquiciado mental.

A su tiempo aparece quien desborda nuestra emoción,
gobernando nuestros actos las leyes de la pasión.
Construimos las bases de estas relaciones temporales;
formándose así los innumerables núcleos familiares.

Satisfaciendo las necesidades de la familia con prioridad,
buscamos un lugar dentro del status de la sociedad.
Guiando nuestros actos por lujuria, ira y envidia;
son características propias de la pequeña familia.

Pocos son los seres inquisitivos de temas inmortales
que buscan conocer y comprender las leyes universales;
ellos concluyen que hay un creador y controlador bienqueriente,
Quien nos ama y espera en Su reino impaciente.

Estos selectos seres de divinas cualidades
guiados amorosamente por los Maestros Espirituales,
rechazan con determinación la consciencia mundana;
son características propias de la familia mediana.

Al concluir por fin nuestra experiencia terrenal
alcanzando el cenit de nuestra evolución emocional,
los muchos cuerpos perecederos serán desechados;
triunfante se sentirá el alma por sus logros alcanzados.

Los eternamente conscientes cuerpos dichosos
sirven juntos a Dios en Sus pasatiempos amorosos.
Se desecha todo lo conocido como racional;
son las características propias de una gran familia espiritual.
Todos somos invitados a alcanzar esta meta final
después de purificar de a poco nuestro ego natural,
abrazaremos a todos con sentimiento fraternal
cuidados amorosamente por nuestro Padre Universal.

Meditación

Nuestra naturaleza de socializar y de relacionarnos afectivamente con otros es inherente al alma. La formación de los núcleos familiares, es la evidencia clara de nuestra tendencia intrínseca de compartir con otros la tendencia de amar y ser amado.

En una primera etapa formamos parte de la familia pequeña, que está en conexión directa con nuestro cuerpo material satisfaciendo únicamente las necesidades afectivas básicas. Luego, cuando evolucionamos un poco más, formaremos parte de la familia mediana, es decir, la familia del Maestro Espiritual; donde tendremos hermanos y hermanas espirituales de muchas nacionalidades, edades, educación, etc. A través del Maestro Espiritual se nos brinda la oportunidad de servir a una misma causa espiritual común en esta tierra.

Finalmente formaremos parte de la familia espiritual grande. Esto se logra cuando estemos en el mundo espiritual y, junto a las demás almas autorrealizadas, serviremos a Dios con nuestro cuerpo eterno en el Mundo Espiritual.

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