J. Phillip Jones


Arrojando Luz sobre la Muerte: El Arte Espiritual de Morir

Capítulo Cinco
Guardando Luto y el Final de la Lamentación

Dos pájaros, íntimos amigos, viven en el mismo árbol. Uno come los frutos dulces y amargos del árbol; el otro lo mira en silencio. El pájaro que come frutas, quien es el alma, se sienta agobiado en lamentos. Pero girándose para ver a su jovial amigo, el Alma Suprema, su lamentación es aliviada." - Mundaka Upanishad 3.1.1-2

Corazón de Lamento, Corazón de Alegría

Cuando muere un ser querido, nuestro corazón clama en soledad, enojo, o pena. Deseamos escondernos del mundo o lanzarnos hacia él. Sentimos que nuestra vida jamás será igual. La oscuridad y el dolor parecen haber triunfado sobre la bondad y la luz.

Cuando muere un ser querido, nuestro corazón humano es traspasado con la flecha del dolor, la cual es temida pero nunca esperada. Eso le pasa a otros, así pensamos, pero no a nosotros. Las preguntas revuelven en su mente. ¿Porqué me paso esto a mi? ¿Acaso hice yo algo malo? ¿Cómo podré continuar adelante?

Sabemos que el corazón físico es el motor que envía sangre a todas las partes del cuerpo, sosteniendo la vida. Pero en el nivel emocional, el corazón es el lugar de los sentimientos humanos, de las dualidades como la alegría y la tristeza, enojo y empatía. Este corazón es donde el dolor de la pérdida es sentido. Para el corazón humano, la muerte de un ser querido es quizás la mayor tragedia en la vida.

Los vedas nos hablan de otro corazón, el corazón espiritual, el cual se dice que es el mismo hogar del alma. Hridaya es la palabra sánscrita para corazón que significa "la silla de Dios." Acceder este corazón divino es nuestra esperanza para disminuir el dolor y retornar a la alegría con el pasar del tiempo.

Los Upanishads hablan de "la ciudad dorada del corazón donde Dios mora, indivisible y puro, la Fuente radiante de toda luz." Cuando hemos sufrido la pérdida profunda de un ser querido, los vedas proclaman que sólo al recibir el amor y la gracia de Dios puede aliviarse nuestro dolor. Esta ayuda divina podría llegar mediante un familiar o un amigo espiritual, un consejero o ministro. En ocasiones la ayuda llegará directamente de una voz divina dentro del corazón. La voz del Alma Suprema habla para aliviarnos de nuestra pérdida. Entonces nuestro corazón se vuelve la fuente para recuperar nuestro gozo.

Dos Cisnes en el Lago del Corazón

Cuenta una historia en las escrituras védicas de una reina cuyo esposo murió en lo profundo del bosque. El rey había dejado su vida activa y se había retirado con su esposa por un tiempo a ejecutar prácticas espirituales. Estando sentado durante su última meditación, la reina notó gradualmente que sus piernas estaban frías. Comprendiendo que el rey había muerto, ella gritó de gran dolor, suplicándole que regresara, y finalmente cayó a sus pies de su esposo llorando lastimosamente. La reina luego preparó una pira ardiente para cremar los restos del rey. En estado de choque e inconsolable, ella pensaba cometer suicidio entrando al fuego con el cuerpo de su esposo.

Justo entonces, un sabio se apareció en ese lugar solitario y comenzó a apaciguar la reina en lamentación con dulces palabras. "¿No me reconoces?" dijo el sabio a la reina. "¿No puedes recordar que en el pasado tuviste un amigo intimo? ¿Podrás recordar que me consultaste en tiempos de gran necesidad? Mi querida amiga, usted y yo somos como dos cisnes que viven juntos en el lago del mismo corazón. Aunque hemos vivido juntos durante miles de años, estamos muy lejos de nuestro hogar original."

Previamente habíamos explorado la comprensión védica de los tres aspectos distintos de Dios, incluidos el paramatma, el Alma Suprema dentro de nuestro corazón, el cual es la divinidad interna. El misterioso sabio le dijo a la reina que Él, como la divinidad interna, siempre ha estado con ella por muchas vidas, y que ella nunca estará sola. Ella siempre podrá contar con un amigo íntimo a quien buscar en tiempos de dolor y pena.

Los Upanishads hablan de la relación de nuestra alma con el Alma Suprema en una hermosa metáfora: como dos pájaros en el mismo árbol del cuerpo. Un pájaro, muestra alma, come de los frutos dulces y amargos de la vida. El otro pájaro, el Alma Suprema, mira detenidamente, esperando a que nos giremos hacia Dios para guía y ayuda. Durante la gran pérdida y dolor por la muerte de un ser querido, podemos profundizar en la oración o meditación y recibir consuelo divino de la presencia de Dios dentro de nuestros corazones.

Un Puente Entre los Mundos

Walter amo a su esposa más que a ninguna otra cosa en este mundo. Cuando Bonnie de 53 años de edad se deslizó cerca de la muerte, Walter pasó cada minuto de vigilia a su lado. Los hijos se preocuparon por su padre y por lo que podría sucederle cuando su madre falleciera. Bonnie era una mujer carismática y luchadora que amaba la vida. El impacto de ella en Walter y en los niños era fuerte y positivo. Yo disfrute mis visitas con Bonnie y Walter. A Bonnie le gustaba bromear y reir. Ella también disfrutaba nuestras charlas sobre la espiritualidad y Dios. Aunque ella y Walter eran cristianos, no asistían a la iglesia regularmente. Cuando desmejoró, Bonnie me pidió visitar más a menudo para orar con toda la familia.

Cuando la operadora del hospicio me dijo que Walter se encontraba al teléfono, tuve una corazonada antes de contestar. Me vino a la mente lo cercano que Walter y yo habíamos llegado a ser. El solía revelarme sus dudas y miedos sobre esta vida y la próxima. Él se preocupaba sobre su situación luego de que pasara su esposa y sobre el destino de su esposa luego de la muerte. Yo me sorprendí al escuchar decir a Walter con voz serena que Bonnie había muerto durante la noche. Él me contó de cómo ella había visto un ser de luz en su habitación, y como él sentía que ella estaba caminando entre los mundos durante los últimos dos días de su vida. Walter me pidió conocer a la familia en su hogar para una oración junto a la cama de Bonnie antes de que se llevaran el cuerpo para cremarlo.

Cuando llegué, él se veía aturdido, pero volvió a contarme los eventos inusuales que rodearon la muerte de su esposa que le habían tranquilizado. Mientras unía mis manos con la familia para invocar una oración al lado del cuerpo de Bonnie, Walter lloraba y despidió a su esposa con un beso por última vez.

Una vez fuera de la casa, Walter me dijo que él ahora había tenido una experiencia real del reino espiritual. Él comprendió que Bonnie estaría en un mejor lugar y que él sería apoyado por el reino espiritual. Como el dijo: “Ahora sé que Dios es real,” Miré a sus ojos y pude ver un hombre diferente al marido preocupado y ansioso que había visto en mi última visita previo a la muerte de Bonnie. La travesía de Walter junto a su esposa al puente entre los mundos le había dado las fuerzas que necesitaría durante su periodo de dolor y luto.

Cómo Continuar Luego del Choque de la Muerte

La reina védica fue capaz de ver y hablar directamente con su divinidad interna luego de la chocante muerte de su marido. Walter tuvo un encontronazo con el reino espiritual antes que muriera su esposa, lo cual le ayudaría más tarde en su proceso de luto y pérdida. Para la mayoría de nosotros, el dolor se reducirá de una forma normal. Luego de la muerte de un ser querido, un periodo de luto es necesario para muchas personas como un periodo para sanar las heridas que son causadas por las flechas de la tristeza. Ignorar o minimizar esta necesidad no es saludable para nuestro cuerpo, mente y espíritu. Toda persona guarda luto a su manera y completa dicho proceso de sobrevivencia a su debido tiempo.

Los consejos no faltan cuando amigos bien intencionados luchan para traer de vuelta a la normalidad a un sobreviviente de estas experiencias. Pero lo que las personas más desean es una persona llena de compasión que los escuche en su lucha de procesar lo que ha ocurrido. ¿Qué ocurrió durante la vida del fallecido y del sobreviviente? ¿Qué ocurrió durante la muerte del fallecido? ¿Qué pasará ahora con el sobreviviente?

Estas preguntas de “qué pasará” nos dan una indicación de la respuesta más común a la muerte de un ser querido: choque. El choque de que mi ser amado se ha ido y no regresará. El choque de que la muerte tiene tanto poder sobre mi vida. El choque de que yo no estaba preparado. Y, más significativamente, el choque de que esto me pasará a mí. Igual que un terremoto inesperado e imprevisto, la muerte despierta brutalmente los sentidos sobre la fragilidad de la vida humana.

Las Etapas del Luto (Dolor)

Aunque ninguna persona guarda el luto exactamente igual que otra, existen algunas etapas comunes que una persona en luto podría experimentar. Si usted esta de luto o ha sido llamado para ayudar a alguien guardando luto, es conveniente estar pendiente de estas etapas.

Choque. Ya hablamos de la chocante realización de que nuestro ser querido ha muerto realmente y que nosotros moriremos algún día.

Búsqueda. Por algún tiempo luego de la muerte de un ser querido, el sobreviviente podría recurrir a la persona que ya no está presente para hacerle comentarios o preguntas. Podría levantar el auricular del teléfono esperando escuchar la voz del ser querido. Podría extender su mano en la noche esperando tocar el cuerpo de su ser querido. Esto es algo normal y no debe ser causa para alarmarse. Generalmente, esta búsqueda por el fallecido pasará en unas cuantas semanas o meses. El corazón humano finalmente realiza lo que la mente ya sabe: mi ser querido se ha ido y no regresará.

Desesperación. Cuando el periodo de búsqueda está finalizando, y ya sabemos que no veremos a nuestro ser querido nuevamente en su cuerpo físico, podría acontecer un periodo de desesperación en nuestras vidas. Este podría ser uno de los periodos más dolorosos del proceso de luto. Es un momento muy importante para que amigos empáticos que escuchen estén disponibles

Arrepentimiento/Ira. A veces mientras salimos de la desesperación y la depresión, el arrepentimiento y la ira toman su lugar. ¿Tuvo realmente que pasar esto? ¿Hubiera sido posible hacer algo que previniera la muerte de mi ser querido? ¿Dónde estaba Dios cuando esto ocurrió? De nuevo, un consejero o amistad amorosa que podamos escuchar, y un grupo de apoyo con otros sobrevivientes, pueden contribuir a una mejor transición a través de este periodo.

Reintegrarse al mundo. En algún punto, la mayoría de los sobrevivientes ven la posibilidad de reintegrarse al mundo. Al haber sobrevivido a la muerte de un ser querido y al dolor del rito de transición, la persona ha desarrollado suficiente confianza interior para recomenzar la tarea de vivir nuevamente. Los amigos pueden ayudar mucho en esta coyuntura al tratar a su amigo o pariente con normalidad. En adición, dejarle saber al doliente amigo que ahora la vida será diferente, pero no menos diferente de lo que solía ser, es un buen consejo.

Testigos de Memorias, Legado y Amor

Los sobrevivientes a veces desean comprender el significado de la vida y el legado de un ser querido, y saber si el amor que los unía se acabará con la muerte. Hemos echado un vistazo a las etapas del luto o dolor debido a la perdida asociada con la muerte de un ser querido. Pero, ¿qué es lo que no es posible perder? ¿Qué es lo que no puede ser arrebatado de nosotros? Existen tres cosas importantes sobre la vida de nuestro ser querido que seguirán con nosotros:

La memoria de nuestro ser querido
El legado de nuestro ser querido
El amor que aún compartimos

Yo he escuchado a muchas personas próximas a la muerte decir la misma cosa: “Yo deseo saber que alguien recuerde lo que he vivido. Yo deseo saber que alguien recuerde lo que hice con mi vida. Yo deseo que alguien sepa que amé y fui amado.” Aquellos que quedan atrás se vuelven testigos de la vida de su ser querido.

Hemos notado que compartir memorias con buenos oyentes, familiares, y amigos es muy curativo. ¿Cuál es el rol del legado? Quizás la mejor forma con la cual podamos honrar el legado de un ser querido es adoptar en nuestra vida una buena cualidad que ellos hayan poseído. Un padre fue amoroso, y nosotros decidimos vivir una vida más amorosa. Una hija era una humorista, y nosotros inyectamos más humor a nuestra vida para honrarla.

En esta forma, el legado de un ser querido no está sujeto al decaimiento de los logros materiales sino que es transmitido por generaciones. Ellos continúan viviendo porque hemos aprendido de sus vidas alguna cualidad especial que podemos aportarle al mundo – en nuestras propias vidas y posiblemente en las vidas de niños o amigos que nos puedan emular.

Lo más importante, honramos a nuestro seres queridos ausentes al llevar en nuestros corazones y en nuestros actos el amor que marcó nuestra relación con ellos. Es un hecho que el amor reina supremo. En nuestros corazones, lo sabemos. La relación especial que compartíamos con nuestro ser querido no puede ser cortada, aún por la muerte del cuerpo físico. Esto lo sentimos a veces. Muy adentro sabemos que el poderoso lazo de afecto – de alma a alma – todavía existe. Y en ciertos momentos, estamos seguros de sentir un jalón sutil en la fibra misma del corazón que se siente tan familiar. Así continuamos con nuestra vida, honrando a los seres queridos que han partido, honrando su vida y su legado, y continuando con el sentimiento de amor que no puede ser disminuido por el tiempo, el espacio, o incluso la muerte.

¿A Dónde se ha Marchado Nuestro Amado?

Las personas adoloridas por la partida de un ser querido a menudo se preguntan que ha pasado con ellos. ¿Continúa viviendo? ¿Tiene una vida en algún lugar más allá de nuestro mundo? Previamente, exploramos los distintos destinos del alma. Es de la mayor tranquilidad saber, de acuerdo a las enseñanzas védicas, que todas las almas están en un viaje de regreso a nuestra Fuente común, de vuelta a Dios. Y el viaje de cada alma terminará en el mundo espiritual. Definitivamente nos reuniremos de nuevo con nuestros seres queridos, quizás en otro mundo dentro del espacio y tiempo, y ultimadamente en el hogar de todas la almas más allá del espacio y tiempo.

Especialmente si una persona ha vivido una vida buena, podemos estar seguros que ellos irán a un plano de existencia celestial y elevado para una mayor evolución. E incluso si nuestro ser querido vivió una vida de malos actos, sabemos que el o ella continuará su viaje de regreso hacia la Fuente, luego que completen un tiempo de aprendizaje en rehabilitación. Al final de cuentas lo importante es esto: todas las almas son inmortales y amadas profundamente por el Alma inmortal Suprema. No debemos preocuparnos por lo que le deparará el destino a nuestros seres queridos o por el destino final de estos.

Encontrando nuestra Seguridad Nuevamente

Echando una mirada a todo el proceso de luto, notamos que dos grandes pérdidas están siendo procesadas simultáneamente: la pérdida de un ser querido y la pérdida del sentido de seguridad del sobreviviente. Mi ser querido era mortal, yo soy mortal. El o ella murió, yo voy a morir. El sabio indio Yudhistira una vez fue cuestionado que él pensaba era lo más sorprendente de este mundo. El respondió inmediatamente: “Aunque todos saben que toda la gente se muere, nadie cree que ellos van a morir.” Esta común ilusión humana de falsa seguridad es destrozada por la muerte de un ser querido.

Se dice en la India que la gente que pasa por la muerte de un ser querido ha experimentado una forma especial de despertar espiritual, smasana-vairagya: el desapego en la tumba. Yo he presenciado esto en muchos servicios funerales. Por un breve instante, familiares y amigos se vuelven muy filosóficos mientras observan el cuerpo muerto o las cenizas de su ser querido. Ellos contemplan su propia mortalidad. Desafortunadamente, este cuestionamiento filosófico es de corta duración.

De hecho, el cuestionamiento interno luego de la muerte de un ser querido puede ayudar grandemente durante el proceso de sanar. Se ha dicho sabiamente que así como la muerte es un rito de iniciación para la persona moribunda, esa misma muerte es un rito de iniciación para el ser querido que queda vivo. Para poder sanar, los sobrevivientes serán retados a crear una vida nueva y reflexiva para ellos mismos.

¿Por qué es esto tan importante? Antes de la muerte de un ser querido, las cosas parecen seguras. Luego de una muerte, ya nada parece seguro. La seguridad financiera puede ser amenazada. La seguridad interpersonal se sentirá amenazada. Y especialmente la seguridad física de uno está amenazada. El tiempo para un inocente sentido de falsa seguridad se ha acabado. El sobreviviente tiene ahora una oportunidad para buscar seguridad en el reino espiritual.

El Gozo que Destruye toda Lamentación

El despertar a la mortalidad humana e inmortalidad divina de uno es una realización clave que nos puede llevar al final del luto y de la lamentación. Como humanos, tenemos el derecho real de lamentar la pérdida de un ser querido en las profundidades de nuestro corazón emocional. Esto es saludable y beneficioso. Procesamos lo que pasó. Reflexionamos en la vida, legado, y amor de la persona fallecida. Eventualmente, reintegraremos la experiencia de nuestra relación con un ser humano y crear una nueva vida para nosotros.

La vida nunca será la misma luego de tal pérdida. Pero el dolor de la pérdida puede acabar con el renacer de la búsqueda dentro de nuestro corazón espiritual: ¿Quién soy yo? ¿Cómo ha cambiado mi vida por la muerte de mi ser querido? ¿Cómo puedo vivir en un mundo mortal como un ser inmortal? Los sabios védicos declaran que el impacto debilitante de las penas inesperadas de la vida puede aliviarse a través de la comprensión de nuestra inmortalidad.

Los sube y baja de la seguridad y la inseguridad, gozo y pena, y así por el estilo pueden ser dejados atrás cuando abrazamos nuestra verdadera naturaleza como almas inmortales, más allá del nacimiento y la muerte. Reconectándonos con nuestras prácticas espirituales, manteniéndonos abiertos a la gracia de Dios, conversando con amigos y maestros sabios espiritualmente, y aceptando la guía de nuestra divinidad interior pueden ayudarnos a encontrar la resolución del sufrimiento.

En la vida, la alegría es seguida del lamento, y el lamento es seguido de la alegría. Los eventos de la vida se mantienen al control de una alegría alternada con lamentos hasta que encontramos la alegría profunda e inmovible del alma, ananda, el gozo que nunca termina. Nunca termina - ni en esta vida o en la próxima. Así lo declaran los sabios de los Vedas.

Si estas guardando luto, debes saber que a su debido tiempo serás capaz de escuchar la voz consoladora de tu guía interno así como de amigos y consejeros confiables. Date el tiempo que necesites. Conoce esto mediante tu propia intuición en vez de tu mente o la opinión de otros. Su ser querido se ha ido de esta vida. Pero, igual que la triste reina que perdió a su marido, conoce que posees una Amigo eterno que continuará viajando contigo no sólo en esta vida pero también a través de las puertas de la muerte y el más allá.

Si usted ha sido llamado para consolar a una persona en luto, trabaja con la guía interna del sobreviviente. ¿Qué sienten en lo más profundo de sus corazones? Sienten desesperación o tranquilidad, miedo o esperanza, enojo o indiferencia? No le prediques a la persona que guarda luto sobre los cuidados y el amor de Dios. Solo escucha sus realizaciones y dudas. A su debido tiempo, la mayoría de los sobrevivientes que accesan su espiritualidad interna serán capaces de escuchar la voz de un amigo bienqueriente así como la voz de su divinidad interior. Gradualmente, con la ayuda de amigos y de Dios, ellos llegarán al final de su pena.

En este libro, hemos dado una corta travesía a través de la vida y de la muerte, el luto, y el regreso al mundo. Conociendo la naturaleza inmortal de todos los seres, hijos del Único Ser Divino que es la Fuente, es la más profunda realización dada por los sabios védicos para ayudarnos a vivir una vida de libertad espiritual en el mundo material. El Bhagavad Gita nos otorga una forma de mantener esta comprensión en nuestra mente y corazón:

Para aquel que me ve en todas partes y lo ve todo en Mí, Yo nunca me le pierdo, ni él se me pierde a Mí.

La muerte es la mayor perdida en nuestra realidad material. Pero la conexión innata con nuestra alma inmortal, con otras almas, y con el Alma Suprema es una realidad que jamás puede ser perdida. Comprender esta verdad es el gozo que acaba todo lamento.

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