Bhaktivinoda Thakura


Sri Caitanya Siksamrita

Determinación de lo que es el Mal

Las cinco clase de cultivo de devoción a Dios que se mencionaron previamente son los deberes requeridos de los Vaidha Bhaktas. Al llevar a cabo los deberes requeridos, existen ciertas prohibiciones de actos que son obstáculos para la ejecución de estos deberes. Ellos deben ser cuidadosamente abandonados. Los actos prohibidos son de diez clases: (1) la compañía de las personas de mente mundana; (2) la correlación; (3) la tentativa de comenzar el trabajo con gran pompa; (4) el estudio parcial de innumerables granthas y hacer numerosas explicaciones; (5) la mezquindad; (6) dejarse abrumar por la aflicción y el dolor; (7) desdén por otros dioses; (8) causarles ansiedad a otras entidades vivientes; (9) las ofensas durante el seva (servicio) y mientras se cita el Nâma; (10) el aprobar o ayudar a que se blasfeme a los dioses o a los devotos puros.

Las personas de mente mundana son de seis clases: (1) personas desprovistas de moralidad o fe en Dios; (2) personas morales pero desprovistas de fe en Dios; (3) personas morales que creen en algún dios que está bajo el control de las reglas morales; (4) gente hipócrita y que se vanagloria, es decir, los que toman votos como los gatos y las grullas para engañar a otros; (5) los que creen en el Brahman indeterminado; y (6) los que creen en innumerables dioses. Aquéllos que no creen en la moral o en Dios y que son aficionados a los actos prohibidos, sin ninguna moralidad, se vuelven arbitrarios. Los ateos y aquéllos que no tienen moral crean grandes males para el mundo al consumar sus fines egoístas para obtener los placeres corporales. Algunos creen en la moral pero no creen en Dios. Para la protección de su cuerpo, ellos expresan que la moral sin fe en Dios es osado y obligatorio. Ellos no saben que la gratitud a Dios es la parte principal de la moral. Se ha visto por el resultado, que sin creer en Dios las reglas morales se vuelven ineficaces. ¿En dónde está la certidumbre de que los moralistas sin fe en Dios, no sacrificarán su moralidad con el fin de satisfacer sus intereses? Si nosotros estudiamos su conducta, se notará la futilidad de su opinión. En donde el interés egoísta se localiza al frente, se viola la ley moral, al decirse que no pasa nada por matar un gusano. Las personas que pertenecen a la segunda clase son los elevacionistas ateos. Las personas mundanas de la tercera clase se les considera como karmis, y son los que dicen que Dios está bajo el control de las reglas morales. A ellos se les divide en dos clases: aquéllos que dicen que la gratitud a Dios se encuentra dentro de la moral, pero que no aceptan la existencia de Dios, son los de una clase. Ellos consideran que si al imaginar a un Dios y meditar en Él, se obtiene la buena conducta que es el resultado de una vida moral, no habrá ninguna pérdida si después se excluye la creencia de tal Dios. Esta es la opinión de las personas que siguen este tipo de creencia de que Dios se encuentra bajo el control de las reglas morales. Pero el segundo tipo de personas que también creen que Dios está controlado por las reglas morales, dicen que la adoración a Dios, con plegarias por la tarde, etc., purifican la mente. Si la mente se purifica, entonces ocurre la conciencia del Brahman. Luego no habrá trabajo para las jivas. De acuerdo con esto, la relación con Dios es justamente como la relación de unos viajeros con un hotel, es decir, no eterna. Estas dos clases de personas tienen aversión por la devoción y son hipócritas. La cuarta clase de personas con mente mundana, es de dos clases: los que toman votos falsos como los gatos, y los otros, los que son engañados por ellos. Quienes son ascéticos como los gatos, no aceptan la realidad y eternidad de la devoción, aun cuando externamente expresen los síntomas de ésta. Su necesidad es la de consumar el propósito distante. Si tal propósito es descubierto, ellos son regañados por las personas honestas. Los ascetas-gatos (el traductor.- es una historia que se encuentra en el Mahabharata. Acerca de un gato viejo imposibilitado para atrapar a los ratones, que para engañarlos les dice que es un Guru y los va a iluminar, pero termina comiéndoselos.) engañan al mundo y preparan el camino para el vicio. Muchas personas tontas son engañadas por sus expresiones externas y aceptan su sendero. Al final desarrollan aversión por Dios. Externamente, ellos portan marcas fidedignas Vaishnavas, exclaman los Nombres de Dios con sus bocas, muestran indiferencia por el mundo y expresan buenas palabras –estas características son notables en ellos–. Mas su sentimiento interno es el de cometer excesos, al buscar secretamente riquezas, mujeres, etc. Tal clase de comunidades son vistas en algunos lugares. Aquéllos que creen en un Dios indeterminado, pertenecen a la quinta clase de personas con conciencia externa. Ellos son de la opinión que si al practicar la devoción, la mente se purifica, entonces la verdad espiritual estará clara para ellos. La salvación es la verdad final: la aniquilación de la función del alma es mukti. Debido a que la distinción de la jiva llega a desaparecer, entonces todos en el futuro alcanzarán el estado indeterminado. Según ellos, Dios y la devoción no son eternos; y así mismo el ser conscientes de que somos sirvientes es tan sólo un medio y no un fin. En este tratado sus opiniones no pueden ser esclarecidas apropiadamente, pero en breve mencionaré que los Bhaktas deben abandonar a tales personas como superficiales; de otro modo perderán su mérito devocional. Aquéllos que creen en muchos dioses no poseen estabilidad. Así que el mantener su compañía debilita la constancia en la devoción. Los Vaidha Bhaktas no deben asociarse con estas seis clases de hombres. Pero no se le llama asociarse, si meramente nos sentamos juntos en una asamblea o cruzamos el río en el mismo bote con ellos, o nos bañamos en el mismo lugar, o compramos o vendemos cosas en el mismo mercado. La asociación denota una conducta sincera y amistosa. No mantengan de esta manera la compañía con las personas mundanas.

Entre los Vaidha Bhaktas el anubhanda, es decir, la correlación, queda estrictamente prohibida. Y es de cuatro clases: (1) la correlación por medio de los discípulos; (2) la correlación por la compañía; (3) la correlación con amigos y parientes; y (4) la correlación con los sirvientes. Puede sobrevenir un gran escándalo en la comunidad, si personas de poca valía son aceptadas como discípulas por la tentación del dinero o de seguidores. Así que los Vaidha bhaktas no deben aceptar a ningún discípulo, si no obtienen personas merecedoras. El asociarse con otros excepto con los devotos crea maldad. Por ello, si la buena compañía no se obtiene, es bueno no asociarse con nadie; pero las malas compañías siempre deben evitarse. El aceptar sirvientes, excepto aquellos que tienen devoción por uno, no será bueno. Si ustedes quieren establecer cualquier relación, deben examinar cuidadosamente si la persona es Vaishnava. El tratar de llevar a cabo los trabajos con gran pompa debe ser abandonado en tres circunstancias. Si al ejecutor le falta dinero desde el comienzo, él no debe tomar ese trabajo. Si él siente que su vida va a terminar, no debe ponerse a trabajar en un gran proyecto. No debe tratar de llevar a cabo un trabajo que no pueda acompletarse sin la ayuda de numerosos hombres y que no pueda obtenerse con facilidad. Tal tentativa no es buena para nada sino que obstaculiza el bhajan. Si el Math, el monasterio, el templo o club y otros grandes trabajos son considerados como difíciles, ustedes no tienen que preocuparse de ellos, al seguir las reglas arriba mencionadas. Los devotos deben aprender únicamente aquellos shastras que tratan con la devoción y luego shastras acordes y complementarios acerca del jñana y del karma. Pero cuando lean algunas porciones de entre los numerosos shastras, no deben dejar de leerlos en su totalidad por falta de tiempo. Cualquier libro que lean deben hacerlo por completo. De otra manera cualquier debate en que incurran será inútil y pasará mucho tiempo antes de que ustedes sean considerados dentro de los que debaten. Existen ciertas personas que les gusta refutar cualquier explicación que escuchan, sin juzgar su mérito o demérito. Esto queda absolutamente prohibido para los devotos. La avaricia es muy abominable para los devotos. Y es de tres clases: (1) la avaricia en la conducta; (2) avaricia en la riqueza; y (3) la avaricia en el trabajo. Compórtense con los Vaishnavas levantándose para verlos y cuidarles sinceramente. Condúzcanse con los brahmines ofreciéndoles honores formales y dándoles remuneraciones. Traten bien a aquéllos que depende de ustedes en cuanto a ropa y comida. Compren las cosas de otros pagándoles precios correctos. Ayuden al rey pagándole impuestos y cuotas. Se comporta uno adecuadamente al mostrar gratitud a aquéllos que nos han beneficiado de alguna manera; al dar comida, etc., a los pobres, medicina a los enfermos, y dando ropa a los que sufren por causa del invierno, el frío, etc. Cuando todas las personas del mundo practican la buena conducta, entonces al llevarse a cabo la conducta apropiada, la mezquindad en la conducta no surgirá. Si no les pueden dar nada, será suficiente si se comportan bien con ellos al utilizar palabras dulces. Con algunos expresen palabras dulces, a otros dénles riqueza, y ayuden a otros con labor. La avaricia respecto a la conducta está prohibida para los devotos. La dependencia es un gran mal. Es de cuatro clases: (1) la que produce aflicción y dolor; (2) la que crea hábito; (3) la que conduce a la intoxicación; y (4) la que lleva a la superstición. Existen cientos de causas mundanas por las cuales uno es abrumado por la aflicción, la pena, la ira, la codicia y la fascinación para las jivas que viven en este mundo presente, pero los Vaidha Bhaktas no deben entregarse a éstos cuando surjan. Ya que causan disipación de la mente y obstruyen el sendero del cultivo de la devoción. Ellos deben siempre estar cuidadosos acerca de éstos. Aquéllos que duermen durante el día y por la mañana, mastican hojas de betel en forma exagerada, ingieren alimentos entre comidas, y van a las letrinas a destiempo, descansan en camas suaves, comen alimentos sabrosos, etc., al final caen enfermos. Ustedes deben aceptar únicamente aquellos hábitos y cosas que son esenciales para las necesidades indispensables de la vida y no entregarse al hábito de utilizar cosas innecesarias. El utilizar intoxicantes provoca mucho daño y el entregarse a ese hábito hace a la devoción impura. Ni que decir del vino, la mariguana, el opio, las charas (algún tipo de droga hindú) y otras preparaciones de opio; incluso fumar tabaco está prohibido para los Vaishnavas. El entregarse a estos hábitos es contrario a las reglas de los shastras Vaishnavas. Por fumar tabaco, la jiva se vuelve tan aficionada a éste, que se ve forzada a aceptar malas compañías. El entregarse a la superstición es un gran mal. La dependencia en la superstición produce parcialidad. Y si existe parcialidad no habrá respeto por la verdad. El portar las marcas Vaishnavas es visto como parte del Vaidhi Bhakti. A través de éstas se cultiva la conciencia de Dios con el cuerpo. Pero considerar que es únicamente el principal signo de un Vaishnava es superstición, que surge debido a la parcialidad de las creencias de la comunidad. Guiados por esta superstición, algunos muestran indiferencia a los santos Vaishnavas que no portan estas marcas. Es más, si la compañía sagrada no es obtenida en la comunidad propia, entonces al guiarse por esta superstición, no será posible para ellos el tener algún interés en obtener buenos devotos de alguna otra parte. No resultará ningún bien si la buena compañía no es obtenida. Por ello, el entregarse a la superstición es un gran mal. Por otro lado, en ocasiones, ellos no obtienen la inclinación por alcanzar los principios más elevados de la devoción, debido a su confinamiento en el Varnasrama dharma. A veces, la malicia, que es suicida, aparece en sus corazones. Queda estrictamente prohibido el ser indiferente con otros dioses. Los dioses son de dos clases: las Encarnaciones especiales de Dios y algunas jivas investidas con Su poder y autoridad. Es absolutamente necesario no pasar por alto a las Encarnaciones. No existe la necesidad de argüir al respecto. Innumerables jivas adoran tales dioses que tienen el poder y la autoridad de regir y proteger al mundo, y esto, debido a la misericordia de Dios, y son respetados como dioses por su naturaleza. Los Vaishnavas no deben ser irrespetuosos con ellos debido a la malicia. Hay que adorarles adecuadamente e implorar porque nos bendigan con la devoción a Krishna. Ustedes no deben incluso ser descuidados con una jiva. Ustedes también deben honrar aquellas imágenes que son adoradas en diferentes naciones, ya que estas réplicas proporcionan los medios de elevación a los respectivos devotos que las adoran. Si ustedes las desprecian, su vanidad se incrementará, su sentido de humildad se reducirá, y el corazón no será adecuado para el cultivo de la devoción. No les causen ansiedad a otras jivas. El matar jivas para uno comer, es una actividad cruel en contra de las jivas. Existen muchas actividades que causan crueldad en contra de las jivas, como agitar acerca del mal trabajo de otros hombres, escandalizar a otros, reñir con otros, insultar a otros, dar falso testimonio, obstaculizar los intereses de otros para el beneficio personal, etc. Los Vaidha bhaktas se deben refrenar de estas actividades. Envidiar a otros, el robo, gastar el dinero de otros, herir, codiciar la mujer de otro, etc., son causas de ansiedad para las jivas. Ahora será necesario considerar hasta cierto punto acerca de cuando se causa ansiedad a las jivas. La bondad para con todos los seres se vuelve una facultad natural de aquéllos refugiados exclusivamente en la devoción. La bondad no tiene una existencia separada de la devoción. La misma facultad, que es conocida como devoción y amor, cuando se ofrece a Dios se vuelve amistad, bondad o indiferencia cuando se aplica a otras jivas. Esta es una clase de sentimiento incluido en la virtud natural de las jivas. En el estado de liberación sólo existe la bondad, pero en el condicionado, la amistad, la bondad o la indiferencia a diferentes objetos, son los diversos nombres de la bondad incluida en la propia eterna virtud de la jiva. Respecto a las jivas mundanas, la bondad está restringida al propio cuerpo en la etapa inicial; si florece un poco, se vuelca hacia la familia, si florece aún más, se proyecta hacia la comunidad, y si florece todavía más, de verterá a los hombres que viven en su propio país, y si se manifiesta de una manera completa se convierte en un sentimiento suave (en inglés moist.- húmedo; pero en español no se usa) respecto a todas las jivas del mundo. A lo que se le denomina como patriotismo en inglés es una clase de sentimiento de apego a los propios hombres que viven en el mismo país. Lo que es llamado filantropía es también un sentimiento de afecto para todos los hombres. Sin embargo, los Vaishnavas no deben ser confinados a la estrechez de estos sentimientos. Ellos deben dejar esta propensión que causa ansiedad a cualquier entidad viviente y adoptar la bondad, la cual es un sentimiento suave del corazón aplicable para todas las jivas.

Los Vaidha bhaktas deben cuidarse a ellos mismos en contra de las ofensas cuando se sirve a Dios y al cantar el Nâma. Las ofensas que surgen durante el servicio y las ofensas que se producen mientras se canta el Nâma se muestran por separado. De acuerdo al Varâha Purâna y al Padma Purâna, las ofensas al servir son de cinco clases: (1) falta de cuidado de acuerdo a la capacidad personal; (2) negligencia; (3) impureza; (4) falta de apego; y (5) orgullo. Todas las ofensas al servir a la Deidad que se encuentran registradas en diferentes shastras caen bajo la categoría de las cinco clases de ofensas arriba mencionadas. Es difícil describirlas a todas con detalle. Una descripción de algunas de las ofensas registradas en el Varâha Purâna y en el Padma Purâna se dan a continuación en forma breve.

Existe riqueza pero los festivales para la Deidad no se ejecutan a tiempo. A pesar de existir habilidad, el servicio se lleva a cabo con materiales de calidad inferior. Los materiales o frutos de la estación no son ofrecidos a Dios con cuidado. Quedarse parado ante Dios sin ofrecer oraciones, adorar y postrarse ante Él, sin encender ninguna lámpara al entrar a Su templo. Estas generalmente surgen por la falta de cuidado. Las siguientes actividades son consideradas como negligencia en el servicio: asistir al templo con zapatos o en carruaje sin postrarse ante la Deidad, saludar con una mano o con un dedo, caminar antes que la Deidad, estirar las piernas ante la Deidad, leer himnos sentados en un camastro, acostarse o comer ante la Deidad; también estas clases de trabajos corporales, hablar fuertemente, conversar ante la Deidad, llorar, estar pensando en cosas mundanas, pelear, discutir acerca de otros hombres, expeler ventosidades, dar la primera porción de los materiales a otros y luego mantener el restante en el Naivedya para la Deidad, mostrarle la espalda a la Deidad, saludar o postrarse ante otros delante de la Deidad, ver a la Deidad en tiempos prohibidos.

Asistir al templo con el cuerpo impuro cubierto con remanentes de comida, o servir a la Deidad usando ropa confeccionada con cabellos de animales, escupir al momento de la adoración, pensar en otras cosas durante el servicio –éstas son varias de las clases de impureza descritas en los shastras–.

Los siguientes se deben a la falta de dedicación: desayunar antes de adorar a Dios, tomar comida o agua que no ha sido ofrecida a Dios, no contemplar a la Deidad y a Su servicio siempre, no ofrecer las cosas más queridas por uno y frutos dulces, etc., disponibles en las diferentes estaciones, y no observar ayuno en el décimo primer día de la quincena lunar (Ekâdasi).

Durante el servicio, ustedes deben considerarse como los más humildes sirvientes de Dios. Sin no hacen esto, y se alaban a ustedes mismos o se consideran como adoradores superiores, habrá orgullo al momento de la adoración. Si ustedes adoran con numerosos materiales, gran pompa y en forma espectacular, pensando que son grandiosos, también esto es orgullo durante el servicio. Por lo tanto, siendo cuidadosos acerca de estas cinco clases de ofensas dentro del servicio, sirvan a la Deidad. Estas ofensas en el servicio son divididas respectivamente entre los que instalan a la Deidad, los sirvientes y los devotos comunes. Luego, todos aquellos que están dedicados al bhajan deben abandonar cuidadosamente las ofensas que surgen mientras se canta el Nombre Divino. Son de diez clases: (1) hablar mal de las personas santas; (2) considerar al Señor Shiva y a otros dioses como entidades separadas del Dios Supremo; (3) ser indiferente con el preceptor; (4) blasfemar a los Vedas y a otras escrituras similares; (5) considerar la gloria del Hari Nâma como meras palabras de alabanza; (6) crear un significado imaginario del Hari Nâma en formas diferentes; (7) ser propenso a la afición por pecar bajo la protección del Hari Nâma; (8) considerar el valor del Hari Nâma igual a otros trabajos auspiciosos; (9) aconsejar a personas acerca del Hari Nâma que no tienen fe por Él; y (10) la aversión por el Hari Nâma tras haber escuchado la gloria del Nombre Divino.

Dentro de la ciencia moral, el hablar mal de otros ha sido descrito como una ofensa. Sin embargo, al juzgar el peso comparativo de las ofensas, el hablar mal de las personas santas ha sido considerado como la ofensa principal en los Bhakti shastras, los cuales tratan con la Verdad Última. Aquellos que buscan blasfemar a las personas santas, nunca pueden promover su devoción por la ausencia de éstas. De la misma forma en que la luna declina día a día en la quincena oscura, de la misma manera la facultad de la devoción en el corazón del Vaishnava decae al blasfemar a las personas santas. Aun cuando se siga adecuadamente el Varnasrama dharma, la facultad de la devoción se oculta en los hombres, por la falta de hombres santos y por cometer ofensas al blasfemar a los mismos. Es notorio en muchos casos, que los hombres inclinados al Varnasrama dharma caen de su âshrama por cometer ofensas al blasfemar a los Vaishnavas, y se convierten en ateos, para al final alcanzar el estado de animales desprovistos de moralidad. Por ello, el blasfemar a los hombres santos debe siempre ser abandonado. Aquéllos que consideran al Señor Shiva y a otros dioses como diferentes y separados del Dios Supremo caen dentro de la clase de creyentes en numerosos dioses. Ellos se encuentran desprovistos de constancia y por ello no están dedicados. Dios es sólo Uno, y Él es la Verdad Última. Ellos están ignorantes, debido a que no se dan cuenta de las verdades espirituales y por eso son pecaminosos. La exclamación del Hari Nâma, no excluye el nombre del Señor Shiva y de otros. Por eso, ustedes deben considerar al Señor Shiva y a otros dioses como a los verdaderos devotos de Dios. En este caso, existe la posibilidad de enfrentar una protesta. Algunos pueden decir que el Señor Shiva es la Persona Suprema y que el Señor Vishnu es su avatâr. Así que la constancia en el nombre del Señor Shiva, no debe estar separada del Nombre del Señor Vishnu. Esta clase de altercados crean disputas dentro de la comunidad, pero al final éstas no producen ningún fruto. Lo único necesario es adorar a Dios. La constancia en el Hari Nâma es la única necesidad. Ustedes deben pensar acerca de otros dioses provistos de cualidades como sattwa, raja y tama, que son atributos de la Naturaleza, como sirvientes de Dios; pero sin demostrarles ninguna malicia, ustedes deben adorar únicamente a Hari, Quien es nirguna aun cuando dotado con Vishuddha Sattwa (la Sattwa guna trascendental). Si al desechar el sendero mostrado por los shastras Védicos y otras escrituras aliadas, algo es imaginado, existe toda la oportunidad de confrontar obstáculos. En cualquier shastra que se recomiende la adoración de dioses como el Señor Shiva, a la Naturaleza, a Ganesh, al sol, a Indra, etc., les consideran como dioses saguna, y son métodos imaginarios para alcanzar al Brahman nirguna. Los shastras Vaishnavas han determinado que Hari es la Realidad Última, Quien es la Corporificación de Sat, Chit y Ananda. No existe tal decisión, de que a través del servicio a Hari, se puede alcanzar el Brahman indeterminado. Por ello, no puede haber ninguna comparación de dioses imaginarios con el Dios Supremo, Quien debe ser servido. La instalación de dioses para obtener el éxito, como la del Señor Shiva, destruyen tanto a la doctrina Adwaita-Vâda como al Bhakti-Vâda (los cultos tanto del Brahman indeterminado como el de la devoción). Así que sin cambiar el significado de los shastras, los hombres sabios deben ver a otros dioses, ya sea como devotos de Dios o Encarnaciones de Sus atributos. Si esto no se lleva a cabo, habrá ofensas.

La indiferencia con los Gurus es una gran ofensa. Mientras el aspirante no tenga una convicción firme acerca de los Gurus, él no podrá obtener una fe completa en sus instrucciones. Sin fe, no puede operar el bhajan, etc. Así que tengan plena fe en el Diksha Guru (quien inicia) y en el Siksha Guru (preceptor). Quienes transgreden las palabras de los preceptores, etc., y están envueltos en la ofensa de la indiferencia a los Gurus, no pueden adquirir constancia en la Verdad Última. Los cuatro Vedas y sus Puranas suplementarios, el Mahabharata, los veinte tratados religiosos y Tantras Sattwicos, como el Pancharâtra, etc., cantan las grandezas del Hari Nâma y la gloria de la devoción a Hari. Tales shastras son verdaderos shastras. Si ustedes les encuentran faltas, nunca mejorarán su estado de devoción. Aquéllos que descubren algún nuevo sendero para alcanzar el Hari Bhakti al ser indiferentes con estos shastras, se convierten gradualmente en un mal para el mundo. Las nuevas opiniones acerca de Dios, sin ninguna base, son el ejemplo. Todo sería claro si discutiéramos las opiniones de Dattatreya, Buda, los Brahmos, los Teosofistas, etc. El significado interno de los shastras es que el medio para alcanzar el fin, será notoriamente el mismo en todos los casos. Puede haber algunas desigualdades operativas respecto a los medios debido a la diversidad del lenguaje, las costumbres y la conducta en diferentes países, pero su significado es el mismo. A los ojos de la ciencia espiritual no aparece ninguna diferencia. Los Shastras Védicos son eternos. Las operaciones de los medios que están registrados ahí, también son eternos. Las operaciones que se hallan escritas en otros shastras, que han sido (en parte, y sin perder la esencia) modificadas, aun cuando extraídas de los Vedas, también son aprobadas por los Vedas. Sólo las opiniones de las personas que guiadas por su propia vanidad, ansiosas de propalar un nuevo proceso de operación, serán consideradas como imaginarias y producto de la vanidad. Ya que éstas no contienen esencia, su ‘así llamada’ devoción a Hari también será un mal.

Existen numerosos actos virtuosos, cuyos resultados no son reales. Pero para acomodarse con las propensiones de los hombres superficiales, sus resultados han sido gloriosamente cantados. Las personas que escuchan tales resultados, les consideran a éstos como alabanza para esos actos. Así mismo, existen muchas personas desafortunadas que al escuchar la Gloria del Hari Nâma creen que ésta es mera alabanza. Todos los frutos del Hari Nâma son reales, pero existen otros numerosos frutos que el shastra no puede cantar. Cualquier indicación que pueda existir ahí del Bhajan, el Hari Nâma es la esencia de todos ellos. Por lo tanto aquéllos que consideran a la Gloria del Hari Nâma como mera alabanza, cometen ofensas.

El imaginar significados alternos del Hari Nâma es igualmente una ofensa. La palabra Hari denota a Srî Krishna, Quien es la esencia de todas las Râsas y la Corporificación del Sat, el Chit y el Ânanda. Algunos, al no poder comprender bien la verdad acerca del Vigraha, se inclinan a pensar que Hari no posee forma, y consideran a la palabra Hari y la palabra Brahman como semejantes, al ellos imaginar un Hari sin forma. En lugar que se indique que Hari es Krishna, algunos le añaden a Hari, Chidânanda y Nirakar antes del Nombre de Hari al proferirle. De esta manera, ellos imaginan otros significados que también son ofensivos. El corazón de aquéllos que cometen estas ofensas, se sobrecarga con conocimiento árido y gradualmente se vuelven ateos. Si al considerar que el Hari Nâma es muy poderoso para expiar los pecados, alguien se atreve a cometer pecados, él también cometerá una gran ofensa. En la misma proporción que alguien se aparta del pecado y también se abstiene de los placeres terrenales, en la misma medida se vuelve dedicado al Hari Nâma. Quienes se han refugiado en el Hari Nâma, por naturaleza no están inclinados a cometer pecados. Pero si ellos cometen pecados en secreto, haciendo a un lado sus cuentas del rosario, esto será un acto de hipocresía que surge para su mala fortuna. Existen tales personas desafortunadas que tras cometer pecados, piensan que los expiarán con el tiempo al proferir el Hari Nâma, pero que en el momento presente ellos deben obtener el objeto deseado, recurriendo al pecado. Estando libres de estas ofensas, las jivas deben refugiarse en el Hari Nâma.

Existen numerosos actos virtuosos, como el sacrificio, la austeridad, la penitencia, la meditación, el cultivo de los shastras Védicos, el abandonar la religiosidad, el dharma del Âshrama, etc. Aquéllos que se encuentran apegados al trabajo material, consideran al Hari Nâma como un acto ordinario equivalente a otros trabajos virtuosos. Esto es una gran ofensa. ¡Cuál es la posición del trabajo material temporal y cuál la del Hari Nâma, que es bienaventuranza eterna! Aquéllos que son ateos, extremadamente moralistas o apegados al karma no tienen derecho al Hari Nâma, a menos que su corazón se purifique. El instruir acerca del Hari Nâma a aquéllos que no están capacitados o no tienen fe, es un trabajo inútil, así como el sembrar semillas en una tierra estéril. Aquél que le da el Hari Nâma a una persona sin fe, motivado por la codicia al dinero, es un vendedor del Hari Nâma. Y se aparta del Hari bhajan, que es una joya inestimable, a cambio de cosas insignificantes.

Quien tras escuchar las glorias trascendentales del Hari Nâma, no se atrae a Él debido a la vanidad personal y al apego por el mundo, es extremadamente desafortunado. Él no podrá obtener ningún bien, pues es ofensivo. Estando libres de estas diez ofensas, los devotos puros deben practicar el bhajan. Los Vaidha bhaktas no deben, ni aprobar ni ayudar a otros a blasfemar a Dios o a Sus devotos. Si en alguna asamblea esto acontece, ellos deben protestar inmediatamente en contra de ello si poseen la fuerza suficiente. Si no existe efecto alguno tras la protesta, permanecerán sordos sin prestar atención a los ofensores. Si no tienen el poder para protestar, deben abandonar el lugar inmediatamente. Si ellos escuchan tales blasfemias de la boca de su Guru, deben tratar de la manera más humilde y con cuidadosas plegarias, que haga conciencia acerca de esto. Si al final, él (el Guru) se convierte en alguien que odia a los Vaishnavas, ellos (los discípulos) tendrán que abandonarle y seleccionar a una persona de valer. Así, abandonando estas diez clases de actividades prohibidas, los Vaidha bhaktas deben dedicarse con cuidado a cultivar la conciencia acerca de Dios, que se explica en la segunda división de este capítulo.

< Código de la Cultura del Bhakti | Sri Caitanya Siksamrita | Dictamen acerca de la Mutua Relación entre los Mandatos Directos e Indirectos >

Page last modified on May 13, 2008, at 09:32 PM