Actividades Virtuosas
De acuerdo con las reglas respecto al mundo por venir, el resultado que ha de disfrutarse en el siguiente mundo es determinado por el karma (los actos) llevado a cabo por un hombre. Quien aun cuando permaneciendo dentro de la sociedad ejecuta buenas acciones, asegurará el cielo después de la muerte y el que haga malas acciones sufrirá en el infierno. El nombre de las buenas acciones es punya (mérito religioso) y el que se le da a las malas acciones es pâpa (pecado). Las reglas para la adquisición del punya y aquéllas para prevenir los pecados, son llamadas en conjunto reglas respecto al mundo venidero. En todas las buenas actividades del varnâsrama-dharma (los deberes rituales prescritos para las castas respectivas y condiciones de la vida) que van a ser tratadas, son notables los siguientes tipos de fe: la sraddhâ (la fe) tâmasa (de tamah, la más baja guna), la râjasa (de rajah, la segunda guna) y la sâttvika (de sattva, la más elevada guna) de acuerdo a la competencia del ejecutante. Tales clases de fe son guiadas ya sea por pravriti (el apego al placer), o por nivriti (desapego del placer). Los hombres de la competencia más baja adoptan el sraddhâ del pravriti. Los de una competencia mediana adoptan ambas sraddhas, mientras que los de la más alta competencia actúan únicamente con la sraddhâ del nivriti (Gita XVII 2, 4). En cualquier parte que existan reglas para adorar a muchas deidades, en tales actos las reglas prescriben sólo la adoración de Dios para las personas sattvikas (Bh. XI. 20 11). Para los Vaishnavas dentro de las castas, no existen directivas para el disfrute a través de la gratificación de los sentidos. Ellos deben aceptar únicamente los karmas (actos) que les ayuden a alcanzar el estado trascendental espiritual (Bh. X. I. 29.9). El otro nombre del karma, es el que se le da al arreglo para ganarse la vida. Respecto al karma de aquéllos que saben la verdad última, Dios ha aconsejado en el Gita (IV 17-18): «Lleva a cabo lo que es favorable para el Bhakti y abandona lo que es desfavorable para éste».
Consideraremos brevemente la descripción de los punyas y de los pâpas como se presentan ante nosotros. Es muy difícil clasificarles científicamente. Algunos sabios los han dividido en físicos, mentales, sociales y espirituales. Otros sabios les han dividido como físicos, verbales y mentales. Aun así, otros los han clasificados como físicos, sensuales e internos. Sin embargo, hemos visto en realidad que estas clasificaciones no son perfectas en cada una de sus características. Nosotros dividimos los punyas en dos clases, es decir, naturales y relativos. Los punyas llamados como naturales debido a que se producen con base en la propia naturaleza de las jivas y que siempre permanecen con ella como su ornamento son los siguientes: justicia, bondad, veracidad, carácter puro, conducta amistosa, sinceridad y cordialidad amorosa. En su condición de atadura, éstos se consideran más bien burdos aun cuando se les llame punyas. Todos los otros punyas son sólo relativos por haberse originado de la relación de la jiva con la materia. En el estado de realización como devoto, éstos no son necesarios. El pâpa (pecado) nunca es natural para la jiva, ya que éste se produce en ella por su condición de atadura. Los pâpas que se oponen a los punyas naturales pueden ser llamados contrarios a la naturaleza. Estos son los pecados contrarios a la naturaleza del alma: la envidia, la injusticia, la falsedad, los desordenes mentales, la crueldad, la malicia y la lujuria. Todos los otros pecados son contrarios a los punyas relativos. Debido a que trataremos acerca de los punyas y de los pâpas de una manera breve, no los mostraremos divididos de acuerdo a la naturaleza y su relatividad. Tan sólo los hemos enumerado y brevemente hemos deliberado acerca de ellos. Siguiendo las indicaciones dadas aquí, los lectores fácilmente elaborarán la clasificación apropiada.
Las actividades principales del mérito virtuoso (punya) son de diez clases: (1) la beneficencia (hacerle el bien a otros); (2) servir a personas superiores; (3) la magnanimidad (regalos caritativos); (4) la hospitalidad; (5) la conducta santa; (6) las celebraciones festivas; (7) la penitencia; (8) el cuidar de las bestias; (9) incrementar la población; y (10) la probidad. La beneficencia es de dos clases: (1) el remediar las aflicciones de otros y (2) el mejoramiento de la condición de los demás. Uno debe hacerle el bien a toda la gente, dentro de lo práctico, sin distinción entre las relaciones personales y las que no lo son. Todas las aflicciones que nos incomodan también lo hacen con los demás. Cuando alguna enfermedad me causa problemas, yo deseo que otros me cuiden y me liberen de este problema. De la misma manera, debemos tomar la iniciativa para remover los sufrimientos de otros como si fueran propios. Aun cuando el interés personal puede crear obstáculos a eso, no obstante nos deberemos empeñar para remover las aflicciones de los demás, haciendo a un lado lo más posible nuestro interés personal. Deberemos empeñarnos en remediar toda clase de tribulaciones que acongojen a los demás, ya sean éstas físicas, mentales, sociales o espirituales. Los problemas físicos son: las enfermedades, el hambre, etc. Los problemas sociales son la inhabilidad para mantener a la familia, incapacidad para proveerles educación a los niños y que se casen adecuadamente, falta de dinero para los ritos fúnebres (cremación de los muertos), etc., y los problemas espirituales son las dudas, el ateísmo, los deseos pecaminosos, etc. También hay que empeñarnos en el mejoramiento de la condición de otros, ya que es nuestro deber aliviar su sufrimiento. Así mismo debemos tratar de mejorar a los demás en la medida de nuestras posibilidades tanto física, mental, social como espiritualmente, por medio del dinero, de ayuda corporal, de buenos consejos, y también con la ayuda de nuestros parientes.
Existen tres tipos de servicio a nuestros mayores y personas de respeto: tales como a (1) nuestros padres, (2) a los maestros y (3) a otras personas respetables. Es un deber inevitable de los hijos el servir a sus padres, particularmente cuando envejecen; es el deber más esencial para ellos el proveer las comodidades para sus progenitores. No se necesita consejo para esto. Aquéllos que nos han dado lecciones, es decir, los maestros de las escuelas y colegios –deben ser respetados y debidamente servidos, y aquéllos que nos han otorgado iluminación espiritual– ellos por encima de todos deben ser servidos en todo aspecto. Todos aquéllos que son mayores a nosotros deben ser debidamente respetados, y si ellos dependen de nosotros deberemos servirles como corresponde. Pero esto no significa el que debamos obedecer a los mayores que nos guíen equivocadamente, llevándonos por el sendero incorrecto. Sin embargo, a cualquier costo, no se debe herir el corazón de ninguno por malicia u odio. Incluso aquéllos que traten de mal encaminarnos, deberán ser rectificados con palabras dulces y humildad, al mostrarles los errores que hayan cometido.
El dar dinero y artículos a personas adecuadas es llamado dâna (regalos caritativos). Lo que es dado a personas incompetentes es gastado en vano, y es contado entre los pecados. Los regalos de caridad son de doce clases: (1) el dar agua por medio de excavar pozos, estanques, etc.; (2) plantar árboles en lugares adecuados para dar sombra y brisa fresca; (3) instalar alumbrado en lugares apropiados; (4) dar medicinas; (5) dar educación; (6) dar comida; (7) hacer caminos; (8) construir escalones donde pararse para las abluciones en ríos o estanques; (9) obsequios de hogares; (10) de artículos; (11) entregar las mejores porciones de las comidas deliciosas; y (12) dar en matrimonio a las hijas.
(1) Es nuestro deber el proveer de agua a las personas sedientas. Cuando un hombre sediento llega al lugar donde nos encontramos, deberemos ofrecerle agua fresca que calme su sed. Es una acción virtuosa el perforar pozos, estanques, lagos, etc., para que el público beba agua. Uno debe llevar a cabo el ishtâ purta (construcción dedicada al beneficio público) en lugares seleccionados convenientemente (Bh. XI.12.46). Donde el agua es extremadamente necesaria, si no existe un río con agua buena, es un deber horadar pozos, etc.
(2) Uno debe plantar grandes árboles como el aswattha (la higuera sagrada) a ambos lados de los caminos, en las orillas de los ríos y lugares de descanso para los viajeros. Es apropiado plantar a Tulasi (la albahaca sagrada) en nuestra casa y en lugares donde se sirve a Dios, ya que es conducente al beneficio espiritual y físico.
(3) Uno debe instalar alumbrado para el beneficio de los paseantes, en el campo, los caminos y lugares peligrosos. Y será un gran servicio el mantener esas lámparas en los lugares arriba mencionados con cubiertas de vidrio, para que la luz no la apague el viento. Es común suplir luz en las noches cuando no hay luna en el cielo o cuando el cielo está cubierto de nubes. Entre más lámparas pueda uno instalar, más méritos virtuosos adquirirá. Los mandatos sâstricos para la instalación de faros de luz elevados, no es únicamente durante el mes de Kartika (–octubre y noviembre–), pero debe comenzarse desde estos meses. Si el faro es colocado muy alto, sólo servirá con el propósito de decoración, y no para beneficiar.
(4) El dar medicinas es de dos clases: a) dar medicina a un paciente en su propio lugar o en el lugar del doctor; y b) distribuir medicinas en un hospital construido con este propósito. Todos deben llevar a cabo lo que sinceramente esté a su alcance.
(5) A un estudiante se le puede dar educación en su casa o puede ser educado en una escuela pública donde se pague. Es un deber importante el darles a los niños y niñas la educación apropiada.
(6) El otorgar comida es de dos clases: a) podemos dar comida a las personas hambrientas en nuestros lugar, y b) en un Chatra (un lugar en donde la comida se da gratuitamente a las personas pobres).
(7) La construcción de caminos en lugares inaccesibles para transitar o por los que se pasa con mucha dificultad, es llamada el obsequio de caminos. Las carreteras pavimentadas con ladrillos o piedras dan virtud meritoria dependiendo del carácter de su durabilidad.
(8) La construcción de los ghatts o escalones que descienden hasta los lechos de los ríos o de los estanques para que el público en general se bañe, es llamado el regalo de escollera. El mérito virtuoso aumenta si además de los escalones se construyen lugares de descanso, jardines, sagrarios permanentes (edificios con techos sostenidos por pilares) y templos para adorar Deidades.
(9) Darle hogar a aquéllos que están incapacitados, por falta de dinero para construirse casas para ellos mismos.
(10) Obsequio de artículos significa dar las cosas necesarias o dinero a personas adecuadas.
(11) Es un deber para todos el darle a otros las mejores porciones antes de tomarlas para nosotros mismos.
(12) Uno debe dar a su hija en matrimonio, a un novio adecuado, y ataviada con ornamentos.
La hospitalidad es de dos clases, es decir: (1) a los individuos, y (2) a la sociedad. Un hombre de hogar no debe ser indiferente y no dejar de servir convenientemente a los huéspedes que se le aproximan. Ha sido ordenado que después de ser preparada la comida, él debe ir hasta la puerta de su hogar y gritar tres veces si es que hay alguien que no haya comido. Si alguien llega, él debe alimentar a ese huésped y luego aceptar comida con los miembros de su familia. La regla dicta que el huésped deba ser llamado aproximadamente una hora y media después del mediodía. En la era moderna se ha vuelto muy difícil mantenerse sin comida hasta tan tarde y el deber puede decirse que se lleva a cabo si el hombre de familia llama al invitado justo antes de tomar él mismo sus alimentos. “Alguien sin comida”, no significa a un limosnero profesional. La hospitalidad debe ejecutarse junto con otras acciones sociales.
La quinta actividad piadosa, es decir, la santidad en la conducta es de cuatro clases: (1) purificación personal, (2) limpiar caminos, lugares para bañarse, establos de vacas, tiendas, moradas, templos, etc., (3) eliminar junglas, y (4) peregrinar a lugares sagrados. La purificación personal es de dos clases, interna y externa. La purificación interna consiste en mantener la mente pura. La mente se mantiene pura por ejecutar acciones sin pecado y virtuosas. La comida y bebida sin contaminación, ligera y moderada son los medios para la pureza mental. La mente se hace impura al tomar comida y bebida tocada por los que utilizan drogas intoxicantes. Entre los medios para la pureza mental, la memorización de Srî Vishnu es el principal. La expiación es prescrita para purificar la mente pecaminosa. Los efectos de los actos pecaminosos pueden abandonar al pecador a través de la expiación por medio de los karmas (actos) como el chândrâyana (es decir, la penitencia de expiación regulada por los cambios lunares) etc.; pero la raíz del pecado, es decir, el deseo anhelante por los actos pecaminosos, no desaparece por este medio. Ésta es removida con la expiación basada en el jñana (conciencia), como la contrición debida al arrepentimiento. Aun así, la semilla del pecado, la cual es una disposición opuesta a Dios, puede ser removida únicamente por la memorización de Hari (Bh. VI. 2.16.17). Las técnicas para la expiación son complicadas por lo que deben ser consultados otros libros. La mente también debe ser purificada por bañarse en aguas sagradas como las del Ganges, etc., y por visualizar a las Deidades. La purificación personal externa se ejecuta al bañarse uno en aguas templadas, utilizar vestidos limpios, y por ingerir y beber cosas sâttvikas que nos conducen a la piedad. Debemos limpiar con agua nuestros miembros de cosas sucias, como orines, excremento, etc., después de tener contacto con éstos. Debemos mantener la santidad de nuestra conducta al restregar para quitarle la suciedad a los caminos, etc. Es el deber de todos mantener sus hogares, jardines, senderos, etc., siempre limpios; además en las aldeas, deben mantenerse limpias las carreteras públicas, los templos, etc. Cuando la aldea es muy grande es un acto virtuoso y un deber para los aldeanos el colectar solidariamente dinero entre todos para que las necesidades públicas se satisfagan. Uno mismo debe remover la jungla de su casa. Las junglas de los lugares públicos deben mantenerse limpias con la forma antes mencionada de cooperación. Los hombres adquieren gran santidad de conducta por los peregrinajes a los lugares sagrados. Aun cuando el objeto último de tales peregrinajes sea la asociación con los sâdhus (devotos puros), todos los peregrinos mientras se encuentran en los lugares sagrados se sienten santificados, ya que sus tendencias a cometer pecados, disminuyen hasta cierto punto.
Los grandes festivales o sexta actividad piadosa es de tres clases, es decir, (1) los festivales en la ocasión de la adoración de las Deidades, (2) los ritos ceremoniales o de sacrificio en la ocasión de grandes acontecimientos especiales dentro de las familias, y (3) los festivales para darle placer al público. Las festividades en la ocasión de adorar a las Deidades se ven a menudo. ¿Qué duda puede haber de que éstas sean meritorias? Incluyendo, como por lo general lo hacen, encuentros respectivos de numerosas personas, banquetes, el cultivo de la música, el mejoramiento de las pinturas, de las Deidades, etc., alimentar al pobre, dar dinero a los eruditos, y mantener a la sociedad activa de esta manera son sin ninguna duda actos meritorios que hacen bien al mundo. Aquéllos que a pesar de tener la habilidad para ejecutar estos festivales, son indiferentes y negligentes respecto a su celebración, son culpables de negligencia en el deber. Especialmente porque estos festivales están mezclados con algunos sentimientos divinos, ellos no deben a ningún costo ser abandonados. Existen numerosos acontecimientos conectados con la familia, pues hay muchas ocasiones para llevar a cabo grandes festivales relativos a los distintos ritos dentro de la familia, tales como para los nacimientos, la ceremonia de comer granos por primera vez, la ceremonia del cordón sagrado, de matrimonio, para dar ofrendas a los muertos, etc. Las cuales deben ejecutarse lo mejor posible. También es apropiado que se lleven a cabo las adoraciones sufragadas por numerosas personas, la organización de ferias y exhibiciones que se hacen con el propósito de incrementar el placer popular. Con base en estos actos conducidos por medio de pequeñas contribuciones de parte de toda la gente, se aprende a aceptar grandes empresas. Se llevan a cabo numerosas festividades como las conectadas con las personas, la bienvenida al yerno, la suspensión de cocinar tomando únicamente comida fría, el encuentro con el hermano de acuerdo a sus deseos, el festival del pastel, etc.
Los votos religiosos son de tres clases, es decir: (1) físicos, (2) sociales, y (3) espirituales. Los votos físicos son por lo regular esfuerzos corporales como el baño matutino, la circunvolución, las salutaciones postrándose, etc. Cuando un humor elemental del cuerpo (como el esputo, bilis o aires), es agitado, ocurre alguna clase de desequilibrio en el sistema; para prevenirle, hay mandatos de las escrituras como la observancia del darsa (la luna nueva), el purnamâsi (la luna llena), el soma (el día consagrado para la luna), etc. En los días fijados para tales ocasiones, se ordena como apropiado y benéfico la meditación en Dios con la debida restricción de los órganos de los sentidos, el ayuno y los cambios de dieta y conducta. En casos de necesidad, la observancia de estas reglas producen méritos religiosos y virtudes. Los ritos religiosos como las ceremonias del cordón sagrado, la primera tonsura, el matrimonio, etc., han sido prescritas con modificaciones, adecuadas para las castas particulares de la sociedad y sus competencias, y algunos votos para los hombres en general. La ceremonia de matrimonio está prescrita para todas las castas, un hombre debe casarse con una novia de su misma casta.
El voto de monogamia (tener una sola esposa) es apropiado y un segundo matrimonio en la presencia de la esposa es únicamente lujuria. Ese es el asunto de los hombres de naturaleza baja. Pero en el caso de no tener progenie con el matrimonio previo, otro matrimonio es permitido en situaciones especiales. Los vratas (votos) mensuales que son mencionados en el Mahabharata y los otros que están hechos para el progreso espiritual, son los votos espirituales. Los veinticuatro ekâdasis (ayuno en el décimoprimer día lunar, dos en cada mes) y las seis apariciones de Dios, como el Janmashtami o Jayanti (de Srî Krishna, Ramachandra, Nrisingha, Vamana, Varaha, Balarama) son los votos mensuales. Únicamente los esfuerzos espirituales son los principales motivos de estos vratas. Más adelante habrá una delineación detallada de éstos, cuando deliberemos acerca del Bhakti. Estos vratas han sido descritos en el Srî Haribhaktivilasa.
La crianza de animales es una acción virtuosa. Y es de dos clases: (1) la que afecta el mejoramiento de las bestias, y (2) su sostenimiento y protección. Es apropiado efectuar el mejoramiento de todos los animales útiles. Sin la ayuda de las bestias, los asuntos familiares no se efectúan adecuadamente. Por ello deben ser cuidadas, para incrementar su tamaño, fuerza y naturaleza. Ellas son acrecentadas cuando son mantenidas en condiciones particulares y apareadas para procrear descendencia fuerte. Es un deber necesario efectuar el mejoramiento del ganado vacuno más que el de otras bestias. Con su ayuda el trabajo del cultivo y el traslado de cargas de un lugar a otro puede hacerse apropiadamente. Se debe hacer que las vacas alumbren buenos becerros, al aparearlas con toros corpulentos fuertes y de bella apariencia. Es por esta razón que a los becerros se les da la facilidad de andar libres y sin trabajar durante las ceremonias del sraddha (ofrendas) en honor de los manes o difuntos antecesores. Estos toros puestos en libertad que caminan a sus anchas, crecen grandes de tamaño y fuertes corporalmente, y se vuelven aptos para la procreación de una fuerte raza bovina. Ya que los animales desempeñan numerosos servicios a las familias, deben ser alimentados con buen y suficiente forraje, y albergados en buenos establos. En la India, la protección y crianza del ganado vacuno siempre ha sido reconocida como una virtud altamente meritoria. El incremento de la población del mundo es de cuatro tipos, es decir: (1) la procreación o progenitura a través de matrimonios legales; (2) el mantenimiento y protección de los niños nacidos de estos matrimonios; (3) el guiarlos adecuadamente para que lleven una vida familiar; y (4) darles entrenamiento espiritual. Uno debe, después que alcancen la edad apropiada para casarse, proveerles de parejas convenientes para que se conduzcan los asuntos familiares con mutua amabilidad, observando los ritos para la preservación de la salud, tanto física como mental (Bh. XI. 17.30). Nacerán niños por la Voluntad de Dios. Uno deberá cuidadosamente criarles y protegerlos. Con el paso del tiempo el hombre los deberá educar y proporcionarles otros entrenamientos. Al aumentar su edad, se les debe enseñar a ganar dinero y que se casen para que lleven una vida familiar apropiada. En forma equilibrada con su edad, a ellos se les debe dar entrenamiento físico, religioso y espiritual. Mientras se ejecutan estos deberes, deberán aprender la apatía por la vida terrenal (Bh. 17. 51-55).
La rectitud, el décimo tema de las actividades virtuosas, es de muchas clases, de las cuales mencionaremos algunas de ellas: (1) el perdón, (2) la gratitud, (3) la veracidad, (4) la sinceridad, (5) el abstenerse de robar, (6) la no aceptación de obsequios indebidos, (7) la bondad, (8) la abnegación, (9) la fe en las escrituras fidedignas, (10) el visitar lugares sagrados, (11) la justicia, (12) la cortesía, (13) la adoración o sacrificio, (14) la adherencia estable a la posición personal con base en la competencia, etc.
(1) El descartar la intención de castigar a un ofensor es conocido como perdón. No es impropio el castigar a un ofensor, pero es un acto de rectitud el perdonarle. Srî Prahlada y Srî Haridas Thakur son adorados en el mundo por haber perdonado a sus enemigos.
(2) El constante reconocimiento por los beneficios recibidos de parte de otros es llamado gratitud. Los aryans (los seguidores estrictos del Vedismo) son tan agradecidos que ellos sirven a sus padres con una enorme disposición durante su vida, y tras su muerte, también aceptan privaciones y penurias al observar el periodo de asoucha (la contaminación debida a tales muertes), abandonando todas las comodidades respecto a la comida, el lecho, etc., para luego propiciar a los padres difuntos o manes con la celebración de las ceremonias srâddha, que se atienden con obsequios y banquetes. Así mismo para expresar su gratitud por ellos, continúan llevando a cabo cada año periódicamente los obsequios y oblaciones. Es una actividad meritoria y piadosa reconocer el agradecimiento para todos. (3) El decir únicamente lo que se cree que es la verdad, se le llama veracidad. Los hombres veraces son adorables en el mundo como virtuosos y benditos. (4) El nombre que se le da a la sinceridad franca es candidez. Entre más franca y sincera es nuestra vida, mayor virtud encierra. (5) No tomar ilegalmente lo que le pertenece a otros es conocido como abstenerse de robar. Mientras uno no se gane alguna cosa por medio de su trabajo o por aceptar un obsequio merecido, uno no tiene derecho sobre éste. (6) Aquéllos que no están capacitados para trabajar, como los ciegos, los lisiados, etc., están calificados para recibir limosnas; los que están capacitados físicamente, tienen que ganarse las cosas por medio de su trabajo legal. El pedir limosna de su parte es una aceptación indebida de regalos y uno debe abstenerse de hacerlo. (7) Es apropiado ser bondadoso con todas las criaturas. Ya que la función de la bondad es aplicable en el sendero del apego amoroso, ésta será tratada más adelante. La idea de que la bondad debe ser mostrada únicamente a los seres humanos y que a las bestias se les debe tratar cruelmente, es completamente equivocada. Debemos cuidar que quienes son susceptibles al dolor no sean forzados a padecerlo. (8) Cuando el apego al disfrute terrenal es removido por medio del sama (la tranquilidad), el dama (el dominio de sí mismo), el titiksha (el perdón) y el uparati (la abstinencia), se produce la abnegación. La tranquilidad es la restricción de los malos deseos; el control de los sentidos es la restricción de los órganos de los sentidos externos; los hábitos de soportar las penurias; y el abandono de la sed común por los disfrutes mundanos, es la abstinencia. La abnegación es una virtud meritoria. Si existe la abnegación en nuestro ser, el pecado rara vez se nos aproxima. La virtud de la abnegación tiene que ser practicada gradualmente de una manera prescrita. En el sendero de la sed tras el Amor Divino, la abnegación se asegura fácilmente. Tal voluntad será considerada más adelante. La práctica de la abnegación es una acción virtuosa. La abnegación se practica gradualmente al observarse las penitencias físicas del chaturmasya (el voto de abstinencia durante cuatro meses), el darsa (en los días de luna nueva), el pournamasi (en los días de luna llena), etc. Al controlar gradualmente los deseos por el placer de la comida deliciosa, el lecho, etc., finalmente, la abnegación se asegura por completo, cuando tales deseos son abandonados por la práctica de aceptar únicamente las cosas absolutamente necesarias para el mantenimiento; entonces, al volverse madura la vida de uno, se obtiene la competencia para entrar a la cuarta etapa de la vida o sannyasa. (9) Es apropiado para todas las personas el expresar sus respetos por las escrituras fidedignas. Las escrituras fidedignas son aquéllas en las cuales se describen tanto el bien (que debe observarse) como el mal (que ha de evitarse). Sólo aquellos autores que han adquirido el mérito eficiente, publican escrituras fidedignas. Los malos shastras son publicados por personas que las interpretan mal, sobre todo en sus prohibiciones, y establecen principios impropios ateos, originados por el mal y una argumentación equivocada. No deben ser consideradas. Es bien sabido que cuando un hombre ciego guía a otro hombre ciego, ambos caen en el pozo. (10) En forma similar, aquéllos que compilan los malos shastras, junto con sus seguidores, siguen el camino equivocado y son verdaderamente miserables. Los shastras fidedignos son los Vedas y las escrituras que están de acuerdo con ellos. Es una virtud el deliberar uno mismo acerca de tales shastras y luego enseñar con base en éstos a otras personas. Uno puede saber muchas cosas, y eliminar los malos prejuicios por medio de los peregrinajes a lugares sagrados y la utilización del tiempo en el servicio de Hari. El seguir empeñado en asuntos malvados con el pretexto de tomar el Nombre de Dios es una ofensa. Esta inclinación pecaminosa respaldándose con la fuerza del Nombre es una gran ofensa espiritual. La lectura del Bhagavatam conforma una de las numerosas actividades que se tienen que llevar a cabo, como caminar durante diez minutos, ingerir alimento durante quince minutos, utilizar veinte minutos en mantener conversaciones con otras personas, y así por el estilo. Si nuestro trabajo es únicamente el servicio para el Srîmad Bhagavatam, entonces estaremos llevando a cabo servicio devocional en cada paso al caminar, en cada bocado de comida que tomemos, y por cada inhalación y exhalación que realicemos. El que cobra por explicar al Bhagavatam no lo hará en forma fidedigna. Uno debe evitar aproximarse al sacerdote profesional. Hay que considerar si nos encontramos o no dedicados de tiempo completo al Bhagavatam. (11) Siempre es apropiado cultivar una buena deliberación discriminatoria. No podemos ser considerados como seres humanos si no poseemos la deliberación discriminatoria acerca de cuál es nuestro deber y cuáles serán las consecuencia por llevarlo a cabo. La diferencia entre el hombre y otros animales es que éstos últimos no tienen deliberación discriminatoria, mientras que el hombre tiene la habilidad para tales reflexiones. La realización personal es el resultado de tales deliberaciones. (12) La cortesía es una actividad piadosa. Es una cortesía que los antiguos hombres piadosos hayan obedecido y les aconsejen a otros que obedezcan (Bh. VI. 18.4,5). Sin embargo, al pasar el tiempo, la cortesía sufre cambios, por ejemplo antiguamente prevalecieron actividades como la matanza de especies vacunas dentro de los sacrificios ejecutados por los piadosos en las eras de Satya, Treta y Dwapara, pero éstos ahora están prohibidos en Kali Yuga. Es apropiado aceptar las reglas establecidas previamente tras examinarlas detenidamente. Un signo primordial de civilización es el ofrecer el debido respeto a los hombres con base en sus rangos. A esto se le llama Maryâdâ (honor). Cuando se viola este honor, ocurre una ofensa y transgresión para con las grandes almas. Es apropiado el ofrecer respeto de acuerdo al siguiente orden; es decir, por lo regular todos debemos ofrecerles respeto a cada hombre. Y un respeto más grande a los hombres de rangos superiores; de esta manera debemos ofrecerles el más elevado respeto a los devotos.
De acuerdo a esta regla el respeto por los brâhmanas y los Vaishnavas es notable en todas partes: (1) respeto para todo hombre; (2) respeto por la civilización, el respeto por la realeza está incluido en éste; (3) el respeto por los rangos; (4) respeto por la erudición; (5) el respeto por las altas capacidades incluyen el respeto por los brâhmanas, los sannyasis, y los Vaishnavas; (6) el respeto por la casta; (7) el respeto por los ashramas o condiciones de vida; y (8) el respeto por la devoción a Dios.
Se entiende que el respeto por la realeza es debido al respeto por los rangos, el respeto por los panditas (hombres eruditos) está fundado en la erudición, el de los brahmanas es originado por la casta, el respeto por los sannyasis es debido a las condiciones de la vida, y el respeto por los devotos está basado en la devoción. (13) La adoración a Dios es llamada Ijjyâ. Es una actividad piadosa para todos, y debe ser conocida como la principal entre todas las reglas. La forma de adorar varía de acuerdo a la competencia personal. (14) Las buenas acciones constituyen la virtud, y las malas acciones los pecados. Los shastras han distinguido al karma, del akarma y del vikarma. Toda actividad virtuosa es karma. El akarma es realizar aquello cuya ejecución es espiritual y no produce reacción. Y los pecados son conocidos como vikarma. Los karmas son de tres clases, es decir, nitya (diarios), naimithika (para ocasiones particulares) y kâmya karma (con el propósito de obtener los frutos deseados). Los kâmya karmas deben ser abandonados. Los karmas nitya y naimithika deberán ejecutarse; la adoración de Dios es un nitya karma y las oblaciones a los antecesores es naimithika (Bh. XI. 19.23).
