La Doctrina de la Distinción y la No-distinción
Las lluvias previas (subdivisiones) han tratado con seis sujetos posibles, es decir, Krishna, la Potencia de Krishna, el Krishna-rasa (los sentimientos saboreables por Krishna), el jiva-svarupa (la naturaleza intrínseca de las jivas), las jivas condicionadas y las jivas liberadas. En esta sección vamos a tratar brevemente con el Achintya Bhedâbheda-Tattva (la inescrutable verdad acerca de lo distinto y lo no-distinto).
Srî Mahaprabhu ha dicho en el transcurso de Sus enseñanzas a los Sanyasis de Kasi (Ch. Ch. I. 7. 121-126): «De acuerdo con los Vyasa Sutras, el Parinâma-vâda (la teoría de la transmutación) es el principio apropiado (Bh. III. 28. 2), mientras que los mayavadines dicen que él (Vyasadeva) está equivocado, pues de acuerdo a su teoría, el Brahman está sujeto a la transformación. A causa de esto, ellos concibieron el Vivarta vâda (la teoría de la ilusión). Pero en realidad la teoría de la transmutación es la prueba correcta, mientras que la ilusión es únicamente apropiada, cuando ésta implica la identificación del alma con el cuerpo. Sri Bhagavan posee potencia inescrutable y Él, voluntariamente Se transmuta a Sí mismo como el universo (Bh. II. 5.22-23). Aun así, por medio de Su potencia inescrutable, Él permanece intacto, es decir, sin cambios. Nosotros encontramos ejemplos de esto incluso en la terrenal Chintâmani (piedra filosofal o de toque). La Chintâmani produce varias gemas y joyas, aun así permanece sin cambio en su naturaleza. No existen señales de Mâyâ en la Naturaleza de Dios; todos los Vedas pertenecen a Él. Si Le llamamos a Él “Nirvishesha” (no admitiendo ninguna distinción) y negamos Su potencia chit, la plenitud se ve afectada, al desechar la mitad de Su Naturaleza».
También el Señor ha dicho en Su Sârvabhouma Siksha: «Los Vyasa-sutras (Vedanta) aceptan los significados prominentes de las palabras de los Upanishads como los verdaderos significados. Tú prefieres imaginar los significados indirectos en lugar de los significados prominentes, haciendo a un lado el significado principal de las palabras al adoptar sus implicaciones secundarias». De la misma manera el Señor menciona en su Sannyasi-Siksha (C.C. I. 7. 18-30): «El Pranava (la sílaba mística OM) es el Mahavakhya (expresión fundamental Védica) y es el origen fundamental de los Vedas. El Pranava es tan bueno como Dios mismo y es el sostén de todo el universo. Nosotros consideramos a Dios como el Sustentador de Todo, cuando exclamamos el Pranava, mientras que con el Tattvamasi (tú eres Él), se hace referencia únicamente a alguna porción de los Vedas. Manteniendo al Pranava en el trasfondo (Gita XVII 23), usted has puesto al Tattvamasi como el fundamento del Mahavakhya». Del mismo modo (Ch. Ch. I. 7. 106-114), el Señor dice: «Los Vedanta Sutras son los dictados de Dios, porque Sri Narayana los produjo como lo menciona Vyasadeva. En las palabras de Dios, no existen defectos como el error, la omisión por inadvertencia, engaño o debilidad. La verdad mencionada por los Sutras (aforismos del Vedanta) de acuerdo con los mantras de los Upanishads, explicados con los significados prominentes de las palabras –debe ser aceptada con el más grande respeto–. Mas si alguien escucha el comentario dado por Sri Sankaracharya con la ayuda de las implicaciones secundarias de las palabras, su ser es destruido. No se le debe culpar a él (Sankaracharya), pues fue bajo la orden de Dios (Padma Purana, Uttara-khanda Sahasranama) que escondió el significado principal y dio los significados inferiores. De acuerdo a los significados prominentes principales, la palabra Brahman denota a Bhagavan, Quien posee en plenitud las seis majestuosidades, y no tiene igual o superior. Todo Su poder sobrehumano junto con Su Cuerpo son chit (conscientes, trascendentales); pero Sri Acharya encubrió el poder chit de Dios y Le llamó incorpóreo. Todo lo relativo a Él, es decir, Su Cuerpo, Su Morada, Sus Asociados, etc., a los que él (Sankaracharya) les denominó como corrupción del sattva terrenal (cualidad inherente del conocimiento) –son chidânanda (la bienaventuranza de la conciencia). Él es inocente, porque es un siervo obediente de Dios. Pero el hombre que le escucha está arruinado».
El significado de este grandioso discurso del Señor Sri Krishna Chaitanya Deva es el siguiente: Pranava o la sílaba mística OM es el Nombre secreto de Krishna, la semilla primordial de los Vedas y el Shabda- Brahman (Logos), estando los Vedas llenos de Él. Como derivación, la palabra Pranava significa elogio. Por lo tanto el Omkâra es la encarnación verbal del Param Brahman (Bhagavan), Quien ha de ser adorado con himnos laudatorios. Todos los Vedas han sido originados por el Omkâra. En realidad, el Pranava es el Mahavakhya, al contener las semillas de los Vedas; las otras partes de los Vedas contienen aforismos que son únicamente particulares y que están relacionadas con porciones especiales. Sri Sankaracharya, el fundador del sistema Mayavada, haciendo a un lado el carácter del Pranava como Mahavakhya, les ha dado a los cuatro mantras particulares de los Vedas, es decir, (1) Aham Brahmasmi (yo soy Brahman), (2) Prajñanam Brahman (la sabiduría es Brahman), (3) Tattvamasi (tú eres de Él), (4) Ekameva-advitiyam (no existen dos, sino Uno), –la posición más elevada como Mahavakhyas–. Sintiendo la necesidad de mantener la verdadera devoción oculta en la oscuridad con el que la revela, el Pranava, la misma semilla de los Vedas, él le ha llamado a algunas otras declaraciones Védicas como Mahavakhyas para promulgar la doctrina del Kevalâdveita-vâda (el monismo absoluto).
Ha sido aceptado por la escuela de Srî Sankaracharya que la misma existencia de las jivas bajo el control de Mâyâ, se ha efectuado por ella, que Brahman es Isvara únicamente por su mediación, y que es sólo a través del brahmanirvana o desvinculación con Mâyâ, que la jiva obtiene la emancipación. Pero esto ha ocultado la relación pura de la jiva con el Param Brahman (Bhagavan). Los Vedas no han sido considerados en plenitud, y por ello Sri Madhavacharya ha establecido su Dveitavada (doctrina del dualismo, es decir, Dios y el mundo de las jivas y la materia son distintos), utilizando algunos srutivâkyas (declaraciones Védicas). Pero en éstas, tampoco existe una consideración totalmente comprensible, la verdad acerca de la relación no ha sido plenamente revelada. Srimad Ramanuja también no reveló plenamente esa verdad en su Visistadveitavada (la doctrina del monismo con una característica especial en la cual se admite cierta forma de distinción). Así mismo, Sriman Nimbaditya propagó otra forma incompleta en su Dveitâdveita-vada (la doctrina de la unidad en la dualidad, por la cual Dios, el mundo de las jivas y la materia son distintos, aun cuando el Uno es la esencia). De la misma manera, Srimad Vishnuswami dejó alguna oscuridad en su Suddhadveitavada (la doctrina de la unidad en una forma más pura que la de Srîmat Sankaracharya, que acepta a las jivas como atómicas y eternas, aun cuando capaces de fundirse con el Brahman). Pero Sriman Mahaprabhu, con el objeto de demostrar la eternidad del Prema-Dharma (el principio del amor), salvó al mundo de la penumbra de la duda y vacilación, al enseñar plenamente el conocimiento de la relación (entre las jivas, el mundo y Dios), por medio de Su Achintya-bhedabhedavada (la inescrutable doctrina de la simultánea distinción y no distinción). Su Señoría dice que es únicamente el Pranava (la sílaba mística OM) el Mahavakhya (la expresión fundamental Védica); el significado inherente en Éste, es refulgentemente destacado en los Upanishads. Lo que los Upanishads enseñan ha sido adoptado plenamente en los Vyasa-Sutras (Vedanta). El comentario del Vyasa-Sutra es el Srimad Bhagavatam. Al comienzo del Vyasa-Sutra, el sutra (I. 1. 1.): “de Lo que ha crecido, etc.”, se desprende que es el Parinama-vada (la doctrina de la transformación) la que es verdadera. Y en el Veda-mantra (Taittiriya III. 1. 1.): “de Quien estas criaturas han crecido, etc.”, enseñan también esto. Así mismo en el Bhagavatam, (I. 1. 1.) tal significado ha sido establecido. Comprendiendo que el Brahman pudiera ser considerado como encontrándose sujeto a la transformación con base en la doctrina Parinamavada (Brahma Parinamavada), Srî Sankaracharya promulgó el Vivarta-vada (la doctrina de la ilusión). En realidad, la ilusión del Brahman ha sido la raíz de todos los males. Es el Parinamavada (Shakti Parinamavada, no el Brahma Parinamavada –Jaiva Dharma– Cap XVIII) que es reconocido por todos los Shastras como la verdad pura y real. Si tú no aceptas la eternidad de la potencia de Dios, entonces y como resultado, aparecen los defectos de la ilusión, la transformación, etc., de Dios; pero si tú aceptas la potencia superior eterna y natural del Para Brahman, ninguno de tales defectos Le pueden afectar a Él, la verdad es que a través de la extraña transformación de Su potencia es que el universo ha crecido. El Brahman no está sujeto a la transformación. Este mundo material y la jiva-jagat es el resultado de la transformación de la potencia del Brahman. Es claro y evidente con base en el ejemplo dado por el Señor acerca de la joya Chintamani, la cual permanece intacta incluso después de producir oro, que de la misma manera aun cuando la potencia de Krishna ha creado todo, Krishna no es corrompido por esto. Todo crece debido a la transformación de la potencia chit. De la transformación plena de la potencia chit existen las regiones de Vaikhuntha, etc., los Nombres, las Formas, los Pasatiempos; y las transformaciones atómicas son las jivas. De las transformaciones de la potencia de Mâyâ han surgido todos los mundos materiales, y los cuerpos burdos y sutiles. Cuando hablamos de los mundos materiales nos referimos a los catorce mundos (las regiones infernales, terrestres y celestiales). Este Parinamavada se encuentra en todos lados, es decir, en los Vedanta Sutras y los Upanishads. La doctrina Parinamavada de la transformación (o teoría de la evolución cósmica) es la manifestación gradual o desarrollo del Mahatattva (el primer paso hacia la creación, por ser el primer principio desarrollado de la naturaleza), el ahamkar (egoísmo o conciencia personal), el cielo, el fuego, el aire, el agua y la tierra. Nada positivo se desprende de la doctrina Kevala-Adveitavada (doctrina del monismo absoluto), sin importar el cómo sea exprimida, al considerar que la concepción de la jiva y el mundo se ha llevado a cabo por el avidya (Bh. X. 14. 4). De acuerdo al Parinamavada puro, es verdad que el jiva-jagat y el mundo material han crecido por la Voluntad de Krishna, y la creación no es imaginaria; pero puede ser llamada efímera, al poder ser destruida por la Voluntad de Krishna. Aun cuando Dios, cuya naturaleza es chit, mora en el mundo después de haberle creado, también Krishna siempre se mantiene aparte de éste por Su voluntad Independiente, con la ayuda de su potencia plenaria (Bh. II. 9. 34.). Sólo aquéllos, que pueden doctorarse en esta maravillosa verdad, pueden saborear la ilimitada majestad y dulzura de Krishna. Esta es la verdadera relación entre Krishna y las jivas. Y la relación de la jiva con el mundo transitorio, es como la relación de un viajero con un hotel. El curso a seguir de la jiva con respecto al mundo material debido a su mutua relación, es el yukta-vairagya (la abnegación apropiada). Mientras esta clase de concepto acerca de la relación permanente y de corta duración no crece, no surge la actividad apropiada de una jiva atada.
De acuerdo a esta doctrina (Achintya-Bhedabheda), la diferencia y no diferencia de la jiva y también del mundo respecto a Krishna, ha sido establecida como una verdad simultánea. Ya que esta verdad de la eterna diferencia y no diferencia no puede ser reconciliada por el razonamiento humano limitado, se dice que es achintya (inconcebible o inescrutable). El razonamiento o la argumentación no se encuentran en desacuerdo con ésta, aun cuando inconcebible. Es completamente razonable para Dios con Su potencia inconcebible. Cualquier cosa que ha sido establecida por la potencia es la verdad al ser generada por la gracia de Dios (Bh. II. 9. 31). Los antiguos salvadores nos han advertido que no le añadamos la logomaquia (la argumentación árida) a lo que es Achintya (Mahabharata, Bhisma Parva V. 22); ya que la logomaquia nunca podrá ser aceptada como prueba dentro de las cuestiones inimaginables (Katha U. 19. 2). El infortunio de tales personas es ilimitado, al no poder retener esta verdad en su memoria.
