Viendo a Krishna Siempre y en Todas Partes
En nuestra vida práctica, Krishna nos instruye sobre cómo invocar la conciencia de Krishna. No es que tengamos que dejar de llevar a cabo nuestros deberes o dejar de actuar. Más bien, las actividades tienen que ser orientadas en conciencia de Krishna. Todos tienen una vocación en la vida, pero ¿con qué conciencia uno la aborda? Cada uno está pensando: “Oh, yo debo tener una vocación para mantener a mi familia”. La sociedad, el gobierno o la familia tienen que ser satisfechas, y nadie está libre de tal conciencia. Uno tiene que estar con la conciencia apropiada para ejecutar bien cualquier actividad. Aquel cuya conciencia está agitada, que es como un loco, no puede ejecutar ningún deber. Debemos realizar nuestro deber apropiadamente, pero debemos hacerlo pensando en satisfacer a Krishna. No es que tengamos que cambiar nuestro proceso de trabajo, sino que debemos comprender para quién estamos trabajando. Cualquier actividad que nos corresponda hacer tenemos que realizarla, pero no debemos ser arrastrados por kama, el deseo. La palabra sánscrita kama se usa para indicar lujuria, deseo o complacencia de los sentidos. Sri Krishna instruye que no debemos trabajar para la satisfacción de kama, nuestra lujuria. Toda la enseñanza del Bhagavad-gita se basa en este principio.
Arjuna quiso satisfacer sus sentidos absteniéndose de luchar con sus parientes, pero Krishna le habló para convencerlo de ejecutar su deber para la satisfacción del Supremo. Puede que materialmente parezca muy piadoso el hecho de que él esté abandonando su reclamo por un reino y de que esté rehusándose a matar a sus parientes, pero Krishna no aprobó esto debido a que el principio de la decisión de Arjuna era satisfacer sus propios sentidos. La tarea u ocupación propia no precisa ser cambiada —como no fue cambiada la de Arjuna—, sino que uno tiene que cambiar su conciencia. Para cambiar esta conciencia, sin embargo, se requiere conocimiento. Ese conocimiento es saber “Yo soy parte y porción de Krishna, la energía superior de Krishna”. Esto es verdadero conocimiento. El conocimiento relativo puede enseñarnos a reparar una máquina, pero el verdadero conocimiento es conocer nuestra posición como un ser integral con Krishna. Siendo partes de Él, nuestro placer, el cual es parcial, es dependiente del todo. Por ejemplo, mi mano puede tomar placer cuando está apegada a mi cuerpo y lo sirve. No toma placer en servir al cuerpo de otro. Porque somos partes de Krishna, nuestro placer consiste en servirle. “No puedo ser feliz sirviéndote”, piensan todos. “Sólo puedo ser feliz sirviéndome a mí mismo”. Pero nadie sabe quién es ese “yo mismo”. Ese “yo mismo” es Krishna.
mamaivamso jiva-loke
jiva-bhutah sanatanah
manah sasthanindriyani
prakrti-sthani karsati
“Las entidades vivientes de este mundo condicionado son Mis partes fragmentarias eternas. Debido a la vida condicionada, están luchando muy afanosamente con los seis sentidos, entre los que se incluye la mente”. (Bg. 15.7)
Las jivas, o entidades vivientes, están ahora desapegadas del todo debido al contacto material, por lo tanto es necesario que nos esforcemos por apegarnos otra vez mediante la conciencia de Krishna latente que está dentro de nosotros. Artificialmente, estamos tratando de olvidar a Krishna y de vivir independientemente, pero esto no es posible. Cuando nos esforzamos por vivir independientemente de Krishna, quedamos bajo la influencia de las leyes de la naturaleza material. Si uno piensa que es independiente de Krishna, se vuelve dependiente de la energía ilusoria de Krishna, tal como quien piensa que es independiente del gobierno y de sus regulaciones, se vuelve dependiente de la fuerza policial. Todos están tratando de ser independientes, y esto se llama maya, ilusión. Individual, comunal, social, nacional, o universalmente, no es posible volverse independiente. Cuando llegamos al entendimiento de que somos dependientes, habremos obtenido conocimiento. Hoy en día muchas personas están esforzándose por la paz en el mundo, pero ellos no saben cómo implementar esta fórmula para la paz. Las Naciones Unidas han estado esforzándose durante tantos años por la paz, pero aún la guerra continúa.
yac capi sarva-bhutanam
bijam tad aham arjuna
na tad asti vina yat syan
maya bhutam caracaram
“Además, ¡oh, Arjuna!, Yo soy la semilla generadora de todas las existencias. No hay ningún ser —móvil o inmóvil— que pueda existir sin Mí”. (Bg. 10.39)
Krishna es por lo tanto el propietario de todo, el último beneficiario y el receptor de los resultados de todo. Puede que consideremos que nosotros que somos los propietarios de los frutos de nuestro trabajo, pero éste es un concepto equivocado. Debemos llegar a comprender que Krishna es el propietario final de los frutos de todos nuestros trabajos. Puede que cientos de personas estén trabajando en una oficina, pero ellos comprenden que cualquier ganancia que produzca el negocio pertenece al propietario. Tan pronto como un cajero del banco piensa: “Oh, tengo tanto dinero. Yo soy el propietario. Dejen que me lo lleve a mi casa”, comienza su problema. Si pensamos que podemos usar para nuestra complacencia sensorial cualquier riqueza que hayamos acumulado, estaremos actuando por kama, lujuria. Pero si llegamos a entender que todo lo que tenemos pertenece a Krishna, estaremos liberados. Puede que tengamos algún dinero en nuestras manos, pero tan pronto como pensamos que somos el propietario, estamos bajo la influencia de maya. Alguien que está situado en la conciencia de que todo le pertenece a Krishna es un verdadero hombre erudito.
isavasyam idam sarvam
yat kiñca jagatyam jagat
tena tyaktena bhuñjitha
ma grdhah kasya svid dhanam
“El Señor posee y controla todo lo animado e inanimado que hay en el universo. Por eso, uno debe aceptar solamente las cosas que necesita para sí mismo, las cuales están reservadas como su cuota, y no debe aceptar otras cosas, sabiendo bien a quien pertenecen”. (Sri Isopanisad, Mantra 1)
Esta conciencia de isavasya —todo le pertenece a Krishna— debe ser revivida, no sólo individual, sino también nacional y universalmente. Entonces habrá paz.
A menudo tendemos a ser filantrópicos y altruistas, y nos esforzamos por ser amigables con nuestros compatriotas, con nuestras familias y con todas las personas del mundo —pero esto está basado en un concepto equivocado. El verdadero amigo es Krishna, y si queremos beneficiar a nuestra familia, nación o planeta, trabajaremos para Él. Si tenemos en mente el bienestar de nuestra familia, trataremos de que todos los miembros sean conscientes de Krishna.
Existen tantos hombres que están tratando de beneficiar a sus familias, pero desafortunadamente ellos no tienen éxito. Ellos no saben cuál es el verdadero problema. Como dice el Bhagavatam, uno no debe intentar volverse un padre, una madre, o un maestro a menos que sea capaz de salvar de la muerte a sus dependientes, salvarles del control de la naturaleza material. El padre debe estar en conocimiento de Krishna, y debe ser determinado para que los inocentes niños que están confiados a él no tengan que experimentar otra vez el ciclo de nacimiento y muerte. Él debe ser resuelto como para entrenar a sus hijos de tal manera que ellos no tengan que estar más sujetos al penoso ciclo de nacimiento y muerte. Pero antes de que pueda hacer esto, él mismo tiene que volverse experto. Si se vuelve experto en la conciencia de Krishna, no sólo puede ayudar a sus hijos, sino también a su sociedad y a su nación. Pero si él mismo está atado por la ignorancia, ¿cómo podrá él desatar a otros que están similarmente amarrados? Antes de que uno pueda liberar a otros, uno mismo debe estar libre. En realidad nadie es libre, porque todos están bajo el hechizo de la naturaleza material, pero quien está rendido a Krishna no puede ser tocado por maya. De entre todos los hombres, él es libre. Si uno se expone a la luz del Sol, no hay cuestión de oscuridad. Pero si uno se expone a la luz artificial, puede que ella titile y se apague. Krishna es tal como la luz solar. Donde Él está presente, no hay cuestión de oscuridad e ignorancia. Los hombres sabios, los mahatmas, comprenden esto.
aham sarvasya prabhavo
mattah sarvam pravartate
iti matva bhajante mam
budha bhava-samanvitah
“Yo soy la fuente de todos los mundos materiales y espirituales. Todo emana de Mí. Los sabios que saben esto perfectamente, se dedican a Mi servicio devocional y Me adoran con todo su corazón”. (Bg. 10.8)
En este verso se usa la palabra budha, lo cual indica a un hombre sabio o alguien que es erudito. ¿Cuál es su síntoma? Él sabe que Krishna es la fuente de todo, de todas las emanaciones. Sabe que cualquier cosa que ve es una emanación de Krishna. En el mundo material, la vida sexual es el factor más prominente. La atracción sexual se encuentra en todas las especies de vida, y uno podría preguntar de dónde proviene. El sabio comprende que esta tendencia está en Krishna y que es revelada en sus relaciones con las damiselas de Vraja. Cualquier cosa que se encuentre en este mundo material puede también ser encontrada en su forma perfecta en Krishna. La diferencia es que en el mundo material todo se manifiesta en una forma pervertida. En Krishna, todas estas tendencias y manifestaciones existen en conciencia pura, en espíritu. Quien sabe esto, colmado de conocimiento, se vuelve un devoto puro de Krishna.
mahatmanas tu mam partha
daivam prakrtim asritah
bhajanty ananya-manaso
jñatva bhutadim avyayam
satatam kirtayanto mam
yatantas ca drdha-vratah
namasyantas ca mam bhaktya
nitya-yukta upasate
“¡Oh, hijo de Prtha!, aquellos que no están engañados, las grandes almas, se hallan bajo la protección de la naturaleza divina. ellos están plenamente dedicados al servicio devocional, porque saben que Yo soy la Suprema Personalidad de Dios, original e inagotable. Siempre cantando Mis glorias, esforzándose con gran determinación y postrándose ante Mí, estas grandes almas Me adoran perpetuamente con devoción”. (Bg. 9.13-14)
¿Quién es la gran alma, el mahatma? Es el que está bajo la influencia de la energía superior. En el momento actual nosotros estamos bajos la influencia de la energía inferior de Krishna. Como entidades vivientes, nuestra posición es marginal —podemos transferirnos a cualquiera de las dos energías. Krishna es completamente independiente, y debido a que somos partes y porciones de Él también tenemos esta cualidad de independencia. Por lo tanto tenemos la elección de bajo cuál energía funcionar. Porque somos ignorantes de la naturaleza superior, no tenemos más alternativa que permanecer en la naturaleza inferior.
Algunas filosofías proponen que no hay otra naturaleza que la que estamos actualmente experimentando, y que la única solución a esto es anularla y volvernos vacío. Pero no podemos ser vacío porque somos entidades vivientes. Esto no significa que llegamos a nuestro fin sólo porque cambiamos nuestros cuerpos. Antes de que podamos salir de la influencia de la naturaleza material, tenemos que comprender dónde está realmente nuestro lugar, dónde vamos a ir. Si no sabemos adónde ir, entonces simplemente diremos: “Oh, no sabemos lo que es superior e inferior. Todo lo que conocemos es esto, así que quedémonos aquí y pudrámonos. El Bhagavad-gita, sin embargo, nos da información de la energía superior, la naturaleza superior.
Lo que Krishna habla, lo habla para toda la eternidad; no cambia. No interesa cuál es nuestra ocupación actual, o cuál fue la ocupación de Arjuna —sólo tenemos que cambiar nuestra conciencia. En el momento presente estamos guiados por la conciencia del propio interés, pero no sabemos cuál es nuestro verdadero propio interés. En realidad no tenemos propio interés, sino interés sensorial. Cualquier cosa que hacemos la hacemos para satisfacer los sentidos. Es esta conciencia la que tiene que ser cambiada. En su lugar, debemos implantar nuestro verdadero propio interés —conciencia de Krishna.
¿Cómo se hace esto? ¿Cómo es posible volvernos conscientes de Krishna en cada etapa de nuestra vida? En verdad Krishna nos lo hace muy fácil:
raso ’ham apsu kaunteya
prabhasmi sasi-suryayoh
pranavah sarva-vedesu
sabdah khe paurusam nrsu
“¡Oh, hijo de Kunti!, Yo soy el sabor del agua, la luz del Sol y de la Luna, la sílaba om de los mantras védicos; Yo soy el sonido del éter y la habilidad del hombre”. (Bg. 7.8)
En este verso Sri Krishna está describiendo cómo podemos volvernos completamente conscientes de Krishna, en todas las etapas de la vida. Todas las entidades vivientes deben beber agua. El sabor del agua es tan bueno que, cuando estamos sedientos, nada puede igualarlo. Ninguna fábrica puede crear el sabor puro del agua. Podemos entonces recordar a Krishna, o Dios, cuando bebemos agua. Nadie puede evitar beber agua todos los días de su vida, de modo que la conciencia de Dios está allí —¿cómo podemos olvidarla?
Similarmente, cuando hay alguna iluminación, eso también es Krishna. La refulgencia original en el cielo espiritual, el brahmajyoti, emana del cuerpo de Krishna. Este cielo material está cubierto. La propia naturaleza del universo material es oscuridad, la cual experimentamos por la noche. Está siendo iluminada artificialmente por el Sol, por la luz reflejada de la Luna y por la electricidad. ¿De dónde proviene esta iluminación? El Sol está siendo iluminado por el brahmajyoti, o la brillante refulgencia del mundo espiritual. En el mundo espiritual no hay necesidad de Sol, Luna o electricidad, porque ahí todo está iluminado por el brahmajyoti. En esta Tierra, sin embargo, podemos recordar a Krishna cuando sea que veamos alguna iluminación del Sol.
Cuando cantamos los mantras védicos que comienzan con om, también podemos recordar a Krishna. Om, como Hare Krishna, también es una manera de dirigirse a Dios, y om también es Krishna. Sabdah significa sonido, y cuando sea que escuchemos cualquier sonido debemos saber que es una vibración del sonido original, el sonido espiritual puro om o Hare Krishna. Cualquier sonido que escuchemos en el mundo material no es sino un reflejo de ese original sonido espiritual om. De esta manera, cuando oímos sonidos, cuando bebemos agua, cuando vemos alguna luz, podemos recordar a Dios. Si podemos hacer, entonces ¿cuándo no recordaremos a Dios? Éste es el proceso de conciencia de Krishna. De esta manera, podemos recordar a Krishna veinticuatro horas al día, y así Krishna está con nosotros. Por supuesto que Krishna está siempre con nosotros, pero tan pronto como recordamos esto, Su presencia es real y perceptible.
Hay nueve procesos diferentes para asociarse con Dios, y el primer método de asociación es sravanam —escuchar. Al leer El Bhagavad-gita escuchamos los discursos de Sri Krishna, lo que significa que realmente nos estamos asociando con Krishna, o Dios. (Siempre debemos recordar que cuando hablamos de Krishna, nos referimos a Dios). En vista de que nos asociamos con Dios y de que continuamos escuchando las palabras y los nombres de Krishna, la contaminación de la naturaleza material es reducida. Comprendiendo que Krishna es sonido, luz, agua, y muchas otras cosas, se vuelve imposible olvidar a Krishna. Si podemos recordar a Krishna de esta manera, nuestra asociación con Él será permanente.
La asociación con Krishna es como la asociación con la luz del Sol. Donde hay luz solar, no hay contaminación. Mientras uno esté expuesto a los rayos ultravioletas del Sol, uno no se enfermará. En la medicina occidental se recomienda tomar Sol para toda clase de enfermedades, y de acuerdo a los Vedas un hombre enfermo debe adorar al Sol para curarse. Similarmente, si nos asociamos con Krishna en conciencia de Krishna, nuestros males son curados. Al cantar Hare Krishna nosotros podemos asociarnos con Krishna, podemos ver al agua como Krishna, al Sol y la Luna como Krishna, y podemos escuchar a Krishna en el sonido y saborearle en el agua. Desafortunadamente, en nuestra presente condición hemos olvidado a Krishna. Pero ahora tenemos que revivir nuestra vida espiritual recordándolo a Él.
Este proceso de sravanam kirtanam —escuchar y cantar— fue aprobado por el Señor Caitanya Mahaprabhu. Cuando el Señor Caitanya estaba hablando con Ramananda Raya, un amigo del Señor y un gran devoto, el Señor le preguntó acerca de los métodos de realización espiritual. Ramananda recomendó varnasrama-dharma, sannyasa, la renuncia al trabajo, y tantos otros métodos, pero el Señor Caitanya dijo: “No, ninguno de éstos es tan bueno”. Cada vez de Ramananda Raya sugería algo, el Señor Caitanya lo rechazaba, solicitándole un mejor método para el desarrollo espiritual. Finalmente, Ramananda Raya citó un aforismo védico que recomienda que uno abandone todo esfuerzo innecesario de especulación mental para comprender a Dios, porque mediante la especulación no es posible llegar a la última verdad. Los científicos, por ejemplo, pueden especular acerca de estrellas y planetas distantes, pero ellos no pueden llegar a ninguna conclusión sin la experiencia. Uno puede continuar especulando durante toda su vida y nunca llegar a ninguna conclusión.
Es especialmente inútil especular acerca de Dios. Por lo tanto El Srimad-Bhagavatam recomienda que todos los tipos de especulación deben ser abandonados. En cambio se recomienda que uno se vuelva sumiso, comprendiendo no sólo que uno mismo es un criatura insignificante, sino también que esta Tierra es apenas un pequeño punto en el gran universo. La ciudad de Nueva York puede parecer muy grande, pero cuando uno comprende que la Tierra es una mancha tan pequeña, y que en la Tierra los EE.UU. son sólo otra pequeña mancha, y que en los EE.UU. es solamente otra pequeña mancha, y que en la ciudad de Nueva York el individuo es sólo uno entre millones, entonces uno puede comprender que no es tan importante después de todo. Comprendiendo nuestra insignificancia frente al universo y a Dios, no debemos estar artificialmente orgullosos, sino que debemos ser sumisos. Debemos ser muy cuidadosos de no ser presas de la filosofía de la rana. Había una vez una rana en un pozo, y al ser informada por un amigo acerca de la existencia del Océano Atlántico, ella le preguntó al amigo: “Oh, ¿qué es ese Océano Atlántico”.
“Es una gran masa de agua”, contestó su amiga.
“¿Cuán grande? ¿Es el doble en tamaño que este pozo?”.
“Oh, no, mucho más grande”, contestó su amiga.
“¿Cuánto más grande? ¿Diez veces más grande?”. De esta manera la rana siguió calculando. Pero ¿cuál es la posibilidad de comprender algo de las profundidades y distancias del gran océano? Nuestras facultades, experiencia, y poderes especulativos son siempre limitados. Nosotros podemos solamente dar lugar a la filosofía de la rana. Por lo tanto El Srimad-Bhagavatam recomienda que abandonemos el método de la especulación como una pérdida de tiempo en el intento de comprender al Supremo.
Después de abandonar la especulación, ¿qué debemos hacer? El Bhagavatam recomienda que nos volvamos sumisos y escuchemos el mensaje de Dios sumisamente. Este mensaje puede ser encontrado también en El Bhagavad-gita y en otras literaturas védicas, en la Biblia o el Corán —en cualquier Escritura genuina— o puede ser escuchado de un alma realizada. El punto principal es que uno no debe especular, sino simplemente escuchar acerca de Dios. ¿Cuál será el resultado de tal audición? Sin importar lo que uno sea —sea uno pobre o rico, americano, europeo o indio, un brahmana, sudra o lo que sea— si uno sólo escucha la palabra trascendental de Dios, el Señor, quien nunca es conquistado por ningún poder o fuerza, será conquistado por el amor. Arjuna era un amigo de Krishna, pero Krishna, aunque es el Señor Supremo, se volvió el auriga de Arjuna, un sirviente ordinario. Arjuna amaba a Krishna, y Krishna reciprocó su amor de esta manera. En forma similar, cuando Krishna era un niño, Él tomó a manera de juego los zapatos de Su padre, Nanda Maharaja, y los puso sobre Su cabeza. La gente puede esforzarse mucho para volverse uno con Dios, pero en realidad nosotros podemos superar eso —podemos volvernos el padre de Dios. Por supuesto que Dios es el padre de todas las criaturas, y Él no tiene padre, pero Él acepta a Su devoto, a Su amante, como su padre. Krishna acepta ser conquistado por Su devoto debido al amor. Todo lo que uno tiene que hacer es escuchar el mensaje del Señor muy cuidadosamente.
En el Séptimo Capítulo del Bhagavad-gita Sri Krishna maneras adicionales por las cuales Él puede ser percibido en cada etapa de la vida:
punyo gandhah prthivyam ca
tejas casmi vibhavasau
jivanam sarva-bhutesu
tapas casmi tapasvisu
“Yo soy la fragancia original de la tierra, y Yo soy el calor del fuego. Yo soy la vida de todo lo que vive, y Yo soy las penitencias de todos los ascetas”. (Bg. 7.9) Las palabras punyo gandhah se refieren a las fragancias. Sólo Krishna puede crear sabores y fragancias. Puede que nosotros creemos sintéticamente algunos perfumes o fragancias, pero éstos no son tan buenos como los originales que encontramos en la naturaleza. Cuando olemos una buena fragancia natural, podemos pensar: “Oh, aquí está Dios. Aquí está Krishna”. O cuando vemos alguna belleza natural, podemos pensar: “Oh, aquí está Krishna”. O cuando vemos algo fuera de lo común, poderoso o maravilloso, podemos pensar: “Aquí está Krishna”. O cuando vemos cualquier forma de vida, sea en un árbol, una planta, un animal o un ser humano, debemos comprender que esta vida es parte y porción de Krishna, porque tan pronto como la chispa espiritual, la cual es parte y porción de Krishna, es quitada del cuerpo, el cuerpo se desintegra.
bijam mam sarva-bhutanam
viddhi partha sanatanam
buddhir buddhimatam asmi
tejas tejasvinam aham
“¡Oh, hijo de Prtha!, sabe que Yo soy la semilla original de todo lo que existe, la inteligencia de los inteligentes y el poder de todos los hombres poderosos”. (Bg. 7.10)
Aquí otra vez se afirma explícitamente que Krishna es la vida de todo lo que vive. De este modo, a cada paso, podemos ver a Dios. La gente puede preguntar: “¿Puede usted mostrarme a Dios?”. Sí, por supuesto. Dios puede ser visto de tantas maneras. Pero si uno cierra sus ojos y dice: “Yo no veré a Dios”, entonces ¿cómo Él puede ser visto?
En el verso anterior la palabra bijam significa semilla, y esa semilla es declarada como eterna (sanatanam). Puede que uno vea un gran árbol, pero ¿cuál es el origen de este árbol? Es la semilla, y esa semilla es eterna. La semilla de la existencia está dentro de cada entidad viviente. El cuerpo en sí puede que experimente muchos cambios —puede que se desarrolle dentro del vientre de la madre, salga como un pequeño bebé y crezca pasando por la niñez y el estado adulto— pero la semilla de esa existencia que está dentro es permanente. Por lo tanto es sanatanam. Nosotros estamos cambiando nuestros cuerpos imperceptiblemente a cada momento, a cada segundo. Pero el bijam, la semilla, la chispa espiritual, no cambia. Krishna se declara a Sí Mismo como siendo esta eterna semilla dentro de todas las existencias. Él es también la inteligencia de una persona inteligente. Sin ser favorecido por Krishna, uno no puede volverse extraordinariamente inteligente. Cada uno está tratando de ser más inteligente que los demás, pero sin el favor de Krishna esto no es posible. Por lo tanto, cuando sea que encontremos a alguien con una inteligencia extraordinaria, debemos pensar: “Esa inteligencia es Krishna”. Similarmente, Krishna también es la influencia del que es muy influyente.
balam balavatam caham
kama-raga-vivarjitam
dharmaviruddho bhutesu
kamo ’smi bharatarsabha
“Yo soy la fuerza de los fuertes, desprovista de pasión y deseo. Yo soy la vida sexual que no va en contra de los principios religiosos, ¡oh, señor de los Bharatas (Arjuna)!”. (Bg. 7.11)
El elefante y el gorila son animales muy fuertes, y nosotros debemos comprender que ellos obtienen su fuerza de Krishna. El ser humano no puede lograr tal fuerza mediante su propio esfuerzo, pero si Krishna lo favorece, un hombre puede obtener fuerzas como para exceder a la del elefante miles de veces. Del gran guerrero Bhima, quien luchó en la batalla de Kuruksetra, se dice que tenía la fuerza de diezmil elefantes. De modo similar, el deseo o lujuria (kama) que no está en contra de los principios religiosos también deber ser visto como Krishna. ¿Qué es esta lujuria? Lujuria generalmente significa vida sexual, pero aquí kama se refiere a la vida sexual que no está en contra de los principios religiosos, esto es decir, la vida sexual para concebir buenos hijos. Si uno puede concebir buenos hijos conscientes de Krishna, puede tener vida sexual miles de veces, pero si sólo puede concebir niños que crezcan en la conciencia de gatos y perros, su vida sexual ha de considerarse irreligiosa. En las sociedades religiosas y civilizadas, el matrimonio se proyecta con la intención de que la pareja se ocupe en la vida sexual para concebir buenos hijos. Por lo tanto la vida sexual en el matrimonio se considera religiosa, y la vida sexual fuera del matrimonio se considera irreligiosa. Realmente no hay diferencia entre el sannyasi y el hombre casado siempre y cuando las actividades sexuales de los casados estén basadas en principios religiosos.
ye caiva sattvika bhava
rajasas tamasas ca ye
matta eveti tan viddhi
na tv aham tesu te mayi
“Sabed que todos los estados de existencia —ya sean de la bondad, de la pasión o de la ignorancia— los manifiesta Mi energía. En un sentido, Yo lo soy todo, pero soy independiente. Yo no me encuentro bajo la jurisdicción de las modalidades de la naturaleza material, ya que, por el contrario, ellas se encuentran dentro de Mí”. (Bg. 7.12)
Uno podría cuestionar a Krishna de esta manera: “Tú dices que eres el sonido, el agua, la iluminación, la fragancia, la semilla de todo, la fuerza, y kama, el deseo —¿significa eso que Tú existes simplemente en la modalidad de la bondad?”. En el mundo material existen las modalidades de la bondad, la pasión y la ignorancia. Hasta aquí, Krishna se ha descrito a Sí Mismo como aquello que es bueno (por ejemplo, el sexo en el matrimonio de acuerdo a los principios religiosos). Pero ¿qué hay acerca de las otras modalidades? ¿Krishna no existe en ellas? En respuesta, Krishna contesta que cualquier cosa que es vista en el mundo material es debida a una interacción de las tres modalidades de la naturaleza material. Cualquier cosa que pueda ser observada es una combinación de bondad, pasión e ignorancia, y en todos los casos estos tres estado son producidos por Mí. Debido a que ellos son producidos por Krishna, su posición está en Él, pero Él no está en ellos, porque el propio Krishna es trascendental a las tres modalidades. Por lo tanto, en otro sentido, las cosas buenas y malas, que son producidas por la ignorancia, también son Krishna, cuando ellas son utilizadas por Krishna. ¿Cómo es esto? Por ejemplo, un ingeniero electrónico está produciendo energía eléctrica. En nuestros hogares estamos experimentando esta energía eléctrica como frío en el refrigerador o calor estufa eléctrica, pero en la planta de energía, la energía, la electricidad no es ni fría ni caliente. Las manifestaciones de esta energía pueden ser diferentes para las entidades vivientes, pero ellas no son diferentes para Krishna. Por lo tanto Krishna a veces actúa en lo que aparentan ser los principios de pasión e ignorancia, pero para Krishna no hay nada sino Krishna, así como para el ingeniero electrónico la energía eléctrica es simplemente electricidad y nada más. Él no hace distinción sobre si ésta es “electricidad fría” o ésta es “electricidad caliente”.
Todo está siendo generado por Krishna. En verdad, el Vedanta-sutra confirma: athato brahma-jijñasa janmady asya yatah: todo está emanando de la Suprema Verdad Absoluta. Lo que la entidad viviente considera que es malo o bueno es solamente así para la entidad viviente, porque ella está condicionada. Pero debido a que Krishna no está condicionado, para Él no hay cuestión de malo o bueno. Debido a que nosotros estamos condicionados, estamos sufriendo las dualidades, pero para Él todo es perfecto.
