A.C. Bhaktivedanta Swami


Srimad Bhagavatam

Resumen Canto Primero

Capítulo Uno - Las preguntas de los sabios

Como preludio del Primer Capítulo, el autor, Srila Vyasadeva, le ofrece reverencias al Señor Krishna (40), y glorifica el Bhagavata Purana (el Srimad-Bhagavatam) (59).

Los sabios de Naimisaranya, reunidos ahí para realizar un sacrificio durante mil años por el bien de la generalidad de la gente (54), le hacen preguntas al gran sabio Srila Suta Gosvami, a quien han elevado al N. del T.: Asiento de honor que en las reuniones de sabios y devotos se le ofrece al representante genuino de Vy(56). Ellos le piden al Gosvami que les diga lo que él ha averiguado que es «el absoluto y máximo bien para la gente en general» (60), y que explique las enseñanzas fundamentales de todas las Escrituras (63). Además, le piden que explique la ciencia de Dios, y que describa los pasatiempos de la Personalidad de Dios y de Sus múltiples encarnaciones (64). Por último, le preguntan «a quién han acudido ahora los principios religiosos en busca de refugio», ya que Sri Krishna, la Verdad Absoluta, «ha partido hacia Su propia morada» (75).

Capítulo Dos - Divinidad y servicio divino

Después de ofrecerles reverencias a Sukadeva Gosvami (78-80) a la Personalidad de Dios, a Nara-Narayana Rsi, a la madre Sarasvati y a Srila Vyasadeva (82), y después de agradecerles a los sabios sus preguntas (83), Suta Gosvami comienza a responder. En primer lugar, él explica que el bien absoluto para la generalidad de la gente consiste en prestarle al Señor Sri Krishna un amoroso servicio devocional (84), y luego explica que la enseñanza fundamental de todas las Escrituras es que se debe «oír hablar de la Personalidad de Dios, y adorarlo, recordarlo y glorificarlo a Él» (96), con lo cual uno trasciende las modalidades materiales de la naturaleza y llega a conocer la ciencia de Dios (103-104), Suta Gosvami hace entonces una sipnosis de la ciencia de Dios, describiendo al Señor como el origen de los purusa-avataras, y describiendo la superioridad del Señor Visnu frente a los semidioses (108), la posición absoluta del Señor Krishna (115), cómo el Señor crea los universos materiales (119), el Señor como la Superalma (121), etc.

Capítulo Tres - Krishna es la fuente de todas las encarnaciones

Suta Gosvami describe los pasatiempos de las encarnaciones de Krishna (133-151), y concluye sus descripciones diciendo: «Todas las encarnaciones anteriormente mencionadas son, o bien porciones plenarias, o porciones de las porciones plenarias del Señor, pero el Señor Sri Krishna es la Personalidad de Dios original. Todas ellas aparecen en los planetas siempre que hay un disturbio creado por los ateos. El Señor se encarna para proteger a los teístas. Todo aquel que, cuidadosamente y con devoción, recite por la mañana y por la noche las misteriosas apariciones del Señor, se libera de todos los sufrimientos de la vida» (154).

Suta procede a explicar diferentes temas, entre ellos el virat-rupa (la forma universal del Señor) (158), la autorrealización (161-162), la omnipotencia del Señor (164) y las glorias del Srimad-Bhagavatam (169-171). Luego, él responde a la última pregunta que le hicieron los sabios (en el Capítulo Uno), en relación con quién está protegiendo los principios de la religión después de la partida del Señor Krishna: «Este Bhagavata Purana es tan brillante como el Sol, y ha surgido justo después de la partida del Señor Krishna a Su propia morada, acompañado por la religión, el conocimiento, etc. Las personas que han perdido la visión debido a la densa oscuridad de la ignorancia de la era de Kali, habrán de recibir luz de este Purana» (173). Suta Gosvami concluye diciendo: «¡Oh, brahmanas eruditos!, cuando Sukadeva Gosvami recitó el Bhagavatam ahí [en presencia del emperador Pariksit], yo lo oí a él con suma atención, y, en consecuencia, por su misericordia, aprendí el Bhagavatam con ese eminente y poderoso sabio. Ahora trataré de hacerles oír exactamente lo mismo, tal como lo aprendí de él y como yo lo he comprendido» (174).

Capítulo Cuatro - La aparición de Sri Narada

Saunaka le pide a Suta Gosvami que hable acerca del origen del Srimad-Bhagavatam (179): «¿Dónde y cuándo se le dio comienzo? ¿Por qué fue emprendido? ¿De dónde obtuvo Vyasadeva la inspiración para recopilarlo? (180) ¿Cómo se reconoció a Sukadeva Gosvami (como un sabio) cuando entró en Hastinapura? (183) ¿Cómo conoció el rey Pariksit a Sukadeva Gosvami? (183) ¿Cómo fueron el nacimiento y las actividades de Maharaja Pariksit? (185) ¿Por qué quería el rey dejarlo todo, incluso su propio cuerpo que era un refugio para los demás? (186 y 187).

Después de describir brevemente el nacimiento de Vyasadeva (190), Suta Gosvami relata que una vez, mientras Vyasa meditaba vio las anomalías de la era de Kali (191 y 192) y «se puso a reflexionar pensando en el bienestar de los hombres de todos los niveles y órdenes de vida» (193). Como resultado de sus reflexiones, dividió el Veda original en cuatro (194), recopiló los Puranas (195), les confió los Vedas y Puranas a diferentes sabios (196 y 197) y recopiló el Mahabharata (199). No obstante, a pesar de haber recopilado todas esas Escrituras Védicas, Vyasa se sintió insatisfecho (201) cosa que le atribuyó al hecho de no haber señalado de modo específico la senda del servicio devocional del Señor (204). En el momento en que Vyasa se lamentaba de esto, su maestro espiritual, Sri Narada Muni, llegó a la cabaña de Vyasa situada a orillas del río Sarasvati (204).

Capítulo Cinco - Las instrucciones de Narada a Vyasadeva acerca del Srimad-Bhagavatam

Narada revela la causa del desaliento de Vyasa: «Tú no has difundido de hecho las sublimes e inmaculadas glorias de la Personalidad de Dios...» (213). Narada explica, en esencia, que Vyasa, con un espíritu de transigencia, había hecho énfasis en las actividades karma-kanda (actividades fruitivas reguladas), animando así a la gente a que disfrutara de la complacencia de los sentidos en el nombre de la religión (224). Él debía, más bien, describir directamente las glorias y actividades trascendentales del Señor Supremo (227) en aras del máximo bien de la gente: «Vuestra merced posee una visión perfecta. Tú mismo puedes conocer a la Superalma y Personalidad de Dios debido a que estás presente como porción plenaria del Señor. Aunque Tú no naces, has aparecido en esta Tierra por el bienestar de toda la gente. Por favor, describe, pues, más vívidamente los trascendentales pasatiempos de la Suprema Personalidad de Dios Sri Krishna (235)... describe por favor las actividades del Todopoderoso Señor que has aprendido con tu vasto conocimiento de los Vedas, pues eso satisfacerá los anhelos de grandes eruditos, y al mismo tiempo mitigará los sufrimientos de las masas de gente común que siempre están padeciendo los tormentos materiales. En verdad, no hay otra manera de escaparse de esos sufrimientos».

Narada relata la historia de su propia vida previa (en el milenio anterior) como el hijo de una sirvienta que estaba dedicada al servicio de unos brahmanas (237). Él mismo se ocupó también en el servicio de ellos, y, por relacionarse con ellos y recibir sus bendiciones, se sintió atraído a oír hablar de Krishna (242), con lo cual comenzó su servicio devocional y adquirió conocimiento trascendental (243). Narada, hablándole a Vyasadeva, glorifica entonces el proceso del servicio devocional que se le presta al Señor Krishna (248).

Capítulo Seis - Conversación entre Narada y Vyasadeva

Vyasa le pregunta a Narada acerca de lo que hizo después de la partida de los sabios (262). Narada explica que, después de que ellos partieron, su madre fue mordida por una serpiente (y murió) (267). Considerando que esto era la misericordia especial del Señor, Narada se fue del hogar y comenzó a viajar (267), pasando por ciudades, pueblos, bosques y junglas (268-269). Una vez, en un bosque deshabitado, Narada se sentó bajo un árbol baniano y comenzó a meditar en la Superalma tal como se lo habían enseñado los sabios (271). De inmediato, el Señor Krishna apareció «en el loto de [su] corazón», y él se llenó de éxtasis (272-273). Cuando Narada perdió esa visión extática y se acongojó (274), la Personalidad de Dios le habló y le dijo que había aparecido sólo para aumentar en Narada el deseo de verlo a Él, y que aunque no podría verlo de nuevo durante el resto de esa vida, el recuerdo del Señor lo acompañaría ininterrumpidamente (277-279).

Después de ese incidente, Narada viajó por toda la Tierra cantando el santo nombre del Señor y cantando acerca de Su santa fama, hasta que abandonó su cuerpo material (282-283). Al final del milenio, Narada entró en el cuerpo del Señor Narayana y reapareció al comienzo del siguiente milenio (285). Desde entonces, Narada viaja por todas partes de los universos materiales y espirituales sin restricción (286), cantando constantemente las glorias del Señor y tocando su vina trascendental (287). Después de completar esta narración autobiográfica, Narada se despide de Vyasa (293).

Capítulo Siete - El castigo del hijo de Drona

Saunaka Rsi le pregunta a Suta Gosvami acerca de lo que Vyasa hizo después de la partida de Narada (297). Suta describe que después de la partida de Narada, Vyasa se sentó a meditar (299) y llegó a comprender por completo que las entidades vivientes engañadas podían liberarse de las desdichas materiales únicamente mediante el servicio devocional. Sin embargo, como la mayoría de la gente no sabe esto, Vyasa compiló el Srimad-Bhagavatam para darle la guía indicada (117). Después de compilar el Bhagavatam, Vyasa se lo enseñó a su propio hijo, Sri Sukadeva Gosvami (307).

Suta Gosvami comienza entonces a narrar los eventos que siguieron a la Batalla de Kuruksetra (316). Él describe que Asvatthamadespués de perpetrar el atroz acto de matar a los cinco hijos de Draupadi mientras dormían, fue castigado por Arjuna bajo la dirección de Krishna. Aunque como Asvatthama era el hijo de un brahmana, no se le podía matar, por ser un agresor, Arjuna lo mató simbólicamente cortándole el cabello y la joya que llevaba en la cabeza (348-349). Después de ser deshonrado de ese modo, puesto en libertad y echado de campo, Draupadi y los hijos de Pandu, sobrecogidos de pesar, les hicieron los debidos rituales a los cadáveres de sus familiares (351).

Capítulo Ocho - Las oraciones de la reina Kunti y la salvación de Pariksit

Después de apaciguar a aquellos que estaban afligidos por la devastación de la Batalla de Kuruksetra (355), el Señor Krishna se dispone a partir para Dvaraka (359). Sin embargo, Uttara, la viuda de Abhimanyu (un hijo de Arjuna), acude a Krishna buscando protegerse de un arma brahmastra que Asvatthama había lanzado contra ella con miras a «acabar con la última vida de la familia Pandava» (es decir, con Pariksit que yacía en forma de embrión en el vientre de Uttara) (360-362). Cubriendo el embrión con Su energía personal, Krishna neutralizó el brahmastra (365). Mientras Krishna se disponía de nuevo a partir hacia Dvaraka, Kunti, la esposa de Pandu y madre de los Pandavas, se acercó a Él y le ofreció muchas oraciones hermosas para glorificarlos (368-402). Disponiéndose de nuevo a partir, Krishna es abordado por el rey Yudhisthira (403), quien, engañado por el afecto mundano (por la voluntad de Krishna), se siente responsable de la muerte de la gran cantidad de personas que perecieron en la batalla. Él se lamenta de la matanza en masa pensando que irá al infierno por sus ofensas (407).

Capítulo Nueve - La muerte de Bhismadeva en presencia del Señor Krishna

Cuando Maharaja Yudhisthira regresó al campo de batalla, vio que Bhismadeva (el abuelo de los Pandavas) yacía en un lecho de flechas a punto de irse de este mundo (411). Muchos sabios y reyes de todas partes del universo se reunieron ahí (414), y Bhismadeva comenzó a hablarle a Yudhisthira a quien lo acompañaban los Pandavas, y le dijo que todos los sufrimientos por lo que habían pasado los Pandavas eran parte del plan del Señor, y así deberían aceptarlo (424-429). Él glorifica entonces a Krishna como la Suprema Personalidad de Dios, apreciando el hecho de que se halle presente en el momento de su muerte (430-435). A pedido de Maharaja Yudhisthira, Bhisma explica los principios esenciales de la religión (los deberes de los varnas y asramas, la caridad, el deber de un rey, las actividades para la salvación, los deberes de las mujeres y de los devotos, etc.) (439-446).

Cuando el Sol entró en el hemisferio Norte‚ que es «el período que anhelan los místicos que mueren cuando lo desean» (447), Bhisma dejó de hablar, fijó los ojos en el Señor Krishna (448), y de ese modo se purificó por completo y se liberó de todos los dolores corporales causados por las heridas de las flechas. Él le ofreció entonces oraciones devocionales a Sri Krishna, pidiendo tener la mente fija en Él mientras abandonaba el cuerpo (450).

Después de que dejó el cuerpo y regresó a Vaikuntha, todos los presentes «dieron comienzo a demostraciones de honor y respeto», y del cielo cayeron lluvias de flores (472). Luego de glorificar a Krishna mediante himnos védicos, todos los sabios ahí reunidos regresaron a sus respectivas ermitas (474). Maharaja Yudhisthira fue entonces a Hastinapura y consoló a sus tíos (Dhrtarastra y Gandhari) (475), y comenzó a gobernar el reino de acuerdo con los principios religiosos (476).

Capítulo Diez - La partida del Señor Krishna para Dvaraka

Después de que Bhismadeva y el Señor Krishna iluminaron a Maharaja Yudhisthira con sus palabras, los recelos de éste quedaron erradicados, y él gobernó la Tierra asistido por sus hermanos menores (482). Luego, se describen las gloriosas y auspiciosas condiciones del reino durante su reinado (483-486).

Después de permanecer en Hastinapura por unos cuantos meses (para tranquilizar a Sus parientes) (488), el Señor Krishna se dispuso a partir para Dvaraka. Sintiendo el pesar de la próxima separación, los parientes de Krishna y todos los demás Lo adoraron de diversas maneras (494-497). «Absortas en las trascendentales cualidades del Señor... las damas que estaban en los techos de todas las casas de Hastinapura, comenzaron a hablar de Él. Esa conversación era más atractiva que los himnos de los Vedas» (498). Las damas ofrecieron muchas oraciones devocionales y de glorificación (499-514). Sonriendo y aceptando sus oraciones, y mirándolas misericordiosamente, el Señor Krishna partió de Hastinapura (515), acompañado por una fuerza defensiva enviada por Yudhisthira Maharaja. Después de viajar una gran distancia, el Señor Krishna llegó finalmente a Dvaraka (517).

Capítulo Once - La entrada del Señor Krishna en Dvaraka

El Señor Krishna entra en la hermosa y opulenta ciudad de Dvaraka (521), y es recibido por sus residentes con oraciones y celebraciones festivas (525-543). Después de entrar en casa de Su padre Vasudeva y de ser recibido ahí con gran afecto (551-552), entra en Sus palacios (553), donde Sus reinas Lo reciben con gran éxtasis y devoción (556).

Capítulo Doce - El nacimiento del Emperador Pariksit

En respuesta a un pedido de Saunaka Rsi, Suta Gosvami cuenta cómo mientras Maharaja Pariksit se hallaba en el vientre, fue salvado por el Señor Krishna de un arma brahmastra, y cómo el niño vio al Señor en esa ocasión (577-580). Suta pasa a describir el nacimiento de Maharaja Pariksit (582) y las ceremonias natales correspondientes, durante las cuales los eruditos brahmanas, expertos en la ciencia astrológica y satisfechos con la generosa caridad dada por Yudhisthira, instruyeron al rey en lo referente al futuro del niño (583-588). Ellos señalan que el niño será un gran devoto y un gran rey, tal como los grandes reyes del pasado védico, e incluso como el Señor Siva, el Señor Rama y el Señor Narayana (591-604). El hijo de Yudhisthira se volvería célebre como «Pariksit» (el examinador) porque llegaría a examinar a todos los seres humanos en busca de aquella personalidad que vio en el vientre (610).

Después, Maharaja Yudhisthira ejecutó tres sacrificios de caballo a fin de contrarrestar los pecados en que incurrió al pelear con sus parientes en la Guerra de Kuruksetra (612-615). El Señor Krishna, que había sido invitado al sacrificio, permaneció en Hastinapura por unos cuantos meses, al cabo de los cuales regresó a Dvaraka (618-619).

Capítulo Trece - Dhrtarastra se va del hogar

Después de ser iluminado por Maitreya, Vidura regresó a Hastinapura al palacio de los Pandavas (621). Ahí fue recibido por sus parientes con gran afecto (624), e interrogado por Maharaja Yudhisthira acerca de sus viajes (629-634). Dhrtarastra, después de que su hermano menor lo instruyó con palabras fuertes acerca de lo temporal e ilusorio de la vida familiar y mundana, y le advirtió de su propia muerte inminente (642-653), cortó de inmediato el fuerte vínculo del apego familiar, y se fue del hogar seguido por su esposa Gandhari para «emprender el camino de la liberación» (654).

Mientras Yudhisthira (junto con sus hermanos y Sañjaya) estaba lamentando la misteriosa desaparición de Dhrtarastra y Gandhari (así como también la desaparición de Vidura), Narada Muni apareció (663) y les erradicó de la congoja impartiéndoles instrucciones filosóficas (666-675) y prediciendo el futuro de Dhrtarastra y su esposa (676-677). Él explica que ellos se habían ido a los Himalayas (acompañados por Vidura) (678) a dedicarse al astanga-yoga, a fin de prepararse para la muerte (679). En cinco días —explicó Narada—, Dhrtarastra iba a abandonar el cuerpo, el cual iba a quemarse y reducirse a cenizas, su esposa iba a entrar en el fuego (684-685), y Vidura abandonaría ese lugar (para ir a peregrinar).

Capítulo Catorce - La desaparición del Señor Krishna

Al ver que durante varios meses, Arjuna no había regresado de Dvaraka (a donde había ido a ver al Señor Krishna y otros amigos), Maharaja Yudhisthira comenzó a observar en la Tierra muchos presagios poco propicios (690). Cuando Arjuna regresó finalmente a Hastinapura con una actitud muy abatida (705), Yudhisthira le preguntó por varios amigos y parientes que estaban en Dvaraka (706), y debido a que Arjuna había perdido el brillo del cuerpo también le preguntó a él cómo estaba (718). Yudhisthira concluyó que la causa del abatimiento de Arjuna debía de ser que su muy íntimo amigo, el Señor Krishna, había desaparecido de la Tierra (722).

Capítulo Quince - Los Pandavas se retiran oportunamente

Lamentando la partida de Krishna, Arjuna tiene reminiscencias acerca de las gloriosas actividades de Krishna en relación con él y los Pandavas, especialmente el haberle dado a él [Arjuna] todo el poder y haberlo protegido de diversos enemigos y peligros (727-749). Él le cuenta a Yudhisthira que fue vencido por un cierto número de «infieles pastores de vacas», mientras custodiaba a las esposas de Krishna (750), y le cuenta de la destrucción de la dinastía Yadu (752). Luego, meditando en las instrucciones del Señor Krishna, la mente de Arjuna se tranquilizó y se limpió de la contaminación material (755).

Al oír que el Señor Krishna había regresado a Su morada y que la dinastía Yadu había concluido su manifestación terrenal, Maharaja Yudhisthira decidió ir de vuelta al hogar, de vuelta a Dios (763). Viendo el comienzo de la influencia de la era de Kali, Yudhisthira pone en el trono a su nieto, Pariksit, como emperador del mundo, renuncia a su reino, y se va del hogar a prepararse para ir de vuelta a Dios (769-770). Después, los hermanos menores de Yudhisthira (los Pandavas), así como también la reina Kunti, Vidura, Draupadi y Subhadra, siguieron los pasos del rey y regresaron al hogar, de vuelta a Dios (778-783).

Capítulo Dieciséis - Cómo Pariksit recibió la era de Kali

Maharaja Pariksit comienza a gobernar el mundo (785), conquista todas las regiones del planeta y cobra tributos a sus respectivos gobernantes (798). Adondequiera que el rey iba, oía hablar de las glorias de sus grandes antepasados y de los gloriosos actos del Señor Krishna (801).

Mientras tanto, la personalidad de los principios religiosos, Dharma, en la forma de un toro, se encontró a la personalidad de la Tierra en la forma de una vaca, la cual se estaba lamentando mucho. Dharma le pregunta cuál es la causa de su lamentación (804), conjeturando que se debe a las condiciones poco propicias provocadas por la era de Kali (810). Ella le responde a Dharma, explicándole que se está lamentando porque ante la ausencia del Señor Krishna, la era de Kali ha difundido su influencia por todas partes (813-816).

Capítulo Diecisiete - Castigo y recompensa de Kali

Mientras la Tierra y la personalidad de la religión estaban conversando de ese modo, Maharaja Pariksit llegó a la orilla del río Sarasvati. Ahí observó que un sudra, vestido de rey, estaba golpeando con una maza a una vaca y a un toro (827). El rey lo regañó (a la personalidad de Kali) (830-832), indagó la identidad del toro (833), lamentó la sufrida condición de éste y prometió protegerlo (834).

El rey le preguntó a Dharma que quién le había cortado tres de sus patas (838). Dharma responde diciendo: «Es muy difícil determinar quién es el malhechor específico que ha provocado nuestros sufrimientos ya que estamos confundidos con todas las diferentes opiniones de los filósofos teóricos» (844). Pariksit Maharaja concluye que el toro es la personalidad de la religión (849) y declara que de sus cuatro patas, que representan la austeridad, la limpieza, la misericordia y la veracidad, tres están rotas «debido a la irreligión que se ha difundido por doquier en la forma del orgullo, la lujuria y la embriaguez» (850). Él prosigue y declara que ahora la personalidad de Kali también está tratando de destruir la única pata restante que representa la veracidad (852). En relación con la personalidad de la Tierra, la vaca, Maharaja Pariksit explicó que, al ser abandonada por la Personalidad de Dios, ella «lamenta su futuro... ya que ahora la gobiernan y disfrutan hombres de clase baja que se hacen pasar por gobernantes» (854).

Cuando, después de apaciguar a la vaca y al toro, Pariksit se dispone a matar a la personalidad de Kali, Kali se entrega (856). Maharaja Pariksit le perdona la vida y le ordena que abandone su reino (858), pero como el reino de Maharaja Pariksit se extendía por todas partes, Kali le pidió al rey que le asignara algún lugar en el que pudiera vivir permanentemente bajo la protección del gobierno (864). Ante ese pedido, Maharaja Pariksit le dio permiso de residir en lugares en los que hubiera juegos de azar, bebida, prostitución y matanza de animales y donde hubiera oro (865-867).

«Luego, Maharaja Pariksit restableció las patas que la personalidad de la religión [el toro] había perdido, Yamaraja mediante actividades alentadoras, hizo que la condición de la Tierra mejorara considerablemente» (870).

Capítulo Dieciocho - Maharaja Pariksit es maldecido por un niño brahmana

Después de glorificar a Maharaja Pariksit (875) y de ser glorificado por los sabios reunidos (885), y después de que ellos le pidieran que siguiera narrando los nectáreos pasatiempos del Señor (890), Suta Gosvami narra la maldición de la que Srngi, el niño brahmana, hizo objeto a Maharaja Pariksit.

Una vez, mientras Maharaja Pariksit se encontraba de cacería en el bosque, se sintió sumamente fatigado, hambriento y sediento, y entró en la ermita del sabio Samika Rsi a buscar agua (902). El sabio, absorto en la meditación (904), no se dio cuenta de la presencia del rey y, por lo tanto, no lo recibió como era debido. Pariksit, sintiéndose desdeñado y enfureciéndose (por disposición del Señor) (905), enguirnaldó con una serpiente muerta al sabio meditativo, y luego se fue (907). Para vengarse, Srngi, el hijo del sabio, haciendo un uso indebido de su poder brahmínico, maldijo al rey, condenándolo a morir en siete días por causa de la mordida de una serpiente alada (914). Al volver a la conciencia externa, Samika Rsi, quien no había tomado la ofensa del rey muy en serio, lamentó mucho el pecaminoso acto que había cometido su hijo al maldecir al rey (917), explicando que, con la destrucción del régimen monárquico habría grandes desórdenes sociales y la sociedad se degradaría (919).

Toda esta situación se creó por la voluntad del Señor, tan sólo para llamar al rey de vuelta al hogar, de vuelta a Dios, y para hacer que el rey se reuniera con el sabio Sukadeva Gosvami, quien le expondría el Srimad-Bhagavatam, beneficiando con ello a todas las personas de la caída era de Kali (926).

Capítulo Diecinueve - La aparición de Sukadeva Gosvami

Mientras Maharaja Pariksit regresaba al hogar lamentando la ofensa que le había hecho al sabio (929), recibió la noticia de la maldición de que lo había hecho objeto el niño brahmana. Tomando esto como la misericordia del Señor (porque ello sería la causa de su indiferencia hacia las cosas mundanas) (933), se sentó en la ribera del Ganges a ayunar hasta la muerte y a entregarse a los pies de loto del Señor Krishna (935).

En esa ocasión, grandes sabios y reyes de todas partes del universo llegaron ahí a presenciar el glorioso evento (939). Después de recibirlos con respetuosas oraciones, Maharaja Pariksit les pidió que le hablaran «del inmaculado deber de todos en todas las circunstancias, y específicamente de aquellos que están a punto de morir» (957).

En ese momento, el gran sabio Sukadeva Gosvami entra en la asamblea (958). Reconociéndolo como un gran santo, todos los sabios reunidos le ofrecen respetos. Él toma su excelso asiento (961), y Pariksit Maharaja le ofrece oraciones de glorificación (964) y le dice luego: «Tú eres el maestro espiritual de grandes santos y devotos. Por lo tanto, te ruego que me enseñes cuál es el camino de la perfección para todas las personas, y especialmente para aquel que está a punto de morir (969). Por favor, hazme saber lo que un hombre debe oír, cantar, recordar y adorar, y también lo que no debe hacer. Por favor, explícame todo eso» (970). Después de que el rey lo interrogó de esa manera, la gran y poderosa personalidad, Sukadeva Gosvami, comenzó a responder (972).

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