El Espíritu Verdadero
La explotación y la renunciación, bhukti-mukti-sprha; la tendencia a explotar y la tendencia a renunciar. Cuando uno ha comido demasiado, como una reacción, uno quiere abstenerse de comer. La liberación, moksa, es solo una reacción de la explotación. Puede parecer que estamos tras la búsqueda de deber, dinero, placer sensorial y liberación {dharma, artha, kama, moksa}, pero es un examen externa y parcial de nuestra experiencia. Con un profundo aprecio encontraremos que estamos ardientemente anhelando solo rasam, sundaranam, la satisfacción más plena, la belleza perfecta. Drama, artha, y kama no pueden satisfacer nuestro anhelo interno. Aún moksa, la liberación del anhelo presente, no es la meta.
La mera liberación de lo negativo es artificial. La vida debe tener su cumplimiento; todo tiene su cumplimiento y su posición necesaria. La vida no es el medio para nada, y cero no puede ser la suma total de nuestra existencia. La conclusión es infinita, no cero. La mera liberación, permanecer en un gran y profundo dormitar, es destructivo e inconcluso. No puede ser el objeto de la creación del objeto de nuestra existencia.
El otro lado debe ser buscado, el cid-vilasa {el plano trascendental dinámico} ¿Y donde podemos conseguir eso? Aquí, en este mundo esta la explotación, y allá es justo lo opuesto, la dedicación. Ambas, explotación y renunciación deben ser eliminadas, y debemos vivir en el tercer plano. Ese tercer plano es la vida de la dedicación. Una vida de deber, no a cualquier parte sino al todo: ‘Yo vivo para el todo, y ese todo es una parte del Señor Krsna.’ Este es el único medio para ser amante de la belleza. De esa manera tenemos que entender, y marchar hacia delante. Y eso es lleno, perfecto en sí mismo. Ninguno de estos dos, lo negativo y la renunciación de lo negativo, pueden traernos verdadera ganancia positiva. Lo positivo no es un mero abandono de la experiencia negativa. Lo positivo tiene sus propias características. Debemos entrar en contacto con lo positivo, sat-cit-ananda, satyam, tvam, sundaram. Debemos someternos nosotros mismos en todas las fases, cualquier cosa es posible para nosotros.
No importa mucho que uno sea un hombre casado o un sannyasi. Lo que se debe ver es cuanto se ha ocupado intensamente uno mismo en el servicio del Señor. Con esta visión, un hombre casado puede estar encima de un sannyasi. Durante le época de Mahaprabhu habían muchos devotos ghrasthas, pero esa era solo su forma externa. Su verdadero espíritu era todo para Gauranga. El servicio es necesario. En cualquier posición que uno pueda estar, no importa mucho. Los ghrasthas tienen una posición, pero cuando la necesidad viene, ellos deben sacrificar todo por Krsna. Toda la dedicación, la reverencia por el todo; no importa en que posición uno este viviendo allá. El anhelo interno, el fuego, la dedicación dentro, son necesarios. Puede que no sean encontrados en un sannyasi sino en un ghrastha, vanaprastha, brahmacari, o cualquiera. Queremos la sustancia y no la forma: el fuego dentro, el fuego que arde a causa de la separación de Krsna.
