El Anhelo de Rendirse es Nuestra Riqueza
Cuando alcanzamos la posición más elevada de desilusión, entonces a veces, de una u otra manera, desde el fondo de nuestro corazón oramos, ‘Oh Señor, estoy desamparado, salvame. Estoy bajo el control de tantos enemigos en la forma de amigos. Semejante posición desamparada estoy sosteniendo, mi Señor. Desde tiempo inmemorial estoy sirviendo a todos estos maestros, pero ellos no están satisfechos con mi servicio. Ahora yo mismo me encuentro en esta posición desamparada, mi Señor. Solo debes venir por Tu propio acuerdo, y Tu mismo imponerte. Entonces, ellos volarán por temor a Ti. De otra manera, no tengo esperanza.’ Esta clase de ardiente suplica desde el fondo del corazón hacia el Señor, eso es lo que es necesario para nosotros.
Con nuestra fe y ardiente deseo podemos aspirar a esa misericordia. Si aumentamos la cualidad de nuestra negatividad, el sentimiento de que somos tan bajos, lo positivo será automáticamente atraído. Debemos tratar de incrementar el poder de nuestra posición como una unidad negativa. Trinad api sunicena {sintiéndose más bajo que la hierba, dainyam [humildad, atmanivedana, rendición. Anhelar la rendición es nuestra riqueza. Somo el sakti, la potencia, y la potencia se refiere a la unidad negativa del Positivo, el Potente. Debemos incrementar nuestro lado negativo, nuestro anhelo. El Positivo será automáticamente atraído hacia nosotros.
Cualquier belleza y cosas valiosas que tengamos que cruzar, no debemos sino nosotros mismos rendirnos a ellas. Ese es el criterio. Si encontramos cualquier cosa superior en nuestra vecindad, nuestra apreciación significa rendirse a eso. De acuerdo al grado de nuestra rendición, debemos medir que grado de cualidad de verdad hemos encontrado. Eso puede ser medido solo de acuerdo al grado e intensidad de rendición, cuanto podemos rendirnos a eso que hemos encontrado, al punto de no retorno. Y los verdaderos devotos no conocen satisfacción ni realización. Ellos no sienten ningún trazo de satisfacción de que han alcanzado algo. Nunca. La íntima dulzura de la verdad y sus características infinitas son tales. La verdad atare. Puede atraer al más alto grado y magnitud.
