Satyaraj Das

Los 6 Goswamis de Vrindavan

Índice

Introducción Prólogo Raghunatha Das Gosvami Gopal Bhatta Gosvami Rupa Gosvami Sanatana Gosvami Raghunatha Bhatta Gosvami Jiva Gosvami Addenda Apéndice

INTRODUCCIÓN

Durante los últimos cien años, el avance tecnológico nos ha deparado muchas ventajas y comodidades modernas con respecto al período preindustrial. El hombre controla el poder del átomo, lanza sondas para fotografiar y cartografiar planetas distantes, explota el lecho oceánico, y continúa haciendo descubrimientos significativos en los campos de la química, la física y la biología natural. La tecnología del hombre es hoy más avanzada de lo que jamás esperó que fuera.

Sin embargo, por cada enfermedad curada surge una nueva. Hombres y mujeres se preguntan en voz alta por su futuro en un mundo lleno de armamentos nucleares. Mientras esperan pacientemente la destrucción, los seres humanos viven con las sabandijas en los grandes núcleos urbanos y el crimen violento se cierne sobre vecindarios que una vez fueron tranquilos. De este modo, si bien puede que la tecnología haya mejorado, en muchos sentidos nuestra calidad de vida no lo ha hecho.

Hemos reemplazado inadvertidamente la tranquilidad por la tecnología, y, en consecuencia, buscamos una alternativa viable. Esto no quiere decir que la tecnología sea necesariamente algún enemigo malintencionado que debe evitarse a toda costa. Hay maneras apropiadas de hacer un buen uso de la tecnología, la cual puede entonces convertirse en ventaja para el aspirante espiritualista. Este libro, por ejemplo, no podría imprimirse ni circular ampliamente sin el uso de la tecnología moderna.

De hecho, los más grandes instructores religiosos han enseñado que toda búsqueda espiritual puede llevarse a cabo plenamente mientras se existe en el "aquí y ahora", haciendo un pleno uso de la naturaleza material. Uso, pero no abuso. A través de la historia, los grandes sabios y profetas supieron que el abuso de la naturaleza material engendra un concomitante autoabuso. Lo que uno siembra, eso cosecha. Acción y reacción. Causa y efecto. Karma.

La sociedad contemporánea es un buen ejemplo de ello. Cuanto más avanzados nos volvemos, tanto más parecemos explotar nuestro ambiente. Y hemos de sufrir nosotros mismos las consecuencias. Así, pese a tener acceso a cada amenidad moderna, aún experimentamos un gran vacío, una carencia, una cavidad que necesita desesperadamente ser llenada. Algo falta. Ello puede atribuirse fácilmente a nuestra resuelta y ansiosa búsqueda materialista (o tecnología), la cual, nunca logra su finalidad: A saber hacer feliz a la gente. El resultado neto es que muchos han decidido buscar con afán la espiritualidad. Paso a la Nueva Era.

Mientras algunos autores y críticos sociales consideran que la consiguiente búsqueda de conocimiento espiritual por parte del hombre constituye el resultado positivo de un mundo desquiciado por el avance secular, hay otra escuela -y a justo título!- que trae a la luz un inherente lado malo de la "iluminación" de la Nueva Era. Actualmente estamos asediados, dicen ellos, por un exceso de extravagancias metafísicas y místicas, y el resultado es que la mente rechaza la espiritualidad del mismo modo que inicialmente rechazaba el materialismo. Y así se tiene una especie de juego del gato y el ratón, en el que uno rechaza el adelanto material a cambio de vida espiritual, y luego rechaza la vida espiritual a cambio de la misma clase de adelanto material que había rechazado en primer lugar. El juego continúa; la persecución avanza y retrocede; la mente se tambalea. Como resultado de ello, la gente en general se compromete con una especie de materialismo moderado.

Tal confusión fue abordada hace quinientos años por los Seis Gosvamis de Vrndavana: Sri Rupa Gosvami, Sri Sanatana Gosvami, Sri Raghunatha Bhatta Gosvami, Sri Raghunatha Das Gosvami, Sri Jiva Gosvami y Sri Gopal Bhatta Gosvami. Lejos de sugerir que uno alzara los brazos al cielo con frustración, resignándose a un destino de complaciente materialismo, ellos propusieron una sensata doctrina de práctica devocional que culmina en amor divino. Tanto el procedimiento científico calculado (sadhana-bhakti) como la espontaneidad mística (raganuga-bhakti) cumplen un papel en la teología de los Gosvamis. En su sistema, uno alza las manos al cielo, pero no con desilusión o resignación. Mas bien, uno eleva las manos glorificando el Supremo.

Pero esta glorificación no es caprichosa. No es una filosofía inventada o sentimental, propuesta por almas condicionadas que tienen sentidos imperfectos y la tendencia a ilusionarse, a cometer errores y engañar. Antes bien, es un exhaustivo proceso teísta, que está profundamente arraigado en una consagrada tradición literaria que tiene como fuente los textos védicos divinamente inspirados de la antigua India. Esta inmersión en comentarios literarios fidedignos, tan característica de los Seis Gosvamis, tuvieron la laboriosa, aunque también amorosa, tarea de analizar minuciosamente las escrituras para beneficio de todos los buscadores espirituales.

Su empeño fue explicado por Srinivasa Acarya, un gran santo y erudito de principios del siglo XVll. En la segunda estrofa de su Sri Sri Sad-Gosvami-astaka, un canto de alabanza de los Seis Gosvamis, él deja en claro que la contribución más importante de ellos fue la de "estudiar minuciosamente todas las escrituras reveladas con el propósito de establecer principios religiosos eternos para beneficio de todos los seres humanos". En otras palabras, antes que contribuir con más comentarios especulativos a un mundo religioso ya confundido, ellos se valieron de la lógica y la razón para analizar científicamente todas las escrituras existentes. Ellos transmitieron en sucesión discipular las conclusiones de los maestros precedentes y de los compiladores de las escrituras. De esta manera, buscaron aliviar el sufrimiento de la humanidad.

La gente está sufriendo debido a la falta de conocimiento. Esto se ve claramente en la confusión que existe hoy en día, especialmente en los países occidentales seculares. Como se ha declarado anteriormente, cuando se está materialmente exhausto, uno se vuelca hacia la religión. Pero sin la guía apropiada, la búsqueda religiosa puede también llevar a la confusión, y entonces uno vuelve a refugiarse en la vida materialista que conoce tan bien. Pero la obra de los Gosvamis puede salvarlo a uno de ese constante dilema recurrente tan característico de la sociedad actual. Cuando se aplica de una manera apropiada, su filosofía de yukta-vairagya, o "renunciación práctica", resuelve la incompatibilidad entre la tranquilidad y la tecnología. Ellos enseñaron la utilización apropiada de los fenómenos materiales. Es decir, todo está destinado a utilizarse en el servicio de la Verdad Absoluta. El procedimiento confidencial y detallado de cómo hacerlo fue revelado por los Seis Gosvamis.

Antes de saborear los aspectos específicos de su sistema filosófico, así como la vida y la obra de los Seis Gosvamis, quizá sea útil describir brevemente la vida de Sri Caitanya Mahaprabhu, quien apareció en Bengala Occidental, en la India, a finales del siglo XV. Sri Caitanya fue conocido por Sus seguidores como una encarnación del Señor Krishna en el papel de Su propio devoto. Fue Sri Caitanya quien inspiró a los Seis Gosvamis en su búsqueda espiritual, por lo que debe considerarse indispensable para este estudio alguna información acerca de Su vida, con especial atención a las situaciones específicas en las que El se encontró por vez primera con cada uno de los Gosvamis.

SRI CAITANYA MAHAPRABHU

Durante un eclipse lunar en el invierno de l486 d. C., los afortunados habitantes de Navadvipa, una pequeña aldea de Bengala Occidental, en la India, fueron testigos del nacimiento de Visvambhara Misra, quien más adelante sería conocido como Sri Caitanya. Los comentadores tradicionales han subrayado que este nacimiento "invernal" tuvo un gran significado simbólico. El sistema de yoga de Sri Caitanya, centrado en el canto y la danza-la plenitud natural del alma en comunión con Dios- estaba especialmente recomendado en las escrituras para la actual era de Kali, el "invierno" de las cuatro eras cíclicas que se mencionan en la literatura védica sánscrita de la antigua India.

Estas escrituras predecían que una encarnación de la Verdad Absoluta descendería (avatar) para enseñar el canto de vibraciones sonoras espirituales, la meditación mantra, como una ciencia yóguica. Cuando esto se hace en congregación se denomina sankirtana y cuando se hace como meditación privada, en voz baja y con un rosario, se denomina japa. Ambas formas de canto (kirtana) fueron enseñadas por Sri Caitanya y expuestas sistemáticamente por los Seis Gosvamis de Vrndavana.

Habiendo cumplido a la profecía de las Escrituras, que no sólo vaticinaba Su misión de sankirtana sino también mencionaba específicamente Su linaje y algunas de Sus actividades místicas, Sri Caitanya fue gradualmente aceptado por Sus seguidores íntimos como una manifestación de Radha y Krishna. De hecho, los biógrafos más importantes de Sri Caitanya, como Vrndavan das Thakura, Sri Murari Gupta. Locanat das Thakura y especialmente Srila Krishna das Kaviraja, han señalado que tanto la manifestación femenina de Dios (Srimati Radharani) como la manifestación masculina (Sri Krishna) danzan juntos en el cuerpo de Caitanya Mahaprabhu. Por intermedio de Sus seis Gosvamis, El enseñó esta danza al resto del mundo.

Pero antes de que ello ocurriera, Sri Caitanya se distinguió como un erudito sin precedentes. Esto era importante. El y Sus seguidores anticiparon que el proceso de cantar y danzar podría ser ridiculizado como un mero sentimentalismo e incluso histeria, y de hecho por algún tiempo fue mal interpretado de esta manera, pero el propio ejemplo de erudición madura de Sri Caitanya y de los Gosvamis después de El, habría de acabar con toda esa especulación infundada. Quienes se han dado tiempo para investigar la obra de Sri Caitanya y de Sus seis Gosvamis, han visto que estas personalidades no eran meros sentimentalistas. La devoción estaba equilibrada por la razón, y por lo tanto la acusación