Sabidurías Védicas por Swami B.A. Paramadvaiti

¡No Te Arriesgues!

¿Nacer otra vez con Forma Animal?

La costumbre de la vida común y corriente de afán por lo material, ocasiona un descuido grave y desafortunado de las cosas importantes, además del desprecio por las consecuencias. A tal punto se llega en esto que, por ejemplo, la inmensa mayoría no logra ver el movimiento de las entidades vivientes, manifiesto en la toma de nacimientos en las distintas especies de vida.

Para rescatar la visión debes reflexionar y, aunque sea por instantes, pensar que tu alma es la que se encarga, con la continua acción, de escoger la forma física que tendrás en el próximo nacimiento. Que es a través de tu cuerpo astral, tus deseos, tus karmas o reacciones acumuladas en esta vida, que vas a alcanzar una forma determinada, ya sea como persona, animal o vegetal.

Es necesario saber que quien nace como ser humano puede provenir de alguna especie superior, de otra similar o de una especie inferior. Por lo general, los nacimientos previos no se recuerdan, pero esto no impide que desciendas de tu posición en cuerpo humano, por negligencia con tus propios deberes actuales, para nacer nuevamente como un animal.

¡Ésta es una razón suficiente para cambiar tu forma de vivir y de relacionarte con los animales! Pero con visión más amplia, no se trata sólo de la matanza de los animales, sino de los tipos de conducta equivocada, como llevar una vida carnal, ignorante y apasionada. Una vida sin buscar la Causa Superior y Espiritual lleva, por el contrario, a la vida animal enfocada sólo a comer, dormir, aparearse y defenderse, hasta llegar a ignorar que los animales también hacen esto, y por cierto, mejor que muchos seres humanos.

Un elefante come más que tú; un oso duerme más que tú; un mono o un gallo tienen más sexo que tú y un tigre es más eficiente en defenderse que tú mismo. Entonces, ¿qué tan grandiosos somos con nuestras armas, con nuestros métodos e invenciones?

Así, los químicos, pesticidas y tantas invenciones, sólo causan daño. Por otro lado, la vida moderna es de derroche, placeres, etc., y aunque, de antemano, sabemos de la insatisfacción que causan, que degradan, aún así se busca satisfacción en la vida sexual, tener una vida familiar con una hermosa compañera, es un noble ideal de protección de la sociedad, sin embargo cuando la vida sexual se descarría y se practica solamente para el placer del cuerpo mental, bajo el dominio de la seducción y la promiscuidad, entonces vienen las enfermedades, el desánimo, la falta de aliento e insatisfacción, que generan la búsqueda de otros placeres nocivos.

En otras palabras, el que se degrada, lo hace porque ya no encuentra satisfacción y así, con esa mentalidad, ¿qué necesidad hay de un cuerpo que se utiliza para afectar a su propia familia? ¡Hasta abusar sexualmente de sus propios hijos!

La vida animal es inferior a la vida humana. Nacer como ser humano es un privilegio muy grande, pues incluye las ‘herramientas’ destinadas a la autorrealización, para conocerse a sí mismo, para entender que no somos la mente, ni la inteligencia, ni el ego falso; que no somos ni el cuerpo astral ni el sutil con la subconsciencia, mucho menos el cuerpo burdo hecho de tierra, fuego, agua, aire, éter. Y en esa privilegiada posición para la autorrealización, se debe entender el poder del deseo. Dios dice en la sagrada escritura llamada Bhagavad Gita, que lo que tú añores en el momento de la muerte, eso es lo que te va a llevar a tu próxima existencia.

De esta manera, deseos burdos te llevarán a un cuerpo burdo; deseos sutiles y astrales, te llevan a un cuerpo astral y deseos espirituales a un Cuerpo Espiritual con el cual ocuparse de la conciencia trascendental. Si en el momento de la muerte, se piensa en Dios, en Su cuerpo trascendental y en el servicio a Él, no se tiene que nacer más en este mundo material. Se habrá cumplido el propósito de las reencarnaciones, habiendo superado todos los deseos, agotado todos los recursos de diferentes cuerpos, formas, variedades de placeres y dolores.

Finalmente, éste debe ser el sublime deseo: Querer vivir en el Mundo Espiritual; tener Propia Identidad con Cuerpo Espiritual al servicio de Dios; estar en Su compañía, y para lograrlo debemos empezar a actuar con conciencia espiritual y prepararnos, aprovechando bien este cuerpo humano, con prácticas de vida y dieta sana, meditando en los Nombres de Dios, estudiando los Libros Sagrados, haciendo ofrendas y comiendo sólo prasadam, que es alimento vegetariano ofrecido a Él; siendo amables, bondadosos, agradecidos, compasivos con los demás; dejando la intoxicación del cuerpo y, en fin, trascendiendo variadas influencias materialistas.

Ésta es nuestra tarea y único interés. Somos los beneficiarios y evolucionaremos saliendo de los repetidos nacimientos y muertes. Pero sobre todo complaciendo a Dios, siendo mejores ejemplos humanos y servidores, como lo enseña la Escritura Védica. De otra manera, si no queremos servir a Dios, entonces tendremos que servir ilusiones, servir nuestros valores materiales, a los militares, pero de todas maneras como servidores, hasta llegar a reconocer que no somos amos de nadie.

Para llegar a esto realmente, concluiremos que es a través del Amor que podemos servir, crecer felizmente y descubrir la ternura y la belleza de nuestro ser. Siendo servidores nos protegemos del riesgo de afrontar nacimientos inferiores para pagar karmas en el futuro.

Como seres humanos responsables, lo que nos atañe es evolucionar constantemente, siguiendo los hermosos principios de la autorrealización, que nos llevarán a vivir, en algún momento no muy lejano, allá en el mundo espiritual, allá donde Dios nos está invitando, ese hermoso y añorado ‘Sitio de Amor Espiritual”.

Swami B.A.Paramadvaiti

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