Sabidurías Védicas por Swami B.A. Paramadvaiti

Motorista Consciente

Aquellas personas que conducen alguna clase de vehículo, deben tomar en cuenta algunos consejos para el momento de subir a un carro, ya que al estar sobre un vehículo motorizado se tiene como responsabilidad la propia vida y la de los demás, debido a que existe la posibilidad de provocar alguna muerte, o salvar vidas en casos de emergencia. Sin embargo, los que estén en el carro dependen del conductor y la gran pregunta surge: El conductor ¿De quién depende?

La vida fue concedida para poder examinar la madurez de acuerdo a las actividades que se realizan para aprender a servir. En el momento que el orgullo se apodera de las personas ocurren los accidentes, si hay humildad, se aprende cada vez más que este cuerpo es temporal, y que en realidad los seres vivientes son almas espirituales que conducen el cuerpo, no son el vehículo, sino el conductor. Cada vez que ocurra un accidente, un tropiezo, se debe buscar la falla interna y no la falla del vehículo, el peatón no es castigado, pero el conductor sí, y cada metro, cada minuto, es un nuevo examen, nunca se puede confiar. En el momento de un accidente, de nada sirve decir que el conductor tiene dieciocho años manejando, puesto que sólo se considera el error cometido, así es la vida, Dios perdona, pero la Naturaleza no.

Todo ha sido entregado por Dios, la oportunidad de conducir, de aprender a ser responsables, todo con un propósito, y ese propósito no es el transporte en sí, el propósito real no es transportar personas de un lugar a otro, como Dios mismo es quien conduce Su creación, la cual ha creado para que ésta aprenda de Él, de la meta de las relaciones, de la esencia de todas las relaciones.

Es necesario comprender la Ley del Karma, la ley de la acción y reacción, pues un movimiento erróneo, un momento de falta de atención, desencadena una fatal reacción, tan peligrosa, que no se puede garantizar el no cometer errores. En otras palabras, al estar en el volante se depende únicamente de la misericordia, solo si Dios concede la gracia se puede conducir bien; el conductor es dependiente de Dios, debe ser sumiso y rendido a su voluntad, esto significa garantizar no atropellar a nadie, garantizar no ser la causa de dolor o ansiedad para otra gente, pues cada acción tiene una reacción y esto es sabido. Rendirse a Dios significa, ver a todo el mundo como hermanos y hermanas, los animales también son incluidos. Es requerimiento el ser prudente, porque se puede atropellar a cualquier entidad viviente, y luego habrá que pagar las reacciones.

Nunca conduzca con excesiva velocidad, demasiado cansado, y qué decir en estado de embriaguez, se deben calcular las sorpresas, los errores de los demás, con la correcta consciencia que todas las entidades tienen dependencia de la misericordia del Señor, ya que es Él quien dirige la vida de todos. Lo más importante de la vida no es solamente cómo conducir, lo importante también es tener conocimiento de hacia dónde conducir; si existe un destino importante y justificable, incluso un error, será perdonado, pero si sólo se actúa de manera egoísta y buscando disfrutes personales, no habrá perdón.

La vida no es sólo conducir, y el progreso de uno depende de cómo y hacia dónde se conduce, por eso antes de tomar el volante y acelerar su vida, el conductor debe saber hacia que punto se dirige, una consciencia responsable es un requisito básico, pero no es la meta. Se debe conducir con amor, porque sólo el amor traerá la meta del viaje, y es por el amor que se debe ser muy responsable, pues nadie sería capaz de atropellar a una persona que ama. Sin embargo, existe gente que atropella a los demás por gusto, y también los matan, ejemplo de esto son aquellos que les gusta vestirse con piel de otros seres vivos, o aquellos que desean poner en su plato todo lo que corra, nade o vuele. Así pues, no todo el mundo está preparado para recibir un mensaje de amor.

El mundo necesita personas que si estén listas de recibir este mensaje, por algo es que ya hay personas conscientes. Talvez algunos pensaban que aquí encontrarían un mensaje de una invitación de automotores, cuando en verdad es una invitación a conducir de mejor manera la vida para lograr llegar a un destino feliz, junto a los seres queridos. Quienes ya han tomado esta responsabilidad de conducir, deben aprender a ser los mejores conductores, los mejores padres de familia y los mejores amigos, está garantizado que cumpliendo esto no se arrepentirán, pues el amor es algo tan grande que permite el contacto con el infinito, teniendo la posibilidad de pedir Su misericordia, la misericordia de ser amorosos, por medio de ésta oración: "Oh, mi Señor déjame ser un instrumento de Tu amor". En sánscrito este mismo mantra u oración, es la más grande protección que existe para conducirse correctamente por esta vida:

Hare Krishna Hare Krishna
Krishna Krishna Hare Hare
Hare Rama Hare Rama
Rama Rama Hare Hare

Así como el coche debe mantenerse en buenas condiciones, seguro y bien equipado, donde no se permiten negligencias y las llantas deben de estar en buen estado, así mismo el cuerpo debe estar bien alimentado, sin químicos, sin pesticidas, y sin cadáveres, sin intoxicación y en la modalidad de la bondad, pues de ésta manera no se olvida la meta de la vida, y si existe algún problema con el vehículo, con el cuerpo o con la mente, se debe buscar un mecánico de confianza, quien sea experto y no engañe, y él es el Maestro Espiritual que enseña a mantener el cuerpo, la mente y el intelecto en buena sintonía para que facilite el viaje hacia el destino deseado, feliz viaje.

Swami B.A.Paramadvaiti

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