Sabidurías Védicas por Swami B.A. Paramadvaiti

La Sana Unidad como Meta

El milagro de la vida demanda acción continua, pues el movimiento hace parte de su esencia. En nuestro mundo, desafortunadamente, los actos del ser humano se ejecutan conforme al concepto materialista de la vida, caracterizado por el egoísmo y los intereses personales, que convierten la existencia en un campo de batalla donde reinan los antagonismos, las divisiones, las separaciones, las disputas, el egoísmo, etc. Esto desde luego genera serios trastornos en el planeta.

Para superar los antagonismos y todo lo que nos impida actuar juntos para mejorar el estado actual de las cosas, debemos partir de la idea de que nuestras acciones no pueden dañar a los demás seres. La sana unidad como meta se refiere a la necesidad de trabajar unidos en aras del bien común, si bien con la conciencia de que Dios es el único que puede dar consistencia real a dicha unión, y el conocimiento para obrar en forma correcta.

El contacto con Dios da sentido a toda unión en la medida en que Él es el verdadero Padre de todos. Por eso debemos afianzar nuestra relación con Él, pues de eso depende la conciencia requerida para actuar por el bien en general. Como hermanos estamos llamados a alcanzar metas comunes.

El camino de la relación con el Señor Supremo se denomina en sánscrito bhakti-yoga. Srila Prabhupada, maestro espiritual proveniente de India, menciona en uno de los significados de la escritura sagrada llamada Srimad Bhagavatam (7, 7, 38) que acercarse al Señor no es difícil. Lo único que debemos hacer es sentarnos, meditar en la Superalma (o el aspecto de Dios presente en el corazón), cantar para el Señor y escuchar el relato de sus glorias. Según el gran maestro de la India, el bhakti-yoga (o la meditación en Dios) permite desarrollar amor puro por el Señor y avivar el anhelo de servirlo, conforme a sus deseos. En el Bhagavad-Gita dice Dios mismo (6, 47): “Y de todos […], aquel que tiene […] fe y siempre se refugia en mí, piensa en mí y me presta un amoroso servicio trascendental, es el que está más íntimamente unido a mí por medio del yoga, y es el más elevado de todos. Ésa es mi opinión”.

Servir a Dios necesariamente nos lleva a servir a todos los seres vivientes. Cuando se construye un ashrama o un templo, por ejemplo, para estudiar las Escrituras Sagradas, orar a Dios y meditar en Él, se ejecuta una acción basada en principios divinos que trae un beneficio espiritual colectivo. Asimismo, la Casa de la Sabiduría Védica es uno de esos proyectos inspirados en el servicio a Dios. En este lugar se cuida a los enfermos y se apoya a personas que necesitan apoyo moral. También, el grupo dicta conferencias sobre la administración adecuada de los recursos naturales, con el criterio de que debemos respetar a la Madre Tierra, que nos acoge y favorece de manera permanente con la sombra de los árboles, por ejemplo, el sabor de las frutas, el color de las flores, etc. La naturaleza además nos ha dado un regalo especial: la presencia de Sri Tulasi, el árbol sagrado de la cultura védica, que nos bendice.

Cuando nos relacionamos con la divinidad, la familia, que es el núcleo de la sociedad, se consolida. Dios nos ha enseñado que el amor implica la atención y la protección de los seres queridos, así como la preocupación por su bienestar y la disposición concreta a servirlos. Este concepto profundo del amor hace que todos los hogares se mantengan juntos y felices.

Ahora bien, tanto la familia como la sociedad se benefician enormemente cuando aceptan la guía de un sirviente de Dios, pues los monjes peregrinos transmiten el mensaje de la unión, legado en las Escrituras sagradas. Ellos nos explican los textos sagrados, así como los pormenores del servicio a Dios y por lo mismo la manera en que se puede extender a los demás el concepto de unión, que abarca desde luego la tolerancia y el respeto hacia los demás.

La sana unidad como meta es el servicio a la sociedad con humildad, responsabilidad y sabiduría, producto de nuestro compromiso y preocupación por los problemas comunes. Pero es necesario acercarse a Dios. Ser conscientes de Dios implica servir, actuar; todo servicio o acto resulta benéfico cuando se realiza con el conocimiento que nos ha legado Dios a través de las Escrituras y sus devotos peregrinos.

Muchas gracias por su atención Swami B.A. Paramadvaiti

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