Sabidurías Védicas por Swami B.A. Paramadvaiti
La no violencia comienza en su casa
Querido amigo, todos soñamos con un mundo de paz: los políticos ganan sus campañas prometiendo la paz; las personas muy asustadas por el aumento de la violencia y la criminalidad se preguntan por el origen de tanta agresividad entre los seres humanos; esposas y esposos, hermanos y hermanas, profesores y alumnos, se ruegan unos a otros: “por favor, sea menos agresivo“. Todos buscan un ambiente de paz donde reine la convivencia tranquila.
Sin embargo, a pesar de tantas súplicas, hay algo que anda mal, pues sigue sin haber paz y la agresión y las frustraciones individuales llenan la atmósfera continuamente en todas las áreas. Así, podemos ver cómo en los sitios donde trabajamos y estudiamos existe una continua atmósfera de hipocresía, de odio suprimido por el temor de perder el trabajo o algún privilegio. En estas circunstancias acudimos a la gran sabiduría védica en busca de una guia.
La situación de nuestro hogar está en nuestras manos. La paz que tanto añoramos no viene por sí misma; primeramente tenemos que analizar todo lo que ocurre dentro de nuestro hogar y hacer todo lo posible para eliminar las influencias de la pasión y de la ignorancia.
Los Vedas analizan las características tanto del carácter como del proceder de cada persona con relación a la predominancia de las tres modalidades de la naturaleza material. Las tres modalidades son:
- Bondad (Satua).
- Pasión (Raya).
- Ignorancia (Tama).
Estas tres modalidades de la naturaleza material son influencias que rigen todo lo que existe en este mundo material. Más allá de ellas existe la bondad pura que es alcanzada por almas autorrealizadas. Por lo tanto, para las demás personas que se encuentran bajo la influencia de las tres modalidades de la naturaleza material, la bondad pura es considerada como un sueño, un ideal muy difícil de comprender por la condición que establecen las modalidades.
Ahora compararemos las tres modalidades de la naturaleza con los tres colores primarios:
- Amarillo: bondad.
- Rojo: pasión.
- Azul: ignorancia.
Cuando estos colores se mezclan producen millones de colores diferentes, de igual forma al mezclarse las modalidades de la naturaleza material producen millones de carácteres, formas de hablar, dormir, recrearse, trabajar, etc.
Además, existen elementos externos que influencian al ser viviente hacia una determinada modalidad de la naturaleza material, así:
- Un bello paisaje inspira bondad.
- Una película de imágenes sensuales incentiva nuestros deseos sensuales (pasión).
- Cualquier exposición a crueldad y explotación produce ignorancia.
La influencia de las modalidades también se encuentra presente en el alimento, por ejemplo:
- El comer frutas y granos produce entusiasmo y claridad en la conciencia del consumidor.
- Ajíes, comida fermentada, comida industrializada y azúcar blanca producen pasión en el consumidor.
- Carnes, pescados y huevos producen agresividad e incapacidad de apreciar valores superiores.
La familia es el núcleo de la sociedad; y si en el mismo hogar diariamente se consumen alimentos en ignorancia y pasión, estas serán las modalidades que regirán en cada uno y en toda la sociedad.
Así, este principio de las modalidades se puede aplicar a todo campo de acción y aprendizaje. En otras palabras, nada de lo que vemos es accidental, somos influenciados por las modalidades de acuerdo a las actividades que hemos realizado anteriormente, este principio en los Vedas se denomina “karma”, la ley de acción y reacción.
Por lo tanto, querido lector, la actual situación de nuestra sociedad corresponde a un reflejo del condicionamiento presente de las modalidades de la naturaleza material, situación que predomina desde el zapatero hasta el presidente.
Los líderes militares piden que se gasten millones en sus armas bélicas y la industria de los medios de comunicación consigue sus licencias confabulados con los políticos para exponer al pueblo a infinitas variedades de elementos de pasión e ignorancia.
La bondad brilla por su ausencia tanto en los medios de comunicación como en la educación. El dinero es descrito como lo más importante en este mundo y se sabe muy bien que quienes tienen mucho dinero y son poderosos compran, a menudo, a la ley para continuar impunes con sus actividades criminales. Y el hombre sencillo al darse cuenta de esta situación se siente justificado para volverse ladrón y asaltante en forma similar. Aun así, debemos enfocar nuestra atención en aquello que ocurre en nuestro propio hogar. Es necesario respondernos esta pregunta ¿De qué nos sirve hablar mal del mundo actual si dentro de nuestro hogar las cosas son similares o peores?
En el mismo hogar debe crearse una cultura de la protección contra todas estas influencias de pasión e ignorancia y empezar a establecer acciones en la modalidad de la bondad.
También es muy importante que tengamos una meta espiritual, algo que nos incentive a ser excelentes seres humanos considerando que esta vida corresponde a una de tantas que hemos tenido y que debemos utilizarla para aprender y entender nuestra relación con la infinita verdad. Uno de los enfoques principales es el de la alimentación, ya que como Tolstoy dijo: “Mientras existan mataderos, habrán campos de batalla.” Por lo tanto mientras haya carne en nuestra mesa, nuestro hogar se volverá cada vez más un campo de batalla; y podemos concluir que en este mundo se sufre más en los hogares que en los campos de batalla.
Además debemos controlar el origen de los productos que consumimos. Es recomendable la utilización de ingredientes naturales, comidas preparadas en casa y que la familia coma junta. Los Vedas recomiendan ofrecer a Dios todos los alimentos antes de ser consumidos para remover las posibles impurezas a través de un proceso llamado yaguia (ver número 19 de la Colección de la Sabiduría Védica donde se explica este proceso). Lógicamente tenemos que evitar las influencias de estupefacientes, ya que todo alcohol y droga garantizan ignorancia en el hogar. Otras recomendaciones son el controlar la lectura y materiales de películas y multimedia que reciben atención en nuestro hogar: Videos y juegos de matanza permanente no van a producir hijos sumisos y amables. Sin duda alguna, es una lucha tener un hogar en paz, pero es plenamente posible lograrlo.
Es importante que nos pongamos de acuerdo y que nos ayudemos mutuamente, pues no debemos olvidar que las fuertes raíces de la pasión e ignorancia ya están dentro de nosotros, ya son condiciones que nos acompañan desde el nacimiento e inclusive desde nuestro nacimiento previo. Por lo tanto es una gran lucha, una gran tarea de superación volvernos forjadores de nuestra fortuna, de nuestro futuro bondadoso, pues si logramos una predominancia de la bondad, las peleas, los escándalos, las maldiciones, las amenazas y las guerras sicológicas dejarán de existir en nuestro hogar.
La creación de un hogar en estado de bondad favorece la atmósfera para la búsqueda de una conciencia superior. La familia se vuelve una escuela para aprender a amar y para buscar la verdadera causa común que tenemos con todo el mundo y, desde luego, con nuestra familia.
La sabiduría védica analiza la problemática de toda circunstancia incluso hasta el detalle más mínimo. El propósito de la vida humana es conocer nuestra función eterna y cumplir con los deberes y responsabilidades en esta grandiosa creación.
Aproveche esta oportunidad de poder alcanzar la paz, no se desanime si esta búsqueda se vuelve difícil, lo que debe hacer es conectar su vida con personas que tengan madurez espiritual, personas que actúen en la modalidad de la bondad, que sean generosos, lúcidos, que se sacrifiquen por el bien de los demás, controlen sus deseos de disfrutar y no mientan; como dice el refrán: “Dime con quien andas y te diré quien eres”.
En su hogar trate de ser el mejor contribuyente a la paz, sea estricto consigo mismo y misericordioso con los demás. Fuera de su hogar busque la compañía y la inspiración de verdaderos mensajeros de paz y amor espiritual. Retiros espirituales en fines de semana o en las vacaciones también son muy recomendables para fomentar la bondad en nuestro corazón. Y una ayuda fundamental que nos entregan los Vedas son los sagrados mantras; sonidos que al ser cantados con anhelo sincero nos pueden contactar con la esfera de la bondad pura. Si no conoces los mantras puedes orar a Dios desde tu corazón:
om namo bhagavate vasudevaya “Ofrezco mis reverencias a la Verdad Suprema que desciende como el hijo de Vasudeva, Bhagavan Sri Krishna”.
Om shanti om shanti om “No puede haber paz sino se respeta la verdad”.
¿De qué nos sirve hablar mal del mundo actual si dentro de nuestro hogar las cosas son similares o peores?
Esta vida corresponde a una de tantas que hemos tenido y que debemos utilizarla para aprender y entender nuestra relación con la infinita verdad.

