Sabidurías Védicas por Swami B.A. Paramadvaiti

La Fortuna

Todos estamos en búsqueda de la fortuna, el famoso Dorado. Sitio donde todo es opulencia, todo es agradable, amable y fabuloso. En búsqueda de la fortuna, nos hemos dirigido a variados lugares, hemos vivido distintas experiencias y, así también, hemos desperdiciado mucho tiempo.

A lo anterior se refiere una historia que se cuenta en India:

“Un padre de familia falleció, mientras que su hijo sabía que en casa, el padre había dejado una fortuna y él deseaba encontrarla, pero no sabía muy bien en qué parte comenzar a buscar; entonces comenzó por el sur, lugar donde se encontraba un nido de avispas. Cuando estaba deseoso de encontrar algo maravilloso, casi encontró la muerte, puesto que las avispas lo comenzaron a picar y atacar, por lo que tuvo que correr para salvarse. De este modo, se dio cuenta que ese no era el tesoro que su padre había dejado. Lo que el niño encontró eran las avispas de los deseos materiales del karma kanda, es decir, actividades para obtener diversos placeres materiales. Mientras uno busca placeres y satisfacer los deseos, lo único que hacen ellas es picar y causar mucho dolor. Insaciable es el deseo, y sin límites es el sufrimiento que pueden causar. Después de un tiempo, el hijo quiso intentar nuevamente buscar el tesoro de su padre. Esta vez excavó en dirección al oeste; allí profundizaba en su búsqueda, y pensaba que había encontrado el tesoro. Sin embargo, de allí salió un fantasma, quien lo quiso confundir y viajar a otros planetas para conocer los sitios más oscuros de la creación. Esta era la influencia del conocimiento, de la especulación, de la mentalidad escéptica que quiere controlar todo con la fuerza del intelecto. Esto lo enloqueció completamente. Aún así, después de un tiempo, él pensaba: “Todavía no he encontrado el tesoro. Esta vez excavaré hacia el norte”. Al entrar en esa dirección, se abrió un hueco y salió una culebra gigante que quería devorarlo, ésta representaba los deseos por los poderes místicos del yoga, dónde el ser piensa que su fortuna está dentro de la perfección física, de ejercicios, pranayamas y un control absoluto sobre la energía. No obstante, devora a la persona y luego provoca que pierda lo más valioso que nuestro Padre nos ha dado. Así, por fin, sólo quedaba un lado: el Oriente. Este era su último intento. El hijo comenzó a excavar hacia allá, y es allí que encontró el tesoro de su padre, que era Bhakti, el Amor Puro, la entrega a la Dulce Voluntad de Dios. Ahí pudo descubrir que lo que se había depositado en su casa y también en su corazón, era el amor. No era el confort, no era el poder, no eran los lujos materiales, no eran los conocimientos diversos y no era ninguna perfección del campo material, sino era el amor.”

La única perfección se encuentra en la Devoción, en el amor. En el momento que nuestro corazón se abre del todo para Dios. A veces tratamos de abrir nuestro corazón de otras maneras, a nuestros padres, hermanos, hijos, esposos, patria y compatriotas. Hay diferentes intentos cuando el hombre quiere abrir su corazón, pero siempre existen deseos escondidos, y ¿Qué resulta de ellos? Decepciones. Si no entregas tu corazón al Señor del amor, no vas a sentir un solo momento de paz interna, siempre vas a estar tenso, agitado, siempre vas a querer cambiarlo todo, cambiar la casa, el trabajo, la profesión, los amigos, las diversiones, la esposa, el país donde vives, entre otros. Siempre quieres cambiar, porque no te sientes satisfecho, no te sientes refugiado. Pero en el amor, así como en la fe hay firmeza. El verdadero tesoro no es tener todas las fortunas del mundo en tu cuenta bancaria. La gente siempre desea tener confort y hace cualquier esfuerzo para que les vaya bien económicamente para así tener gran cantidad de disfrutes, pero de esto resultan las razones de muchos desvíos. Para conseguir dinero la gente muchas veces se inclina por hacer cosas ilícitas, indeseables. Muy a menudo vemos que las personas para conseguir más placeres, mienten y hacen un sin fin de otras cosas horribles. Por ejemplo: Un hombre tiene esposa e hijos, en casa todo es aparentemente favorable, pero le sonríe una atractiva mujer que piensa: "Voy a tratar de seducir a este señor", y él para disfrutar con la mujer, olvida la fe que le tenían sus familiares, sus hijos y su esposa, y ya nunca más puede entrar a su hogar con la misma alegría que tuvo cuando él era el padre de familia, el cuidador, todo fue desechado por un momento de falsa felicidad. Este es un ejemplo de las equivocaciones que cometemos en el mundo material. Al buscar la fortuna en placeres materiales se pierde la verdadera fortuna del alma, se pierde la fortuna que es tan importante para nuestro corazón: Encontrar el amor.

En Conciencia de Krishna es posible encontrar personas que viven sus vidas lejos de la falsedad y de la hipocresía, en contra de destrozar las cosas que Dios quiere que se unan. Asimismo, por el bien de los niños, de la familia, de la salud, y de todos, es que surge la necesidad de aceptar la fortuna espiritual y de luchar por ella. Esta fortuna está en Oriente, desde donde proviene la orientación para vivir en paz, para progresar y para evolucionar. Quien entra en el camino de la devoción y del amor, crecerá y encontrará una opulencia sin límites. Gracias a la devoción es posible encontrar riqueza, pero ésta aumenta más y más en relación a la propia entrega y a la consagración desinteresada, aceptando la invitación de Dios, de amarlo por encima de todo, de entregarse a Él, y de vivir para encontrar la fortuna verdadera del corazón.

Poder amar es lo más grande y poder amar significa poder sacrificarse por amor. También significa trabajar muy duro y dedicar toda la vida a las personas que se quieren. En definitiva, el amor es exigente. El verdadero amor no se puede tener sólo por el fin de semana, puesto que no es temporal. Por ésta razón, le causa temor a las personas y muchos prefieren el gozo temporal, el engaño, la mentira, en vez de entregarse del todo. Algunas personas piensan que disfrutan más cambiando de una familia a otra, de una mujer a la otra o de un hombre a otro. Sin embargo, olvidan la familia que han formado. Tal tipo de ideas tienen las personas que están inmersas en su búsqueda egoísta. Quién comprende con sentido común, sabe que ninguna fortuna ha de llegar si por culpa mía algún niño queda abandonado, si se vive en la mentira o en la droga, y más aún, si se participa en la matanza de animales. Necesitamos ser guiados por una vida sin violencia, de mucho amor y de dedicación.

Esa es la fortuna recomendada para ustedes, sin desvíos, ni distracciones con falsas promesas que son la desgracia de nuestra existencia.

En el momento de la muerte se define cuál es la verdadera fortuna que se ha obtenido y esa debe ser el amor, la conciencia, y el agradecimiento con Dios.

Gracias por compartir esta búsqueda de la fortuna.

Swami B.A.Paramadvaiti

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