Sabidurías Védicas por Swami B.A. Paramadvaiti
La Envidia
Hoy en día, la envidia es uno de los temas principales de nuestra existencia en este mundo. La envidia, es lo que causa temor de que alguien sea mejor que "yo" o que alguien sea igual que "yo", porque yo quiero ser único y quiero sobresalir. Esta posición de la envidia nos enferma hasta tal grado de sentir envidia hacia Dios mismo. ¿Cuánta gente no se atreve hoy en día a decir:"Yo Soy Dios, Todos somos Dios, Uno se vuelve Dios meditando" y una cantidad de otras declaraciones que prácticamente disminuyen a Dios a la nada? Porque Dios como creador y mantenedor de todo lo que existe, Dios como el más inteligente creador y mantenedor de todo lo que percibimos e incluso también de lo que no podemos percibir. Él es tan grandioso, Él siendo el origen de nuestra individualidad, también tiene su individualidad.
Disminuirlo a Él a una sola energía no es una descripción razonable, es simplemente negar su individualidad y voluntad. Dios tiene voluntad y anuncia sus leyes, y las personas envidiosas ignoran las leyes de Dios o lo desafían y dicen que no debemos restringirnos bajo ningún tipo de moralidad o intuición mística. En esta forma, ellos expresan su situación envidiosa de Dios. La envidia de Dios comienza en una simple apatía de rendirnos a Él, al existir una curiosidad de explorar caprichosamente el campo sensual de nuestra experiencia o el campo mental-intelectual de nuestros pensamientos.
Todo lo que nosotros pensamos o hacemos que ignora la contribución de Dios o la desafía, no tiene sentido, porque ninguno de nosotros puede sustituir a Dios. Nosotros sin Dios somos incompletos. Nadie puede sustituir a Dios en la vida de otro porque uno es demasiado imperfecto y uno no tiene comprensión de las necesidades ajenas. Nosotros necesitamos poner a Dios en el centro de todas nuestras actividades y esfuerzos, y así podemos vivir felices. Dios debe ser el que nos protege y aquel a quien nosotros agradecemos todo, en caso de conflicto su voluntad debe ser decisiva para solucionar cualquier situación. No solamente somos envidiosos de Dios por nuestra equivocada mentalidad de ver el mundo circulando alrededor de nosotros, debido a nuestra mentalidad de megalomanía pensando que el ser humano de hoy en día es el más evolucionado, nosotros hemos creado una situación de continua competencia entre los hombres por ser el mejor. La diferencia entre el envidioso de Dios y aquel que tiene Fe y quiere refugiarse en Dios es la siguiente: el que es envidioso de Dios y no lo reconoce piensa que ha evolucionado de todos sus antepasados y todas las circunstancias biológicas universales, piensa que es la cúspide, lo principal de todo lo que ha existido y que no hay nada por encima de sí. Mientras que la persona que reconoce el significado de las Sagradas Escrituras, él siente: yo soy el más caído por haber nacido en este mundo y por haber tenido una actitud egoísta, yo soy hoy en día la persona con una posición muy desdichada y por eso estoy muy caído y toda la misericordia está por encima de mí y me puede salvar. Entonces ve toda la misericordia por encima de él, el otro ve todo el origen de él por debajo de él y los dos tratan de comunicarse mutuamente, pero todo lo que dice uno el otro lo busca abajo, y lo que dice el otro, el otro lo busca arriba y entonces así prácticamente no pueden comunicarse en una forma razonable. La posición de la envidia nos quita la visión de la trascendencia por completo y siempre estamos en ese espíritu competitivo que creemos ser mejores, queremos mirar hacia abajo hacia todos los demás. Esa mentalidad envidiosa es muy enfermiza, cuando uno la tiene, siempre se ve angustiado, siempre se ve sufriendo, por ello mismo es muy importante que uno entienda que realmente nosotros no nos podemos mantener a nosotros mismos. Tenemos que agradecerle por lo menos a la Madre Naturaleza por habernos creado y por mantenernos, siempre hay alguien por encima de nosotros. La envidia que nos hace ciegos sobre este hecho y nos quita la compasión para con los demás, es realmente la causa de la existencia material. Mientras sigamos envidiosos de esta forma vamos a tener que nacer nueva y nuevamente en este mundo material porque justamente por crear y desear circunstancias materiales de disfrute uno tiene que volver a la Tierra y nacer en estas circunstancias y también para pagar todas las cuentas que uno todavía ni siquiera ha saldado. Así la envidia es lo más peligroso y es la causa de nuestra existencia condicionada. La envidia se puede superar con el amor por Dios y el proceso de los Vedas es desarrollar ese agradecimiento para con Dios, ese Amor hacia Dios, ese amor hacia sus devotos y hacia todo lo que el nos ha dado, mejor dicho apegarnos a Dios y todos los regalos que Él nos ha mandado. Este tipo de mentalidad, este tipo de cultivo nos hace muy suaves y tiernos de corazón y podemos comprender las revelaciones místicas que los Vedas han dado para todos nosotros, por eso le recomendamos mucho a usted para superar esa mentalidad enfermiza y envidiosa entonar los nombres de Dios para darle gracias a Él por todo lo que ha hecho para nosotros. "Hare Krsna Hare Krsna Krsna Krsna Hare Hare, Hare Rama Hare Rama Rama Rama Hare Hare". Sri Krsna Caitanya Prabhu Nityananda Sri Adveita Gadhadar Srivasadi Goura Bhakta Vrinda. "Oh mi Señor déjame ser un instrumento de tu Amor". Así podemos cantar los nombres de Dios y pedirle a Él para que nos libere de toda la envidia y que nos permita desarrollar esa mentalidad amorosa que nos puede llevar hacia su morada divina. Muchas Gracias.
Swami B.A.Paramadvaiti
