Sabidurías Védicas por Swami B.A. Paramadvaiti

Jovenes Devotos

Gracias al Señor Supremo, todos somos jóvenes de espíritu, somos sus niños. Sin embargo, en términos fisiológicos, hablamos de jóvenes devotos: unos han nacido en familias religiosas, otros no, pero estos son tan especiales como aquéllos.

Las personas jóvenes que han nacido en familias de devotos son muy afortunadas, porque siempre han vivido conscientes del Señor Supremo y han gozado de su compañía. Ellas desde pequeñas aprendieron a meditar en Dios y en su Isthadev, es decir, en la deidad instalada por el maestro espiritual para atender a la divinidad. Son tan afortunadas que siempre han comido prasadam, es decir, alimento ofrecido primero al Señor. El prasadam purifica la conciencia en la medida que es una ofrenda hecha a Dios como muestra de amor, devoción y agradecimiento por proveer el mundo de alimentos. Estos devotos llegan a su adolescencia sin haber comido carne ni bebido alcohol ni practicado relaciones sexuales, lo cual es una gran ventaja pues indica que son conscientes de los problemas que acarrean la matanza de los animales, los vicios, la vida sexual sin responsabilidad, etc.

Pero este conocimiento no es exclusivo de los devotos de nacimiento. También están los jóvenes que sin haber nacido en familias devotas han comprendido las enseñanzas legadas al mundo por Dios.

Recuerdo el caso de Prahlad Maharaj, quien siendo un niño predicaba a sus compañeros de la escuela, pero no recibía la mejor de las respuestas. Sus amigos le decían: “¡Prahlad!, deja eso para más tarde. Ahora queremos jugar. El yoga y la meditación son para personas grandes”. Pero Prahlad les contestaba: “¡No, podríamos morir siendo niños, por ello debemos conocer a Dios!”. Lo impresionante de la historia de Prahlad es que su padre era muy perverso, para nada espiritual, y quiso matar a su hijo (sin conseguirlo) al resultarle insoportable que el pequeño hablara todo el tiempo de Dios.

Existe otra historia de Srila Sukadeva Goswami quien era un jovencito cuando recitó el Srimad Bhagavatam, la joya de la literatura védica. Curiosamente, su público estaba conformado por ancianos risis o sabios, devotos mayores y grandes personalidades. Tanto Prahlad como Sukadeva expandieron la Conciencia de Dios y atrajeron a muchos hacia Él, gracias a la transparencia y pureza con que dieron a conocer su mensaje.

Los devotos jóvenes tienen la ventaja de recibir conocimientos muy valiosos a temprana edad. Pero a pesar de ello, necesitan mucho apoyo, debido a que sus vidas están en un período de constante transición. ¿Cuántos de ellos se van a interesar seriamente en la vida espiritual? Dios declara en el Bhagavad-Gita que pocas almas son sinceras y están ansiosas por avanzar espiritualmente. Dice además que de miles de personas, muy pocas se interesan realmente por avanzar hacia la trascendencia. En vista de esto, las personas mayores están llamadas a servir de soporte y guía a los jóvenes.

El maestro espiritual Srila Prabhupada enseñó la importancia de la castidad en tanto característica de las personas sanas, cuerdas y tranquilas.

Pero no todos pueden seguir el mismo camino ni tienen por qué hacerlo. La mayoría de los jóvenes devotos formarán seguramente sus hogares, y entonces guardarán su castidad para el esposo o la esposa. Naturalmente, la fidelidad es uno de los elementos más importantes de esta unión o sino se resquebrajará la vida de pareja, y los afectados se decepcionarán, incluyendo a los hijos. La influencia de la lujuria dura aproximadamente cinco minutos, pero la destrucción que puede dejar a su paso se siente siempre. ¿Cómo es que a veces las personas destruyen la vida de otros sólo por cinco minutos de placer? No es muy razonable, ¿cierto?

La juventud es un momento perfecto para afianzar la castidad. Con la seguridad que da la filosofía Védica, podemos decir que esta cualidad otorga un gusto superior. De esa manera los jóvenes devotos se convertirán en protectores del dharma, es decir, del principio de la responsabilidad, el deber y la rectitud. Paralelamente, seguirán mostrando que la alegría de la vida no está en la promiscuidad, el alcoholismo, la drogadicción, la tauromaquia o en los bares. Y continuarán haciendo cosas maravillosas como cantar y bailar para Dios, y enseñar a sus amigos que la alimentación vegetariana contribuye a que no se siga torturando a los animales.

Todo devoto aprende cosas muy valiosas de la vida, como: relacionarse correctamente con los demás, ayudarlos, servirlos, entusiasmarlos y hacerse querer de ellos. Pero además existe la formación en materia científica a través de las angas védicas o ramas del conocimiento. Entre ellas están: Jotisha o astrología, shilpa sastra o arquitectura sagrada, vastu sastra o armonía en la construcción y decoración de interiores, yoga o transcendentalismo y ayurveda o medicina sagrada. A través del ayurveda se puede enseñar, por ejemplo, la importancia del vegetarianismo y la sana nutrición. Srila Prabhupada no solamente nos entregó el prasadam sino que nos explicó científicamente la nutrición vegetariana, junto a las principales razones para no comer carne (Sabiduría védica 12 y 14). Estos son conocimientos que benefician a la humanidad y le permiten al estudiante distribuir la conciencia de Dios, pues de eso se trata finalmente: enseñar el mensaje divino.

Los devotos jóvenes tienen la especial tarea de expandir la Conciencia de Krishna o Conciencia de Dios. Para ello, deben estudiar las Escrituras y cualificarse para dar conferencias, publicar artículos, en fin, hacer todo lo que se pueda para servir a Dios desde sus profesiones. También pueden abrir un templo y convertirse en su presidente. Ellos deben servir sin dudarlo, y no pensar: “ah, eso lo haré cuando tenga cincuenta años”. No. Hay que actuar ya. Es indiscutible que cuando no se realiza algún servicio, no se asumen compromisos. Es muy importante que adquieran responsabilidades desde muy jóvenes, y que sus trabajos sean de la más alta calidad. Ser un verdadero devoto implica serlo en todo momento. Lo que uno quiere ser es lo que es ahora. Debemos servir a Dios. Un devoto que sirve a la verdad es un devoto de verdad. Dios quiere tanto a sus devotos, que cuando alguien lo sirve, Él no le niega nada.

Swami B.A. Paramadvaiti

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