Sabidurías Védicas por Swami B.A. Paramadvaiti
Homosexualismo
El tema del homosexualismo es bastante complicado debido a que hoy en día en el mundo se ha creado un movimiento que hace que ya nadie entienda qué es y qué no es el homosexualismo. En el "love parade", de Berlín, por ejemplo, se puede ver gente teniendo relaciones homosexuales ante millones de personas, en carrozas que recorren la ciudad acompañadas con música tecno; y ciudades enteras como San Francisco viven con la imagen de promoción del homosexualismo. Ante esto, surge una pregunta: ¿De qué se trata este fenómeno? ¿Cómo se hace frente a esta problemática? ¿Qué es y qué no es? ¿Qué acontece dentro de una persona para que se incline hacia el homosexualismo? ¿Es biológico? ¿Es kármico, es decir por reacciones de sus vidas pasadas? ¿Es hereditario?
Antes de responder a estas preguntas es preciso hacer algunas observaciones acerca de las actividades del alma condicionada, en otras palabras, los seres vivientes, específicamente el ser humano. El alma condicionada, por sí misma, tiene varias opciones con respecto a la vida sexual; o se decide por el homosexualismo o se decide a tener una vida sexual regulada en el matrimonio para tener hijos y ser un excelente papá o una excelente mamá; o quiere tener una mujer en casa y otra en secreto; o también quiere ser promiscuo y aparte de la esposa quiere buscar prostitutas y engendrar hijos que no van a ser reconocidos y, además, contagiarse de SIDA e infectar a la esposa y a los hijos, etc. En otras palabras, se puede ser honesto o criminal, bondadoso o torturador, limpio o sucio; se puede ser sacrificado por el bien de los demás o se puede ser totalmente indiferente con el sufrimiento ajeno. Todo esto es sólo una cuestión de opción y todos tienen disponibles estas alternativas; las opciones son parte del examen o de la prueba.
En esencia el homosexualismo es una manera excesiva o perversa de obtener placer. Perversa en el sentido de que no cumple con la función natural de la vida sexual de reproducir un nuevo ser y en ese sentido tiene claramente una posición poco funcional.
El deseo de disfrutar de los sentidos y la atracción sexual son provenientes de la atracción original del alma, o ser viviente, hacia el amor puro y perfecto, esta se llama adi rasa, todos la tienen y es muy fuerte; por lo tanto, siempre se trata de satisfacer este anhelo buscando un ser a quien amar, en las relaciones familiares, con los amigos, en las mascotas, etc. Dentro del mundo carnal a este impulso se le conoce como lujuria, la cual se despierta entre hombres y mujeres, pero algunas veces también entre personas del mismo sexo.
El hecho de tocar a otra persona o incluso a un animal puede despertar la lujuria, por eso en la Cultura Védica hay reglas y regulaciones que protegen para que la fraternidad no se vuelva lujuria burda. Una de esas reglas es que personas del sexo opuesto que no estén casadas no deben estar a solas y que siempre se debe estar vestido ante otros. No se debe andar desnudo o semidesnudo despertando la lujuria en otras personas.
Obviamente el homosexualismo también tiene relación con el karma (Ver “Karma, la justicia infalible”) y la reencarnación (Ver “Reencarnación”); dos aspectos que afectan en todos los sentidos. En la Cultura Védica se menciona la existencia de un tercer sexo como resultado de un karma negativo y las personas afectadas se conocían con el nombre de achiras, ellos bailaban en matrimonios y bendecían niños.
Se ha comprobado que muchas personas con inclinaciones homosexuales han sufrido algún tipo de violación o abuso durante su infancia. Pero ésta no es la única causa de dicha problemática; todos estos asuntos como el homosexualismo, el feminismo, la falta de identificación, el sentirse insatisfecho con el cuerpo y con el sexo respectivo; definitivamente son consecuencias de acciones realizadas en vidas pasadas. De la misma manera, el hombre que abuse de una mujer va a nacer como mujer y va a ser objeto de abuso; y la mujer que se fijó mucho en los hombres va a nacer como hombre y va a sufrir con las mujeres.
En cualquier caso, la verdadera meta es pensar en Dios y ofrecerle la vida a Él, ésa es la única medicina para todo tipo de malestar. En este mundo el deber es comportarse de tal forma que no se cause problemas ni sufrimientos a los demás.
No importa la condición que una persona tenga en este mundo, debería entender y aceptar que sólo el descubrir su verdadera identidad es la solución. Tanto un homosexual como un cazador de faldas, requieren de una gran fortaleza espiritual para que puedan conducir sus vidas sin lastimar a otros; o en caso contrario, se verán obligados a pagar las reacciones por lo que están haciendo. Los protagonistas del homosexualismo, dentro de la sociedad occidental, y de la fuerza política que está ganando terreno en la actualidad, son totalmente ignorantes de la existencia del alma espiritual; no tienen en cuenta que como seres humanos somos estudiantes en el camino hacia la autorrealización; y no saben que esa desviación sexual es tan sólo desconocer que somos algo más que estos cuerpos.
En la Cultura Védica la finalidad de todas las instrucciones enseña que se puede ser feliz pensando siempre en Dios y haciendo las cosas bien; pero para ello es necesario someterse a Sus normas. Dentro de la Cultura Védica hay un lugar agradable para todos, sea quien sea, pero también hay reglas que controlan y protegen de la propia lujuria, la envidia, la codicia, del propio mal karma; porque las acciones o karmas en esta vida no han sido tan maravillosos. El karma ha sido nacer en condiciones muy caídas. Gracias a Srila Prabhupada, un gran maestro de la India, y al maha mantra hare krishna.
hare krishna hare krishna
krishna krishna hare hare
hare rama hare rama
rama rama hare hare
se puede descubrir la propia identidad espiritual eterna y dejar todo tipo de identificaciones materiales.
Un homosexual es un alma; un ser espiritual en la ilusión de ser homosexual. La solución es aceptar el papel de sirviente de Dios y hacer las cosas bien, hacerse querer de Krishna y de Sus devotos y pasar el examen de vivir en este cuerpo; porque todos envejecen y todos mueren y en el momento de la muerte el último pensamiento es definitivo. La sabiduría védica enseña que si se piensa en Krishna (Dios) y en el maestro espiritual se irá al mundo espiritual; pero si alguien piensa en homosexuales al momento de la muerte, seguramente tendrá un cuerpo de homosexual en la próxima vida. Cada uno obtendrá un destino de acuerdo con los pensamientos que tenga en el momento de la muerte; si piensa en Krishna irá a Vrindavan, al mundo espiritual, donde puede recibir el cuerpo de una gopi (las más excelsas devotas de Krishna) permitiéndole encontrarse con el Señor Supremo y bailar con Él, servirle, y ser de Él. Así como se tiene cuerpo material, también se puede tener cuerpo espiritual; el cuerpo espiritual es chintamani, es decir, totalmente libre de contaminación; es un cuerpo que puede amar y a ese amor se le llama adi rasa.
Si quiere comprender el mundo espiritual con base en la percepción mental fracasará; el cuerpo espiritual, el secreto de la relación amorosa con Dios tiene todos los derechos reservados por el Eterno. Con lo único que se cuenta para ser aceptado en ese reino es con la oración, la añoranza, el deseo intenso de poder llegar allá; y cuando no se desee otra cosa más que ello, ese estado es llamado laulyam o un gran deseo por Dios.
Para llegar a tener el gran deseo de estar con Dios no se debe dar tanta prioridad al placer sexual; los órganos genitales solamente son el instrumento de nuestra capacidad reproductiva y su utilización debe ser la suma de una conducta correcta que mantenga actitudes vigilantes para que ni el estómago, ni la lengua, ni los genitales, ni la mente especulativa, ni la ira, ni la propensión a ofender nos desvíen del sendero espiritual.
También es muy importante recordar que se debe ser cuidadoso al hablar; es muy peligroso hablar demasiado, minimizar a otros, criticar, porque eso también puede llevar fácilmente a la caída.
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- La aparente felicidad que se alcanza con una pareja del mismo sexo es sólo un espejismo; la persona se encierra en su egoísmo, en sus ansias de placer y disfrute, olvidando que el amor es sacrificio. Sacrificarse por una nueva persona, un niño consciente de Dios.
- El homosexualismo no es la respuesta adecuada a las inquietudes de depresión, angustia y ni siquiera a las carencias afectivas, pues, el amor y el cariño no se limitan al sexo o a una lujuria descontrolada.
- Si Dios es el centro y eje del hogar; la paz y la felicidad siempre estarán presentes.
Máximas:
“Para usted ser feliz sólo tiene que aprender a amar.”
“Nada hay más peligroso que la libertad sin responsabilidad. Reconocer y buscar la responsabilidad es madurar."
'Swami B.A. Paramadvaiti'

