Sabidurías Védicas por Swami B.A. Paramadvaiti
Guerras
El mundo esta siendo azotado por las guerras. Las guerras son las instancias más horribles que se producen por la confrontación de los intereses de los hombres con los mismos hombres. El hecho que obliga a matar a otro ser humano tan fríamente sacando un arma y disparando debe ser producido por terribles situaciones; ya que tanto intuitiva como espiritualmente tenemos claro que no se debe matar a ninguna entidad viviente. Pese a esto surge la pregunta ¿Por qué hay tantas guerras?
Existen muchos tipos de guerras; guerras entre países que generan espanto colectivo, guerras de intereses entre grupos económicos o guerras entre las mafias que siempre recurren a la matanza para proteger sus intereses; existe incluso, una guerra no declarada contra todos los animales que son llevados a los mataderos, en fin hay muchas más guerras de las que presenciamos en los noticieros, guerras que hacen sufrir tanto a militares como a civiles. Debemos entender que la situación actual es una reacción a un sin número de actividades realizadas en el pasado. Tolstoy dijo: “Mientras haya mataderos también habrá campos de batalla”. Cuando el ser humano concluye que tiene el derecho de matar a otra persona se considera un gran atrevimiento que trae como consecuencia la disminución de los privilegios y beneficios que haya obtenido al nacer en un cuerpo humano, entre los cuales el más importante es poder inquirir acerca de su verdadera identidad.
Existen muchos castigos que son condenados por la sociedad con la pena de muerte, en los Vedas se menciona que existen seis crímenes que pueden ser reprendidos con la muerte del infractor:
- El que administra veneno,
- El que le prende fuego a la casa de otro.
- El que ataca con armas mortales.
- El que roba las riquezas.
- El que ocupa la tierra de otro.
- El que rapta a la esposa de otro.
En la actualidad vemos a cada instante abusos como violaciones a menores, robos, torturas, etc., todo este tipo de crímenes son condenados por el Manu Samhita (código de leyes de Manu, el padre de la humanidad) con la pena capital para proteger la ley y el orden en la sociedad humana.
Actualmente la pena capital es un peligro debido a la corrupción extendida entre los gobernantes que la utilizan a menudo para eliminar a la oposición en nombre de algún interés personal. Debido a ello los seguidores de la Cultura Védica están a favor de un sistema de castigo a criminales que excluya la pena capital. Aunque puede haber casos donde la culpabilidad es tan obvia que más bien el criminal será beneficiado si puede pagar con su vida.
La guerra es una situación que se manifiesta a menudo en este mundo de conflictos y que tiene intereses políticos y económicos: petróleo, gas, agua, control político, posiciones estratégicas son algunos de los propósitos que pretenden justificar el abominable acto de matar gente.
La guerra es un gran negocio y por esta razón siempre habrá comerciantes que fomenten guerras y que quieran aprovecharse de las miserias de los demás vendiendo armas y otros elementos que las sustentan.
Es una concepción demoníaca el pensar en obtener ganancias a costa del sufrimiento de los demás, esto producirá una gran reacción que traerá sufrimiento de igual intensidad el agresor. Por un lado vemos que la guerra es la reacción por las actividades pecaminosas que hacen los seres humanos (como matar indefensos animales). Por el otro lado vemos que la cultura espiritual nos enseña que está prohibido matar. Por esta razón es que las personas con conciencia espiritual deben hacer todo lo posible para que la gente reaccione y comience a conducirse de una mejor forma; para eliminar los conflictos y buscar soluciones a los problemas sin acudir a la violencia.
Una guerra termina cuando uno de los lados capitula, saca la bandera blanca y dice ya no voy a pelear más contra sus intereses, me rindo. En este momento extrañamente el que antes mataba al otro ahora recibe la responsabilidad de alimentar y cuidar a los perdedores del conflicto.
Así como el que gana en un conflicto tiene la responsabilidad de ver por el bienestar de los perdedores podemos comprender que siempre debe existir la solución para las dificultades que se presentan en este mundo y esa solución se puede obtener con la ayuda de personas bondadosas quienes tienen visión espiritual y que son bienquerientes de todos. Este tipo de asesores, Maestros Espirituales o brahmanas deben ser consultados cuando hay algún conflicto en el mundo. El mundo secular trata de sustituir a estas personas espirituales con los así llamados mediadores, pero la sabiduría védica dice que si no escuchamos a estas personas con conciencia, si no vemos la causa común que tenemos todos los miembros de la sociedad humana va a ser muy difícil para los mediadores el encontrar alguna solución para los conflictos. Por eso generalmente los foros que se crean para evitar las guerras fracasan y las guerras se manifiestan.
La complejidad de esta temática nos lleva directamente a comprender la posición del alma condicionada en este mundo. Aquí en este mundo nacemos con este ego falso que nos lleva a identificarnos equivocadamente con el cuerpo y querer ser el centro, el controlador y el propietario de las cosas. A pesar de que esta posición es ridícula; todos vamos a perder lo que tenemos sin excepción, somos muy dependientes de este concepto de que somos los disfrutadores, propietarios y los controladores de las circunstancias.
Si nos sometiéramos a la voluntad de la Suprema Personalidad de Dios y abandonáramos nuestros deseos separatistas no habría más guerras; debido a que Dios es el bienqueriente de toda entidad viviente y no tolera que sus hijos no tengan aguan, comida o vivienda.
La fórmula de la paz que nos dejó el gran maestro Srila Prabhupada es que debemos poner a Dios en el centro de cualquier situación conflictiva y buscar cuáles son las necesidades que cada uno de nosotros tiene alrededor de Dios. Todo esto sin chocar con los intereses de los demás o en el caso de que este choque sea inevitable, mirar la manera de distribuir los recursos en una forma solemne y justa para que todo el mundo pueda aceptarlo. Ese tipo de solución siempre existe, pero no siempre existe la gente que busca dicha salida. Muchos piensan que con el conflicto y con la guerra van a sacar un provecho superior para ellos; no hay equivocación más grande, porque la misma guerra es el total fracaso del proceso espiritual y del progreso individual.
Krishna (Dios) dice en el Bhagavad gita (9 34): «Piensa siempre en Mí y sé Mi devoto. Adórame y ofréceme tu homenaje. Estando completamente absorto en Mí, ten la seguridad de que vendrás a Mí». Con Dios en el centro, sin sectarismo alguno, podemos considerar los intereses de cada persona o de cada grupo de seres humanos para que cubran al menos sus necesidades básicas.
No hay suficientes recursos en el planeta tierra que puedan satisfacer la codicia del hombre moderno, pero para cubrir de las necesidades básicas siempre hay suficiente; por eso la sabiduría védica nos enseña a aprender a ser felices con lo que tenemos, con lo que somos, aprender a vivir sencillo con pensamiento elevado y no sufrir por la competencia y la codicia que crea situaciones desleales.
Cada persona es completamente responsable por lo que hace, esto es confirmado con las leyes del karma o más claramente con el refrán “ojo por ojo, diente por diente”, en esta condición no debemos actuar como los países engreídos por su imperialismo que piensan que tienen el derecho de imponer a los demás sus caprichos.
Todos estamos pagando karma, desde el presidente hasta el zapatero y al mismo tiempo estamos generando nuevos karmas para nuestro futuro; ya que es algo permanente en este mundo; lo que debemos aprender es a aceptar el karma y practicar una vida devocional que ayude a tener una mejor comprensión con respecto a todo lo que acontece en el mundo.

