Sabidurías Védicas por Swami B.A. Paramadvaiti
Eutanasia
¿Morir con Dignidad?
La eutanasia es hoy en día un tema de cuestionamiento moral, y genera controversia porque se refiere al derecho que tienen las personas a quitarse la vida deliberadamente. Este es un asunto que se ha ventilado ampliamente en algunos países, en los cuales ya se ha legalizado dicha práctica.
La eutanasia es un procedimiento médico que se realiza para dar fin a la vida de un ser humano desahuciado. Los que apoyan tal procedimiento están convencidos de que se trata de una gran labor, pues, según ellos, es lo mejor ante el sufrimiento; otros llaman a esta labor un “acto de compasión”. Sin embargo, olvidan la importancia y seriedad de la muerte. Estas personas ignoran que ante la muerte el ser debe recibir una atención especial, ya que es el último momento de su vida: Dios ha creado la muerte para que el alma transmigre a otro cuerpo, siendo esta la manera de satisfacer todos los deseos y pagar las deudas que se han acumulado.
Muchas personas desahuciadas renuncian a comer y a que se les suministre alimentos por vía intravenosa. Así mismo, desisten de seguir conectadas a máquinas que permiten el funcionamiento de sus órganos. No obstante, en la mayoría de los casos, las clínicas y los hospitales no saben cómo asistir a las personas que están a punto de morir, y proceden incluso a prohibir el paso de familiares de los enfermos. Por otro lado, si una persona prefiere morir tranquilamente en casa hay que respetarlo también, porque de todos modos con la presencia o la ausencia de máquinas se tendrá que morir. Más que la preocupación por la vida de sus pacientes, lo que mueve a los centros hospitalarios a impedir a toda costa la muerte de los pacientes, es la codicia, el dinero. Según la sabiduría védica, esta situación es muy desafortunada, pues lo que más necesita una persona en los momentos finales es una buena compañía más no la indiferencia y el interés de terceros.
La sociedad materialista no tiene conocimiento de la importancia de la muerte, la cual es una experiencia hermosísima, pues gracias a ella el ser humano puede comprender la función del alma, así como su relación y diferencia con el cuerpo material. Dios dice: "Si tú piensas en Dios en el momento de la muerte, irás con Dios". La sabiduría védica considera el momento de la muerte como el más importante de la vida. El Dios enseña en el Bhagavad-gita la conciencia correcta para afrontar la muerte: “Aquel que, en el momento de la muerte, fije su aire vital entre las cejas y, por la fuerza del yoga, con una mente recta, se dedique a recordar al Señor Supremo con toda devoción, ciertamente que llegará a la Suprema Personalidad de Dios” (8.10). Este pasaje de los Vedas se refiere a la función del alma, que consiste en establecer una relación con Dios para servirlo con devoción.
El destino que tendrá el cuerpo luego de morir no es tan importante, como sí lo es el destino del alma, determinado por las acciones realizadas en el pasado. En algunos sitios sagrados de India, como Varanasi y Vrindavan, por ejemplo, existen hospitales para atender a las personas que padezcan enfermedades terminales. En estos sitios los enfermos se dedican a meditar, tomar agua de los ríos sagrados, como el Ganges, y comer hojitas de la planta sagrada Tulasi y se prepara para dejar el cuerpo material. Este es un acto de yoga místico para dejar voluntariamente el mundo recordando a Dios, al hacer esto en una atmósfera de meditación y de oración, en realidad la persona está haciendo un acercamiento a Dios por su voluntad, y no simplemente como un rechazo al dolor y aceptación a una inyeccion mortal.
Algunos han llamado a esto una forma de eutanasia, pero no es tal, ya que es una preparación para partir de este mundo con conciencia del alma, sin la necesidad de inyectarse ni suicidarse. En la India se considera gloriosa la muerte de las personas desahuciadas que se entregan a la oración, a la voluntad del Señor, en compañía de seres queridos que apoyan sus meditaciones y oraciones. La eutanasia, en cambio, es un error en la medida en que no significa una preparación para abandonar el cuerpo y el seguir adelante con la guía Divina, sino es el último acto de una persona que se considera propietaria de lo que no le pertenece: su cuerpo. El dueño de nuestro cuerpo es Dios, pues es el dador de la vida. Por esta razón todos debemos ocuparnos en el servicio a Dios hasta el último momento de nuestras vidas.
Siguiendo los pasos de los servicios hospitalarios en India, Casa de la Sabiduría es una institución sin ánimo de lucro, cuyo propósito es capacitar a las personas que quieran formarse para asistir a los enfermos terminales. Este es un servicio muy importante y hermoso por el amor y la dedicación que implica. Los miembros de Casa de la Sabiduría acompañan espiritualmente —con oraciones y lecturas— a las personas que están a punto de partir. Ellos trabajan con la convicción de que la proximidad de la muerte es el mejor momento para intensificar la actividad espiritual, pedir perdón por los errores cometidos y agradecer a la Madre Naturaleza por su misericordia al proveer lo necesario para la vida. Casa Sabiduría también tiene una propuesta para la Edad Dorada, para las personas de edad avanzada, y es que ellos puedan dar consejos de su sabiduría a la gente joven, estas personas pueden ser una gran fuerza para iluminar al resto.
A continuación, una oración que recitan los devotos al Señor, convencidos de que no debemos esperar el momento de la muerte para agradecerle por nuestra forma humana de vida, destinada a inquirir sobre la Verdad: “¡Oh, mi Señor, poderoso como el fuego! ¡Oh, Omnipotente! Ahora te ofrezco todas mis reverencias y caigo al piso a Tus pies. ¡Oh, mi Señor!, por favor guíame por el sendero correcto que lleva a Ti, y ya que sabes todo lo que he hecho en el pasado, libérame por favor de las reacciones de mis pecados, para que no haya obstáculo en mi avance” (Sri Isopanisad, mantra 18).
Swami B. A. Paramadvaiti
