Sabidurías Védicas por Swami B.A. Paramadvaiti
El Socialista
Para algunos, el socialismo es la esperanza del mundo, ya que así esperan que exista justicia social. El comunismo, a través, de la revolución de Rusia, intentó tomar en sus propias manos la ley, la justicia, las órdenes sociales, desafiar lo establecido y afrontar las tradiciones de característica elitista. Pero el socialismo se adelantó y dijo: “Vamos a crear un mundo nuevo”, y así teniendo como base el manifiesto del comunismo, se lanzó hacia un desarrollo en este mundo cuyo impacto es bien conocido. El socialista, quiso mejorar la distribución de los capitales, promulgar derechos iguales para todos, entregar educación y alfabetización para todos, medicina para todos. Muchas ideas son extraordinarias en el planteamiento del socialismo original, y también en la aplicación que tuvo en algunas partes.
Sin embargo, el socialismo carece de las comprensiones más importantes de la vida humana: la realización de que nosotros no somos este cuerpo material, y que si somos almas que sufrimos el karma. El karma del pasado, que significa las reacciones que vivimos como consecuencia de lo que hemos hecho en las vidas pasadas. Así todas las cosas son secuelas, consecuencias de algo que ocurrió previamente.
Actualmente, no solo hay irregularidad en la distribución de los bienes materiales, también está muy mal distribuida la salud, y muchas cosas en este mundo. Lo mismo ocurre con la distribución de las riquezas, así sí uno tiene riquezas y no las usa bien, las va a perder y será castigado por no haberlas usado bien. Existe también, una corriente socialista revolucionaria que quiere sacarles a los ricos sus riquezas y repartirlas entre los pobres, el cual es un planteamiento lleno de violencia, agresivo y de situaciones desagradables.
Si observamos la historia del comunismo y del socialismo, vemos que ellos han creado grandes baños de sangre y han privado a muchas personas de las libertades básicas como son la libertad de reunirse y la libertad de credo. Muchos de los países socialistas fueron tan anti-místico, tan anti-tradición espiritual, debido a que ellos habían visto que la religión institucionalizada había participado en la distribución de las oligarquías, del poder y simplemente fueron culpables de tanta irreligiosidad y crueldad, llegando a pensar que la religión era solamente un obstáculo. Esta conclusión fue muy ciega, ya que también la religión es el origen de nuestra lengua, el origen de nuestra cultura, el origen de los cuentos, de las leyes, de la ética, de la moral, mejor dicho, un mundo sin religión es impensable. Así mismo, rechazar todos estos posibles beneficios para la humanidad solamente porque hubo instituciones que abusaron de sus poderes, es una reacción exagerada y equivocada.
En la sociedad moderna, para las personas es difícil saciar su sed espiritual, además tienen que trabajar como esclavos para que el estado y sus beneficiados vendan sus productos a los países capitalistas, para así poder sacar buenas ganancias. Esta situación es la que se vive en China hoy en día, donde se produce prácticamente todo lo que el hombre occidental está consumiendo, pero la gente de allá no puede tener opinión política, ni ejercer sus credos religiosos libremente, porque existe una represión anti-humana y completamente contraria de lo básico que nosotros llegamos a admirar en la sociedad moderna, donde se ha realizado que la ley de Dios no puede ser impuesta, debe haber libre albedrío para todos y debe haber respeto para los demás que tienen otro credo, que tienen otra idea sobre Dios.
Todo lo que se puede ofrecer a los demás es de inspiración, una guía, pero en ningún momento se debe imponer a los demás algún tipo de credo y el credo materialista mucho menos. Así mismo, el materialista debería aceptar que cada uno en este mundo ha desarrollado su propia fe, de acuerdo a lo que ha podido descubrir en la experiencia de sus nacimientos en este mundo material. Nosotros debemos hacer todo lo que podamos para entrar en contacto con la divinidad y la justicia divina que está más allá de las ideas de justicia humana, porque la justicia divina es la justicia de ojo por ojo y diente por diente, donde se enseña que la reacción no es una venganza, sino más bien una educación y donde se respeta a cada individuo de una forma muy especial.
El socialismo espiritual, es que todos estamos sirviendo a Dios y Dios está manteniendo a todos. Dios está por encima de la justicia, Él vive en el mundo de la misericordia, del perdón. Por eso el dicho: el hombre es justo, pero Dios perdona. Por lo tanto, todos los seres tenemos la oportunidad de que Dios nos perdone. Cuándo apelamos a Él, por una oportunidad de entregarnos a su dulce voluntad.
En este sentido, el socialismo es un intento interesante de la humanidad, pero han existido demasiadas fallas, y lo que hoy en día se necesita es una mística, un desarrollo trascendental donde la justicia social sea tomada bien en cuenta, pero la libertad del alma, del desarrollo de los individuos sean mucho más importante aún, porque sólo ahí uno puede descubrir la trascendencia de su propia vida, de su propia alma y puede entender que de todas maneras cualquier tipo de acción equivocada también trae consigo una reacción y por eso debemos evitar equivocarnos.
Deberíamos encontrar la justicia social, espiritual, como lo han enseñado las escrituras védicas, donde sí existe una sociedad de libre mercadeo, pero existen también restricciones, existen órdenes, reglas y regulaciones para que todos puedan entender que nadie debe ser feliz a costa de la tristeza de otro. De esta manera el amor universal, es completamente socialista de raíz, pero al mismo tiempo, puede entender que todos nosotros somos hijos del mismo padre y que nuestro padre nos quiere a todos y da la felicidad y la facilidad a todo mundo que quiera tener su protección.
Entonces el socialismo espiritual, es lo que más se puede ofrecer al mundo, a través, del ejemplo de una persona sumisa a Dios, que siempre quiere lo mejor para los demás.
Swami B.A.Paramadvaiti
