Sabidurías Védicas por Swami B.A. Paramadvaiti

Cosmología Védica

La historia del universo es contada en el Srimad Bhagavatam, una obra antigua escrita en sánscrito que forma la base del extenso compendio de las Escrituras sagradas del hinduismo. La información que aporta el Bhagavatam acerca del universo es tan relevante, que incluso ha dado respuesta a muchas interrogantes planteadas por la ciencia en torno a la formación y desarrollo del cosmos. Una de las conclusiones a las que ha permitido llegar la lectura del Srimad Bhagavatam es que vivimos es un espacio conformado por millones de universos.

La descripción en el Srimad Bhagavatam comienza con la formación de los átomos, las partículas más pequeñas. Según la cosmología védica, la creación se da tras la transformación de las energías materiales in manifiestas en energías manifiestas, gracias a que el Señor Supremo, por su dulce voluntad inyecta la potencialidad de la reproducción en estas energías. Una vez manifestados en un primer momento los universos, cada uno de ellos es cubierto por los elementos que componen la materia: tierra, agua, fuego, aire, éter, mente, inteligencia y ego falso. Se explica que cada una de estas coberturas es diez veces más gruesa que la anterior. Luego, el Señor Supremo llamado Sri Vishnu entra en cada universo manifestado.

Desde allí, empieza a interactuar con la creación material. Se acuesta en el fondo del universo, de sus poros emana el océano causal, y de su ombligo sale una flor de loto, de la cual nace su hijo primogénito, llamado Brahma. Por Su deseo, Brahma es quien crea en detalle cada universo material. El vivirá por encima de todo en la región llamada Brahmaloka, el lugar material con el más elevado conocimiento y la bondad más desarrollada.

Una vez aceptado su papel de creador, Brahma manifiesta los sistemas planetarios en tres niveles: el superior, el medio y el inferior. Los sistemas planetarias superiores (Brahmaloka o Satyaloka, Tapoloka, Janaloka y Maharloka) están bajo la influencia de la modalidad de la bondad; los sistemas planetarias medios (Bhurloka y Bhuvarloka), de la pasión; y los sistemas planetarios inferiores (Atala, Vitala, Sutala, Talatala, Mahatala, Rasatala y Patala), de la ignorancia. El planeta Tierra está situado en un sistema intermedio, Bhurloka.

Enseguida, el primogénito puebla los mundos a través de la ley de acción y reacción o karma, con la ayuda de los prajapatis, que son los progenitores de todas las especies. Así nacen las diferentes entidades vivientes que emanan de la misma fuerza del Señor Supremo, tatastha sakti, y se desplazan hacia arriba o hacia abajo dentro de los sistemas planetarios, según sus actividades piadosas o pecaminosas.

Los innumerables universos creados provienen originalmente del Señor Vishnu, quien está situado en la parte causal de la creación material o Karana-Karanam. Los sistemas planetarios que se encuentran dentro de la atmósfera material, son llamados mahatattua y representan una cuarta parte de la creación total. Asimismo, son creaciones que están siendo reflejadas por una penetrante luz azul llamada brahmajyoti, que es el margen entre el mundo material y el mundo espiritual y el lugar donde han sido manifestadas las almas o el infinito número de seres conscientes, es decir: todos nosotros.

El brahmajyoti es la refulgencia de otro aspecto de la personalidad de Dios residente en los planetas transcendentales llamados vaikhuntalokas, lugares eternos donde no existe la ansiedad ni gobierna nadie más que la voluntad del Señor, en compañía de sus devotos amorosos.

Más allá de los vaikhunta existe el planeta supremo llamado Goloka Vrindavan, donde reside Dios en compañía de su consorte. Esta pareja divina es el origen de todo cuanto existe, y el amor trascendental que ellos transmiten está presente en cada uno de nuestros corazones. La adoración a ellos se desarrolla no con plena veneración, sino con total espontaneidad y afecto, a través de cuatro tipos de relaciones: servidumbre, amistad, afecto paternal y amor conyugal. A este plano se puede ingresar sólo cuando la pareja divina otorga tal misericordia especial a un alma determinada. Es imposible conocer Goloka Vrindavan a través de la mente, por ejemplo. Sólo el amor y la devoción por Dios dan el acceso a la morada suprema.

El Señor Supremo ha creado los mundos materiales para que las almas (impulsadas por su curiosidad) tengan la posibilidad de explorarlos. Una vez las almas cumplan cierto recorrido ―determinado por la misericordia del Señor y los deseos individuales de estas―, aprendan que el amor Supremo es lo más grande y eso las lleva espontáneamente a rendir el corazón a Dios y convertirse en instrumentos de su amor. Esta es la enseñanza de los sabios a propósito del avance espiritual y la perfección o liberación del cautiverio material.

Como el recorrido de las almas a través del universo es difícil y está lleno de obstáculos, Sri Chaitanya Mahaprabhu, una encarnación de Dios, dice que la liberación de los condicionamientos de la existencia material se puede alcanzar rápidamente mediante la recitación de los Santos Nombres del Señor o maha mantra:

Hare Krishna Hare Krishna, Krishna Krishna Hare Hare Hare Rama Hare Rama, Rama Rama Hare Hare

Quien cante este mantra ―enseña Sri Chaitanya― queda en proximidad a Dios, pues no hay diferencia entre su Nombre y su Personalidad.

Las almas somos eternas por ser el resultado de las actividades maravillosas del Señor, si bien por deseo nuestro hemos decidido alejarnos de la divinidad y explorar el universo material. En esta experiencia hemos cometido errores que nos han comprometido con el mundo, dicho con otras palabras, nos han condicionado y sujeto a los efectos de nuestras acciones. En esa medida el mantra es muy importante, pues nos conecta con la eternidad y nos libera del karma. Sin la iluminación o conciencia que nos permite desarrollar al maha mantra, las entidades vivientes seguiremos siendo gobernadas por los deseos que nos han llevado a divagar no sabemos por cuantos mundos y a actuar irresponsablemente.

Yo sólo espero que un día no muy lejano nos encontremos todos en Goloka Vrindavan, para servir por siempre a la Suprema Personalidad de Dios en el mundo espiritual.

Swami B.A. Paramadvaiti

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