Sabidurías Védicas por Swami B.A. Paramadvaiti
Beneficios del celibato
Se ha visto que en el mundo las personas están muy ansiosas por disfrutar la vida sexual sin tomar en consideración la responsabilidad de sus acciones. Se ha olvidado que la vida de celibato es una tradición hermosa que viene de los grandes sabios de épocas anteriores. Ellos dicen que la fuerza sexual es una inmensa capacidad que Dios ha dado a todos, ya que tiene el potencial de traer a otra personita para ser sirviente de Dios. Sin embargo, la conciencia lujuriosa lleva a las personas a despreciar este potencial espiritual místico y los hace pensar sólo en términos del momentáneo disfrute que el acto sexual puede representar para el cuerpo, generando después un alto grado de insatisfacción y sufrimiento. Y si la vida sexual trae sufrimiento a otra persona entonces es nociva para la vida; especialmente la espiritual.
Tener relaciones sexuales sin el deseo de avanzar espiritualmente, sin el deseo de hacer una ofrenda a Dios; roba una gran cantidad de fuerza espiritual y física. Por ello todos aquellos que tienen encuentros sexuales sin un propósito superior, confirman que después se sienten fracasados, derrotados, con el corazón vacío; porque menosprecian el misterio de la vida y no aceptan que la energía sexual tiene un propósito más elevado.
Cuando la vida sexual se realiza únicamente dentro del matrimonio se está protegido contra la irreligiosidad; pero cuando hay relaciones sexuales sólo por el placer de los sentidos, sin considerar lo sagrado del matrimonio; vendrán consecuencias graves como hijos sin padres, enfermedades venéreas, SIDA y corazones rotos por sentirse defraudados.
En cierta forma, la virginidad es la forma natural que Dios ideó para preservar la castidad en una pareja y esta virginidad se protege perfectamente cuando se mantiene el celibato hasta que la inocencia es entregada a su pareja, al compañero de su vida. Ese es un ideal muy elevado; y poca gente actualmente lo considera así, pero los sufrimientos que ha padecido la humanidad por este motivo han sido muy grandes; y hoy día muchas personas están reconsiderando el celibato, por lo menos, hasta el matrimonio.
El celibato total en el que alguien quiere consagrar toda su vida a Dios, es una vocación personal; y no es algo obligatorio, más bien, se debe glorificar porque es el acto de dedicar toda su energía a Dios. El deseo del celibato en una persona se debe considerar como el síntoma natural de un alma evolucionada que desea consagrarse completamente a Dios, pues, sólo piensa en términos de querer servir completamente al Señor Supremo, quiere trabajar para la humanidad y quiere servir a todos. Si eso siente una persona, entonces el celibato es su forma de servir y las Sagradas Escrituras y las grandes religiones del mundo han descrito que el celibato es la forma más linda de vivir. Por otra parte, los que quieren casarse deben hacerlo y sentir que tienen la responsabilidad de una familia. Es una etapa de la vida por la que se debe pasar.
Con el matrimonio se está protegido de la irreligiosidad, e inclusive hasta una persona que actúa acorde con la naturaleza sagrada del matrimonio y que maneja su vida sexual con esa mística puede tener como hijo a un devoto puro del Señor.
Los hijos son producto de la conciencia de los padres; así, si nace un hijo lujurioso es porque los padres estaban lujuriosos en el momento de concebirlo, entonces no son solamente los rasgos físicos lo que un hijo hereda de sus padres, el carácter también es heredado, por lo tanto, este es un asunto muy delicado. El celibato es la mejor forma de prepararse para ser una persona fuerte en su dedicación en el avance espiritual.
El triunfo del celibato son los brahmacharys (estudiantes célibes) y los grihasthas brahmacharys (casados que sólo tienen relaciones sexuales para la procreación). Estos últimos, desde luego, sólo quieren tener hijos para ofrecerlos al servicio de Dios con su propio ejemplo; no es que ellos quieran tenerlos para gratificarse. La finalidad del celibato debe ser la de servir siempre; servir a la humanidad y servir a Dios.
El celibato no se vive para complacer a terceros; es una ofrenda de corazón para Dios, porque Él es el verdadero amigo, Él es quien puede sacarnos de las tinieblas; porque ha enseñado que no se es este cuerpo, ni el cerebro, ni el cabello, ni los huesos, ni el hígado. Por encima de estos aspectos corporales está la jiva, la partícula consciente, el alma eterna, la conciencia individual; esa conciencia es el mayor tesoro, el mayor regalo, porque sólo a través de ella se puede invocar y conectarse con Dios, el Señor del corazón.
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- Los niños conscientes de Dios son el propósito verdadero de la procreación.
- “Yo os quisiera libres de preocupaciones. Quien no está casado se preocupa de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor. El casado se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer; está por tanto dividido. La mujer que no está casada, lo mismo que la doncella, se preocupa de las cosas del Señor, de ser santa en el cuerpo y en el espíritu. Mas la casada se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido”.
I Corintios 7,32-40
- La virginidad es un regalo divino que debe ser atesorado y protegido como una delicada y hermosa flor.
- La sexualidad cuando no es asumida con responsabilidad ni amor verdadero; sólo conduce a una vida llena de desolación, tristeza, angustia y vacío.
- Si se quiere ser auténticamente feliz se debe aceptar el hecho inevitable de que el amor siempre implica sacrificio. La sexualidad no es un instrumento de placer; es un instrumento de vida, para un alma que sea consciente de Dios, es un instrumento para perpetuar las cualidades y buenas características que siempre se deben cultivar.
- Los hijos son el producto de la conciencia de los padres.
- El amor debe conducir a la continuidad de la vida, no a una vida vacía y sin Dios; sino, que debe ser una vida llena de valores orientada hacia la Suprema Personalidad de Dios; y con educación espiritual.

