Sabidurías Védicas por Swami B.A. Paramadvaiti
Acompañantes del Ultimo Viaje
Una de las más grandes responsabilidades que se nos podría presentar en nuestras vidas, es la de acompañar a las personas en el momento en que están a punto de dejar este mundo, asesorándolos, animándolos, espiritualizándolos, refortaleciéndolos, sin olvidar lo más importante en nuestra vida: que todos somos hijos de Dios y que estamos destinados, en la evolución de nuestra existencia, a llegar a la perfección de la vida, que es estar unidos a Él. Dios dice: "Quién piense en Mi en el momento de la muerte, llegará a Mi morada", de esta forma nos invita para que logremos la existencia eterna.
Dios, que es el origen de todo lo que existe, ha hablado en el Bhagavad Gita (escritura sagrada proveniente de la India), sobre las iluminaciones más importantes, confirmando lo que las demás religiones también dicen: “Nosotros no somos de este mundo”. No podemos quedarnos en la tierra, estamos aquí para prepararnos para salir. En el momento cuando todo indica que nos tendremos que marchar de este mundo, los temas mundanos no son importantes, temas tales como la belleza, la diversión, las preocupaciones económicas, entre otros. Por eso, quienes acompañan a las personas en sus últimos días, tienen la responsabilidad de ayudarlos para estar pendientes de la realidad, de estar conscientes de la Verdad.
Es muy importante que tengamos entusiasmo de seguir adelante, de seguir hacia la meta de nuestra vida, pues tenemos que seguir hacia el destino final. ¿Cuál es el destino final? El Amor Puro, Dios es el Amor Puro, y quien no tiene Amor hacia Dios, hacia todos los seres, quien vive en el mundo de los deseos, las angustias y los odios no trasciende y se queda aquí, y tiene que nacer otra vez.
Dios dice en el Bhagavad Gita: "Los sabios no se lamentan ni por los vivos ni por los muertos”, porque ellos entienden que son solamente etapas de la existencia, mientras que la capacidad de sentir, pensar y desear son facultades eternas del alma; que fueron otorgadas por el Señor Supremo en el corazón, el creador de todos los maravillosos sentimientos, emociones e impresiones. Todo lo mejor, todo lo puro, todo lo perfecto viene de Dios y Él lo depositó en nuestro corazón. Por ello, no importa qué religión practique, no importa qué Nombre de Dios invoque; pero cuando esté pidiendo la misericordia del Infinito, cantando Su Santo Nombre o leyendo algo de Sus Sagrados Mandamientos, de Sus instrucciones hágalo de tal manera que anime a los demás para volverse más puros y bondadosos.
Un ejercicio práctico y recomendable es cantar el Mahamantra (nombres de Dios), en este momento crítico de la muerte. Este Mahamantra, invoca a Dios para lograr su vínculo amoroso con todos Sus hijos, nosotros. Este mantra se traduce: "Oh Mi Señor, déjame ser un instrumento de Tú Amor", "Oh Mi Señor, por favor, acéptame como uno de Tus eternos servidores, permíteme abandonar todos los apegos, todas las mentalidades materialistas ofensivas, perdona los errores que he cometido en esta vida."
Hare Krishna Hare Krishna Krishna Krishna Hare Hare Hare Rama Hare Rama Rama Rama Hare Hare
Este mantra se puede repetir 1000 veces, 10 mil veces; entre más se escuche el Nombre de Dios es mejor, y si se hace durante toda la vida mucho mejor, pues no es solamente para el momento de la muerte.
Así, en este momento uno debería exclamar cualquier nombre de Dios que sienta cercano; unos dirán Alá, Jehová, Yahvé o Adonai; y así orar: “Lo único que pido como pequeña alma dependiente, es poder recibir de Ti la intervención Divina, que Tú me guíes y acompañes en este momento tan difícil cuando tengo que marcharme”.
Invoque la misericordia de Dios, pues sólo Dios puede salvarnos de todo, sólo Dios nos puede dar recepción en Su Mundo de Amor. Somos dependientes de Él y queremos ir donde Él y servirlo. Esa es la realidad, por ello queremos aprovechar este momento del último servicio que estamos haciendo a las personas, como una gran meditación, un gran encuentro con el Santo Nombre de Dios.
Se podría llamar el regalo más grande que uno haya recibido en toda la vida; por ello, cuando tenga la oportunidad de acompañar a alguien en el momento de la muerte, acéptelo como una gran misericordia para usted, porque en estos momentos uno también comprende cuál es la meta de la consciencia, del libre albedrío y de la potencia amorosa que tenemos adentro de nuestro corazón. Agradézcale a Dios que pueda hacer este servicio, con mucho amor y comprensión hacia la persona que está partiendo. Inclusive puede entregar asesoría a familiares, porque de todas maneras somos almas espirituales eternas y nuestra posición constitucional es la de ser un servidor del Infinito, del Absoluto, de la Verdad. No somos servidores de la ilusión, ni somos disfrutadores tratando de ser felices con las experiencias sensoriales del cuerpo ni con la explotación de los recursos del mundo; todo lo contrario, somos almas nacidas de la Divinidad.
Swami B.A.Paramadvaiti
