Epílogo
saiveyam bhuvi dhanya-gauda-nagari velãpi saivãmbudheh so’yam sri-purusottamo madhu-pates tãny eva nãmãni ca no kutrãpi niriksyate hari hari premotsavas tãdrso hã caitanya krpã-nidhãna tava kim viksye punar vaibhavam
“Esta es la misma ciudad de Gauda, bendita en la Tierra, esta es también la misma costa del océano, esta, la ciudad de Purusottama (Puri) y éstos, los propios Santos Nombres, Hare Krishna, mas, ¡ay! En ninguna parte puedo ver el mismo festival de amor. Oh Caitanya, fuente de toda compasión, ¿volveré alguna vez a contemplar Tus glorias?” (Caitanya-candrãmrta de Prabodhãnanda Sarasvati, 140)
gorãra ãmi mukhe balile nã cale gorãra ãcãra gorãra pracãra laile phala phale
“No basta con simplemente promocionar repetidamente que uno es un devoto de Mahãprabhu, diciendo, ‘Yo soy de Gaura, yo soy de Gaura’. Los resultados de ser un seguidor del Señor se brindan a quien adopta la misión de prédica de Mahãprabhu así como las prácticas por El enseñadas”. (Prema-vivarta)
Algunos de nosotros afirmamos convencidos que seguimos a Sri Caitanya Mahãprabhu, que tenemos fe en El y que estamos consagrados a El. Cuando nos relacionamos con Vaisnavas de otras tradiciones, que no tienen la misma consideración por Mahãprabhu que nosotros, los rechazamos con vigor y los criticamos en artículos y discursos.
Existe ciertamente la noción general entre la gente común de hoy en día que Mahãprabhu es aceptado en todo el mundo y que nadie Lo rechaza realmente. Sin embargo, si miramos profundamente, encontramos que pocos de nosotros siguen verdaderamente a Mahãprabhu. De hecho, temiendo ser llamados ateos por no ofrecer respetos a las Escrituras Védicas y al Señor Supremo o ser vilipendiados por la gente en general, clamamos honrar a Mahãprabhu mas todo lo que nos interesa realmente es nuestro propio prestigio...
En estos días, hay una clase de personas que, llevando una vida privada imprudente y acatando parcialmente la disciplina de los smãrtas, obran permisiva y caprichosamente y de todos modos osan criticar públicamente a los verdaderos seguidores de Mahãprabhu. Desestimando las enseñanzas de Mahãprabhu como sectáreas, ellos negligencian las normas de la conducta Vaisnava y empero profesan conocer mejor al Señor que Sus devotos. En tal sentido, critican en sus publicaciones a las grandes personalidades que han dedicado su vida al servicio de Mahãprabhu, haciendo de El la meta última de sus vidas.
Sin embargo, el inquisidor honesto descubre que esta gente está afectada por el mal del auto-engaño, la debilidad de carácter y la deshonestidad. La arrogancia de esas personas no tiene nada que ver con la real aceptación de Mahãprabhu y de Su mensaje, sino que solo es una prueba del apego enfermizo al prestigio personal y la gratificación de los sentidos.
Si nos preguntáramos, “ ¿Estamos siguiendo realmente a Mahãprabhu?” y luego buscáramos honestamente la respuesta, primero tendríamos que examinar no solo las propias enseñanzas y conducta de Mahãprabhu, sino las de Sus asociados personales a través de los cuales el Señor difundió Su mensaje. Debemos luego preguntarnos cuán estrechamente hemos seguido esas enseñanzas, concretamente en términos de dificultad personal o desaprobación social.
Tristemente, algunos aceptan de las enseñanzas de Mahãprabhu solo las partes que convienen a su estilo de vida o marco mental. Tales personas creen que Sri Rupa, Sri Sanãtana, Sri Jiva, Krishnadãsa Kavirãja Gosvãmi, Vrndavan das Thãkura y demás asociados íntimos del Señor, profesan doctrinas que en realidad son diferentes de las de Mahãprabhu. Incluso van tan lejos como para declarar que los seguidores de Mahãprabhu son sectáreos de mentalidad estrecha, que incluso han hecho demasiadas declaraciones exageradas respecto a la persona y enseñanzas del Señor. En tal sentido, ellos rehúsan aceptar las declaraciones de los asociados de Mahãprabhu como autorizadas. Mas cuando los maestros genuinos de las doctrinas del Vaisnavismo exponen la burla de estas gentes que siguen a Mahãprabhu, mostrando que en relación a todos los intentos y propósitos no son sino una verdadera oposición al Señor, ellos se enojan y atacan verbalmente a los devotos.
La necia actitud de estas personas es comparable a la lógica de la media gallina; Mahãprabhu no puede ser separado de Su entorno. No se pueden cortas las manos y pies del Señor y ofrecer respetos a Su cabeza. Cuando los devotos citan los vicios de autoridad de la sucesión discipular, estos seguidores de estilo propio de Mahãprabhu lo llaman fanatismo sectáreo Vaisnava y estrechez mental. A modo de ejemplo ellos citan el verso del Caitanya Bhãgavata en el cual Vrindavan dãsa Thãkura condena las críticas a Nityãnanda Prabhu:
eta parihãreo je pãpi kare tabe lãthi mãron tàra sirera upare
“Tomaré un palo y golpearé en la cabeza a esos pecadores que, ignorando todo lo que He dicho, continúan blasfemando a Nityãnanda Prabhu” . (Caitanya Bhãgavata 1.9.225; 17.158, 2.11.63; 2.18.223, 2.23.522)
Los seguidores de estilo propio de Mahãprabhu califican de violentas e intemperadas estas declaraciones de Vrindavan Dãsa Thãkura y una evidencia del fanatismo de los Vaisnavas en general. Su imaginaria aprobación de Mahãprabhu está basada en el rechazo a los asociados del Señor, algo que está profundamente arraigado en la malicia y malevolencia. Ellos, convencidos de que la devoción no es sino sentimentalismo y entusiasmo infundado, consideran a los devotos de Mahãprabhu incapaces de entender la verdadera naturaleza del Señor pero se consideran personalmente como terceras partes independientes, capaces de dicho entendimiento. El límite de la arrogancia manifestada en tal declaración, está completamente fuera del alcance de su propia comprensión. Tal es la clase de gente que propaga principalmente sus ideas en la actualidad, en las páginas editoriales de los periódicos y desde los podios de las diversas reuniones públicas.
Otros seguidores modernos ilegítimos de Mahãprabhu, son los que hacen un show de aceptar a Mahãprabhu y Sus asociados, cuando en realidad profesan toda clase de opiniones heterodoxas. Como lobos en piel de cordero, estos pseudo-Vaisnavas posan de pensadores ortodoxos, haciendo una exhibición hipócrita de la devoción cuando en realidad están infectados por la conciencia de casta, el monismo o la supuesta filosofía de la síntesis (samanvaya-vãda). Estos personajes hacen un show de aceptar a Mahãprabhu y Sus asociados íntimos, aunque protestan abierta o anónimamente cuando los devotos rendidos de Mahãprabhu predican audazmente el mensaje del Señor tal como es.
Estos fraudes engañosos, toleran la embestida de los impersonalistas de los brahmanas de casta, mas cuando un ãcãrya genuino habla, son incapaces de tolerarlo. Debido al excesivo sentimentalismo y lujuria, estos sahajiyãs se han vuelto tan envanecidos en su egotismo que al serles referido que la enseñanza de Mahãprabhu y Su ejemplo directo nos llevan a dejar de lado la mala asociación, ellos objetan, no deseando abandonar sus costumbres sensuales.
En el Caitanya Caritãmrta, la historia de Chota Haridãsa es narrada a modo de lección para los seguidores potencialmente desviados. Ciertos aspectos de la conducta de Chota Haridãsa no agradaron a Mahãprabhu y deben ser evitados.
Cuando Krishnadãsa Vipra fue tentado a alejarse de la asociación de Mahãprabhu por las mujeres Bhattathãri, él no estaba actuando como una rama del árbol Caitanya del deseo del amor divino. Abandonando el servicio directo del Señor para desposarse con esas mujeres, él no estaba comportándose a la altura de lo que cabe esperar de un asociado eterno del Señor.
Cuando estando en Vraja, el compañero del Señor, Balabhadra Bhattãcãrya deseó abandonar el servicio de Mahãprabhu - Krishna Mismo -, para ver la supuesta reencarnación de Krishna en el lago Kaliya, su comportamiento no estuvo de acuerdo al verdadero standard de un acompañante eterno del Señor.
Sarvabhauma Bhattãcãrya sustentaba las filosofías smãrta y Mãyãvãda e incluso rehusó aceptar a Mahãprabhu como una encarnación del Señor Krishna. El es otro ejemplo de conducta atípica de las ramas del árbol Caitanya del amor divino. Hay muchos de tales ejemplos hallados en los registros del lilã del Señor Caitanya. Está el caso de la existencia pecaminosa de Jagãi y Madhãi y su violento comportamiento hacia Nityãnanda Prabhu y Haridãsa Thãkura, y su oposición al canto del Santo Nombre. Tenemos a Gopinãtha Pattanãyaka, quien robó del tesoro real. Brahmãnanda Bhãrati, una de las raíces del árbol del deseo del amor divino, usaba una piel de venado, la ropa de un sannyãsi Mãyãvãdi y Mahãprabhu tampoco lo aprobó y lo corrigió. Vallabhãcãrya, identificado en el Gaura-ganoddesa-dipikã como una encarnación de Sukadeva, proclamó su propio comentario al Bhãgavatam como superior al de Sridhara Svãmi; esta clase de arrogancia no es característica de Sukadeva.
Devãnanda Pandita, también contado entre las ramas del árbol Caitanya, toleró ofensas al querido asociado de Mahãprabhu, Srivãsa Pandit, en cuanto a que contemplaba la liberación e interpretó el Srimad Bhãgavatam en maneras opuestas a su verdadero significado de devoción por Krishna. Esto ciertamente no retrata a un compañero eterno del Señor.
A los prãkrta-sahajiyãs sentimentalistas, les resulta doloroso oír las críticas a la conducta que fuera desaprobada por Mahãprabhu Mismo. Empero, aún cuando un buen doctor no esconde su diagnóstico para complacer al paciente, los devotos del Señor no esconden el hecho de que el progreso en la vida espiritual depende de hacer a un lado el apego a la mala compañía, la gratificación de los sentidos y los placeres inmediatos. El devoto no rechaza el buen consejo por el deseo de embaucar y adular. Si el devoto directo, honesto y correcto dice que ocuparse en la actividad sexual ilícita va en detrimento de la vida espiritual y nos aconseja abandonarla, o si dice al que está demasiado apegado a su esposa e hijos que abandone dicho apego, estas son instrucciones beneficiosas. Al expresarse, puede que la verdad lastime pero el devoto hablará la verdad por gentileza antes que añadir más combustible al fuego de los apegos materiales de la gente.
Podemos ser muy elocuentes en cuanto a seguir a Mahãprabhu, mas cuando El declara que la esencia de la conducta Vaisnava es abandonar la mala asociación, como la compañía de los mujeriegos y no devotos, ¿habremos de tildarLo de cruel y no gentil? Mahãprabhu calificó a Chota Haridãsa de “mono renunciado”, uno que ha dejado de lado el aspecto del interés en la vida sensual pero continúa flirteando con las mujeres y haciendo otras cosas que son contrarias a las normas Vaisnava de conducta. Mahãprabhu dijo en relación a Chota Haridãsa que la única expiación para esta grave desviación era ahogarse. ¿Es que entonces hemos de llamar a Mahãprabhu cruel y no gentil? ¿Vamos a negar que El dijo tal cosa? ¿Es que acaso estamos tratando de establecer que Mahãprabhu aprueba nuestras normas flojas de comportamiento mundano? Si continuamos dando discursos en asambleas públicas a este fin, ¿no es acaso prueba de nuestra propia deshonestidad?
Puede que digamos, “Yo acepto y sigo a Mahãprabhu’, mas pese a la evidencia puntual en las enseñanzas de Mahãprabhu, no aceptamos que la única forma de llegar a Dios es la devoción caracterizada por el canto de los Santos Nombres. Tampoco aceptamos que el karma, jñãna y yoga son senderos indirectos y problemáticos, llenos de espinos, fantasmas y víboras venenosas. Mahãprabhu y Sus seguidores calificaban en ocasiones a los demás senderos espirituales como “cálices ponzoñosos” o “peores que el infierno”, pero nosotros insistimos en que estas declaraciones no deben ser tomadas literalmente y que Mahãprabhu estaba haciendo proclamas exageradas para promover Su doctrina. ¿Es esto aceptar a Mahãprabhu tal como El es? Queremos encajar las doctrinas de Mahãprabhu en el molde de nuestra subjetividad personal. ¿Es que entonces no estaríamos concediendo más peso a nuestras propias fantasías o a la opinión pública corriente que a Mahãprabhu? Cuando ponemos al bakti en el mismo nivel que el jñãna y el karma, ¿no estamos de hecho rechazando al bhakti?
Mahãprabhu empleaba la palabra satitva o castidad de la esposa, para describir la actitud de un devoto que no mezcla su servicio devocional con el jñãna o el karma, ni oscurece su devoción con deseos de disfrute o gratificación sensual, todos los cuales compara a la infidelidad matrimonial. Cuando decimos que el bhakti es meramente una de las muchas formas de obtener al Supremo, estamos diciendo concretamente que una esposa que engaña a su marido y aquella que es casta y fiel, son iguales. A no dudarlo, estas sectas que promueven las actividades sexuales ilícitas estarían gustosas de oír tales nuevas, pues esta actitud liberal concede legitimidad a sus transgresiones. Pero normalmente, la persona respetable objeta la idea de que su casta madre esté al mismo nivel que una prostituta. ¡Obviamente el individuo perverso o la prostituta no tienen problema en que el hombre justo o la mujer casta sean rebajados de esta forma! Ellos simplemente piensan, “ ¡Bienvenido al club!”.
En privado y en público, el mundo ha introducido la infidelidad como parte de las doctrinas puras de Caitanya Mahãprabhu. En tal sentido, es bastante natural que muchas personas desviadas traten de poner su infidelidad al mismo nivel que la conducta de los devotos puros y castos del Señor, calificándolo de “doctrina de la síntesis”. Como una enfermedad infecciosa, esta filosofía se ha difundido desde unos pocos individuos a la sociedad toda. ¿Es acaso sorprendente que el Mãyãvãda esté proliferando rápidamente en el mundo?
Entonces, así es como “honramos” a Mahãprabhu. Llamamos a nuestra oposición a las doctrinas de Mahãprabhu “una honra” a El, para poder conservar nuestra imagen pública.
Algunos de nosotros creen que por hacer un show público de aceptación a Mahãprabhu, Le estamos haciendo un servicio, antes que a nosotros mismos: “Yo soy un brahmana y honro a Mahãprabhu. He estudiado mucho y acepto a Mahãprabhu. Tengo un empleo grande e importante y sigo a Mahãprabhu. Soy un hombre rico y acepto a Mahãprabhu. Entonces Mahãprabhu me está contemplando”.
Otros dicen que boicotearán a Mahãprabhu si El se opone a su imaginario concepto de lo que es la verdadera religión, servicio o bienestar social, aunque Sus devotos le muestren de la Escritura que la posición de Mahãprabhu es ortodoxa. ¿Cómo puede alguien declarar esta supuesta aceptación de Mahãprabhu como auténtica? ¿No será que estamos aceptando nuestros propios caprichos y preferencias como autoridad? Las enseñanzas de Mahãprabhu no pueden ser cambiadas para adecuarlas a nuestras ideas antojadizas.
En el Caitanya Caritãmrta, Mahãprabhu dice:
harer nãma harer nãma harer nãmaiva kevalam kalau nãsty eva nãsty eva nãsty eva gatir anyathã
“En esta era de riña e hipocresía, el único medio de liberación es el canto de los Santos Nombres del Señor. No hay otra manera; no hay otra manera, no hay otra manera”. (Brhan-nãradiya Purana, Caitanya Caritãmrta 1.7.76)
SMÃRTAS Y PAÑCOPÃSARAS
En otro verso del Caitanya Caritãmrta, Mahãprabhu dice:
ekale isvara krsna ãra saba bhrtya jãre jaiche nãcãya se taiche kare nrtya
“Solo el Señor Krishna es el controlador supremo; todos los demás son Sus sirvientes. Las personas bailan a Su compás”. (Caitanya Caritãmrta 1.5.142)
Y Mahãprabhu agrega: “Las diosas Gangã y Durgã son Mis sirvientas. Siva es Mi sirviente”. Esto está declarado en el muy autorizado texto, la Brahma-samhitã:
srsti-sthiti-pralaya-sãdhana-saktir eka chãyeva yasya bhuvanãni bibharti durgã icchãnurupam api yasya ca cestate sã govindam ãdi-purusam tam aham bhajami
“La potencia externa Maya, que es de la naturaleza de la sombra de la potencia cit, es adorada por todos como Durgã, el agente creador, preservador y destructor de este mundo material. Yo adoro al Señor primigenio Govinda, conforme a cuya voluntad se conduce la propia Durgã”. (Brahma-samhitã 5.44)
ksiram yathã dadhi vikãra-visesa-yogãt sañjãyate na hi tatah prthag asti hetoh yah sambhutãm api tathã samupaiti kãryãd govindam ãdi-purusam tam aham bhãjami
“Así como por la acción de los ácidos la leche se transforma en cuajada, mas de todos modos la cuajada no es ni lo mismo ni diferente de su causa, la leche, así yo adoro al Señor primigenio Govinda, de quien el estado de Sambhu (Siva) es una transformación para la ejecución de la obra de destrucción”. (Brahma-samhitã 5.45)
yat-pãda-pallava-yugam vinidhãya kumbha- dvandve pranãma samaye sa ganãdhirãjah vighnãn vihantum alam asya jagat-trayasya govindam ãdi-purusam tam aham bhajãmi
“Yo adoro al Señor primigenio Govinda, cuyos pies de loto son siempre sostenidos por Ganesa en los colmillos de su cabeza de elefante, para obtener fuerza para su función: la destrucción de los obstáculos en el sendero de avance de los tres mundos”. (Brahma-samhitã 5.50)
yac-caksur esa savitã sakala-grahãnãm rãjã samasta-sura-murtir asesa-tejãh yasyãjñayã bhramati sambhrta-kãla-cakro govindam ãdi-purusam tam aham bhajãmi
“El Sol, rey de todos los planetas, pleno de refulgencia infinita, la imagen del alma buena, es como el ojo de este mundo. Yo adoro al Señor primigenio Govinda, en prosecución de cuya orden el Sol recorre su senda montado sobre la rueda del tiempo”. (Brahma-samhitã 5.52)
Todos estos versos avalan el rechazo de Mahãprabhu a la doctrina smãrta de los Pañcopãsakas, o adoradores de las cinco deidades: Siva, Durgã, Ganesa, Surya y Visnu. Mas pese a la evidencia de la Brahma-samhitã citada en las enseñanzas de Mahãprabhu, los Pañcopãsakas se cuelgan de su doctrina, argumentando que los propios Vedas autorizan el proceso de adoración panteísta. Ellos afirman que el propio Mahãprabhu visitó los templos y lugares sagrados relacionados con dichas deidades, les oró y bailó ante ellas. Argumentan además que si Mahãprabhu no aceptara el tipo de adoración autorizada en los Vedas, luego la religión Vaisnava debe considerarse ajena a la literatura Védica. Ciertamente, ciertos necios desviados declaran que la religión de Mahãprabhu no es Védica.
Influenciados por la opinión pública, nosotros nos sacudimos todas esas ideas heterodoxas encima de nuestra cabeza. Ciertamente que existen muchos nombres de dioses en la literatura Védica, pero solo Visnu es aludido como la Deidad Suprema por encima de todos los demás e independiente de ellos. El más antiguo de los Vedas, el Rgveda-samhitã, expresa claramente que Visnu es superior a todos los demás dioses.
agnir vai devãnãm adhamah visnuh paramah tad-antarã hy anya-devatãh
“Agni es el menor de los dioses; Visnu es el supremo. Todos los demás dioses se hallan en medio de estos dos”.
La Bhagavad-gitã y demás Escrituras Védicas declaran claramente que la adoración de cualquier otro dios que no sea el Señor Supremo es incorrecta y va en contra de los principios Védicos. Puede que Gaurasundara haya visitado numerosos templos dedicados a dioses y diosas, y haya mostrado respeto por ellos, mas El nunca los consideró como independientes o supremos. Antes bien, El consideraba a todos los dioses y diosas como sirvientes de Visnu, y por consiguiente, como devotos o Vaisnavas. En este sentido, solo El los consideraba adorables. Caso contario, atento a la comprensión Pañcopãsanã, los cinco dioses son adorados puramente de un modo funcional y dentro del mundo temporal. El objetivo del Pañcopãsanã es trascender estas diversas formas divinas y sumergirse en el Brahman impersonal. Al final de la puja, las cinco formas de deidad son en definitiva abandonadas en la ceremonia visarjana.
Mahãprabhu aceptó que Visnu y los Vaisnavas poseen formas trascendentales de eternidad, bienaventuranza y conocimiento. Siva, Durgã, Ganesa y Surya, adorados por Mahãprabhu, son los ejecutores de órdenes del Señor Supremo Visnu en Su morada de Goloka-Vaikuntha. Allí estas deidades son Sus asociados eternos y en tal sentido nunca puramente funcionales y jamás desestimados. ¿Quiénes entonces son los verdaderos seguidores del Veda, los Vaisnavas o los Mãyãvãdis y Pañcopãsakas? ¿Y quién muestra verdaderamente respeto por los dioses, los Vaisnavas o los Mãyãvàdis y Pañcopãsakas, que simplemente consideran estas formas como imaginarias y como objetos convenientes de adoración para ser al final descartados? ¿Quién evidenció un mayor respeto por Siva, Rãvana o los Pracetas? Por consiguiente preguntamos: ¿Estamos realmente siguiendo a Mahãprabhu? ¿O Lo estamos siguiendo atento a nuestra conveniencia personal o nuestros gustos e imaginación?
