CAPÍTULO 8

LA PARTIDA

El día 16 de enero del año 1990 ocurrió un gran milagro en la existencia de Harijan Maharaj y de todos sus seguidores. Este día, ante la mirada de sus discípulos —en un momento muy auspicioso, sagrado y privado— sucedió la partida física de este gran hombre, comenzando así la fase más anhelaba por él, de la cual siempre habló. Pero parece extraño que alguien anhele este momento. Para muchos, el irse de este mundo significa un dolor; sin embargo, para Harijan Maharaj era un deseo, ya que la instrucción final de los Vedas es que debemos prepararnos para este último momento. Por ello, durante todo el tiempo, Maharaj estuvo preparándose para afrontarlo. Tal preparación es algo que los sabios de Oriente admiran, glorifican y elogian; se explica que cuando alguien durante su vida toma conciencia de este último momento y cumple con los mandatos de los Vedas, alcanza en otros niveles un grado muy elevado de santidad; así, Harijan Maharaj reunió estos requisitos en su ejemplar vida, y en el glorioso momento de la elevación espiritual y el desprendimiento de este mundo material dejó una imagen de felicidad y paz, estados que expresó después de la tarea cumplida. Amor en separación Gran cantidad de discípulos, familiares, hermanos espirituales y amigos, presentes en el momento de la partida de Maharaj, apreciaron en sus mentes y corazones el último mensaje divino dado por quien siempre enseñó con el ejemplo. Estamos hablando de la manera de afrontar la partida con plena devoción a Dios. Desde ese instante sus seguidores fueron inundados con una conciencia superior, que les sirvió para comenzar a transmitir las enseñanzas que su maestro les había impartido con transparencia, entrega y amor; a partir de ese entonces, ellos y todos los que escucharon, hablaron y practicaron las enseñanzas del santo que curaba las mentes y los corazones, fueron bendecidos para realizar los grandes milagros que pregonan las Escrituras védicas, las cuales aún podemos conocer y practicar en Occidente, donde todo parece ser tan difícil. La divulgación del mensaje de los Vedas fue la gran bendición que el santo Harijan Maharaj dejó para la era difícil en la que nos encontramos. Sus discípulos sostienen que todo el que ora con firmeza y medita en las instrucciones y ante los pies de Maharaj, experimenta grandes milagros en su mente y corazón.

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