CAPÍTULO 1

EL SECRETO DEL ÉXITO

Amigo lector, el secreto para el éxito es convertirse naturalmente en alguien determinado. En verdad, mi deseo es que despiertes mañana convertido en un ser exitoso, lleno de circunstancias positivas, de salud y cada vez con más fe en ti y en Dios. En todos los seres vivos se manifiesta la búsqueda de la felicidad. Todo proceso que veas en el universo está mostrando cambios, esos cambios siempre serán para mejorar; recuerda, nada se destruye, todo se transforma. Pero es muy contradictorio. Si observamos el comportamiento de los seres humanos, nosotros somos los únicos seres de este mundo que manifestamos inconformidad e infelicidad. Si sales a la calle y le preguntas a todos ¿qué están buscando?, todos responderán: «felicidad», bien sea para ellos mismos o bien para aquellos que están a su alrededor. Pero lo más paradójico es que si todos estamos buscando la felicidad: ¿por qué vemos tanta infelicidad?. Si reúnes a mil personas y les preguntas si son felices, ellas responderán que no. Muchos son los métodos para encontrar la tan anhelada felicidad; algunos creen que la felicidad está en la fama, otros que está en el dinero, otros en la belleza, otros en la espiritualidad, pero hagamos un análisis de esto. Si la felicidad depende de la fama, por qué tantas personas famosas deciden quitarse la vida, viven aburridos, y su comportamiento ante el público es más artificial que natural. También cuando analizamos a personas que están únicamente detrás del dinero, vemos que ellos se encuentran en medio de muchos conflictos y que después de ser tan adinerados, muestran desconcierto, inconformidad y aun parece que el dinero fuera su propio infierno. Lo mismo les sucede a las personas muy bellas que, apoyadas en la sensualidad, muestran témporalmente un poco de felicidad, en apariencia son felices, pero cuando se visitan las profundidades de su ser, están totalmente infelices. Así mismo, se da el caso de algunas personas que buscan refugio en algo espiritual, como una solución o escape a un mundo materialista, al sufrimiento o a sus derrotas. Pero también dentro de sus procesos espirituales —aun conociendo temas tan elevados y quizás fuera de este mundo— siguen manifestando inconformidad, descontento y amargura.

Alguien se podría preguntar: ¿por qué al estar practicando algo espiritual se manifiesta tanto padecimiento? Así que nos encontramos en una gran encrucijada, en donde todos buscamos la felicidad quizás en el punto equivocado; por consiguiente, vemos más desilusión, tristeza, desolación y hasta dolor. Algunos han decidido autoeliminarse como una forma de evadir el sufrimiento, pero la verdad es que tal escape solo causará más dolor. Es natural que el hombre siempre se encuentre condicionado por las fuerzas de la naturaleza, por la competencia con su misma especie para sobrevivir, y hasta por su propio destino. Ahora bien, analicemos estos tres aspectos.

1. Diariamente vemos los diferentes cambios y comportamientos de la madre naturaleza. Aun en los lugares más ricos y entre los hombres más adinerados se ha visto el momento en que la naturaleza arrasa ferozmente con el hombre, produciendo desolación y ruina. Millones y millones de sucesos como este han borrado de la faz de la tierra a naciones, imperios y hombres poderosos. Cuando la naturaleza arremete contra el hombre nos sentimos totalmente impotentes y desolados, y este fenómeno pasa a ser simplemente una noticia más en el mundo, donde se muestra la muerte de unos y la miseria de otros.

2. Otro de los fenómenos a los que estamos sometidos desde que nacemos hasta que nos vamos de este mundo es la competencia diaria del hombre contra el hombre. Esta competencia es muy desleal, ya que está presente en todas las esferas y en todos los ámbitos, sea en el social, el familiar o el de los amigos; hemos visto cómo la competencia desleal genera guerras, miserias, hambre, siempre por la búsqueda del poder. El hombre en su afán de conseguir poder, somete, humilla, ultraja y asesina a los de su misma especie; es el titular principal de los medios de comunicación, donde diariamente muestran al hombre en competencia con él mismo; el resultado de esto es que en todo el mundo el tema es los enfrentamientos que diariamente vivimos (guerras, violaciones, trampas, atropellos, homicidios, robos, engaños, etc.).

3. Nos encontramos contra nuestra propia naturaleza y es más peligroso, porque es una área de la vida que todos estudian pero muy pocos comprenden por qué el hombre es tan infeliz y por qué muestra tanto inconformismo contra sí mismo. Libros y bibliotecas enteras, psiquiatras, psicólogos y espiritualistas han buscado la respuesta a la infelicidad del hombre. ¿Por qué el hombre se quita la vida? ¿Por qué consume sustancias tóxicas para buscar felicidad? ¿Por qué hay estados de ánimo tan cambiantes: depresión, sufrimiento y amargura? ¿Por qué los momentos de felicidad son tan pocos y, al parecer, los de infelicidad abundan? Muchas personas en el mundo viajan a diferentes lugares para encontrar respuestas a estos interrogantes; algunas plantean y aseguran que las respuestas están adentro de cada uno de nosotros, pero la dificultad mayor consiste en saber la manera de llegar hasta nuestro interior y descubrirlo todo. Por eso muchas personas dedican su tiempo a ir adonde están los más antiguos textos de las diferentes filosofías de oriente, el lugar donde se han encontrado hombres que afirman haber encontrado la verdad. Estos grandes hombres han tenido conexión con civilizaciones muy antiguas, y sostienen que estas vivieron mejor que nosotros, a pesar de no tener tantos adelantos tecnológicos. Dichas civilizaciones desarrollaron lo que hoy ha perdido el hombre. Se caracterizan por haber encontrado las respuestas en el interior, mientras que la civilización actual las busca en el exterior. Este es el punto donde está la diferencia entre nuestra civilización y esas culturas, cuyos miembros afirman —en una serie de textos muy antiguos— haber encontrado fórmulas para vivir armónicamente con el entorno y consigo mismos. En cambio, la civilización actual está confundida internamente y externamente tiene pocas respuestas. La pregunta entonces es si alguien que no tiene la posibilidad de llegar hasta donde están esos grandes hombres puede encontrar las respuestas en Occidente. Hace muchos años me hice una gran pregunta que tal vez muchos se han hecho: ¿cómo tener acceso a esos lugares sagrados y a esos hombres que guardan todas las verdades? Aparentemente esto sería muy difícil, y efectivamente lo fue para mí. Pero un día alguien me dijo que en Occidente había personas con esos conocimientos y que podían transmitirlos a cada uno de nosotros. Entonces surgió un nuevo interrogante: ¿quién puede transmitir en Occidente esos conocimientos?.

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