Ubicación Histórica
El Bhagavad Gita -aunque ha sido publicado y leído como un libro independiente- aparece originalmente como un episodio de El Mahabharata, la gran narración épica escrita hace cinco mil años por Srila Vyasadeva, la Encarnación Literaria de Dios. Esta historia trata de la gran guerra fraticida entre los Kauravas y los Pandavas; es decir, entre los cien hijos de Dhritarastra y sus primos, los cinco hijos de Pandu; ambos bandos dirigidos por sus hermanos mayores: Duryodhana y Yudhistira respectivamente. Dhritarastra y Pandu eran hijos del rey Vichitravirya, un descendiente del Rey Bharata, antiguo soberano del mundo de quien proviene el nombre de El Mahabharata. Dhritarastra era el hijo mayor y por lo tanto, el legítimo sucesor del trono, pero como había nacido ciego, esta sucesión recayó en Pandu, su hermano menor. Sin embargo, Pandu murió siendo aún muy joven, en pleno ejercicio de su reinado; y sus cinco hijos: Yudhistira, Bhima, Arjuna, Nakula y Sahadeva, quedaron bajo la tutela parcial de Dhritarastra. Por supuesto, Dhritarastra nunca aceptó la supremacía de su hermano y deseando que fueran sus propios hijos los que gobernaran el mundo, consintió a que su hijo mayor Duryodhana, conspirase una y otra vez contra la vida de los Pandavas y su madre, la Reina Kunti. No obstante, los Pandavas siempre lograron escapar de sus atrocidades, gracias principalmente a la amorosa protección del Señor Krishna Quien era al mismo tiempo, sobrino de la Reina Kunti y por lo tanto primo de los Pandavas.
Así fue que Duryodhana, como buen político que era, engañó hábilmente a los Pandavas en una partida de dados y los privó de su reino y de su libertad, obligándolos a vivir trece años en el exilio. Luego, cuando los Pandavas retornaron y solicitaron su reino a Duryodhana, éste se rehusó enérgicamente a entregárselos. Sin embargo, como los Pandavas estaban comprometidos en su calidad de príncipes a servir en la administración pública; y además, no tenían la menor intención de pelear contra sus primos y hermanos; decidieron reducir sus demandas a sólo cinco provincias. Pero ya cuando esta miserable petición también les fue denegada, Arjuna y sus hermanos se vieron obligados a recurrir a las armas. De esta manera, se preparó lo que iba a ser verdaderamente la primera gran guerra desvastadora del mundo; pues se reunieron todos los grandes guerreros de la tierra apoyando a uno y otro ejército de uno y otro bando. No obstante, aún en aras de evitar esta gran guerra, Yudhistira envió a Krishna como mensajero para proponerle a Duryodhana una tregua, como gesto final y amistoso; pero Duryodhana, nunca accedió a ninguna negociación pacífica; y muy por el contrario, se mantuvo obstinado y determinado a regir el mundo a su manera.
Así pues, mientras los Pandavas, hombres de los más elevados principios religiosos y morales reconocían a Krishna como el Mismo Señor Supremo, los impíos hijos de Dhritarastra lo negaban. Sin embargo, Krishna se ofreció a participar en la guerra de acuerdo con los deseos de los antagonistas; pues como Dios que era, Él no se haría cargo personalmente del asunto; muy por el contrario, quien lo deseara podría escoger entre aprovecharse de Su ejército o tener a Krishna Mismo como su ayudante y consejero. Desde luego, Duryodhana optó por aprovecharse del ejército de Krishna, mientras que Yudhistira estuvo ansioso de tener a Krishna Mismo de su lado. De esta manera, Krishna se convirtió en el auriga de Arjuna, es decir que asumió el cargo de conducir la cuadriga del legendario arquero. Y tal como lo relata El Mahabharata, en el momento en que los ejércitos en pugna se encuentran en formación, dispuestos para la primera gran batalla de la Gran Guerra de Kurukshetra, es que comienza El Bhagavad Gita.
