Bhaktivinoda Thakura


Vida y Poesía de Bhaktivinoda Thakur

El Castigo Al Demonio Bisakisen

El séptimo hijo de Bhaktivinoda Thakur, Lalita Prasad Thakur, describió el castigo de Bhaktivinoda a Bisakisen, en sus notas biográficas, y varios detalles de la historia, han sido confirmados por Sundarananda Vidyavinoda, en su famoso libro Shri Kshetra.

En la ciudad de Orisa llamada Kamanala, vivió un pícaro hatha yogui, llamado Bisakisen, quien poseía poderes místicos y hacía mucho daño. Él ejecutaba actos sobrenaturales, tal como sentarse erguido frente a un fuego ardiendo con una roca enfrente y otra detrás, inclinándose dentro de las llamas y nuevamente volviendo a la posición inicial. Él también mostraba fuego que salía de su cabeza. Tenía dos compañeros que se llamaban a sí mismos Brahma y Shiva. Él mismo trató de probar a la gente ignorante, que era una encarnación del Señor Supremo Maha Vishnu mostrando evidencias de un libro mezclado de la sampradaya Atibari. Todos los reyes de Orisa, intelectualmente menos talentosos, ofrecían reverencias a sus pies, y regularmente donaban fondos para la construcción de un templo en su honor. Ellos también le mandaban mujeres para sus danzas del rasa lila. Bisakisen declaraba osadamente: “Enviaré lejos a la administración británica y me sentaré en el trono de Orisa como el rey”. Entonces envió una circular con esas palabras a través de Orisa. Mientras tanto, el gobierno Británico dictó una orden para su arresto. Después de todo, él había iniciado una guerra contra la reina Victoria, y por esto sería acusado y juzgado en una corte abierta. Pero, ¿quién se atreve a acusarlo? Nadie tenía el coraje de cumplir la orden, qué decir de tocarlo físicamente o llevarlo bajo custodia.

La división de Orisa del gobierno nacional, estuvo entonces, a cargo del señor Ravenshau, Comisionado de Distrito de Inglaterra. Ravenshau fue informado personalmente de la potencia espiritual y la alta consideración moral que mantenía Bhaktivinoda Thakur. Por lo tanto, Ravenshau, confió a él la tarea de juzgar los falsos Maha Vishnus; pero Bhaktivinoda fue incapaz de conseguir un solo hombre para ayudarlo a hacer el arresto. Todos se acobardaban ante los trucos de los yoguis místicos. Entonces Bhaktivinoda salió sólo a hacer el arresto. Él sabía que los poderes de Bisakisen eran de esta tierra mundana por lo que no tenía el más mínimo temor.

En un atardecer, Bhaktivinoda entró en la jungla donde Bisakisen vivía, y lo encontró sentado en su choza, sólo, junto al fuego. Cuando Bhaktivinoda se acercó al yogui para arrestarlo, Bisakisen ejerció algunas de sus percepciones sobrenaturales y dijo: “Ah, tú eres Kedarnath Dutt, y has venido a preguntar acerca de mis actividades, pero te advierto, no me perturbes por que yo soy el mismo Señor Supremo”. Bhaktivinoda replicó entonces: “Mi querido señor, tú eres un gran yogui, ¿por qué estás viviendo aquí? Deberías venir conmigo a Yagannath Puri, donde puedes tener el darshan del Señor Yagannath”. A esto, Bisakisen respondió airadamente: “¿Por qué debería ir a ver a Yagannath? Él es sólo un pedazo de madera pintada, mientras que yo soy la Suprema Personalidad de Dios”. Ante esta declaración, Bhaktivinoda se encendió en ira y saltó como un tigre y de una vez arrestó al pícaro con sus propias manos. Bhaktivinoda llevó a Bisakisen hasta Puri, lo mandó a la cárcel y colocó tres docenas de alguaciles musulmanes y setenta y dos policías a cargo de la guardia de su celda día y noche. Bhaktivinoda fue entonces a arrestar a los falsos Brahma y Shiva. Estos dos alegaron, en sus respectivos papeles, haber sido obligados por Bisakisen. Más tarde fueron acusados también por un señor Taylor, de la subdivisión Oficial de Kodar. Bisakisen fue juzgado por Thakur en su corte en Puri. El juicio duró dieciocho días, diariamente cientos de personas se reunían en la corte, para hacer fuertes demandas por la liberación de Bisakisen. Al sexto día, la segunda hija de Bhaktivinoda, de siete años de edad, Kadambini, se puso muy enferma, casi a punto de morir. Muchos doctores la atendieron sin éxito durante toda la noche. Aunque a las 8 de la mañana del día siguiente ya estaba bien y jugaba en el patio de la casa de la corte, Bhaktivinoda pudo entender que ésto era una exhibición de los poderes yóguicos mundanos de Bisakisen, pensando intimidar a Bhaktivinoda para que lo dejara libre. Inmutable, Bhaktivinoda declaró: “Sí, dejemos morir a todos, porque este bribón debe ser castigado”.

Ese día Bisakisen, en la corte, hizo alarde de su exhibición mística. Él fue aún más lejos, y amenazó a Bhaktivinoda, que si no era liberado haría más de esas demostraciones. El último día del juicio, Thakur cayó enfermo con fiebre alta, y sufrió severamente como su hija. Él pasó la noche entera con gran sufrimiento y a la mañana siguiente fue a la corte con gran dificultad. Sobre la apertura del juicio, Bhaktivinoda anunció su decisión final para ese día, Bisakisen era culpable de conspiración política, y era sentenciado a dieciocho meses de encarcelamiento estricto. Cuando Bisakisen estaba siendo sacado de la corte, el Doctor Walter de la oficina médica del distrito, saltó desde atrás sobre el delincuente, y con unas grandes tijeras, cortó todo su largo cabello. Los yoguis místicos, conservan sus poderes sobre su cabello y Bisakisen ya estaba débil por su rápida auto-imposición, que había comenzado con el juicio. Tan pronto como su cabello fue cortado, cayó desvalido, abatido en el piso, incapaz inclusive de caminar. Él fue llevado en camilla y confinado por tres meses; después, en el año de 1873, fue transferido a la cárcel central de Midnapur. Mientras aún estaba en prisión, Bisakisen tomó veneno y murió. Con este incidente, Bhaktivinoda demostró que ningún poder terrenal, puede superar el divino poder de un devoto puro del Señor.

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