Bhaktivinoda Thakura


Sri Bhajana Rahasya

Laulya - Anhelo o ambición ardiente

El significado de la palabra laulya es desasosiego, codicia y deseo. El desasosiego es dos tipos: inquietud de la mente e inquietud de la inteligencia. Citta o la mente, tiene la tendencia a seguir los dictados de los sentidos. Cuando la mente sigue los dictados de los sentidos y se absorbe en un tema particular, surge el apego o la aversión. Por consiguiente, el desasosiego de la mente, es de dos clases: inquietud debido al apego e inquietud debido a la aversión. En el Bhagavad-gitã (2.67) se declara:

 indriyãnãm hi caratãm    
 yan mano ‘nuvidhyate
 tad asya harati prajñãm    
 vãyur nãvam ivãmbhasi

“Así como una embarcación en el agua es arrastrada por el viento fuerte, incluso uno de los sentidos en los cuales se centre la mente, puede arrastrar la inteligencia del hombre”. Nuevamente, en el Bhagavad-gitã (3.34) se declara:

 indriyasyendriyasyãrthe    
 rãga-dvesau vyavasthitau
 tayor na vasam ãgacchet    
 tau hy asya paripanthinau

“Hay principios para regular el apego y la aversión, pertenecientes a los sentidos y sus objetos. Uno no debe caer bajo el control de dicho apego y aversión, porque son impedimentos en el sendero de la auto-realización”. De modo de regular a laulya, en la forma de inquietud mental, hay que ampararse en la diosa Bhaktidevi. La instrucción de Bhaktidevi es la siguiente: Cuando la causa de la inquietud de la mente es la gratificación de los sentidos y dicha inquietud mental es el obstáculo principal en la práctica del servicio devocional, luego todas las actividades sensuales deben ser consagradas en el servicio del Señor y el apego por la gratificación de los sentidos debe ser transformado en apego por el Señor. Luego la mente se fija en el servicio devocional, tomando refugio en dicho apego. Los ojos, oídos, la nariz, la lengua y el sentido del tacto, son llamados sentidos de adquisición de conocimiento. Las manos, piernas, el ano, etc., son los sentidos de trabajo. Cuando los objetos de todos estos sentidos están asociados con un temperamento devocional, luego la mente se fija en el Señor. El sabor, la forma, el olor, el tacto y el sonido son los objetos de los sentidos. Uno tiene que despertar el humor devocional en todos estos objetos, y disfrutarlos; así se cultiva el servicio devocional. Entre los objetos de los sentidos, la aversión debe aplicarse sobre todo lo que sea desfavorable para el servicio devocional y el apego debe aplicarse sobre todo lo que sea favorable para el servicio devocional. Mas hasta que el desasosiego de la inteligencia sea desvanecido, ¿cómo ha de controlarse la inquietud de la mente? Cuando el desasosiego de la inteligencia es desvanecido, la mente puede regular el apego y la aversión por los objetos de los sentidos, mediante la fuerza de la inteligencia.

La inteligencia es eso que discrimina entre las buenas y malas tendencias de la mente. Esa inteligencia es de dos clases: resuelta y multifacética. Solo hay un tipo de inteligencia resuelta y hay infinitos tipos de inteligencia multifacética. Como se declara en el Bhagavad-gitã (2.41):

 vyavasãyãtmikã buddhir   
 ekeha kuru-nandana
 bahu-sãkhã hy anantãs ca   
 buddhayi ‘vyavasãyinãm

“Aquellos que están en el sendero espiritual, son resueltos en el propósito, y su objetivo es uno. Oh amado hijo de los Kurus, la inteligencia de aquellos que son irresolutos es multi-facética”. Las perturbaciones tales como la lujuria, el deseo de llegar a los planetas celestiales, el incrementar las actividades que producen disfrute y opulencia y el rechazo del mundo espiritual, surgen todas de la inteligencia multi-facética de las personas irresolutas. Por consiguiente, en el Bhagavad-gitã (2.44) se declara:

 bhogaisvarya-prasaktãnãm    tayãpahrta-cetasãm 
 vyavasãyãtmika buddhih    samãdhau na vidhyate

“En la mente de aquellos que están demasiado apegados al disfrute sensual y la opulencia material, y que están confundidos por tales cosas, no ocurre la determinación resuelta para el servicio devocional al Señor Supremo”. Aquellos cuya inteligencia está fija en samadhi se hallan trascendentalmente situados y poseen mente estable. Sus síntomas se dan en el Bhagavad-gitã (2.55-56) como sigue:

 prajahãti yadã kãmãn    
 sarvãn pãrtha mano-gatãn
 ãtmany evãtmanã tustah   
 sthita-prajñas tadocyate

 duhkhesv anudvigna-manãh    
 sukhesu vigata-sprhah
 vita-rãga-bhaya-krodah    
 sthita-dhir munir ucyate

“La Suprema Personalidad de Dios dijo: Oh Pãrtha, cuando el hombre abandona todas las variedades de deseos para la gratificación de los sentidos, que surgen de la invención mental, y cuando su mente así purificada, halla satisfacción solo en el ser, luego se dice que se halla en la conciencia trascendental pura. Quien no se perturba mentalmente incluso en medio de las tres clases de miserias ni se exalta cuando hay felicidad, y que está libre del apego, el temor y la ira, es llamado un sabio de mente estable”. Estos dos versos del Gitã, clarifican el proceso de tolerar las urgencias del habla, la mente y la ira, como se recomienda en el primer verso del Upadesãmrta.

Ahora bien, debe saberse que hay dos tipos de inteligencia. La tendencia a discriminar entre lo bueno y lo malo bajo el dictado de la mente, es llamada inteligencia material, y la inteligencia para discriminar entre lo bueno y lo malo bajo el dictado del alma, es llamada inteligencia espiritual. Es por ello que en el Bhagavad-gitã (3.42) se dice:

 indriyãni parãny ãhur    indriyebhyah param manah
 manasas tu parã buddhir    yo buddheh paratas tu sah

“Los sentidos de trabajo son superiores a la materia inerte; la mente es superior a los sentidos, porque los sentidos funcionan bajo el dictado de las propensiones mentales; la inteligencia es aún superior a la mente, pues la inteligencia es la propensión del alma y en consecuencia el amo de la mente; y ella [el alma] es incluso superior a la inteligencia”.

La inteligencia acepta también de modo pervertido al materialismo, solo cuando se halla controlada por el ego falso. Cuando está bajo el control del ego puro, en la forma de la auto-identificación como sirviente de Krsna, la inteligencia es siempre naturalmente pura. Por consiguiente, los Vedas establecen que el conocedor del cuerpo es inteligente. Ese alma espiritual es superior a la inteligencia, porque la inteligencia es solo la propensión del alma.

Cuando la entidad viviente se comprende a sí misma como una partícula espiritual pura, luego su ego espiritual, en la forma de auto-identificarse como sirviente de Krsna, emerge naturalmente. En ese momento, la inteligencia en su forma pura, rechaza el materialismo y acepta el espiritualismo. En ese momento, la entidad viviente no tiene otro deseo que servir a Krsna, y rechaza los deseos materiales como insignificantes. En esta posición, la entidad viviente es conocida como sthita-prajña, trascendentalmente situada, o sthita-dhi, mente estable. Estando apoderada por la potencia espiritual, la inteligencia luego se torna estable y controla la mente y el corazón, regulándolos. Seguidamente la mente, bajo la dirección de la inteligencia, controla los sentidos regulándolos, y se manifiesta un temperamento favorable por el servicio devocional en los objetos de los sentidos (indriyasya arthe). Esto se denomina indriya nigraha, controlar los sentidos en el servicio devocional. Cualesquiera arreglos existan para controlar los sentidos en los senderos del conocimiento a secas y la renuncia, no controlan debidamente los sentidos. En el Bhagavad-gitã (2.59) se dice:

 visayã vinivartante    
 nirãhãrasya dehinah
 rasa-varjam raso ‘py asya    
 param drstvã  nivartate

“El alma encarnada puede abstenerse del disfrute sensual, aunque el gusto de los objetos de los sentidos permanezca. Empero, por cesar en tales empleos, por experimentar un gusto superior, está fija en la conciencia”. Esto es control de los sentidos. Debemos espiritualizar los sentidos y controlarlos con la mente, y debemos espiritualizar a la mente y controlarla con la inteligencia. Por este proceso, laulya, en la forma de inquietud de la inteligencia y la mente, desaparece. Cuando la inteligencia está inquieta, la mente no puede estar fija. La inteligencia inquieta deambula, a veces en el karma, a veces en el yoga, otras veces en la renuncia árida y en ocasiones en el conocimiento árido. Para fijar la inteligencia en el bhakti, dejando de lado la inquietud, el Srimad-Bhãgavatam (11.20.32-34) prescribe:

 yat karmabhir yat tapasã    
 jñãna-vairãgyatas ca yat
 yogena dãma-dharmena    
 sreyobhir itarair api

 sarvam mad-bhakti-yogena    
 mad-bhakto labhate ‘ñjasã
 svargãpavargam mad-dhãma    
 kathañcid yadi vãñchati

 na kiñcit sãdhavo dhirã   
 bhaktã hy ekãntino mama
 vãñchanty apy mayã dattam    
 kaivalyam apunar-bhavam

“Todo lo que puede ser logrado por las actividades fruitivas, la penitencia, el conocimiento, el desapego, el yoga místico, la caridad, los deberes religiosos y todos los demás medios de perfeccionar la vida, es fácilmente logrado por Mi devoto a través de su servicio amoroso a Mí. Si de uno u otro modo Mi devoto desea la promoción al cielo, la liberación o la residencia en Mi morada, el obtiene fácilmente tales bendiciones. Puesto que Mis devotos posee conducta santa y profunda inteligencia, ellos se dedican completamente a Mí y no desean nada más, aparte de Mí. Ciertamente, aunque Yo les ofrezca la liberación del nacimiento y la muerte, ellos no lo aceptan. Los devotos disfrutan naturalmente el placer de Mi servicio”.

Considerando todo esto, el devoto practicante debe abandonar laulya en la forma del desasosiego y lograr la inteligencia fija en el servicio devocional.

Otro significado de la palabra laulya es codicia. Si la codicia es orientada a otros objetos, luego, ¿cómo puede aplicarse en relación con Krsna? La codicia debe ser cuidadosamente empleada en el servicio de Krsna. La ambición de disfrute material debe ser conquistada por el método antes mencionado. Es por eso que se dice que las personas que están superadas por la lujuria y la codicia no pueden volverse tan puras a través del proceso del yoga (que comienza con yama), como por servir a Krsna. Como se declara en el Srimad-Bhãgavatam (1.6.36):

 yamãdibhir yoga-pathaih    
 kãma-lobha-hato muhuh
 mukunda-sevayã yadvat    
 tathãmãddhã na sãmyati

“Es verdad que por practicar la restricción de los sentidos por el sistema de yoga, se puede hallar alivio a las perturbaciones de la lujuria y la codicia, mas esto no es suficiente para brindar satisfacción al alma, pues ésta [la satisfacción] se deriva del servicio devocional a la Suprema Personalidad de Dios”, porque samo man-nisthatã buddheh -“absorber la inteligencia en Mí, constituye el equilibrio mental” (Bhãg. 11.19.36). Cultivando la ambición por el servicio de Krsna, el servicio del Vaisnava, y cantando los santos nombres, no se ambicionarán las cosas inferiores. Quien se torna codicioso por observar el servicio de los Vrajavasis a Krsna, es muy afortunado. Por la misericordia de esa ambición, alcanza la calificación para el rãga-bhakti. La codicia material individual, desaparece en proporción al cultivo de codicia por el servicio ragãt-mika. Si uno ambiciona comidas suculentas, bebidas, dormir, fumar y beber vino, luego la devoción personal disminuye. El ambicionar vino, dinero y mujeres, es sumamente contrario a los principios devocionales. Quienes tengan el deseo de obtener el servicio devocional puro, han de abandonar cuidadosamente esas cosas. Ya se trate de ambición en relación a cosas auspiciosas o inauspiciosas, la ambición por todo lo que no esté relacionado con Krsna es muy despreciable. Solo la ambición en relación con Krsna es la causa de todo lo auspicioso. La ambición alcanzada por los mahãjanas por tópicos sobre Krsna, es mencionada en el Srimad-Bhãgavatam (1.1.19), como sigue:

 vayãm tu na vitrpyãma    
 uttama-sloka-vikrame
 yac-chrnvatãm rasa-jñãnãm     
 svãdu svãdu pade pade

“Nunca nos cansamos de oír los pasatiempos trascendentales de la Personalidad de Dios, quien es glorificado con himnos y plegarias. Aquellos que han cultivado un gusto por las relaciones trascendentales con El, se deleitan al oír Sus pasatiempos a cada momento”. Otro nombre para la codicia en relación con Krsna es ãdara o respeto. Lo analizaremos más en detalle posteriormente.

Otro significado de laulya es deseo. Los deseos son de dos clases, deseo por el disfrute material y deseo para la liberación. A menos que se abandonen ambas clases de deseos, no se puede practicar el servicio devocional. Srila Rupa Gosvãmi ha escrito en el Bhakti-rasãmrta-sindhu (1.2.15):

 bhukti-mukti-sprhã yãvat    
 pisãci hrdi vartate
 tãvad bhakti-sukhasyãtra    
 katham abhyudayo bhavet

“El deseo material por disfrutar del mundo material y el deseo de liberarse del cautiverio material, son considerados como dos brujas, pues nos obsesionan como fantasmas. En tanto estas brujas permanezcan en el corazón, ¿cómo se puede sentir bienaventuranza trascendental? En la medida en que estas dos brujas permanezcan en el corazón, no hay posibilidad de disfrutar la bienaventuranza trascendental del servicio devocional”.

Hay dos clases de disfrute material: mundano y celestial. La riqueza, las mujeres, los hijos, las opulencias, el reino, la victoria, la buena comida, el buen dormir, el asociarse con mujeres para el disfrute sensual, la buena cuna y demás placeres, son todos disfrutes mundanos. Ir al cielo y beber néctar allí, así como la gratificación de los sentidos, libre de la vejez, son todos disfrutes celestiales. Cuando el corazón se llena con el deseo de disfrutar, no se puede adorar desinteresadamente a Krsna. Por lo tanto, a menos que el deseo de disfrute sea completamente desarraigado del corazón, nuestro progreso en el servicio devocional, será obstaculizado. Al respecto, cabe mencionar: Si todos estos disfrutes materiales son favorables al servicio devocional, luego los jefes de familia pueden aceptarlos sin pecar. En ese caso, todos estos disfrutes, no se llaman disfrutes, sino antes bien, son medios para progresar en la vida devocional. El Srimad-Bhãgavatam (1.2.9-10) ha declarado:

 dharmasya hy ãpavargasya   
 nãrtho ‘rthãyopakalpate
 nãrthasya dharmaikãntasya  
 kãmo lãbhãya hi smrtah

 kãmasya nendriya-pritir    
 lãbho jiveta yãvãta
 jivasya tattva-jijñasã  
 nãrtho yas ceha karmabhih

“Todos los empleos ocupacionales, están ciertamente creados para la liberación última. Nunca deben ser realizados para el provecho material. Además, de acuerdo a los sabios, quien se ocupa en el servicio devocional definitivo, nunca debe usar la ganancia material para cultivar la gratificación de los sentidos. Los deseos de la vida nunca deben ser orientados hacia la gratificación de los sentidos. Solo se debe desear una vida sana, o la auto-preservación, puesto que el ser humano está creado para inquirir acerca de la Verdad Absoluta. Ninguna otra cosa debe ser el objetivo de nuestras obras”. Otro nombre para dharma, o servicio ocupacional, es yukta-vairãgya.

El deseo por la liberación debe ser rechazado. Hay cinco clases de liberación, a saber: sãlokya, vivir en el mismo planeta; sãrsti, tener la misma opulencia; sãmipya, ser un asociado personal; sãrupya, tener los mismos rasgos corporales y sãyujya, unidad. Sãyujya, la liberación en la forma de sumergirse en el Señor, es odiada por el practicante del servicio devocional. Aunque sãlokya, sãrsti, sãmipya y sarupya están desprovistos del deseo de disfrute, de todos modos, son indeseables. En cuanto la entidad viviente se libera del cautiverio material por la fuerza de la devoción, de inmediato alcanza la liberación. Esa liberación, sin embargo, no es el principal fruto del bhakti. El amor puro por Krsna, alcanzado por las almas liberadas, es el principal fruto del sãdhana-bhakti. Al respecto, la declaración de Sri Sãrvhabhauma Bhattãcãrya, es apropiada, del Caitanya-caritãmrta (Madhya 6.267-269):

 ‘sãlokyãdi’cãri yadi haya sevã-dvãra
 tabu kadãcit bhakta kare angikãra

 ‘sãyujya’ sunite bhaktera haya ghrnã-bhaya
 naraka vãñchaye, tabu sãyujya nã laya

 brahme, isvare sãyujya dui ‘ ta prakãra
 brahma-sãyujya haite isvara-sãyujya dhikkãra

“Si hay una oportunidad de servir a la Suprema Personalidad de Dios, el devoto puro acepta a veces las formas sãlokya, sãrupya, sãmipya o sãrsti de liberación, mas nunca sãyujya. El devoto puro no gusta de oír acerca de sãyujya-mukti, que lo inspira con temor y odio. Ciertamente, el devoto puro antes iría al infierno que sumergirse en la refulgencia del Señor. Hay dos clases de sãyujya-mukti, sumergirse en la efulgencia Brahman y sumergirse en el cuerpo personal del Señor. Sumergirse en el cuerpo del Señor es aún más abominable que fundirse en Su efulgencia”. El significado es que la liberación del devoto, en la forma de liberación del cautiverio, es fácilmente obtenida por la voluntad de Krsna. Es por eso que uno no debe contaminar su esfuerzo por el servicio devocional con deseos. Es el deber esencial del devoto practicante, el abandonar cuidadosamente el laulya materialista.

Sri Bhajana Rahasya

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