Niyamãgraha - Excesivo apego o demasiado descuido de las reglas y regulaciones
Los niyamas o reglas, son de dos clases, vidhis o prescripciones y nisedhas o prohibiciones. Lo que sea que se ordene como el deber propio, es una regla prescrita. Lo que sea que se ordene como restringido, es una regla prohibitiva. Ambas clases de reglas son auspiciosas para las entidades vivientes.
Las almas condicionadas son susceptibles de lograr una posición muy exaltada, a partir de una posición muy inferior. Entre estas dos posiciones, hay muchas otras posiciones. Cada posición es un paso gradual. Cada paso gradual, es un nivel distinto de avance. Todos y cada uno de los pasos graduales cuentan con diferentes prescripciones y prohibiciones. Toda vez que una entidad viviente pasa a otro nivel y se queda allí, está obligada a seguir las prescripciones y prohibiciones de ese paso. Por acatar dichas prescripciones y prohibiciones ordenadas, la persona se califica para alcanzar el nuevo nivel. Si se es incapaz de alcanzar el siguiente nivel, se cae a un nivel inferior. Esto se denomina degradación. El logro del nivel superior se denomina avance.
Seguir debidamente los preceptos del deber individual correspondiente, se denomina “deberes individuales prescritos” o estabilidad en la posición individual. La estabilidad en la posición individual es piedad y la desviación de la posición individual, es impiedad. No existe otra piedad o impiedad que estas. Por consiguiente, en el Srimad-Bhãgavatam (11.21.2-7) el Señor Krsna habló estas instrucciones a Uddhava:
sve sve ‘dhikãre yã nisthã sa gunah parikirtitah viparyayas tu dosah syãd ubhayor esa niscayah desa-kãlãdi-bhãvãnãm vastunãm mama sattama guna-dosau vidhiyete niyamãrtham hi karmanãm
“Se declara que la estabilidad en la posición individual es la verdadera piedad, mientras que la desviación de la posición individual es considerada impiedad. De este modo ambas se precisan definitivamente. Oh santo Uddhava, de modo de restringir las actividades materialistas, Yo he establecido lo que es propio e impropio entre todas las cosas materiales, incluyendo el tiempo, el espacio y todos los objetos físicos”.
Las reglas prescritas y las prohibiciones se dividen a su vez en dos categorías, condicional y constitucional. La entidad viviente es espíritu puro. Las prescripciones y prohibiciones en la posición constitucional de la entidad viviente, son reglas constitucionales. Mas cuando la entidad viviente es separada de su posición trascendental, acepta las designaciones concedidas por la energía ilusoria y es enredada en este mundo; estas son designaciones falsas. Estas designaciones son de muchas variedades, pero la situación constitucional es una, sin par.
En el estado eterno de la entidad viviente, la única prescripción es prema y la única prohibición es la envidia. Esta prescripción y prohibición están subordinadas a la naturaleza eterna de la entidad viviente. La entidad viviente imbuida de prema y desprovista de envidia es el refugio del rasa eterno. Aunque el rasa es de cinco variedades, de todos modos conforman una verdad espiritual indivisa. Las reglas de esa posición no serán analizadas aquí. Solo debemos saber que este estado es la condición eterna de la entidad viviente.
Aunque en el estado condicionado las reglas son de diferentes tipos, aún así los niveles se dividen en tres categorías principales. De acuerdo a los Vedas, el Bhagavad-gitã y todos los smrtis, se encuentran tres divisiones principales: karma, jñana y bhakti. En cada división, se ordenan determinadas prescripciones y prohibiciones. En la división karma, se prescriben las reglas del varnasrama y samskaras complementarios, así como las plegarias regulativas. Los pecados y los malos hábitos están prohibidos. En la división jñana, se prescriben sannyãsa, la renuncia, el desapego y el análisis de la materia y el espíritu. Las actividades fruitivas, las actividades prohibidas y el apego a los objetos de disfrute están prohibidos. En la división bhakti, se prescriben la indiferencia, la ejecución de actividades favorables a la devoción, el acatamiento a las prescripciones y prohibiciones de la división jñana y el cultivo del servicio devocional con la ayuda de tales prescripciones y prohibiciones. Todas las actividades opuestas al Señor, el jñana, la renuncia, el apego por el disfrute sensorial, las conclusiones opuestas al servicio devocional y el abandono de la acción, están prohibidas. Cuando el alma condicionada avanza, abandonando sus actividades ilícitas o carácter inferior, luego llega al nivel de karma-kanda. Tal persona debe permanecer en el varnasrama-dharma y aspirar a llegar al nivel de jñana. Tal es su deber. Debe quedarse en el varnasrama hasta lograr el desapego de las actividades materiales, discutiendo la diferencia entre la materia y el espíritu y analizando la naturaleza del ego falso, caso contrario, se torna pecaminosa. Cuando dicho desapego es obtenido, luego su calificación superior destruye su apego por las actividades fruitivas. Mas si la persona de todos modos permanece inclinada a las reglas de karma-kanda, luego no puede progresar. El deber de aquel que ha llegado al nivel de jñana-kanda es quedarse fijo en el conocimiento. Hasta lograr el gusto por el servicio devocional, debe permanecer bajo las reglas del jñana-kanda. En cuanto se manifiesta la idoneidad para el servicio devocional, debe abandonar su apego por jñana-kanda, caso contrario es culpable de niyamãgraha y no progresará. Como se declara en el Srimad-Bhãgavatam (11.20.9):
tãvat karmãni kurvita na nirvidyeta yãvatã mat-kathã-sravanãdau vã sraddhã yãvan na jãyate
“En la medida en que uno no se haya saciado de la actividad fruitiva y no haya despertado su gusto por el servicio devocional por sravanam-kirtanam visnoh, ha de actuar conforme a los principios regulativos del mandato Védico”. Sraddhã o fe es la única calificación para el bhakti. Como se expresa en el Srimad-Bhãgavatam (11.20.31):
tasmãn mad-bhakti-yuktasya yogino vai mad-ãtmanah na jñanam na ca vairãgyam prãyah sreyo bhaved iha
“Por lo tanto, para el devoto ocupado en Mi servicio amoroso, con la mente fija en Mí, el cultivo de conocimiento y la renuncia no son generalmente el medio para lograr la más elevada perfección dentro de este mundo”.
El templo de krsna-prema está situado en el pico más alto de Goloka Vrndavana. De modo de poder llegar a ese pico, hay que cruzar los catorce sistemas planetarios de karma-kanda, el Virajã-Brahmaloka del jñana-kanda y seguidamente elevarse por encima de Vaikuntha. Abandonando gradualmente el apego por los niveles de karma y jñana, uno se torna idóneo para el bhakti. Después de atravesar los diversos niveles del bhakti, se llega a la puerta del templo del prema.
Sraddhã es la única regla para las personas establecidas en el nivel del bhakti. A medida que las anarthas o hábitos indeseables son destruidos por la fuerza del servicio devocional realizado bajo el amparo del sadhu y el guru, esa sraddhã se transforma en servicio devocional con nistha o fe firme. Cuando las anarthas son aún más destruidas, se progresa desde el nivel de nistha a ruci o gusto; de ruci a ãsakti o apego, y de ãsakti a bhãva o emoción. Cuando el bhãva, en la forma de rati o afecto, es mezclado con los ingredientes apropiados, se convierte en rasa. En el Srimad-Bhãgavatam (11.14.26) se declara:
yathã yathãtmã parimrjyate ‘sau mat-punya-gãthã-sravanãbhidhãnaih tathã tathã pasyati vastu suksmam caksur yathaivãñjana-samprayuktam
“Cuando un ojo enfermo es tratado con el ungüento medicinal, gradualmente recupera su poder de visión. Asimismo, a medida que la entidad viviente consciente se limpia de la contaminación material oyendo y cantando las piadosas narraciones de Mis glorias, recupera su habilidad para verme a Mí, la Verdad Absoluta, en Mi forma espiritual sutil”.
Srila Rupa Gosvãmi aclara la secuencia en su Bhakti-rasãmrta-sindhu, como sigue:
ãdau sraddhã tatah sãdhu- sango ‘tha bhajana-kriyã tato ‘nartha-nivrttih syãt tato nisthã rucis tatah athãsaktis tato bhãvas tatah premãbhyudañcti sãdhakãnãm ayam premnah prãdurbhãve bhavet kramah
Al principio, se debe tener un deseo preliminar por la autorealización. Esto nos llevará a la etapa de tratar de asociarnos con personas que son espiritualmente elevadas. En la siguiente etapa, somos iniciados por un maestro espiritual, y bajo su instrucción el devoto neófito comienza el proceso del servicio devocional. Por la ejecución del servicio devocional bajo la guía del maestro espiritual, uno se libera de todo apego material, logra la estabilidad en la autorealización y adquiere un gusto por oír acerca de la Personalidad Absoluta de Dios, Sri Krsna. Este gusto nos lleva aún más adelante hacia el apego por la conciencia de Krsna, que madura en el bhãva o la etapa preliminar del amor trascendental por Dios. El amor real por Dios se denomina prema, la etapa perfecta suprema de la vida”. En el proceso de sãdhana-bhakti hay cuatro niveles: sraddhã, nisthã, ruci y ãsakti. Tras pasar por estos cuatro niveles, se llega al nivel de bhãva, que es la puerta de entrada del prema. De acuerdo al grado de fe, cada nivel posee diferentes reglas. A medida que se deja atrás un nivel y se progresa al siguiente, se deben honrar las reglas del último y hacer a un lado las del anterior. Quienes no abandonan las reglas del nivel previo, son atados por ellas, como cadenas que no le permiten proceder al nivel siguiente. En el proceso del servicio devocional, cualesquiera reglas estén prescritas para cada nivel, están todas subordinadas a una regla principal. Esa regla general está dada en el Padma Purãna, como sigue:
smartavyah satatam visnur vismartavyo na jãtucit sarve vidhi-nisedhãh syur etayor eva kinkarãh
El deber eterno es recordar a Krsna. Todas las demás prescripciones mencionadas en los sãstras han surgido de esta orden principal. Nunca se permite el olvido de Krsna. Todas las demás prohibiciones mencionadas en los sãstras han surgido de esta prohibición principal. Conservando en mente esta prescripción principal mientras se avanza, el practicante debe abandonar su apego por las prescripciones del nivel anterior y aceptar las prescripciones del siguiente nivel. Caso contrario, será culpable de niyamãgraha y debilidad en alcanzar el siguiente nivel. El practicante de servicio devocional siempre debe recordar este punto. En la conclusión del Hari-bhakti-vilãsa, se brinda una instrucción especial al respecto:
krtyãnetãni tu prãyo grhinãm dhaninãm satãm likhitãni na tu tyakta- parigraha mahãtmanãm
“Cualesquiera actividades están escritas en el Hari-bhakti-vilãsa, están mayormente creadas para los jefes de familia y devotos ricos. No hay reglas escritas para los renunciados”.
Además, en la conclusión del Hari-bhakti-vilãsa, se declara:
asvasyam tãni sarvãni tesãm tãd rktva siddhaye prãg apeksyãni bhaktir hi sadãcãrika sãdhanã
“Aunque las reglas para los renunciados en este libro se eluden, aún así, los renunciados deben acatarlas de modo de perfeccionar su posición”. La conducta exhibida por los sadhus renunciados es el comportamiento debido al respecto. Eso solo debe ser acatado.
El primer síntoma de aquel que ha obtenido sraddhã, es la rendición a los pies de loto del Señor Krsna. Esa rendición es de dos tipos: para los jefes de familia y los renunciados. Es por ello que aquí se brindan observancias tales como la de Siva-caturdãsi. El renunciado rendido ha de seguir cualesquiera observancias sean apropiadas para los renunciados. Tanto el jefe de familia como el renunciado se convierten en almas rendidas inmaculadas mientras progresan en el sendero del sãdhana. Así pues, sus reglas son ligeramente diferentes. En esa etapa, alcanzan la rendición última debido al progreso en el sãdhana. En el Srimad-Bhãgavatam (11.18.28), el Hari-bhakti-vilãsa (20mo. vilãsa) y Srimad-Bhãgavatam (11.20.36), se declara:
jñana-nistho virakto vã mad-bhakto vãnapeksakah sa-lingãn ãsramãms tyaktvã cared avidhi-gocarah
“Un trascendentalista erudito, dedicado al cultivo del conocimiento y desapegado en tal sentido de los objetos externos, o Mi devoto que está desapegado incluso del deseo de liberación, ambos desestiman los deberes basados en los rituales o parafernalia externa. Así pues, su conducta está allende la gama de reglas y regulaciones.
ekãntitãm gatãnãntu sri-krsna-caranãbjayoh bhaktih svatah pravartteta tad vighnaih kim vratãdibhih
“Cuando alguien se convierte en un devoto puro del Señor, luego se establece espontáneamente la devoción en su corazón. ¿Cuál es entonces la necesidad de observar rituales, que simplemente obstruyen el servicio devocional individual?
na mayy ekãnta-bhaktãnãm guna-dosodbhavã gunãh sãdhunãm sama-cittãnam buddheh param upeyusãm
“La piedad material y el pecado, que emergen del bien y del mal de este mundo, no existen en Mis devotos puros quienes, estando libres del anhelo material, mantienen la conciencia espiritual estable en todas las circunstancias. Ciertamente, tales devotos han llegado a Mí, el Señor Supremo, que Estoy allende todo lo concebible por la inteligencia material”.
En el Hari-bhakti-vilãsa se declara:
evam ekãntinãm prãyah kirtanam smaranam prabhoh kurvatãm parama-prityã krtyam anyan na rocyate vihitesv eva nityesu pravartante svayam hi te ityãdi ekãntinãm bhãti mãhãtmyam likhitam hi tat
Los devotos cuyas mentes están fijas en cantar y recordar las glorias de Krsna con amor puro, no gustan de las actividades prescritas para los niveles inferiores. Aunque no están apegados o ligados a seguir las reglas prescritas de las Escrituras, a veces las acatan por su propio acuerdo. Esto es bellamente explicado en el octavo verso del Upadesãmrta. Estas son las glorias de los devotos puros; esto es, sus glorias no disminuyen por desestimar las reglas ajenas prescritas.
El significado es que los devotos exaltados acatan cualesquiera reglas de los niveles inferiores gusten. Los jñanis siguen el varnãsrama-dharma de los karmis por su propia voluntad, no por regla u obligación. Asimismo los devotos, en mérito a su dulce voluntad, también acatan las reglas de los karmis y jñanis por algún propósito. Esto significa que aunque no están obligados a seguir las prescripciones y prohibiciones, lo hacen por su propia decisión. Los devotos puros excelsos no se consideran tampoco excesivamente apegados a las regulaciones cuando acatan las reglas del karma, el jñana y el sãdhana-bhakti ordinario. Ellos están ocupados de modo independiente en el servicio devocional puro del Señor Krsna. El devoto practicante que abandona niyamãgraha, pero sigue espontáneamente las reglas, obtiene resultados auspiciosos.
La conclusión es que el practicante alcanza un nivel superior como resultado de seguir las reglas prescritas, conforme a su calificación. No debe conservar apego por las reglas del nivel anterior. Conservando siempre en mente esta instrucción, ha de ocuparse continuamente en cantar y recordar al Señor Krsna y así continuar avanzando a niveles superiores.
