Prayãsa - Esforzarse en demasía
Si prayãsa no se abandona, nunca surgirá la devoción. La palabra prayãsa significa esfuerzo, labor inútil. La vida espiritual no es sino devoción pura por el Señor Supremo. La devoción no puede ser definida por ningún otro síntoma que el de la entrega completa y subordinación a los pies de loto del Señor Supremo. La entrega y subordinación total son los deberes naturales, constitucionales de las entidades vivientes. Por lo tanto, solo el servicio devocional es la tendencia natural u ocupación inherente. En nuestro deber personal inherente, no hay necesidad de prayãsa; de todos modos, en el estado condicionado de la entidad viviente, se necesita de un pequeño caudal de prayãsa, de modo de cultivar el servicio devocional. Excepto por este poco de prayãsa, todas las demás clases de prayãsa son desfavorables para el servicio devocional.
Prayãsa es de dos clases: jñana-prayãsa y karma-prayãsa. En jñana-prayasa, surge el sentimiento de unidad o kevalãdvaita, también conocido como sãyujya, fundirse o brahma-nirvãna, absorción en el Supremo. Jñana-prayãsa es hostil a la vida espiritual; esto se explica en la literatura Védica Mundaka Upanisad (3.2.3) en las siguientes palabras:
nãyam ãtmã pravacanena labhyo na medhasã na bahunã srutena yam evaisa vrnute tena labhyas tasyaisa ãtmã vivrnute tanum svãm
“El Señor Supremo no es obtenido por explicaciones expertas, por la vasta inteligencia o incluso por oír demasiado. El solo es obtenido por aquel a quien El mismo elige. A tal persona, El le manifiesta Su propia forma”. Por consiguiente, la devoción es la única vía para alcanzar los pies de loto del Señor. En el Srimad-Bhãgavatam (10.14.3) Brahmã dice al Señor Krsna:
jñane prayãsam udapãsya namanta eva jivanti san-mukharitãm bhavadiya-vãrtãm sthãne sthitãh sruti-gatãm tanu-vãn-manobhir ye prãyaso ‘jita jito ‘py asi tais tri-lokyãm
“El Señor Brahmã dijo, Oh mi Señor Krsna, el devoto que abandona [jñana-prayãsa*] el sendero de la especulación filosófica empírica, abocada a fundirse en la existencia del Supremo y se ocupa en oír Tus glorias y actividades de un sadhu o santo fidedigno, y que vive una vida honesta en el compromiso ocupacional de su vida social, puede conquistar Tu simpatía y misericordia aunque Tú eres ajita o inconquistable”.
De modo de clarificar aún más a prayãsa, el Señor Brahma dice:
sreyah-srtim bhaktim udasya te vibho klisyanti ye kevala-bodha-labdhaye tesãm asau klesala eva sisyate nãnyad yathã sthula-tusãvaghãtinãm
“Mi querido Señor, el servicio devocional a Ti es el único camino auspicioso. Si alguien lo abandona simplemente por el conocimiento especulativo o la comprensión de que estos seres vivientes son almas espirituales y el mundo material es falso, asume un gran caudal problemático. Solo gana trastornos y actividades inauspiciosas. Sus esfuerzos se comparan a cascar una vaina que ya carece de arroz. La labor individual se torna infructuosa”.
La filosofía del Monismo no se origina en la Verdad Absoluta; es solamente un aporte demoníaco. A menudo se oye la glorificación del conocimiento de la propia relación con el Señor. El conocimiento es puro y espontáneo, no hace falta prayãsa. El conocimiento dado en el Catuh-sloki (los cuatro versos principales del Bhãgavatam) es acintya-bhedãbheda, inconcebible, simultáneamente uno y distinto. Este conocimiento está naturalmente latente en el corazón de la entidad viviente. El Señor es como un sol espiritual y las entidades vivientes son como partículas moleculares de los rayos del Sol. La entidad viviente no puede permanecer en su forma constitucional sin estar subordinada al Señor; por consiguiente, el deber constitucional es la servidumbre al Señor. El cultivo de este deber constitucional es la naturaleza de la entidad viviente. Este es el deber espontáneo -desprovisto de prayãsa- dharma, o deber de la entidad viviente. Aunque en el estado condicionado este dharma está casi dormido y es despertado por el sãdhana o práctica espiritual, de todos modos el prayãsa hallado en las prácticas devocionales no es como el que se halla en los senderos del karma y el jñana. Si tomamos refugio en el Santo Nombre con respeto, entonces en poco tiempo se remueven los obstáculos debidos a la ignorancia y se vuelve a despertar nuestra felicidad constitucional. Mas si le damos cabida al jñana-prayãsa, entonces tendremos que seguir sufriendo. Y si se renuncia al jñana-prayãsa en asociación con devotos, luego ese es un esfuerzo devocional. El Señor dice en el Bhagavad-gitã (12.2-5):
mayy ãvesya mano ye mãm nitya-yuktã upãsa te sraddhayã parayotetãs te me yuktatamã matãh ye tv aksaram anirdesyam avyaktam paryupãsate sarvatra-gam cintyam ca kuta-stham acalam dhruvam sanniyamyendriya-grãmam sarvatra sama-buddhayah te prãpnuvanti mãm eva sarva-bhuta-hite ratãh kleso ‘dhikataras tesam avyaktãsakta-cetasãm avyakta hi gatir duhkham dehavadbhir avãpyate
“La Suprema Personalidad de Dios dijo: Aquellos que fijan su mente en Mi forma personal y siempre se ocupan en Adorarme con fe grande y trascendental, son considerados los más perfectos por Mï. Mas aquellos que adoran plenamente lo inamnifiesto, eso que yace allende la percepción de los sentidos, lo omnipenetrante, inconcebible, inmutable, fijo e inamovible, la concepción impersonal de la Verdad Absoluta, controlando los varios sentidos y estando igualmente dispuestos para con todos, tales personas, ocupadas en el bienestar de todos, finalmente llegan a Mí. Para aquellos cuya mente está apegada al aspecto impersonal, inmanifiesto del Supremo, el avance es muy problemático. Siempre es difícil progresar en dicha disciplina a los encarnados”.
En karma-prayãsa tampoco hay ningún beneficio. En el Primer Canto del Srimad-Bhãgavatam se dice:
dharmah svanusthitah pumsam visvaksena-kathãsu yah notpãdayed yadi ratim srama eva hi kevalam
“Las actividades ocupacionales que un hombre ejecuta conforme a su posición individual, son solo un trabajo inútil y excesivo o prayãsa, si no provocan atracción por el mensaje de la Suprema Personalidad de Dios”. Por lo tanto, karma-prayãsa es contrario a los principios devocionales, de la misma manera que jñana-prayãsa. La conclusión es que karma-prayãsa y jñana-prayãsa son un considerable detrimento. Mas el devoto que desea vivir debidamente su vida, acepta sus deberes de acuerdo al varnasrama, pues tales deberes son favorables al servicio devocional y se cuentan como parte del mismo. Todas estas actividades ya no son más llamadas karma. En estas actividades, el devoto svanistha o los devotos adictos a su propia línea devocional, traen al karma y sus resultados dentro del reino del servicio devocional. Los devotos parinisthita o devotos completamente adictos al servicio devocional, realizan actividades piadosas que no son contrarias a los principios devocionales, solo para atraer a la gente. Los devotos que son nirapeksa o neutrales, aceptan las actividades favorables para el servicio devocional, sin preocuparse de la aprobación de los demás.
Jñana-prayãsa y su prayãsa resultante para la liberación fundiéndose con el Señor, son en extremo contrarios a los principios devocionales. Si el astanga-yoga-prayãsa se aboca a los poderes místicos y a la liberación, luego también es en extremo contrario a los principios devocionales. Las reglas para la práctica devocional y el conocimiento de la relación de las entidades vivientes de unidad y diferencia simultánea son sumamente naturales y por lo tanto carecen de prayãsa. Este tipo de actividad y conocimiento, solo se acepta como un medio. Si se aceptan como el objetivo, entonces se convierten en el origen del error. Lo explicaré más detalladamente en niyamãgraha. La ardua labor en relación a actividades tales como la visita a los lugares sagrados, es prayãsa que es desfavorable al servicio devocional. No obstante, si alguien va a los sitios de los pasatiempos de Krsna con un deseo ambicioso de despertar su amor dormido por Krsna y de asociarse con sus devotos, luego se trata ciertamente de servicio devocional y no de prayãsa inútil. El acatar los votos del servicio devocional no es prayãsa inútil; todo ello es aceptado como parte del proceso del servicio devocional. El prayãsa de servir a los Vaisnavas no es prayãsa, pues la ambición de asociarnos con nuestros pares destruye las faltas en la forma de deseos de asociarse con personas materialistas. El prayãsa para la adoración en el templo es una manifestación espontánea de las emociones del corazón. El prayãsa en relación a actividades como el sankirtana solo está destinado a abrir nuestro corazón al canto de los santos nombres del Señor; por consiguiente es sumamente natural.
No hay necesidad de prayãsa en la renuncia, porque cuando en el corazón surge la devoción por Krsna, la entidad viviente se desinteresa de todo lo que no sea Krsna. El Srimad-Bhãgavatam (1.2.7) expresa:
vãsudeve bhagavati bhakti-yogah prayojitah janayaty ãsu vairãgyam jñãnam ca yad ahaitukam
“Por prestar servicio devocional a la Personalidad de Dios, Sri Krsna, de inmediato se adquiere conocimiento sin causa [o conocimiento de la servidumbre perfecta eterna al Señor*] y desapego [o desapego libre de prayãsa*] del mundo”. Así pues, cuando uno deja de lado el jñana, karma y vairãgya prayãsa, y se ocupa en las prácticas devocionales, luego los obstáculos del jñana, karma, yoga y vairãgya no nos pueden tironear hacia abajo. En consecuencia, en el Srimad-Bhãgavatam (11.2.42) se establece: bhaktih paresãnubhavo viraktir anyatra caisa trika eka-kãlah, -“devoción, experiencia directa del Señor Supremo y desapego de todo lo demás, estos tres ocurren simultáneamente para aquel que ha tomado refugio en la Suprema Personalidad de Dios”.
Cuando el devoto recuerda y canta humildemente y sin duplicidad los santos nombres de Krsna, luego despierta la inteligencia real de este modo: “Yo soy una partícula espiritual, sirviente de Krsna; Krsna es mi Señor eterno; entregarme a los pies de loto de Krsna es mi naturaleza eterna; este mundo es como una parada de descanso del viajero; y apegarme a cualquier cosa de este mundo no me dará la felicidad eterna”. De este modo, el practicante pronto alcanza toda la perfección.
Jñana-prayãsa, karma-prayãsa, yoga-prayãsa, mukti-prayãsa, así como el esforzarse en exceso por el disfrute material, los logros materiales y la asociación con las personas materialistas, son todos principios hostiles para aquel que ha tomado refugio en el Santo Nombre. Por estas diferentes formas de prayãsa, se arruina el servicio devocional individual. El prayãsa por adquirir pratisthã o fama, es el más bajo de todos los tipos de prayãsa. Pese a ser el más bajo, es inevitable para muchos. Y eso también ha de abandonarse mediante el proceso simple del servicio devocional. Por consiguiente Sanãtana Gosvãmi ha declarado en el Hari-bhakti-vilãsa, el verso conclusivo:
sarva tyãge ‘py aheyãyãh sarvãnartha bhuvas ca te kuryuh pratisthãvisthãyã yatnam asparsane varam
“Aunque se puedan abandonar todos los deseos materiales, la fama es muy difícil de abandonar. Este deseo de fama, comparable al excremento, es la causa raíz de todos los anarthas. Por lo tanto, hay que ser sumamente cuidadoso y evitar tocar este deseo cual excremento, de fama”. Esta instrucción es sumamente seria. El devoto debe acatar este deber especial con cuidado especial.
El devoto practicante debe pasar su vida en una ocupación natural que sea favorable al servicio devocional, y debe cantar y recordar los Santos Nombres, con conocimiento de su relación con el Señor. Este proceso de adoración sin prayãsa, nuevamente tiene dos clases diferentes de aplicación: para los jefes de familia y para los renunciados. Haciendo el varnasrama favorable al servicio devocional, el jefe de familia debe pasar su vida ocupado en servicio devocional, libre de prayãsa. Debe ganar y ahorrar solo lo necesario para mantener a su familia. Si ellos siempre recuerdan que la adoración de Hari es el único propósito de la vida, entonces nunca caerán en ilusión. En la felicidad y en la aflicción, en la buena fortuna y en la mala, estando despierto o dormido, en toda condición, adorar a Hari pronto será algo perfecto. Y el renunciado no debe ahorrar en absoluto. Debe mantener su cuerpo diariamente solicitando donaciones, ocupándose así en el servicio devocional. No debe quedarse en ninguna empresa. En su caso, ingresar a una empresa es una falta. Cuanto más adore al Señor con humildad y sencillez, más comprenderá a Krsna, por Su misericordia. Como declara el Señor Brahma en el Srimad-Bhãgavatam (10.14.8):
tat te ‘nukampam susamiksamãno bhuñjãna evãtma-krtam vipãkam hrd-vãg-vapurbhir vidadhan namas te jiveta yo mukti-pade sa dãya-bhãk
“Mi querido Señor, aquel que aguarda constantemente Tu misericordia sin causa a ser derramada sobre él y continúa padeciendo las reacciones de sus malos actos pasados, ofreciéndoTe respetuosas reverencias desde lo profundo de su corazón, es seguramente elegible para la liberación, pues ésta se convierte en su reclamo debido”. Nada se logra por jñana-prayãsa, mas se puede conocer a Krsna solo por Su misericordia”. Por lo tanto, el Srimad-Bhãgavatam (10.14.29) expresa:
athãpi te deva padãmbuja-dvaya prasãda-lesãnugrhita eva hi jãnãti tattvam bhagavan-mahimno na cãnya eko ‘ pi ciram vicinvan
“Mi Señor, si alguien es favorecido incluso con una leve traza de la misericordia de Tus pies de loto, puede entender la grandeza de Tu personalidad. Mas quienes especulan para entender a la Suprema Personalidad de Dios, son incapaces de conocerTe, aunque continúen estudiando los Vedas por muchos años”.
Si alguien toma refugio en los santos nombres con humildad, luego por la misericordia del Señor, -sin prayãsa-, todo el conocimiento de la Verdad Absoluta que debe ser conocido, despierta dentro del corazón del devoto sencillo. Este conocimiento nunca es obtenido por el prayãsa independiente.
