Bhaktivinoda Thakura


Harinama Cintamani

Las glorias del Santo Nombre

A la orilla del océano de Nilacala, en el templo de Jagannatha reside Daru-Brahman, la Suprema Personalidad de Dios en su forma de madera. Habiendo descendido misericordiosamente en esta adorable forma para liberar a las entidades vivientes del mundo material, Él concede el disfrute material y la liberación. En este mismo dhama, a fin de entregar la buena fortuna a la humanidad y dar a conocer el dharma de Kali yuga, Sri Caitanya, la Suprema Personalidad de Dios en la forma de un sannyasi, vino y estableció residencia en la casa de Kasi Misra. Allí, junto con sus devotos, divulgó el amor de Dios a todos, justamente como un árbol de deseos da libremente los tesoros. Allí, el Señor tuvo gran cuidado de presentar las propias enseñanzas espirituales a las entidades vivientes. Lo hizo de modo que varios devotos explicaran los diferentes aspectos del servicio devocional, mientras Él se sentaba y escuchaba con gran regocijo.

De esta manera, a través de la boca de Ramananda Raya, Él enseñó el concepto de rasa, a través de la boca de Sarvabhauma, enseñó el principio real de la liberación, a través de Rupa Gosvami, en Vrndavana, enseñó los detalles del rasa, y por boca de Hari Das, enseñó las glorias absolutas del Santo Nombre.

Un día, después de haberse bañado en el océano, el Señor se encontró con Hari Das Thakura, junto al árbol de siddha bakula y, con mente bienaventurada, inquirió a Hari Das sobre cómo las jivas podrían liberarse fácilmente del mundo material.

Aferrándose a los pies del Señor, mientras su cuerpo se estremecía y las lágrimas vertían de sus ojos, Hari Das Thakura habló con gran humildad:

“-¡Oh, Señor! Tu lila es muy intenso, nada tengo. Tus pies de loto son mi única posesión. Por ninguna buena razón Tú hiciste esta pregunta a una persona tan inepta como yo. ¿Cuál puede ser el resultado?

¡Oh Señor!, Tú eres Krishna mismo que ha descendido esta vez en Navadvipa dhama para liberar a las jivas de Kali yuga. Allí esparces, misericordiosamente, Tus pasatiempos. Si Tú amablemente sitúas esos pasatiempos en mi corazón, seré feliz. Es por Tu gran misericordia que has revelado Tus ilimitados Nombres, cualidades, forma y pasatiempos en el mundo material, para que aun los pícaros ruines como yo puedan saborearlos.

Tú eres el Sol espiritual, y yo soy la partícula de esa luz; Tú eres el Señor, y yo soy tu eterno sirviente. El néctar de Tus pies de loto es mi fuente de felicidad; mi esperanza reside en el néctar de Tú Nombre.

Si soy una persona tan baja, ¿cómo sabré qué decir?, ¡oh Señor y maestro! Pero, debo obedecer Tu orden. Lo que salga de mi boca te lo presentaré alegremente, sin considerar las faltas”.

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