“El apego al yo y mío” (ahaê mameti)
Rendido de prema, Hari Das recitó la última ofensa en el canto del Santo Nombre:
Esta ofensa es la más ruin de todas. Con esta ofensa no es posible obtener prema; es la actitud exactamente opuesta a la entrega al Señor. Habiendo desechado las primeras nueve ofensas, los devotos deben cultivar la plena entrega al Nombre.
Según las escrituras, hay seis tipos de entrega, las cuales son difíciles de explicar en detalle. En resumen, son como sigue:
1) Aceptar todo lo favorable para el servicio al Señor. 2) Rechazar todo lo desfavorable para el servicio al Señor. 3) Tener fe en Krishna como nuestro protector. 4) Saber que Krishna es nuestro protector y sustentador. 5) Creerse bajo e indigno. 6) Rendirse.
Si la jiva no cultiva estas actitudes mientras canta, simplemente acumulará materia en la vida. Debe aceptar, con deleite en la vida, aquellas cosas que siempre ayudan a incrementar la devoción, rechazando con disgusto las cosas que obstaculizan la devoción. Debe creerse que de nadie más sino de Krishna se depende, y que sólo Krishna es el mantenedor; también, sentirse muy bajo y descalificado, sin posesiones, pues como eterno sirviente de Krishna, debe existir el anhelo de hacer cualquier cosa que Krishna desee.
Creerse el creador, el dador, el protector; poseedor de un cuerpo y una casa, descendencia y esposa; sentirse un brahmana o sudra, esposo o esposa, rey o ciudadano, todo esto se ha de rechazar. En cambio, centrando sus pensamientos en Krishna, la jiva debe pensar en Krishna como el hacedor y el controlador y, como el deseo de Krishna es primordial, actuar como Krishna lo desee, no como se quiera hacerlo independientemente.
“Por el deseo de Krishna, permaneceré en este mundo y por el deseo de Krishna, traspasaré; si hay dolor, si hay regocijo, también soy sirviente de Krishna; por su voluntad Krishna dará la misericordia a las jivas; mi disfrute material y renunciación dependen de Krishna”. Cuando esta actitud está presente, es llamada atma-nivedana o plena-entrega.
Cuando estas seis clases de saranagati (rendición) no están presentes en un individuo, él esta poseído de la ilusión de “yo” y “mío”. Tal persona es considerada un pícaro ruin porque está creyendo que es el creador, que el mundo es suyo, que es el creador de su destino y el disfrutador de los frutos de sus actividades; que es su propio protector y mantenedor; que éstos son su esposa, hermanos, hijo e hijas, y que por su propio esfuerzo podrá alcanzar toda la perfección y gloria. Tal gente está orgullosa del poder de su conocimiento; no considerando el control del Señor, creen que por su propio cerebro pueden aumentar y expandir las artes y la ciencia.
Estas personas, si pueden escuchar las glorias del Nombre, no las creen o si cantan el Nombre de Krishna, es por costumbre social. Siendo hipócritas y engañadores, pueden cantar el Nombre en hela-namabhasa, pero nunca obtendrán prema. Esta ofensa se debe a estar fuertemente ligado a maya, y la liberación es muy difícil.
Sin embargo, se aprecia que hay algunas personas que, tomando el Nombre y alcanzando el nivel de suddha bhakti, han dejado el apego material por completo y humildemente adoran los pies de loto de Krishna y cantan su Nombre. La jiva debe buscar este tipo de personas, asociarse con ellas y servirles con el deseo de dejar el apego material. Gradualmente, tal jiva llegará a estar fija en el Nombre, y el “yo” y “mío” se irá cuando trascienda el apego a maya. Al abandonar la falsa mentalidad, se cultivará la entrega total, la posición constitucional de la jiva y la naturaleza propia del bhakti. Así, se puede lograr prema.
Alguien que abandone las diez ofensas y desempeñe correctamente el servicio devocional, es el más afortunado de los tres mundos, lleno de todas las cualidades y calificado para obtener la misericordia de Krishna. Muy pronto esa persona, por el canto del Santo Nombre, llegará al nivel de bhava y prema, por la misericordia de Krishna. El Señor mismo estableció que, quienquiera que siga el Nombre sin ofensas, alcanzará prema; quienquiera que tome el Nombre sin abandonar las ofensas, nunca alcanzará el bhakti puro, a pesar de sus prácticas. La práctica de jñana da la liberación, la del karma da el disfrute material; pero el Krishna bhakti puro y el prema están disponibles solamente mediante la correcta ejecución del sadhana-bhakti.
Como la liberación y el disfrute material son ambos insatisfactorios, y como el bhakti es la única solución (la liberación real, para la gloria de la jiva), la jiva debe obtener bhakti mediante la correcta ejecución del sadhana-bhakti, libre de ofensas. El rastreador de bhakti producirá rápidamente el fruto del prema. Realizar el sadhana cuidadosamente significa hacerlo sin ofensas.
Por lo tanto, quien esté deseoso de obtener bhakti seguirá el Nombre, estando atento para evitar cada una de las diez ofensas y rogando fervientemente en su corazón, a los pies de loto del Santo Nombre, para que le conceda la misericordia para destruir las ofensas.
Nadie puede ser liberado de las ofensas al Nombre mediante prayascita o actividades piadosas, sino refugiándose nuevamente en el Nombre. Al cantar día y noche, sintiéndose arrepentido, las ofensas se irán y el fruto del Nombre llegará: se obtendrá el suddha-nama, luego el bhava-nama y entonces, el prema-nama. Finalmente, para evitar que las ofensas entren en el corazón, es necesario orar por la misericordia del Señor Caitanya, quien está absorto en el néctar del Nombre.
Srila Bhaktivinoda Thakur, quien se ha convertido en el recipiente de los lilas de la devoción, por la gracia de Hari Das, canta ansiosamente la piedra de toque del Santo Nombre.
