A.C. Bhaktivedanta Swami
Las Enseñanzas del Señor Caitanya
(en construcción)
Prefacio
Entre las enseñanzas del Señor Caitanya que se presentan aquí y las que el Señor Krishna da en El Bhagavad-gita, no hay ninguna diferencia. Las enseñanzas del Señor Caitanya son demostraciones prácticas de las enseñanzas del Señor Krishna. La instrucción final que el Señor Krishna da en El Bhagavad-gita es que todo el mundo debe entregarse a Él, Sri Krishna. Krishna promete hacerse cargo de inmediato del alma que así se le entregue.
El Señor, la Suprema Personalidad de Dios, ya está a cargo del mantenimiento de esta creación mediante Su expansión plenaria, Ksirodakasayi Visnu, pero ese mantenimiento no es directo. Sin embargo, cuando el Señor dice que se hace cargo de Su devoto puro, lo hace en verdad de un modo directo. Un devoto puro es un alma que siempre está entregada al Señor, tal como un niño está entregado a sus padres o un animal a su amo. En el proceso de entrega uno debe: (1) aceptar todo lo que sea favorable para el desempeño del servicio devocional, (2) rechazar todo lo que sea desfavorable para ello, (3) creer firmemente en la protección el Señor, (4) sentir que depende exclusivamente de la misericordia del Señor, (5) no tener ningún interés aparte del interés del Señor, y (6) ser siempre manso y humilde.
El Señor exige que uno se entregue a Él siguiendo esos seis principios, pero los supuestos eruditos del mundo, que son poco inteligentes, malinterpretan esas exigencias y exhortan a la generalidad de la gente a rechazarlas. En la conclusión del Noveno Capítulo de El Bhagavad-gita (9.34), el Señor Krishna dice de manera directa: “Siempre ocupa tu mente en pensar en Mí, vuélvete devoto Mío, ofréceme reverencias y adórame a Mí. Estando completamente absorto en Mí, es seguro que vendrás a Mí”. Sin embargo, los demonios eruditos desencaminan a las masas dirigiéndolas hacia la verdad impersonal, no manifiesta, eterna e innaciente, en lugar de dirigirlas hacia la Suprema Personalidad de Dios. Los filósofos impersonalistas mayavadis no aceptan que la Suprema Personalidad de Dios es el aspecto máximo de la Verdad Absoluta. Si uno desea entender al Sol tal como es, debe acercarse primero a la luz del Sol, luego al globo solar, y después de entrar en el globo, ir a ver cara a cara a la deidad regente del Sol. Debido a un escaso conocimiento, los filósofos mayavadis no pueden ir más allá de la refulgencia Brahman, que se dice que es como la luz del Sol. Los Upanisads confirman que uno tiene que atravesar la deslumbrante refulgencia del Brahman antes de poder ver la verdadera cara de la Personalidad de Dios.
El Señor Caitanya enseña, por consiguiente, la adoración directa del Señor Krishna, quien apareció como hijo adoptivo del rey de Vraja. Él también señala que el lugar conocido como Vrndavana es igual que el Señor Krishna, porque no hay diferencia entre el propio Señor Krishna y el nombre, la naturaleza, la forma, los pasatiempos, el séquito y los enseres del Señor Krishna. Ésa es la naturaleza absoluta de la Verdad Absoluta.
El Señor Caitanya recomendó, además, el método de adoración practicado por las doncellas de Vraja, diciendo que era la forma más elevada de adorar en la máxima etapa de la perfección. Esas doncellas (las gopis, o pastorcillas de vacas) simplemente amaban a Krishna sin que las motivara una ganancia material o espiritual. Caitanya también recomendó El Srimad-Bhagavatam como la exposición inmaculada del conocimiento trascendental, y señaló que la máxima meta de la vida humana es la de llegar a manifestar amor puro por Krishna, la Suprema Personalidad de Dios.
Las enseñanzas del Señor Caitanya son idénticas a las que impartió el Señor Kapila, el expositor original del sankya-yoga, el sistema sankhya de filosofía. Este sistema autorizado de yoga recomienda meditar en la forma trascendental del Señor. No hay ninguna posibilidad de meditar en algo vacío o impersonal. Uno puede meditar en la forma trascendental del Señor Visnu incluso sin tener que practicar complicadas posturas del cuerpo. Esa clase de meditación se denomina samadhi perfecto. Este samadhi perfecto se confirma al final del Sexto Capítulo de El Bhagavad-gita (6.47), en donde el Señor Krishna dice: “Y de todos los yogis, aquel que tiene una gran fe y que siempre se refugia en Mí, piensa en Mí y me presta un amoroso servicio trascendental, es el que está más íntimamente unido a Mí por medio del yoga, y es el más elevado de todos. Ésa es Mi opinión”.
El Señor Caitanya instruyó a las masas en la filosofía sankhya de acintya-bhedabheda-tattva, que sostiene que el Señor Supremo es idéntico a Su creación y simultáneamente diferente de ella. El Señor Caitanya enseñó esta filosofía a través del canto del santo nombre del Señor. Él enseñó que el santo nombre del Señor es la encarnación sonora del Señor, y que, como el Señor es el todo absoluto, no hay diferencia entre Su santo nombre y Su forma trascendental. Así pues, mediante el canto del santo nombre del Señor, uno puede relacionarse directamente con el Señor Supremo por medio del sonido. A medida que uno practica ese canto, pasa por tres etapas de desarrollo: la etapa ofensiva, la etapa de aclaración y la etapa trascendental. En la etapa ofensiva, puede que uno desee toda clase de felicidad material, pero en la segunda etapa uno se limpia de toda contaminación material. Cuando uno se sitúa en la etapa trascendental, alcanza la posición más elevada de todas: la etapa en la que se ama a Dios. El Señor Caitanya enseñó que ésa es la máxima etapa de la perfección para los seres humanos.
La práctica del yoga tiene esencialmente por objeto el controlar los sentidos. El principal factor controlador de todos los sentidos lo constituye la mente; por lo tanto, en primer lugar uno tiene que practicar el controlar la mente ocupándola en el proceso de conciencia de Krishna. Las actividades burdas de la mente se expresan a través de los sentidos externos, ya sea para la adquisición de conocimiento, o para que los sentidos funcionen de conformidad con la voluntad. Las actividades sutiles de la mente son pensar, sentir y desear. Según el estado de conciencia que tenga el individuo, o bien se encuentra contaminado, o bien está limpio. Si la mente está fija en Krishna (en Su nombre, naturaleza, forma, pasatiempos, séquito y enseres), todas las actividades de uno —tanto las sutiles como las burdas— se vuelven favorables.
El proceso de El Bhagavad-gita para purificar la conciencia consiste en fijar la mente en Krishna de la siguiente manera: hablando de Sus actividades trascendentales, limpiando Su templo, yendo a Su templo, viendo Su hermosa y trascendental forma bellamente adornada, escuchando hablar de Sus glorias trascendentales, saboreando la comida que se le ha ofrecido, relacionándose con sus devotos, oliendo las flores y las hojas de tulasi que se le han ofrecido, ocupándose en actividades que vayan en provecho de Él, etc.. Nadie puede detener las actividades de la mente y de los sentidos, pero uno las puede purificar por medio de un cambio de conciencia. Ese cambio se indica en El Bhagavad-gita (2.39), cuando Krishna le habla a Arjuna acerca del conocimiento del yoga mediante el cual uno puede trabajar sin resultados fruitivos. “¡Oh, hijo de Prtha!, cuando actúes con esa clase de conocimiento, podrás liberarte del cautiverio de las obras”. Al ser humano se le restringe a veces la complacencia de los sentidos debido a ciertas circunstancias, tales como enfermedades, etc., pero eso no es lo que se prescribe. Como los hombres poco inteligentes no conocen el verdadero proceso mediante el cual la mente y los sentidos pueden llegar a controlarse, o bien tratan a la fuerza de detener la mente y los sentidos, o bien ceden a ellos y se dejan llevar por las olas de la complacencia sensual.
Los principios regulativos, las reglas del yoga, las diversas posturas del cuerpo y los diversos ejercicios respiratorios que se realizan en un intento de apartar los sentidos de sus objetos, son métodos dirigidos a aquellos que están demasiado sumidos en el concepto corporal de la vida. El hombre inteligente que tiene conciencia de Krishna no trata de impedir a la fuerza que sus sentidos actúen, sino que más bien los ocupa en el servicio de Krishna. Con dejar inactivo a un niño, nadie puede hacer que no juegue; se puede lograr que el niño deje de hacer tonterías si se lo ocupa en actividades superiores. La restricción forzada de las actividades de los sentidos mediante los ocho principios del yoga, es algo que se recomienda para hombres inferiores. Cuando los hombres inferiores se dedican a las actividades superiores del proceso de conciencia de Krishna, se apartan naturalmente de las actividades inferiores de la existencia material.
El Señor Caitanya enseña de esa manera la ciencia de conciencia de Krishna. Esa ciencia es absoluta. Los áridos especuladores mentales tratan de no caer en el apego material, pero por lo general se observa que la mente es demasiado fuerte como para ser controlada, y los arrastra hacia las actividades sensuales. La persona que tiene conciencia de Krishna no corre ese riesgo. Uno tiene que ocupar la mente y los sentidos en actividades en conciencia de Krishna, y el Señor Caitanya nos enseña la manera de hacer eso en la práctica. Antes de que el Señor Caitanya adoptara sannyasa (la orden de renuncia), se lo conocía como Visvambhara. La palabra visvambhara se refiere a aquel que mantiene el universo entero y que dirige a todas las entidades vivientes. Ese sustentador y líder apareció como el Señor Sri Krishna Caitanya para darle a la humanidad estas sublimes enseñanzas. El Señor Caitanya es el maestro ideal de las necesidades primordiales de la vida. Él es el más munífico en otorgar el amor de Krishna, y es el depósito completo de toda misericordia y buena fortuna. Como se confirma en El Srimad-Bhagavatam y en los Upanisads, Él es la Suprema Personalidad de Dios, el propio Krishna, y es digno de la adoración de todos en esta era de desavenencia. Todo el mundo puede unirse a Su movimiento de sankirtana. No se requiere de ninguna capacitación previa. Por el solo hecho de seguir Sus enseñanzas, cualquiera puede convertirse en un ser humano perfecto. Si uno tiene la gran fortuna de verse atraído por Sus cualidades, es seguro que tendrá éxito en la misión de la vida. En otras palabras, aquellos que están interesados en alcanzar la existencia espiritual, pueden liberarse fácilmente de las garras de maya por la gracia de Señor Caitanya. Las enseñanzas que se presentan en este libro no son diferentes del Señor.
Como el alma condicionada está absorta en el cuerpo material, aumenta las páginas de la historia con toda clase de actividades materiales. Las enseñanzas del Señor Caitanya pueden ayudar a la sociedad humana a detener todas esas actividades innecesarias y temporales. Mediante estas enseñanzas, la humanidad puede ser elevada al plano más alto de la actividad espiritual. Esas actividades espirituales comienzan de hecho después de uno liberarse del cautiverio material. Esa clase de actividades liberadas que se realizan con conciencia de Krishna, constituyen la meta de la perfección humana. El prestigio falso que uno adquiere al intentar dominar la naturaleza material es ilusorio. Con las enseñanzas del Señor Caitanya se puede adquirir un conocimiento iluminador y, mediante ese conocimiento, uno puede adelantar en la existencia espiritual. Todo el mundo tiene que sufrir o gozar con los frutos de su actividad; nadie puede detener las leyes de la naturaleza material que gobiernan esas cosas. Mientras uno se dedique a la actividad fruitiva, es seguro que verá frustrado su intento de alcanzar la máxima meta de la vida. Espero sinceramente que con el estudio de las enseñanzas del Señor Caitanya, la sociedad humana perciba una nueva luz de vida espiritual que le abra el campo de la actividad al alma pura. om tat sat
A.C. Bhaktivedanta Swami
14 de Marzo de 1968
Aniversario de la aparición del Señor Caitanya
Templo de Sri-Sri Radha-Krishna
Nueva York — E.U.A.
Prólogo por Bhaktivinoda Thakura
[Esta reseña apareció originalmente en una obra corta de Srila Bhaktivinoda Thakura titulada “Sri Caitanya Mahaprabhu: Su vida y preceptos”. (20 de agosto de 1896)]
Caitanya Mahaprabhu nació en Mayapur, en el pueblo de Nadia, justo después de ponerse el Sol en el atardecer del 23 de Phalguna, 1407 Sakabda, que corresponde al 18 de febrero de 1486 de la era cristiana. En el momento en que nació había eclipse de Luna, y la gente de Nadia estaba entonces dedicada —como se acostumbra en esas ocasiones— a bañarse en el Bhagirathi, profiriendo exclamaciones de ¡Haribol! en voz alta. Su padre, Jagannatha Misra, un brahmana pobre de la orden védica, y Su madre, Saci-devi, una buena y ejemplar mujer, descendían ambos de familias brahmanas que residían originalmente en Sylhet. Mahaprabhu era un niño hermoso, y las damas del pueblo iban a verlo con regalos. El padre de Su madre, Pandita Nilambara Cakravarti, un astrólogo de renombre, predijo que el niño sería con el tiempo una gran personalidad y, por consiguiente, le dio el nombre de Visvambhara. Las damas del vecindario le dieron el nombre de Gaurahari debido a Su tez dorada, y Su madre lo llamaba Nimai debido al árbol nimba cerca del cual había nacido. Como el niño era muy hermoso, a todo el mundo le encantaba sobremanera ir a verlo todos los días. A medida que crecía, se convertía en un niño caprichoso y juguetón. A los cinco años fue admitido en un pathasala, donde aprendió bengalí en muy poco tiempo.
La mayoría de los biógrafos contemporáneos de Caitanya han mencionado ciertas anécdotas en relación con Él, que son registros sencillos de Sus primeros milagros. Se dice que cuando era aún un niño de brazos lloraba continuamente, y cuando las damas del vecindario exclamaban ¡Haribol! solía dejar de llorar. Así pues, en la casa había un continuo canto de !Haribol! que presagiaba la futura misión del héroe. También se afirma que una vez, cuando Su madre le dio a comer algunos dulces, en lugar de éstos comió barro.
Cuando Su madre le preguntó la razón de ello, Él le dijo que como cada dulce no era sino barro transformado, también podía comer barro. Su madre, que además era la esposa de un pandita, explicó que cada artículo en un estado especial se destinaba a un uso especial. La tierra, mientras se encuentra en el estado de una jarra, podía ser empleada como un recipiente de agua, pero en el estado de un ladrillo, semejante uso no sería posible. Por consiguiente, el barro en la forma de dulces se podía emplear como comida, mas no así el barro que se encuentra en sus otros estados. El niño se convenció y, admitiendo lo necio que había sido al comer barro, accedió a no volver a cometer el mismo error en el futuro. También se ha relatado otro acto milagroso. Se dice que un brahmana que estaba de peregrinaje se volvió huésped de la casa del Señor; estando allí, cocinó alimentos y oró dando gracias meditando en Krishna. Mientras tanto, el niño se acercó y se comió el arroz cocido. El brahmana, sorprendido ante el acto del niño, cocinó de nuevo a solicitud de Jagannatha Misra. De nuevo el niño se comió el arroz cocido mientras el brahmana se lo estaba ofreciendo a Krishna por medio de la meditación. El brahmana fue persuadido para que cocinara por tercera vez. En esta ocasión, todos los residentes de la casa se encontraban dormidos, y el niño se le manifestó al viajero como Krishna y lo bendijo. El brahmana se llenó de éxtasis ante la aparición del objeto de su adoración. También se ha referido que dos ladrones se robaron al niño de la puerta de la casa de Su padre con la intención de robarle Sus joyas, y le dieron unos dulces en el camino. El niño hizo uso de Su energía ilusoria y engañó a los ladrones haciendo que se dirigieran de nuevo hacia Su propia casa. Los ladrones, temiendo ser descubiertos, dejaron al niño ahí y huyeron. Otro acto milagroso que se ha descrito es aquel en que el niño pidió y consiguió que Hiranya y Jagadisa le dieran todas las ofrendas que habían reunido para adorar a Krishna en el día de Ekadasi. Cuando tenía sólo cuatro años de edad se sentó sobre unas ollas desechadas por Su madre por ella haberlas considerado profanas. Él le explicó a Su madre que no tenía sentido hablar del carácter sagrado o profano de unas ollas de barro que se habían desechado después de que se terminó de cocinar en ellas. Estas anécdotas abarcan desde Su tierna infancia hasta los cinco años.
Al cumplir ocho años, fue admitido en el tola de Gangadasa Pandita en Ganganagara, cerca de la aldea de Mayapur. En dos años se volvió bien versado en retórica y gramática sánscrita. Las lecturas que hizo después de eso fueron de naturaleza autodidacta, y las llevó a cabo en Su propia casa, donde había encontrado libros de gran importancia que pertenecían a Su padre, quien era de por sí un pandita. Parece ser que Él leyó el smrti por Su propia cuenta, así como también el nyaya, en competencia con Sus amigos, que en ese entonces estaban estudiando con el célebre Pandita Raghunatha Siromani. Entonces, a los diez años de edad, Caitanya se convirtió en un erudito aceptable en gramática, retórica, el smrti y el nyaya. Fue después de esto cuando Su hermano mayor, Visvarupa, se fue de la casa y aceptó el asrama (el estado) de un sannyasi (un asceta). Aunque Caitanya era un muchacho muy joven, consoló a Sus parientes diciéndoles que Él los serviría con el objeto de complacer a Dios. Poco tiempo después de eso, Su padre se fue de este mundo. Su madre se puso sumamente triste y Mahaprabhu, con Su alegre carácter habitual, consoló a Su madre viuda.
A la edad de 14 o 15 años, Mahaprabhu se casó con Laksmidevi, la hija de Vallabhacarya, también originaria de Nadia. A esta edad se le consideraba uno de los mejores eruditos de Nadia, la renombrada sede de la filosofía nyaya y la erudición sánscrita. Para no hablar de los panditas smarta, todos los naiyayikas temían a enfrentársele en discusiones literarias. Como era un hombre casado, fue a Bengala Oriental, en las riberas del Padma, en busca de riqueza. Allí hizo gala de Su conocimiento y obtuvo una buena suma de dinero. Fue en esta época que predicó el vaisnavismo a intervalos. Después de enseñarle a Tapana Misra los principios del vaisnavismo, le ordenó que se fuera a vivir a Benares. Durante el tiempo en que residió en Bengala Oriental, Su esposa Laksmidevi dejó este mundo a consecuencia de la picadura de una serpiente. Al regresar al hogar, encontró a Su madre en un estado afligido. Él la consoló con una disertación acerca de la incertidumbre de los asuntos humanos. Fue a petición de Su madre que se casó con Visnupriya, la hija de Raja Pandita Sanatana Misra. Sus camaradas se le unieron al regreso de Su pravasa, o estadía en otro lugar. Ahora era tan célebre que se le consideraba el mejor pandita de Nadia. Kesava Misra de Cachemira, que se había dado a sí mismo el nombre de “el gran Digvijayi (el invencible)”, fue a Nadia con el propósito de entablar debates con los panditas de ese lugar. Temerosos del presunto pandita conquistador, los profesores del tola de Nadia se fueron del pueblo con la excusa de haber sido invitados a otros lugares. Kesava se encontró a Mahaprabhu en Mayapur, en el Barokona-ghata (un balneario), y después de un breve debate fue derrotado por el niño, y la humillación lo obligó a salir súbitamente del pueblo. Nimai Pandita era ahora el pandita más importante de Su época.
A la edad de 16 o 17 años viajó a Gaya con una multitud de Sus alumnos, y allí recibió iniciación espiritual de Isvara Puri, un sannyasi vaisnava y discípulo del célebre Madhavendra Puri. A Su regreso a Nadia, Nimai Pandita se convirtió en un predicador religioso, y Su naturaleza religiosa era entonces tan marcadamente manifiesta que Advaita Prabhu, Srivasa y otros que ya habían aceptado la fe vaisnava antes del nacimiento de Caitanya, se maravillaron ante el cambio del joven. Para entonces ya había dejado de ser un naiyayika contendiente, un smarta pendenciero y un retórico crítico. Él se desmayaba al escuchar el nombre de Krishna y se comportaba como un hombre inspirado bajo la influencia de Sus sentimientos religiosos. Murari Gupta, un testigo ocular, ha descrito que Él mostró Sus poderes celestiales en la casa de Srivasa Pandita, en presencia de cientos de Sus seguidores, que eran en su mayoría cultos eruditos. En esta época, Él abrió una escuela nocturna de kirtana con Sus sinceros seguidores en la estancia de Srivasa Pandita. Allí predicó, cantó, bailó y expresó toda clase de sentimientos religiosos. Nityananda Prabhu, que era entonces un predicador del vaisnavismo y quien para ese entonces recién había terminado Sus viajes por toda la India, se unió a Él. De hecho, una multitud de panditas predicadores del vaisnavismo, todos sumamente sinceros, fueron a unirse a Él procedentes de diferentes partes de Bengala. Nadia se volvió así la sede regular de una multitud de acaryas vaisnavas cuya misión era la de espiritualizar a la humanidad con la suprema influencia del credo vaisnava.
El primer mandato que les dio a Prabhu Nityananda y a Haridasa fue el siguiente: “Amigos, vayan por las calles del pueblo, visiten a cada hombre en su casa y pídanle que cante el nombre de Hari y lleve una vida santa; luego vengan a verme todas las noches para informarme del resultado de vuestra prédica”. Habiendo recibido esa orden, los dos predicadores salieron y se encontraron con Jagai y Madhai, dos personajes de lo más abominables. Ellos insultaron a los predicadores en cuanto oyeron el mandato de Mahaprabhu, pero muy pronto se convirtieron por la influencia del bhakti (la devoción) que les inculcó su Señor. La gente de Nadia estaba ahora asombrada. Ellos decían: “Nimai Pandita no sólo es un grandioso genio, sino que además es sin duda un misionero enviado por Dios todo poderoso”. Desde esta época y hasta Sus veintitrés años, Mahaprabhu predicó Sus principios no sólo en Nadia, sino también en todos los pueblos y aldeas importantes que se encontraban en los alrededores de Su ciudad. En las casas de Sus seguidores, Él hizo milagros, enseñó los principios esotéricos del bhakti y cantó Su sankirtana con otros bhaktas. Sus seguidores del pueblo de Nadia comenzaron a cantar el santo nombre de Hari por las calles y mercados; esto causó sensación y despertó sentimientos disímiles en diferentes lugares. Los bhaktas estaban sumamente complacidos. Los brahmanas smarta se pusieron envidiosos del éxito de Nimai Pandita y se quejaron ante el Chand Kazi, diciendo que el comportamiento de Caitanya no era propio de un hindú. El Kazi fue a la casa de Srivasa Pandita y ahí rompió una mrdanga (un tambor de barro) y declaró que, a menos que Nimai Pandita dejara de hacer tanto escándalo con Su extraña religión, se vería obligado a imponerles a Él y a Sus seguidores la religión mahometana. Esto fue puesto a conocimiento de Mahaprabhu. Él le ordenó a la gente del pueblo que se presentara al atardecer portando antorchas, y entonces Nimai salió en procesión con Su sankirtana dividido en catorce grupos; al llegar a la casa del Kazi, sostuvo una larga conversación con él, y al final le transmitió en el corazón Su influencia vaisnava al tocarle el cuerpo. El Kazi se puso a llorar y admitió que había sentido una fuerte influencia espiritual que le había aclarado todas sus dudas y le había provocado un sentimiento religioso que le causaba el mayor de los éxtasis. El Kazi se unió entonces al grupo del sankirtana. El mundo estaba asombrado ante el poder espiritual del gran Señor y, después de este incidente, cientos y cientos de herejes se convirtieron y se unieron a la bandera de Visvambhara.
Fue justo después de esto que algunos de los brahmanas envidiosos y de baja categoría de Kulia buscaron pleito con Mahaprabhu formando un grupo para oponérsele. Nimai Pandita era por naturaleza una persona bondadosa, aunque estricta en Sus principios. Él declaró que los sentimientos partidistas y el sectarismo eran los dos grandes enemigos del progreso, y que mientras Él permaneciera como un habitante de Nadia perteneciente a una cierta familia, Su misión no tendrá un éxito total. Él resolvió entonces convertirse en un ciudadano del mundo cortando Su vínculo familiar, casta y credo en particular, y con esa resolución abrazó la posición de sannyasi a los 24 años de edad, en Katwa, bajo la guía de Kesava Bharati. Su madre y Su esposa lloraron amargamente al separarse de Él, pero nuestro héroe, aunque de gran corazón, era una persona estricta en Sus principios. Él dejó el pequeño mundo de Su casa a cambio del ilimitado mundo espiritual de Krishna, para beneficio de la humanidad en general.
Después de Su sannyasa, fue persuadido a visitar la casa de Advaita Prabhu, en Santipura. Advaita invitó a todos Sus amigos y admiradores de Nadia y llevó a Sacidevi para que viera a su hijo. Tanto el placer como el dolor invadieron el corazón de ella cuando vio a su hijo con el atuendo de un sannyasi. Como sannyasi, Krishna Caitanya usaba solamente una kaupina y una bahirvasa (una tela con la que se cubría). Se había rapado la cabeza, y en Sus manos llevaba un danda (un báculo) y un kamandalu (una vasija de ermitaño para transportar agua). El santo hijo cayó a los pies de Su amada madre y le dijo: “Madre, este cuerpo es tuyo, debo obedecer tus órdenes. Permíteme ir a Vrndavana en pos de Mis logros espirituales”. Después de consultarlo con Advaita y otros, Su madre le pidió que residiera en Puri (el pueblo de Jagannatha) para poder recibir información acerca de Él de vez en cuando. Mahaprabhu accedió a esa proposición y, unos cuantos días después, partió de Santipura hacia Orissa. El viaje de Krishna Caitanya (ese fue el nombre que recibió después de tomar sannyasa) de Santipura a Puri ha sido descrito con lujo de detalles por Sus biógrafos. Él viajó a lo largo del Bhagirathi hasta llegar a Chatrabhoga, situado ahora en Thana Mathurapura, Muelle del Diamante, 24 Parganas. Ahí tomó un bote y fue hasta Prayaga-ghata, en el distrito de Midnapura. Luego caminó a través de Balasore y Cuttack hasta llegar a Puri, visitando el templo de Bhuvanesvara entremedio. A Su arribo a Puri, vio a Jagannatha en el templo y residió con Sarvabhauma a pedido de éste. Sarvabhauma era un grandioso pandita de su tiempo. Sus estudios no tenían límites. Era el mejor naiyayika de la época y era conocido como el erudito más entendido que había en la filosofía vedanta de la escuela de Sankaracarya. Nació en Nadia (Vidyanagara) y en el tola que ahí tenía enseñó la filosofía nyaya a infinidad de alumnos. Él había partido para Puri poco antes del nacimiento de Nimai Pandita. Su cuñado, Gopinatha Misra, le presentó el nuevo sannyasi a Sarvabhauma, quien se maravilló de Su belleza personal y temió que al joven le resultara difícil mantener el sannyasa-dharma durante el largo recorrido de Su vida. Gopinatha, quien conocía a Mahaprabhu desde Nadia, sentía una gran reverencia por Él, y declaró que el sannyasi no era un ser humano ordinario. Gopinatha y Sarvabhauma tuvieron una acalorada discusión acerca de esto. Sarvabhauma pidió entonces a Mahaprabhu que oyera su recitación de los Vedanta-sutras, y el Señor accedió tácitamente. Caitanya escuchó en silencio lo que el gran Sarvabhauma expuso con gravedad durante siete días, al cabo de los cuales este último dijo: “Krishna Caitanya, creo que no entiendes El Vedanta, ya que no dices nada después de haber escuchado mi recitación y mis explicaciones”. La respuesta de Caitanya fue que Él entendía los sutras muy bien, pero que no podía descifrar lo que Sankaracarya quería decir con sus comentarios.
Sorprendido ante esto, Sarvabhauma dijo: “¿Cómo es posible que entiendas los significados de los sutras y no entiendas los comentarios que explican los sutras? ¡Muy bien! Si entiendes los sutras, por favor, dame a conocer Tus interpretaciones”. Mahaprabhu explicó entonces todos los sutras a Su manera sin tocar el comentario panteísta de Sankara. La aguda inteligencia de Sarvabhauma vio la verdad, belleza y armonía de los argumentos que había en las explicaciones dadas por Caitanya, y se vio obligado a decir que era la primera vez que encontraba a alguien capaz de explicar los Brahma-sutras de una manera tan sencilla. Él admitió además que los comentarios de Sankara nunca daban explicaciones tan naturales acerca de los Vedanta-sutras como las que él había obtenido de Mahaprabhu. Entonces se rindió a Él y se volvió uno de Sus defensores y seguidores. En unos cuantos días, Sarvabhauma llegó a convertirse en uno de los mejores vaisnavas de la época. Cuando esta noticia se dio a conocer, todo Orissa cantó en alabanza de Krishna Caitanya, y cientos y cientos de personas fueron a verlo y se volvieron Sus seguidores. Mientras tanto, Mahaprabhu pensó en visitar el Sur de la India, y emprendió el viaje con un devoto de nombre Krsnadasa Brahmana.
Sus biógrafos nos han dado una descripción detallada del viaje. En primer lugar, fue a Kurmaksetra, donde realizó un milagro al curar a un leproso de nombre Vasudeva. Él se encontró con Ramananda Raya, el gobernador de Vidyanagara, en las riberas del Godavari, y tuvo una conversación filosófica con él sobre el tema del prema-bhakti. Él hizo otro milagro al tocar (haciéndolos desaparecer de inmediato) los siete árboles tala a través de los cuales Ramacandra, el hijo de Dasaratha, había lanzado Su flecha y matado al gran Bali Raja. Él predicó el vaisnavismo y el nama-sankirtana durante todo el viaje. En Rangaksetra permaneció durante cuatro meses en la casa de una persona de nombre Venkata Bhatta, a fin de pasar la temporada lluviosa. Allí convirtió a toda la familia de Venkata, que seguía el vaisnavismo de Ramanuja, al krsna-bhakti, incluido el hijo de Venkata, un muchacho de diez años llamado Gopala, que luego fue a Vrndavana y se convirtió en uno de los seis Gosvamis o profetas que sirvieron bajo las órdenes de su guía, Sri Krishna Caitanya. Gopala, quien aprendiera sánscrito con su tío Prabodhananda Sarasvati, escribió varios libros acerca del vaisnavismo.
Caitanya visitó numerosos lugares del Sur de la India, tan distantes como Cabo Comorín, y regresó a Puri dos años después por Pandepura, situado en el Bhima. En este último lugar espiritualizó a una persona llamada Tukarama, que desde ese entonces se convirtió en un predicador religioso. Este hecho lo ha admitido Tukarama en sus abhangas, que han sido reunidos en un volumen por el señor Satyendra Nath Tagore, del servicio civil de Bombay. Durante Sus viajes, sostuvo discusiones con budistas, jainistas y mayavadis en diversos lugares, y convirtió a Sus oponentes al vaisnavismo. A Su regreso a Puri, Raja Prataparudra-deva y diversos panditas brahmanas se unieron bajo la bandera de Caitanya Mahaprabhu. Él tenía ahora veintisiete años de edad. A los veintiocho años fue a Bengala hasta Gauda, en Malda. Allí hizo amistad con dos grandes personalidades, llamadas Rupa y Sanatana. Aunque estos dos hermanos descendían de las líneas de los brahmanas karnaticos, se habían vuelto casi musulmanes por su continuo contacto con Hussain Shah, el entonces emperador de Gauda. El emperador les había cambiado los nombres por los de Dabir Khas y Sakara Mallik; él los amaba de todo corazón, ya que ambos eran eruditos en persa, árabe y sánscrito, y además eran fieles sirvientes del Estado. Los dos caballeros no habían encontrado ninguna manera de volver a su condición de hindúes regulares, y le habían escrito a Mahaprabhu mientras se hallaba en Puri, solicitándole ayuda espiritual. Mahaprabhu les contestó que iría a sacarlos de sus dificultades espirituales. Ahora que había llegado a Gauda, los dos hermanos se aparecieron ante Él con la súplica que le habían hecho durante años. Mahaprabhu les ordenó que fueran a Vrndavana y que se reunieran con Él allí.
Caitanya regresó a Puri a través de Santipura, donde de nuevo se reunió con Su querida madre. Después de una corta estadía en Puri, partió para Vrndavana. Esta vez iba acompañado por Balabhadra Bhattacarya. Él visitó Vrndavana y descendió hasta Prayag (Allahabad), convirtiendo a un gran número de mahometanos al vaisnavismo mediante el uso de argumentos del Corán. Los descendientes de esos conversos aún son conocidos como Pathanas vaisnavas. Rupa Gosvami se reunió con Él en Allahabad. Caitanya lo instruyó durante diez días sobre la espiritualidad, y le indicó que fuera a Vrndavana a cumplir algunas misiones. Su primera misión fue la de escribir obras teológicas en las que explicara de un modo científico el bhakti puro y el prema. La segunda misión fue restaurar los lugares en los que Krsnacandra había exhibido Su lila (pasatiempo) espiritual para beneficio del mundo religioso al final de Dvapara-yuga. Rupa Gosvami partió de Allahabad a Vrndavana y Mahaprabhu descendió a Benares. Allí residió en la casa de Candrasekara y tomaba Su bhiksa (comida) diaria en la casa de Tapana Misra. Fue aquí que Sanatana Gosvami se unió a Él y durante dos meses recibió instrucciones acerca de temas espirituales. Los biógrafos, en especial Krsnadasa Kaviraja, nos han dado detalles de las enseñanzas que Caitanya les impartió a Rupa y Sanatana. Krsnadasa no fue un escritor contemporáneo, pero recabó información de los propios Gosvamis, los discípulos directos de Mahaprabhu. Jiva Gosvami, que era sobrino de Sanatana y Rupa, y quien nos ha dejado su invaluable obra El Sat-sandarbha, ha filosofado acerca de los preceptos de su gran guía. Nosotros hemos recogido los preceptos de Caitanya de los libros de esos grandes escritores.
Mientras se encontraba en Benares, Caitanya sostuvo una entrevista con los sannyasis eruditos de ese pueblo en la casa de un brahmana maratha que había invitado a todos los sannyasis a fin de atenderlos. En esta entrevista, Caitanya hizo un milagro que cautivó a todos los sannyasis y posteriormente tuvo una conversación con ellos. Los sannyasis estaban encabezados por su muy erudito líder, Prakasananda Sarasvati. Después de una corta controversia, ellos se entregaron a Mahaprabhu y admitieron que habían sido desencaminados por los comentarios de Sankaracarya. Incluso a eruditos entendidos les resultaba imposible oponerse a Caitanya por mucho tiempo, ya que había cierto encanto en Él que les tocaba el corazón y los hacía llorar debido al perfeccionamiento espiritual que experimentaban ante Su presencia. Los sannyasis de Benares pronto cayeron a los pies de Caitanya y le pidieron Su gracia (krpa). Caitanya les predicó entonces el bhakti puro e infundió en sus corazones el amor espiritual por Krishna, lo cual los obligó a abandonar sus sentimientos sectarios. Al oír de esta maravillosa conversión de los sannyasis, toda la población de Benares se volvió vaisnava y ejecutaron un sankirtana excelente con su nuevo Señor. Después de enviar a Sanatana a Vrndavana, Mahaprabhu fue a Puri de nuevo, a través de la jungla, con Su compañero Balabhadra. Balabhadra informó que Mahaprabhu había hecho una gran cantidad de milagros en camino a Puri, tales como el de hacer que los tigres y los elefantes bailaran al oír el nombre de Krishna.
A partir de entonces, es decir desde Sus 31 años, Mahaprabhu vivió continuamente en Puri, en la casa de Kasi Misra, hasta Su desaparición a los cuarenta y ocho años, en el momento en que se realizaba sankirtana en el templo de Tota-gopinatha. Durante estos 18 años, Su vida fue de amor profundo y devoción. Él estaba rodeado por numerosos seguidores, todos los cuales eran vaisnavas del más alto orden, que se distinguían de la gente común por su carácter inmaculado, su conocimiento, firme adherencia a los principios religiosos y amor espiritual por Radha-Krishna. Svarupa Damodara, que había sido conocido con el nombre de Purusottamacarya durante el tiempo en que Mahaprabhu estaba en Nadia, se unió a Él procedente de Benares y aceptó prestar servicio como Su secretario. Ninguna obra de poeta o filósofo alguno podía presentarse ante Mahaprabhu a menos que Svarupa la hubiera aprobado como pura y útil. Raya Ramananda era su segundo compañero, y tanto él como Svarupa cantaban mientras Mahaprabhu expresaba Sus sentimientos acerca de un cierto punto de la adoración. Paramananda Puri era Su ministro en asuntos religiosos. Existen cientos de anécdotas que Sus biógrafos relatan, pero que no consideramos oportuno reproducir aquí. Mahaprabhu dormía poco. Sus sentimientos lo llevaron por todas partes del firmamento de la espiritualidad cada día y cada noche, y todos sus admiradores y seguidores lo observaban durante todo ese tiempo. Él adoraba, se comunicaba con Sus misioneros en Vrndavana y conversaba con aquellos hombres religiosos que llegaban a visitarlo. Cantaba y bailaba y no se preocupaba de Sí Mismo, y a menudo Se perdía en la beatitud religiosa. Todo el que iba a Él lo consideraba el supremamente hermoso Dios que había aparecido en el infierno para beneficio de la humanidad. Él siempre amó a Su madre, y de vez en cuando le enviaba maha-prasada con aquellos que iban a Nadia. Él era sumamente afable por naturaleza y era la humildad personificada. Su dulce aspecto animaba a todo el que se ponía en contacto con Él. Él designó a Prabhu Nityananda como el misionero encargado de Bengal, y envió a seis discípulos (Gosvamis) a Vrndavana a predicar. Él castigó a todos Sus discípulos que se apartaron de una vida santa. Esto lo hizo muy marcadamente en el caso de Haridasa el menor. Él nunca dejó de darles las instrucciones apropiadas para sus vidas a aquellos que lo solicitaban, esto se verá en Sus enseñanzas a Raghunatha Dasa Gosvami. Su trato hacia Haridasa (el mayor) muestra cómo amaba a los hombres espirituales y Su abierto desafío a la distinción de castas.
La misión del Señor Caitanya
El Señor Caitanya Mahaprabhu ordenó a Sus discípulos que escribieran libros acerca de la ciencia de Krishna, una tarea que hasta la fecha Sus seguidores continúan desempeñando. Las explicaciones y exposiciones acerca de la filosofía que el Señor Caitanya enseñó, son de lo más voluminosas, rigurosas y consistentes, en virtud del sistema de sucesión discipular. Aunque el Señor Caitanya desde Su juventud tuvo gran renombre como erudito, solamente dejó ocho versos, llamados Siksastaka. Estos ocho versos revelan claramente Su misión y preceptos, son supremamente valiosos y se traducen a continuación.
1.
Gloria al sankirtana de Sri Krishna, que limpia el corazón de todo el polvo acumulado por años, y extingue el fuego de la vida condicionada, de reiterados nacimientos y muertes. Este movimiento de sankirtana es la bendición principal para toda la humanidad, pues difunde los rayos de la Luna de la bendición; es la vida de todo el conocimiento trascendental, aumenta el océano de la bienaventuranza trascendental, y nos permite saborear plenamente el néctar que siempre estamos ansiando.
2.
¡Oh, mi Señor!, sólo Tu santo nombre puede otorgarles toda clase de bendiciones a los seres vivientes, y por eso Tú tienes cientos y millones de nombres, tales como Krishna y Govinda. En estos nombres trascendentales has invertido todas Tus energías trascendentales, y ni siquiera hay reglas estrictas para cantar esos nombres. ¡Oh, mi Señor!, Tú eres tan bondadoso, que nos has permitido acercarnos a Ti fácilmente mediante el canto de Tus santos nombres, pero yo soy tan desafortunado, que no siento atracción por ellos.
3.
Uno debe cantar el santo nombre del Señor en un estado mental humilde, considerándose más bajo que la hojarasca de la calle; uno debe ser más tolerante que un árbol, estar exento de todo sentimiento de vanidad, y estar dispuesto a ofrecerles pleno respeto a los demás. En semejante estado mental, uno puede cantar el santo nombre del Señor constantemente.
4.
¡Oh, Señor todopoderoso!, no tengo ningún deseo de acumular riquezas, ni tampoco deseo bellas mujeres, ni quiero tener seguidor alguno. Lo único que quiero es Tu servicio devocional sin causa, nacimiento tras nacimiento.
5.
¡Oh, hijo de Maharaja Nanda (Krishna)!, yo soy Tu siervo eterno, mas aun así, de una manera u otra he caído en el océano del nacimiento y de la muerte. Por favor, rescátame de este océano de muerte, y colócame a Tus pies de loto, como uno de los átomos de ellos.
6.
¡Oh, mi Señor!, ¿cuándo se adornarán mis ojos con lágrimas de amor que fluyan constantemente al cantar Tu santo nombre? ¿Cuándo se me ahogará la voz y se erizarán los vellos de mi cuerpo al recitar Tu nombre?
7.
¡Oh, Govinda!, sintiendo la separación de Ti, considero que un momento es como doce años o más. Lágrimas fluyen de mis ojos como torrentes de lluvia, y en Tu ausencia me estoy sintiendo totalmente vacío en el mundo.
8.
Yo no reconozco a nadie más que a Krishna como mi Señor, y Él lo seguirá siendo aunque me maltrate con Su abrazo o aunque me destroce el corazón con no estar presente ante mí. Él es completamente libre de hacer todo lo que quiera, pues siempre es mi Señor venerable, incondicionalmente.
Introducción
(Originalmente presentada en la forma de cinco conferencias sobre El Caitanya-caritamrta —la biografía autoritativa del Señor Caitanya Mahaprabhu escrita por Krsnadasa Kaviraja Gosvami— ante la Sociedad Internacional para la Conciencia de Krishna, en Nueva York, del 10 al 14 de abril de 1967). La palabra caitanya significa “fuerza viviente”. Como entidades vivientes que somos, podemos movernos, pero una mesa no puede hacerlo porque no posee fuerza viviente. El movimiento y la actividad pueden considerarse como signos o síntomas de la fuerza viviente. En efecto, puede decirse que no puede haber actividad sin la fuerza viviente. Aunque la fuerza viviente está presente en la condición material, no es amrta, inmortal. Las palabras caitanya-caritamrta se pueden traducir entonces como “el carácter de la fuerza viviente en la inmortalidad”.
Pero ¿cómo se exhibe esa fuerza viviente en la inmortalidad? No la exhibe el hombre ni ninguna otra criatura de este universo material, ya que ninguno de nosotros es inmortal en estos cuerpos. Nosotros poseemos la fuerza viviente, realizamos actividades y somos inmortales por naturaleza y constitución, pero la condición material en la cual hemos sido puestos no permite que se exhiba nuestra inmortalidad. En El Katha Upanisad se afirma que la eternidad y la fuerza viviente le pertenecen tanto a Dios como a nosotros. Aunque esto es cierto en el sentido que tanto Dios como nosotros somos inmortales, existe una diferencia. Como entidades vivientes que somos, ejecutamos muchas actividades, pero tenemos la tendencia a caer en la naturaleza material. Dios no tiene esa tendencia. Siendo todopoderoso, nunca queda sujeto al control de la naturaleza material. En verdad la naturaleza material no es más que una exhibición de Sus inconcebibles energías.
Puede que desde la tierra sólo veamos nubes en el cielo, pero si volamos por encima de las nubes podemos ver el Sol radiante. Desde el cielo, los rascacielos y las ciudades parecen muy diminutos; en forma similar, desde la posición de Dios, toda esta creación material es insignificante. La tendencia de la entidad viviente condicionada es la de descender de las alturas, desde donde todo se puede ver en perspectiva. Sin embargo, Dios no tiene esa tendencia. El Señor Supremo no está sujeto a ser cubierto por la ilusión (maya), tal como el Sol en realidad no puede ser cubierto por las nubes. El Señor Supremo no está condicionado y, por lo tanto, no está sujeto a la ilusión; sin embargo nosotros, como entidades vivientes finitas, estamos propensos a ser ilusionados, y por ello se nos llama “condicionados”. Los filósofos impersonalistas (mayavadis) sostienen que tanto la entidad viviente como Dios Mismo se encuentran bajo el control de maya cuando vienen a este mundo material. Puede que esto sea cierto en el caso de la entidad viviente, pero no es cierto en lo que se refiere a Dios, pues en todos los casos la energía material está actuando bajo Su dirección. A aquellos que consideran que el Señor Supremo se encuentra sujeto al condicionamiento material, el propio Señor Krishna los llama necios en El Bhagavad-gita (9.11):
avajananti mam mudha
manusim tanum asritam
param bhavam ajananto
mama bhuta-mahesvaram
“Los necios se burlan de Mí cuando desciendo con forma humana. Ellos no conocen Mi naturaleza trascendental ni Mi dominio supremo sobre todo lo que existe”.
Al Señor Caitanya Mahaprabhu no se le debe considerar como uno de nosotros. Él es el propio Krishna, la entidad viviente suprema y, como tal, nunca se encuentra cubierto por la nube de maya. Krishna y Sus expansiones, e incluso Sus devotos más adelantados, nunca caen en las garras de la ilusión. El Señor Caitanya vino a la Tierra simplemente para predicar el krsna-bhakti, el amor por Krishna. En otras palabras, Él es el propio Señor Krishna enseñando a las entidades vivientes la forma apropiada de acercarse a Krishna. Él es como un profesor que, al ver a un alumno actuando deficientemente, toma un lápiz y escribe diciéndole “Hazlo así; A, B, C”. Debido a esto, no debemos cometer la tontería de creer que el maestro está aprendiendo el ABC. Aunque al Señor Caitanya aparece jugando el papel de un devoto, siempre debemos recordar que Él es Krishna Mismo (Dios), que nos está enseñando la manera de volvernos conscientes de Él, y debemos estudiarlo en base a este entendimiento. En El Bhagavad-gita (18.66) el Señor Krishna expone de la siguiente manera el principio religioso más elevado de todos:
sarva-dharman parityajya
mam ekam saranam vraja
aham tvam sarva-papebhyo
moksayisyami ma sucah
“Abandona todas las variedades de religión y tan sólo entrégate a Mí. Yo te liberaré de toda reacción pecaminosa. No temas”.
Aparentemente, ésta es una instrucción sencilla de seguir, pero invariablemente nuestra reacción es “¡Oh!, ¿entregarme?, ¿abandonar? Pero tengo muchísimas responsabilidades”. Y maya, la ilusión, nos dice “No lo hagas o estarás fuera de mis garras. Quédate en mis garras y yo te patearé”. Es un hecho que constantemente estamos siendo pateados por maya, tal como el burro es pateado en la cara por la burra cuando busca una relación sexual. De igual modo, los perros y los gatos siempre están peleando y aullando cuando tienen relaciones sexuales. Esos son los trucos de la naturaleza. Hasta un elefante de la jungla es capturado por medio de una elefanta amaestrada que lo conduce a un pozo. Maya tiene muchas actividades, y en el mundo material su grillete más poderoso lo constituye la hembra. Desde luego que, en realidad, no somos varones ni hembras, ya que estas definiciones se refieren únicamente al traje externo, el cuerpo. Todos somos en realidad sirvientes de Krishna. En la vida condicionada, sin embargo, estamos atados por las cadenas de hierro que adoptan la forma de hermosas mujeres. Así pues, todo varón está atado por la vida sexual y, en consecuencia, cuando uno trata de liberarse del aprisionamiento material debe, en primer lugar, controlar el impulso sexual. La vida sexual sin restricción lo pone a uno por completo en las garras de la ilusión. El Señor Caitanya Mahaprabhu renunció oficialmente a esa ilusión a la edad de 24 años, aunque Su esposa tenía dieciséis y Su madre setenta y Él era el único hombre de la familia. Aunque era un brahmana y no era rico, adoptó sannyasa, la orden de vida de renuncia, y de esta manera se desenredó del embrollo familiar.
Si deseamos volvernos plenamente conscientes de Krishna, tenemos que abandonar los grilletes de maya o, si permanecemos con maya, debemos vivir de tal modo que no estemos sujetos a la ilusión. No es necesario que uno abandone su familia, incluso había muchos jefes de familia entre los devotos más íntimos del Señor Caitanya. A lo que se debe renunciar es a la propensión al disfrute material. Aunque el Señor Caitanya aprobaba que una persona casada tuviera vida sexual regulada en el matrimonio, era muy estricto con los que se encontraban en la orden de renuncia, e incluso rechazó la asociación de Haridasa el menor por mirar lujuriosamente a una joven. El punto a entender es que uno debe emprender una senda determinada y seguirla estrictamente, obedeciendo todas las reglas y regulaciones necesarias para lograr el éxito en la vida espiritual. El Señor Caitanya tenía la misión de enseñarles a todos los hombres la senda da la conciencia de Krishna y de ese modo permitirles participar de la inmortalidad de la vida espiritual. El Caitanya-caritamrta nos hace saber cómo Caitanya le enseñaba a la gente a volverse inmortal y, por consiguiente, el título se puede traducir como “el carácter inmortal de la fuerza viviente”. La suprema fuerza viviente es la Suprema Personalidad de Dios. Él es además la entidad suprema. Existen innumerables entidades vivientes y todas ellas son individuos; esto es muy fácil de entender. Todos nosotros somos individuales en lo que se refiere al pensamiento y los deseos, y el Señor Supremo también es una persona individual. No obstante, Él es diferente en el hecho de que es el líder, aquel a quien nadie puede superar. Entre las entidades vivientes creadas, un ser puede superar a otro en una u otra capacidad. El Señor es un individuo, tal como lo son las entidades vivientes, pero Él es diferente en el sentido de que es el individuo supremo. Dios es además infalible, vemos en El Bhagavad-gita cómo Arjuna había caído en ilusión, pero Krishna no. A menudo oímos decir que Dios es infalible, y en El Bhagavad-gita (14.19) Krishna declara:
nanyam gunebhyah kartaram
yada drastanupasyati
gunebhyas ca param vetti
mad-bhavam so ’dhigacchati
“Cuando veas que no hay nada más allá de estas modalidades de la naturaleza en todas las actividades, y que el Señor Supremo es trascendental a todas esas modalidades, podrás conocer entonces Mi naturaleza espiritual”.
Así pues, no debemos pensar que cuando Krishna está en el mundo material lo domina la potencia material. Krishna y Sus encarnaciones no se encuentran bajo el control de la naturaleza material. Ellos son totalmente libres. En efecto, en El Srimad-Bhagavatam se define a una persona que ha alcanzado la naturaleza divina como alguien que no es afectado por las modalidades de la naturaleza material, aunque se encuentre dentro de ésta. Si incluso un devoto puede conseguir esa libertad, entonces ¿qué puede decirse del Supremo? La verdadera pregunta es ¿cómo podemos permanecer libres de la contaminación material mientras nos encontremos en este mundo? Fue Rupa Gosvami quien explicó que podemos permanecer libres de la contaminación mientras estemos en el mundo material, si simplemente hacemos que nuestra ambición sea la de servir a Krishna. Uno podría entonces preguntar con razón: “¿Cómo puedo servir?”. Obviamente esto no es simplemente un asunto de meditación, la cual es tan sólo una actividad de la mente, sino que es cuestión de un trabajo práctico. El amor al servicio de Krishna sólo se puede conseguir trabajando para Krishna. En ese trabajo no debemos dejar de utilizar ningún recurso. Todo lo que haya, todo lo que se tenga, debe ser usado para Krishna. Podemos usar todo: máquinas de escribir, automóviles, aviones, misiles... cualquier cosa. Si tan sólo le hablamos a la gente acerca del proceso de conciencia de Krishna, también estamos prestando servicio. Si ocupamos así la mente, los sentidos, el habla, el dinero y las energías en el servicio de Krishna, no se puede considerar que existimos en la naturaleza material. En virtud de la conciencia espiritual, o conciencia de Krishna, trascendemos el plano de la naturaleza material. Es un hecho que Krishna, Sus expansiones y Sus devotos —es decir, aquellos que trabajan para Él— no se encuentran en la naturaleza material, aunque las personas que tienen un escaso acopio de conocimiento creen que sí lo están.
El Caitanya-caritamrta enseña que el alma es inmortal, y que nuestras actividades en el mundo espiritual también son inmortales. Los mayavadis, quienes sostienen el punto de vista de que el Señor es impersonal y amorfo, afirman que un alma autorrealizada no tiene necesidad de hablar. Sin embargo, los vaisnavas, quienes son devotos de Krishna, sostienen que cuando uno llega a la etapa de la iluminación comienza a hablar verdaderamente. “Anteriormente sólo hablábamos necedades” —dice el vaisnava. “Ahora vamos a comenzar a hablar de verdad, a hablar de Krishna”. A los mayavadis también les gusta usar el ejemplo de la vasija para agua, diciendo que cuando una vasija no está llena de agua produce un sonido, pero cuando está llena no produce ningún sonido. Pero, ¿acaso somos nosotros vasijas para agua? ¿Cómo se nos puede comparar con ellas? Una buena analogía utiliza tantas similitudes entre dos objetos como sea posible. Una vasija para agua no es una fuerza viviente activa, pero nosotros sí lo somos. La meditación silenciosa puede que sea adecuada para una vasija de agua, pero no para nosotros. En realidad, cuando uno se da cuenta de que tiene muchísimo que decir acerca de Krishna, las veinticuatro horas que tiene el día no le resultan suficientes. El necio es célebre mientras no habla, pues apenas rompe su silencio, su falta de conocimiento se pone en evidencia. El Caitanya-caritamrta nos enseña que hay muchas cosas maravillosas que descubrir mediante la glorificación del Supremo.
Al comienzo de El Caitanya-caritamrta, Krsnadasa Kaviraja Gosvami escribe: “Les ofrezco mis respetos a mis maestros espirituales”. Él emplea aquí el plural para señalar la sucesión discipular. Él no le ofrece reverencias sólo a su maestro espiritual, sino a todo el parampara, la cadena de sucesión discipular que comienza con el propio Señor Krishna. Así pues, él se refiere al guru en plural para poner de manifiesto el mayor de los respetos por parte del autor hacia todos los vaisnavas. Después de ofrecerle reverencias a la sucesión discipular, el autor ofrece sus reverencias a todos los demás devotos, a los hermanos espirituales, a las expansiones de Dios y a la primera manifestación de la energía de Krishna. El Señor Caitanya Mahaprabhu (llamado a veces Krishna Caitanya) es la encarnación de todos ellos; Él es Dios, el guru, el devoto y la expansión de Dios. Como Su asociado Nityananda, Él es la primera manifestación de energía; como Advaita, Él es una encarnación; como Gadadhara, Él es la potencia interna; y como Srivasa, Él es la entidad viviente material. Entonces no se debe pensar en Krishna como si estuviera solo, sino que se debe considerar que Él existe eternamente con todas Sus manifestaciones, tal como lo describe Ramanujacarya. En la filosofía visistadvaita, a las energías, expansiones y encarnaciones de Dios se les considera como la unidad en la diversidad. En otras palabras, Dios no está separado de todas éstas; todo en conjunto es Dios.
En realidad, El Caitanya-caritamrta no está hecho para el novicio, ya que es el estudio de posgrado del conocimiento espiritual. Lo ideal es comenzar con El Bhagavad-gita y avanzar a través de El Srimad-Bhagavatam hasta El Caitanya-caritamrta. Aunque todas estas Escrituras se encuentran en el mismo nivel absoluto, al hacer un estudio comparativo se considera que El Caitanya-caritamrta se encuentra en el plano más elevado. Cada uno de sus versos está compuesto a la perfección. En efecto, al Señor Caitanya y al Señor Nityananda se les compara con el Sol y la Luna en el sentido en que Ellos disipan la oscuridad del mundo material. En esta ocasión tanto el Sol como la Luna han salido juntos y es apropiado ofrecer reverencias directamente al Señor Caitanya y al Señor Nityananda. En el mundo occidental, en el que las glorias del Señor Caitanya son relativamente desconocidas, puede que uno pregunte: “¿Quién es Krishna Caitanya?”. La conclusión escritural que responde a esta pregunta es que Él es la Suprema Personalidad de Dios. Por lo general, en los Upanisads se describe a la Suprema Verdad Absoluta de una manera impersonal, pero el aspecto personal de la Verdad Absoluta se menciona en El Isopanisad (Mantra 15), donde después de una descripción del omnipresente encontramos el siguiente verso:
hiranmayena patrena
satyasyapihitam mukham
tat tvam pusann apavrnu
satya-dharmaya drstaye
“¡Oh, mi Señor!, sustentador de todo lo que vive, Tu verdadera cara está cubierta por Tu deslumbrante refulgencia. Ten la bondad de quitar esa cobertura y mostrarte a Tu devoto puro”.
Los impersonalistas no tienen el poder de ir más allá de la refulgencia de Dios y llegar hasta la personalidad de quien esa refulgencia está emanando. Al final del Isopanisad, sin embargo, hay un himno dirigido a la Personalidad de Dios. No ha de creerse que se niega al Brahman impersonal; también se le describe, pero ese Brahman se considera que es la refulgencia radiante del cuerpo de Caitanya. En otras palabras, Krishna Caitanya es el fundamento del Brahman impersonal; Krishna también declara en El Bhagavad-gita (14.27) que el Brahman impersonal descansa en Él (brahmano hi pratisthaham). El Paramatma, o la Superalma que se encuentra presente dentro del corazón de cada entidad viviente y dentro de cada átomo del universo, no es más que la representación parcial de Caitanya. Krishna Caitanya es, por ende, el fundamento del Brahman y es también la Suprema Personalidad de Dios. Como el Supremo, Él está colmado de seis opulencias: riqueza, fama, fuerza, belleza, conocimiento y renunciación. En pocas palabras, debemos saber que Él es Krishna, Dios, y nada es igual ni más grande que Él. No hay nada superior que se pueda concebir. Él es la Persona Suprema. Fue Rupa Gosvami, un devoto confidente a quien el Señor Caitanya instruyó por más de diez días continuos, quien escribió:
namo maha-vadanyaya
krsna-prema-pradaya te
krsnaya krsna-caitanya-
namne gaura-tvise namah
“Le ofrezco mis respetuosas reverencias al Supremo Señor Sri Krishna Caitanya, quien es más magnánimo que cualquier otro avatara, incluso que el propio Krishna, porque Él está otorgando libremente lo que nunca nadie más había dado, amor puro por Krishna”.
No debe creerse que lo que enseña Caitanya es una senda larga y complicada hacia la comprensión de Dios. Él es completamente espiritual y comienza a partir del punto de la entrega a Krishna, Él no persigue las sendas del karma-yoga o jñana-yoga o hatha-yoga, sino que comienza al final de la existencia material, en el punto en que uno abandona todo apego material. En El Bhagavad-gita Krishna comienza Sus enseñanzas haciendo la distinción entre el alma y la materia, y en el Decimoctavo Capítulo concluye en el punto en que el alma se entregue a Él con devoción. Los mayavadis harían que toda la conversación terminara ahí. Pero en ese punto apenas comienza la verdadera discusión. El Vedanta-sutra comienza diciendo: athato brahma-jijñasa, “Ahora comencemos a inquirir acerca de la Suprema Verdad Absoluta”. De esta manera, Rupa Gosvami alaba al Señor Caitanya como la más munífica de todas las encarnaciones, ya que Él da el mayor de los regalos al señalar lo que constituye la forma más elevada del servicio devocional. En otras palabras, Él responde a las preguntas más importantes que cualquiera puede hacer. Existen diferentes etapas del servicio devocional y de la comprensión de Dios. Estrictamente hablando, todo aquel que acepta la existencia de Dios se encuentra situado en el servicio devocional. Reconocer que Dios es grande ya es algo, pero no es mucho. Caitanya, predicando como un acarya, o un gran maestro, enseñó que podemos tener una relación con Dios y de hecho volvernos amigos de Dios. En El Bhagavad-gita Krishna le mostró a Arjuna Su forma universal porque Arjuna era Su “muy querido amigo”. Sin embargo, al ver a Krishna como el Señor de los universos, Arjuna le pidió que lo perdonara por los tratos informales, producto de su relación amistosa con el Señor. Caitanya va más allá de este punto. A través del Señor Caitanya podemos volvernos amigos de Krishna, y esa amistad no tiene límites. Podemos volvernos amigos de Krishna no con un sentimiento de temor o adoración, sino con plena libertad. Incluso nos podemos relacionar con Dios como Su padre. Esta no es sólo la filosofía de El Caitanya-caritamrta, sino también de El Srimad-Bhagavatam. No existe ninguna otra Escritura en el mundo en la que a Dios se le trate como el hijo de un devoto. Por lo general, a Dios se le ve como el padre todopoderoso que satisface las demandas de Sus hijos. Sin embargo, los grandes devotos a veces tratan a Dios como su hijo mientras ejecutan su servicio devocional. El hijo pide y el padre provee, y al proveerle a Krishna, el devoto se vuelve como un padre, así que, en vez de pedirle a Dios, le damos a Dios. Estando en esta relación fue que Yasoda, madre de Krishna, le dijo al Señor: “Toma, cómete esto o morirás. Come bien”. De este modo Krishna, aunque es el propietario de todo, depende de la misericordia de Su devoto. Este es un nivel extraordinariamente elevado de amistad, en el que el devoto cree verdaderamente ser el padre de Krishna.
No obstante, el mayor regalo del Señor Caitanya fue Su enseñanza de que a Krishna de hecho se le puede tratar como amante. En esta relación el Señor está tan apegado que expresa Su incapacidad de corresponder. Krishna se sentía tan obligado a las gopis, las muchachas pastorcillas de vacas de Vrndavana, que se sentía incapaz de retribuirles su amor. “Yo no puedo corresponder a su amor”, les decía Él. “No tengo más bienes que dar a cambio”. Así pues, el servicio devocional se ejecuta en ese plano excelente; y el conocimiento acerca de la relación del devoto con Krishna como amante y amado lo dio Caitanya Mahaprabhu. Ninguna otra encarnación o acarya anterior lo había dado nunca antes. Por eso Rupa Gosvami escribió acerca de Caitanya: “El servicio devocional es en sí la plataforma máxima; la gloriosa plataforma con la que Tú has contribuido. Tú eres Krishna con una tez dorada y eres Sacinandana, el hijo de madre Saci. Tú permanecerás en los corazones de aquellos que escuchan El Caitanya-caritamrta. Será fácil entender a Krishna a través de Ti”. De modo que Caitanya Mahaprabhu vino a entregar a Krishna. Su método de entrega no era la meditación, las actividades fruitivas ni el estudio de las Escrituras, sino el amor.
A menudo hemos oído la frase “amor a Dios”. Hasta dónde puede desarrollarse verdaderamente este amor a Dios es algo que puede aprenderse de la filosofía vaisnava. El conocimiento teórico acerca del amor a Dios puede encontrarse en muchos lugares y en muchas Escrituras, pero lo que verdaderamente es ese amor a Dios y cómo se desarrolla puede encontrarse en las Escrituras vaisnavas. Lo que Caitanya Mahaprabhu da es el incomparable y máximo desarrollo del amor a Dios.
Incluso en este mundo material podemos tener un sentido del amor limitado. ¿Cómo es esto posible? Se debe al amor que se encuentra en la Divinidad. Todo lo que encontramos en el ámbito de nuestra experiencia dentro de la vida condicionada se encuentra en el Señor Supremo, quien es la fuente primordial de todo. En la relación original que tenemos con el Señor Supremo existe verdadero amor, y ese amor se refleja de manera desvirtuada a través de las condiciones materiales. Nuestro verdadero amor es continuo e interminable. Pero debido a que ese amor se refleja desvirtuadamente en este mundo material, carece de continuidad y es embriagante. Si queremos verdadero amor trascendental, tenemos que transferir nuestro amor hacia el supremo objeto adorable: la Suprema Personalidad de Dios. Éste es el principio básico del proceso de conciencia de Krishna.
Mientras estamos en conciencia material tratamos de amar aquello que no es digno de adoración en absoluto. Les damos nuestro amor a los perros y a los gatos, corriendo el riesgo de que en el momento de la muerte pensemos en ellos y, en consecuencia, nazcamos en una familia de perros o de gatos. De modo que el amor que no tiene a Krishna como su objeto nos degrada. No ha de creerse que Krishna, o Dios, es algo misterioso o algo que sólo algunas pocas personas elegidas pueden alcanzar. Caitanya Mahaprabhu nos informa que en cada país y en cada Escritura existe algún indicio de amor a Dios. Desgraciadamente, nadie sabe lo que verdaderamente es el amor a Dios. Sin embargo, las Escrituras védicas son diferentes, en el sentido que pueden enseñar al individuo la manera correcta de amar a Dios. Otras Escrituras no dan información acerca de cómo puede uno amar a Dios, ni tampoco definen o describen qué o quién es en realidad Dios. Aunque ellas promueven de un modo oficial el amor a Dios, no tienen ninguna idea de cómo realizarlo. Pero Caitanya Mahaprabhu nos da una demostración práctica de cómo amar a Dios en una relación conyugal haciendo el papel de Radharani; Caitanya trata de amar a Krishna tal como Radharani lo ama. A Krishna siempre le asombraba el amor de Radharani. “¿Cómo es posible que Radharani me dé tanto placer?”, solía preguntar Él. A fin de estudiar a Radharani, Krishna vivió el papel de Ella y trató de entenderse a Sí Mismo. Éste es el secreto del descenso del Señor Caitanya. Caitanya es Krishna, pero ha adoptado el carácter o papel de Radharani para enseñarnos a amar a Krishna. Por eso, nos referimos a Él diciendo: “Le ofrezco mis respetuosas reverencias al Señor Supremo, quien está absorto en los pensamientos de Radharani”.
Esto trae a colación la pregunta: ¿Quién es Radharani y qué es Radha-Krishna? En realidad Radha-Krishna es el intercambio de amor. Éste no es un amor ordinario; Krishna posee ilimitadas potencias, de las cuales tres son fundamentales: la interna, la externa y la marginal. En la potencia interna hay tres divisiones: samvit, hladini y sandhini. La potencia hladini es la potencia de placer. Todas las entidades vivientes tienen esta potencia buscadora de placer, ya que todos los seres están tratando de obtener placer. Esto constituye la naturaleza misma de la entidad viviente. En la actualidad estamos tratando de disfrutar de nuestra potencia de placer por medio del cuerpo en esta condición material. Mediante el contacto corporal estamos tratando de obtener placer de los objetos materiales. No debemos creer, sin embargo, que Krishna, quien siempre es espiritual, trata como nosotros de buscar placer en este plano material. Krishna describe al universo material como un lugar temporal que está lleno de miserias. ¿Por qué entonces habría Él de buscar placer en el plano material? Él es la Superalma, el espíritu supremo, y Su placer se encuentra más allá de la concepción material.
Para aprender cómo puede obtenerse el placer de Krishna, tenemos que leer el Décimo Canto de El Srimad-Bhagavatam, en el que la potencia de placer de Krishna se exhibe en Sus pasatiempos con Radharani y las doncellas de Vraja. Por desgracia, gente sin inteligencia se dirige de inmediato a las diversiones de Krishna que se encuentran en el Dasama-skandha, el Décimo Canto. Los hechos de que Krishna abrace a Radharani o que baile con las pastorcillas de vacas en la danza rasa son por lo general cosas que los hombres ordinarios no entienden, porque contemplan estos pasatiempos a la luz de la lujuria mundana. Ellos piensan equivocadamente que Krishna es como ellos, y que Él abraza a las gopis tal como un hombre ordinario abraza a una joven. De esta manera, algunas personas se llegan a interesar en Krishna porque creen que Su religión permite el entregarse a la vida sexual. Eso no es krsna-bhakti, amor por Krishna, sino prakrta-sahajiya, lujuria materialista.
A fin de evitar esta clase de errores, debemos entender lo que realmente es Radha-Krishna. Radha y Krishna exhiben Sus pasatiempos a través de la energía interna de Krishna. La potencia de placer de la energía interna de Krishna es un tema de lo más difícil, y a menos que uno entienda lo que es Krishna, no lo puede comprender. Krishna no obtiene ningún placer en este mundo material, pero Él tiene una potencia de placer. Como nosotros somos partes integrales de Krishna, la potencia de placer también se encuentra en nosotros, pero estamos tratando de exhibir esa potencia de placer en la materia. Krishna, sin embargo, no hace un intento tan vano. El objeto de la potencia de placer de Krishna es Radharani, y Él exhibe Su potencia o Su energía como Radharani y luego se ocupa en asuntos amorosos con Ella. En otras palabras, Krishna no obtiene placer en esta energía externa, sino que exhibe Su energía interna, Su potencia de placer, como Radharani. Así pues, Krishna se manifiesta como Radharani a fin de exhibir Su potencia interna de placer. De las muchas extensiones, expansiones y encarnaciones del Señor, esta potencia de placer es la primera y principal.
No se debe pensar que Radharani está separada de Krishna. Radharani también es Krishna, ya que no hay diferencia entre la energía y el energético. Sin la energía, el energético no tiene sentido, y sin el energético no hay energía. En forma similar, sin Radha, Krishna no tiene sentido, y sin Krishna, Radha no tiene sentido. Debido a esto la filosofía vaisnava primero que todo le ofrece reverencias y adora a la potencia interna de placer del Señor Supremo. En consecuencia, al Señor y a Su potencia siempre se les llama Radha-Krishna. De igual manera, aquellos que adoran el nombre de Narayana profieren ante todo el nombre de Laksmi, como Laksmi-Narayana. E igualmente aquellos que adoran al Señor Rama primero que todo profieren el nombre de Sita. En todos los casos (Sita-Rama, Radha-Krishna, Laksmi-Narayana), la potencia siempre va primero.
Radha y Krishna son uno, y cuando Krishna desea disfrutar, se manifiesta a Sí Mismo como Radharani. El intercambio espiritual de amor entre Radha y Krishna es la verdadera exhibición de la potencia interna de placer de Krishna. Aunque hablamos del momento (“cuando”) en que Krishna desea disfrutar, no podemos precisar dicho momento. Sólo hablamos de esa manera porque en la vida condicionada consideramos que todo tiene un principio. Sin embargo, en la vida absoluta, o espiritual, no hay principio ni fin. Mas para entender que Radha y Krishna son uno y que Ellos también se dividen, la pregunta “¿Cuándo?” de un modo automático viene a la mente de uno. Cuando Krishna deseó disfrutar de Su potencia de placer, se manifestó en la forma separada de Radharani, y cuando quiso entenderse a Sí Mismo por intermedio de Radha, se unió con Radharani; a esa unificación se le da el nombre de Señor Caitanya.
¿Por qué adoptó Krishna la forma de Caitanya Mahaprabhu? Se explica que Krishna deseaba conocer la gloria del amor de Radha. “¿Por qué está Ella tan enamorada de Mí?”, se preguntó Krishna. “¿Qué cualidad especial tengo que la atrae de ese modo?, y ¿cuál es en verdad la manera en que Ella ¤e ama?”. Resulta extraño el hecho de que Krishna, siendo el Supremo, se vea atraído por el amor de alguien. Nosotros buscamos el amor de una mujer o de un hombre porque somos imperfectos y nos falta algo. El amor de una mujer, esa potencia y placer, está ausente en el hombre, y por eso el hombre quiere a una mujer, pero no es así en el caso de Krishna, quien es pleno en Sí Mismo. Así pues, Krishna expresó Su sorpresa: “¿Por qué estoy atraído por Radharani? Y cuando Radharani siente Mi amor, ¿qué es en realidad lo que está sintiendo?”.
A fin de saborear la esencia de ese asunto amoroso, Krishna apareció tal como la Luna aparece en el mar. Así como la Luna se produjo por batir el mar, al batir los asuntos amorosos espirituales, apareció la Luna de Caitanya Mahaprabhu. En efecto, la tez de Caitanya era dorada exactamente como la Luna. Aunque estamos hablando en lenguaje figurado, éste expresa el significado que hay detrás de la aparición de Caitanya Mahaprabhu. El significado completo de Su aparición se explicará en capítulos posteriores. En El Caitanya-caritamrta también se explican las manifestaciones del Supremo. Después de ofrecerle respetos al Señor Caitanya, Krsnadasa Kaviraja se los ofrece a continuación a Nityananda. Él explica que Nityananda es una manifestación de Sankarsana, quien es el origen del Maha-Visnu. Krishna se manifiesta en primer lugar como Balarama y luego como Sankarsana, y después de Sankarsana Él se manifiesta como Pradyumna. De ese modo se producen muchísimas expansiones. Aunque hay muchas expansiones, el Señor Sri Krishna es el origen, tal como se confirma en El Brahma-samhita. Él es como la vela original con la cual se encienden muchos miles y millones de velas. Aunque se enciendan infinidad de velas, la vela original aún conserva su identidad como el origen. De esta manera, Krishna se expande en muchísimas luces, y todas esas expansiones se denominan Visnu-tattva. Visnu es una gran luz y nosotros somos pequeñas luces, pero todos somos expansiones de Krishna.
Cuando es necesario crear el universo material, Visnu se expande como el Maha-Visnu. Este Maha-Visnu yace en el Océano Causal y todos los universos son exhalados de Sus fosas nasales. Así pues, a partir del Maha-Visnu y del Océano Causal surgen todos los universos, y todos ellos flotan en el Océano Causal. A este respecto existe la historia de Vamana, quien al dar tres pasos atravesó con el pie la cobertura del universo. A través del agujero que Él hizo con el pie fluyó agua proveniente del Océano Causal, y se dice que esa corriente de agua se convirtió en el río Ganges. En consecuencia, el Ganges es aceptado como la muy sagrada agua de Visnu, y es adorado por todos los hindúes desde los Himalayas hasta la Bahía de Bengala.
Ese Maha-Visnu que yace en el Océano Causal es de hecho una expansión de Balarama, quien es la primera expansión de Krishna, y en los pasatiempos de Vrndavana es el hermano de Krishna. En el maha-mantra Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare, la palabra Rama se refiere a Balarama. Como Nityananda es una expansión de Balarama, Rama también se refiere al Señor Nityananda. Así pues Hare Krishna, Hare Rama no sólo se refieren a Krishna y Balarama sino también al Señor Caitanya y al Señor Nityananda. El tema de El Caitanya-caritamrta trata primordialmente de aquello que se encuentra más allá de esta creación material. La expansión material cósmica se denomina maya porque no tiene existencia eterna. Como a veces está manifiesta y a veces no, se le considera ilusoria. Pero más allá de esta manifestación temporal existe una naturaleza superior, tal como se indica en El Bhagavad-gita (8.20):
paras tasmat tu bhavo ’nyo
’vyakto ’vyaktat sanatanah
yah sa sarvesu bhutesu
nasyatsu na vinasyati
“Mas existe otra naturaleza que es eterna y trascendental a esta materia manifestada y no manifestada. Esa naturaleza es suprema y nunca es aniquilada. Cuando todo en este mundo es aniquilado, esa parte permanece tal como es”.
Esa naturaleza suprema está más allá de lo manifestado (vyaktah) y de lo no manifestado (avyaktah). Esta naturaleza superior que está más allá tanto de la creación como de la aniquilación, es la fuerza viviente que se manifiesta en los cuerpos de todas las entidades vivientes. El cuerpo en sí está compuesto de naturaleza inferior, materia, mientras que es la naturaleza superior la que está activando al cuerpo. El síntoma de esta naturaleza superior es la conciencia. Así pues, en el mundo espiritual, donde todo está compuesto de naturaleza superior, todo es consciente. En el mundo material, los objetos inanimados no están conscientes, pero en el mundo espiritual no es así. Allí, una mesa es consciente, la tierra es consciente, los árboles son conscientes... todo es consciente.
No es posible imaginar hasta dónde se extiende esta manifestación material. En el mundo material todo se calcula mediante la imaginación o mediante algún método imperfecto, pero las Escrituras védicas nos brindan información acerca de lo que se encuentra más allá del universo material. Aquellos que confían en el conocimiento experimental puede que pongan en duda las conclusiones védicas, ya que no pueden ni siquiera calcular hasta dónde se extiende este universo ni tampoco pueden llegar muy lejos dentro del propio universo. Por medios experimentales no es posible obtener información de nada que se encuentre más allá de esta naturaleza material. Aquellos que se encuentra más allá de lo que podemos concebir se denomina acintya, inconcebible. Es inútil argumentar o especular acerca de lo inconcebible. Si algo es verdaderamente inconcebible, no está supeditado a la especulación o a la experimentación. Nuestra energía es limitada y nuestra percepción sensorial también lo es. Por consiguiente, debemos confiar en las conclusiones védicas cuando se trata de asuntos que están más allá de nuestra concepción. El conocimiento acerca de la naturaleza superior simplemente tiene que ser aceptado sin argumentos. ¿Cómo es posible argüir acerca de algo a lo que no tenemos acceso? En El Bhagavad-gita (4.1) el propio Señor Krishna presenta el método para llegar a entender temas trascendentales al comienzo del Cuarto Capítulo, en donde Krishna le dice a Arjuna:
imam vivasvate yogam proktavan aham avyayam vivasvan manave praha manur iksvakave ’bravit
“Yo le enseñé esta imperecedera ciencia del yoga a Vivasvan, el dios del Sol, y Vivasvan se la enseñó a Manu, el padre de la humanidad, y Manu a su vez se la enseñó a Iksvaku”.
Éste es el método de parampara o la sucesión discipular. En forma similar, en El Srimad-Bhagavatam Krishna impartió conocimiento en el corazón de Brahma, la primera criatura dentro del universo. Brahma le impartió esas lecciones a su discípulo Narada, y Narada le impartió ese conocimiento a su discípulo Vyasadeva. Vyasadeva se lo impartió a Madhvacarya, y de Madhvacarya el conocimiento desciende a Madhavendra Puri, a Isvara Puri, y de este último a Caitanya Mahaprabhu. Uno pudiera preguntar que, si Caitanya Mahaprabhu es el propio Krishna, entonces ¿por qué necesitó de un maestro espiritual? Por supuesto que él no necesitaba de un maestro espiritual, pero debido a que estaba desempeñando el papel de acarya, (alguien que enseña con el ejemplo), aceptó un maestro espiritual. Incluso el propio Krishna aceptó tener un maestro espiritual, ya que éste es el sistema. De esa manera, el Señor les da ejemplo a los hombres. Sin embargo, no debemos pensar que el Señor acepta un maestro espiritual porque le falta conocimiento. Él simplemente enfatiza la importancia de aceptar la sucesión discipular. El conocimiento de esa sucesión discipular de hecho procede del propio Señor, y si el conocimiento desciende intacto es perfecto. Aunque puede que no estemos en contacto con la personalidad original que impartió el conocimiento, podemos recibir el mismo conocimiento a través de este proceso de transmisión. En El Srimad-Bhagavatam se declara que Krishna, la Verdad Absoluta, la Personalidad de Dios, transmitió el conocimiento trascendental a Brahma dentro de su corazón. Ésta es la manera en que se recibe conocimiento: a través del corazón. De modo que hay dos procesos mediante los cuales uno puede recibir conocimiento; uno depende de la Suprema Personalidad de Dios, que está situado en forma de la Superalma en el corazón de todas las entidades vivientes, y el otro depende del guru o maestro espiritual, quien es una expansión de Krishna. Así pues, Krishna transmite información tanto interna como externamente. Nosotros simplemente tenemos que recibirla. Si el conocimiento se recibe de esta manera, no importa si es inconcebible o no. En El Srimad-Bhagavatam hay un gran caudal de información acerca de los sistemas planetarios Vaikuntha que se encuentran más allá del universo material. De igual modo, en El Caitanya-caritamrta se da una gran cantidad de información inconcebible. Cualquier intento de tener acceso a esa información a través del conocimiento experimental resulta vano. El conocimiento simplemente tiene que ser aceptado. Según el método védico, se considera como evidencia a sabda, o el sonido trascendental. El sonido es muy importante en la comprensión del conocimiento védico, ya que, si es puro, se le acepta como autoritativo. Incluso en el mundo material aceptamos una gran cantidad de información a través del teléfono o el radio, que proviene de lugares distantes situados a miles de kilómetros. De ese modo también aceptamos el sonido como evidencia en nuestra vida cotidiana; aunque no podamos ver al informante, aceptamos su información como válida en base al sonido. La vibración sonora es entonces muy importante en la transmisión del conocimiento védico. Los Vedas nos informan que más allá de esta manifestación cósmica existen vastos planetas y el cielo espiritual. Esta manifestación material se considera que es únicamente una pequeña porción de la creación total. La manifestación material comprende no sólo este universo sino también infinidad de otros universos, pero todos los universos materiales en conjunto constituyen únicamente una fracción de la creación total. La mayor parte de la creación se encuentra en el cielo espiritual. En ese cielo flotan innumerables planetas, y éstos reciben el nombre de Vaikunthalokas. A cada Vaikunthaloka lo preside Narayana en la forma de Sus expansiones de cuatro brazos: Sankarsana, Pradyumna, Aniruddha y Vasudeva. Como se dijo antes, a los universos materiales los manifiesta el Señor en la forma de Maha-Visnu. Así como el esposo y la esposa se unen para procrear, el Maha-Visnu se une con Su esposa maya, la naturaleza material. Eso también se confirma en El Bhagavad-gita (14.4) donde Krishna afirma:
sarva-yonisu kaunteya
murtayah sambhavanti yah
tasam brahma mahad yonir
aham bija-pradah pita
“Ha de saberse, ¡oh, hijo de Kunti!, que todas las especies de vida aparecen mediante su nacimiento en esta naturaleza material, y que Yo soy el padre que aporta la simiente”.
Visnu fecundó a maya, o la naturaleza material, con sólo mirarla; éste es el procedimiento espiritual. En el plano material estamos limitados a fecundar únicamente mediante una determinada parte de nuestro cuerpo, pero el Señor Supremo, Krishna o Maha-Visnu, puede fecundar cualquier parte con cualquier parte de Su cuerpo. Por el simple hecho de mirar, el Señor puede concebir infinidad de entidades vivientes en el vientre de la naturaleza material. El Brahma-samhita también confirma que el cuerpo espiritual del Señor Supremo es tan poderoso que cualquier parte de ese cuerpo puede realizar las funciones de cualquier otra parte. Nosotros sólo podemos tocar con las manos o con la piel, pero Krishna puede tocar con sólo mirar. Nosotros sólo podemos ver con los ojos, no podemos tocar ni oler con ellos. Sin embargo, Krishna puede oler y también comer con los ojos. Cuando a Krishna se le ofrecen alimentos, no lo vemos comer, pero Él come con sólo mirar los alimentos. No podemos imaginarnos cómo funcionan las cosas en el mundo espiritual, donde todo es espiritual. No debe creerse que Krishna no come o que nosotros imaginamos que Él come. Él realmente come, pero Su manera de comer es diferente de la nuestra. Nuestra manera de comer será similar a la de Él cuando nos hallemos por completo en el plano espiritual. En ese plano, cada parte del cuerpo puede actuar por cualquier otra. Visnu no requiere nada para poder crear. Él no requiere de la diosa Laksmi para dar nacimiento a Brahma, ya que Brahma nace de una flor de loto que crece del ombligo de Visnu. La diosa Laksmi se sienta a los pies de Visnu y le sirve. En este mundo material se requiere de la relación sexual para producir hijos, pero en el mundo espiritual uno puede producir tantos hijos como quiera, sin tener que ser ayudado por su esposa. Como no tenemos ninguna experiencia acerca de la energía espiritual, creemos que el nacimiento de Brahma a partir del ombligo de Visnu es simplemente una historia de ficción. Nosotros no estamos conscientes de que la energía espiritual es tan poderosa que puede hacer absolutamente cualquier cosa. La energía material depende de ciertas leyes, pero la energía espiritual es totalmente independiente. Brahma nace del ombligo de Garbhodakasayi Visnu, quien no es más que una manifestación parcial de Maha-Visnu. Dentro de los poros de Maha-Visnu residen como semillas infinidad de universos, y cuando Él exhala, todos ellos se manifiestan. En el mundo material no tenemos ninguna experiencia de algo semejante, pero sí conocemos un reflejo desvirtuado en la forma del fenómeno de la transpiración. Sin embargo, no podemos imaginar cuánto dura una respiración de Maha-Visnu, porque en el lapso de una respiración Suya todos los universos son creados y aniquilados. El Señor Brahma únicamente vive el tiempo que dura una respiración de Maha-Visnu, y según nuestra escala de tiempo, 4.320 millones de años constituyen solamente doce horas de Brahma, y Brahma vive cien de sus años. No obstante, toda la vida de Brahma está contenida en una respiración de Maha-Visnu. De manera que no es posible que imaginemos la capacidad respiratoria del Señor Supremo. Y Maha-Visnu no es más que una manifestación parcial de Krishna.
Así pues, Krsnadasa Kaviraja Gosvami se refiere al Señor Caitanya Mahaprabhu como al propio Sri Krishna, la Suprema Personalidad de Dios, y al Señor Nityananda como Balarama, la primera expansión de Krishna. Advaitacarya, otro de los principales discípulos del Señor Caitanya Mahaprabhu, es aceptado como una expansión del Maha-Visnu. De manera que Advaitacarya también es el Señor, o para ser más precisos, una expansión del Señor. La palabra advaita significa no dual, y él recibe este nombre porque no es diferente del Señor Supremo. Además recibe el nombre de acarya, maestro, porque propagó el proceso de conciencia de Krishna. De este modo, es exactamente como Caitanya Mahaprabhu. Aunque Caitanya es Sri Krishna Mismo, aparece como un devoto para enseñar a la generalidad de la gente a amar a Krishna. En forma similar, Advaitacarya apareció sólo para distribuir el conocimiento del proceso de conciencia de Krishna. De modo que él también es el Señor, encarnado como un devoto. Krishna se manifiesta en cinco expansiones diferentes, y Él y todos Sus asociados aparecen como devotos del Señor Supremo en la forma de Sri Krishna Caitanya, Nityananda, Advaitacarya, Gadadhara, Srivasa y otros. En todos los casos, Caitanya Mahaprabhu es la fuente de energía de todos Sus devotos. Siendo esto así, si nos refugiamos en Caitanya Mahaprabhu para tener éxito en la ejecución del proceso de conciencia de Krishna, es seguro que vamos a progresar. Narottama Dasa Thakura dice en una canción devocional: “Mi querido Señor Caitanya, por favor, sé misericordioso conmigo. No hay nadie que sea tan misericordioso como Tú. Mi plegaria es de lo más urgente, porque Tú tienes la misión de liberar a las almas caídas y nadie es más caído que yo. Pido tener la prioridad”.
El autor de El Caitanya-caritamrta, Krsnadasa Kaviraja Gosvami, era un habitante de Vrndavana y un gran devoto. Él había estado viviendo con su familia en Katwa, un pequeño pueblo del distrito de Burdwan, Bengala. Su familia también adoraba a Radha y Krishna. Una vez, cuando en su familia hubo un pequeño desacuerdo respecto al servicio devocional, Nityananda Prabhu le aconsejó en un sueño que abandonara el hogar y se fuera a Vrndavana. Mientras estaba allí conoció a algunos de los Gosvamis, los principales discípulos del Señor Caitanya Mahaprabhu. Los devotos de Vrndavana le pidieron que escribiera El Caitanya-caritamrta. Aunque empezó su trabajo a una edad muy avanzada, por la gracia del Señor Caitanya lo terminó. Al presente, permanece como el libro más autoritativo que existe acerca de la vida y la filosofía de Caitanya. Cuando Krsnadasa Kaviraja Gosvami vivía en Vrndavana, no había muchos templos. En esa época, Madana-mohana, Govindaji y Gopinatha eran los tres templos principales. Como residente de Vrndavana que era, les ofreció sus respetos a las Deidades de esos templos y pidió el favor de Dios: “Mi progreso en la vida espiritual es muy lento, así que estoy pidiendo Tu ayuda”. En El Caitanya-caritamrta Krsnadasa le ofrece primero que todo sus reverencias a Madana-mohana vigraha, la Deidad que nos puede ayudar a progresar en el proceso de conciencia de Krishna. En la ejecución del proceso de conciencia de Krishna nuestro primer interés es el de conocer a Krishna y nuestra relación con Él. Posteriormente, Krsnadasa comienza a adorar a la Deidad funcional, Govinda. Govinda reside eternamente en Vrndavana. En el mundo espiritual de Vrndavana, los edificios están hechos de piedras de toque, las vacas son conocidas como vacas surabhi, productoras de abundante leche, y los árboles son conocidos como árboles de los deseos, porque conceden cualquier cosa que uno desee. En Vrndavana, Krishna cuida de las vacas surabhi y es adorado por cientos y miles de gopis, muchachas pastorcillas de vacas que son todas diosas de la fortuna. Cuando Krishna desciende al mundo material, ese mismo Vrndavana desciende, exactamente como una comitiva acompaña a una personalidad importante. Debido a que cuando Krishna viene Su reino también desciende, no se considera por lo tanto que Vrndavana exista en el mundo material. Por consiguiente, los devotos se refugian en el Vrndavana de la India, ya que se considera que es una réplica del Vrndavana original. Aunque uno pudiera quejarse de que ahí no existen kalpa-vrksa, o árboles que complacen los deseos, cuando los Gosvamis estaban ahí, los kalpa-vrksas se hallaban presentes. No debe creerse que uno simplemente acude a uno de esos árboles a hacerle peticiones; uno debe antes que nada convertirse en un devoto. Los Gosvamis solían vivir bajo un árbol distinto cada noche, y los árboles les satisfacían todos los deseos. Puede que al hombre común todo esto le resulte muy asombroso, pero a medida que uno progresa en el servicio devocional, todo esto puede comprenderse plenamente. A Vrndavana verdaderamente la pueden percibir tal como es las personas que han cesado en su intento de obtener placer en el disfrute material. “¿Cuándo tendré la mente limpia de todo anhelo de disfrute material?”, pregunta un gran devoto. Cuanto más nos volvamos conscientes de Krishna y más adelantemos, más se revelará todo como espiritual. Así pues, Krsnadasa Kaviraja Gosvami consideraba que la Vrndavana de la India era como la Vrndavana del cielo espiritual, y en El Caitanya-caritamrta él describe a Radharani y a Krishna sentados en Vrndavana bajo un árbol de deseos en un trono decorado con valiosas joyas. Allí los queridos amigos de Krishna, los pastorcillos y las gopis, sirven a Radha y a Krishna mediante el canto, el baile, ofreciéndoles nueces de betel y refrigerios, y adornando a Sus Señorías con flores. En la India, incluso en nuestros días, la gente decora unos tronos y reproduce esta escena durante el mes de julio. Por lo general, durante esta época la gente va a Vrndavana a ofrecerles sus respetos a las Deidades de ahí. Krsnadasa Kaviraja Gosvami sostiene que las Deidades de Radha y Krishna nos enseñan a servir a Radha y Krishna. Las Deidades de Madana-mohana simplemente establecen que “Yo soy Su eterno sirviente”. Sin embargo, con Govinda ocurre la verdadera aceptación del servicio y en consecuencia Él es conocido como la Deidad funcional. La Deidad de Gopinatha es Krishna como amo y propietario de las gopis. Él atrajo a todas las gopis o pastorcillas de vacas mediante el sonido de Su flauta, y cuando ellas vinieron, bailó con ellas. Todas estas actividades se describen en el Décimo Canto de El Srimad-Bhagavatam. Estas gopis eran amigas de la infancia de Krishna y todas estaban casadas, porque en la India a las muchachas se les casa más o menos a los doce años. Sin embargo, a los muchachos no se les casa antes de los dieciocho, por lo cual Krishna, quien en esa época tenía quince o dieciséis años de edad, no estaba casado. Sin embargo, Él llamaba a esas muchachas cuando se encontraban en sus casas y las invitaba a bailar con Él. Ese baile se denomina rasa-lila y es el más elevado de todos los pasatiempos de Vrndavana. Por consiguiente, a Krishna se le llama Gopinatha, porque es el amado Señor de las gopis. Krsnadasa Kaviraja Gosvami ruega por las bendiciones del Señor Gopinatha. “Que ese Gopinatha, el amo de las gopis, Krishna, los bendiga. Que ustedes reciban las bendiciones de Gopinatha”. Así como Krishna atrajo a las gopis mediante el dulce sonido de Su flauta, el autor de El Caitanya-caritamrta ora pidiendo que Él atraiga la mente del lector por medio de Su vibración sonora trascendental. Este libro, Las enseñanzas del Señor Caitanya, tiene por finalidad transmitir la esencia de esa vibración en un estudio resumido de fácil lectura.
Capítulo UNO Capítulo UNO Las enseñanzas a Rupa Gosvami Srila Rupa Gosvami, el hermano menor de Sanatana Gosvami, fue a Prayag, la actual ciudad de Allahabad, con su hermano menor, Vallabha. Cuando los dos hermanos oyeron que el Señor Sri Caitanya Mahaprabhu se encontraba ahí, ambos se alegraron mucho y fueron a ver el Señor. En aquel entonces, el Señor se dirigía a visitar el templo Bindumadhava. En el camino al templo, el Señor iba cantando y bailando, y miles de personas lo seguían. Algunas de esas personas lloraban y otras reían. Algunas bailaban y otras cantaban, y otras más caían al suelo ofreciendo reverencias al Señor. En todos los casos estaban entonando a viva voz el santo nombre de Krishna. Se dice que Prayag, a pesar de estar en la confluencia de los ríos Ganges y Yamuna, nunca se había inundado hasta que apareció Caitanya Mahaprabhu, y en ese entonces la ciudad se inundó de amor por Krishna. Los dos hermanos, Rupa Gosvami y Vallabha, permanecieron apartados en un lugar donde había poca gente y fueron testigos de la gran muchedumbre y de la maravillosa escena. Cuando el Señor bailaba, alzaba los brazos y exclamaba “¡Haribol!, ¡Haribol!”. Toda la gente que se hallaba alrededor de Él estaba asombrada al ver Sus maravillosas actividades. Después de visitar el templo el Señor tomó prasada (comida ofrecida a la Deidad) en la casa de un brahmana sureño, del Decan. Mientras se hallaba en la casa del brahmana, el Señor fue visitado por Rupa Gosvami y Vallabha. Desde lejos, los dos hermanos cayeron al suelo ofreciendo reverencias y recitaron muchos versos sánscritos de las Escrituras. Cuando el Señor vio a Rupa Gosvami ofreciendo reverencias ente Él, se sintió muy complacido y le pidió que se levantara. El Señor le informó entonces a Rupa Gosvami que había recibido la misericordia sin causa de Krishna, ya que Krishna lo acababa de liberar de la forma materialista de vida basada simplemente en el dinero. El Señor aceptó a los dos hermanos como Sus propios devotos y citó un verso de las Escrituras en el que se afirma que es posible que a un brahmana que haya estudiado los cuatro Vedas no se le acepte como devoto del Señor, y que un devoto puro podía proceder de una familia muy baja y aun así ser aceptado por Él. El Señor abrazó entonces a los dos hermanos y, movido por Su misericordia sin causa, les tocó la cabeza con Sus pies de loto. Bendecidos de ese modo, los hermanos le ofrecieron al Señor oraciones compuestas por ellos mismos. Las oraciones indicaban que el Señor Sri Krishna Caitanya Mahaprabhu era el propio Krishna que había asumido la forma y la tez clara de Caitanya, en virtud de lo cual se le conocía como Gauranga (aquel que es dorado), y que era la encarnación más munífica de Krishna porque estaba distribuyendo amor por Krishna. Srila Rupa Gosvami también citó un verso que luego se encontró en el libro El Govinda-lilamrta (1.2): yo ’jñana-mattam bhuvanam dayalur ullaghayann apy akarot pramattam svaprema-sampat-sudhayadbhuteham sri-krsna-caitanyam amum prapadye “Permítaseme entregarme a los pies de loto de Sri Krishna Caitanya Mahaprabhu, quien es la Personalidad de Dios más misericordiosa. Él redime a aquellas almas que están sumergidas en la ignorancia y les ofrece el más elevado de todos los regalos, el amor por Krishna, y de ese modo hace que se vuelvan locas a causa del estado de conciencia de Krishna”. Después de este episodio, Vallabha Bhatta invitó al Señor a ir al otro lado del Ganges, y el Señor así lo hizo. De ahí en adelante, adondequiera que el Señor iba, Rupa Gosvami lo seguía y permanecía con Él. Como el Señor se sentía incómodo en sitios muy concurridos, le pidió a Rupa Gosvami que lo acompañara a un lugar que se encontraba en la ribera del Ganges, conocido como Dasasvamedha-gata. Durante diez días instruyó a Rupa Gosvami en lo referente a la verdad acerca de Krishna, los principios del servicio devocional y las relaciones trascendentales con Krishna. Todo esto se describió con lujo de detalles, de manera que en el futuro Rupa Gosvami pudiera distribuir esta ciencia de Krishna en su libro El Bhakti-rasamrta-sindhu. En efecto, Srila Rupa Gosvami describió estos hechos en el primer verso de El Bhakti-rasamrta-sindhu, en el que habla de haber recibido la misericordia sin causa del Señor. El Señor Supremo es plenamente consciente y todopoderoso, y por Su misericordia sin causa apodera a una entidad viviente para recibir Su favor. Como la generalidad de la gente se encuentra bajo el hechizo de la vida condicionada, se muestra adversa a prestar servicio devocional y practicar el proceso de conciencia de Krishna. De hecho, la mayoría de la gente ignora las enseñanzas principales del proceso de conciencia de Krishna en lo referente a la relación eterna que uno tiene con la Suprema Personalidad de Dios y a la meta última de la vida que es regresar al hogar, de vuelta a Dios. Y la gente tampoco conoce el proceso mediante el cual se puede regresar al mundo espiritual. Debido a que estos importantes asuntos le son desconocidos al alma condicionada, el Señor Caitanya, por Su misericordia sin causa, instruyó a Rupa Gosvami en lo referente a los principios del servicio devocional. Más adelante, por el bien de la generalidad de la gente, Rupa Gosvami distribuyó esa información de la ciencia del servicio devocional. En el prólogo de El Bhakti-rasamrta-sindhu (1.1.2), Rupa Gosvami escribió lo siguiente: hrdi yasya preranaya pravartito ’ham varaka-rupo ’pi tasya hareh pada-kamalam vande caitanyadevasya “Ofrezco mis respetuosas reverencias a los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios, conocido como el Señor Caitanyadeva, porque debido a Su inspiración, siento en el corazón el deseo de escribir algo acerca del servicio devocional. Por esa razón estoy dedicado a escribir este libro acerca de la ciencia de la devoción, conocido como El Bhakti-rasamrta-sindhu”. Cuando el Señor Caitanya comenzó a instruir a Rupa Gosvami, en primer lugar le dijo: “Mi querido Rupa, la ciencia del servicio devocional es exactamente como el gran océano y no es posible mostrarte toda su dimensión. Sin embargo trataré de explicarte la naturaleza de ese océano tomando sólo una gota de él. De ese modo podrás saborearla y entender lo que en realidad es ese océano del servicio devocional”. El Señor le explicó entonces que dentro de este brahmanda, o universo, existen infinidad de entidades vivientes que, conforme a sus propias actividades, están transmigrando de una especie de vida a otra y de un planeta a otro. De esa manera, su enjaulamiento en la existencia material ha estado ocurriendo desde tiempo inmemorial. En realidad, estas entidades vivientes son partes integrales atómicas del espíritu supremo. En El Srimad-Bhagavatam se dice que la dimensión del alma espiritual es aproximadamente la diezmilésima parte de la punta de un cabello; en otras palabras, es tan pequeña que es invisible. Esto también se confirma en El Svetasvatara Upanisad. En el Décimo Canto de El Srimad-Bhagavatam (10.87.30), uno de los cuatro Kumaras, conocido como Sanandana, pronunció las siguientes palabras al ejecutar un gran sacrificio: “¡Oh, Verdad Suprema! Si las entidades vivientes no fueran chispas infinitesimales del espíritu supremo, cada diminuta chispa sería omnipresente y no estaría controlada por un poder superior. Pero si se acepta que la entidad viviente es una parte integral diminuta del Señor Supremo, automáticamente queda controlada por una energía o poder Supremo. Ésta última es su verdadera posición constitucional, y si permanece en esa posición puede lograr la completa libertad”. Si uno comete el error de considerar que su posición es igual a la de la Suprema Personalidad de Dios, queda contaminado por la doctrina de la “no dualidad”, y sus esfuerzos en la vida trascendental resultan ineficaces. El Señor Caitanya explicó con más detalles estas enseñanzas de El Srimad-Bhagavatam, señalando que hay dos clases de entidades vivientes: las eternamente liberadas y las eternamente condicionadas. Las entidades vivientes eternamente condicionadas pueden dividirse en dos clases: móviles e inmóviles. Aquellas entidades vivientes que no pueden moverse, como por ejemplo los árboles, que permanecen en un sólo lugar, son clasificadas como entidades inmóviles; y aquellas que se mueven, tal como las aves y las bestias, se denominan jangama (entidades móviles) y se subdividen en tres categorías: las que vuelan por el cielo, las que nadan en el agua y las que caminan en la tierra. De los muchos millones y trillones de entidades vivientes que existen sobre la Tierra, los seres humanos constituyen únicamente una pequeña porción. De ese pequeño número de seres humanos, la mayoría son totalmente ignorantes en cuanto a la vida espiritual, tienen hábitos sucios y carecen de fe en la existencia de la Suprema Personalidad de Dios. En otras palabras, la mayoría de los seres humanos viven como animales. Este último grupo, de hecho, se puede deducir del número de seres humanos que constituyen la vida humana o civilizada. Es muy difícil encontrar unos pocos seres humanos que crean en las Escrituras y en la existencia de Dios, o que al menos acepten seguir un comportamiento correcto. Aquellos que creen en los valores de estas cosas son conocidos como arya, una palabra que designa a las personas que tienen interés en el progreso de la vida espiritual. De aquellos que creen en el valor de las Escrituras y en el adelanto de la civilización humana, hay dos clases: los honrados y los inicuos. Aquellos que son honrados por lo general ejecutan actividades fruitivas con el fin de obtener algún resultado bueno para la complacencia de los sentidos. De muchas de estas personas que se dedican a las actividades honradas para la complacencia de los sentidos, únicamente unas pocas llegan a saber de la Verdad Absoluta. Éstos reciben el nombre de jñanis o filósofos empíricos. De muchos cientos y miles de filósofos empíricos, solamente un puñado, de hecho, logra la liberación. Cuando uno está liberado entiende teóricamente que la entidad viviente no está compuesta de elementos materiales, sino que es alma espiritual, distinta de la materia. Con sólo entender teóricamente esta doctrina, a uno se le puede llamar liberado, pero en realidad un mukta, o alma liberada, es aquel que entiende su posición constitucional como un sirviente eterno del Señor. Estas almas liberadas se dedican con fe y devoción al servicio del Señor y reciben el nombre de krsna-bhaktas, o personas conscientes de Krishna. Los krsna-bhaktas están libres de todos los deseos materiales. Aquellos que están teóricamente liberados por el simple hecho de saber que la entidad viviente no es materia, pueden ser clasificados entre las almas liberadas; no obstante, ellos tienen deseos materiales. El principal deseo que ellos tienen es el de volverse uno con la Suprema Personalidad de Dios. Por lo general esas personas están muy apegadas a los rituales védicos y a las actividades virtuosas, todo lo cual realizan con el fin de disfrutar de prosperidad material. Incluso cuando algunos de ellos trascienden el disfrute material, aun así tratan de disfrutar del mundo espiritual fusionándose en la existencia del Señor Supremo. Algunos de ellos también están deseosos de obtener poderes místicos a través de la ejecución del yoga. Mientras esos deseos estén en el corazón de uno, no puede entenderse la naturaleza del servicio devocional puro. Mientras uno se vea constantemente agitado por esos deseos, no le será posible lograr la paz. En efecto, mientras haya cualquier deseo por alguna perfección material no se puede estar en paz. Como los devotos del Señor Krishna no desean nada material, son las únicas personas apacibles que hay en este mundo material. Esto se confirma en El Srimad-Bhagavatam (6.14.5): muktanam api siddhanam narayana-parayanah sudurlabhah prasantatma kotisv api mahamune “Oh, gran sabio, de muchos millones de personas liberadas y personas que han logrado el éxito en el yoga místico, alguien que esté completamente consagrado a la Suprema Personalidad de Dios y que esté colmado de paz, es muy difícil de encontrar”. De esa forma el Señor Caitanya explicó que, de entre los muchos miles y millones de entidades vivientes que deambulan por el mundo material, aquella que por la gracia del Señor Krishna y del maestro espiritual recibe la semilla del servicio devocional es muy afortunada y difícil de encontrar. El hombre piadoso o religioso por lo general se inclina a adorar deidades en diversos templos, pero si por casualidad, aun inconscientemente, le ofrece sus reverencias al Señor Visnu o recibe la gracia de un vaisnava, de un devoto del Señor, en ese momento adquiere el requisito necesario para acercarse a la Suprema Personalidad de Dios. Eso se entiende claramente con la historia de la vida del gran sabio Narada, la cual se relata en El Srimad-Bhagavatam. Por el hecho de servir a los vaisnavas en su vida anterior, Narada fue favorecido por los devotos del Señor y se convirtió en un gran sabio. En efecto, entre los sabios, a Narada Muni se le considera el más grande de todos. Los vaisnavas, o devotos, son por lo general muy compasivos con las almas condicionadas. Sin ni siquiera ser invitado, el devoto va de puerta en puerta para iluminar a la gente y sacarla de la oscuridad de la nescencia mediante la inyección de conocimiento acerca de la posición constitucional de la entidad viviente como servidora del Señor Krishna. Esos devotos son facultados por el Señor para distribuirles conciencia devocional o conciencia de Krishna a la generalidad de la gente. Ellos son conocidos como maestros espirituales autorizados, y es por su misericordia que el alma condicionada recibe la semilla del servicio devocional. La misericordia sin causa de la Suprema Personalidad de Dios se aprecia principalmente cuando uno se pone en contacto con un maestro espiritual genuino que puede llevar al alma condicionada a la máxima posición de la vida devocional. Por lo tanto, el Señor Caitanya dijo que por la misericordia del maestro espiritual uno puede obtener la misericordia sin causa del Señor, y por la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios uno puede obtener la misericordia del maestro espiritual genuino. Así pues, por la misericordia del maestro espiritual y de Krishna, uno recibe la semilla del servicio devocional. Únicamente hay que plantar la semilla en el campo del corazón exactamente como un jardinero planta la semilla de un árbol valioso. Después de plantar esa semilla, uno tiene que regarla en la forma del proceso de cantar y oír el santo nombre del Señor Supremo, o participando en discusiones acerca de la ciencia del servicio devocional en la asociación de devotos puros. Cuando la planta del servicio devocional brota de la semilla de la devoción, comienza a crecer libremente. Cuando ha crecido por completo, sobrepasa los límites de este universo y entra en la atmósfera trascendental, donde la refulgencia del brahmajyoti lo baña todo. La planta penetra incluso ese brahmajyoti y gradualmente entra en el planeta conocido como Goloka Vrndavana. Allí, la planta se refugia a los pies de loto de Krishna. Ésa es la meta última del servicio devocional. Después de alcanzar esa posición, la planta produce su fruto, conocido como el fruto del amor por Dios. Sin embargo, es necesario que el devoto o el jardinero trascendental vierta agua en la planta diariamente mediante el proceso de cantar y oír. A menos que uno riegue la planta mediante este proceso de cantar y oír, existe toda posibilidad de que se seque. El Señor Caitanya le señaló a Rupa Gosvami que existía un cierto peligro que había que enfrentar mientras se regaba la raíz de la planta devocional. Después de que la planta crece un poquito, es posible que aparezca un animal que se la coma o la destruya. Cuando algún animal quita las hojas verdes de una planta, por lo general ésta muere. Se considera que el animal más peligroso de todos es un elefante loco, ya que si un elefante loco entra en un jardín, les ocasiona un tremendo daño a las plantas y a los árboles. Una ofensa que se le hace a un devoto puro del Señor se denomina vaisnavaparadha, la ofensa del elefante loco. En el desempeño del servicio devocional, una ofensa a los pies de un devoto puro puede causar estragos. Así pues, uno tiene que proteger la planta del bhakti cuidándola bien y guardándose de no cometer ofensas. Si uno es cauteloso, la planta puede crecer debidamente. Hay diez ofensas principales que pueden cometerse contra el santo nombre. La primera es la de blasfemar contra los grandes devotos que han tratado de difundir las glorias del santo nombre por todas partes del mundo. El santo nombre de Krishna no es diferente de Krishna, y aquel que trata de difundir los santos nombres por todas partes del mundo es querido por Él. El propio Krishna no tolera las ofensas contra Sus devotos puros. La segunda ofensa es la de negar que el Señor Visnu es la Verdad Absoluta. No hay diferencia entre su nombre, cualidad, forma, pasatiempos y actividades, y alguien que considere que existe alguna diferencia también es un ofensor. El Señor es Supremo, y por ello nadie es igual ni superior a Él; por consiguiente, si alguien cree que los nombres del Señor no son diferentes de los nombres de los semidioses, es un ofensor. El Señor Supremo y los semidioses nunca deben ser considerados en el mismo nivel. La tercera ofensa es considerar que el maestro espiritual genuino es un hombre común. La cuarta ofensa es blasfemar contra la literatura védica y las Escrituras autorizadas, como los Puranas. La quinta ofensa es considerar que las glorias del santo nombre son una exageración. La sexta ofensa es imaginar un significado desvirtuado del santo nombre. La séptima ofensa es la de cometer actividades pecaminosas con la idea de contrarrestarlas mediante el canto del santo nombre del Señor. Se sobrentiende que por medio del canto del santo nombre uno se libera de las reacciones pecaminosas, pero eso no significa que uno vaya a ser tan perverso como para cometer pecados amparándose en su canto del santo nombre del Señor. Ésa es la mayor de las ofensas. La octava ofensa es considerar que los rituales religiosos, la austeridad, la renunciación y la ejecución de sacrificios están al mismo nivel que el canto del santo nombre. El canto del santo nombre es igual que la Suprema Personalidad de Dios y las actividades puede que sean un medio para acercarse a la Suprema Personalidad de Dios, pero cuando se realizan en aras de algún logro material se dice que son ofensivas. La novena ofensa es instruir sobre las glorias del santo nombre a las personas que carecen de fe. La décima y última ofensa es mantener apegos materiales incluso después de haber oído y cantado el santo nombre de Dios. Lo que ocurre es que por medio del canto del santo nombre sin ninguna ofensa uno se puede elevar hasta la condición liberada. Y la condición liberada implica que uno se libera de toda clase de apegos materiales. De modo que si se observa que alguien que canta el santo nombre aún tiene apegos materiales, esto se considera una ofensa. Mientras la planta del servicio devocional está creciendo, existe además otra posibilidad de que su crecimiento se vea obstaculizado. Junto con la planta del servicio devocional también hay otras plantas que están creciendo: los deseos materiales. Cuando alguien ha adelantado en el servicio devocional, es natural que muchas personas se le acerquen con el deseo de convertirse en discípulos y le ofrezcan algunos beneficios materiales. Pero si la persona en cuestión es cautivada por el hecho de tener un gran número de discípulos y por las facilidades materiales que éstos le ofrezcan, olvidando así su deber como maestro espiritual genuino, esto constituirá otro obstáculo para el crecimiento de la planta del servicio devocional. Puede ocurrir que, al hacer uso de las facilidades materiales, uno se vuelva adicto a disfrutar de las comodidades materiales de la vida. Otro impedimento es el deseo de lograr la liberación. El único deseo que se debe tener es el de prestar servicio devocional. También se considera que es un impedimento el no hacer caso de las restricciones o prohibiciones. Las prohibiciones se mencionan en las Escrituras autorizadas: uno no debe entregarse a la vida sexual ilícita, ni a la bebida y a las drogas, uno no debe comer nada que no sea el prasada de Krishna (comida ofrecida a Krishna), y uno no debe participar en juegos de azar. Éstas son las restricciones que hay que observar en el desempeño del servicio devocional, y si uno no sigue estrictamente estos principios, puede que entonces existan severas perturbaciones en la ejecución del servicio devocional. Otro elemento perturbador es el de ambicionar fama material en virtud del desempeño del servicio devocional. Si uno no es muy cuidadoso, entonces, mediante el proceso de riego de la planta del servicio devocional, es posible que crezcan otras plantas innecesarias, tal como se describió antes, y eso puede obstaculizar el progreso del servicio devocional. La idea es que cuando uno riega un jardín no solamente crece la planta que uno desea, sino que también crecen algunas otras plantas no deseadas; si el jardinero no se percata de ello y por lo mismo no las arranca, dichas plantas excederán y obstruirán el desarrollo de la planta del servicio devocional. El devoto neófito tiene el deber de cortar todas las plantas innecesarias que crecen en el proceso de riego. En otras palabras, si uno es cuidadoso en impedir el crecimiento de las plantas innecesarias, entonces la planta principal crecerá frondosamente y alcanzará la meta máxima, el planeta conocido como Goloka Vrndavana. Llegar a la meta máxima, el planeta Goloka Vrndavana, es el resultado del servicio devocional, el verdadero fruto que se desarrolla a partir de la planta del servicio devocional. Cuando la entidad viviente dedicada a ese servicio devocional saborea ese fruto del amor a Dios, olvida entonces todas las actividades rituales, la religiosidad, el mejoramiento de las condiciones económicas, la satisfacción de los sentidos y el deseo de volverse uno con el Señor Supremo mediante el hecho de fusionarse con Su refulgencia. Existen muchas fases del conocimiento espiritual y de la bienaventuranza trascendental, tales como la ejecución de sacrificios rituales que se recomiendan en los Vedas, la ejecución de austeridades y deberes piadosos, y la práctica del yoga místico. Todos ellos tienen sus diferentes resultados para ser disfrutados por el ejecutor, pero todos esos resultados se ven muy relucientes sólo mientras uno no se vea elevado al plano del amoroso servicio trascendental del Señor. El amor a Dios se encuentra latente en todos y puede despertarse de esa posición latente mediante la ejecución del servicio devocional puro; tal como a una persona que ha sido mordida por una serpiente se le puede despertar o hacer reaccionar dándole a oler el medicamento apropiado. Y, ¿qué es ese servicio devocional? ¿Cuáles son sus síntomas? El Señor Caitanya describió todo esto a Rupa Gosvami. Él le explicó que en el servicio devocional puro no puede haber ningún otro deseo más que el de adelantar en el desarrollo de conciencia de Krishna. En el proceso de conciencia de Krishna no se admite la adoración de ningún semidiós, tampoco la filosofía empírica especulativa, ni las actividades fruitivas. Hay que liberarse de todas esas contaminaciones; incluso no se admite la adoración de ninguna otra forma de Krishna. Uno debe aceptar sólo las cosas que se requieren para mantener el cuerpo y el alma juntos, y no para aumentar al exigencias del cuerpo. Sólo se deben aceptar las necesidades básicas del cuerpo. Uno debe minimizar las exigencias del cuerpo y dedicarse principalmente a cultivar su conciencia de Krishna mediante el canto del santo nombre de Dios. Servicio devocional puro significa ocupar en el servicio del Señor todos nuestros sentidos. Actualmente nuestros sentidos están orientados hacia la complacencia material, debido a que le hemos dado al cuerpo una designación material. Por eso creemos que este cuerpo le pertenece a una determinada sociedad, o a un determinado país o a una determinada familia. De esta manera, el cuerpo se encuentra atado a muchísimas designaciones. Y de igual modo los sentidos le pertenecen al cuerpo, y si actúan bajo ese concepto de la vida, ya sea en relación con la familia, la sociedad o la nación, uno no puede cultivar conciencia de Krishna. Los sentidos tienen que purificarse. Uno debe entender puramente que le pertenece a Krishna, que su vida le pertenece a Krishna, que su identidad es la de ser un sirviente eterno de Krishna, y si uno ocupa así los sentidos al servicio del Señor, ello se denomina servicio devocional puro. El devoto puro acepta el trascendental servicio amoroso que se le presta a la Suprema Personalidad de Dios, pero no acepta ninguna clase de liberación para su disfrute personal de los sentidos. En El Srimad-Bhagavatam, Tercer Canto, Capítulo Veintinueve, versos 10-13, el Señor Kapila explica la naturaleza del servicio devocional diciendo que tan pronto como un devoto puro oye hablar de las glorias y las cualidades trascendentales de la Suprema Personalidad de Dios, quien se encuentra en el corazón de todos, de inmediato su mente se dirige hacia el Señor, tal como el Ganges fluye hacia el mar. Esa atracción espontánea que siente el devoto por el servicio a la Suprema Personalidad de Dios es lo más importante del servicio devocional puro. El servicio devocional puro se define como aquel que se le presta a la Suprema Personalidad de Dios sin ningún motivo ulterior y sin que lo obstaculice ningún impedimento material. El devoto puro no desea vivir en el mismo planeta de la Personalidad de Dios, ni desea poseer Sus mismas opulencias, tampoco desea tener la misma forma del Señor. Él no desea vivir como Su compañero ni fundirse en Su existencia, ni siquiera si Dios le ofrece estas cosas. Lo cierto es que el devoto se absorbe tanto en el servicio trascendental amoroso al Señor, que no tiene tiempo para pensar en ningún otro beneficio aparte de éste. Así como un hombre de negocios materialista común y corriente no piensa en ninguna otra cosa cuando está absorto en sus negocios, así mismo el devoto puro, cuando se dedica al servicio devocional inmaculado al Señor, no piensa en nada que no sea esa ocupación. Sólo cuando se manifiestan estas características puede considerarse que uno se ha elevado a la máxima posición del servicio devocional. Y es sólo por medio de esta clase de servicio trascendental amoroso que uno puede superar la influencia de maya y saborear el amor puro por Dios. Mientras uno tenga el deseo de obtener algún beneficio material o de lograr la liberación, a los cuales se les conoce como las dos brujas de la seducción, no se puede disfrutar el sabor del servicio trascendental amoroso al Señor Supremo. Existen tres etapas del servicio devocional: la primera es la etapa inicial del cultivo, la segunda consiste en la ejecución del servicio, y la tercera, la etapa suprema, constituye el logro del amor por Dios. Hay nueve métodos para cultivar servicio devocional, tales como oír, cantar, recordar, etc. Todos estos procesos se emplean en la etapa inicial o neófita del cultivo. Si uno se dedica al proceso de oír y cantar con fe y devoción, entonces gradualmente se irán eliminando sus recelos materiales. Poco a poco su fe en el servicio devocional irá aumentando cada vez más, asegurándole una posición superior y perfecta. De este modo uno se establece firmemente en el servicio devocional, aumenta su gusto por él, se apega a él y siente éxtasis. Este éxtasis constituye la etapa preliminar del amor a Dios. El logro del éxtasis es el fruto de la ejecución del servicio devocional. Este logro, cuando se desarrolla aún más por medio del mismo proceso de oír y cantar, gradualmente se va condensando y adquiere el nombre de amor a Dios. En la etapa del amor trascendental por Dios se manifiestan: el afecto trascendental, la emoción, el éxtasis y el apego extremo e intenso. Estos estados son conocidos técnicamente con los términos de raga, anuraga, bhava y maha-bhava. El desarrollo de un estado a otro puede ser comparado con el proceso que se realiza para condensar el jugo de la caña de azúcar. En la primera etapa, el jugo de caña es líquido. Luego, por medio de la evaporación, se va espesando y se convierte en melaza. Luego se va convirtiendo en gránulos, después en azúcar, posteriormente en azúcar cande, etc. Así como el jugo de caña líquido va pasando por diferentes etapas consecutivas, así mismo ocurre con el amor trascendental por el Señor Supremo. Cuando uno se sitúa en el plano trascendental, se vuelve estable. A menos que uno se sitúe en el plano trascendental, debido a que su posición quizá no sea estable, es posible que él caiga. Pero cuando uno se sitúa de hecho en el plano trascendental, se vuelve estable y por consiguiente no existe el peligro de caer. A esta etapa de comprensión se le denomina técnicamente sthayi-bhava. Más allá de esta posición existen otras etapas conocidas como vibhhava, anubhava, sattvika y vyabhicari. Después de alcanzar dichas etapas ocurre, de hecho, un intercambio de rasa, o de actividad trascendental con el Señor Supremo. Este intercambio amoroso y recíproco que ocurre entre el amante y el amado se denomina por lo general krsna-bhakti-rasa, el sabor trascendental que procede del intercambio de sentimientos amorosos entre el devoto y la Suprema Personalidad de Dios. Debe observarse que estos intercambios amorosos trascendentales tienen como fundamento la sólida posición de sthayi-bhava, como se explicó antes. El principio básico del vibhava es el sthayi-bhava, y todas las demás actividades son auxiliares para el desarrollo del amor trascendental. El éxtasis del amor trascendental tiene dos componentes: el contexto y la causa de la emoción. El contexto también se divide en dos partes: el sujeto y el objeto. El intercambio del servicio devocional es el sujeto, y Krishna es el objeto. Las cualidades trascendentales de Krishna son la causa de la excitación. Esto significa que las cualidades trascendentales de Krishna emocionan al devoto y lo incitan a servir al Señor. Los filósofos mayavadis (los impersonalistas) dicen que la Verdad Absoluta no tiene cualidades específicas, pero los filósofos vaisnavas dicen que el no tener cualidades (el ser nirguna) significa que la Verdad Absoluta no tiene cualidades materiales, pero que Sus cualidades espirituales son tan grandiosas y encantadoras que incluso las personas liberadas se ven atraídas por el Señor Supremo. Este hecho se explica muy bien en el verso atmarama de El Srimad-Bhagavatam, donde se dice que aquellos que ya se encuentran en el plano de la autorrealización también se ven atraídos por las cualidades trascendentales de Krishna. Esto significa que las cualidades de Krishna no son materiales, sino más bien puras y trascendentales. La etapa máxima del éxtasis se caracteriza por las siguientes trece actividades trascendentales: (1) bailar, (2) rodar por el suelo, (3) cantar, (4) palmear, (5) erizamiento del vello corporal, (6) gritar, (7) bostezar, (8) respirar con dificultad, (9) olvidar los convencionalismos sociales, (10) babear, (11) reír, (12) sentir dolor, y (13) toser. Todos estos trece signos no se despiertan simultáneamente, sino que se manifiestan en base al intercambio de las relaciones trascendentales. A veces es prominente un signo y a veces lo es otro. Las relaciones trascendentales, o rasa, se dividen en cinco. La etapa inicial se denomina santa-rati; en esta etapa la persona está liberada de la contaminación y aprecia la grandeza de la Suprema Personalidad de Dios. Aquel que llega a esta etapa no se dedica precisamente al amoroso servicio trascendental al Señor, ya que se trata de una etapa neutra. En la segunda etapa, denominada dasya-rati, la persona reconoce su posición como la de un ser eternamente subordinado al Señor Supremo y entiende que depende eternamente de la misericordia sin causa de la Persona Suprema. Al mismo tiempo ocurre el despertar de un afecto natural similar al que siente un hijo cuando crece y empieza a apreciar las bendiciones de su padre. En esa etapa, la entidad viviente quiere servir a la Suprema Personalidad de Dios en vez de servir a maya, la ilusión. En la tercera etapa, denominada sakhya-rati, se manifiesta el amor trascendental y uno se desarrolla con el Supremo en un nivel igual de amor y respeto. A medida que esta etapa se desarrolla surgen tratos informales como bromas, risas, etc.. En este nivel hay intercambios fraternales con la Persona Suprema, y uno está libre de todo cautiverio. En esta etapa uno prácticamente olvida su posición inferior de entidad viviente, pero al mismo tiempo observa el máximo respeto hacia la Persona Suprema. En la cuarta etapa, llamada vatsalya-rati, el afecto fraternal mostrado en la etapa precedente se desarrolla hasta volverse afecto paternal. En ese momento la entidad viviente trata de ser padre de Dios. En vez de adorar al Señor, la entidad viviente, como padre del Supremo, se vuelve objeto de la adoración de la Persona Suprema. En esta etapa el Señor depende de la misericordia de Su devoto puro y se pone bajo el control del devoto para que éste lo críe. El devoto que se encuentra en esta etapa alcanza la posición en la que puede abrazar al Señor Supremo e incluso besar Su cabeza. En la quinta etapa, llamada madhurya-rati, hay un verdadero intercambio trascendental de amor conyugal entre el amante y el ser amado. Ésta es la etapa en la que Krishna y las doncellas de Vraja se lanzan miradas entre sí, ya que en este plano hay un intercambio de miradas amorosas, movimientos de los ojos, palabras dulces, sonrisas atractivas, etc. Además de estos cinco rasas o relaciones primarias, existen siete rasas secundarios que son: risa, asombro, heroísmo, lamentación, ira, horror y terror. Por ejemplo, Bhisma se relacionó con Krishna como un guerrero en el rasa de heroísmo. Hiranyakasipu, sin embargo, participó de un intercambio del rasa de horror y terror. Los cinco rasas primarios permanecen constantemente en el corazón del devoto puro, y los siete rasas secundarios a veces aparecen y desaparecen para enriquecer los sabores de los rasas primarios. Después de enriquecer los rasas primarios, desaparecen. Ejemplos de santa-bhaktas, o devotos que se encuentran en la etapa neutral, son los nueve yogis llamados Kavi, Havi, Antariksa, Prabhuddha, Pippalayana, avirhotra, Dravida o Drumila, Camasa y Karabhajana; los cuatro Kumaras (Sanaka, Sanandana, Sanatkumara y Sanatana) también son ejemplos de esta etapa. Ejemplos de devotos que están en la segunda etapa, la etapa dasya o servidumbre, son Raktaka, Citraka y Patraka en el rasa de Gokula. Todos éstos actúan como sirvientes de Krishna. En Dvaraka está Daruka, y en los planetas Vaikuntha están Hanuman y otros. Devotos de la tercera etapa, la etapa de la amistad, son Sridama en Vrndavana y Bhima y Arjuna en Dvaraka y en el campo de batalla de Kuruksetra. Además, hay muchos otros. En relación con aquellos que se relacionan con Krishna con amor paternal, se encuentran devotos tales como Yasoda y Maharaja Nanda —es decir, la madre, el padre y el tío de Krishna y otros parientes similares. Y en la etapa del amor conyugal están las doncellas de Vraja, Vrndavana, y las reinas y diosas de la fortuna en Dvaraka. Nadie puede contar la inmensa cantidad de devotos de este rasa. El apego a Krishna también se puede dividir en dos categorías. En un plano está el apego con respeto y veneración. Este tipo de apego se puede caracterizar por una cierta falta de libertad, y se exhibe en Mathura y en los planetas Vaikuntha. En estas moradas del Señor, el espíritu del amoroso y trascendental servicio está restringido. Pero en Gokula Vrndavana el amor se intercambia libremente, y aunque los pastorcillos y pastorcillas de Vrndavana saben que Krishna es la Suprema Personalidad de Dios, no manifiestan asombro ni veneración debido a la gran intimidad de su relación con Él. En las cinco relaciones trascendentales principales, el asombro y la veneración son a veces impedimentos que oscurecen la verdadera grandeza del Señor, y a veces impiden, de hecho, el servicio que uno le presta al Señor. Pero cuando existe amistad, afecto paternal y amor conyugal, el respeto y la veneración se reducen. Por ejemplo, cuando Krishna apareció como el hijo de Vasudeva y Devaki, Sus padres le oraron al Señor con respeto y veneración porque entendieron que el Supremo Señor Krishna, Visnu, había aparecido ante ellos como su pequeño hijo. Esto se confirma en El Srimad-Bhagavatam (10.44.51), aunque el Señor Supremo se hallaba presente como hijo de ellos, Devaki y Vasudeva comenzaron a orarle. De igual modo, cuando Arjuna vio la forma universal de Krishna, se asustó tanto que le pidió perdón al Señor por haberlo tratado como un amigo íntimo. En su carácter de amigo, Arjuna a menudo se comportaba muy informalmente con el Señor, y al ver la impresionante forma universal, dijo: sakheti matva prasabham yad uktam he krsna he yadava he sakheti ajanata mahimanam tavedam maya pramadat pranayena vapi yac cavahasartham asatkrto ’si vihara-sayyasana-bhojanesu eko ’thavapy acyuta tat-samaksam tat ksamaye tvam aham aprameyam “Considerándote mi amigo y sin conocer Tus glorias, te he llamado irreflexivamente ‘¡oh, Krishna!’, ‘¡oh, Yadava!’, ‘¡oh, amigo mío!’. Por favor, perdona todo lo que haya hecho por locura o por amor. Te he faltado el respeto muchas veces, bromeando mientras descansábamos, acostándome en la misma cama, sentándome contigo o comiendo contigo, a veces a solas y a veces frente a muchos amigos. ¡Oh, Tú el infalible!, por favor, perdóname por todas esas ofensas” (Bg. 11.41-42). De modo similar, cuando Krishna se puso a bromear con Rukmini, ella temió que Krishna pudiera abandonarla, y se perturbó tanto que dejó caer el abanico con que lo estaba abanicando, perdió el conocimiento y cayó al piso. En relación con Yasoda, la madre de Krishna en Vrndavana, en El Srimad-Bhagavatam (10.8.45) se declara: trayya copanisadbhis ca sankhya-yogais ca satvataih upagiyamana-mahatmyam harim samanyatatmajam La Personalidad de Dios, que es adorado por todos los Vedas y Upanisads, así como también por el sistema de filosofía sankhya y por todas las Escrituras autorizadas, se consideraba que había nacido en su vientre. También se dice (Bhag. 10.9.12) que madre Yasoda ató al niño Krishna con una soga como si Él fuera un niño ordinario nacido de su cuerpo. Así mismo, hay otras descripciones de cómo Krishna fue tratado como una persona ordinaria (Bhag. 10.18.24). En efecto, en una ocasión, cuando Krishna fue derrotado por Sus compañeros de juego, los pastorcillos de vacas, Él cargó en hombros a Sridama. En relación a los tratos de las gopis con Sri Krishna en Vrndavana, se dice (Bhag. 10.30.36-40) que cuando Sri Krishna se llevó de la danza rasa a Srimati Radhika a un lugar solitario, Ella pensó que Krishna había dejado a todas las demás gopis. Aunque todas ellas eran igualmente hermosas, Él la satisfizo de ese modo, y Ella se puso a pensar con orgullo lo siguiente: “Mi querido Señor Krishna ha dejado a las hermosas gopis y se siente satisfecho con sólo estar conmigo”. En el bosque, Ella le dijo a Krishna: “Mi querido Krishna, no me puedo mover más. Ahora, si gustas, puedes llevarme adonde quieras”. Krishna respondió: “Ven y súbete sobre Mis hombros”, y en cuanto dijo esto, desapareció, ocasionando con ello que Srimati Radhika se lamentase mucho. Cuando Krishna desapareció de la escena de la danza rasa, todas las gopis comenzaron a lamentarse, diciendo: “¡Querido Krishna!, hemos venido hasta aquí dejando de lado a nuestros esposos, hijos, parientes, hermanos y amigos! Haciendo caso omiso de sus consejos, hemos venido a Ti, y Tú sabes mejor que nadie cuál es la razón por la que hemos venido aquí. Tú sabes que hemos venido porque estamos cautivadas por el dulce sonido de Tu flauta. Pero Tú eres tan cruel que, en plena noche, has abandonado a muchachas y mujeres como nosotras. Esto no es muy bueno para Ti”. La palabra sama significa controlar la mente fijándola en la Suprema Personalidad de Dios de tal forma que la atención no se desvíe hacia ningún otro objeto o cosa. Cuando la mente está fija en el Señor Supremo, se sabe que uno se encuentra en la plataforma sama. En este plano el devoto entiende que Krishna es el principio básico de todo lo que se encuentra en el ámbito de nuestra experiencia. Eso también se explica en El Bhagavad-gita (7.19). Una persona como esta puede entender que Krishna está presente en todo y está esparcido por toda la manifestación cósmica. Aunque todo se encuentra bajo el control del Señor Supremo, y está situado en Su energía, aun así todo es diferente de Krishna en Su forma personal. También se declara en El Bhakti-rasamrta-sindhu que aquel que entiende esto —aquel cuya inteligencia está fija en Krishna— ha alcanzado la plataforma de sama. Además, la Suprema Personalidad de Dios dice: samo man-nisthata buddheh, a menos que uno se eleve a la plataforma de santa-rati, no puede estar fijo en el conocimiento acerca de la grandeza de Krishna ni de la difusión de Sus diferentes energías, que son la causa de todas las manifestaciones. Este mismo punto se explica en El Srimad-Bhagavatam (11.19.36): samo mannisthata buddher dama indriya-samyamah titiksa duhkha-sammarso jihvopastha-jayo dhrtih La estabilidad de la mente la puede lograr aquel que ha concluido que la Suprema Personalidad de Dios es la fuente original de todo. Y cuando uno puede controlar los sentidos, esto se denomina sama. Cuando uno está dispuesto a tolerar toda clase de sufrimientos con el fin de controlar los sentidos y mantener la mente estable, esto se denomina titiksa, o tolerancia. Y cuando uno puede controlar los impulsos de la lengua y del órgano genital, esto se denomina dhrtih. De dhrtih uno se vuelve dhira, apacible. Una persona apacible nunca se ve perturbada por los impulsos de la lengua y del órgano genital. Si uno puede fijar la mente en Krishna sin ninguna desviación, puede alcanzar una posición firme en el proceso de conciencia de Krishna, dicha etapa es llamada santa-rasa. Cuando se alcanza la etapa de santa-rasa, se obtiene una fe inquebrantable en Krishna, y todos los deseos materiales cesan. Estas características específicas del santa-rasa —la fe inquebrantable en Krishna y el cese de todos los deseos que no estén relacionados con Krishna— son comunes también en todos los demás rasas, tal como el sonido suele estar presente en todos los demás elementos. De modo similar, estas dos características del santa-rasa están presentes en las demás relaciones trascendentales, tales como dasya (servidumbre), sakhya (fraternidad), vatsalya (afecto paternal), y en la de madhura-rasa (amor conyugal). Cuando hablamos de ausencia de Krishna, o de un deseo que no está relacionado con Krishna, eso no significa que no haya algo que exista sin Krishna. En realidad, no puede haber nada “sin Krishna”, porque todo es producto de Su energía. Como Krishna y Sus energías son idénticos, todo es Krishna indirectamente. Por ejemplo, la conciencia es algo que es común a todas las entidades vivientes, pero cuando dicha conciencia sólo está centrada en Krishna (conciencia de Krishna), es pura, y cuando está centrada en algo diferente de Krishna, o cuando se dirige hacia la complacencia de los sentidos, se le puede llamar ausencia de conciencia de Krishna. Así pues, el concepto de “sin Krishna” aparece en el estado contaminado. Pero en el estado puro no existe más que conciencia de Krishna. El interés activo en Krishna —la comprensión de que Krishna es mío o de que yo soy de Krishna y que, por consiguiente, mi deber es satisfacer los sentidos de Krishna— es algo típico en una etapa superior a la de la neutralidad del santa-rasa, en la que el objeto venerable puede ser el Brahman impersonal o el Paramatma. La adoración del Brahman impersonal y del Paramatma la llevan a cabo aquellos que se dedican a la especulación filosófica empírica y al yoga místico. Sin embargo, cuando uno desarrolla aún más su conciencia de Krishna, su comprensión espiritual, entonces puede apreciar que el Paramatma, la Superalma, es el objeto venerable eterno, y uno se entrega a Él. Bahunam janmanam ante jñanavan mam prapadyate (Bg. 7.19): “Después de muchísimos nacimientos de adorar al Brahman y al Paramatma, cuando uno se entrega a Vasudeva (Krishna) como su amo supremo y se considera a sí mismo como el servidor eterno de Vasudeva, se convierte en una gran alma trascendentalmente autorrealizada”. En este momento, debido a la relación constante y en toda circunstancia que se tiene con la Suprema Verdad Absoluta, uno comienza a prestarle a la Suprema Personalidad de Dios algún tipo de servicio amoroso y trascendental. De este modo, la relación neutral conocida como santa-rasa se transforma en dasya-rasa, servidumbre. En el plano de dasya-rasa, se exhibe el mayor grado de respeto y veneración. Es decir, en el dasya-rasa se aprecia la grandeza del Señor Supremo. Debe notarse aquí que en el plano de santa-rasa no hay actividad espiritual, pero en el plano de dasya-rasa comienza el servicio. Así pues, en el dasya-rasa se manifiesta la calidad del santa-rasa y, además, se tiene conciencia del sabor trascendental del servicio. Las cualidades trascendentales sin duda que están presentes en el santa-rasa y en dasya-rasa, pero por encima de ellas hay otra cualidad, el apego íntimo, que es amor trascendental puro. Esta confianza amorosa en la Personalidad Suprema se conoce técnicamente como visrambha. En el plano visrambha, la fraternidad, no existen los sentimientos de temor reverente ni veneración por la Suprema Personalidad de Dios. De modo que, en la relación fraternal trascendental conocida como sakhya-rasa hay tres características trascendentales: el sentido de grandeza, el sentido de servicio y el sentido de intimidad sin temor reverente ni veneración. Así pues, en el sakhya-rasa, en la relación de fraternidad, las cualidades trascendentales aumentan aún más. De igual manera, en el plano del afecto paternal (vatsalya-rasa), existen cuatro cualidades. Además de las tres cualidades ya mencionadas, existe el sentido de que el Señor Supremo depende de la misericordia del devoto. Como padre de la Suprema Personalidad de Dios, el devoto a veces corrige al Señor y cree ser el sustentador del Señor. Este sentido trascendental de ser el sustentador del Sustentador Supremo es sumamente placentero tanto para el devoto como para el Señor Supremo. El Señor instruyó a Srila Rupa Gosvami que escribiera el libro trascendental llamado El Bhakti-rasamrta-sindhu, la ciencia del servicio devocional, y que expusiera en él la esencia de estas cinco relaciones trascendentales. En esa gran obra literaria se explica cómo la relación trascendental de santa-rasa, tomando la forma de una fe inquebrantable en Krishna, se desarrolla más hasta convertirse en dasya-rasa con el espíritu de servicio, y luego se convierte en sakhya-rasa, o fraternidad; después se desarrolla aún más hasta la plataforma trascendental del amor paternal, en el que uno siente que mantiene al Señor. Todas estas relaciones culminan en la muy elevada plataforma de amor conyugal (madhura-rasa), en el que todas esas relaciones trascendentales existen simultáneamente.
Capítulo DOS Capítulo DOS Sanatana Gosvami vande ’nantadbhutaisvaryam sri-caitanya-mahaprabhum nico ’pi yat-prasadat syad bhakti-sastra-pravartakah Ofrezco mis respetuosas reverencias al Señor Caitanya Mahaprabhu, por cuya misericordia incluso una persona en la forma de vida más baja puede encontrar dirección en el trascendental servicio devocional al Señor. Después de que aceptó la orden de vida de renuncia (sannyasa), el Señor Caitanya viajó por toda la India. Durante este período fue a Maldah, un distrito en Bengala. En esa área había un pueblo llamado Ramakeli, donde vivían dos ministros de gobierno del Nawab Hussain Shah. Estos dos ministros se llamaban Dabir Khas y Sakara Mallik, y más tarde les fueron dados los nombres de Sanatana Gosvami y Rupa Gosvami respectivamente. Siendo inspirados por el Señor Caitanya, ellos decidieron retirarse del servicio del gobierno y unirse a Su movimiento de sankirtana. Al tomar esta decisión, los dos hermanos se prepararon para abandonar inmediatamente sus obligaciones materiales, y designaron a dos brahmanas eruditos para que ejecutaran ciertos rituales religiosos védicos que les permitirían adquirir completa libertad para dedicarse al servicio devocional de Krishna. Estas actividades preliminares son conocidas como purascarya, y exigen que uno adore y ofrezca respetos a sus antepasados tres veces al día, ofrezca oblaciones a un fuego y respetuosamente ofrezca alimento a un brahmana erudito. Cinco factores —tiempo, adoración, ofrecimiento de respetos, ofrecimiento de oblaciones en el fuego y la ofrenda de alimento a un brahmana— comprenden el purascarya. Éste y otros rituales se mencionan en El Hari-bhakti-vilasa, el libro de instrucciones autoritativo. Después de ejecutar estos rituales religiosos, el hermano menor, Sakara Mallik (Rupa Gosvami), regresó al hogar con una inmensa cantidad de dinero, la cual había obtenido durante su servicio en el gobierno. En efecto, las monedas de oro y plata que traía llenaron una gran barca. Después de llegar a la casa, él dividió la riqueza acumulada en dos partes, distribuyendo una de ellas a los brahmanas y vaisnavas. De esta manera, para la satisfacción de la Suprema Personalidad de Dios, él distribuyó el cincuenta por ciento de su riqueza acumulada a las personas dedicadas al amoroso servicio trascendental del Señor Supremo. Los brahmanas están destinados a comprender la Verdad Absoluta, y una vez que ellos comprenden la verdad y en realidad se dedican al servicio amoroso del Señor, se les puede llamar vaisnavas. Se supone que tanto los brahmanas como los vaisnavas se dedican por completo al servicio trascendental. Por consiguiente, considerando su importante posición trascendental, Rupa Gosvami les dio el cincuenta por ciento de su riqueza. El restante cincuenta por ciento lo dividió en dos partes. Una la distribuyó entre sus parientes y familiares dependientes, y la restante la guardó para emergencias personales. Semejante distribución de la riqueza personal es muy instructiva para todo el que desee avanzar en el conocimiento espiritual. Generalmente una persona hereda a los miembros de su familia toda su riqueza acumulada, retirándose entonces de las actividades familiares con objeto de progresar en el conocimiento espiritual. No obstante, aquí encontramos que el comportamiento de Rupa Gosvami es ejemplar; él dio el cincuenta por ciento de su riqueza para propósitos espirituales. Esto debe servir como ejemplo para todos. El veinticinco por ciento de su riqueza acumulada, que guardó para emergencias personales, fue depositado en una buena firma comercial, ya que en aquellos días no había bancos. Diez mil monedas fueron depositadas para cubrir los gastos en que incurriera su hermano mayor, Sanatana Gosvami. Entonces Rupa Gosvami recibió información de que el Señor Caitanya Mahaprabhu estaba preparándose para dirigirse a Vrndavana desde Jagannatha Puri. Rupa Gosvami envió dos mensajeros para recabar información correcta respecto al itinerario del Señor, e hizo sus propios planes para ir a Mathura a reunirse con Él. Al parecer, Rupa Gosvami obtuvo permiso para unirse al Señor Caitanya, pero no así Sanatana Gosvami. Por consiguiente, Sanatana Gosvami confió las responsabilidades de su servicio en el gobierno a sus asistentes inmediatos, y permaneció en su casa para estudiar El Srimad-Bhagavatam. En efecto, incluso ocupó a unos diez o veinte brahmanas eruditos, y en su compañía empezó un estudio intensivo de El Srimad-Bhagavatam. Mientras se encontraba ocupado de esta manera, y para no presentarse a trabajar, se reportó enfermo con el Nawab. No obstante, el gobernante estaba tan preocupado por obtener el consejo de Sanatana Gosvami en los asuntos del gobierno, que súbitamente apareció en su casa. Cuando el Nawab entró a la casa donde Sanatana Gosvami y los brahmanas se encontraban reunidos, todos ellos se pusieron de pie para recibirlo respetuosamente y le ofrecieron un lugar donde sentarse. “Te has reportado enfermo”, dijo el Nawab a Sanatana Gosvami. “Pero envié a mi médico a verte y me ha informado que no estás enfermo en absoluto. Puesto que desconozco el por qué tú has hecho esto y no asistes a tu servicio, he venido a verte personalmente. Francamente, estoy muy perturbado por tu comportamiento. Como tú sabes, dependo completamente de ti y de tu responsable cargo en el gobierno. Era libre de actuar en otros asuntos porque dependía de ti, pero si no vuelves conmigo, tu devoción pasada será inútil. Ahora dime, por favor, ¿qué te propones?”. Sanatana Gosvami respondió que era incapaz de continuar trabajando, y que el Nawab sería muy bondadoso si designaba a otra persona para ejecutar el trabajo que le había sido confiado. Al oír esto, el Nawab se puso furioso y dijo: “Tu hermano mayor vive como un cazador, y si tú también te retiras de la administración, todo acabará”. Se dice que el Nawab solía tratar a Sanatana Gosvami como a su hermano menor. Debido a que el Nawab se dedicaba principalmente a conquistar diferentes partes del país y a la cacería, dependía enormemente de Sanatana Gosvami para la administración del gobierno. Así pues, se quejó con él: “Si tú también te retiras del servicio al gobierno, ¿cómo se llevará a cabo la administración?”. “Tú eres el gobernador de Gauda”, contestó muy seriamente Sanatana Gosvami, “y castigas de diferentes maneras a las diferentes clases de criminales. Por lo tanto, tienes la libertad de castigar a cualquiera de acuerdo a sus actividades”. Con esta respuesta, Sanatana Gosvami estaba indicando que, debido a que el gobernador se dedicaba a cazar animales para expandir su reino, dejaba que ambos sufrieran de acuerdo a los actos que ejecutaban. El Nawab era inteligente y comprendió las intenciones de Sanatana Gosvami. Abandonó la casa muy disgustado y, poco después, partió a conquistar Orissa, ordenó el arresto de Sanatana Gosvami y mandó que se le detuviera hasta su regreso. Al enterarse que su hermano mayor había sido arrestado por el Nawab, Rupa Gosvami envió información de que un tendero de Gauda (Bengala) mantenía bajo su custodia diez mil monedas, y que ese dinero podría usarse como rescate para su hermano. Sanatana le ofreció cinco mil monedas al guardia de la cárcel en la que se encontraba detenido, aconsejándole al carcelero que aceptase de buen gusto las cinco mil monedas y le permitiera irse, ya que al aceptar el dinero no sólo se beneficiaría materialmente, sino que también actuaría con rectitud al dejar a Sanatana libre para sus propósitos espirituales. “Desde luego que yo puedo dejarlo ir”, respondió el carcelero, “porque usted me ha hecho muchos favores y está en un cargo del gobierno; sin embargo, temo al Nawab. ¿Qué hará cuando sepa que lo liberé? Tendré que explicárselo todo. ¿Cómo puedo aceptar esta proposición?” Entonces, Sanatana inventó una historia que el carcelero podría presentar al Nawab de cómo había escapado, y elevó su oferta a diez mil monedas. Codicioso por el dinero, el carcelero aceptó la proposición y le dejó ir. Mientras tanto, Rupa Gosvami y su hermano menor, Sri Vallabha, habían partido hacia Vrndavana para encontrarse con Caitanya Mahaprabhu. Así, Sanatana se dirigió a ver al Señor. Él no viajó por el camino principal, sino a través de la jungla, hasta llegar a un lugar en Bihar llamado Patada, donde descansó en una posada. Pero un astrólogo, empleado de ese lugar, le informó al posadero que Sanatana Gosvami tenía algunas monedas de oro consigo. El posadero, deseando apoderarse del dinero, habló a Sanatana Gosvami con aparente respeto. “Tan sólo descanse esta noche”, le dijo, “y por la mañana veré la forma para que salga de esta trampa de la jungla”. Sin embargo, Sanatana sospechó de su comportamiento y le preguntó a su sirviente Isana si tenía dinero. Isana le dijo que tenía siete monedas de oro. A Sanatana no le gustó la idea de que su sirviente llevara ese dinero, y muy disgustado le dijo: “¿por qué llevas este llamado a la muerte por el camino?”. De inmediato, Sanatana tomó las monedas de oro y se las ofreció al posadero, pidiéndole ayuda para atravesar la jungla, informándole que estaba efectuando un viaje especial para el gobierno y que, debido a que no podía viajar por el camino principal, sería muy bueno que el posadero lo ayudara a atravesar las junglas y las montañas. “Me enteré de que usted tenía ocho monedas y pensaba matarle para quitárselas”, confesó el posadero, “pero ahora puedo comprender que usted es un buen hombre y no tiene que ofrecerme ese dinero”. “Si no aceptas estas monedas, entonces alguien me las quitará”, respondió Sanatana. “Alguien me matará por ellas, así que es mejor que las tomes; yo te las ofrezco”. Entonces el posadero le brindó todo su apoyo, y esa misma noche le ayudó a atravesar las colinas. Cuando Sanatana Gosvami salió de las colinas, decidió continuar solo, pidiéndole a su sirviente que volviera a su casa con la moneda que aún llevaba consigo. Después de la partida de su sirviente, Sanatana se sintió completamente libre. Con la ropa desgarrada y una vasija para agua en su mano, se dirigió hacia donde se encontraba el Señor Caitanya Mahaprabhu. Por el camino se encontró con su acaudalado cuñado, que también estaba al servicio del gobierno, quien le ofreció una excelente frazada, la cual Sanatana aceptó ante su insistencia. Se despidió de él y entonces partió solo para ver a Caitanya Mahaprabhu en Benares. Cuando llegó a Benares, supo que el Señor estaba allí y se llenó de júbilo. Él fue informado por la gente que el Señor estaba viviendo en la casa de Candrasekhara acarya, y Sanatana se dirigió hacia allá. Aunque Caitanya Mahaprabhu estaba dentro de la casa, pudo comprender que Sanatana había llegado a la puerta, y le pidió a Candrasekhara que llamara al hombre que se encontraba allí. “Él es un vaisnava, un gran devoto del Señor”, dijo Caitanya Mahaprabhu. Candrasekhara salió a ver al hombre, pero no vio a ningún vaisnava en la puerta. Él solamente vio a un hombre que parecía un mendigo. El Señor inmediatamente pidió ver al mendigo, y cuando Sanatana entró al patio, el Señor Caitanya apresuradamente vino a verlo y a abrazarlo. Cuando el Señor lo abrazó, Sanatana se sintió sobrecogido de éxtasis espiritual y dijo: “Mi querido Señor, por favor no me toques”, pero ambos, abrazados, empezaron a llorar. Viendo a Sanatana y al Señor Caitanya actuar de esa manera, Candrasekhara se maravilló. Al fin, Caitanya Mahaprabhu le pidió a Sanatana que se sentara con Él en un banco. Él estaba tocando el cuerpo de Sanatana con Sus manos y éste le pidió: “Mi querido Señor, por favor, no me toques”. “Te estoy tocando tan sólo para Mi purificación”, contestó el Señor, “porque tú eres un gran devoto; con tu servicio devocional puedes liberar al universo entero y capacitar a todos para volver a Dios”. A continuación, el Señor citó un verso de El Srimad-Bhagavatam para señalar que una persona devota del Señor Krishna que está enteramente consagrada al servicio devocional, es mucho mejor que un brahmana versado en toda la literatura védica pero que no se dedica al servicio devocional al Señor. Debido a que lleva al Señor Supremo dentro de su corazón, el devoto puede purificar absolutamente todo. En la literatura védica se establece también que la Suprema Personalidad de Dios no aprecia tanto a una persona que es muy erudita en todas las divisiones de los Vedas, sino que prefiere a una persona que es devota, aunque haya nacido en una familia de clase inferior. Si uno ofrece caridad a un brahmana que no es devoto, el Señor no la acepta; pero si algo es ofrecido a un devoto, el Señor lo acepta. En otras palabras, cualquier cosa que una persona desee ofrecerle al Señor, puede hacerlo a través de Sus devotos. Caitanya Mahaprabhu también citó El Srimad-Bhagavatam para señalar que si un brahmana no es devoto del Señor Supremo, entonces se encuentra por debajo de lo más bajo de lo bajo, a pesar de que pueda estar calificado con las doce cualidades brahmínicas y haber nacido en una familia de clase elevada. Un devoto, aunque nazca en una familia candala (comeperros), puede purificar a toda su familia por cien generaciones pasadas y futuras mediante el servicio devocional, mientras que un brahmana vanidoso no puede ni siquiera purificarse a sí mismo. Se dice en El Hari-Bhakti-sudhodaya (13.2): aksnoh phalam tvadrsa-darsanam hi tanoh phalam tvadrsa-gatra-sangah jihva-phalam tvadrsa-kirtanam hi sudurlabha bhagavata hi loke “¡Oh, devoto del Señor!, el verte constituye la perfección de los ojos, tocar tu cuerpo es la perfección de las actividades corporales, y glorificar tus cualidades constituye la perfección de la lengua, porque es muy raro encontrar un devoto puro como tú”. Entonces el Señor le dijo a Sanatana: “Krishna es muy misericordioso y es el liberador de las almas caídas. Él te ha salvado del Maharaurava”. Este Maharaurava, o infierno, está descrito en El Srimad-Bhagavatam como un lugar destinado para las personas que se dedican a matar animales, porque se afirma que los carniceros o las personas que comen animales van a ese infierno. “Yo no conozco la misericordia de Krishna”, respondió Sanatana, “pero puedo comprender que Tu misericordia para conmigo no tiene causa. Tú me has liberado del enredo de la vida material”. Entonces el Señor inquirió: “¿Cómo conseguiste liberarte? Supe que te encontrabas arrestado”. Entonces Sanatana narró toda la historia de su liberación. “He visto a tus dos hermanos”, le dijo el Señor, “y les aconsejé que se fuesen a Vrndavana”. Luego, el Señor Caitanya presentó a Sanatana a Candrasekhara y a Tapanamisra, y éste, muy afablemente, invitó a Sanatana a cenar con ellos. Debido a que Sanatana llevaba una barba muy crecida, la cual no le gustaba a Sri Caitanya Mahaprabhu, el Señor le pidió a Candrasekhara que lo llevase con un barbero para que lo arreglara apropiadamente. No solamente le pidió a Candrasekhara que le proporcionase lo necesario para bañarse y afeitarse, sino que también le proveyese un cambio de ropa. Después del baño, Candrasekhara le proporcionó buena ropa, la cual no fue aceptada. Cuando le informaron al Señor Caitanya que Sanatana no quiso la ropa, sino que aceptó algunas prendas usadas de Tapanamisra, el Señor estuvo muy complacido. Entonces, el Señor se dirigió a la casa de Tapanamisra a almorzar y le pidió que le guardase comida a Sanatana. Después de que el Señor terminó de comer, quedaron algunos remanentes de Sus alimentos, los cuales Tapanamisra ofreció a Sanatana mientras el Señor descansaba. Después de descansar, el Señor Caitanya le presentó a Sanatana un brahmana maharastriya, devoto Suyo, y ese brahmana maharastriya pidió a Sanatana que aceptase almorzar diariamente en su casa mientras permaneciese en Benares. “Mientras permanezca en Benares, mendigaré de puerta en puerta”, dijo Sanatana, “pero el Señor será tan bondadoso que aceptará esta invitación para almorzar diariamente en tu casa”. El Señor Caitanya estaba muy complacido con este comportamiento de Sanatana, pero se percató de la valiosa frazada que le fuera obsequiada por su cuñado mientras se encontraba en camino a Benares. Aunque el Señor pasó por alto la frazada, Sanatana comprendió que Él no aprobaba una prenda tan valiosa sobre su cuerpo, y por consiguiente Sanatana decidió deshacerse de ella. Inmediatamente fue a la orilla del Ganges y vio allí a un mendigo lavando un viejo cobertor. Cuando Sanatana le pidió que le cambiara el viejo cobertor por la valiosa frazada, el pobre mendigo pensó que Sanatana estaba bromeando con él. “¿Cómo es esto?”, le reprochó el mendigo. “Parece ser un caballero muy educado, pero se está burlando de mí de esta manera tan descortés”. “No estoy bromeando”, dijo Sanatana. “Yo soy muy serio. ¿Serías tan amable de cambiarme tu viejo cobertor por esta frazada?”. Finalmente, el mendigo cambió su desgarrado cobertor por la frazada y Sanatana volvió con el Señor. “¿Dónde está tu valiosa frazada?”, preguntó inmediatamente el Señor. Sanatana le informó sobre el canje y el Señor estuvo encantado con esto y le agradeció. “Tú eres suficientemente inteligente y ahora has agotado toda tu atracción por la riqueza material”. En otras palabras, el Señor acepta a una persona en el servicio devocional únicamente cuando esta se encuentra completamente libre de toda posesión material. Entonces el Señor le dijo a Sanatana: “No sería bien visto que, siendo tú un mendicante, pidieras limosna de puerta en puerta con una frazada tan valiosa sobre tu cuerpo; sería contradictorio y la gente lo vería como algo detestable”. “Todo lo que hago para liberarme del apego material es sólo por Tu misericordia”, respondió Sanatana. El Señor se sintió muy complacido con él y ambos conversaron acerca del avance espiritual. Antes del encuentro entre el Señor Caitanya y Sanatana Gosvami, el Señor se entrevistó con un devoto casado llamado Ramananda Raya. En ese encuentro —el cual se comenta en un capítulo posterior— el Señor Caitanya le formuló preguntas a Ramananda Raya y éste le contestó como si fuese el maestro del Señor. No obstante, en este caso, Sanatana le planteó preguntas al Señor y el Señor Mismo se las contestó. Las instrucciones y enseñanzas del Señor Caitanya son muy importantes para la gente en general. Él enseña el proceso del servicio devocional, el cual es la ocupación constitucional de toda entidad viviente, ya que el deber de cada ser humano es avanzar en la ciencia espiritual. Muchos temas fueron discutidos extensamente en las conversaciones entre el Señor Caitanya y Sanatana Gosvami. Debido a la misericordia del Señor Caitanya, Sanatana fue capaz de formular ante Él importantes preguntas, y las mismas fueron contestadas apropiadamente. De la entrevista de Sanatana Gosvami y el Señor Caitanya aprendemos que, a fin de comprender los temas espirituales, uno debe acercarse a un maestro espiritual como el Señor Caitanya Mahaprabhu y hacerle preguntas en forma sumisa. En El Bhagavad-gita (4.34) también se confirma que uno debe acercarse a una persona autorrealizada y aprender de él la ciencia de la vida espiritual.
Capítulo TRES Capítulo TRES Las enseñanzas a Sanatana Gosvami A partir de las instrucciones del Señor Caitanya a Sanatana Gosvami, podemos comprender la ciencia de Dios en relación a Su forma trascendental, Sus opulencias y Su servicio devocional tal como es. En efecto, todo está siendo explicado por el propio Señor a Sanatana Gosvami. En ese encuentro, Sanatana cayó a los pies del Señor y, con gran humildad, preguntó acerca de su propia y verdadera identidad. “He nacido en una familia de clase baja”, dijo Sanatana. “Las personas con quienes me asocio son todas abominables y yo estoy caído, y soy el más vil de la humanidad. Estaba sufriendo en el oscuro pozo del disfrute material sin conocer la verdadera meta de mi vida. En verdad, ni siquiera sé lo que es benéfico para mí. Aunque soy lo que en el mundo se conoce como un gran erudito, de hecho es tanta mi tontería que incluso yo mismo me creo un erudito. Tú me has aceptado como Tu sirviente y me has salvado del enredo de la vida material. Por favor, dime ahora cuál es mi deber en este estado liberado”. Por esta súplica podemos comprender que la liberación no constituye la palabra final en cuanto a la perfección. Tiene que haber actividades en la liberación. Sanatana dice claramente: “Tú me has salvado de la existencia material. Ahora, después de la liberación, ¿cuál es mi deber?”. Sanatana inquirió aún más: “¿quién soy? ¿Por qué están las tres miserias siempre causándome problemas? Y, finalmente, dime, ¿cómo puedo liberarme de este enredo material? Yo no sé cómo inquirir de Ti acerca del avance en la vida espiritual, pero te suplico que, bondadosa y misericordiosamente, me permitas conocer todo lo que para mí es necesario saber”. Éste es el proceso para aceptar a un maestro espiritual. Uno debe acercarse a un maestro espiritual, someterse humildemente a él y entonces indagar acerca del proceso espiritual de uno. El Señor estaba complacido con el comportamiento sumiso de Sanatana, y contestó: “Tú ya has recibido la bendición del Señor Krishna; por consiguiente, lo sabes todo y estás libre de todas las miserias de la existencia material”. El Señor señaló posteriormente que, debido a que Sanatana estaba en conciencia de Krishna, naturalmente, por la gracia del Señor, ya estaba versado en todo. “Debido a que eres un devoto humilde”, prosiguió el Señor, “Me pides que te confirme lo que ya sabes. Esto está muy bien”. Éstas son las características de un verdadero devoto. En El Narada-bhakti-sutra se afirma que quien es muy serio respecto al desarrollo de conciencia de Krishna, por la gracia del Señor, satisface muy pronto su deseo de comprender a Krishna. “Tú eres una persona idónea para proteger el servicio devocional al Señor”, prosiguió Caitanya Mahaprabhu. “Por lo tanto, es Mi deber instruirte en la ciencia de Dios, y te explicaré todo paso a paso”. Es el deber de un discípulo acercarse a un maestro espiritual para inquirir respecto a su posición constitucional. De acuerdo con ese proceso espiritual, ya Sanatana había preguntado: “¿Qué soy? y, ¿por qué estoy sufriendo a causa de las tres miserias materiales?”. A las tres miserias se les llama adhyatmika, adhibhautika y adhidaivika. La palabra adhyatmika se refiere a aquellas miserias causadas por la mente y el cuerpo. A veces la entidad viviente sufre corporalmente, y otras veces se encuentra afligida mentalmente. Ambas son miserias adhyatmika. Nosotros experimentamos estas miserias incluso en el vientre de nuestra madre. Como bien lo sabemos, hay muchos tipos de miserias que, debido a la fragilidad del cuerpo humano, nos causan dolor. A las miserias que nos infligen otras entidades vivientes se les llama adhibhautika. Estas entidades vivientes no necesitan ni siquiera ser grandes, porque hay muchas —como los insectos— que pueden causarnos miserias incluso mientras dormimos. Existen muchas entidades vivientes insignificantes, como las cucarachas, que a veces nos causan dolor, y existen otras que han nacido en diferentes tipos de planetas y también nos ocasionan miserias. En lo que se refiere a las miserias adhidaivika, éstas constituyen los desastres naturales que originan los semidioses de los planetas superiores. Por ejemplo, a veces sufrimos debido al frío severo, calor excesivo, rayos, terremotos, tornados, sequías y muchos otros desastres naturales. En cualquier caso, siempre estamos sufriendo, ya sea por una o por la combinación de estas tres clases de miserias. Por consiguiente, la pregunta de Sanatana era inteligente. “¿Cuál es la posición de las entidades vivientes?”, preguntó él. “¿Por qué siempre están sometidas a estas tres clases de miserias?”. Sanatana ha admitido su debilidad. Aunque las personas en general lo conocían como un hombre muy erudito, y efectivamente, él era altamente erudito y docto en sánscrito, y aunque él aceptó esta designación, realmente no sabía cuál era su posición constitucional verdadera ni exactamente por qué se encontraba sujeto a las tres miserias. El acercarse a un maestro espiritual no es solamente una moda, sino una necesidad real para aquel que está seriamente consciente de las miserias materiales y desea liberarse de ellas. Es el deber de tal persona acercarse a un maestro espiritual. Al respecto, debemos notar circunstancias similares en El Bhagavad-gita. Cuando Arjuna estaba perplejo por tantos problemas que involucraba el luchar o no, aceptó al Señor Krishna como su maestro espiritual. Ése también fue un caso en que el maestro espiritual supremo instruía a Arjuna sobre la posición constitucional de la entidad viviente. En El Bhagavad-gita se nos informa que la naturaleza constitucional de la entidad individual es ser alma espiritual, y no materia. Como alma espiritual, es parte integral del alma suprema, la Verdad Absoluta, la Personalidad de Dios. También aprendemos que rendirse es el deber del alma espiritual, porque únicamente entonces puede ser feliz. La instrucción final de El Bhagavad-gita es que el alma espiritual se entregue completamente al alma suprema, Krishna, y de esta manera alcance la felicidad. También aquí, el Señor Caitanya, respondiendo a las preguntas de Sanatana, repite la misma verdad. No obstante, existe una diferencia: aquí el Señor Caitanya no da la información sobre el alma espiritual que ya está descrita en El Bhagavad-gita; más bien, Él comienza desde el punto en donde Krishna finaliza Su instrucción. Es aceptado por grandes devotos que el Señor Caitanya es el propio Krishna, y por lo tanto, inicia Su instrucción a Sanatana desde el punto donde concluyó Sus instrucciones a Arjuna en El Bhagavad-gita. “Tu posición constitucional es que eres un alma viviente pura”, le dijo el Señor a Sanatana. “No debes identificar a este cuerpo como tu verdadero yo. Tu verdadera identidad no es tu mente, ni tu inteligencia, ni tu ego falso. Tu identidad es ser sirviente eterno del Supremo Señor Krishna. Tu posición es que eres trascendental. La energía superior de Krishna es espiritual por constitución, y la energía externa inferior es material. Siendo que te encuentras entre la energía material y la energía espiritual, tu posición es marginal. Perteneciendo a la potencia marginal de Krishna, eres simultáneamente igual a Krishna y diferente de Él”. Esta igualdad y diferencia simultánea siempre existe en la relación entre las entidades vivientes y el Señor Supremo. A partir de la posición marginal de las entidades vivientes, puede ser entendido este concepto de “simultáneamente igual y diferente”. La entidad viviente es exactamente como una partícula molecular de la luz solar, mientras que a Krishna se le puede comparar con el mismo deslumbrante y brillante Sol. El Señor Caitanya comparó a las entidades vivientes con las deslumbrantes chispas de un fuego y al Señor Supremo con el deslumbrante fuego del Sol. A este respecto, el Señor cita un verso de El Visnu Purana (1.22.52): eka-desa-sthitasyagner
jyotsna vistarini yatha
parasya brahmanah saktis
tathedam akhilam jagat
“Todo lo que se manifiesta dentro de este mundo cósmico no es sino la energía del Señor Supremo. Tal como el fuego emanando de un lugar difunde su luminosidad y calor alrededor, así el Señor, aunque situado en un lugar en el mundo espiritual, manifiesta Sus diferentes energías por doquier. En realidad, toda la creación cósmica se encuentra compuesta de diferentes manifestaciones de Su energía”. La energía del Señor Supremo es trascendental y espiritual, y las entidades vivientes son partes integrales de esa energía. No obstante, existe otra energía, llamada energía material, la cual se encuentra cubierta por la nube de la ignorancia. Esta energía, constituida por la naturaleza material, se divide en modalidades, o gunas (bondad, pasión e ignorancia). El Señor Caitanya citó El Visnu Purana (1.3.2) con el propósito de explicar que todas las inconcebibles energías residen en la Personalidad Suprema del Señor, y que toda la manifestación cósmica actúa debido a Su inconcebible energía. El Señor también dijo que las entidades vivientes son conocidas como ksetrajña, o sea “conocedoras del campo de actividades”. En el Capítulo Trece de El Bhagavad-gita, al cuerpo se le describe como el campo de actividades, y a la entidad viviente como ksetrajña, el conocedor de ese campo. Aunque la entidad viviente es constitucionalmente conocedora de la energía espiritual, o tiene la potencia para comprenderla, ahora está cubierta por la energía material y, en consecuencia, identifica al cuerpo con el yo. A esta falsa identificación se le llama “ego falso”. Alucinada por este ego falso, la confundida entidad viviente cambia sus diferentes cuerpos y sufre de diversos tipos de miserias dentro de la existencia material. El conocimiento de la verdadera identidad es poseído en diferentes grados por las diferentes clases de entidades vivientes. En otras palabras, debe entenderse que la entidad viviente es parte integral de la energía espiritual del Señor Supremo. Debido a que la energía material es inferior, el hombre tiene la habilidad de desembarazarse de esta energía material y valerse de la energía espiritual. Se afirma en El Bhagavad-gita que la energía superior se encuentra cubierta por la energía inferior. Debido a esta cobertura, la entidad viviente está sujeta a las miserias del mundo material y, en proporción a los diferentes grados de pasión e ignorancia, sufre de las miserias materiales. Aquellos que han logrado alguna iluminación sufren menos, pero la mayoría de los seres se encuentran sujetos a las miserias materiales debido a que están cubiertos por la energía material. Caitanya Mahaprabhu también citó el Séptimo Capítulo de El Bhagavad-gita, en el que se afirma que la tierra, el agua, el fuego, el aire, el éter, la mente, la inteligencia y el ego, combinados todos juntos, forman la energía inferior del Señor Supremo. Sin embargo, la energía superior constituye la identidad verdadera del ser viviente, y es debido a esa energía que en el mundo material todo funciona. La manifestación cósmica, la cual está hecha de elementos materiales, no tiene ningún poder para actuar a menos que sea activada por la energía superior, la entidad viviente. Efectivamente, puede decirse que la vida condicionada de la entidad viviente se debe al olvido de su relación con el Señor Supremo en la energía superior. Cuando esta relación se olvida, el resultado es la vida condicionada. Únicamente cuando el ser humano revive su verdadera identidad —como sirviente eterno del Señor—, llega a liberarse.
Capítulo CUATRO Capítulo CUATRO El hombre sabio Debido a que nadie puede trazar la historia del enredo de la entidad viviente en la energía material, el Señor dice que éste no tiene principio. El que no tenga principio significa que la vida condicionada existe desde antes de la creación y simplemente se manifiesta durante y después de ésta. Debido al olvido de su naturaleza, la entidad viviente, aunque es espíritu, sufre toda clase de miserias en la existencia material. Debe entenderse que también existen entidades vivientes que no se encuentran enredadas en esta energía material, sino que están situadas en el mundo espiritual. Ellas son llamadas almas liberadas, y siempre están ocupadas en la conciencia de Krishna, el servicio devocional. Las actividades de aquellos que están condicionados por la naturaleza material son tomadas en cuenta, y en su siguiente vida, de acuerdo a estas actividades, les son ofrecidos diferentes tipos de cuerpos materiales. En el mundo material, el alma condicionada está sujeta a diversas recompensas y castigos. Cuando se le recompensa por sus actividades correctas, es elevada a los planetas superiores, donde se convierte en uno de los muchos semidioses, y cuando es castigada por sus actividades abominables, se le lanza a los planetas infernales, en donde sufre las miserias de la existencia material más agudamente. Caitanya Mahaprabhu da un ejemplo muy preciso de este castigo: antiguamente, un rey solía castigar a un criminal sumergiéndolo en un río, sacándolo para que respirara y sumergiéndolo de nuevo en el agua. La naturaleza material castiga y recompensa a la entidad individual exactamente de la misma manera. Cuando es castigada, se le sumerge dentro del agua de las miserias materiales, y cuando es recompensada, se le saca por algún tiempo. La elevación a los planetas superiores o a un nivel de vida superior nunca es permanente; de nuevo tiene que descender para ser sumergida en el agua. Todo esto está ocurriendo constantemente dentro de esta existencia material; a veces uno es elevado a los sistemas planetarios superiores, y algunas otras se le arroja a la condición infernal de la vida material. Al respecto, Caitanya Mahaprabhu recita un verso de El Srimad-Bhagavatam (11.2.37), tomado de las instrucciones de Narada Muni a Vasudeva, el padre de Krishna: bhayam dvitiyabhinivesatah syad isad apetasya viparyayo ’smrtih tan-mayayato budha abhajet tam bhaktyaikayesam guru-devatatma En esta cita de los nueve sabios que se encontraban instruyendo a Maharaja Nimi, maya es definida como “el olvido de nuestra relación con Krishna”. Efectivamente, maya significa “lo que no es”, lo que no tiene existencia. Por consiguiente, es falso pensar que la entidad viviente no tiene ninguna relación con el Señor Supremo. Puede que ella no crea en la existencia de Dios, o puede que piense que no tiene ninguna relación con Dios, pero todo esto es “ilusión” o maya. Debido a que el hombre se encuentra absorto en esta falsa concepción de la vida, siempre se siente temeroso y lleno de ansiedades. En otras palabras, un concepto ateo de la vida es maya. Quien es realmente erudito en la literatura védica, se entrega al Señor Supremo con gran devoción y lo acepta como la meta suprema. Cuando una entidad viviente olvida la naturaleza constitucional de su relación con Dios, de inmediato es confundida por la energía externa. Esto constituye la causa de su ego falso, su falsa identificación del cuerpo con el yo. En verdad, toda su concepción del universo material surge de esta falsa identificación con su cuerpo, ya que se apega a éste y a sus subproductos. Para escapar de este enredo, únicamente tiene que ejecutar su deber y entregarse al Señor Supremo con inteligencia, devoción y una actitud sincera hacia la conciencia de Krishna. El alma condicionada se cree falsamente feliz en el mundo material, pero si se ve favorecida por las instrucciones de un devoto inmaculado, abandona su deseo por el disfrute material y se ilumina en la conciencia de Krishna. Tan pronto como uno entra en la conciencia de Krishna, su deseo por el disfrute material se desvanece de inmediato y gradualmente se libera de todo el enredo material. No hay posibilidad de oscuridad donde hay luz, y la conciencia de Krishna es la luz que disipa la oscuridad del disfrute material de los sentidos. Una persona consciente de Krishna nunca se encuentra bajo el falso concepto de que es una con Dios. Sabiendo que no sería feliz trabajando para sí misma, dedica todas sus energías al servicio del Señor Supremo, y con ello logra liberarse de las garras de la energía material ilusoria. En relación a esto, Caitanya Mahaprabhu cita el siguiente verso de El Bhagavad-gita (7.14): daivi hy esa gunamayi mama maya duratyaya mam eva ye prapadyante mayam etam taranti te “Esta energía divina Mía, integrada por las tres modalidades de la naturaleza material, es muy difícil de superar. Pero aquellos que se han entregado a Mí, pueden atravesarla fácilmente”. Caitanya Mahaprabhu continuó enseñando que, en todo momento, el alma condicionada que se dedica a alguna actividad fruitiva olvida su verdadera identidad. Algunas veces, cuando se encuentra fatigada, cuando está cansada de las actividades materiales, quiere la liberación y anhela unirse con el Señor Supremo; pero en otras ocasiones piensa que será feliz por trabajar arduamente para complacer sus sentidos. En cualquier caso, está cubierta por la energía material. Para la iluminación de esas almas condicionadas confundidas, el Señor Supremo ha presentado voluminosas obras literarias védicas tales como los Vedas, los Puranas y El Vedanta-sutra. Todas estas obras tienen el propósito de guiar al ser humano de vuelta a Dios. Caitanya Mahaprabhu ha dado aún más instrucciones explicando que cuando un alma condicionada es aceptada por la misericordia del maestro espiritual y es guiada por la Superalma y las diversas Escrituras védicas, se ilumina y progresa en la realización espiritual. El Señor Krishna ha presentado todas estas obras literarias védicas debido a que siempre es misericordioso con Sus devotos, y mediante estas obras uno puede comprender su relación con Él y actuar en base a esa relación. De esta manera, uno es recompensado con la meta última de la vida. En realidad, toda entidad viviente está destinada a alcanzar al Señor Supremo. Verdaderamente, es posible para todos comprender su relación con el Supremo. A la ejecución de los deberes para alcanzar la perfección se le conoce como servicio devocional, y, en su estado perfecto, ese servicio devocional se convierte en amor por Dios, que es la verdadera meta de la vida para todo ser viviente. En verdad, la entidad viviente no está destinada a alcanzar éxito en los rituales religiosos, el desarrollo económico o el disfrute de los sentidos. La entidad viviente ni siquiera debe desear el éxito en la liberación, qué decir del éxito en la religión, el aspecto económico y el disfrute de los sentidos. El verdadero deseo de uno debe ser el logro de la etapa de servicio trascendental amoroso al Señor. Las características todo atractivas del Señor Krishna le ayudan a uno a alcanzar este servicio trascendental, y es mediante dicho servicio en conciencia de Krishna que se puede comprender la relación entre Krishna y uno mismo. Respecto a la búsqueda de la meta última de la vida por el hombre, Caitanya Mahaprabhu relata una historia que se encuentra en el comentario de Madhva al Quinto Canto de El Srimad-Bhagavatam (Madhva-bhasya, 5.5.10-13). Esta historia relata las instrucciones del astrólogo Sarvajña a un hombre pobre que fue a verlo para que le dijera su futuro. Cuando Sarvajña vio el horóscopo del hombre, de inmediato se asombró de que fuera tan pobre y le dijo: “¿Por qué eres tan infeliz? Por tu horóscopo puedo ver que tienes un tesoro escondido que te dejó tu padre. No obstante, el horóscopo indica que tu padre no pudo revelarte esto debido a que murió en un lugar distante, pero ahora puedes buscar ese tesoro y ser feliz”. Esta narración se citó debido a que la entidad viviente sufre a causa de su ignorancia del tesoro escondido de su Padre Supremo, Krishna. Ese tesoro es el amor por Dios, y en cada Escritura védica al alma condicionada se le aconseja encontrarlo. Como se afirma en El Bhagavad-gita, aunque el alma condicionada es hija de la personalidad más rica —la Personalidad de Dios— no se da cuenta. Por lo tanto, las obras literarias védicas le son dadas para ayudarla a encontrar a su padre y su propiedad paterna. El astrólogo Sarvajña aconsejó aún más al hombre pobre: “No caves del lado sur de tu casa para encontrar el tesoro, porque si lo haces así, serás atacado por una avispa ponzoñosa y te frustrarás. La búsqueda debe conducirse por el lado oriental, en donde hay verdadera luz, a la cual se le llama servicio devocional, o conciencia de Krishna. Del lado sur se encuentran los rituales védicos, del lado occidental está la especulación mental y del lado norte se encuentra el yoga meditativo”. El consejo de Sarvajña debe ser tomado en cuenta cuidadosamente por todos. Si uno busca la meta última de la vida mediante el proceso ritualista, con seguridad se frustrará. Dicho proceso comprende la ejecución de rituales bajo la guía de un sacerdote que cobrará dinero a cambio de su servicio. Puede que un hombre crea que será feliz con la ejecución de tales rituales, pero en realidad, si obtiene algún resultado de ellos, será únicamente temporal. Su aflicción material continuará. Así que siguiendo el proceso ritualista nunca será verdaderamente feliz. Por el contrario, simplemente aumentará sus tormentos materiales más y más. Lo mismo puede decirse del cavar en el lado norte, o sea buscar el tesoro a través del proceso del yoga meditativo. Mediante este proceso, una persona cree que se ha unido con el Señor Supremo, mas este fundirse con el Supremo es como el ser tragado por una gran serpiente. Algunas veces una serpiente grande se traga a una pequeña, y el fusionarse dentro de la existencia espiritual del Supremo es algo análogo. Mientras la serpiente pequeña busca la perfección, es tragada. Obviamente ahí no hay ninguna solución. Por el lado occidental también hay un obstáculo en la forma de un yaksa, un espíritu maligno que protege el tesoro. La idea es que el tesoro escondido nunca podrá encontrarlo aquel que pide el favor de un yaksa con el objeto de obtenerlo. El resultado es que uno simplemente será matado. Este yaksa es la mente especulativa, y en este caso el proceso especulativo de autorrealización, o sea el proceso jñana, es también suicida. La única posibilidad, entonces, es buscar ese tesoro escondido por el lado oriental mediante el proceso del servicio devocional con plena conciencia de Krishna. En efecto, este proceso del servicio devocional constituye el perpetuo tesoro escondido, y cuando uno lo obtiene se vuelve perpetuamente rico. Aquel que es pobre en servicio devocional a Krishna siempre necesita de ganancias materiales. A veces sufre por los ataques de criaturas ponzoñosas, y otras es frustrado; algunas veces sigue la filosofía del monismo y con ello pierde su identidad, y a veces se lo traga una gran serpiente. Es únicamente por abandonar todo esto y fijarse en la conciencia de Krishna, el servicio devocional al Señor, que puede en realidad lograrse la perfección de la vida.
Capítulo CINCO Capítulo CINCO Cómo aproximarse a Dios En realidad toda la literatura védica dirige al ser humano hacia la etapa perfecta de la devoción. Los senderos de las actividades fruitivas, el conocimiento especulativo y la meditación no conducen a la etapa de la perfección, pero mediante el proceso del servicio devocional, el Señor se vuelve accesible. Por lo tanto, toda la literatura védica recomienda que uno acepte este proceso. A este respecto, Caitanya Mahaprabhu citó de las instrucciones del Señor a Uddhava en El Srimad-Bhagavatam (11.14.20): na sadhayati mam yogo na sankhyam dharma uddhava na svadhyayas tapas tyago yatha bhaktir mamorjita “Mi querido Uddhava, ni la especulación filosófica, ni el yoga meditativo, ni las penitencias pueden darme el placer que derivo del servicio devocional que practican las entidades vivientes”. Krishna es querido solamente por los devotos, y únicamente se le puede alcanzar mediante el servicio devocional. Si una persona de baja clase es un devoto, se libera automáticamente de toda contaminación. El servicio devocional constituye el único sendero mediante el cual uno puede alcanzar a la Persona Suprema. Ésta es la única perfección aceptada por toda la literatura védica. Exactamente como un hombre pobre se alegra al recibir un tesoro, cuando uno alcanza el servicio devocional, sus aflicciones materiales se desvanecen automáticamente. A medida que se avanza en el servicio devocional se obtiene el amor por Dios, y a medida que se avanza en este amor uno se libera de la atadura material. No obstante, no debe pensarse que la desaparición de la pobreza y la liberación de la atadura constituyen el resultado final del amor por Krishna. Es en el deleite de la reciprocidad de servicio amoroso que existe el amor por Krishna. En todas las obras literarias védicas encontramos que el logro de esta relación amorosa entre el Señor Supremo y las entidades vivientes constituye el propósito del servicio devocional. Nuestra verdadera ocupación es el servicio devocional, y nuestra meta última es el amor por Dios. En toda la literatura védica puede encontrarse que Krishna es la esencia última, porque a través del conocimiento de Krishna todos los problemas de la vida se resuelven. Caitanya Mahaprabhu señaló que (de acuerdo a El Padma Purana), aunque existen diferentes Escrituras para la adoración de diferentes clases de semidioses, tales instrucciones únicamente confunden a la gente haciéndole pensar que los semidioses son supremos. Sin embargo, si se escudriñan y estudian cuidadosamente los Puranas, se encontrará que Krishna, la Suprema Personalidad de Dios, constituye el único objeto de adoración. Por ejemplo, en El Markandeya Purana se menciona la adoración de Devi, o la adoración de la diosa Durga o Kali, pero en el mismo candika también se dice que todos los semidioses —incluyendo la forma de Durga o Kali— no son sino diferentes energías del Supremo Visnu. Así pues, el estudio de los Puranas revela que Visnu, la Suprema Personalidad de Dios, es el único objeto de adoración. La conclusión es que, directa e indirectamente, todos los tipos de adoración se dirigen más o menos a la Suprema Personalidad de Dios, Krishna. En El Bhagavad-gita se confirma que aquel que adora a los semidioses está en realidad adorando únicamente a Krishna, ya que los semidioses no son sino diferentes partes del cuerpo de Visnu o Krishna. En El Bhagavad-gita (7.20-23, 9.23), también se establece que tal adoración a los semidioses es irregular. También El Srimad-Bhagavatam confirma esta irregularidad formulando la pregunta: “¿Cuál es el sentido de la adoración de diferentes clases de semidioses?”. En la literatura védica existen diversas divisiones de actividades rituales. Una es karma-kanda, o actividades puramente ritualistas, y otra es jñana-kanda, o especulación sobre la Suprema Verdad Absoluta. ¿Cuál es entonces el propósito de las secciones ritualistas de los diferentes mantras o himnos que indican la adoración de diversos semidioses? y ¿cuál es el propósito de la especulación filosófica sobre el tema de la Verdad Absoluta? El Srimad-Bhagavatam responde que, en realidad, todos estos métodos que se definen en los Vedas indican la adoración del Supremo Señor Visnu. En otras palabras, todos ellos son formas indirectas de adoración a la Suprema Personalidad de Dios. Los sacrificios contenidos en las porciones ritualistas de estas obras literarias tienen como propósito la satisfacción del Supremo Señor Visnu. En efecto, debido a que yajña, el sacrificio, está específicamente destinado para satisfacer a Visnu, otro nombre de Visnu es Yajñesvara, o el Señor de los sacrificios. Siendo que los neófitos no se encuentran en el mismo nivel trascendental, se les aconseja la adoración de diferentes clases de semidioses de acuerdo a su situación en las diferentes modalidades de la naturaleza material. La idea es que tales neófitos puedan elevarse gradualmente al plano trascendental y dedicarse al servicio de Visnu, la Suprema Personalidad de Dios. Por ejemplo, los Puranas aconsejan a algunos neófitos apegados a comer carne, que sólo la coman después de haberla ofrecido a la deidad de Kali. Las secciones filosóficas de los himnos védicos tienen el propósito de capacitarlo a uno para diferenciar al Señor Supremo de maya. Después de comprender la posición de maya, uno puede acercarse al Señor Supremo en una actitud de servicio devocional puro. Éste es el verdadero propósito de la especulación filosófica, y esto se confirma en El Bhagavad-gita (7.19): bahunam janmanam ante jñanavan mam prapadyate vasudevah sarvam iti sa mahatma sudurlabhah “Después de muchos nacimientos y muertes, aquel que verdaderamente tiene conocimiento se entrega a Mí, sabiendo que Yo soy la causa de todas las causas y de todo lo que existe. Un alma así de grande es muy difícil de encontrar”. Por lo tanto, puede verse que todos los rituales védicos y las diferentes clases de adoración y especulación filosófica tienen como propósito final llegar a Krishna. Caitanya Mahaprabhu habló entonces a Sanatana Gosvami acerca de las múltiples formas de Krishna y Su ilimitada opulencia. También describió la naturaleza de las manifestaciones espiritual y material y de la entidad viviente. Él además le informó a Sanatana Gosvami que los planetas en el cielo espiritual, conocidos como Vaikunthas, y los universos de la manifestación material son realmente diferentes tipos de manifestaciones, ya que ellos son manifestaciones creadas por dos clases diferentes de energías —la material y la espiritual. En lo que a Krishna se refiere, Él se encuentra directamente situado en Su energía espiritual, o específicamente en Su potencia interna. Para ayudarnos a comprender la diferencia entre las energías material y espiritual, existe un claro análisis de ambas en el Segundo Canto de El Srimad-Bhagavatam. Sridhara Svami también proporciona un claro estudio analítico en su comentario sobre el primer verso del Décimo Canto de esta obra. El Señor Caitanya aceptó a Sridhara Svami como un comentarista autorizado de El Srimad-Bhagavatam, y Caitanya Mahaprabhu citó sus escritos y explicó que en el Décimo Canto de El Srimad-Bhagavatam se describen la vida y las actividades de Krishna, porque Krishna constituye el refugio de todas las manifestaciones. Sabiendo esto, Sridhara Svami adoró y ofreció sus reverencias a Krishna como el refugio de todo. En este mundo existen dos principios operantes: uno es el origen o refugio de todo, y el otro se deriva de este principio original. La Verdad Suprema constituye el refugio de todas las manifestaciones y se le llama asraya. Todos los demás principios, los cuales permanecen bajo el control del asraya-tattva, la Verdad Absoluta, son llamados asrita, o corolarios y reacciones subordinadas. El propósito de la manifestación material es darle al alma condicionada una oportunidad de alcanzar la liberación y volver al asraya-tattva, la Verdad Absoluta. Debido a que todo en la manifestación cósmica depende del asraya-tattva —la manifestación creativa, o manifestación Visnu— los diversos semidioses, las manifestaciones de energía, las entidades vivientes y todos los elementos materiales, dependen de Krishna, porque Krishna es la Verdad Suprema. Así pues, El Srimad-Bhagavatam indica que todo es protegido por Krishna directa e indirectamente. Consecuentemente, el conocimiento perfecto sólo puede obtenerse mediante un estudio analítico de Krishna, como está confirmado en El Bhagavad-gita. Posteriormente, el Señor Caitanya describió las diferentes características de Krishna y le pidió a Sanatana Gosvami que escuchara atentamente. Luego le informó que Krishna, el hijo de Nanda Maharaja, es la Suprema Verdad Absoluta, la causa de todas las causas y el origen de todas las emanaciones y encarnaciones. Sin embargo, en Vraja o Goloka Vrndavana, Él es exactamente como un muchacho, y es el hijo de Nanda Maharaja. Su forma, no obstante, es eterna, llena de bienaventuranza y conocimiento absoluto. Él es tanto el refugio como el propietario de todo. Caitanya Mahaprabhu presentó también evidencia de El Brahma-samhita (5.1), respecto a los atributos trascendentales del cuerpo del Señor Krishna: isvarah paramah krsnah sac-cid-ananda-vigrahah anadir adir govindah sarva-karana-karanam “Krishna, quien es conocido como Govinda, es el Dios Supremo. Él posee un cuerpo eterno, bienaventurado y espiritual. Él es el origen de todo. Él no tiene ningún otro origen y Él es la causa primordial de todas las causas”. De esta manera, Caitanya Mahaprabhu dio evidencia de que Krishna es la Personalidad Original de Dios, colmado de seis opulencias, y Su morada, conocida como Goloka Vrndavana, es el sistema planetario más elevado en el cielo espiritual. Además de eso, el Señor Caitanya también citó un verso de El Srimad-Bhagavatam (1.3.28): ete camsa-kalah pumsah krsnas tu bhagavan svayam indrari-vyakulam lokam mrdayanti yuge yuge Todas las encarnaciones son, o expansiones directas de Krishna o indirectamente expansiones de las expansiones de Krishna. No obstante, el nombre de Krishna indica a la Personalidad Original de Dios. Él es quien aparece sobre esta Tierra, en este universo o en cualquier otro universo, cuando existe alguna perturbación creada por los demonios, quienes siempre están tratando de perturbar la administración de los semidioses. Existen tres diferentes procesos mediante los cuales se puede comprender a Krishna: el proceso empírico de especulación filosófica, el proceso de meditación de acuerdo al sistema de yoga místico y el proceso de conciencia de Krishna, o servicio devocional. Mediante el método de especulación filosófica se comprende el aspecto del Brahman impersonal de Krishna. Por el proceso de meditación o yoga místico se comprende el aspecto de la Superalma, la expansión omnipenetrante de Krishna. Y mediante el servicio devocional con plena conciencia de Krishna se realiza a la Personalidad Original de Dios. El Señor Caitanya también cita este verso de El Srimad-Bhagavatam (1.2.11): vadanti tat tattva-vidas tattvam yaj jñanam advayam brahmeti paramatmeti bhagavan iti sabdyate “Aquellos que son conocedores de la Verdad Absoluta, la describen en tres aspectos: el Brahman impersonal, la Superalma omnipenetrante localizada, y la Suprema Personalidad de Dios, Krishna”. En otras palabras, el Brahman, la manifestación impersonal, Paramatma —la manifestación localizada—, y Bhagavan, la Suprema Personalidad de Dios, son uno y lo mismo. No obstante, de acuerdo al proceso que se adopte, se le comprende como Brahman, Paramatma o Bhagavan. Al realizar el Brahman impersonal, uno simplemente comprende la refulgencia que emana del cuerpo trascendental de Krishna. Esta refulgencia se compara a la luz del Sol. Existe el dios del Sol, el propio Sol, y su resplandor, el cual constituye la brillante refulgencia de ese dios original del Sol. Similarmente, la refulgencia espiritual (brahmajyoti), el Brahman impersonal, no es sino la refulgencia personal de Krishna. Para sustentar este análisis, el Señor Caitanya cita un importante verso de El Brahma-samhita (5.40), en el cual el Señor Brahma dice: yasya prabha prabhavato jagadanda-koti- kotisv asesa-vasudhadi-vibhuti-bhinnam tad-brahma niskalam anantam asesa-bhutam govindam adi-purusam tam aham bhajami “Yo adoro a la Suprema Personalidad de Dios. Mediante Su refulgencia personal se manifiesta el ilimitado brahmajyoti. En ese brahmajyoti existen innumerables universos y cada uno está lleno de innumerables planetas”. El Señor Caitanya señaló además que el Paramatma —el aspecto omnipenetrante situado dentro del cuerpo de todos— no es sino una manifestación parcial o expansión de Krishna, mas debido a que Krishna es el alma de todas las almas, se le llama Paramatma, el Yo Supremo. A este respecto, Caitanya citó otro verso de El Srimad-Bhagavatam concerniente a las conversaciones entre Maharaja Pariksit y Sukadeva Gosvami. Mientras escuchaba los pasatiempos trascendentales de Krishna en Vrndavana, Maharaja Pariksit inquirió de su maestro espiritual, Sukadeva Gosvami, el por qué los habitantes de Vrndavana se encontraban tan apegados a Krishna. Ante esta pregunta, Sukadeva Gosvami respondió: krsnam enam avehi tvam atmanam akhilatmanam jagad dhitaya so ’py atra dehivabhati mayaya “A Krishna se le debe conocer como el alma de todas las almas, ya que es el alma de todas las almas individuales y también el alma del Paramatma localizado. En Vrndavana, Él actúa exactamente como un ser humano para atraer a la gente y mostrarle que Él no es amorfo” (Bhag. 10.14.55). El Señor Supremo es un individuo como los demás seres vivientes, pero es diferente en que Él es el Supremo y todos los demás seres vivientes son Sus subordinados. Ellos también pueden disfrutar, en Su asociación, de bienaventuranza espiritual, vida eterna y conocimiento pleno. El Señor Caitanya cita un verso de El Bhagavad-gita en el cual Krishna, revelando a Arjuna Sus diferentes opulencias, señala que Él Mismo entra en este universo mediante una de Sus porciones plenarias, Garbhodakasayi Visnu, y en cada universo entra como el Ksirodakasayi Visnu, expandiéndose posteriormente como la Superalma en el corazón de todos. El propio Señor Krishna indica que si alguien quiere comprender a la perfección la Verdad Absoluta Suprema, tiene que adoptar el proceso del servicio devocional con plena conciencia de Krishna, sólo entonces le será posible comprender la última palabra acerca de la Verdad Absoluta.
Capítulo SEIS Capítulo SEIS Sus formas son una y la misma Mediante el servicio devocional puede comprenderse, primero que todo, que Krishna se manifiesta como svayam-rupa, Su forma personal; después como tadekatma-rupa, y posteriormente como avesa-rupa. Es en estos tres aspectos que se manifiesta en Su forma trascendental. Una persona que no puede comprender a Krishna en Sus otros aspectos, puede hacerlo mediante Su forma svayam-rupa. En otras palabras, la forma mediante la cual puede comprenderse directamente a Krishna se llama svayam-rupa, o sea Su forma personal. La tadekatma-rupa es aquella forma que se asemeja a la svayam-rupa, pero existen algunas diferencias en las características corporales. La tadekatma-rupa se divide en dos manifestaciones —la expansión personal (svamsa) y la expansión de pasatiempos (vilasa). En lo que a la avesa-rupa se refiere, cuando Krishna faculta a alguna entidad viviente adecuada para representarlo, a esa entidad viviente se le llama avesa-rupa o saktyavesa-avatara. La forma personal de Krishna puede dividirse en dos: svayam-rupa y svayam-prakasa. En lo que se refiere a Su svayam-rupa (o forma de pasatiempos), es en esta forma que Él siempre permanece en Vrndavana con todos sus habitantes. Esta forma personal (svayam-rupa) puede dividirse aún más en las formas prabhava y vaibhava. Por ejemplo, Krishna se expandió a Sí Mismo en múltiples formas durante la danza del rasa para bailar con todas y cada una de las gopis que tomaban parte en ese baile. Similarmente, en Dvaraka se expandió en 16.108 formas cuando se casó con 16.108 esposas. Existen algunos ejemplos de grandes místicos que también expanden sus características corporales de diferentes maneras, pero Krishna no se expandía mediante ningún proceso de yoga. Cada expansión de Krishna era un individuo independiente. En la historia védica, Saubhari Rsi, un sabio, se expandió en ocho formas mediante el proceso de yoga, pero cada una de estas formas eran iguales unas a las otras. En lo que a Krishna se refiere, cuando Él se manifestó en diferentes formas, cada una de ellas era un individuo por separado. Cuando Narada Muni visitó a Krishna en Sus diferentes palacios de Dvaraka, se quedó atónito ante esto, no obstante que Narada nunca se asombra de ver las expansiones del cuerpo de un yogi, ya que él mismo conoce el truco. Aun así, en El Srimad-Bhagavatam se afirma que Narada realmente estaba atónito al ver las expansiones de Krishna, y le maravillaba ver cómo el Señor estaba presente con Sus reinas en cada uno de Sus 16.108 palacios. Krishna se encontraba con cada una de las reinas y en cada uno de Sus 16.108 palacios de manera diferente y actuaba de diversas maneras. En una forma Se ocupaba en jugar con Sus hijos, y en otra ejecutaba alguna tarea hogareña. Estas diferentes actividades las lleva a cabo el Señor cuando se encuentra en Sus formas “emocionales”, a las cuales se les conoce como expansiones vaibhava-prakasa. En forma similar, existen otras expansiones ilimitadas de las formas de Krishna, sin embargo, incluso cuando ellas se dividen o se expanden sin límite, aun así son una y la misma. No hay ninguna diferencia entre una y otra forma. Ésa es la naturaleza absoluta de la Suprema Personalidad de Dios. En El Srimad-Bhagavatam se afirma que cuando Akrura acompañaba a Krishna y a Balarama de Gokula a Mathura, entró a las aguas del río Yamuna y pudo ver en ellas todos los planetas del cielo espiritual. También vio al Señor en Su forma de Visnu, al igual que a Narada y a los cuatro Kumaras, quienes Le adoraban. Como se afirma en El Bhagavata Purana (10.40.7): anye ca samskrtatmano vidhinabhihitena te yajanti tvan-mayas tvam vai bahumurty-ekamurtikam Existen muchos devotos que se han purificado mediante los diferentes procesos de adoración —como los vaisnavas o los arios— quienes también adoran al Señor Supremo de acuerdo a sus convicciones y comprensión espiritual. Cada proceso de adoración comprende el entendimiento de las diferentes formas del Señor, como se menciona en las Escrituras, pero la idea última es adorar al Señor Supremo. En Su aspecto vaibhava-prakasa el Señor se manifiesta como Balarama. El aspecto Balarama es prácticamente igual al de Krishna; la única diferencia es que el matiz corporal de Krishna es negruzco, en tanto que el de Balarama es blancuzco. La forma vaibhava-prakasa también se exhibió cuando Krishna apareció ante Su madre Devaki en la forma de Narayana de cuatro brazos, justamente en Su advenimiento al mundo. A petición de Sus padres, no obstante, Él se transformó en una forma de dos brazos. De esta manera, Él manifiesta a veces cuatro brazos y a veces dos. La forma de dos brazos realmente es vaibhava-prakasa, y la forma de cuatro brazos es prabhava-prakasa. En Su forma personal, Krishna es exactamente como un pastorcillo de vacas, y Él se considera a Sí Mismo de esa manera. Mas cuando se encuentra en la forma de Vasudeva, Él se considera como el hijo de un ksatriya y actúa como un administrador principesco. En la forma de dos brazos como el pastorcillo de vacas hijo de Nanda Maharaja, Krishna exhibe plenamente Su opulencia, forma, belleza, riqueza, cualidades atractivas y pasatiempos. En efecto, en algunas obras literarias vaisnavas se encuentra que a veces, en Su forma de Vasudeva, Él se atrae a la forma de Govinda en Vrndavana. Como Vasudeva, algunas veces Él desea disfrutar como lo hace Govinda, el pastorcillo de vacas, aunque la forma de Govinda y la forma de Vasudeva son una y la misma. A este respecto, existe un pasaje en el Cuarto Capítulo de El Lalita-madhava (4.19), en el cual Krishna se dirige a Uddhava de la siguiente manera: “Mi querido amigo, la forma de Govinda, el pastorcillo de vacas, Me atrae. En efecto, deseo ser como las doncellas de Vraja, a quienes también atrae esta forma de Govinda”. Similarmente, en el Octavo Capítulo del mismo libro, Krishna dice: “¡Oh, cuán maravilloso! ¿Quién es esta persona? Después de verla Me siento tan atraído que estoy deseando abrazarla exactamente como lo hace Radhika”. Existen también formas de Krishna que son un poco diferentes, y son llamadas tadekatma-rupa, las cuales pueden ser divididas en formas vilasa y svamsa, las que a su vez tienen muchas diferentes características y pueden dividirse en formas prabhava y vaibhava. En lo que a las formas vilasa se refiere, existen innumerables prabhava-vilasas mediante las cuales Krishna Mismo se expande como Vasudeva, Sankarsana, Pradyumna y Aniruddha. A veces el Señor piensa en Sí Mismo como un pastorcillo de vacas y otras veces como el hijo de Vasudeva, un príncipe ksatriya, y a este “pensar” de Krishna se le llama Sus “pasatiempos”. Verdaderamente, Él se encuentra en la misma forma en Su vaibhava-prakasa y prabhava-vilasa, pero aparece de manera diferente como Balarama y Krishna. Sus expansiones como Vasudeva, Sankarsana, Pradyumna y Aniruddha, constituyen el original catur-vyuha , o formas de cuatro brazos. Existen innumerables manifestaciones de cuatro brazos en diferentes planetas y lugares que se manifiestan en Dvaraka y Mathura eternamente. A partir de estas cuatro formas principales de cuatro brazos (Vasudeva, Sankarsana, Pradyumna y Aniruddha) se manifiestan las principales veinticuatro formas llamadas vaibhava-vilasa, y se les denomina de manera diferente de acuerdo a la colocación de los diferentes símbolos (la caracola, la maza, el loto y el disco) en Sus manos. Las cuatro principales manifestaciones de Krishna se encuentran en cada planeta del cielo espiritual, y a estos planetas se les llama Narayanaloka o Vaikunthaloka. Ahí, Él se manifiesta en la forma de cuatro brazos de Narayana. A partir de cada Narayana se manifiestan las formas de Vasudeva, Sankarsana, Pradyumna y Aniruddha. Así pues, Narayana es el centro, y las formas de Vasudeva, Sankarsana, Pradyumna y Aniruddha rodean la forma de Narayana. Cada una de estas cuatro formas se expande de nuevo en tres y todas estas tienen diferentes nombres, comenzando con Kesava. Estas formas son doce en total, y se les conoce por diferentes nombres de acuerdo a la colocación de los símbolos en Sus manos. En lo que se refiere a la forma Vasudeva, las tres expansiones que se manifiestan a partir de Él son Kesava, Narayana y Madhava. A las tres formas de Sankarsana se les conoce como Govinda, Visnu y Sri Madhusudana. Sin embargo, debe notarse que esta forma Govinda no es la misma forma Govinda que se manifiesta en Vrndavana como el hijo de Nanda Maharaja. En forma similar, Pradyumna también se divide en tres formas conocidas como Trivikrama, Vamana y Sridhara, y las tres formas de Aniruddha son conocidas como Hrsikesa, Padmanabha y Damodara.
Capítulo SIETE Capítulo SIETE Las ilimitadas formas del Supremo De acuerdo al almanaque vaisnava, a los doce meses del año se les nombra de acuerdo con las doce formas Vaikuntha del Señor Krishna, y a esas formas se les conoce como las Deidades predominantes para los doce meses. Este calendario se inicia con el mes de Margasirsa, el cual equivale a finales de octubre y principios de noviembre. Al resto de noviembre los vaisnavas lo conocen como Kesava. A diciembre se le llama Narayana, a enero se le llama Madhava, febrero es Govinda, marzo es Visnu, abril es Sri Madhusudana; mayo, Trivikrama; junio, Vamana; julio, Sridhara; agosto, Hrsikesa; septiembre, Padmanabha, y a los primeros días de octubre se les conoce como Damodara. (El nombre de Damodara se le dio a Krishna cuando fue atado con cuerdas por su madre, pero la forma Damodara del mes de octubre es una manifestación diferente). De la misma manera que a los meses del año se les conoce de acuerdo a los doce diferentes nombres del Señor Supremo, la comunidad vaisnava marca doce partes del cuerpo de acuerdo con estos nombres. Por ejemplo, a la marca de tilaka sobre la frente se le llama Kesava, y a las que se ponen sobre el estómago, el pecho y los brazos se les dan también otros nombres. Son los mismos nombres que se le dan a los meses. Las cuatro formas (Vasudeva, Sankarsana, Pradyumna y Aniruddha) también se expanden en el vilasa-murti, siendo entonces ocho, y sus nombres son Purusottama, Acyuta, Nrsimha, Janardana, Hari, Krishna, Adhoksaja y Upendra. De estas ocho, Adhoksaja y Purusottama son las formas vilasa de Vasudeva. Similarmente, Upendra y Acyuta son las formas de Sankarsana; Nrsimha y Janardana son las formas de Pradyumna, y Hari y Krishna son las formas vilasa de Aniruddha. (Este Krishna es diferente del Krishna original). A estas veinticuatro formas se les conoce como la manifestación vilasa de la forma prabhava (de cuatro brazos), y se les nombra de manera diferente de acuerdo a la posición de las representaciones simbólicas (la maza, el disco, la flor de loto y la caracola). De entre estas veinticuatro formas, existen las formas vilasa y vaibhava. Los nombres que se mencionan aquí, tales como Pradyumna, Trivikrama, Vamana, Hari y Krishna, son también diferentes en características, por lo que, continuando con las formas prabhava-vilasa de Krishna (incluyendo a Vasudeva, Sankarsana, Pradyumna y Aniruddha), existen un total de veinte variaciones más. Todas estas variaciones tienen planetas Vaikuntha en el cielo espiritual y se encuentran situadas en ocho diferentes direcciones. Aunque cada una de ellas está eternamente en el cielo espiritual, algunas, no obstante, se manifiestan también en el mundo material. En el cielo espiritual, todos los planetas dominados por el aspecto Narayana son eternos. Al planeta más elevado del cielo espiritual se le llama Krsnaloka, y se encuentra dividido en tres diferentes porciones: Gokula, Mathura y Dvaraka. La forma de Kesava está siempre situada en la porción Mathura. Esta forma también está representada en este planeta terrenal. En Mathura, India, se adora el murti de Kesava; en forma similar, hay una forma Purusottama en Jagannatha Puri, en Orissa. En anandaranya existe la forma de Visnu, y en Mayapur, el lugar de nacimiento del Señor Caitanya, se encuentra la forma de Hari. Hay muchas otras formas que están situadas en diversos lugares de la Tierra. No sólo en este, sino también en todos los demás universos, las formas de Krishna están distribuidas por doquier. Se menciona que esta Tierra se divide en siete islas, las cuales constituyen los siete continentes, y se entiende que en todas y cada una de las islas hay formas similares, pero en la actualidad éstas se encuentran únicamente en la India. Aunque a partir de las obras literarias védicas podemos comprender que hay formas en otras partes del mundo, en la actualidad no existe ninguna información respecto a su ubicación. Las diferentes formas de Krishna están distribuidas a través del universo para dar placer a los devotos. No es que los devotos nacen solamente en la India. Los devotos están en todas partes del mundo, pero ellos han olvidado su identidad. Estas formas encarnan no solamente para dar placer a los devotos, sino también para restablecer el servicio devocional y ejecutar otras actividades que incumben esencialmente a la Suprema Personalidad de Dios. Algunas de estas formas son encarnaciones que se mencionan en las Escrituras, como la encarnación Visnu, la encarnación Trivikrama, la encarnación Nrsimha y la encarnación Vamana. En El Siddhartha-samhita existe una descripción de las veinticuatro formas de Visnu, y a éstas se les denomina de acuerdo con la posición de las representaciones simbólicas en Sus cuatro manos. Cuando se describen las posiciones de los objetos en las manos del murti de Visnu, debe comenzarse por la derecha inferior y luego continuar con la derecha superior, la izquierda superior y finalmente la mano izquierda inferior. De esta manera, a Vasudeva se le representa con la maza, la caracola, el disco y la flor de loto; a Sankarsana con la maza, la caracola, la flor de loto y el disco. En forma similar, a Pradyumna se le representa con el disco, la caracola, la maza y la flor de loto y a Aniruddha con el disco, la maza, la caracola y la flor de loto. En el cielo espiritual las representaciones de Narayana son veinte, y se les describe como sigue: Sri Kesava (flor, caracola, disco y maza), Narayana (caracola, flor, maza y disco), Sri Madhava (maza, disco, caracola y flor), Sri Govinda (disco, maza, flor y caracola), Visnu-murti (maza, flor, caracola y disco), Madhusudana (disco, caracola, flor y maza), Trivikrama (flor, maza, disco y caracola), Sri Vamana (caracola, disco, maza y flor), Sridhara (flor, disco, maza y caracola) Hrsikesa (maza, disco, flor y caracola), Padmanabha (caracola, flor, disco y maza), Damodara (flor, disco, maza y caracola), Purusottama (disco, flor, caracola y maza), Acyuta (maza, flor, disco y caracola), Nrsimha (disco, flor, maza y caracola), Janardana (flor, disco, caracola y maza), Sri Hari (caracola, disco, flor y maza), Sri Krishna (caracola, maza, flor y disco), Adhoksaja (flor, maza, caracola y disco), y Upendra (caracola, maza, disco y flor). De acuerdo a El Hayasirsa-pañcaratra, hay dieciséis formas y se les nombra de manera diferente de acuerdo a la situación del disco y la maza. La conclusión es que la Suprema Personalidad de Dios original es Krishna. A Él se le llama lila-purusottama y Él reside principalmente en Vrndavana, como el hijo de Nanda. De El Hayasirsa-pañcaratra también aprendemos que hay nueve formas que protegen cada uno de los dos Puris, conocidos como el Mathura Puri y el Dvaraka Puri: Vasudeva, Sankarsana, Pradyumna y Aniruddha, protegen una; y Narayana, Nrsimha, Hayagriva, Varaha y Brahma, protegen la otra. Éstas son diferentes manifestaciones de las formas prakasa y vilasa del Señor Krishna. El Señor Caitanya informó también a Sanatana Gosvami que existen diferentes formas de svamsa, y todas éstas se clasifican dentro de la división Sankarsana y de la división encarnación. De la primera división provienen los tres purusa-avataras —Karanodakasayi Visnu, Garbhodakasayi Visnu y Ksirodakasayi Visnu—, y de la otra división provienen los lila-avataras, las encarnaciones del Señor como las de pez, tortuga, etc. Hay seis tipos de encarnaciones: (1) purusa-avatara, (2) lila-avatara, (3) guna-avatara, (4) manvantara-avatara, (5) yuga-avatara, y (6) saktyavesa-avatara. De las seis manifestaciones vilasa de Krishna hay dos divisiones que se basan en Su edad, y se les llama balya y pauganda. Como el hijo de Nanda Maharaja, Krishna en Su forma original disfruta de estos dos aspectos de la niñez —a saber, balya y pauganda. Por consiguiente, es acertado concluir que no hay fin para las expansiones y encarnaciones de Krishna. El Señor Caitanya explicó algunas de ellas a Sanatana tan sólo para darle una idea de cómo el Señor se expande y disfruta. Estas conclusiones también están confirmadas en El Srimad-Bhagavatam (1.3.26). Allí se dice que no hay límite para las encarnaciones del Señor Supremo, así como no existe límite para las olas del océano. Krishna encarna primero como los tres purusa-avataras, es decir el Maha-Visnu o Karanodakasayi avatara, el Garbhodakasayi avatara y el Ksirodakasayi avatara. Esto se confirma en El Satvata-tantra. Las energías de Krishna también pueden dividirse en tres: de pensamiento, sentimiento y acción. Cuando exhibe Su energía de pensamiento, Él es el Señor Supremo; cuando exhibe Su energía de sentimiento, es el Señor Vasudeva, y cuando exhibe Su energía de acción, es Sankarsana Balarama. Sin Su pensamiento, sentimiento y acción, no habría posibilidad de creación. Aunque en el mundo espiritual no hay ninguna creación —porque allí los planetas no tienen principio—, existe creación en el mundo material. Sin embargo, en cualquier caso, tanto los mundos materiales como los espirituales son manifestaciones de la energía de acción en la que Krishna actúa en las formas de Sankarsana y Balarama. El mundo espiritual (constituido por los planetas Vaikuntha y Krsnaloka, el planeta supremo) se encuentra situado en Su energía de pensamiento. Aunque no hay creación en el mundo espiritual, el cual es eterno, aun así debe entenderse que los planetas Vaikuntha dependen de la energía de pensamiento del Señor Supremo. Esta energía de pensamiento está descrita en El Brahma-samhita (5.2), donde se dice que la morada Suprema, conocida como Goloka, se manifiesta como una flor de loto con cientos de pétalos. Allí, todo es manifestado por Ananta, la forma de Balarama, o Sankarsana. La manifestación cósmica material y sus diferentes universos se exhiben a través de maya, la energía material. Sin embargo, no debe pensarse que la naturaleza o energía material es el origen de esta manifestación cósmica, ya que ésta es causada por el Señor Supremo, quien usa Sus diferentes expansiones a través de la naturaleza material. En otras palabras, no hay ninguna posibilidad de creación sin la supervisión del Señor Supremo. A la forma mediante la cual la energía de la naturaleza material funciona para causar la creación se le llama Sankarsana, y debe entenderse que esta manifestación cósmica se crea bajo la superintendencia del Señor Supremo. En El Srimad-Bhagavatam (10.46.31) se dice que Balarama y Krishna son el origen de todas las entidades vivientes, y que estas dos personalidades lo penetran todo. En El Srimad-Bhagavatam (1.3) se da la siguiente lista de encarnaciones: (1) Kumaras, (2) Narada, (3) Varaha, (4) Matsya, (5) Yajña, (6) Nara-narayana, (7) Kardami Kapila, (8) Dattatreya, (9) Hayasirsa, (10) Hamsa, (11) Dhruvapriya o Prsnigarbha, (12) Rsabha, (13) Prthu, (14) Nrsimha, (15) Kurma, (16) Dhanvantari, (17) Mohini, (18) Vamana, (19) Bhargava (Parasurama), (20) Raghavendra, (21) Vyasa, (22) Pralambari Balarama, (23) Krishna, (24) Buddha y (25) Kalki. Debido a que la mayoría de estos veinticinco lila-avataras aparecen en un día de Brahma, al cual se le llama kalpa, a veces se les denomina kalpa-avataras. De estos, las encarnaciones de Hamsa y Mohini no son permanentes, pero Kapila, Dattatreya, Rsabha, Dhanvantari y Vyasa son cinco formas eternas, siendo además las más famosas. Las encarnaciones de la tortuga Kurma, el pez Matsya, Nara-narayana, Varaha, Hayasirsa, Prsnigarbha y Balarama, se considera que son encarnaciones vaibhava. Similarmente, existen tres guna-avataras, o encarnaciones de las modalidades cualitativas de la naturaleza y son Brahma, Visnu y Siva. Las encarnaciones de los manvantara-avataras son catorce: (1) Yajña, (2) Vibhu, (3) Satyasena, (4) Hari, (5) Vaikuntha, (6) Ajita, (7) Vamana, (8) Sarvabhauma, (9) Rsabha, (10) Visvaksena, (11) Dharmasetu, (12) Sudhama, (13) Yogesvara y (14) Brhadbhanu. De estos catorce manvantara-avataras, Yajña y Vamana son también lila-avataras, y el resto son manvantara-avataras. A estos catorce manvantara-avataras también se les conoce como vaibhava-avataras. Los cuatro yuga-avataras también están descritos en El Srimad-Bhagavatam. En Satya-yuga la encarnación de Dios es blanca; en Treta-yuga es roja; en Dvapara-yuga Él es negruzco y en Kali-yuga también es negruzco, pero a veces, en un Kali-yuga especial, Su color es amarillo (como en el caso de Caitanya Mahaprabhu). En lo que se refiere a los saktyavesa-avataras, éstos incluyen a Kapila, Rsabha, Ananta, Brahma (algunas veces el Señor Mismo se convierte en Brahma), Catuhsana (la encarnación del conocimiento), Narada (la encarnación del servicio devocional), el rey Prthu (la encarnación del poder administrativo) y Parasurama (la encarnación que subyuga los principios del mal).
Capítulo OCHO Capítulo OCHO Los avataras El Señor Caitanya continuó explicando a Sanatana Gosvami que a las expansiones del Señor Krishna que vienen a la creación material se les llama avataras, o encarnaciones. La palabra avatara significa “aquel que desciende”, y en este caso la palabra se refiere específicamente a quien desciende del cielo espiritual. En el cielo espiritual existen innumerables planetas Vaikuntha, desde donde descienden a este universo las expansiones de la Suprema Personalidad de Dios. El primer descenso de la Suprema Personalidad de Dios a partir de la expansión Sankarsana es la encarnación purusa, Maha-Visnu. Está confirmado en El Srimad-Bhagavatam (1.3.1) que cuando la Suprema Personalidad de Dios desciende como la primera encarnación purusa de la creación material, Él manifiesta inmediatamente dieciséis energías fundamentales. Conocido como Maha-Visnu, Él reposa dentro del Océano Causal y es la encarnación original en el mundo material. Él es el Señor del tiempo, la naturaleza, la causa y el efecto, la mente, el ego, los cinco elementos, las tres modalidades de la naturaleza, los sentidos y la forma universal. Aunque Él es el amo de todos los objetos móviles e inmóviles dentro del universo material, Él es plenamente independiente. Como se confirma en El Srimad-Bhagavatam (2.9.10), la influencia de la naturaleza material no puede extenderse más allá del Viraja, el Océano Causal. Las modalidades de la naturaleza material (bondad, pasión e ignorancia), así como el tiempo material, no tienen influencia sobre los planetas Vaikuntha. En esos planetas, los asociados liberados de Krishna viven eternamente y son adorados tanto por los semidioses como por los demonios. La naturaleza material actúa en dos capacidades: como maya y pradhana. Maya constituye la causa directa y pradhana se refiere a los elementos de la manifestación material. Cuando el primer purusa-avatara, Maha-Visnu, lanza Su mirada sobre la naturaleza material, ésta se agita y de esta manera el purusa-avatara la fecunda con las entidades vivientes. Simplemente por la mirada del Maha-Visnu la conciencia se crea, y a esta conciencia se le conoce como mahat-tattva. La Deidad predominante del mahat-tattva es Vasudeva. Esta conciencia creada se divide entonces en tres actividades departamentales de acuerdo a las tres gunas, o modalidades de la naturaleza material. En el Undécimo Canto de El Srimad-Bhagavatam se describe a la conciencia en la modalidad de la bondad. La Deidad predominante de la modalidad de la bondad es llamada Aniruddha. La conciencia en la modalidad de la pasión material produce la inteligencia, y en este caso la Deidad predominante es Pradyumna. Él es el amo de los sentidos. La conciencia en la modalidad de la ignorancia causa la producción del éter, el cielo y el sentido del oído. La manifestación cósmica es una combinación de todas estas modalidades, y de esta manera se crean los innumerables universos. Nadie puede contar el número de universos. Estos innumerables universos se producen de los poros del cuerpo de Maha-Visnu. Así como innumerables partículas de polvo pasan a través de los diminutos agujeros de la rejilla de una ventana, similarmente, de los poros del cuerpo de Maha-Visnu emanan innumerables universos; a medida que Él exhala, éstos se producen, y cuando inhala, son aniquilados. Todas las energías de Maha-Visnu son espirituales y no tienen nada que ver con la energía material. En El Brahma-samhita (5.48) se afirma que Brahma, la deidad predominante de cada universo, vive únicamente durante una respiración de Maha-Visnu. Por consiguiente, Maha-Visnu es la Superalma original y el amo de todos los universos. La segunda encarnación de Visnu, el Garbhodakasayi Visnu, penetra todos y cada uno de los universos, y de Su cuerpo emana agua en la que Él se recuesta. De Su ombligo crece el tallo de una flor de loto, y de esa flor de loto nace Brahma, la primera criatura. Dentro del tallo de esa flor de loto están las catorce divisiones de los sistemas planetarios que son creados por Brahma. Dentro de cada universo, el Señor se encuentra presente como Garbhodakasayi Visnu, manteniendo y atendiendo sus necesidades. Aunque Él se encuentra dentro de cada universo material, la influencia de la energía material no puede tocarlo. Cuando es necesario, este mismo Visnu adopta la forma del Señor Siva y aniquila la creación cósmica. Las tres encarnaciones secundarias —Brahma, Visnu y Siva— son las deidades predominantes de las tres modalidades de la naturaleza material. El amo del universo, no obstante, es el Garbhodakasayi Visnu, a quien se le adora como la Superalma Hiranyagarbha. Los himnos védicos describen que Él tiene miles de cabezas. Aunque se encuentra dentro de la naturaleza material, no es tocado por ella. La tercera encarnación de Visnu, Ksirodakasayi Visnu, es también una encarnación de la modalidad de la bondad, siendo también la Superalma de todas las entidades vivientes, y reside en el océano de leche dentro del universo. De esta manera, Caitanya Mahaprabhu describió los purusa-avataras. El Señor Caitanya describió a continuación los lila-avataras, o avataras para los “pasatiempos”, e hizo notar que de éstos no hay límite. No obstante, Él describe algunos de ellos —por ejemplo, Matsya, Kurma, Raghunatha, Nrsimha, Vamana y Varaha. En lo que se refiere a los guna-avataras o encarnaciones cualitativas de Visnu, éstas son tres —Brahma, Visnu y Siva. Brahma es una de las entidades vivientes, pero es muy poderoso debido a su servicio devocional. Esta entidad viviente primordial, amo de la modalidad material de la pasión, está directamente facultado por Garbhodakasayi Visnu para crear innumerables entidades vivientes. En El Brahma-samhita (5.49) a Brahma se le compara a las joyas valiosas influenciadas por los rayos del Sol, y al Sol se le compara con el Señor Supremo, Garbhodakasayi Visnu. Si en algún kalpa no hay ninguna entidad viviente capaz e idónea para actuar en el carácter de Brahma, Él Mismo, Garbhodakasayi Visnu, se manifiesta como Brahma y actúa en la función de éste. En forma similar, expandiéndose a Sí Mismo como el Señor Siva, el Señor Supremo actúa cuando hay necesidad de aniquilar el universo. El Señor Siva, en asociación con maya, tiene muchas formas, las que por lo general suman once. El Señor Siva no es una de las entidades vivientes; él es más o menos Krishna Mismo. Respecto a esto se da a menudo el ejemplo de la leche y el yogur —el yogur es una preparación de leche, pero no puede usarse como leche. En forma similar, el Señor Siva es una expansión de Krishna pero no puede actuar como Krishna ni tampoco podemos obtener del Señor Siva el restablecimiento espiritual que obtenemos de Krishna. La diferencia esencial es que el Señor Siva tiene una relación con la naturaleza material, pero Visnu, o el Señor Krishna, no tiene nada que ver con ella. En El Srimad-Bhagavatam (10.88.3) se afirma que el Señor Siva es una combinación de tres clases de conciencia transformada, conocidas como vaikarika, taijasa y tamasa. La encarnación de Visnu, aunque amo de las modalidades de la bondad dentro de cada universo, de ninguna manera es tocado por la influencia de la energía material. No obstante que Visnu es igual a Krishna, Krishna es la fuente original. Visnu es una parte pero Krishna es el todo. Ésta es la versión que dan las obras literarias védicas. En El Brahma-samhita se da el ejemplo de una vela original, la cual enciende una segunda vela. Aunque ambas velas son de igual poder, una es aceptada como la original y de la otra se dice que ha sido encendida por la original. La expansión de Visnu es como la segunda vela. Él es tan poderoso como Krishna, mas el Visnu original es Krishna. Brahma y el Señor Siva son sirvientes obedientes del Señor Supremo, y el Señor Supremo —como Visnu— es una expansión de Krishna. Después de describir los lila y los guna-avataras, el Señor Caitanya explicó a Sanatana Gosvami los manvantara-avataras. Primero afirmó que no existe ninguna posibilidad de contar los manvantara-avataras. En un kalpa, o sea un día de Brahma, se manifiestan catorce Manus. Un día de Brahma se calcula en 4.320 millones de años, y Brahma vive cien años de esta escala. En consecuencia, si catorce Manus aparecen en un día de Brahma, en un mes se manifiestan 420, y durante un año de Brahma surgen 5.040 Manus. Debido a que Brahma vive cien de estos años, se calcula que 504.000 Manus se manifiestan durante la vida de un Brahma. Dado que existen innumerables universos, nadie puede imaginar la totalidad de las encarnaciones manvantara. Debido a que todos los universos se producen simultáneamente por la exhalación del Maha-Visnu, nadie puede ni siquiera empezar a calcular cuántos Manus se manifiestan a la vez. A cada Manu, sin embargo, se le da un nombre diferente. Al primer Manu se le llama Svayambhuva, y es el hijo de Brahma. El segundo Manu, Svarocisa, es hijo de la deidad predominante del fuego. El tercer Manu es Uttama, y es hijo del rey Priyavrata. El cuarto Manu, Tamasa, es hermano de Uttama. El quinto Manu, llamado Raivata, y el sexto Manu, Caksusa, son hermanos de Tamasa, pero Caksusa es hijo de Caksu. El séptimo Manu se llama Vaivasvata, y es hijo del dios del Sol. El octavo Manu se llama Savarni, y él también es hijo del dios del Sol, nacido de la esposa llamada Chaya. El noveno Manu, Daksasavarni, es hijo de Varuna. El décimo Manu, Brahmasavarni, es el hijo de Upasloka. A los otros cuatro Manus se les conoce como Rudrasavarni, Dharmasavarni, Devasavarni e Indrasavarni. Después de describir las encarnaciones Manu, el Señor Caitanya explicó a Sanatana Gosvami los yuga-avataras. Existen cuatro yugas o milenios —Satya, Treta, Dvapara y Kali—, y en cada milenio el Señor Supremo se encarna, y cada encarnación tiene un color diferente de acuerdo al yuga. En Satya-yuga el color de la encarnación principal es blanco, en Treta-yuga es rojo, en Dvapara-yuga es negruzco (Krishna), y en Kali-yuga el color de la encarnación principal es amarillo (Caitanya Mahaprabhu). Esto está confirmado en El Srimad-Bhagavatam (10.8.13) por el astrólogo Gargamuni, quien calculó el horóscopo de Krishna en la casa de Nanda Maharaja. En Satya-yuga el proceso de autorrealización era la meditación, y este proceso lo enseñó la encarnación blanca de Dios. Esta encarnación dio una bendición al sabio Kardama, mediante la cual pudo tener a una encarnación de la Personalidad de Dios como su hijo. En Satya-yuga todos meditaban en Krishna, y cada entidad viviente poseía pleno conocimiento. En la era presente de Kali-yuga, pese a no tener conocimiento pleno e íntegro, aun así la gente intenta este proceso de meditación, el cual fue recomendado para eras previas. El proceso para la autorrealización recomendado en el milenio Treta era la ejecución de sacrificios, y esto lo enseñó la encarnación roja de Dios. En el milenio Dvapara, Krishna estuvo presente personalmente y fue adorado por todos con el mantra: namas te vasudevaya namah sankarsanaya ca pradyumnayaniruddhaya tubhyam bhagavate namah “Permítaseme ofrecer mis reverencias a la Suprema Personalidad de Dios, Vasudeva, Sankarsana, Pradyumna y Aniruddha”. Éste era el proceso de autorrealización para la era de Dvapara. En el siguiente milenio —la presente era de Kali-yuga— el Señor encarna para predicar el canto del Santo Nombre de Krishna. En esta era, el color del Señor es amarillo (Caitanya Mahaprabhu), y enseña a la gente el amor por Dios mediante el canto de los nombres de Krishna. Esta enseñanza la lleva a cabo Krishna personalmente, y Él exhibe amor por Dios cantando y bailando con miles de personas que lo siguen. Esta encarnación particular de la Suprema Personalidad de Dios se predice en El Srimad-Bhagavatam (11.5.32): krsna-varnam tvisakrsnam sangopangastra-parsadam yajñaih sankirtana-prayair yajanti hi sumedhasah “En la era de Kali, el Señor encarna como un devoto de tez amarilla, y siempre canta Hare Krishna, Hare Krishna Krishna Krishna Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare. Aunque Él es Krishna, el color de Su tez no es negruzco como el de Krishna en Dvapara-yuga, sino dorado. Es en Kali-yuga que el Señor se dedica a predicar el amor por Dios a través del movimiento de sankirtana, y aquellas entidades vivientes que son inteligentes adoptan este proceso de autorrealización”. Esto también se declara en El Srimad-Bhagavatam (12.3.52): krte yad dhyayato visnum tretayam yajato makhaih dvapare paricaryayam kalau taddhari-kirtanat “La autorrealización que se logra en el milenio Satya por medio de la meditación, en el milenio Treta mediante la ejecución de diferentes sacrificios y en el milenio Dvapara por la adoración del Señor Krishna, puede lograrse en la era de Kali simplemente cantando los santos nombres, Hare Krishna”. En El Visnu Purana (6.2.17) también se confirma que: dhyayan krte yajan yajñais tretayam dvapare ’rcayan yad apnoti tad apnoti kalau sankirtya kesavam “En esta era es inútil la meditación, el sacrificio y la adoración en el templo. Simplemente por cantar el Santo Nombre de Krishna —Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare— puede lograrse la autorrealización perfecta”. Cuando el Señor Caitanya describió la encarnación para esta era de Kali, Sanatana Gosvami, quien había sido un ministro de gobierno y era perfectamente capaz de inferir conclusiones, preguntó directamente al Señor: “¿Cómo puede comprenderse el advenimiento de una encarnación?”. Por la descripción de la encarnación para el milenio de Kali, Sanatana Gosvami pudo comprender que el Señor Caitanya era en verdad esa encarnación de Krishna, y pudo también entender que en el futuro habría mucha gente que trataría de imitar al Señor Caitanya, debido a que el Señor actuaba como un brahmana ordinario, a pesar del hecho de que Sus devotos lo aceptaban como una encarnación. Puesto que Sanatana sabía que habrían muchos impostores, le preguntó al Señor: “¿Cómo pueden comprenderse las características de una encarnación?”. “Tal como, recurriendo a las Escrituras védicas, podemos entender las diferentes encarnaciones para los diferentes milenios”, respondió el Señor, “podemos comprender quién es realmente la encarnación de Dios en esta era de Kali”. De esta manera, el Señor enfatizó especialmente la referencia de las Escrituras autoritativas. En otras palabras, no debe aceptarse caprichosamente a una persona como una encarnación, sino que las características de una encarnación deben tratar de entenderse en base a las Escrituras. Una encarnación del Señor Supremo nunca declara de Sí Misma ser una encarnación, sino que Sus seguidores deben cerciorarse de quién es una encarnación y quién es un impostor fundamentándose en las Escrituras autoritativas. Cualquier persona inteligente puede comprender las características de un avatara entendiendo dos aspectos —el aspecto principal, llamado personalidad, y el aspecto marginal. En las Escrituras hay descripciones de las características del cuerpo y de las actividades de una encarnación, y la descripción del cuerpo es el aspecto principal mediante el cual puede identificarse una encarnación. Las actividades de la encarnación constituyen el aspecto marginal. Esto se confirma al comienzo de El Srimad-Bhagavatam (1.1.1) en donde las características de un avatara se describen de manera precisa. En ese verso se usan los dos términos param y satyam, y el Señor Caitanya indica que estas dos palabras revelan el aspecto principal de Krishna. Las otras características marginales indican que Él enseñó el conocimiento védico a Brahma y encarnó como el purusa-avatara para crear la manifestación cósmica. Éstos son los aspectos o características ocasionales que se manifiestan con algún propósito especial. Uno debe ser capaz de comprender y distinguir los aspectos principal y marginal de un avatara. Nadie puede declararse a sí mismo como una encarnación sin hacer referencia a estos dos aspectos. Un hombre inteligente no aceptará a nadie como un avatara sin estudiar estos aspectos o características principal y marginal. Cuando Sanatana Gosvami trató de confirmar las características personales del Señor Caitanya como las correspondientes a la encarnación de esta era, el Señor Caitanya Mismo indirectamente hizo la confirmación diciendo simplemente: “dejemos a un lado todas estas discusiones y continuemos con la descripción de los saktyavesa-avataras”. El Señor entonces señaló que no hay límite para los saktyavesa-avataras y que no se les puede contar. No obstante pueden mencionarse algunos como ejemplo. Las encarnaciones saktyavesa son de dos tipos —directas e indirectas. Cuando el Señor Mismo viene, se le llama saksat o sea un saktyavesa-avatara directo, y cuando Él faculta a alguna entidad viviente para que lo represente, a esa entidad viviente se le llama una encarnación avesa, o indirecta. Ejemplo de avataras indirectos son los cuatro Kumaras, Narada, Prthu y Parasurama. Éstas son en realidad entidades vivientes, pero existe un poder específico que les da la Suprema Personalidad de Dios. Cuando una opulencia específica del Señor Supremo se le confiere a entidades específicas, a éstas se les llama avesa-avataras. Los cuatro Kumaras específicamente representan la opulencia de conocimiento del Señor Supremo. Narada representa el servicio devocional al Señor Supremo. Al servicio devocional también lo representa el Señor Caitanya, a quien se le considera ser la representación plena del servicio devocional. A Brahma se le inviste con la opulencia del poder creador, y al rey Prthu se le otorga el poder para mantener a las entidades vivientes. En forma similar, a Parasurama se le otorga el poder para matar a los elementos malignos. En lo que se refiere a vibhuti, o sea el favor especial de la Suprema Personalidad de Dios, se describe en el Décimo Capítulo de El Bhagavad-gita que una entidad viviente que parece ser especialmente poderosa o bella, debe entenderse que ha sido particularmente favorecida por el Señor Supremo. Ejemplos de saksad-avataras o directos, son la encarnación Sesa y la encarnación Ananta. A Ananta se le ha investido con el poder para sostener todos los planetas y a la encarnación Sesa con el poder para servir al Señor Supremo. Después de describir las encarnaciones saktyavesa, Caitanya Mahaprabhu empezó a hablar acerca de la edad del Señor Supremo. Él dijo que el Supremo Señor Krishna siempre es como un muchacho de dieciséis años, y cuando desea descender a este universo, primero que todo Él envía a Su padre y madre, quienes son Sus devotos, y luego Él Mismo hace Su advenimiento como una encarnación y viene personalmente. Todas Sus actividades —comenzando con la muerte de la demonia Putana— se exhiben en innumerables universos, y no existe límite para ellas. En realidad, a cada momento, a cada segundo, Sus manifestaciones y diversos pasatiempos se ven en diferentes universos (brahmandas). De esta manera, Sus actividades son exactamente como las olas del río Ganges. Así como no existe límite para el fluir de las olas del Ganges, de igual modo, nunca cesan las encarnaciones del Señor Krishna en los diferentes universos. Desde Su infancia Él muestra muchos pasatiempos, y finalmente exhibe la danza del rasa. Se dice que todos los pasatiempos de Krishna son eternos, y esto lo confirman todas las Escrituras. Generalmente la gente no puede comprender cómo Krishna ejecuta Sus pasatiempos, pero el Señor Caitanya aclaró esto comparando Sus pasatiempos con la órbita de la Tierra alrededor del Sol. De acuerdo a los cálculos astrológicos védicos, las veinticuatro horas de un día y una noche se dividen en sesenta dandas. Los días de nuevo se dividen en 3.600 palas. El disco solar puede percibirse cada sesenta palas, y ese tiempo constituye un danda. Ocho dandas son igual a un prahara, y el Sol sale y se pone dentro del término de cuatro praharas. En forma similar, cuatro praharas constituyen una noche y después de esto el Sol sale. Similarmente, todos los pasatiempos de Krishna pueden ser vistos en cualquiera de los universos exactamente como el Sol puede verse en su movimiento a través de 3.600 palas. El Señor Krishna permanece en este universo únicamente durante 125 años, pero todos los pasatiempos de ese período se exhiben en todos y cada uno de los universos. Estos pasatiempos incluyen Su aparición, Sus actividades infantiles, Su juventud y Sus pasatiempos posteriores, como los que llevó a cabo en Dvaraka. Ya que todos estos pasatiempos están presentes en cualquier momento y en uno u otro de los innumerables universos, se les llama eternos. El Sol existe eternamente aunque, de acuerdo a nuestra posición sobre el planeta, nosotros veamos que sale y se pone, aparece y desaparece. Similarmente se llevan a cabo los pasatiempos del Señor, aunque nosotros únicamente podamos verlos manifiestos en este universo en particular y en ciertos intervalos. Su morada es el planeta supremo conocido como Goloka Vrndavana y, por Su voluntad, este Goloka Vrndavana se manifiesta en este universo, así como también en otros universos. De esta manera, el Señor siempre se encuentra en Su morada suprema, Goloka Vrndavana, y por Su voluntad suprema Sus actividades también se manifiestan en innumerables universos. Cuando Él aparece, lo hace en esos lugares particulares, y en cada manifestación exhibe Sus seis opulencias.
Capítulo NUEVE Capítulo NUEVE Las opulencias de Krishna Debido a que el Señor Caitanya es especialmente misericordioso con las personas sencillas e inocentes, Su nombre también es Patitapavana, el redentor de las almas condicionadas más caídas. Aunque un alma condicionada se encuentre en la posición más baja, si es inocente, entonces le es posible avanzar en la ciencia espiritual. A Sanatana Gosvami se le consideraba caído de acuerdo al sistema social hindú, en virtud de que estaba al servicio del gobierno musulmán, e incluso se le había excluido de la sociedad brahmínica debido a su empleo, pero porque él era un alma sincera, el Señor Caitanya fue especialmente favorable con él, otorgándole la riqueza del conocimiento espiritual. A continuación, el Señor le explicó la situación de los diferentes planetas en el cielo espiritual. A los planetas espirituales también se les conoce como planetas Vaikuntha. Los universos de la creación material tienen una dimensión limitada, pero en lo que se refiere a los planetas Vaikuntha, no tienen límite, ya que son espirituales. El Señor Caitanya informó a Sanatana Gosvami que la magnitud de cada uno de los planetas Vaikuntha es de millones y billones de kilómetros. Cada uno de esos planetas se expande ilimitadamente, y en ellos existen residentes colmados de las seis opulencias —riqueza, fuerza, conocimiento, belleza, fama y renunciación. En cada uno de estos planetas Vaikuntha tiene Su morada eterna una expansión de Krishna, y Krishna Mismo posee Su morada eterna y original llamada Krsnaloka o Goloka Vrndavana. En este universo, incluso el planeta más grande está ubicado en un rincón del espacio exterior. Aunque el Sol es miles de veces más grande que la Tierra, aun así se encuentra en un rincón del espacio exterior. Similarmente, cada uno de los planetas infinitos, aunque ilimitados en magnitud, están en un rincón del cielo espiritual, al que se le conoce como brahmajyoti. En El Brahma-samhita a este brahmajyoti se le describe como niskalam anantam asesa-bhutam, o indiviso, ilimitado y sin ningún vestigio de las modalidades materiales de la naturaleza. Todos los planetas Vaikuntha son como los pétalos de una flor de loto, y la parte principal de ese loto, llamada Krsnaloka o Goloka Vrndavana, es el centro de todos los Vaikunthas. Por lo tanto, las expansiones de Krishna en diversas formas, como se describen aquí, así como también Sus diversas moradas en los planetas del cielo espiritual, son ilimitadas. Incluso semidioses como Brahma y Siva no pueden ver ni estimar lo extenso de los planetas Vaikuntha. Como se confirma en El Srimad-Bhagavatam (10.14.21): “Nadie puede estimar la magnitud de todos los planetas Vaikuntha”. También ahí se afirma que no solamente los semidioses como Brahma y Siva son incapaces de hacer esta estimación, sino que ni siquiera Ananta, la propia encarnación de la opulencia de poder del Señor, puede determinar límite alguno a la potencia del Señor o a la magnitud de los diferentes planetas Vaikuntha. Las oraciones de Brahma que se mencionan en El Srimad-Bhagavatam (10.14.21) son muy convincentes respecto a esto, porque allí el Señor Brahma dice: ko vetti bhuman bhagavan paratman yogesvarotir bhavatas tri-lokyam kva va katham va kati va kadeti vistarayan kridasi yoga-mayam “¡Oh, mi querido Señor! ¡Oh, Suprema Personalidad de Dios! ¡Oh, Superalma! ¡Oh, amo de todos los poderes místicos!, nadie puede conocer o explicar las expansiones que manifiestas mediante Tu energía yoga-maya. Estas expansiones se extienden a través de los tres mundos”. Brahma también dice en sus oraciones: gunatmanas te ’pi gunan vimatum hitavatirnasya ka isire ’sya kalena yair va vimitah sukalpair bhu-pamsavah khe mihika dyubhasah “Los científicos y hombres eruditos ni siquiera pueden estimar la constitución atómica de un solo planeta. Incluso si pudieran contar las moléculas de nieve en el cielo o el número de estrellas en el espacio, ellos no podrían estimar cómo es que Tú desciendes a esta Tierra o a este universo con Tus innumerables potencias, energías y cualidades trascendentales” (Bhag. 10.14.7). El Señor Brahma informó a Narada que ninguno de los grandes sabios, incluyéndose él mismo, podían estimar el potencial de la fuerza y energía del Señor Supremo. Él admitió que si incluso Ananta, con Sus miles de lenguas, tratara de estimar las energías del Señor, fallaría. Por consiguiente, Brahma oró: dyupataya eva te na yayur antam anantataya tvam api yad antaranda-nicaya nanu savaranah kha iva rajamsi vanti vayasa saha yac chrutayas tvayi hi phalanty atannirasanena bhavan-nidhanah “Mi Señor, Tú eres ilimitado y nadie ha estimado lo extenso de Tus potencias. Yo creo que ni siquiera Tú conoces el alcance de Tus energías potenciales. Ilimitados planetas flotan en el cielo exactamente como átomos; y los grandes vedantistas que se dedican a la investigación para encontrarte, descubren que todo es diferente de Ti. De esta manera, ellos finalmente concluyen que Tú lo eres todo” (Bhag. 10.87.41). Cuando el Señor Krishna se encontraba dentro de este universo, Brahma le jugó una broma con el objeto de confirmar que el pastorcillo de vacas de Vrndavana era efectivamente Krishna Mismo. Con su poder místico, Brahma le robó a Krishna todas las vacas, los terneros y a Sus amigos, los pastorcillos de vacas. Sin embargo cuando regresó a ver lo que Krishna hacía al encontrarse solo, vio que el Señor aún estaba jugando con las mismas vacas, terneros y pastorcillos de vacas. En otras palabras, mediante Su potencia Vaikuntha, el Señor Krishna se había expandido en la forma de todas las vacas, terneros y niños robados. En realidad, Brahma vio millones y billones de ellos y también vio millones y billones de toneladas de caña de azúcar, frutas, flores de loto y cuernos. Los pastorcillos de vacas estaban decorados con diversos ropajes y ornamentos, y nadie podía contar su inmenso número. En verdad, Brahma vio que cada uno de los pastorcillos se había convertido en un Narayana de cuatro brazos, semejante a la Deidad predominante en cada brahmanda, y también vio que innumerables Brahmas se ocupaban en ofrecer reverencias al Señor. Él vio que todos ellos emanaban del cuerpo de Krishna, y después de un segundo entraban también en Su cuerpo. El Señor Brahma se sobrecogió de asombro, y en su oración admitió que aunque todo el mundo o cualquiera pudiese decir que sabía algo acerca de Krishna, en lo que a él se refería, no sabía nada acerca de Krishna. “Mi querido Señor”, dijo, “las potencias y opulencias que Tú acabas de exhibir están más allá de la capacidad de comprensión de mi mente”. El Señor Caitanya explicó que no solamente Krsnaloka, sino incluso Vrndavana, la morada del Señor Krishna en este planeta, no pueden ser estimados en cuanto a su potencia. Por un lado, se estima que Vrndavana posee un área de aproximadamente 52 kilómetros cuadrados, no obstante, en una parte de esta Vrndavana existen todos los Vaikunthas. El área de la actual Vrndavana incluye doce bosques y cubre cerca de ochenta y cuatro krosas, o sea 268 kilómetros cuadrados, y la ciudad de Vrndavana se estima que tiene cerca de dieciséis krosas, o sea 50 kilómetros cuadrados. Concebir cómo es que todos los Vaikunthas existen allí, está más allá de los cálculos materiales. De esta manera, Caitanya Mahaprabhu proclamó que las potencias y opulencias de Krishna son ilimitadas. Lo que el Señor refirió a Sanatana Gosvami fue únicamente una presentación parcial, pero mediante esta explicación uno puede tratar de imaginarse el todo. Mientras el Señor Caitanya hablaba con Sanatana Gosvami acerca de las opulencias de Krishna, estaba en profundo éxtasis, y en ese estado trascendental citó un verso de El Srimad-Bhagavatam (3.2.21), en el cual Uddhava, después de la desaparición de Krishna le dijo a Vidura: svayam tv asamyatisayas tryadhisah svarajya-laksmyapta-samasta-kamah balim haradbhis cira-lokapalaih kirita-kotyedita-padapithah “Krishna es el amo de todos los semidioses, incluyendo al Señor Brahma, al Señor Siva y a la expansión de Visnu dentro de este universo. Por consiguiente, nadie es igual ni más grande que Él. Él está colmado de seis opulencias. Todos los semidioses ocupados en la administración de cada universo (brahmanda) le ofrecen sus respetuosas reverencias. En efecto, los yelmos de sus cabezas son hermosos debido a que están decorados con las huellas de los pies de loto del Señor Supremo”. Similarmente, en El Brahma-samhita (5.1) se afirma que Krishna es la Suprema Personalidad de Dios, y nadie puede ser igual ni más grande que Él. Aun los amos de todos los universos, Brahma, Siva y Visnu, son sirvientes del Supremo Señor Krishna. Ésta es la conclusión. Siendo la causa de todas las causas, el Señor Krishna es la causa del Maha-Visnu, la primera encarnación, y el controlador de esta creación material. Del Maha-Visnu provienen el Garbhodakasayi Visnu y el Ksirodakasayi Visnu; de esta forma, Krishna es el amo del Garbhodakasayi Visnu y del Ksirodakasayi Visnu, y Él también es la Superalma dentro de cada entidad viviente del universo. En El Brahma-samhita (5.48) se declara que de la respiración de Maha-Visnu se producen innumerables universos, y en cada universo hay incontables Visnu-tattvas, mas debe entenderse que el Señor Krishna es el amo de todos ellos y que éstos no son sino expansiones plenarias parciales de Krishna. A partir de las Escrituras reveladas se entiende que Krishna vive en tres lugares trascendentales. La residencia más confidencial de Krishna es Goloka Vrndavana. Es allí donde Él vive con Su padre, madre y amigos, exhibe Sus relaciones trascendentales y otorga Su misericordia entre Su séquito eterno. Allí, yogamaya actúa como Su servidora en la danza del rasa-lila. Los residentes de Vrajabhumi piensan: “Al Señor lo glorifican las partículas de Su misericordia y afecto trascendentales, y nosotros, los residentes de Vrndavana, no tenemos ni la más leve ansiedad, debido a Su misericordiosa persona”. Como se afirma en El Brahma-samhita (5.43), todos los planetas Vaikuntha del cielo espiritual conocidos como Visnuloka, se encuentran situados en el planeta conocido como Krsnaloka, Goloka Vrndavana. En ese planeta supremo el Señor disfruta Su bienaventuranza trascendental de múltiples maneras, y todas las opulencias de los Vaikunthas se exhiben plenamente en ese planeta. Los asociados de Krishna también están colmados de seis opulencias. En El Padmottara-khanda (225.57) se declara que la energía material y la energía espiritual se encuentran separadas por el agua conocida como el río Viraja. Ese río fluye a partir de la transpiración de la primera encarnación purusa. En una orilla del Viraja se encuentra la naturaleza eterna, ilimitada y totalmente bienaventurada, llamada cielo espiritual, y éste es el reino espiritual, o el reino de Dios. Los planetas espirituales son llamados Vaikunthas porque ahí no existe ni lamentación ni temor; todo es eterno. Se ha calculado que el mundo espiritual comprende tres cuartas partes de las energías del Señor Supremo, y se dice que el mundo material comprende una cuarta parte de Su energía, pero nadie puede comprender lo que son esas tres cuartas partes, ya que incluso este universo material, el cual comprende únicamente una cuarta parte de Su energía, no puede ser descrito. Tratando de explicar a Sanatana Gosvami algo sobre la extensión de la cuarta parte de la energía de Krishna, Caitanya Mahaprabhu citó un incidente de El Srimad-Bhagavatam en el cual Brahma, el Señor del universo, llegó a Dvaraka para ver a Krishna. Cuando él intentó aproximarse a Krishna, el portero le informó al Señor que Brahma había llegado para verlo. Al oír esto, Krishna preguntó que cuál Brahma había llegado, y el portero, regresando a donde Brahma, le dijo: “Krishna pregunta que ¿cuál Brahma eres tú?”. Brahma se llenó de asombro, ¿por qué Krishna había formulado esta pregunta? Él informó al portero: “Por favor, dile que quien ha venido a verle es el padre de los cuatro Kumaras, el que tiene cuatro cabezas”. El portero informó esto a Krishna, pidiéndole posteriormente a Brahma que entrase. Brahma ofreció sus reverencias a los pies de loto de Krishna, y después de recibirlo con todos los honores, Krishna indagó respecto al objeto de su visita. “Yo te diré cual es el propósito de mi visita”, contestó el Señor Brahma, “pero antes quisiera que bondadosamente disipes una duda que tengo. Tu portero me dijo que habías preguntado que cuál Brahma había venido a verte. ¿Puedes decirme si existen otros Brahmas además de mí?”. Al oír esto, Krishna sonrió, y de inmediato llamó a muchos Brahmas provenientes de muchos universos. El Brahma de cuatro cabezas vio entonces que muchos otros Brahmas venían a ver a Krishna y ofrecían sus respetos. Algunos de ellos tenían diez cabezas, otros tenían veinte, otros cien, e incluso hubo algunos con un millón de cabezas. En verdad, el Brahma de cuatro cabezas ni siquiera podía contar los Brahmas que venían a ofrecer sus reverencias a Krishna. Krishna entonces llamó a muchos otros semidioses de diversos universos, y todos ellos vinieron a ofrecer sus respetos al Señor. Al ver esta maravillosa exhibición, el Brahma de cuatro cabezas se puso nervioso y comenzó a pensar de sí mismo que no era más que un mosquito en medio de muchos elefantes. Ya que múltiples semidioses ofrecían reverencias a los pies de loto de Krishna, Brahma concluyó que la potencia ilimitada de Krishna no puede calcularse. Todos los yelmos de los diversos semidioses y Brahmas brillaban deslumbrantemente en la gran reunión, y las oraciones de los semidioses creaban un gran estrépito. “Mi querido Señor”, —dijeron los semidioses— “es Tu gran misericordia el que nos hayas llamado para verte. ¿Tienes alguna orden en particular? Si es así, nosotros la ejecutaremos de inmediato”. “No necesito nada especial de ustedes”, contestó el Señor Krishna, “Yo únicamente quería verlos juntos al mismo tiempo. Yo les ofrezco Mis bendiciones. No teman a los demonios”. “Por Tu misericordia todo está bien”, respondieron todos ellos, “no hay ningún disturbio por ahora, pues mediante Tu encarnación todo lo desfavorable es vencido”. Mientras los diferentes Brahmas veían a Krishna, cada uno pensaba que Él estaba solamente dentro de su universo. Después de este incidente, Krishna despidió a todos los Brahmas, quienes, después de ofrecer sus respetos, regresaron a sus respectivos universos. Al ver esto, el Brahma de cuatro cabezas de inmediato cayó a los pies de Krishna y dijo: “Lo que pensé acerca de Ti al principio era completamente disparatado. Puede ser que todo mundo diga que Te conoce a la perfección, mas en lo que a mí respecta, no puedo concebir ni en principio cuán grande eres. Tú te encuentras más allá de mi concepción y entendimiento”. Entonces Krishna le dijo: “Este universo en particular tiene únicamente seis billones y medio de kilómetros de extensión, pero hay muchos millones y billones de universos que son mucho, muchísimo más grandes que este. Algunos de éstos tienen muchos trillones de kilómetros de extensión, y todos estos universos requieren de poderosos Brahmas, no sólo de cuatro cabezas”. Además, Krishna informó a Brahma: “Esta creación material constituye únicamente una cuarta parte de la manifestación de Mi potencia creadora. Tres cuartas partes de Mi potencia creadora se encuentran en el reino espiritual”. Después de ofrecer reverencias, el Brahma de cuatro cabezas se alejó y pudo comprender el significado de las “tres cuartas partes” de la energía del Señor. Por consiguiente, al Señor se Le conoce como Tryadhisvara, un nombre que indica Sus principales moradas —Gokula, Mathura y Dvaraka. Estas tres moradas están colmadas de opulencias, y el Señor Krishna es el poseedor de todas ellas. Situado en Su potencia trascendental, el Señor Krishna es el amo de todas las energías trascendentales, y posee seis opulencias en plenitud. Debido a que es el Señor de todas las opulencias, todas las Escrituras védicas proclaman que Krishna es la Suprema Personalidad de Dios. Entonces el Señor Caitanya entonó una bella canción acerca de las opulencias de Krishna, y Sanatana Gosvami escuchó. “Todos los pasatiempos de Krishna son exactamente como las actividades de los seres humanos”, cantó el Señor. “Por consiguiente, debe entenderse que Su forma es como la de un ser humano. En verdad, un ser humano no es sino una imitación de Su forma. Su vestir es exactamente como el de un pastorcillo de vacas. Él tiene una flauta en Su mano, y luce exactamente como un hermoso adolescente. Él siempre es retozón y juega como un muchacho ordinario”. Posteriormente el Señor Caitanya describió a Sanatana Gosvami las hermosas características de Krishna. Él dijo que quien puede comprender estas bellas cualidades, disfruta de un océano de néctar. La potencia yogamaya de Krishna es trascendental y se encuentra más allá de la energía material, pero el Señor exhibe Su potencia trascendental incluso dentro de este mundo material tan sólo para satisfacer a Sus devotos confidenciales. De esta manera, Él aparece en el mundo material para satisfacer a Sus devotos, y Sus cualidades son tan atractivas que hasta Krishna ansía comprenderse a Sí Mismo. Él está decorado completamente y yergue Su cuerpo curvado en tres partes. Sus cejas siempre se mueven y Sus ojos son tan atractivos que las gopis quedan encantadas. Su morada se encuentra en la parte superior del cielo espiritual, y Él reside allí con Sus asociados, los pastorcillos de vacas, las gopis y todas las diosas de la fortuna. Es en ese lugar donde se le conoce como Madana-mohana. Existen muchos diferentes pasatiempos de Krishna —como Sus pasatiempos en las formas de Vasudeva y Sankarsarna—, y en el cielo material Sus pasatiempos se llevan a cabo como la primera encarnación purusa, el creador del mundo material. Existen también pasatiempos en los que Él encarna como un pez o una tortuga, y también hay otros en los que adopta la forma del Señor Brahma y del Señor Siva, como encarnaciones de las cualidades materiales. En Sus pasatiempos como una encarnación apoderada, Él adopta la forma del rey Prthu, y también lleva a cabo Sus pasatiempos como la Superalma en el corazón de todos y también como el Brahman impersonal. Aunque tiene innumerables pasatiempos, el más importante es el de Krishna en forma humana, retozando en Vrndavana, bailando con las gopis, participando con los Pandavas en el campo de batalla de Kuruksetra, y ejecutando diferentes actividades en Mathura y Dvaraka. Entre Sus pasatiempos principales en forma humana, los más prominentes son aquellos en los cuales aparece como un pastorcillo de vacas, un adolescente, que toca una flauta. Debe entenderse que una simple manifestación parcial de Sus pasatiempos en Goloka, Mathura y Dvaravati o Dvaraka, puede inundar todo el universo con el amor de Dios. Cada entidad viviente puede ser atraída por las hermosas cualidades de Krishna. La manifestación de Su potencia interna ni siquiera se exhibe en el reino de Dios o en los planetas Vaikuntha, pero Él exhibe esa potencia interna dentro de este universo cuando, a través de Su inconcebible misericordia desciende desde Su morada personal. Krishna es tan maravilloso y atractivo que Él Mismo se ve atraído por Su propia belleza, y ésta es la prueba de que Él posee en plenitud potencias inconcebibles. En lo que a los ornamentos de Krishna se refiere, cuando éstos decoran Su cuerpo parece que no lo embellecen, sino que los propios ornamentos se embellecen simplemente por estar sobre Su cuerpo. Cuando Él se para de tal manera que exhibe Su cuerpo curvado en tres partes, atrae a todas las entidades vivientes, incluyendo a los semidioses. En efecto, Él atrae incluso a la forma de Narayana que preside en todos los planetas Vaikuntha.
Capítulo DIEZ Capítulo DIEZ La belleza de Krishna A Krishna se le conoce como Madana-mohana porque conquista la mente de Cupido. También es conocido como Madana-mohana debido a que acepta el servicio devocional de las doncellas de Vraja y les hace favores. Después de conquistar el orgullo de Cupido, el Señor se dedica a la danza del rasa como el nuevo Cupido. A Él también se le conoce como Madana-mohana debido a Su habilidad para conquistar la mente de las mujeres con cinco flechas, llamadas forma, sabor, olor, sonido y textura. Las perlas del collar que cuelga del cuello de Krishna son tan blancas como patos, la pluma de pavo real que decora Su cabeza tiene el matiz del arco iris. Sus atuendos amarillos son como un relámpago en el cielo, y el propio Krishna es como las nubes recién formadas. Las gopis son como los cascabeles de Sus pies, y cuando las nubes derraman su lluvia sobre los granos en los campos, parece que Krishna nutre el corazón de las gopis haciendo descender el pasatiempo de la lluvia de Su misericordia. En efecto, los patos vuelan en el cielo durante la estación de lluvias, y el arco iris también es visible entonces. Krishna se mueve libremente entre Sus amigos como un pastorcillo de vacas en Vrndavana, y cuando toca Su flauta, todas las criaturas vivientes, móviles e inmóviles, quedan sobrecogidas por el éxtasis. Ellas se estremecen y las lágrimas fluyen de sus ojos. De las diversas opulencias de Krishna, Su amor conyugal es la cúspide. Él es el amo de toda riqueza, toda fuerza, toda fama, toda belleza, todo conocimiento y toda renunciación; de todas estas opulencias, Su belleza perfecta constituye Su atracción conyugal. La forma de Krishna y Su belleza conyugal, existen eternamente sólo en Krishna, mientras que Sus otras opulencias están presentes también en Su forma de Narayana. Cuando el Señor Caitanya describió la superexcelencia de la atracción conyugal de Krishna, sintió éxtasis trascendental y, tomando las manos de Sanatana Gosvami, comenzó a proclamar cuán afortunadas eran las doncellas de Vraja, recitando un verso de El Srimad-Bhagavatam (10.44.14): gopyas tapah kim acaran yad amusya rupam lavanya-saram asamordhvam ananya-siddham drgbhih pibanty anusavabhinavam durapam ekanta-dhama yasasah sriya aisvarasya “A qué grandes penitencias y austeridades deben haberse sometido las doncellas de Vrndavana, porque ellas son capaces de beber el néctar de Krishna, quien posee toda la belleza, toda la fuerza, toda la riqueza y toda la fama, y cuyo brillo corporal es el centro de toda belleza”. El cuerpo de Krishna, el océano de la eterna belleza de la juventud, puede ser visto moviéndose en olas de belleza. Hay un torbellino en el sonido de Su flauta, y esas olas y ese torbellino hacen que los corazones de las gopis revoloteen como hojas secas de los árboles, y cuando esas hojas caen a los pies de loto de Krishna, ya no pueden levantarse nunca más. No hay ninguna belleza que se compare con la de Krishna, porque nadie posee belleza más grande ni igual a la de Él, debido a que Él es el origen de todas las encarnaciones, incluyendo la forma de Narayana. La diosa de la fortuna, quien es compañera constante de Narayana, abandona Su compañía y se dedica a hacer penitencias con el fin de obtener la compañía de Krishna. Tal es la grandeza de la superexcelente belleza de Krishna, la sempiterna fuente de toda belleza. Es a partir de esa belleza que todas las cosas bellas emanan. La actitud de las gopis es como un espejo sobre el que el reflejo de la belleza de Krishna aumenta a cada momento. Tanto Krishna como las gopis incrementan Su belleza trascendental a cada instante, y siempre hay una competencia trascendental entre ellos. La belleza de Krishna no puede ser apreciada simplemente por desempeñar correctamente el deber ocupacional de uno, o mediante austeridades, o por la práctica del yoga místico, o por el cultivo de conocimiento, o mediante oraciones. Únicamente aquellos que se encuentran en la plataforma trascendental del amor a Dios, quienes por amor se dedican al servicio devocional, pueden apreciar la belleza trascendental de Krishna. Esa belleza constituye la esencia de todas las opulencias y únicamente se aprecia en Goloka Vrndavana, y en ningún otro sitio. En la forma de Narayana, Krishna exhibe en plenitud las bellezas de la misericordia, de la fama, etc., mas Su gentileza y magnanimidad no existen en Narayana, sino únicamente en Él. El Señor Caitanya, saboreando profundamente todos los versos de El Srimad-Bhagavatam que le explicaba a Sanatana, citó otro verso (Bhag. 9.24.65): yasyananam makara-kundala-caru-karna- bhrajat-kapola-subhagam-savilasa-hasam nityotsavam na tatrpur drsibhih pibantyo naryo naras ca muditah kupita nimes ca “Las gopis solían saborear la belleza de Krishna como una ceremonia de goce perpetuo. Ellas disfrutaban del hermoso rostro de Krishna, Sus hermosas orejas con aretes, Su amplia frente y Su sonrisa; cuando disfrutaban esta visión de la belleza de Krishna, solían criticar al creador, Brahma, por causar que su visión de Krishna se interrumpiera momentáneamente debido al parpadeo de sus ojos”. El himno védico conocido como kama-gayatri describe el rostro de Krishna como el rey de todas las Lunas. En lenguaje metafórico, hay muchas diferentes Lunas, pero todas ellas son una en Krishna. La Luna de Su boca, la Luna de Sus mejillas, las manchas de Luna de la pulpa de sándalo sobre Su cuerpo, las Lunas de la punta de los dedos de sus manos y las Lunas de la punta de los dedos de Sus pies. De esta manera, hay veinticuatro medias Lunas, y Krishna constituye la figura central de todas ellas. El movimiento oscilante de los aretes de Krishna, Sus ojos y Sus cejas, son muy atractivos para las doncellas de Vraja. Las actividades devocionales incrementan nuestro sentido del servicio devocional. ¿Qué más pueden ver nuestros dos ojos después de haber contemplado el rostro de Krishna? Debido a que no podemos ver a Krishna en forma apropiada únicamente con dos ojos, uno se siente incapaz, y debido a esto se acongoja. Esta congoja se reduce ligeramente cuando se critica el poder del creador. El que ve insaciablemente el rostro de Krishna, no obstante, se lamenta: “Yo no poseo miles de ojos, sino únicamente dos, y éstos se encuentran perturbados por el movimiento de mis párpados. Por consiguiente, debe entenderse que el creador de este cuerpo no es muy inteligente. Él no es versado en el arte del éxtasis, sino que simplemente es un creador prosaico. Él no sabe cómo disponer correctamente las cosas de tal forma que uno pueda ver únicamente a Krishna”. Las mentes de las gopis siempre se ocupan en saborear la dulzura del cuerpo de Krishna. Él es el océano de la belleza, y Su rostro, Su hermosa sonrisa y el brillo de Su cuerpo son totalmente atractivos para las mentes de las gopis. En El Krishna-karnamrta se ha descrito Su rostro, sonrisa y brillo corporal como dulce, muy dulce y dulcísimo. Un perfecto devoto de Krishna se sobrecoge al ver la belleza del brillo corporal de Krishna, Su rostro y Su sonrisa, y se baña en un océano de convulsiones trascendentales. Ante la belleza de Krishna, estas convulsiones a menudo continúan sin que haya ningún tratamiento para controlarlas, exactamente como las convulsiones ordinarias que un médico deja que continúen, sin permitir ni siquiera tomar agua para aliviarlas. El devoto siente la ausencia de Krishna cada vez más, porque sin Él no se puede beber el néctar de Su belleza. Cuando el sonido trascendental de la flauta de Krishna se escucha, la ansiedad del devoto por continuar oyendo esa flauta lo capacita para penetrar la cobertura del mundo material y entrar al cielo espiritual, en donde el sonido trascendental de la flauta se introduce en los oídos de los seguidores de las gopis. El sonido de la flauta de Krishna siempre reside dentro del oído de las gopis e incrementa su éxtasis. Cuando se oye, ningún otro sonido puede entrar en sus oídos y, encontrándose entre sus familias, son incapaces de contestar apropiadamente a sus preguntas, porque todos estos hermosos sonidos vibran en sus oídos. De esta manera, el Señor Caitanya explicó la constitución trascendental de Krishna, Sus expansiones, Su brillo corporal y todo lo relacionado con Él. En pocas palabras, el Señor Caitanya explicó a Krishna tal como es, así como también el proceso mediante el cual uno puede acercarse a Él. Respecto a esto, Caitanya Mahaprabhu señaló que el servicio devocional es el único proceso mediante el cual uno puede aproximarse a Krishna. Éste es el veredicto de la literatura védica. Tal como los sabios declaran: “Si alguien indaga en la literatura védica con el fin de determinar el proceso de realización trascendental, o si alguien consulta los Puranas (considerados como literatura hermana), encontrará que en todos ellos la conclusión es que la Suprema Personalidad de Dios, Krishna, es el único objeto de adoración”. Krishna es la Verdad Absoluta, la Suprema Personalidad de Dios, y se encuentra situado en Su potencia interna, conocida como svarupa-sakti o atma-sakti, tal como se describe en El Bhagavad-gita. Él se expande a Sí Mismo en diversas y múltiples formas, y a algunas de éstas se les conoce como Sus formas personales y a otras como Sus formas separadas. De esta manera, Él disfruta en todos los planetas espirituales, así como también en los universos materiales. A las expansiones de Sus formas separadas se les llama entidades vivientes, y a estas entidades vivientes se les clasifica de acuerdo a las energías del Señor. Ellas se dividen en dos clases —eternamente liberadas y eternamente condicionadas. Las entidades vivientes eternamente liberadas nunca entran en contacto con la naturaleza material y, por lo tanto, no tienen ninguna experiencia de la vida material, ellas se dedican eternamente a la conciencia de Krishna o el servicio devocional al Señor, y se les cuenta entre los asociados de Krishna. Su placer, el único disfrute de sus vidas, lo obtienen por prestar servicio trascendental amoroso a Krishna. Por otra parte, aquellos que están eternamente condicionados siempre se encuentran divorciados del servicio amoroso trascendental a Krishna, y de esta manera están sujetos a las tres miserias de la existencia material. Debido a la eterna actitud de separación de Krishna por parte del alma condicionada, el hechizo de la energía material le otorga dos tipos de existencia corporal —el cuerpo burdo que está constituido de cinco elementos y el cuerpo sutil, constituido de mente, inteligencia y ego. Estando cubierto por estos dos cuerpos, el alma condicionada sufre eternamente las aflicciones de la existencia material, conocidas como las tres miserias. También se encuentra sujeta a seis enemigos (lujuria, ira, etc.). Ésta es la sempiterna enfermedad del alma condicionada. Enferma y condicionada, la entidad viviente transmigra por todo el universo. Algunas veces se encuentra situada en el sistema planetario superior y otras en el inferior. De esta manera, ella lleva una vida enferma. Su enfermedad puede curarse únicamente cuando encuentra y sigue a un médico experto, el maestro espiritual fidedigno. Cuando el alma condicionada sigue fielmente las instrucciones de un maestro espiritual fidedigno, su enfermedad material se cura, se le promueve a la etapa liberada y de nuevo alcanza el servicio devocional a Krishna y regresa al hogar, regresa a Krishna. Una entidad viviente condicionada debe volverse consciente de su verdadera posición y debe orar al Señor: “¿Cuánto tiempo más permaneceré bajo el dominio de todas estas pasiones corporales, como la lujuria y la ira?”. Como amos del alma condicionada —la lujuria y la ira—, nunca son misericordiosos. Efectivamente, el alma condicionada nunca cesará de prestar servicio a semejantes amos crueles. No obstante, cuando ella recupera su conciencia real, o conciencia de Krishna, abandona estos amos y se aproxima a Krishna con un corazón sincero y abierto para obtener Su refugio. Entonces, implora a Krishna que la ocupe en Su servicio amoroso y trascendental. En las obras literarias védicas algunas veces a las actividades fruitivas, al yoga místico y a la investigación especulativa del conocimiento, se les alaba como diferentes medios para la autorrealización; pese a tal alabanza, en todas las obras literarias védicas se acepta el sendero del servicio devocional como lo máximo. En otras palabras, el servicio devocional al Señor Krishna es el más elevado y perfecto sendero hacia la autorrealización, y se recomienda que se ejecute directamente. La actividad fruitiva, la meditación mística y la especulación filosófica no constituyen métodos directos de autorrealización. Ellos son indirectos porque sin el servicio devocional no pueden conducir a la perfección más elevada de la autorrealización. En realidad, todos los senderos hacia la autorrealización dependen en última instancia del sendero del servicio devocional.
Capítulo ONCE Capítulo ONCE El servicio al Señor Cuando Vyasadeva, incluso después de recopilar infinidad de libros de conocimiento védico, no estaba satisfecho, Narada Muni, su maestro espiritual, le explicó que no existe ningún sendero para la autorrealización que pueda tener éxito sin asociarse con el servicio devocional. Cuando Narada llegó a donde se encontraba Vyasadeva, vio que estaba muy deprimido, sentado a orillas del río Sarasvati. Al ver a Vyasa tan desalentado, Narada le explicó por qué eran deficientes los diversos libros que había recopilado: “Incluso el conocimiento puro es insuficiente si está desprovisto del servicio devocional trascendental”, dijo Narada. “Y qué decir de las actividades fruitivas cuando están desprovistas de servicio devocional. ¿Cómo pueden ser benéficas para el que las ejecuta?”. Existen muchos sabios que son expertos en la ejecución de austeridades, otros tantos que dan mucho en caridad, hay muchos hombres famosos, eruditos y pensadores, y otros que son muy expertos en recitar himnos védicos. Aunque todo esto es auspicioso, a menos que uno utilice sus recursos y ejecute sus actividades para obtener el servicio devocional al Señor, los resultados deseados no pueden alcanzarse, por consiguiente, en El Srimad-Bhagavatam (2.4.17), Sukadeva Gosvami ofreció sus respetuosas reverencias al Señor Supremo como la única persona que puede otorgar el éxito. Toda clase de filósofos y trascendentalistas aceptan que aquel que carece de conocimiento no puede liberarse del embrollo material. Aun así, no es posible que el conocimiento sin servicio devocional pueda otorgar la liberación. En otras palabras, cuando jñana, o el cultivo de conocimiento, conduce al sendero del servicio devocional, puede darle a uno liberación, pero no de otra manera. Esto también lo afirma Brahma en El Srimad-Bhagavatam (10.14.4): sreyah-srutim bhaktim udasya te vibho klisyanti ye kevala-bodha-labdhaye tesam asau klesala eva sisyate nanyad yatha sthula-tusavaghatinam “Mi querido Señor, el servicio devocional a Ti es el mejor sendero hacia la autorrealización. Si alguien abandona ese sendero y se dedica al cultivo del conocimiento o a la especulación, simplemente se someterá a un proceso penoso y no logrará los resultados deseados. Una persona que sacude una espiga de trigo vacía no puede obtener grano, y aquel que simplemente se ocupa en el conocimiento especulativo no puede lograr el resultado deseado de la autorrealización. La única ganancia es la aflicción”. En El Bhagavad-gita (7.14) se afirma que la naturaleza material es tan fuerte que una entidad viviente ordinaria no puede superarla. Solamente aquellos que se entregan a los pies de loto de Krishna pueden cruzar el océano de la existencia material. La entidad viviente olvida que es servidora eterna de Krishna, y es este olvido lo que causa su cautiverio en la vida condicionada y su atracción por la energía material. En efecto, esa atracción es el grillete de la energía material. Dado que para una persona es muy difícil liberarse en tanto desee dominar la naturaleza material, se le recomienda acercarse a un maestro espiritual que pueda entrenarla en el servicio devocional y capacitarla para liberarse de las garras de la naturaleza material, y así alcanzar los pies de loto de Krishna. Existen ocho divisiones en la sociedad humana, creadas para facilitar la ejecución del deber (los brahmanas o intelectuales, los ksatriyas o administradores, los vaisyas u hombres de negocios y agricultores, y los sudras u obreros. De la misma manera, existen cuatro asramas: el brahmacari o estudiante, el grhastha o jefe de familia, el vanaprastha o persona retirada, y el sannyasi o la persona en la vida de renunciación), pero si una persona carece de devoción o conciencia de Krishna, no puede liberarse del cautiverio material, incluso si ejecuta su deber prescrito. Pese a la ejecución de su deber, se deslizará al infierno debido a la conciencia material. Por lo tanto, cualquiera que ejecute su deber ocupacional, simultáneamente debe cultivar la conciencia de Krishna en el servicio devocional si quiere la liberación de las garras de la naturaleza material. En relación con esto, el Señor Caitanya recitó un verso de El Srimad-Bhagavatam, el cual pronunció Narada Muni para indicar el sendero del cultivo bhagavata. Narada Muni hizo notar que las cuatro divisiones de la sociedad humana, al igual que las cuatro órdenes de vida, nacen de la forma gigantesca del Señor. Los brahmanas nacen de la boca de la forma universal del Señor, los ksatriyas de los brazos, los vaisyas de la cintura y los sudras de las piernas, y a éstos se les califica de acuerdo a las diferentes modalidades de la naturaleza material dentro de la forma del virata-purusa. Si una persona no se ocupa en el servicio devocional del Señor, cae de su posición sin importar que ejecute o no su deber ocupacional prescrito. El Señor Caitanya señaló además que aquellos que pertenecen a la escuela mayavadi o impersonalista, consideran de sí mismos que son uno con Dios, o que se encuentran liberados, pero de acuerdo al propio Caitanya Mahaprabhu y a El Srimad-Bhagavatam, realmente no lo están. En relación con esto, Caitanya Mahaprabhu cita de nuevo El Srimad-Bhagavatam (10.2.32): ye ’nye ’ravindaksa vimuktamaninas tvayy asta-bhavad avisuddha-buddhayah aruhya krcchrena param padam tatah patanty adho ’nadrta-yusmad-anghrayah “Aquellos que creen que se encuentran liberados de acuerdo con la filosofía mayavadi, pero que no adoptan el servicio devocional al Señor, caen debido a la carencia de éste, incluso después de haberse sometido a los más severos tipos de austeridades y penitencias, y aun después de que algunas veces se acerquen a la posición suprema”. Caitanya Mahaprabhu explicó que Krishna es exactamente como el Sol, y maya, la energía material ilusoria, es exactamente como la oscuridad. A aquel que constantemente se encuentra a la luz del Sol de Krishna, la oscuridad de la energía material no puede alucinarlo. Esto se explica claramente en los cuatro principales versos de El Srimad-Bhagavatam, y en la misma obra (Bhag. 2.5.13) se afirma: “La energía ilusoria, o maya, se avergüenza de permanecer ante el Señor”. No obstante, esta misma energía ilusoria confunde constantemente a las entidades vivientes. En su estado condicionado, la entidad viviente inventa muchas formas de malabarismos verbales con el propósito de obtener aparente liberación de las garras de maya, pero si sinceramente se entrega a Krishna diciendo simplemente una vez: “Mi querido Señor Krishna, desde este día soy Tuyo”, de inmediato se libera de las garras de la energía material. Esto también se confirma en El Ramayana, Lanka-kanda (18.33) en donde el Señor dice: sakrd eva prapanno yas tavasmiti ca yacate abhayam sarvada tasmai dadamy etad vratam mama “Es Mi promesa y deber dar toda protección a aquel que se entrega a Mí sin reserva”. Uno puede disfrutar de las actividades fruitivas, la liberación, el jñana, o la perfección del sistema de yoga, pero si uno se vuelve muy inteligente, abandonará todos estos senderos y con sinceridad se dedicará al servicio devocional al Señor. También El Srimad-Bhagavatam (2.3.10) confirma que incluso si una persona desea el disfrute material o la liberación, debe ocuparse en el servicio devocional. Aquellos que ambicionan derivar beneficios materiales del servicio devocional no son devotos puros, pero debido a que se dedican a este servicio, se les considera afortunados. Ellos no saben que el resultado del servicio devocional no es una bendición material, pero debido a que se ocupan en ese servicio al Señor, finalmente llegan a la comprensión de que el disfrute material no es la meta del servicio devocional. Krishna Mismo dice que las personas que quieren algún beneficio material a cambio del servicio devocional son ciertamente tontas, porque quieren algo que es venenoso para ellas. La verdadera meta del servicio devocional es el amor por Dios, y aunque una persona desee beneficios materiales de Krishna, el Señor, siendo todopoderoso, considera su posición y gradualmente la libera de una vida de ambición por lo material, ocupándola más en el servicio devocional. Cuando una persona realmente se encuentra dedicada al servicio devocional, olvida sus ambiciones y deseos materiales. Esto también se confirma en El Srimad-Bhagavatam (5.19.27): satyam disaty arthitam arthito nrnam naivarthado yat punar arthita yatah svayam vidhatte bhajatam anicchatam iccha-pidhanam nija-pada-pallavam “El Señor Krishna indudablemente satisface los deseos de Sus devotos que vienen a Él con una actitud de servicio devocional, no obstante, Él no satisface los deseos que les podrían causar miserias. A pesar de tener ambiciones materiales, estos devotos gradualmente se purifican de los deseos por el disfrute material al prestarle servicio trascendental al Señor, llegando así a desear el placer del servicio devocional”. Por lo general, la gente llega a relacionarse con los devotos a fin de mitigar algunas necesidades materiales, pero la influencia de un devoto puro libera al hombre de todos los deseos materiales, tanto que, eventualmente, llega a deleitarse con el sabor del servicio devocional. El servicio devocional es tan agradable e inmaculado que purifica al devoto, y éste olvida todas las ambiciones materiales tan pronto como se dedica plenamente al amoroso servicio trascendental a Krishna. Un ejemplo práctico es Dhruva Maharaja, quien deseaba beneficios materiales de Krishna y, por consiguiente, se ocupó en el servicio devocional. Cuando el Señor apareció ante Dhruva Maharaja como el Visnu de cuatro brazos, Dhruva le dijo al Señor: “Mi querido Señor, debido a que yo me dediqué con gran austeridad y penitencia a Tu servicio devocional, ahora Te estoy viendo. Incluso grandes semidioses y grandes sabios tienen dificultad para verte. Ahora yo estoy complacido y todos mis deseos están satisfechos. No deseo nada más. Yo buscaba algunos cristales rotos pero, en vez de ello, he encontrado una grande y valiosa gema”. De esta manera, Dhruva Maharaja se encontraba completamente satisfecho y rehusó pedir cosa alguna al Señor. La entidad viviente, transmigrando a través de 8.400.000 especies de vida, se compara a veces con un tronco que es arrastrado por la corriente de un río. Algunas veces, por casualidad, un tronco encalla y así se salva de continuar a la deriva en la corriente. Existe un verso en El Srimad-Bhagavatam (10.38.5), el cual anima a cada alma condicionada de la siguiente manera: “Nadie debe deprimirse pensando que nunca se verá fuera de las garras de la materia, porque existe toda posibilidad de que se le rescate, exactamente como es posible para un tronco que flota río abajo llegar a reposar en la orilla”. Esta afortunada oportunidad también es discutida por el Señor Caitanya. A estos incidentes afortunados se les considera como el principio de la declinación de la vida condicionada, y éstos ocurren cuando existe la asociación con los devotos puros del Señor. Por asociarse con devotos puros uno realmente desarrolla atracción por Krishna. Hay diversas clases de rituales y actividades, algunas de ellas dan como resultado el disfrute material, y otras la liberación material, pero si una entidad viviente adopta aquellas actividades rituales mediante las cuales se desarrolla el servicio devocional puro al Señor en asociación con los devotos puros, entonces la mente es atraída naturalmente al servicio devocional. En El Srimad-Bhagavatam (10.51.54), Mucukunda afirma: bhavapavargo bhramato yada bhavej janasya tarhy acyuta sat-samagamah sat-sangamo yarhi tadaiva sad-gatau paravarese tvayi jayate matih “Mi querido Señor, mientras una entidad viviente viaja en este mundo material a través de diferentes especies de vida, puede que progrese hacia la liberación. Mas si por casualidad se pone en contacto con un devoto puro, realmente llega a liberarse de las garras de la energía material y se convierte en devoto Tuyo, la Personalidad de Dios”. Cuando un alma condicionada se convierte en un devoto de Krishna, el Señor, por Su misericordia sin causa, la instruye de dos maneras: desde afuera a través del maestro espiritual, y desde adentro a través de la Superalma. Como se afirma en El Srimad-Bhagavatam (11.29.6): “Mi querido Señor, incluso si alguien lograra una vida tan larga como la de Brahma, aun así sería incapaz de expresar su gratitud por el beneficio que se deriva de recordarte. Debido a Tu misericordia sin causa, alejas todas las condiciones desfavorables, manifestándote externamente como el maestro espiritual e internamente como la Superalma”. Si, de una u otra manera, uno se pone en contacto con un devoto puro y así desarrolla un deseo por prestar servicio devocional a Krishna, gradualmente se eleva a la plataforma del amor por Dios, liberándose de las garras de la energía material. Esto también se explica en El Srimad-Bhagavatam (11.20.8), en donde el propio Señor dice: “Para quien es espontáneamente atraído por Mis actividades —sin sentir atracción o repulsión por las actividades materiales— le es posible transitar el sendero del servicio devocional que conduce a la perfección del amor por Dios”. Sin embargo, no es posible alcanzar la etapa de la perfección sin el favor de un devoto puro, o un mahatma, una gran alma. Sin la misericordia de una gran alma, uno ni siquiera puede liberarse de las garras materiales, qué decir de elevarse a la plataforma del amor por Dios. Esto también se confirma en El Srimad-Bhagavatam (5.12.12), en una conversación entre el rey Rahugana, de la provincia de Sind, en Siberia, y el rey Bharata. Cuando el rey Rahugana expresó su sorpresa al ver los logros espirituales del rey Bharata, éste contestó: rahuganaitat tapasa na yati na cejyaya nirvapanad grhad va na cchandasa naiva jalagni-suryair vina mahat-pada-rajo’bhisekam “Mi querido Rahugana, nadie puede alcanzar el estado perfecto del servicio devocional sin ser favorecido por una gran alma o un devoto puro. Nadie puede alcanzar la etapa de la perfección simplemente siguiendo los principios regulativos de las Escrituras, o aceptando la orden de vida de renunciación, o siguiendo los deberes prescritos de la vida de casado, o volviéndose un gran estudiante de la ciencia espiritual, o mediante la aceptación de austeridades y penitencias severas para la realización”. En forma similar, cuando el ateo padre Hiranyakasipu le preguntó a su hijo, Prahlada Maharaja, cómo había sido atraído al servicio devocional, el muchacho respondió: “Mientras no se es favorecido por el polvo de los pies de loto de los devotos puros, uno no puede ni siquiera tocar el sendero del servicio devocional, el cual constituye la solución para todos los problemas de la vida material” (Bhag. 7.5.32). De esta manera, el Señor Caitanya le dijo a Sanatana Gosvami que todas las Escrituras enfatizan la asociación con los devotos puros de Dios. La oportunidad de asociarse con un devoto puro del Señor Supremo es el principio de la perfección. Esto también se confirma en El Srimad-Bhagavatam (1.18.13), donde se dice que son incomparables las facilidades y bendiciones que uno adquiere mediante la asociación de un devoto puro. Éstas no pueden ser comparadas con nada —ni con la elevación al reino celestial ni con la liberación de la energía material. El Señor Krishna también confirma esto en la instrucción más confidencial de El Bhagavad-gita (18.65), en donde le dice a Arjuna: man-mana bhava mad-bhakto mad-yaji mam namaskuru mam evaisyasi satyam te pratijane priyo ’si me “Piensa siempre en Mí y conviértete en Mi devoto. Adórame y ofréceme tu homenaje. De esta manera, tú vendrás a Mí sin falta. Yo te prometo esto, porque tú eres Mi muy querido amigo”. Esta instrucción directa de Krishna es más importante que cualquier instrucción védica, o inclusive que el servicio regulativo. Existen ciertamente muchas instrucciones védicas, ejecuciones ritualistas y sacrificios, deberes regulativos, técnicas de meditación y procesos especulativos para adquirir conocimiento, pero la orden directa de Krishna —“Piensa siempre en Mí y conviértete en Mi devoto”— debe tomarse como la orden final del Señor y debe obedecerse. Si uno simplemente está convencido de esta orden y viene a Su servicio devocional abandonando todas las demás ocupaciones, indudablemente logrará el éxito. Para confirmar esta declaración, El Srimad-Bhagavatam (11.20.9) dice que se deben seguir los demás senderos para la autorrealización únicamente mientras uno no esté convencido de la orden directa del Señor Sri Krishna. La conclusión de El Srimad-Bhagavatam y de El Bhagavad-gita es que la orden directa del Señor consiste en abandonar todo y dedicarse al servicio devocional. A la firme convicción de ejecutar la orden del Señor se le conoce como fe. Si se tiene fe, uno está firmemente convencido de que simplemente por prestarle servicio devocional al Señor Krishna, todas las demás actividades automáticamente se ejecutarán —incluyendo los deberes ritualistas, sacrificios, yoga y la búsqueda especulativa del conocimiento. Si uno está convencido de que el servicio devocional al Señor lo incluye todo, no se necesita ninguna otra actividad. Como se afirma en El Srimad-Bhagavatam (4.31.14): yatha taror mula-nisecanena trpyanti tat-skandha-bhujopasakhah pranopaharac ca yathendriyanam tathaiva sarvarhanam acyutejya “Al regar la raíz de un árbol, automáticamente se nutren las ramas, las ramitas y los frutos, y por alimentar al estómago, todos los sentidos se satisfacen. En forma similar, al prestar servicio devocional a Krishna, automáticamente se satisfacen las demandas de todas las demás formas de adoración”. Aquel que es fiel y se encuentra firmemente convencido de esto, es elegible para ser elevado a la posición de un devoto puro. Existen tres clases de devotos de acuerdo al grado de convicción. El devoto de primera clase es versado en toda clase de literatura védica y al mismo tiempo tiene la firme convicción que se mencionó anteriormente. Él puede liberar a todos los demás de los sufrimientos y aflicciones materiales. El devoto de segunda clase está firmemente convencido y tiene una fe sólida, pero no la habilidad para citar evidencias de las Escrituras reveladas. El devoto de tercera clase es aquel cuya fe no es muy sólida, pero mediante el cultivo gradual del servicio devocional, finalmente será elegible para ser promovido a la posición de segunda o de primera clase. En El Srimad-Bhagavatam (11.2.45-47) se dice que el devoto de primera clase siempre ve al Señor Supremo como el alma de todas las entidades vivientes, así, cuando él ve a todas las entidades vivientes, él ve a Krishna y solamente a Krishna. El devoto de segunda clase deposita plenamente su fe en la Suprema Personalidad de Dios, se hace amigo de los devotos puros, favorece a las personas inocentes y evita a aquellos que son ateos o que se oponen al servicio devocional. El devoto de tercera clase se ocupa en el servicio devocional de acuerdo a las instrucciones del maestro espiritual o por causa de la tradición familiar, y adora a la Deidad del Señor, pero no es versado en el conocimiento del servicio devocional, ni distingue entre un devoto y alguien que no lo es. A este devoto de tercera clase en realidad no se le puede considerar un devoto puro, él se encuentra casi en la línea devocional, pero su posición no es muy segura. Puede concluirse, entonces, que cuando una persona muestra amor por Dios y amistad por los devotos, que exhibe su misericordia hacia el inocente y es renuente a asociarse con los no devotos, puede ser considerado un devoto puro. Por progresar en el servicio devocional, dicha persona puede percibir que cada entidad viviente es parte integral del Supremo. En todas y cada una de las entidades vivientes puede ver a la Persona Suprema, y por consiguiente, avanza considerablemente en la conciencia de Krishna. En esta etapa no distingue entre el devoto y el no devoto, porque ve que todos están al servicio del Señor. Esta persona continúa desarrollando todas las grandes cualidades mientras se dedica a la conciencia de Krishna y al servicio devocional. Como se afirma en El Srimad-Bhagavatam (5.18.12): yasyasti bhaktir bhagavaty akiñcana sarvair gunais tatra samasate surah harav abhaktasya kuto mahad-guna mano-rathenasati dhavato bahih “Aquel que obtiene el servicio devocional puro e inmaculado al Señor Supremo, desarrolla todas las buenas cualidades de los semidioses, mientras que una persona que no ejecuta este servicio, a pesar de todas las calificaciones materiales, es seguro que va por mal camino, porque fluctúa en la plataforma mental”. Por consiguiente, las calificaciones materiales no tienen ningún valor sin el servicio devocional.
Capítulo DOCE Capítulo DOCE El devoto Una persona consciente de Krishna que está plenamente consagrada al servicio trascendental amoroso del Señor, desarrolla todas las cualidades divinas de los semidioses. Existen muchas cualidades divinas, pero el Señor Caitanya solamente describió algunas de ellas a Sanatana Gosvami. Un devoto del Señor siempre es bondadoso con todos y no busca querellas. Su interés se encuentra en la esencia de la vida, la cual es espiritual. Es ecuánime con todos, y nadie puede encontrar falta en él. Su mente magnánima siempre es pura, nítida y desprovista de obsesiones materiales. Es un benefactor para todas las entidades vivientes, es pacífico, y siempre se encuentra entregado a Krishna. No tiene deseos materiales, es muy humilde y fijo en su propósito. Ha triunfado sobre las seis cualidades materiales como la lujuria y la ira; no come más de lo que necesita, siempre es prudente y respetuoso con los demás, pero no demanda respeto para sí mismo. Es grave, misericordioso, amigable, poético, experto y silencioso. En El Srimad-Bhagavatam (3.25.21) también existe una descripción del devoto del Señor, allí se dice que siempre es tolerante, misericordioso y es amigo de todas las entidades vivientes, no tiene enemigos, es pacífico y posee todas las buenas cualidades. Éstas no son sino algunas de las características de una persona consciente de Krishna. También se dice en El Srimad-Bhagavatam que, si uno obtiene la oportunidad de servir a una gran alma —un mahatma—, su sendero hacia la liberación se abre. No obstante, aquellos que están apegados a las personas materialistas, se encuentran en el sendero de la oscuridad. Aquellos que realmente son santos, son trascendentales, serenos, pacíficos, amigables con todas las entidades vivientes y no son dominados por la ira. Simplemente por medio de la asociación con estos hombres santos uno puede volverse un devoto consciente de Krishna. En efecto, para desarrollar el amor por Dios se necesita la compañía de esos devotos santos. El sendero del avance en la vida espiritual se abre para cualquiera que se pone en contacto con un hombre santo, y por seguir el sendero del devoto es seguro que uno desarrollará conciencia de Krishna en pleno servicio devocional. En El Srimad-Bhagavatam (11.2.28), Vasudeva, el padre de Krishna, preguntó a Narada Muni acerca del bienestar de todas las entidades vivientes, y en respuesta Narada Muni citó un pasaje de la discusión de Maharaja Nimi con los nueve sabios. “Oh, santos sabios” —dijo el rey Nimi— “yo tan sólo estoy tratando de encontrar el sendero para el bienestar de todas las entidades vivientes. Un momento de asociación con los hombres santos es la oportunidad más valiosa de la vida, porque ese momento abre el sendero del avance en la vida espiritual”. Esto también se confirma en otra parte de El Srimad-Bhagavatam (3.25.25). Por asociarse con las personas santas y discutir temas trascendentales con ellos, uno se convence del valor de la vida espiritual. Muy pronto el escuchar de Krishna se torna placentero al oído y comienza a satisfacer el corazón de uno. Si después de recibir estos mensajes espirituales de personas santas o devotos puros, uno trata de aplicarlos en su propia vida, el sendero de la conciencia de Krishna naturalmente evoluciona en fe, apego y servicio devocional. El Señor informó luego a Sanatana Gosvami acerca del comportamiento del devoto. Aquí el punto central es que siempre debe evitarse la asociación impía. Ésa es la esencia del comportamiento de un devoto, y ¿qué es una asociación impía? Es la asociación de alguien que se encuentra demasiado apegado a las mujeres y de quien no es un devoto del Señor Krishna. Éstas son las personas impías. A uno se le aconseja asociarse con los devotos santos del Señor y evitar cuidadosamente la asociación de los impíos no devotos. Quienes son devotos puros de Krishna cuidan mucho de mantenerse apartados de estas dos clases de no devotos. En El Srimad-Bhagavatam (3.31.33-35) se dice que se debe abandonar por completo la compañía de quien es muy aficionado a las mujeres, porque asociándose con una persona semejante, uno queda privado de todas las buenas cualidades, como la veracidad, limpieza, misericordia, gravedad, inteligencia, recato, belleza, fama, indulgencia, control de la mente y de los sentidos, y todas las opulencias que automáticamente obtiene un devoto. Un hombre nunca se degrada tanto como cuando se asocia con quienes están demasiado apegados a las mujeres. A este respecto, el Señor Caitanya también cita un verso de El Katyayana-samhita: “Uno debe tolerar las miserias de ser encerrado en una jaula llena de fuego antes que asociarse con aquellos que no son devotos del Señor”. A uno también se le aconseja ni siquiera mirar la cara de las personas que son irreligiosas o que carecen de devoción por el Señor Supremo. El Señor Caitanya recomienda que uno debe abandonar estrictamente la compañía de personas indeseables y refugiarse por completo en el Supremo Señor Krishna Esa misma instrucción se le da a Arjuna en los últimos versos de El Bhagavad-gita (18.66), en los que Krishna dice: “Tan sólo abandona todo y entrégate a Mí. Yo cuidaré de ti y te protegeré de todas las reacciones de las actividades pecaminosas”. El Señor es muy bondadoso con Sus devotos y es muy agradecido, diligente y magnánimo. Es nuestro deber creer en Sus palabras, y si nosotros somos inteligentes y lo suficientemente educados, seguiremos Sus instrucciones sin vacilación. En El Srimad-Bhagavatam (10.48.26) Akrura le dice a Krishna: kah panditas tvad aparam saranam samiyad bhakta-priyad rta-girah suhrdah krta-jñat sarvan dadati suhrdo bhajato ’bhikaman atmanam apy upacayapacayau na yasya “¿Quién puede entregarse a alguien aparte de a Ti? ¿Quién es tan querido, veraz, amigable y agradecido como Tú? Tú eres tan perfecto y completo que incluso a pesar de darte Tú Mismo a Tu devoto, permaneces pleno y perfecto. Tú puedes satisfacer todos los deseos de Tu devoto, e incluso entregarte Tú Mismo a él”. Una persona que es inteligente y capaz de comprender la filosofía de la Conciencia de Krishna, naturalmente abandona todo y se refugia en Krishna. A este respecto, el Señor Caitanya recita un verso mencionado por Uddhava en El Srimad-Bhagavatam (3.2.23): “¿Cómo puede uno refugiarse en alguien aparte de Krishna? Él es tan bondadoso. Incluso a pesar de que la hermana de Bakasura planeó matar a Krishna cuando era un bebé, untando veneno sobre sus pechos y ofreciéndoselos para que mamase y muriese, aun así esa infame mujer recibió la salvación y fue elevada a la misma plataforma de la propia madre de Krishna”. Este verso se refiere a cuando Putana planeó matar a Krishna. Krishna aceptó el pecho envenenado de esa mujer demoníaca, y cuando Krishna mamó de su pecho, también le extrajo la vida. No obstante, Putana fue elevada a la posición de la propia madre de Krishna. No existe ninguna diferencia esencial entre un alma plenamente entregada y una persona en la orden de vida de renunciación. La única diferencia es que un alma plenamente entregada depende por completo de Krishna. Existen seis principios básicos para entregarse: el primero es que uno debe aceptar todo lo que es favorable para el desempeño del servicio devocional, y debe ser determinado en aceptar el proceso. El segundo es que uno debe rechazar todo lo que sea desfavorable para el desempeño del servicio devocional y debe estar determinado para abandonar todo. En tercer lugar, uno debe estar convencido de que únicamente Krishna puede protegerlo y debe tener plena fe en que el Señor le dará esa protección. Un impersonalista cree que su verdadera identidad es ser uno con Krishna, pero un devoto no destruye su identidad de esa manera. Él vive con plena fe en que Krishna bondadosamente lo protegerá en todos los aspectos. En cuarto lugar, un devoto siempre debe aceptar a Krishna como su protector. Aquellos que están interesados en los frutos de las actividades, por lo general, esperan la protección de los semidioses, pero un devoto de Krishna no busca ningún semidiós para obtener protección. Él está completamente convencido de que Krishna lo protegerá en todas las circunstancias desfavorables. Quinto, un devoto siempre está consciente de que sus deseos no son independientes, y a menos que Krishna los satisfaga, no podrán ser satisfechos. Finalmente, un devoto siempre debe sentirse la más caída entre las almas, de tal manera que Krishna le cuidará. Un alma así de rendida debe refugiarse en un lugar santo como Vrndavana, Mathura, Dvaraka, Mayapur, etc., y debe entregarse al Señor diciendo: “Mi querido Señor, de hoy en adelante soy Tuyo. Puedes protegerme o matarme según Te plazca”. Un devoto puro se refugia de esa manera en Krishna, y Krishna es tan agradecido que lo acepta y le da toda clase de protección. Esto se confirma en El Srimad-Bhagavatam (11.29.34), donde se dice que si una persona a punto de morir se refugia por completo en el Señor Supremo y se pone por completo bajo Su cuidado, realmente alcanza la inmortalidad y se hace elegible para asociarse con el Señor Supremo y disfrutar de bienaventuranza trascendental. Posteriormente, el Señor explicó a Sanatana Gosvami las diversas clases y los síntomas del servicio devocional práctico. Cuando el servicio devocional se ejecuta con los sentidos presentes, se le denomina servicio devocional práctico. En realidad, el servicio devocional constituye la vida eterna de la entidad viviente, y existe en forma latente en el corazón de todos. La práctica que despierta ese servicio devocional latente se denomina servicio devocional práctico. El significado es que la entidad viviente es constitucionalmente parte integral del Señor Supremo. Al Señor se le puede comparar con el Sol y a las entidades vivientes se las puede comparar con las moléculas de la luz del Sol. Bajo el hechizo de la energía ilusoria, la chispa espiritual casi se extingue, pero mediante el servicio devocional práctico uno puede revivir su posición constitucional natural. Cuando se practica el servicio devocional debe entenderse que uno ha regresado a su posición liberada, normal y original. El servicio devocional puede practicarse con los propios sentidos bajo la dirección de un maestro espiritual fidedigno. Las actividades espirituales para el avance en la conciencia de Krishna comienzan escuchando. El escuchar es el método más importante para el avance, y uno debe estar muy ansioso por oír favorablemente acerca de Krishna. Abandonando toda especulación y actividades fruitivas, simplemente se debe adorar y desear el logro del amor a Dios. Ese amor por Dios existe eternamente dentro de cada uno; simplemente tiene que evocarse mediante el proceso de escuchar. Escuchar y cantar son los principales métodos del servicio devocional. El servicio devocional puede ser regulativo o por afecto. Aquel que no ha desarrollado afecto trascendental por Krishna debe conducir su vida de acuerdo a las direcciones y regulaciones de las Escrituras y del maestro espiritual. En El Srimad-Bhagavatam (2.1.5), Sukadeva Gosvami le aconsejó a Maharaja Pariksit: tasmad bharata sarvatma bhagavan isvaro harih srotavyah kirtitavyas ca smartavyas cecchatabhayam “Oh, el mejor de los Bharatas, el deber primordial de aquellas personas que desean librarse del temor es escuchar acerca de la Suprema Personalidad de Dios, Hari, cantar acerca de Él y siempre recordarlo. Siempre se debe recordar al Señor Visnu y, en verdad, a Él no se le debe olvidar ni siquiera por un momento. Él es la esencia de todos los principios regulativos”. La conclusión es que, cuando todas las reglas, regulaciones y actividades recomendadas y prohibidas que se revelan en las Escrituras se consideran en conjunto, invariablemente la esencia de todo es el recordar al Señor. El recordar a la Suprema Personalidad de Dios dentro del corazón es la meta del servicio devocional. Cuando el servicio devocional se ejecuta pura y amorosamente, no hay lugar para principios regulativos; no hay obligaciones ni prohibiciones. No obstante, para ejecutar correctamente el servicio devocional, por lo general se deben aceptar los siguientes principios: (1) Refugiarse en un maestro espiritual genuino, (2) Recibir iniciación del maestro espiritual. (3) Servir al maestro espiritual. (4) Inquirir y aprender del maestro espiritual. (5) Seguir los pasos de las personas santas consagradas al servicio trascendental amoroso del Señor. (6) Prepararse para abandonar toda clase de disfrute y miserias para la satisfacción de Krishna. (7) Vivir en algún lugar donde Krishna haya ejecutado Sus pasatiempos. (8) Estar satisfecho con cualquier cosa que Krishna disponga para la manutención del cuerpo y no desear nada más. (9) Observar ayuno el día de Ekadasi [Éste ocurre el undécimo día después de la Luna llena y el undécimo día después de la Luna nueva. En estos días no deben comerse granos, cereales ni legumbres; simplemente deben tomarse verduras y leche en forma moderada, y debe incrementarse el canto de Hare Krishna y la lectura de las Escrituras]. (10) Mostrar respeto a los devotos, a las vacas y a los árboles sagrados como el árbol baniano. Para un devoto neófito que está iniciando el sendero del servicio devocional, es esencial observar estos diez principios. También debe evitarse el cometer ofensas en el servicio al Señor y en el canto de los santos nombres. Hay diez clases de ofensas que se pueden cometer mientras se canta el santo nombre, y se las debe evitar. Estas ofensas son: (1) Blasfemar en contra de un devoto del Señor. (2) Considerar que el Señor y los semidioses se encuentran en un mismo nivel o creer que hay muchos dioses. (3) Ser negligente con las órdenes del maestro espiritual. (4) Minimizar la autoridad de las Escrituras [los Vedas]. (5) Interpretar los santos nombres de Dios. (6) Cometer pecados al amparo del canto. (7) Instruir sobre las glorias de los nombres del Señor a las personas que carecen de fe. (8) Comparar el santo nombre con la religiosidad material. (9) Estar desatento mientras se canta el santo nombre. (10) Permanecer apegado a las cosas materiales a pesar de cantar los santos nombres. Diez regulaciones adicionales son las siguientes: (1) Deben evitarse las ofensas en el servicio al Señor y en el canto de los santos nombres del Señor. (2) Se debe evitar la asociación de los impíos. (3) Uno no debe intentar tener muchos discípulos. (4) Uno no debe tomarse la molestia de entender muchos libros o uno en particular, y se debe evitar el discutir diferentes doctrinas. (5) Tanto en la pérdida como en la ganancia uno debe mantenerse ecuánime. (6) Uno no debe estar sujeto a ninguna clase de lamentación. (7) No se debe ser irrespetuoso con los semidioses o con otras Escrituras. (8) No se deben tolerar blasfemias en contra del Señor Supremo y Sus devotos. (9) Se deben evitar temas ordinarios de novelas y literatura de ficción, pero no hay ninguna instrucción sobre el evitar escuchar noticias ordinarias. (10) No se debe disturbar a ninguna criatura viviente, incluyendo a los pequeños insectos. En El Bhakti-rasamrta-sindhu, compilado por Sri Rupa Gosvami, se dice que uno debe ser muy liberal en su comportamiento y debe evitar cualquier actividad indeseable. Los puntos afirmativos más importantes son que uno debe aceptar el refugio de un maestro espiritual fidedigno, ser iniciado por él y servirlo. Además de éstos, existen treinta y cinco puntos del servicio devocional, que pueden ser enumerados de la siguiente manera: (1) escuchar, (2) cantar, (3) recordar, (4) adorar, (5) orar, (6) servir, (7) ocuparse como un sirviente, (8) ser amigable, (9) ofrecerlo todo, (10) bailar ante la Deidad, (11) glorificar, (12) instruir, (13) ofrecer reverencias, (14) ponerse de pie para mostrar respeto a los devotos, (15) seguir a un devoto cuando éste se encamina hacia la puerta, (16) entrar al templo del Señor, (17) caminar alrededor del templo del Señor, (18) leer oraciones, (19) entonar himnos, (20) ejecutar sankirtana o canto congregacional, (21) oler el incienso y las flores ofrecidas a la Deidad, (22) aceptar prasada [alimento ofrecido a Krishna], (23) asistir a la ceremonia de aratrika, (24) ver a la Deidad, (25) ofrecer alimentos apetitosos al Señor, (26) meditar, (27) ofrecer agua a la planta de tulasi, (28) ofrecer respeto a los vaisnavas y devotos avanzados, (29) vivir en Mathura o Vrndavana, (30) comprender El Srimad-Bhagavatam, (31) tratar al máximo de alcanzar a Krishna, (32) confiar en la misericordia de Krishna, (33) efectuar funciones ceremoniales con los devotos de Krishna, (34) entregarse en todo aspecto, y (35) observar las diferentes funciones ceremoniales. A estos treinta y cinco puntos se les pueden agregar otros cuatro: (1) marcar el cuerpo con pulpa de sándalo para mostrar que se es un vaisnava (2) pintarse el cuerpo con los santos nombres del Señor, (3) cubrirse el cuerpo con los remanentes de la Deidad, y (4) aceptar caranamrta, el agua con que se ha bañado a la Deidad. Los puntos anteriores más estos cuatro puntos adicionales suman un total de treinta y nueve para el servicio devocional, y de todos estos, los siguientes cinco son los más importantes: (1) asociarse con devotos, (2) cantar el santo nombre del Señor, (3) escuchar El Srimad-Bhagavatam, (4) vivir en un lugar sagrado como Mathura o Vrndavana, y (5) servir a la Deidad con gran devoción. Estos puntos los menciona especialmente Rupa Gosvami en su libro El Bhakti-rasamrta-sindhu. Los treinta y nueve puntos anteriores, más estos cinco últimos, hacen un total de cuarenta y cuatro. Si se suman a éstos las veinte ocupaciones preliminares, existen un total de sesenta y cuatro diferentes puntos para conducir el servicio devocional. Uno puede adoptar los sesenta y cuatro puntos con su cuerpo, mente y sentidos, y de esta manera purificar gradualmente su servicio devocional. Algunos de estos puntos son completamente diferentes, algunos son idénticos y otros parecen estar mezclados. Srila Rupa Gosvami ha recomendado que uno viva en asociación de quienes poseen la misma mentalidad; por consiguiente, es necesario formar alguna asociación para la conciencia de Krishna y vivir juntos para el cultivo del conocimiento de Krishna y del servicio devocional. El punto más importante para vivir en esa asociación es la comprensión tanto de El Bhagavad-gita como de El Srimad-Bhagavatam. Cuando la fe y la devoción se desarrollan, éstas se transforman en adoración a la Deidad, canto del santo nombre y el vivir en un lugar sagrado como Mathura o Vrndavana. Los últimos cinco puntos mencionados después de los treinta y nueve, son muy importantes y esenciales. Si uno puede ejecutar simplemente estos cinco puntos, puede ser promovido a la plataforma más elevada de la perfección, incluso si no se ejecutan perfectamente. De acuerdo a la capacidad propia se pueden ejecutar uno o muchos puntos, pero el factor principal que determina el avance en el sendero es el completo apego al servicio devocional. Han existido en la historia muchos devotos que han logrado la perfección en el servicio devocional desempeñando los deberes relacionados incluso simplemente a un solo punto, y hay muchos otros, como Maharaja Ambarisa, que alcanzaron la perfección mediante la ejecución de todos ellos. Algunos devotos que han logrado la perfección en el servicio devocional ejecutando los deberes concernientes solamente a un punto son: Maharaja Pariksit, quien se liberó y perfeccionó por completo simplemente por escuchar; Sukadeva Gosvami se liberó y obtuvo la perfección en el servicio devocional simplemente por cantar; Prahlada Maharaja obtuvo la perfección por recordar; Laksmi obtuvo la perfección por servir a los pies de loto del Señor; el rey Prthu obtuvo la perfección simplemente por adorar, Akrura alcanzó la perfección simplemente por orar; Hanuman logró la perfección simplemente por convertirse en un sirviente del Señor Rama; Arjuna obtuvo la perfección simplemente por ser un amigo de Krishna; y Bali Maharaja alcanzó la perfección por ofrecer todo lo que poseía. En lo que a Maharaja Ambarisa se refiere, él efectivamente ejecutó todos los puntos del servicio devocional. Primero que todo ocupó su mente en los pies de loto del Señor Krishna. Dedicó sus palabras, su facultad de hablar, en describir las cualidades trascendentales de la Suprema Personalidad de Dios. Ocupó sus manos en lavar el templo de la Deidad, sus oídos en escuchar las palabras de Krishna y sus ojos en contemplar a la Deidad. Ocupó su sentido del tacto prestando servicio a los devotos, y ocupó su sentido del olfato deleitándose con la fragancia de las flores ofrecidas a Krishna. Ocupó su lengua en saborear las hojas de tulasi ofrecidas a los pies de loto de Krishna, sus piernas en ir al templo de Krishna y su cabeza en ofrecer reverencias a la Deidad de Krishna. Debido a que todos sus deseos y ambiciones los dedicó de esa manera al servicio devocional del Señor, a Maharaja Ambarisa se le considera el guía en el desempeño del servicio devocional en todas las formas. Quienquiera que se dedique al servicio devocional del Señor con plena conciencia de Krishna, se libera de todas las deudas con los sabios, los semidioses y los antepasados, con quienes, por lo general, todo mundo está endeudado. Esto se confirma en El Srimad-Bhagavatam (11.5.41): devarsi-bhutapta-nrnam pitrnam na kinkaro nayam rni ca rajan sarvatmana yah saranam saranyam gato mukundam parihrtya kartam “Quienquiera que se dedique plenamente al servicio del Señor, ¡oh, rey!, ya no está más endeudado con los semidioses, los sabios, otras entidades vivientes, sus parientes, los antepasados o cualquier otro hombre”. Todo hombre inmediatamente después de nacer se ve endeudado con muchísima gente, y se espera que uno lleve a cabo muchos tipos de funciones ritualistas a causa de este adeudo. No obstante, si uno se entrega por completo a Krishna, no hay ninguna obligación. Uno queda exonerado de todas las deudas. Sin embargo, debe notarse cuidadosamente que cuando una persona abandona todos los demás deberes y simplemente adopta el servicio trascendental a Krishna, no tiene ningún deseo ni está sujeto o gusta de ejecutar actividades pecaminosas. No obstante, si realiza dichas actividades (no voluntariamente, sino por casualidad) Krishna le da toda protección. No es necesario para esa persona purificarse mediante ningún otro método, y eso se confirma en El Srimad-Bhagavatam (11.5.42): “A un devoto que se encuentra completamente dedicado al servicio trascendental amoroso del Señor, la Persona Suprema lo protege, pero en el caso de que involuntariamente cometa alguna actividad pecaminosa o se vea obligado a actuar pecaminosamente bajo ciertas circunstancias, Dios, que se encuentra situado dentro de su corazón, le da toda protección”. El proceso del conocimiento especulativo y la renunciación no es en realidad el factor principal para lograr la elevación en el servicio devocional. No se tienen que adoptar los principios de no violencia y control de los sentidos, aunque existan reglas y regulaciones para adquirir estas cualidades en los demás procesos, ya que sin siquiera practicar estos procesos, un devoto desarrolla todas las buenas cualidades simplemente desempeñando el servicio devocional al Señor. En el Undécimo Canto de El Srimad-Bhagavatam (11.20.31), el Señor Mismo dice que no hay ninguna necesidad de cultivar el conocimiento especulativo y la renunciación si uno está verdaderamente dedicado al servicio devocional del Señor.
Capítulo TRECE Capítulo TRECE El servicio devocional por apego Debido a un completo malentendido, algunos trascendentalistas creen que el conocimiento y la renunciación son necesarios para elevarse a la plataforma del servicio devocional. Esto no es así. El cultivo del conocimiento y la renunciación a las actividades fruitivas puede que sean necesarios para comprender nuestra existencia espiritual en relación con el concepto material de la vida, pero no son partes esenciales del servicio devocional. Los resultados del conocimiento y las actividades fruitivas son la liberación y la complacencia material de los sentidos respectivamente. Como consecuencia, no son partes esenciales del servicio devocional, por el contrario, no tienen ningún valor intrínseco en el desempeño del servicio devocional. Cuando se está libre del cautiverio de los resultados del conocimiento y de las actividades fruitivas, se puede alcanzar el servicio devocional. Puesto que un devoto del Señor Krishna por naturaleza no es violento, y dado que su mente y sentidos se encuentran controlados, él no tiene que hacer un esfuerzo especial para adquirir las buenas cualidades resultantes del cultivo del conocimiento y la ejecución de actividades fruitivas. Cuando Uddhava le preguntaba a Krishna acerca de las reglas y regulaciones de acuerdo a las instrucciones védicas, inquirió: “¿Por qué los himnos védicos lo animan a uno al disfrute material, mientras que, al mismo tiempo, las instrucciones védicas lo liberan a uno de toda ilusión y lo animan hacia la autorrealización?”. Se supone que los mandatos védicos los prescribe la Suprema Personalidad de Dios, pero aparentemente hay contradicciones, y Uddhava se encontraba ansioso por saber cómo puede uno librarse de estas contradicciones. En respuesta, el Señor Krishna le informó de la superexcelencia del servicio devocional. “Es impráctico e innecesario para quien ya está dedicado al servicio devocional a Mí y cuya mente está fija en Mí, esforzarse por el cultivo del conocimiento y de la renunciación”. Así, la conclusión del Señor es que el servicio devocional es independiente de cualquier otro proceso. El cultivo del conocimiento, la renunciación o la meditación puede que ayuden un poco al principio, pero no pueden considerarse necesarios para el desempeño del servicio devocional. En otras palabras, el servicio devocional puede desempeñarse independientemente del cultivo del conocimiento y la renunciación. A este respecto, existe también un verso de El Skanda Purana en el cual Parvata Muni le dijo a un cazador miembro de una tribu: “¡Oh, cazador!, las cualidades que ahora acabas de adquirir —la no violencia y otras— no son asombrosas, porque quien se dedica al servicio devocional al Señor Supremo no puede ser fuente de perturbación para nadie, bajo ninguna circunstancia”. Después de discutir estos puntos, el Señor Caitanya dijo a Sanatana Gosvami: “Hasta ahora te he explicado el servicio devocional de acuerdo a los principios regulativos. Enseguida te explicaré el servicio devocional desde el punto de vista del apego trascendental”. Los habitantes de Vrndavana, los vrajavasis, son ejemplos vivos del servicio devocional. Su servicio devocional por apego es ideal, y tal devoción únicamente puede encontrarse en Vrajabhumi, Vrndavana. Si se desarrolla servicio devocional y apego siguiendo los pasos de los Vrajavasis, se alcanza raga-marga-bhakti, o servicio devocional con apego al Señor. De acuerdo a El Bhakti-rasamrta-sindhu (1.2.270): “El servicio devocional con apego extático por ese servicio, el cual se vuelve natural para el devoto, se llama raga o apego trascendental”. Al servicio devocional desempeñado con ese apego se le llama ragatmika, y al apego profundo con profunda absorción en el objeto de amor se le llama devoción ragatmika. Ejemplos de éstos pueden verse en las actividades de los residentes de Vrajabhumi. Quien se atrae a Krishna por escuchar acerca de dicho apego, ciertamente es muy afortunado. Cuando uno se ve profundamente afectado por la devoción de los residentes de Vrajabhumi y trata de seguir sus pasos, no se preocupa más de las restricciones o regulaciones de las Escrituras reveladas. Ésta es la característica de quien ejecuta raga-bhakti. El servicio devocional con apego es natural, y aquella persona que ha sido atraída por éste, no arguye con quienes le antagonizan, incluso a pesar de que otros pueden argumentar presentando los preceptos de las Escrituras. La inclinación natural hacia el servicio devocional también se basa en mandatos de las Escrituras, y aquel que tiene apego por este servicio devocional no lo abandona simplemente por los argumentos de las Escrituras. A este respecto, debe notarse que una clase de supuestos devotos (conocidos como prakrta-sahajiya) siguen sus propias ideas inventadas y, presentándose a sí mismos como Radha y Krishna, se entregan al libertinaje. Ese servicio devocional y apego son falsos, y en realidad quien actúa así se desliza por un sendero infernal. Éste no es el estándar de ragatmika, o devoción. La comunidad prakrta-sahajiya se encuentra en realidad engañada y es muy desafortunada. El servicio devocional con apego puede ejecutarse de dos maneras —externa e internamente. Externamente, el devoto sigue estrictamente los principios regulativos comenzando por cantar y escuchar, mientras que internamente medita en el afecto que lo atrae para servir al Señor Supremo. En efecto, él siempre piensa en su servicio devocional específico, y este apego no viola los principios regulativos del servicio devocional; un verdadero devoto se adhiere estrictamente a estos principios; sin embargo, siempre piensa en su apego particular. Debido a que todos los habitantes de Vrajabhumi, Vrndavana, son muy queridos por Krishna, un devoto selecciona a uno de ellos y sigue sus pasos a fin de tener éxito en su propio servicio devocional. Un devoto puro que está apegado al Señor, siempre sigue la senda trazada por una personalidad de Vrajabhumi. En El Bhakti-rasamrta-sindhu (1.2.294) se aconseja que un devoto puro apegado al servicio devocional siempre debe recordar las actividades de un habitante particular de Vraja, incluso a pesar de que no pueda vivir en Vrajabhumi o Vrndavana. De esta manera, puede pensar siempre en Vrajabhumi o Vrndavana. Los devotos confidenciales apegados al servicio del Señor se dividen en varias categorías: algunos son sirvientes, algunos son amigos, otros son parientes y otros son amantes conyugales. En el servicio devocional por apego uno tiene que seguir a un tipo particular de devoto de Vrajabhumi. En El Srimad-Bhagavatam (3.25.38) el Señor dice: na karhicin mat-parah santa-rupe nanksyanti no me ’nimiso ledhi hetih yesam aham priya atma sutas ca sakha guruh suhrdo daivam istam “La palabra mat-para únicamente se utiliza para referirse a las personas que se encuentran satisfechas con la idea de convertirse en Mis seguidores exclusivos. Ellas consideran que Soy su alma, su amigo, su hijo, su dueño, su bienqueriente, su Dios, y que Soy su meta suprema. Mi querida madre, el tiempo no actúa sobre estos devotos”. En El Bhakti-rasamrta-sindhu (1.2.308), Rupa Gosvami ofrece sus respetuosas reverencias a quienes siempre piensan en Krishna tal como Él es y en Su relación como hijo, bienqueriente, hermano, padre, amigo, etc. Cualquiera que sigue los principios del servicio devocional por apego y sigue a un devoto de Vrajabhumi en particular, ciertamente alcanza con ese espíritu la más elevada perfección del amor a Dios. Existen dos características mediante las cuales pueden desarrollarse las semillas del amor a Dios, y a éstas se les conoce como rati, o apego, y bhava, la condición que precede inmediatamente al amor por Dios. Es mediante este apego y bhava que los devotos conquistan al Supremo Señor Sri Krishna. Estas dos características se encuentran presentes antes de que se manifieste cualquier síntoma del amor a Dios. El Señor Caitanya explicó todo esto a Sanatana Gosvami. El Señor Caitanya dijo que, ya que realmente no existe límite para la descripción del sistema del servicio devocional por apego, Él simplemente trataría de ofrecer una muestra. El Señor Caitanya describió luego la meta última del servicio devocional, la cual está destinada para aquel que quiere alcanzar la perfección. Cuando el apego de uno por Krishna se vuelve muy profundo, se logra la condición llamada amor por Dios. Para un devoto, este estado de existencia se considera una situación permanente. En relación a esto, Kaviraja Gosvami ofreció sus respetuosas reverencias al Señor Caitanya por Sus sublimes enseñanzas de amor a Dios. Como se afirma en El Caitanya-caritamrta (Madhya, 23.1): “¡Oh, Suprema Personalidad de Dios!, ¿quién sino Tú ha otorgado jamás este servicio devocional puro? ¡Oh, la más magnánima encarnación de la Personalidad de Dios!, por mi parte, yo ofrezco mis respetuosas reverencias a esta encarnación conocida como Gaurakrsna”. En El Bhakti-rasamrta-sindhu (1.3.1), al estado de poseer amor por Dios se le compara con el brillo que emana del Sol; este brillo hace más y más amoroso el corazón del devoto. El corazón de un devoto semejante se encuentra situado en una posición trascendental, más allá incluso de la modalidad de la bondad. Al proceso de purificar aún más el corazón mediante el brillo solar del amor se le llama bhava. Rupa Gosvami da una descripción de bhava. A la característica permanente de la entidad viviente se le llama bhava, y al punto crucial de progreso hacia bhava se le llama estado marginal del amor por Dios. Cuando el estado de bhava se vuelve más y más profundo, los devotos eruditos lo llaman amor por Dios. Como se afirma en El Narada-pañcaratra: ananya-mamata visnau mamata prema-sangata bhaktir ity ucyate bhisma- prahladoddhava-naradaih “Cuando uno está firmemente convencido de que Visnu es el único objeto de amor y adoración y de que no hay nadie más —ni siquiera un semidiós— que sea digno de recibir servicio devocional, uno siente la intimidad de su relación de amor con Dios, y esto lo aprueban personalidades como Bhisma, Prahlada, Uddhava y Narada”. Si, debido a algunas actividades virtuosas que inducen al servicio devocional, se es influido por la actitud de servicio y uno se refugia en la buena asociación de devotos puros, se desarrolla apego por oír y cantar. Por incrementar el cantar y el escuchar se avanza más y más en el servicio devocional regulado al Señor Supremo. A medida que se avanza de esta manera, los recelos de uno acerca del servicio devocional y su atracción por el mundo material disminuyen proporcionalmente. Al avanzar en el escuchar y en el cantar, un devoto se fija más firmemente en su fe, y gradualmente su fe inicial se desarrolla en un gusto por el servicio devocional, y ese gusto gradualmente se convierte en apego. Cuando el apego se purifica, exhibe las dos características de bhava y rati. Cuando el rati incrementa, se llama amor por Dios, y el amor por Dios es la meta última de la vida humana. Este proceso lo resume Rupa Gosvami en El Bhakti-rasamrta-sindhu (1.4.15-16): el primer requisito es la fe; debido a la fe uno se asocia con devotos puros, y, mediante esa asociación, desarrolla servicio devocional. A medida que el servicio devocional se desarrolla, los recelos disminuyen. Después uno se sitúa en una firme convicción, y a partir de esa convicción se desarrolla un gusto por el servicio devocional y se avanza al estado de apego por medio del cual se siguen los principios regulativos del servicio devocional. Después de este punto, al progresar más, se obtiene el estado llamado bhava, el cual es permanente. Cuando este amor por Dios incrementa, se alcanza el más elevado nivel de amor a Dios”. En sánscrito, a este nivel supremo se le llama prema. Prema puede definirse como amor a Dios sin esperar nada a cambio o en recompensa. Realmente, las palabras prema y amor no son sinónimos, aun así se puede decir que prema es la etapa más elevada del amor. Aquel que ha obtenido prema es considerado el ser humano perfecto. El Srimad-Bhagavatam (3.25.25) también confirma esta declaración: Únicamente mediante la asociación con devotos puros puede uno desarrollar gusto por la conciencia de Krishna, y cuando uno trata de aplicar la conciencia de Krishna en su vida, puede alcanzar todo, incluso la etapa de bhava y prema. El Señor Caitanya, al describir los síntomas de una persona que ha evolucionado desde la fe hasta el nivel de bhava, afirma que dicha persona nunca se agita, aun cuando haya causa para ello. Semejante persona tampoco desperdicia su tiempo ni siquiera por un momento; siempre está ansiosa de hacer algo para Krishna. Incluso si ella no tiene ninguna ocupación, encontrará algo que hacer para la satisfacción de Krishna. A esta persona tampoco le gusta nada que no esté relacionado con Krishna; aunque se encuentra situada en la mejor posición, ella no anhela honor o respeto personal. Confía en su trabajo y nunca se encuentra bajo la impresión de que no está progresando hacia la meta suprema de la vida —regresar a Dios. Dado que esa persona está plenamente convencida de su progreso, está siempre confiada y ocupada en adquirir la meta más elevada. Ella se encuentra muy apegada a complacer al Señor y a cantar y escuchar acerca de Él, estando siempre apegada a describir Sus cualidades trascendentales. También prefiere vivir en lugares sagrados como Mathura, Vrndavana o Dvaraka. Estas características son visibles en quien ha desarrollado la etapa de bhava. El rey Pariksit nos ofrece un buen ejemplo de bhava. Al estar sentado a orillas del Ganges, en espera del encuentro con su muerte, dijo: “Todos los brahmanas presentes aquí, así como también la Madre Ganges, deben saber que yo soy un alma completamente rendida a Krishna. A mí no me importa si la serpiente enviada por la maldición del muchacho brahmana me muerde ahora mismo. ¡Que la serpiente me muerda como guste! Yo estaré complacido si todos los aquí presentes continúan cantando el mensaje de Krishna”. Semejante devoto siempre se encuentra ansioso de ver que su tiempo no se desperdicie en nada que no esté relacionado con Krishna. Consecuentemente, no le agradan los beneficios derivados de las actividades fruitivas, la meditación yóguica o el cultivo del conocimiento. Él simplemente está apegado a las pláticas favorables en relación con Krishna. Estos devotos puros oran siempre al Señor Supremo con lágrimas en los ojos; sus mentes siempre se encuentran dedicadas a recordar las actividades del Señor, y sus cuerpos se ocupan siempre en ofrecer reverencias. De esta manera ellos están satisfechos. Cualquier devoto que actúa en el servicio devocional, dedica su vida y su cuerpo para los propósitos del Señor. El rey Bharata —por quien la India es llamada Bharata-varsa— también fue un devoto puro, y a una edad temprana abandonó su vida familiar, su bella y abnegada esposa, sus hijos, amigos y reino, exactamente como si fuesen excremento. Esto es típico en una persona que ha desarrollado bhava en el servicio devocional. Semejante persona se siente la más miserable, y su única satisfacción consiste en pensar que algún día Krishna será lo suficientemente bondadoso como para favorecerlo ocupándolo en el servicio devocional. En El Padma Purana encontramos otro ejemplo de devoción pura. Allí se menciona que el rey, aunque era el más elevado de los seres humanos, mendigaba de puerta en puerta —incluso a los candalas, los miembros más bajos de la sociedad humana. Fue Sanatana Gosvami quien posteriormente compuso este verso: na prema sravanadi-bhaktir api va yogo ’thava vaisnavo jñanam va subha-karma va kiyad aho saj-jatir apy asti va hinarthadhika-sadhake tvayi tathapy acchedya-mula sati he gopijanavallabha vyathayate ha ha madasaiva mam “Soy pobre en amor a Dios y no tengo ninguna cualidad para escuchar acerca del servicio devocional. No tengo comprensión alguna de la ciencia del servicio devocional ni conocimiento alguno, ni ninguna actividad virtuosa a mi favor. Ni siquiera nací en una familia elevada. Sin embargo, ¡oh, amado de las doncellas de Vraja!, mantengo aún la esperanza de alcanzarte, y esa esperanza está siempre perturbándome”. Tal devoto, encontrándose profundamente afectado por tan intensos deseos, canta siempre Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare. Respecto a esto, el siguiente verso de Bilvamangala aparece en El Krishna-karnamrta (32): tvac chaisavam tri-bhuvanadbhutam ity avehi mac capalam ca tava va mama vadhigamyam tat kim karomi viralam muralivilasi mugdhah mukhambujam udiksitum iksanabhyam “¡Oh, Krishna! ¡Oh, maravilloso flautista!, la belleza de Tus actividades infantiles es muy maravillosa en este mundo. Tú conoces la agitación de mi mente y yo sé lo que Tú eres. Nadie sabe cuán confidencial es nuestra relación. Aunque mis ojos están ansiosos de verte, de contemplar Tu rostro, yo no puedo hacerlo. Por favor, permíteme saber qué haré”. Un pasaje similar aparece en El Bhakti-rasamrta-sindhu (1.3.38) en el cual Rupa Gosvami afirma: rodana-bindu-maranda-syandi- drgindivaradya govinda tava madhura-svara-kanthi gayati namavalim bala “¡Oh, Govinda!, esta joven, con lágrimas en sus ojos, llora y con dulce voz canta Tus glorias”. Estos devotos puros están siempre ansiosos de describir las glorias de Krishna y por vivir en un lugar en donde Él haya exhibido Sus pasatiempos. Un verso similar aparece de nuevo en El Krishna-karnamrta (92): “El cuerpo de Krishna es tan bello y Su rostro es tan hermoso. Todo lo relacionado a Él es dulce y fragante”. Y en El Bhakti-rasamrta-sindhu (1.2.156): “¡Oh, el de los ojos de loto! ¿Cuando seré capaz de cantar constantemente Tu santo nombre?, e inspirado por ese canto, cuándo seré capaz de bailar en la ribera del Yamuna?”. El Señor Caitanya citó todas estas descripciones de la etapa de bhava del servicio devocional a Sanatana Gosvami. A continuación, el Señor Caitanya procedió a describir los síntomas del verdadero amor por Krishna. Él informó a Sanatana Gosvami que nadie puede comprender a la persona que ha desarrollado amor por Krishna. Nadie puede entender sus palabras, sus actividades ni sus síntomas. Incluso si alguien es muy erudito, le es muy difícil comprender a un devoto puro que siente amor por el Señor. Esto también se confirma en El Bhakti-rasamrta-sindhu. Una persona dedicada al servicio devocional se regocija cuando canta las glorias del Señor Supremo. Debido a que el Señor le es muy querido, casi enloquece cuando glorifica Su nombre, fama, etc., y en esta condición a veces ríe o llora y otras veces baila. Él continúa de esa manera sin considerar incluso su propia situación. Desarrollando gradualmente su amor a Dios, él incrementa su afecto, emoción y éxtasis. Este apego mahabhava es el más elevado nivel del amor devocional. Puede ser comparado al azúcar cande, la cual es la más eficaz forma del azúcar. El amor a Dios puede desarrollarse gradualmente de tal manera que el placer trascendental incrementa hasta la etapa más elevada para el verdadero devoto.
Capítulo CATORCE Capítulo CATORCE El éxtasis del Señor y de Sus devotos Los síntomas del servicio devocional sumamente desarrollado que exhiben los devotos puros, son a veces imitados por algunos impostores. Esto se describe en El Bhakti-rasamrta-sindhu. Puede que uno por algún motivo trate de exhibir los síntomas del servicio devocional sin haberlo obtenido, sin embargo debe saberse que dichos síntomas no son verdaderos. Algunas veces, aquellos que no son versados en la ciencia del servicio devocional son fascinados por la exhibición de dichos síntomas extáticos, pero aquellos que poseen conocimiento de la ciencia del servicio devocional no aceptan tales síntomas como el logro máximo. Estos síntomas únicamente marcan el comienzo del servicio devocional. Esto es aceptado por los devotos eruditos. De acuerdo a las diversas divisiones y clases de devotos, las relaciones devocionales permanentes pueden dividirse en cinco categorías: (1) neutralidad, (2) servicio a Krishna, (3) amistad con Krishna, (4) afecto paternal hacia Krishna, y (5) amor conyugal por Krishna. Cada división tiene su propio sabor y gusto diferentes, y un devoto situado en una división particular es feliz en esa posición. Los síntomas característicos que exhibe un devoto puro por lo general son risa y llanto; cuando las emociones son favorables, un devoto puro ríe, y cuando no lo son, llora. Situado por encima de estas emociones, se encuentra el amor perenne, el cual es llamado sthayibhava. En otras palabras, el apego a Krishna es permanente. Esa actitud amorosa eterna algunas veces se mezcla con diferentes tipos de sabor llamados: vibhava, anubhava y vyabhicari. Vibhava es un gusto particular por el apego a Krishna, y puede dividirse en dos categorías más —alambana y uddipana. En El Agni Purana y otras Escrituras autoritativas se dice que lo que incrementa el amor de uno por Krishna es llamado vibhava, y cuando Krishna es el objetivo, vibhava se convierte en alambana. Uddipana se estimula por las cualidades trascendentales de Krishna, Sus actividades, Su bello rostro sonriente y el aroma de Su cuerpo, el sonido de Su flauta, el sonido de su caracola, las marcas en las plantas de Sus pies, Su lugar de residencia y los enseres de Su servicio devocional (como las hojas de tulasi, los devotos, las ejecuciones ceremoniales y el Ekadasi). Anubhava ocurre cuando se exhiben sentimientos y emociones dentro de uno mismo. En la actitud de anubhava uno baila y a veces cae al suelo, algunas veces canta en voz alta, se convulsiona, bosteza, y otras veces respira sofocadamente sin que le importen las circunstancias. Los aspectos externos exhibidos en el cuerpo de los devotos se llaman udbhasvara. Los síntomas vyabhicari suman treinta y tres, y primariamente comprenden palabras proferidas por el devoto y diferentes características corporales. Estas diferentes características corporales —como el bailar, temblar y reír—, cuando se mezclan con los síntomas vyabhicari, se llaman sañcari. Cuando los síntomas bhava, anubhava y vyabhicari se combinan, hacen que el devoto se sumerja en el océano de la inmortalidad. A ese océano se le llama El Bhakti-rasamrta-sindhu, el océano de néctar puro del servicio devocional, y quien se sumerge en ese océano siempre se encuentra embelesado por el placer trascendental de sus olas y sonidos. A los rasas (gustos o sabores) particulares de un devoto que se sumerge en ese océano de bhakti-rasamrta se les conoce como neutralidad, servidumbre, amistad, paternidad y amor conyugal. El amor conyugal es muy prominente, y se caracteriza por el hecho de que el devoto decora su cuerpo para atraer a Krishna. El sabor de la servidumbre incrementa al incluir el afecto, la ira, la fraternidad y el apego. El sabor de la amistad incrementa al incluir el afecto, la ira, la fraternidad, el apego y la devoción; y en la paternidad el apego incrementa al incluir el afecto, la ira, la fraternidad, el apego y la devoción. Existen también sabores especiales que se experimentan en la amistad con el Señor Supremo, y éstos los manifiestan amigos como Subala, cuya devoción incrementa hasta el punto de bhava. Los diferentes rasas también se dividen en dos clases de éxtasis, llamados yoga y viyoga, o sea encuentro y separación. En la amistad y la paternidad, los sentimientos de encuentro y separación son diversos. Las situaciones conocidas como rudha y adhirudha son posibles en la relación de amor conyugal. El amor conyugal exhibido por las reinas en Dvaraka se llama rudha, y el amor conyugal que las doncellas de Vraja exhiben en Vrndavana se llama adhirudha. La perfección más elevada del afecto adhirudha en el amor conyugal comprende el encuentro (madana) y la separación (mohana). En el éxtasis de madana, el encuentro, existe el besar, y en el éxtasis de mohana, la separación, existen udghurna y citrajalpa. En lo que se refiere a citrajalpa, en El Srimad-Bhagavatam existe una porción conocida como Bhramara-gita, en donde se mencionan diversas clases de citrajalpa. Udghurna es un síntoma de separación, y también existe un síntoma llamado demencia trascendental. En esa demencia trascendental uno cree que se ha convertido en la Suprema Personalidad de Dios. En semejante éxtasis, se imitan los atributos de Krishna de diferentes maneras. El amor conyugal se divide en dos partes: vipralambha, o amor conyugal en separación, y sambhoga, o amor conyugal en contacto directo. El vipralambha, o separación, consta de tres subdivisiones que se conocen como: (1) purva-raga, (2) mana, y (3) pravasa. El éxtasis que se exhibe antes del encuentro del amante y la amada, el éxtasis que se experimenta entre ellos después del encuentro, el estado mental que se experimenta por no encontrarse y el estado mental que se experimenta después del encuentro temiendo la separación, se llaman vipralambha. Ese vipralambha sirve como un elemento nutriente para los encuentros futuros. Cuando el amante y la amada se encuentran repentinamente y se abrazan uno al otro, sienten un éxtasis de felicidad, y el estado mental que se experimenta en ese éxtasis se llama sambhoga. De acuerdo a la situación, el éxtasis sambhoga también se conoce por cuatro nombres: (1) sanksipta, (2) sankirna, (3) sampanna, y (4) samrddhiman. Estos síntomas también son visibles durante los sueños. Al estado mental experimentado antes del encuentro se le llama purvaraga. Los obstáculos que algunas veces impiden la reunión entre el amante y la amada se llaman mana, o ira. Cuando el amante y la amada se separan, al estado mental que se experimenta se le llama pravasa. Los sentimientos de separación que están presentes bajo ciertas condiciones, incluso cuando los amantes se encuentran, se llaman ansiedades de amor (prema-vaicittya). Estas ansiedades de amor son descritas en El Srimad-Bhagavatam (10.90.15), y fueron exhibidas por las princesas, quienes se mantenían despiertas durante la noche para mirar a Krishna cuando dormía. Ellas temían ser separadas de Krishna, y siempre hablaban entre sí acerca de cómo habían sido afectadas por los bellos ojos de Krishna y Su sonrisa. El amante supremo es Krishna, quien permanece en Vrndavana, y la amada suprema es Radharani. Krishna tiene sesenta y cuatro cualidades importantes, y Sus devotos derivan placer trascendental al escuchar de ellas. Como se explica en El Bhakti-rasamrta-sindhu, las cualidades son las siguientes: (1) Bellos rasgos corporales; (2) Su cuerpo tiene todos los signos propicios; (3) Su cuerpo es hermoso; (4) Su cuerpo es muy glorioso; (5) Su cuerpo es muy fuerte; (6) Él siempre luce como un muchacho de dieciséis años; (7) es bien versado en diversos idiomas; (8) es veraz; (9) está decorado con palabras agradables; (10) es experto en hablar; (11) es muy erudito; (12) es muy inteligente; (13) es influyente; (14) es alegre; (15) es astuto; (16) es experto; (17) es agradecido; (18) está firmemente convencido; (19) Él sabe qué hacer en las diferentes circunstancias; (20) Él siempre es versado en los mandatos de las Escrituras; (21) es limpio; (22) es controlado por Sus devotos; (23) es estable; (24) es autocontrolado; (25) es indulgente; (26) es grave; (27) es contemplativo; (28) es cortés en Sus tratos; (29) es magnánimo; (30) es religioso; (31) es un gran héroe; (32) es misericordioso; (33) es respetuoso; (34) es competente; (35) es gentil; (36) es modesto; (37) es el protector de las almas rendidas a Él; (38) es el liberador; (39) es el amigo de los devotos; (40) es controlado por el amor; (41) es totalmente favorable; (42) es el más poderoso; (43) es famoso; (44) está dedicado a todas las entidades vivientes; (45) es digno de adoración por parte de todos; (46) es muy atractivo para todas las mujeres; (47) es parcial hacia Sus devotos; (48) se encuentra colmado de todas las opulencias; (49) es el controlador supremo; y (50) es plenamente honorable. Estas cincuenta características o cualidades están parcialmente presentes en todas las entidades vivientes. Cuando éstas alcanzan la libertad espiritual completa y se sitúan en su condición original, se puede percibir en ellas todas estas cualidades en cantidad diminuta. En Krishna, no obstante, estas cualidades existen en su totalidad. Hay otras cinco cualidades trascendentales (mencionadas más adelante) que están presentes en Visnu, el Señor Supremo, y parcialmente en el Señor Siva, pero no en las entidades vivientes ordinarias. Estas características son las siguientes: (1) Él siempre se encuentra situado en Su condición original; (2) es omnisciente; (3) es siempre fresco y lozano; (4) es eternamente bienaventurado; y (5) es versado y es el amo de toda perfección. Aparte de estas cinco características trascendentales, existen otras cinco que pueden manifestarse en el cielo espiritual, especialmente en los planetas Vaikuntha, en donde Narayana es la Deidad predominante. Éstas son: (1) Él posee cualidades inconcebibles; (2) es capaz de sustentar innumerables universos; (3) es la semilla de todas las encarnaciones; (4) Él les otorga la perfección más elevada a los enemigos que mata; y (5) es la más atractiva de las personas autorrealizadas. Las cualidades y características antes mencionadas, que son un total de sesenta, son visibles hasta la posición de Narayana. No obstante, Krishna tiene cuatro cualidades especiales que son: (1) Él es capaz de manifestar maravillosos pasatiempos; (2) es experto en tocar trascendentalmente la flauta; (3) se encuentra rodeado de devotos amorosos; y (4) posee belleza personal sin paralelo. Así pues, Krishna tiene sesenta y cuatro cualidades trascendentales. Srimati Radharani posee veinticinco cualidades trascendentales, pero con ellas puede controlar incluso a Krishna. Sus cualidades trascendentales son las siguientes: (1) Ella es la dulzura personificada; (2) es una jovencita lozana; (3) Sus ojos siempre se están moviendo; (4) siempre exhibe una brillante sonrisa; (5) posee todas las marcas favorables sobre Su cuerpo; (6) puede agitar a Krishna con el aroma de Su cuerpo; (7) es experta en el arte del canto; (8) puede hablar muy dulce y agradablemente; (9) es experta en mostrar los atractivos femeninos; (10) es modesta y gentil; (11) siempre es muy misericordiosa; (12) es trascendentalmente astuta; (13) sabe cómo vestir primorosamente; (14) siempre es tímida; (15) siempre es respetuosa; (16) siempre es paciente; (17) es muy grave; (18) es disfrutada por Krishna; (19) se encuentra siempre situada en el nivel devocional más elevado; (20) es la morada del amor de los residentes de Gokula; (21) puede dar refugio a toda clase de devotos; (22) siempre es afectuosa con los superiores e inferiores; (23) siempre se encuentra obligada por los tratos de Sus asociados; (24) es la principal entre las amigas de Krishna; y (25) siempre mantiene a Krishna bajo Su control. De esta manera, Krishna y Radharani están trascendentalmente cualificados, y se atraen el uno al otro. No obstante, en esa atracción trascendental Radharani es superior a Krishna, porque la atracción de Radharani es el sabor trascendental del amor conyugal. En forma similar, hay sabores trascendentales en la servidumbre, la amistad y las demás relaciones con Krishna. Éstas pueden describirse con referencia al contexto de El Bhakti-rasamrta-sindhu. Las personas que se han purificado por completo mediante el servicio devocional y que están siempre jubilosas, que están situadas en conciencia elevada, quienes están muy profundamente apegadas a los estudios de El Srimad-Bhagavatam, que siempre se encuentran alegres en compañía de los devotos, quienes han aceptado los pies de loto de Krishna como el refugio primordial de sus vidas, y que se complacen en ejecutar todos los detalles del servicio devocional, tienen en sus corazones puros el éxtasis trascendental del apego. Cuando ese estado extático del ser se enriquece con el amor por Krishna y la experiencia trascendental, gradualmente se alcanza la unidad madura de la vida espiritual. Esta vida espiritual no es posible para aquellos que no se encuentran situados en la conciencia de Krishna y el servicio devocional. Este hecho se corrobora aún más en El Bhakti-rasamrta-sindhu, donde se dice: “Es muy difícil para el no devoto comprender el sabor del servicio devocional. Únicamente quien se ha refugiado por completo en los pies de loto de Krishna y cuya vida se ha sumergido en el océano del servicio devocional, puede comprender este placer trascendental”. Así, el Señor Caitanya explicó brevemente la situación trascendental y el disfrute espiritual de la vida, y enseñó que la primera etapa de la perfección es volverse un hombre religioso en el sentido ordinario, tal como se conoce en el mundo material. La segunda etapa de la perfección es volverse materialmente rico. La tercera etapa de la perfección material es lograr plenamente el disfrute de los sentidos, y en la cuarta etapa existe el conocimiento de la liberación. Por encima de esta plataforma se encuentran aquellos que están en la quinta etapa, que ya están liberados y establecidos en la conciencia de Krishna, el servicio devocional. En la más elevada perfección del servicio devocional en conciencia de Krishna se experimenta el sabor del éxtasis del deleite espiritual. Entonces el Señor mencionó a Sanatana Gosvami lo que previamente le había enseñado a su hermano menor, Rupa Gosvami, en Prayag (Allahabad). El Señor le aseguró a Sanatana Gosvami que él había facultado a Rupa Gosvami para difundir el conocimiento que le había dado. Similarmente, el Señor ordenó a Sanatana Gosvami que escribiera libros sobre el servicio amoroso trascendental al Señor, y lo autorizó para excavar los diferentes sitios de los pasatiempos de Krishna en el distrito de Mathura. También le aconsejó a Sanatana Gosvami que construyera templos en Vrndavana y que escribiera libros sobre los principios del vaisnavismo. Sanatana Gosvami llevó a cabo todos estos deseos del Señor —él construyó el templo de Madana-mohana en Vrndavana, y escribió libros sobre los principios del servicio devocional, como El Hari-bhakti-vilasa. El Señor Caitanya además le enseñó a Sanatana Gosvami que uno puede vivir en el mundo material mientras uno tenga una relación plena con Krishna, enseñándole también que no hay necesidad de renunciación árida. El significado de estas instrucciones es que, en la presente era, existen muchas personas que aceptan la orden de vida de renunciación pero que no son espiritualmente avanzadas. El Señor Caitanya no aprobaba que se aceptara sannyasa sin tener conocimiento perfecto de la conciencia de Krishna. Efectivamente, encontramos que existen muchos supuestos sannyasis cuyas acciones se encuentran por debajo de las de los hombres ordinarios, pero que se hacen pasar como si estuviesen en la orden de vida de renunciación. El Señor Caitanya Mahaprabhu no aceptó tal hipocresía. Él enseñó a Sanatana Gosvami cómo describir esmeradamente sobre el tema del servicio devocional en sus diferentes libros. La etapa perfecta de la vida espiritual, la cual se puede experimentar incluso estando en el mundo material, se describe en el Duodécimo Capítulo de El Bhagavad-gita de la siguiente manera: “Aquel que no es envidioso, sino que es un amigo bondadoso de todas las entidades vivientes, que no se cree el propietario, quien está libre del ego falso y es ecuánime tanto en la felicidad como en la aflicción, quien siempre está satisfecho y dedicado al servicio devocional con determinación, y cuya mente e inteligencia están fijos en Mí, él es muy querido para Mí. Aquel que no pone en dificultad a nadie y que no se perturba por la ansiedad, quien es estable en la felicidad y la aflicción, es muy querido para Mí. Un devoto que no depende del curso ordinario de las actividades, que es puro, experto, sin preocupaciones, libre de todos los sufrimientos, y que no se esfuerza por resultado alguno, es muy querido para Mí. Aquel que no se regocija ni se aflige, que no se lamenta ni desea, y que ha renunciado tanto a las cosas favorables como a las desfavorables, es muy querido para Mí. Aquel que es igual con amigos y enemigos, que es ecuánime en el honor y el deshonor, el calor y el frío, la felicidad y la aflicción, la fama y la infamia, quien siempre está libre de la contaminación, siempre silencioso y satisfecho con cualquier cosa, que no se preocupa por un lugar donde vivir, que está fijo en el conocimiento y ocupado en el servicio devocional, es muy querido para Mí. Aquel que sigue este imperecedero sendero del servicio devocional y que se ocupa completamente con fe, teniéndome a Mí como la meta suprema, es muy, muy querido para Mí” (Bg. 12.13-20). Incluso si uno no está situado en esta posición trascendental, si simplemente aprueba semejante vida, se vuelve también muy querido para Krishna. En El Srimad-Bhagavatam (2.2.5) se afirma que un devoto debe permanecer siempre dependiente de la misericordia del Señor Supremo, y en lo que a sus necesidades materiales se refiere, debe estar satisfecho con cualquier cosa que se obtenga sin esfuerzo. A este respecto, Sukadeva Gosvami aconsejó que un devoto nunca debe acercarse a una persona materialista para obtener algún tipo de ayuda. En lo que a las necesidades corporales se refiere, uno puede recoger ropas desgarradas de la calle, tomar los frutos que ofrecen los árboles, beber el agua que fluye de los ríos y vivir en una cueva construida por la naturaleza misma. No obstante, si se es incapaz de hacer todas estas cosas, uno debe depender por completo del Señor Supremo, entendiendo que Él provee a todos de alimento y refugio. Uno debe comprender que el Señor nunca descuidará a Sus devotos que están completamente entregados a Él. En cualquier caso, el devoto siempre es protegido y, por consiguiente, nunca debe preocuparse por su manutención. De esta manera, Sanatana Gosvami indagó todas las fases del servicio devocional, y el Señor Caitanya le enseñó lo más confidencial de las Escrituras autoritativas como El Srimad-Bhagavatam. El Señor también se refirió a la literatura védica conocida como Harivamsa, la cual da información acerca de la morada trascendental de Krishna. Esta información la reveló Indra al ofrecer sus oraciones tras ser derrotado cuando desafió la potencia de Krishna. En El Harivamsa se afirma que aunque los pájaros y los aeroplanos puedan volar, no pueden alcanzar los sistemas planetarios superiores. Los sistemas planetarios superiores comienzan con el Sol, el cual está situado en medio del universo. Más allá del Sol existen otros sistemas planetarios donde encuentran situadas las personas que se han elevado a causa de grandes austeridades y penitencias. Al universo material completo se le llama Devidhama, y por encima se encuentra Sivadhama, donde el Señor Siva y su esposa Parvati residen eternamente. Sobre ese sistema planetario está el cielo espiritual, en donde están situados innumerables planetas espirituales conocidos como Vaikunthas. Por encima de estos planetas Vaikunthas se encuentra el planeta de Krishna conocido como Goloka Vrndavana. La palabra goloka significa “planeta de las vacas”. Debido a que a Krishna le gustan mucho las vacas, Su morada es conocida como Goloka; Goloka Vrndavana es más grande que todos los planetas materiales y espirituales juntos. En la oración contenida en El Harivamsa, Indra admitió que no podía comprender la situación de Goloka ni siquiera preguntándole a Brahma. Los devotos de la expansión Narayana de Krishna obtienen los planetas Vaikuntha, pero es muy difícil alcanzar Goloka Vrndavana. En efecto, ese planeta únicamente lo pueden alcanzar las personas que son devotas del Señor Caitanya o del Señor Sri Krishna. Fue Indra quien admitió ante el Señor Krishna: “Tú has descendido desde el planeta Goloka del mundo espiritual, y el disturbio que yo he creado fue debido sólo a mi necedad”. Por consiguiente, Indra suplicó a Krishna que lo perdonara. La última fase de los pasatiempos del Señor Krishna se describen en El Srimad-Bhagavatam como mausala-lila. Esto incluye el misterio de la desaparición de Krishna de este mundo material. En ese pasatiempo, el Señor jugó el papel de ser matado por un cazador. Existen muchas explicaciones incorrectas de la última parte de los pasatiempos del Señor Krishna (como las descripciones de la encarnación del cabello de Krishna), pero el Señor Caitanya describió apropiadamente estos pasatiempos y les dio la interpretación correcta. En lo que se refiere a la encarnación del cabello de Krishna, esto se menciona en El Srimad-Bhagavatam, El Visnu Purana y El Mahabharata. Allí se afirma que el Señor arrancó un cabello gris y uno negro de Su cabeza y que esos dos cabellos entraron en los vientres de dos reinas de la dinastía Yadu, Rohini y Devaki. También se afirma que el Señor Krishna descendió al mundo material a fin de subyugar a todos los demonios, pero alguien dice que Krishna es la encarnación de Visnu, quien reposa en el océano de leche dentro de este universo. Srila Rupa Gosvami, en su Laghu-bhagavatamrta, y su comentarista, Sri Baladeva Vidyabhusana, han discutido estos puntos completamente y han establecido la verdad exacta. Sri Jiva Gosvami también discutió estos puntos en El Krishna-sandarbha. Cuando el Señor Caitanya finalizó Sus instrucciones a Sri Sanatana Gosvami, Sanatana, encontrándose facultado e iluminado, estaba tan trascendentalmente complacido que de inmediato cayó a los pies del Señor Caitanya y dijo: “Nací en una familia de muy baja clase y siempre me he asociado con gente similar; por consiguiente, soy el más bajo de los pecadores. Sin embargo, eres tan bondadoso que me has enseñado lo que no puede comprender ni siquiera Brahma, el ser más grande de este universo. Por Tu gracia, he aprendido las conclusiones que me has enseñado, pero soy tan bajo que no puedo ni siquiera tocar una gota del océano de Tus instrucciones. Por lo tanto, si Tú quieres que baile a pesar de que no soy más que un hombre cojo, entonces, por favor, dame Tu bendición colocando tus pies sobre mi cabeza”. De esta manera, Sanatana Gosvami oró al Señor para que, por Su gracia, le confirmara que Sus enseñanzas efectivamente evolucionarían dentro de su corazón. Sanatana sabía que de otra manera no había ninguna posibilidad de que fuese capaz de describir las enseñanzas del Señor. El significado de esto es que los acaryas (maestros espirituales) están facultados por autoridades superiores. Uno no puede hacerse experto solamente mediante la instrucción. A menos que uno esté bendecido por el maestro espiritual, o el acarya, dichas enseñanzas no pueden manifestarse plenamente. Por lo tanto, se debe buscar la misericordia del maestro espiritual de tal forma que las instrucciones de éste puedan desarrollarse dentro de uno mismo. Después de escuchar las oraciones ofrecidas por Sanatana Gosvami, el Señor Caitanya colocó Sus pies sobre la cabeza de Sanatana, bendiciéndole de tal forma que todas Sus instrucciones se desarrollarían plenamente en él. Así, el Señor describió la etapa última del amor a Dios. El Señor Caitanya dijo que una descripción semejante no puede transmitirse muy elaboradamente, sino que le había informado cuanto era posible. La conclusión es que cualquiera que atentamente escuche estos discursos e instrucciones del Señor Caitanya a Sanatana Gosvami, muy pronto logrará la conciencia de Krishna y se dedicará al servicio devocional del Señor.
Capítulo QUINCE Capítulo QUINCE Explicación del verso atmarama de El Srimad-Bhagavatam A continuación, el Señor Caitanya explicó un verso muy famoso conocido como el verso atmarama, el cual aparece en El Srimad-Bhagavatam de la siguiente manera: atmaramas ca munayo nirgrantha apy urukrame kurvanty ahaitukim bhaktim itthambhuta-guno harih Este verso indica que aquellos que son almas liberadas y que están plenamente autosatisfechos, eventualmente se vuelven devotos del Señor. Esta instrucción está especialmente destinada a los impersonalistas, puesto que ellos no tienen ninguna información acerca de la Suprema Personalidad de Dios. Ellos tratan de permanecer satisfechos en el Brahman impersonal, pero Krishna es tan atractivo y poderoso que atrae sus mentes. Éste es el significado del verso atmarama. Este verso se le había explicado previamente a un gran vedantista conocido como Sarvabhauma Bhattacarya. Después de tomar lecciones del Señor Caitanya, Sanatana Gosvami refirió este incidente y rogó al Señor que explicara de nuevo el verso atmarama. Kaviraja Gosvami, el autor de El Caitanya-caritamrta, apreciando la explicación del Señor al verso atmarama, también ha glorificado al Señor Caitanya en sus oraciones. Postrándose a los pies del Señor Caitanya, Sanatana Gosvami le suplicó que le explicara el verso tal como anteriormente se lo había explicado a Sarvabhauma Bhattacarya. Sanatana le manifestó su ansiedad por escuchar la misma explicación para que él pudiese ser iluminado. Ante la petición de Sanatana, el Señor respondió: “Yo no comprendo por qué Sarvabhauma Bhattacarya apreció tanto Mi explicación. En lo que a Mí se refiere, Yo ni siquiera recuerdo lo que le dije, pero por la gracia de tu asociación y debido a que me lo estás pidiendo, trataré de explicarte todo lo que pueda recordar”. De esta manera, el orador y la audiencia se encuentran muy íntimamente relacionados; el orador se ilumina por la presencia de la audiencia. El orador o maestro puede hablar muy esmeradamente sobre temas trascendentales ante una audiencia comprensiva; por consiguiente, el Señor Caitanya dijo que Él no sabía cómo explicar el verso sánscrito, pero dado que Él se encontraba en la asociación de Sanatana, intentaría hacerlo. El Señor entonces procedió a señalarle que había once vocablos en el verso atmarama: (1) atmaramah, (2) ca, (3) munayah, (4) nirgranthah, (5) api, (6) urukrame, (7) kurvanti, (8) ahaitukim, (9) bhaktim, (10) itthambhuta-gunah, y (11) harih. Entonces el Señor comenzó a explicar todos y cada uno de esos vocablos. En lo que concierne a la palabra atmarama, el Señor explicó que la palabra atma se usa para indicar: (1) la Suprema Verdad Absoluta, (2) el cuerpo, (3) la mente, (4) el esfuerzo, (5) la convicción, (6) la inteligencia, y (7) la naturaleza. La palabra arama significa disfrutador; por lo tanto, a cualquiera que se complace con el cultivo del conocimiento de estos siete vocablos, se le conoce como atmarama. El Señor explicó enseguida acerca de las diferentes clases de atmaramas o trascendentalistas. En lo que respecta a la palabra munayah o muni, ésta se refiere a aquellos que son grandes pensadores. Algunas veces la palabra muni también se aplica a una persona que es muy grave. A los grandes sabios, grandes y austeras personas, grandes místicos, y a los académicos eruditos, también se les llama munis. La siguiente palabra, nirgrantha, indica la libertad del cautiverio de la ilusión. Nirgrantha también significa “aquel que no tiene ninguna relación con los mandatos espirituales”. Grantha significa “Escrituras reveladas”, y nir es un afijo que se usa para dar a entender “sin relación”, “construyendo”, y también “prohibiendo”. Existen muchas instrucciones para la realización espiritual, pero las personas que no tienen ninguna relación con esos mandatos de las Escrituras también son conocidas como nirgrantha. Hay mucha gente que es tonta, de bajo nacimiento, de mala conducta y que no tiene ningún acceso a los mandatos de las Escrituras reveladas, por consiguiente, a ellos se les llama nirgrantha. Debido a que el significado de grantha es también reunir o acumular riquezas, la palabra nirgrantha, por lo tanto, también indica un hombre pobre, desprovisto de toda riqueza, que intenta hacerse rico. La palabra urukrama se usa para indicar a una persona sumamente poderosa. La palabra krama se usa para indicar el acto de caminar, y la palabra urukrama indica a aquel que puede llegar muy lejos. El paso más grande lo dio el Señor Vamanadeva, quien cubrió todo el universo con dos pasos, debido a esto, la palabra urukrama indica al Supremo Señor Vamanadeva. Este aspecto extraordinario del Señor Vamanadeva se explica en El Srimad-Bhagavatam (2.7.40): visnor nu virya-gananam katamo ’rhatiha yah parthivany api kavir vimame rajamsi caskambha yah sva-ramhasaskhalata tri-prstham yasmat tri-samya-sadanad uru-kampayanam “Nadie puede estimar las inconcebibles potencias del Señor Visnu. Incluso si alguien pudiera contar el número de combinaciones atómicas de este mundo material, aun así no podría contar las diferentes energías del Señor Supremo. Como Vamanadeva, el Señor era tan poderoso que simplemente dando unos pasos cubrió todo el universo desde Brahmaloka hasta Patalaloka”. Las inconcebibles energías del Señor se exhiben a través de la creación. Él es omnipenetrante, y mediante Su energía sostiene a todos los sistemas planetarios, aun así, a través de Su potencia de placer, Él permanece situado en Su morada personal, conocida como Goloka. Mediante la expansión de Su opulencia, Él se encuentra presente como Narayana en todos los planetas Vaikuntha. Por expandir Su energía material, Él crea innumerables universos con innumerables planetas dentro de ellos. En esa forma, nadie puede estimar las maravillosas actividades del Señor Supremo y, por consiguiente, al Señor Supremo se le conoce como urukrama, el actor maravilloso. En el diccionario Visvaprakasa, la palabra krama se define como “una exhibición experta de energías”, así como también “dar pasos hacia adelante muy rápidamente”. La palabra kurvanti significa “trabajando para otros”. Existe otra palabra similar a ésta que se usa cuando las actividades de la persona se hacen para la propia complacencia sensual, pero la palabra kurvanti se usa cuando las actividades se ejecutan para la satisfacción del Supremo. Así, en este verso la palabra puede indicar únicamente el prestar servicio trascendental al Señor. La palabra hetu se usa para indicar la razón o causa. Generalmente, la gente se dedica a las actividades trascendentales por tres razones: algunas quieren felicidad material, otras la perfección mística, y otras más la liberación del cautiverio material. En lo que al disfrute material se refiere, hay tantas variedades que nadie puede enumerarlas. En lo que concierne a las perfecciones del poder místico, existen dieciocho, y en lo referente a las clases de liberación del cautiverio material, éstas son cinco. El estado del ser donde todas estas variedades de disfrute están ausentes se llama ahaituki. La calificación ahaituki se menciona especialmente porque mediante el servicio ahaituki al Señor, se puede obtener Su favor. La palabra bhakti se puede usar de diez diferentes maneras. Entre esas diez está sadhana-bhakti o servicio devocional práctico. A las otras nueve se les llama prema-bhakti, amor por Dios. Aquellos que se encuentran situados en la posición neutral, alcanzan la perfección hasta el amor por Dios. En forma similar, aquellos que están situados en la relación de amo y sirviente, alcanzan el amor a Dios hasta la etapa de apego. Aquellos que están relacionados por amistad, alcanzan el amor a Dios hasta el punto de la fraternidad. Aquellos que aman a Dios como su Padre, se elevan hasta el nivel de la emoción trascendental; pero únicamente aquellos que están relacionados con el Supremo en amor conyugal pueden experimentar el más elevado de los éxtasis, por lo tanto, existen muchos significados para la palabra bhakti. A continuación, el Señor explicó los diferentes significados de itthambhuta-guna. Ittham bhuta indica placer plenamente trascendental, ante el cual el placer trascendental conocido como brahmananda se vuelve como pasto seco. En El Hari-bhakti-sudhodaya (14.36), un devoto dice: tvat-saksat-karanahlada- visuddhabdhisthitasya me sukhani gospadayante brahmany api jagad guro “Mi Señor, ¡oh, Supremo!, simplemente por comprenderte o por verte, el goce que derivamos es tan grande que el placer del brahmananda se vuelve insignificante”. En otras palabras, el placer que se deriva de comprender a Krishna tal como Él es —la toda atractiva fuente de todos los placeres y el manantial de todos los sabores que dan placer con todas las cualidades trascendentales— lo atrae a uno a convertirse en Su devoto. En virtud de esta atracción se pueden abandonar las actividades fruitivas y todos los esfuerzos por la liberación, e incluso puede abandonarse el deseo intenso de lograr el éxito en el poder místico del yoga. La atracción hacia Krishna es tan intensa que se puede perder la estimación por todos los demás medios de autorrealización y simplemente rendirse a la Suprema Personalidad de Dios. El Señor también explicó la palabra guna en sus diferentes significados. Guna indica las ilimitadas cualidades trascendentales de Krishna, principalmente en Su forma sac-cid-ananda. En Su bienaventuranza trascendental, conocimiento y eternidad, Él es plenamente perfecto, y Su perfección se incrementa cuando lo controla la devoción de Sus devotos. Dios es tan bondadoso y misericordioso que puede darse a Sí Mismo, correspondiendo al servicio devocional del devoto. Sus cualidades trascendentales son tales, que la perfección de Su belleza, la perfecta reciprocidad de amor entre Él y Sus devotos, y el sabor de Sus cualidades trascendentales atraen a diferentes clases de trascendentalistas y almas liberadas. Por ejemplo, Él atrajo la mente de Sanaka Kumara simplemente con el aroma que emanaba de las flores que le habían sido ofrecidas. La mente de Sukadeva Gosvami fue atraída por los pasatiempos trascendentales del Señor Krishna, y las mentes de las doncellas de Vrndavana fueron atraídas por Su belleza personal. La atención de Rukmini fue atraída por Sus características corporales y cualidades trascendentales, y la mente de la diosa de la fortuna fue atraída por el sonido de Su flauta y demás aspectos trascendentales. El Señor Krishna atrae la mente de todas las muchachas jóvenes y de las damas mayores con Sus actividades infantiles. Él también atrae las mentes de Sus amigas mediante Sus actividades amistosas. Cuando Él apareció en Vrndavana incluso atrajo a los pájaros, las bestias, los árboles y las plantas. En efecto, todo el mundo se vio atraído con amor y afecto hacia Krishna. La palabra hari tiene diferentes significados, de los cuales dos son los más importantes. Hari significa que Él aleja todas las cosas desfavorables de la vida del devoto y que atrae la mente de éste otorgándole amor trascendental por Dios. Krishna es tan atractivo que cualquiera que pueda recordarlo, de una u otra manera se libera de las cuatro clases de miserias materiales. El Señor presta atención especial a Sus devotos y disipa sus diversas actividades pecaminosas, las cuales son obstáculos para el avance en el servicio devocional. A esto se le llama derrotar la influencia de la ignorancia. Simplemente por escuchar acerca del Señor uno desarrolla amor por Él. Ésa es Su gracia. Por un lado, aleja las cosas desfavorables, y por otro, otorga las cosas más favorables. Ése es el significado de hari. Cuando una persona ha desarrollado amor por Dios, su cuerpo, mente, etc., son atraídos por las cualidades trascendentales del Señor. Tal es el poder de las misericordiosas actividades y cualidades trascendentales de Krishna. Él es tan atractivo que, a causa del apego trascendental, un devoto abandonará todos los cuatro principios de la vida espiritual —religiosidad, desarrollo económico, regulación de la complacencia sensual y la salvación. Las palabras api y ca son adverbios y pueden usarse virtualmente para cualquier propósito. La palabra ca o “y” puede traducirse en siete diferentes formas, dentro de la construcción total. De esta manera, el Señor estableció el significado de las once palabras del verso atmarama, y luego empezó a explicar la importancia de cada uno de los vocablos de la siguiente manera: La palabra brahman indica lo más grande en todos los aspectos. El Señor es el más grande en todas las opulencias. Nadie puede superarlo en riqueza, fuerza, fama, belleza, conocimiento y renunciación. Así, la palabra brahman denota a la Suprema Personalidad de Dios, Krishna. En El Visnu Purana (1.12.57) la palabra brahman se utiliza para indicar lo más grande de todo. El Señor Supremo es el más grande y no existe ninguna limitación para que Él se expanda como lo más grande. Puede que uno conciba la grandeza del Brahman, aun así esta grandeza crece de tal manera que nadie puede estimar cuán grande es Él en realidad. A la Suprema Personalidad de Dios se le comprende en tres aspectos, mas todos ellos son uno y lo mismo. La Verdad Absoluta, la Personalidad Suprema, Krishna, es sempiterno. En El Srimad-Bhagavatam (2.9.33) se dice que Él existe antes de la manifestación de este mundo cósmico, existe durante su permanencia y continúa existiendo después de su aniquilación. Por lo tanto, Él es el alma de todo lo grande, es omnipenetrante, el testigo de todo y es la forma suprema de todas las cosas. En la literatura védica se mencionan tres diferentes tipos de procesos trascendentales mediante los cuales se puede comprender y lograr la perfección suprema de la Verdad Absoluta. A éstos se les llama: proceso del conocimiento, proceso del yoga místico y proceso del servicio devocional. Los seguidores de estos tres procesos comprenden a la Verdad Absoluta en tres aspectos diferentes. Aquellos que siguen el proceso del conocimiento la comprenden como el Brahman impersonal; aquellos que siguen el proceso de yoga la comprenden como la Superalma localizada, y aquellos que siguen el proceso del servicio devocional la comprenden como la Suprema Personalidad de Dios, Sri Krishna. En otras palabras, aunque la palabra Brahman indica a Krishna y nada más, aun así, de acuerdo al proceso que se sigue, al Señor se le comprende en tres diferentes aspectos. En lo que al servicio devocional se refiere, existen dos divisiones. En principio está el vidhi-bhakti, o servicio devocional con principios regulativos. En la etapa más elevada se encuentra el raga-bhakti, o servicio devocional por amor puro. La Suprema Personalidad de Dios es la Verdad Absoluta, manifestándose también mediante las expansiones de Sus diferentes energías. Aquellos que siguen los principios regulativos del servicio devocional, finalmente alcanzan los planetas Vaikunthas en el mundo espiritual; pero aquel que sigue los principios del amor en el servicio devocional, alcanza la morada suprema, el planeta más elevado del mundo espiritual, conocido como Krsnaloka o Goloka Vrndavana. A los trascendentalistas también se les puede dividir en tres categorías. La palabra akama se refiere a aquel que no tiene ningún deseo material. Moksa-kama se refiere a aquel que busca la liberación de las miserias materiales y sarva-kama se refiere a aquel que tiene deseos de disfrute material. El trascendentalista más inteligente abandona todos los demás procesos y se dedica al servicio devocional del Señor, incluso a pesar de que pueda tener muchos deseos. No es mediante ningún tipo de actividad trascendental, acción fruitiva, cultivo del conocimiento o cultivo del yoga místico, que una persona puede alcanzar la perfección más elevada sin que, por lo menos, exista un vestigio de servicio devocional. Con excepción del servicio devocional, todos los demás procesos trascendentales son exactamente como las tetillas en el cuello de una cabra. Puede que se expriman las tetillas del cuello de una cabra, pero no proporcionarán leche. Si realmente se desea alcanzar la perfección, se debe adoptar el proceso de servicio devocional a Krishna. En El Bhagavad-gita (7.16) se afirma: catur-vidha bhajante mam janah sukrtino ’rjuna arto jijñasur artharthi jñani ca bharatarsabha “¡Oh, el mejor entre los Bharatas (Arjuna)!, cuatro clases de hombres piadosos Me prestan servicio devocional —el afligido, el que desea riqueza, el inquisitivo y aquel que busca conocimiento del Absoluto”. Cuando estas cuatro clases de personas acumulan actividades virtuosas, llegan al servicio devocional al Señor. De estos cuatro, a aquellos que están afligidos y a los que buscan riqueza se les llama devotos con deseos, mientras que los otros dos —el inquisitivo y el buscador de sabiduría— desean la liberación. Debido a que adoran a Krishna, a todos ellos se les considera muy afortunados. Si a través del tiempo ellos abandonan todos los deseos y se convierten en devotos puros del Señor Supremo, se les puede considerar los más afortunados. Estos principiantes afortunados únicamente pueden progresar en asociación de devotos puros del Señor Krishna. Cuando uno se asocia con devotos puros, uno mismo se vuelve devoto puro. Esto se confirma en El Srimad-Bhagavatam (1.10.11): sat-sangan mukta-duhsango hatum notsahate budhah kirtyamanam yaso yasya sakrd akarnya rocanam “Una persona que realmente es inteligente, es capaz —mediante la asociación de los devotos puros— de escuchar acerca del Señor Krishna y de Sus actividades”. Estas actividades son tan atractivas que, cuando uno escucha acerca de ellas, permanece en la asociación del Señor. A excepción de la asociación con los devotos puros, toda otra asociación es kaitava, o sea engaño. Esto se confirma en el Primer Canto de El Srimad-Bhagavatam, en donde se afirma que todos los procesos de engaño que obstruyen la realización trascendental deben desecharse. Por medio de El Srimad-Bhagavatam se puede comprender la realidad tal como es, y esta comprensión ayuda a trascender las tres clases de miserias materiales. El Srimad-Bhagavatam fue compilado por el más grande sabio, Vyasadeva, y es una obra producto de su madura experiencia. Comprendiendo El Srimad-Bhagavatam y prestando servicio devocional, uno puede inmediatamente capturar al Señor Supremo dentro de su corazón. Después, el Señor Caitanya explicó que la palabra projjhita significa “deseo de liberación”. Un gran comentarista explicó que el deseo de liberación constituye el más grande impedimento en el sendero de la comprensión de Dios. Si de una u otra forma uno se aproxima a Krishna y comienza a escuchar acerca de Él, Krishna es tan bondadoso que le otorga Sus pies de loto como centro. Teniendo un punto focal semejante, un devoto o trascendentalista olvida todo y se dedica al servicio devocional al Señor. Cuando se llega al Señor mediante el servicio devocional en plena conciencia de Krishna, la recompensa es el mismo Supremo. Una vez dedicado al Supremo, uno ya no pide nada más, como lo hace el hombre afligido o aquel que desea posesiones materiales. El método del servicio devocional, el mismo servicio, la compañía de los devotos puros y la misericordia sin causa del Señor, actúan todos tan maravillosamente, que se pueden abandonar todas las actividades y absorberse en Krishna, incluso si se está afligido, con deseo de posesiones materiales, inquisitivo, o si se es verdaderamente un hombre sabio que cultiva conocimiento. En resumen, Krishna es el trasfondo de todas las palabras del verso atmarama. Hasta aquí el Señor Caitanya da únicamente la introducción del verso atmarama. A continuación, explicó su verdadero punto de vista. En el cultivo del conocimiento hay dos tipos de trascendentalistas. Uno de ellos adora al Brahman impersonal, y el otro desea la liberación. Puesto que los monistas adoran el aspecto impersonal del Brahman, a ellos se les llama adoradores del Brahman. Estos adoradores del Brahman se subdividen en tres categorías: el neófito, aquel que está absorto en la comprensión del Brahman y aquel que verdaderamente se ha realizado a sí mismo como el Brahman. Si se agrega el servicio devocional, el conocedor del Brahman puede llegar entonces a liberarse; de otra manera, no hay ninguna posibilidad de liberación. Cualquiera que está plenamente dedicado al servicio devocional con conciencia de Krishna, se entiende que ya es realizado en el Brahman. El servicio devocional es tan poderoso, que uno es atraído a Krishna incluso desde la plataforma de adoración del Brahman. El Señor le otorga al devoto la perfección de un cuerpo espiritual, y él eternamente se dedica al servicio trascendental de Krishna. Es cuando el devoto comprende y se ve atraído por las cualidades trascendentales de Krishna que de todo corazón se dedica al servicio devocional. Por ejemplo, los cuatro Kumaras y Sukadeva Gosvami se encontraban liberados desde el principio, aun así, posteriormente fueron atraídos por los pasatiempos de Krishna y se volvieron devotos. Sanaka Kumara fue atraído por el aroma de las flores ofrecidas a Krishna, y los otros Kumaras por las cualidades trascendentales del Señor, dedicándose así a Su servicio devocional. Se entiende que los nueve místicos mencionados en el Undécimo Canto de El Srimad-Bhagavatam, eran trascendentalistas desde su nacimiento, en virtud de haber escuchado acerca de las cualidades trascendentales de Krishna de parte de Brahma, el Señor Siva y Narada. Algunas veces uno se ve atraído a Krishna y a Sus cualidades trascendentales simplemente al ver las bellas características de Su cuerpo trascendental, y en este caso uno abandona el deseo de liberación y se dedica a Su servicio devocional. Los devotos lamentan el haber perdido su tiempo en el supuesto cultivo del conocimiento, y se convierten en devotos puros del Señor. Existen dos clases de almas liberadas que tienen cuerpo material: el alma liberada mediante el servicio devocional y el alma liberada por el cultivo del conocimiento. El alma liberada en el servicio devocional y atraída por las cualidades trascendentales de Krishna, se eleva más y más, mientras que aquel que se dedica a la especulación árida y a cultivar simplemente conocimiento sin devoción, cae debido a sus muchas ofensas. Esto se confirma en El Srimad-Bhagavatam (10.2.32), donde se afirma: ye ’nye ’ravindaksa vimukta-maninas tvayy astabhavad avisuddha-buddhayah aruhya krcchrena param padam tatah patanty adho ’nadrta-yusmad-anghrayah “¡Oh Señor!, la inteligencia de aquellos que se consideran liberados pero que no tienen devoción, no es pura. Inclusive a pesar de que ellos asciendan hasta el punto más elevado de la liberación por la fuerza de severas penitencias y austeridades, con seguridad caen de nuevo a esta existencia material, porque no se refugian en Tus pies de loto”. Esto también se confirma en El Bhagavad-gita (18.54): brahma-bhutah prasannatma na socati na kanksati samah sarvesu bhutesu mad-bhaktim labhate param “Aquel que se encuentra trascendentalmente situado, de inmediato comprende el Brahman Supremo. Él nunca se lamenta ni desea tener nada; él tiene la misma disposición para con todas las entidades vivientes. En ese estado, él alcanza el servicio devocional puro a Mí”. Así, aquel que realmente está situado en la comprensión del Brahman, no tiene motivo alguno de lamentación o deseo, es igual con todos y, de esta manera, es elegible para el servicio devocional. Esto también lo acepta Bilvamangala Thakura, quien al final de su vida se lamentaba: “Yo estaba situado como un monista tratando de fusionarme en el Supremo, pero de una u otra manera me encontré con un muchacho travieso y ahora me he convertido en Su sirviente eterno”. En otras palabras, aquellos que han logrado la autorrealización mediante la ejecución del servicio devocional, obtienen un cuerpo trascendental, y, siendo atraídos por las cualidades trascendentales de Krishna, se dedican plenamente al servicio devocional puro. Se comprende que cualquiera que no se sienta atraído hacia Krishna, está aún bajo el hechizo de la energía ilusoria (maya), pero aquel que intenta liberarse mediante el proceso del servicio devocional, realmente se encuentra libre del hechizo de maya. En el Undécimo Canto de El Srimad-Bhagavatam se encuentran muchos ejemplos de devotos que se liberaron en esta vida simplemente dedicándose al servicio devocional.
Capítulo DIECISÉIS Capítulo DIECISÉIS Conclusión de las enseñanzas a Sanatana Gosvami Existen quienes simplemente desean la liberación, quienes ya están liberados incluso mientras se encuentran en esta existencia material, y aquellos que son verdaderamente autorrealizados. Hay muchas personas en este mundo que desean la liberación, y algunas veces se dedican al servicio devocional con este propósito. En El Srimad-Bhagavatam (1.2.26) se corrobora que aquellos que realmente desean la liberación abandonan la adoración de los semidioses, y, sin envidia, concentran su mente en la adoración de Narayana, la Suprema Personalidad de Dios. Cuando estas personas se ponen en contacto con un devoto puro, se dedican al servicio devocional de Krishna y abandonan incluso la idea de la liberación. En El Hari-bhakti-sudhodaya se afirma: aho mahatman bahu-dosa-dusto ’py ekena bhaty esa bhavo gunena sat-sangam akhyena sukhabahena krtadya no yena krsa mumuksa “¡Oh gran alma!, aunque hay muchas imperfecciones en esta miserable vida, aun así existe una gloria —la compañía de los devotos puros. Cultiva esta asociación. Mediante ella, nuestro deseo de liberación disminuye”. En El Srimad-Bhagavatam (11.2.37) se afirma que el temor del hombre se debe a su concepto material de la vida y al olvido de su eterna relación con el Señor Supremo. En ese estado encuentra que únicamente tiene recuerdos pervertidos. Esto ocurre debido al hechizo de la energía material. Aquel que tiene suficiente inteligencia se dedicará plenamente al servicio devocional y verá al Señor Supremo como su maestro espiritual y el Dios digno de adoración. La conclusión es que nadie puede lograr una revolución en la conciencia sin dedicarse al servicio devocional al Señor. Cuando uno realmente está libre de la contaminación material, puede dedicarse por completo a la conciencia de Krishna. En El Srimad-Bhagavatam (10.14.4) claramente se dice que aquel que se dedica a la vida espiritual a fin de comprender las cosas tal como son, pero que no procura ocuparse en la conciencia de Krishna, simplemente se meterá en problemas, y su vida carecerá de esencia. Cada entidad viviente es parte integral del Señor Supremo y, por consiguiente, es su deber servir al todo supremo. Sin este servicio, la entidad viviente cae en la contaminación material. El Señor Caitanya concluyó Sus enseñanzas a Sanatana Gosvami señalando que existen seis clases de atmaramas ocupados en alguna clase de servicio devocional a Krishna. En otras palabras, tarde o temprano todos los trascendentalistas finalmente llegan a comprender la necesidad de prestar servicio devocional a Krishna y volverse plenamente conscientes de Él. Incluso si se es muy erudito o extravagante, aun así uno puede dedicarse al servicio devocional del Señor. Los trascendentalistas pueden clasificarse en seis tipos básicos: el trascendentalista neófito, el trascendentalista absorto, el que de hecho está situado en la trascendencia, aquel que realmente desea la liberación, aquel que verdaderamente está liberado y aquel que efectivamente se dedica a las actividades de su posición constitucional. A todos éstos se les llama atmarama. Cuando una persona se vuelve un atmarama, o un gran pensador en la conciencia de Krishna, se dedica plenamente al servicio devocional. De acuerdo a las reglas gramaticales, hay muchos atmaramas, pero un sentido de la palabra es suficiente para representar a los demás. En el sentido colectivo, todos los atmaramas se encuentran inclinados a adorar al Supremo Señor Krishna. Al místico que adora a la Superalma dentro de sí mismo también se le llama atmarama. Los yogis atmaramas son de dos tipos: sagarbha y nigarbha. Se afirma en El Srimad-Bhagavatam (2.2.8): “Algunos yogis meditan dentro de su corazón en el Visnu localizado, quien tiene cuatro brazos y sostiene cuatro símbolos: la caracola, el disco, la maza y el loto”. El yogi que piensa en el Visnu de cuatro brazos se absorbe en el éxtasis devocional y manifiesta los síntomas de ese estado. Algunas veces llora y otras siente separación. De esta manera, se sumerge en la bienaventuranza trascendental. El resultado de todo esto es que queda atrapado como un pez. Los yogis sagarbha y nigarbha pueden subdividirse en tres categorías: el principiante, el adelantado y aquel que ya ha logrado la perfección. A estos yogis se les describe en el Capítulo Sexto de El Bhagavad-gita. A aquellos que tratan de avanzar en el sendero del yoga místico se les denomina aruruksu. En el yoga aruruksu se practican diversas posturas de sentarse y la mente se concentra. Mas cuando ya se ha avanzado en el sendero del yoga, la meditación y el desapego constituyen la meta, y cuando uno ya no está apegado a trabajar por la complacencia de los sentidos, gradualmente se libera. Para entonces también se alcanza un estado de éxtasis llamado yoga arudha. Si estos yogis místicos, de una u otra manera, se ponen en contacto con una persona santa, se vuelven devotos de Krishna. La palabra urukrama indica al Señor Supremo. Todos los atmaramas se dedican al servicio devocional de Urukrama. Antes de dedicarse al servicio devocional, a estos trascendentalistas se les llama santas, o sea devotos pacíficos. La palabra atma, o “yo”, algunas veces se traduce como “mente”. Algunas veces los especuladores mentales presentan teorías filosóficas de diferentes maneras, mas cuando se ponen en contacto con personas santas dedicadas al servicio devocional, también se vuelven devotos. El Srimad-Bhagavatam (10.87.18) describe las dos clases de yogis (sagarbha y nigarbha) de la siguiente manera: “Los yogis empiezan su práctica del yoga adorando el abdomen y tratan de concentrar la atención en sus intestinos. Gradualmente su meditación se eleva al corazón, concentrándose en éste y en la mente, luego su atención se eleva a la parte superior de la cabeza, y se entiende que aquel que puede elevarse a esa posición se ha perfeccionado y ya no se encuentra más sujeto al nacimiento y a la muerte”. Incluso si tales yogis se ponen en contacto con devotos puros, ellos también prestan servicio devocional inmotivado al Señor. La palabra atma también significa “esforzarse”. En toda práctica existe algún esfuerzo, y el esfuerzo último es el de alcanzar la etapa de perfección más elevada del servicio devocional. En El Srimad-Bhagavatam (1.5.18) se afirma que debe tratar de alcanzarse la meta más elevada, la cual no puede obtenerse en los sistemas planetarios superiores ni en los inferiores. La idea es que la felicidad y la miseria materiales están disponibles con el curso del tiempo y en todos los sistemas planetarios, pero el logro más elevado —el servicio devocional— no puede alcanzarse en cualquier parte sin esfuerzo. Por consiguiente, en El Brhan-naradiya Purana se dice que aquel que es serio respecto a la comprensión de la etapa de perfección más elevada del servicio devocional, puede tener éxito en todo simplemente mediante su esfuerzo. No se puede alcanzar la etapa más elevada de la perfección del servicio devocional sin esfuerzo personal. Tal como Krishna lo afirma en El Bhagavad-gita (10.10): tesam satata-yuktanam bhajatam priti-purvakam dadami buddhi-yogam tam yena mam upayanti te “A aquellos que están constantemente consagrados a servirme con amor, Yo les doy la comprensión mediante la cual pueden venir a Mí”. La palabra atma también significa paciencia y perseverancia. Con paciencia y perseverancia se puede alcanzar el nivel más elevado del servicio devocional. En lo que a la palabra muni se refiere, existen significados adicionales. La palabra también se refiere a un pájaro y a una gran abeja negra. Otro significado de la palabra nirgrantha es “una persona necia”. Así, vemos que incluso los pájaros, las abejas y la gente necia se ocupa en el servicio al Señor Supremo cuando los favorece un devoto puro. En efecto, en El Bhagavatam (10.21.14) se afirma que los pájaros están dedicados al servicio del Señor Supremo. También se afirma (10.15.6) que las abejas negras siempre siguen a Krishna y a Balarama. Respecto a esto, Sri Krishna describió incluso el servicio devocional que las abejas y las avispas le prestan a la Suprema Personalidad de Dios. El Señor Krishna dice: ete ’linas tava yaso ’khila-loka-tirtham gayanta adipurusanupadam bhajante prayo ami muni-gana bhavadiya-mukhya gudham vane ’pi na jahaty anaghatma-daivam “¡Oh, supremamente virtuoso!, ¡oh, Personalidad de Dios (Balarama)! Tan sólo mira cómo Te siguen estas abejas y avispas, adorando y glorificando Tu fama trascendental. Efectivamente, estas avispas y abejas no son lo que parecen; ellas son grandes sabios que aprovechan esta oportunidad para adorar al Alma Suprema. Aunque las personas ordinarias no Te conocen, estas abejas Te conocen, Te siguen y glorifican”. Existe un verso similar en El Srimad-Bhagavatam (10.15.7), el cual describe la recepción que los pavos reales de Vrndavana les dieron a Balarama y a Krishna: “¡Oh adorables!, tan sólo vean cómo los pavos reales que regresan a sus nidos los reciben llenos de placer. Estos pavos reales son exactamente como las doncellas de Vraja. Los cuclillos sobre las ramas de los árboles también Te reciben a su manera. Los residentes de Vrndavana son tan gloriosos que todos están dispuestos a prestar servicio devocional al Señor”. Se afirma en otro verso de El Srimad-Bhagavatam (10.35.11): “¡Oh, tan sólo ve cómo las grullas y los cisnes en el agua cantan las glorias del Señor! En verdad, ellos están parados dentro del agua meditando en Él y adorándolo”. En otra parte de El Srimad-Bhagavatam (2.4.18), se dice: “Incluso los aborígenes y los seres humanos incivilizados como los Kiratas, Hunas, Andhra, Pulinda, Pulkasa, abhira, Sumbha, Yavana y Khasa, así como también muchos otros seres humanos en las especies inferiores, pueden todos purificarse simplemente refugiándose en los devotos puros”. Por lo tanto, Sukadeva Gosvami ofreció sus respetuosas reverencias al Señor Visnu, cuyos devotos pueden actuar tan maravillosamente. Otro significado de la palabra dhrti es “comprender el propio avance”. Cuando se comprende el propio avance, uno siente que está libre de todas las miserias y se eleva a la plataforma más elevada de la vida. Todos los devotos en plena conciencia de Krishna se hallan libres de todos los placeres y miserias materiales. Ellos se encuentran plenamente absortos en el servicio al Señor, y siempre están gozosos en virtud de su dedicación al servicio trascendental al Señor. Son hombres experimentados en la felicidad. En efecto, son tan felices que ni siquiera desean ser promovidos a los planetas espirituales, porque ellos son felices en cualquier esfera de la vida. Encontrándose plenamente satisfechos en el servicio trascendental al Señor, no desean ni objetos materiales ni placeres sensuales materiales. Como lo afirmaron los Gosvamis: “pueden llamarse pacíficas las personas cuyos sentidos están fijos en el servicio al Señor Supremo”. Así pues, la palabra atmarama indica que incluso los pájaros, las bestias y los tontos —en pocas palabras todo el mundo— pueden ser atraídos por las cualidades trascendentales de Krishna, dedicarse a Su servicio y liberarse. Aún más, otro significado de atma es “inteligente”. A aquel que tiene inteligencia especial también se le llama atmarama. Los atmaramas con inteligencia especial son de dos clases: uno es el sabio erudito y otro es el tonto sin conocimiento de los libros. Ambos pueden tener la oportunidad de asociarse con un devoto puro. Incluso los atmaramas tontos pueden abandonarlo todo y ocuparse en la conciencia de Krishna en servicio devocional puro. En El Srimad-Bhagavatam se afirma que el Señor es el origen de todo y que todas las cosas emanan de Él. Cualquiera que es verdaderamente inteligente puede comprender que el Supremo Señor Krishna es la fuente de todo y de esta manera se dedica a Su servicio. Como se afirma en El Srimad-Bhagavatam (2.7.45): “Si incluso las personas poco inteligentes —como las mujeres, los obreros, los Hunas, los Sabaras, los pájaros y las bestias— pueden alcanzar la etapa de perfección más elevada de la vida, qué decir de las personas que son lo suficientemente inteligentes como para estudiar los Vedas”. Como se citó anteriormente, El Bhagavad-gita (10.10) también indica que cuando una persona se vuelve sumamente inteligente y se ocupa en la conciencia de Krishna, Krishna reciproca dándole la inteligencia mediante la cual puede elevarse a la morada del Señor Supremo. El Señor dijo entonces a Sanatana Gosvami que la compañía de buenos devotos, la dedicación al servicio trascendental del Señor, la comprensión de El Srimad-Bhagavatam, el canto del santo nombre del Señor y el residir en un lugar santo como Vrndavana o Mathura, son todos muy importantes para la elevación al plano trascendental. No es necesario lograr estos cinco puntos en su totalidad, si uno es experto en tan sólo uno de ellos, sin duda alguna se elevará a la etapa del amor por Dios. Aquel que efectivamente es inteligente, abandona todos los deseos materiales y se dedica al servicio trascendental a Krishna. La influencia del servicio devocional es tal que, cuando una persona se ocupa en él, abandona todos los deseos materiales y se apega por completo a Krishna, siendo inspirado por las cualidades trascendentales del Señor. Ésta es la belleza del Señor a los ojos de Su devoto. Otro significado de la palabra atma es “naturaleza”. En este caso, la palabra atmarama indica que todo el mundo disfruta de la naturaleza particular que ha adquirido. No obstante, la naturaleza última, la naturaleza eterna de la entidad viviente, es servir al Señor Supremo. Aquel que logra la perfección en la comprensión de su verdadera naturaleza —como sirviente eterno del Señor— abandona su concepto designativo (material o corporal) de la vida. Esto es verdadero conocimiento. Aquellos que están en pos del conocimiento y que obtienen la oportunidad de asociarse con un devoto puro, también se ocupan en el servicio devocional al Señor. Sabios como los cuatro Kumaras, así como también los tontos y los pájaros, pueden ocuparse en el servicio trascendental del Señor. Al ser favorecido por la misericordia sin causa de Krishna, cualquiera puede elevarse a la plataforma de la conciencia de Krishna. Cuando alguien se ve atraído por las cualidades trascendentales de Krishna, comienza el servicio devocional. En El Srimad-Bhagavatam (10.15.8) se glorifica la tierra de Vrndavana en esta forma: dhanyeyam adya dharani trna-virudhas tvat- pada-sprso druma latah karajabhimrstah nadyo ’drayah khaga-mrgah sadayavalokair gopyo ’ntarena bhujayor api yat sprha srih “Esta tierra de Vrajabhumi es glorificada por el contacto de Tus pies. Al ser tocadas por Tus dedos, las enredaderas también Te glorifican. Cuando Tú miras las colinas, los ríos y los animales inferiores, todos ellos son glorificados, y las gopis, al ser abrazadas por Tus brazos trascendentales, también son glorificadas”. Las gopis (pastorcillas de vacas) glorificaron a Vrndavana con las siguientes palabras: “Queridas amigas, todos estos habitantes de Vrajabhumi —incluyendo a los pájaros, las bestias y los árboles— son glorificados cuando ven al Señor Krishna que va a los pastizales con Sus amigos y Balarama”. La palabra atma también significa “este cuerpo”. A los yogis que practican ejercicios corporales considerando que el cuerpo es el yo, también se les eleva al servicio trascendental del Señor si ellos se asocian con devotos puros. Existe mucha gente que cree que el cuerpo es el yo, y se dedica a muchas actividades fruitivas, incluyendo las abluciones, los rituales y las actividades mundanas ordinarias. Sin embargo, cuando se ponen en contacto con un devoto puro, también se dedican al servicio trascendental al Señor. En El Srimad-Bhagavatam (1.18.12) se afirma: “¡Oh, mi querido Suta Gosvami!, aun a pesar de que nosotros nos hemos ennegrecido por el humo del sacrificio de las actividades fruitivas, tú nos has dado el néctar de los pies de loto de Krishna”. También se afirma en El Srimad-Bhagavatam (4.21.31): “El agua del Ganges fluye de la punta de los pies de loto de Krishna, y al bañarse en esa agua, todos —incluso los trabajadores fruituivos y los sabios— pueden lavar la suciedad de la mente”. Incluso aquellos que creen que el cuerpo es el yo, o quienes están llenos de deseos materiales, son también, en un sentido, atmaramas. Cuando se asocian con los devotos puros del Señor, abandonan sus deseos materiales y se perfeccionan en el servicio del Señor. El mejor ejemplo de esto se encuentra en El Hari-bhakti-sudhodaya (7.28), en donde Dhruva Maharaja dice: sthanabhilasi tapasi sthito ’ham tvam praptavan deva-munindra-guhyam kacam vicinvann api divya-ratnam svamin krtartho ’smi varam na yace “Mi querido Señor, yo vine a adorarte porque deseaba un reino en esta Tierra, pero afortunadamente yo te he alcanzado a Ti, que te encuentras más allá incluso de la percepción de grandes sabios y personas santas. Yo vine en busca de algunos pedazos de vidrios de colores, pero te encontré a Ti, que eres la joya más valiosa. Estoy satisfecho y no deseo pedirte nada más”. Existe también otro significado para la palabra nirgrantha. Esta palabra también puede significar “cazador tonto” u “hombre vil y pobre”. Existe un ejemplo de un cazador que obtuvo la salvación y se dedicó al servicio devocional del Señor simplemente por asociarse con el devoto puro Narada. En efecto, el Señor Caitanya le contó a Sanatana Gosvami la siguiente historia del encuentro del cazador con Narada: Hubo una vez un cazador en el bosque de Prayag, quien fue lo suficientemente afortunado como para encontrarse con Narada Muni, cuando el gran sabio regresaba de Vaikuntha después de visitar al Señor Narayana. Narada fue a Prayag a bañarse en la confluencia del Ganges y del Yamuna. Mientras pasaba por el bosque, Narada vio un pájaro que yacía en el suelo. El pájaro estaba medio muerto y chirriando lastimosamente después de haber sido atravesado por una flecha. Posteriormente, Narada vio a un ciervo convulsionándose en agonía. Más adelante estaba un jabalí que también sufría, y en otro lugar vio a un conejo contrayéndose de dolor. Todo esto lo conmovió muchísimo y comenzó a pensar: “¿Quién es el hombre necio que ha cometido semejantes pecados?”. Por lo general, los devotos del Señor se compadecen de las miserias de las entidades vivientes, ¡qué decir del gran sabio Narada! Él se acongojó mucho por esta escena y, después de caminar unos pocos pasos, vio a un hombre dedicado a cazar con arco y flechas. La tez del cazador era negruzca, sus ojos rojizos y su aspecto feroz. Parado allí con su arco y flechas, lucía como un asociado de Yamaraja, la muerte. Al verlo, Narada Muni tuvo que internarse en lo más profundo del bosque a fin de acercársele. Cuando Narada pasó a través del bosque, todos los animales que se encontraban en las trampas del cazador escaparon inmediatamente. El cazador se enfureció por esto y estaba a punto de reprender a Narada con un lenguaje injurioso, pero debido a la influencia de la santidad de Narada, el cazador no pudo proferir ningún insulto. En lugar de ello, con un comportamiento gentil le preguntó a Narada: “Mi querido señor, ¿por qué has venido aquí mientras estoy cazando? ¿Te has desviado del sendero principal? Debido a que has venido hasta aquí, todos los animales se han escapado de mis trampas”. “Así es, lo siento”, contestó Narada. “Me acerqué a ti precisamente para que me dijeras cómo puedo reencontrar mi camino; pero he visto muchos jabalíes, venados y conejos que yacen en el suelo del bosque convulsionándose medio muertos. ¿Quién ha cometido estos actos pecaminosos?”. “Lo que has dicho es correcto”, respondió el cazador. “Yo lo he hecho”. “Si tú cazas todos estos animales, ¿por qué no los matas de una vez?”, preguntó Narada. “Tú los medio matas, y ellos están sufriendo los dolores de la muerte. Esto es un gran pecado. Si tú quieres matar a un animal, ¿por qué no lo matas completamente? ¿Por qué lo dejas a medio morir y permites que muera convulsionándose por doquier?”. “Mi querido señor”, respondió el cazador, “mi nombre es Mrgari, el enemigo de los animales. Yo simplemente sigo las instrucciones de mi padre, quien me enseñó a medio matar a los animales y dejarlos agonizar convulsionándose. Cuando un animal medio muerto sufre, derivo un gran placer de ello”. “Yo sólo quiero suplicarte una cosa”, imploró Narada. “Por favor, acéptala”. “Sí señor, haré lo que desees”, dijo el cazador. “Si tú quieres la piel de algún animal, ven a mi casa. Tengo muchas, incluyendo de tigres y venados. Yo te daré lo que desees”. “No quiero nada de eso”, respondió Narada. “Lo que quiero es otra cosa. Si bondadosamente me la concedes, entonces te diré lo que deseo. En lo sucesivo, cada vez que hieras a un animal, por favor, mátalo por completo. No lo dejes medio muerto”. “Mi querido señor, ¿qué es lo que me estás pidiendo? ¿Cuál es la diferencia entre medio matar y matar completamente a un animal?”. “Si medio matas a los animales, ellos sufren gran dolor”, explicó Narada. “Y si causas demasiado dolor a otras entidades vivientes, cometes un gran pecado. Incurres en un gran pecado cuando matas a un animal completamente, pero éste es mucho mayor cuando lo medio matas. En verdad, el dolor que causas a los animales que hieres tendrás que aceptarlo tú mismo en un nacimiento futuro”. Aunque el cazador era muy pecador, su corazón se ablandó y temió por sus pecados en virtud de la asociación de un gran devoto como Narada. Aquellos que son burdamente pecadores no temen en absoluto cometer pecados, pero aquí podemos ver que, debido a su purificación, la cual comenzó con la asociación de un gran devoto como Narada, el cazador temió por sus actividades pecaminosas. Por consiguiente, el cazador respondió: “Mi querido señor, desde mi misma infancia se me enseñó a matar animales de esta manera. Por favor, dime ahora cómo puedo librarme de todas las ofensas y actividades pecaminosas que he acumulado. Me rindo a tus pies. Por favor, sálvame de todas las reacciones de las actividades pecaminosas que he cometido en el pasado, y, por favor, dirígeme por el sendero correcto de tal forma, que yo pueda liberarme”. “Si en realidad quieres seguir mis instrucciones, puedo señalarte el verdadero sendero mediante el cual puedes liberarte de las reacciones pecaminosas”. “Sin duda seguiré todo lo que tú me digas”, convino el cazador. Narada le dijo que, antes que nada, rompiera su arco, pues únicamente entonces le revelaría el sendero de la liberación. “Tú me pides que rompa mi arco”, protestó el cazador, “pero si lo hago, ¿cuál será mi medio de subsistencia?”. “No te preocupes por tu subsistencia”, le dijo Narada. “Yo te enviaré suficientes granos a fin de que puedas vivir”. El cazador entonces rompió su arco y cayó a los pies de Narada. Narada lo levantó “Tan sólo ve a tu casa y distribuye entre los devotos y brahmanas todo el dinero y los objetos de valor que poseas. Luego sal y sígueme, llevando únicamente un vestido. Construye una pequeña cabaña con techo de paja sobre la ribera del río y siembra una planta de tulasi cerca de esa casa. Simplemente camina alrededor del árbol de tulasi y cada día saborea una de las hojas caídas. Sobre todo, canta siempre Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama. Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare. En lo que a tu subsistencia se refiere, yo te enviaré granos, pero únicamente aceptarás tantos como tú y tu esposa necesiten”. Narada entonces revivió a los animales medio muertos, y al lograr la libertad de su terrible condición, ellos huyeron. Al ver a Narada ejecutar este milagro, el confuso cazador quedó muy asombrado. Después de llevar a Narada a su casa, se postró de nuevo a sus pies. Narada se marchó, y el cazador, después de regresar a su hogar, comenzó a ejecutar las instrucciones que Narada le había dado. Mientras tanto, por todas las aldeas se esparció la noticia de que el cazador se había convertido en un devoto. En consecuencia, los residentes de las aldeas fueron a ver al nuevo vaisnava. Es la costumbre védica llevar granos y frutas cuando se va a visitar a una persona santa, y ya que todos los aldeanos vieron que el cazador se había convertido en un gran devoto, llevaron comestibles para él. De esta manera, cada día le ofrecían granos y frutas en tal cantidad, que no menos de diez a veinte personas podían haber comido allí. De acuerdo a las instrucciones de Narada, él no aceptó nada más de lo que requerían para su sustento él y su esposa. Después de algunos días, Narada le comentó a su amigo Parvata Muni: “Tengo un discípulo. Vamos a visitarlo y a ver si está ejecutando correctamente las cosas”. Cuando los dos sabios, Narada y Parvata, se dirigieron al hogar del cazador, éste vio venir a lo lejos a su maestro espiritual y se aproximó a él con gran respeto. En su camino para recibir a los grandes sabios, el cazador vio que ante él, en el suelo, había hormigas, las cuales le estorbaban el paso. Cuando llegó a donde los sabios, él trató de postrarse ante ellos, pero vio que había tantas hormigas que no podía postrarse sin aplastarlas, por lo que cuidadosamente apartó las hormigas con el borde de su ropa. Cuando Narada vio que el cazador trataba de esta manera de salvarle la vida a las hormigas, recordó un verso de El Skanda Purana: “¿No es maravilloso que un devoto del Señor no esté inclinado a causarle ningún tipo de aflicción a nadie, ni siquiera a una hormiga?”. Aunque el cazador antes se complacía muchísimo medio matando a los animales, desde que se había convertido en un gran devoto del Señor, no estaba dispuesto a causarle dolor ni siquiera a una hormiga. El cazador recibió a los dos grandes sabios en su hogar y les ofreció un lugar donde sentarse, trajo agua, les lavó los pies, les ofreció agua para beber y finalmente tanto él como su esposa rociaron el agua sobre sus propias cabezas. Después de esto, ellos empezaron a sentir éxtasis y se pusieron a bailar y a cantar Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare. Ellos levantaron sus brazos y bailaron con sus ropas ondeando al viento. Cuando los dos grandes sabios vieron este éxtasis de amor por Dios manifiesto en el cuerpo del cazador, Parvata Muni le dijo a Narada: “Tú eres una piedra de toque, porque mediante tu asociación incluso un gran cazador se ha convertido en un gran devoto”. Hay un verso en El Skanda Purana que afirma: “Mi querido Devarsi (Narada), tú eres glorioso, y por tu misericordia incluso la criatura más baja, un cazador de animales, puede elevarse también al sendero de la devoción y lograr el apego trascendental por Krishna”. Finalmente, Narada le preguntó al cazador devoto: “¿Estás recibiendo regularmente tu alimento?”. “Envías tanta gente”, respondió el cazador, “y traen tantos comestibles, que no sabemos ni por dónde empezar”. “Eso está bien”, contestó Narada. “Todo lo que obtengas está bien. Ahora tan sólo continúa tu servicio devocional de esa manera”. Después de haber dicho esto, tanto Narada como Parvata Muni desaparecieron del hogar del cazador. El Señor Caitanya relató esta historia para mostrar que incluso un cazador puede dedicarse al servicio devocional de Krishna, por la influencia de los devotos puros. Continuando con la explicación del verso atmarama, el Señor Caitanya señaló que la palabra atma también indica todas las variedades de la personalidad de Dios. Generalmente, a la propia Personalidad de Dios, Krishna, y a Sus diferentes expansiones, se les conoce a todos como la Personalidad de Dios. También se le llama atmarama a cualquiera que se dedica al servicio devocional de la Suprema Personalidad de Dios o al servicio de cualquiera de Sus formas o extensiones. Todos estos devotos se dedican, ya sea a los principios regulativos del servicio devocional, o al servicio devocional con amor trascendental. A estos devotos también se les divide en tres categorías: los asociados, aquellos que han logrado la perfección en el servicio devocional y los que recientemente se dedican al servicio devocional. Los devotos recién ocupados pueden dividirse en dos: aquellos que ya han logrado apego por el Señor y los que no han alcanzado ese apego. De acuerdo a estas dos divisiones del servicio devocional (es decir regulativo y por apego en amor trascendental) existen un total de ocho clases de devotos. Siguiendo los principios regulativos de la devoción, los asociados perfectos del Señor se subdividen en cuatro clases: los sirvientes, los amigos, los parientes mayores y las novias. Mientras algunos devotos se perfeccionan por la ejecución del servicio devocional, otros son perfectos eternamente. Entre los que siguen los principios regulativos del servicio devocional, están los avanzados y los principiantes, y en el servicio amoroso trascendental al Señor hay dieciséis clases de devotos. Así, puede considerarse que existen treinta y dos divisiones de atmaramas. Si las palabras muni, nirgrantha, ca, y api se aplican a estas treinta y dos clases, entonces habrán cincuenta y ocho diferentes clases de devotos. A todos estos devotos se les puede describir con una sola palabra, atmarama. Puede haber muchas diferentes clases de árboles en el bosque, pero la palabra “árbol” los describe a todos. De esta manera, el Señor dio sesenta diferentes significados a la palabra atmarama. Además de eso, dijo que atma significa “la entidad viviente”, empezando desde la primera criatura viviente, Brahma, hasta la hormiga. Él citó un verso del Sexto Capítulo de El Visnu Purana, en el cual se afirma que todas las energías del Señor son espirituales. Aunque en ese caso a la energía que se conoce como la fuente de la entidad viviente se le llama espiritual, a la otra energía, la cual está llena de ignorancia y se manifiesta en las actividades materiales, se le llama naturaleza material. Incluso dentro de la creación material las entidades vivientes son innumerables. Si por casualidad una entidad viviente en el mundo material se asocia con un devoto inmaculado, entonces puede ocuparse en el servicio devocional puro a Krishna. “Anteriormente, Yo consideré sesenta diferentes significados para la palabra atmarama” le dijo el Señor a Sanatana Gosvami, “pero, mediante tu asociación, he aquí que otro significado ha venido a Mi mente”. Después de escuchar las diferentes explicaciones de la palabra atmarama, Sanatana Gosvami quedó maravillado, y con devoción cayó a los pies del Señor Caitanya. “Comprendo que Tú eres la Suprema Personalidad de Dios, Krishna, en persona”, dijo Sanatana, “y de Tu respiración surgen muchas manifestaciones de la literatura védica. Tú eres el maestro de El Srimad-Bhagavatam y el que mejor conoce los significados de sus versos. No es posible para otros comprender los significados confidenciales de El Srimad-Bhagavatam sin Tu misericordia”. “No trates de alabarme de esa manera”, dijo el Señor a Sanatana. “Tan sólo trata de comprender la verdadera naturaleza de El Srimad-Bhagavatam. El Srimad-Bhagavatam es la representación sonora del Supremo Señor Krishna; por lo tanto, El Srimad-Bhagavatam no es diferente de Krishna. Krishna es ilimitado, y en forma similar, cada palabra y cada letra de El Srimad-Bhagavatam tiene significados ilimitados. Estos significados se pueden comprender a través de la asociación de los devotos. No digas entonces que El Bhagavatam es simplemente una recopilación de preguntas y respuestas”. Existen seis preguntas planteadas por los sabios de Naimisaranya a Suta Gosvami, y Suta Gosvami las explicó y contestó en El Srimad-Bhagavatam. Hay un verso en la literatura védica en el cual el Señor Siva dice: “En lo que a El Bhagavatam se refiere, puede que yo lo conozca o puede que lo conozcan Sukadeva o Vyasadeva, o puede que no lo conozcamos, pero realmente El Bhagavatam sólo puede comprenderse mediante el servicio devocional y de parte de un devoto, y no mediante la propia inteligencia o mediante los comentarios académicos”. Al principio de El Srimad-Bhagavatam (1.1.23), los sabios de Naimisaranya preguntaron: bruhi yogesvare krsne brahmanye dharma-varmani svam kastham adhunopete dharmah kam saranam gatah “Mi querido Señor, ten la bondad de decirnos: Si los principios de la religión se han ido con el Señor después de Su partida hacia Su propia morada, ¿cómo podemos encontrar esos principios después de Su partida?”. La respuesta fue (1.3.43): krsne svadhamopagate dharma-jñanadibhih saha kalau nasta drsam esa puranarko ’dhunoditah “Después de que Krishna partió hacia Su morada con todos los principios religiosos, Su representante, El Srimad-Bhagavatam, o Maha-purana, permanece como el deslumbrante e iluminante Sol”. El Señor Caitanya dijo entonces a Sanatana Gosvami: “Yo estaba exactamente como un loco describiendo esta palabra atmarama de tantas maneras. No me importa si he dicho alguna locura, pero si alguien se vuelve un loco como Yo, puede comprender el verdadero significado de El Srimad-Bhagavatam tal como Yo lo he explicado”. Luego, Sanatana Gosvami, con sus manos juntas, cayó a los pies del Señor Caitanya y oró: “Mi querido Señor”, dijo, “Tú me has pedido que prepare los principios regulativos del servicio devocional, pero pertenezco a la casta más baja de la sociedad y no poseo ningún conocimiento. No sé como podré concluir esta tarea tan importante. Si bondadosamente me das indicios acerca de la preparación de este libro sobre el servicio devocional, quizá seré capaz de escribirlo”. Entonces el Señor lo bendijo diciendo: “Todo lo que escribas, por la gracia de Krishna, saldrá de tu corazón y será aceptado, tal como lo has pedido. También te daré alguna información que puedes poner por escrito. El primer y más importante punto es que uno debe aceptar a un maestro espiritual fidedigno. Éste es el comienzo de la vida espiritual”. El Señor Caitanya pidió entonces a Sanatana Gosvami que describiera los síntomas de un guru fidedigno y los de un verdadero devoto. Los síntomas de un devoto se describen en El Padma Purana: “Una persona que es un brahmana capacitado y que al mismo tiempo tiene todos los síntomas de un devoto, puede convertirse en maestro espiritual de toda clase de hombres. A tal devoto y maestro espiritual se le debe respetar como a Dios Mismo. Incluso aunque una persona haya nacido en una familia brahmana muy respetable, no puede convertirse en un maestro espiritual fidedigno si no es un devoto del Señor”. No se debe erróneamente creer que un maestro espiritual genuino tiene que haber nacido en una familia así llamada brahmana. La idea es que un maestro espiritual debe ser un brahmana calificado, esto significa que a él se le debe considerar por sus actividades. Esto se confirma en El Srimad-Bhagavatam, cuando Narada habla de los diferentes síntomas que caracterizan a las cuatro divisiones de la vida social. Allí, Narada resume que los brahmanas, ksatriyas, vaisyas y sudras deben seleccionarse por sus cualidades individuales. En su comentario, Sridhara Svami ha hecho notar que el nacer en una familia de brahmanas no significa necesariamente que se es un brahmana. Se debe estar capacitado con las cualidades de un brahmana, como se describe en los sastras. En la sucesión discipular Gaudiya Vaisnava sampradaya hay dos grandes acaryas (Thakura Narottama y Syamananda Gosvami) que no nacieron en familias brahmanas, pero muchos brahmanas de fama, incluyendo a Ganganarayana, Ramakrsna, etc., los aceptaron como sus maestros espirituales. De esta manera, hay síntomas mostrados por el devoto en perspectiva, y ambos —el discípulo y el maestro espiritual— deben ver si tanto el uno como el otro son elegibles para convertirse, uno en maestro espiritual fidedigno y el otro en un estudiante auténtico. Se debe entonces saber que el único objeto digno de adoración es la Suprema Personalidad de Dios, y se deben aprender los diversos mantras y cantos sagrados. Entonces el Señor instruyó a Sanatana para que describiera los síntomas de aquellas personas que son elegibles para aceptar los mantras y describió cómo los mantras deben entenderse y perfeccionarse mediante las ejecuciones ritualistas. Luego el Señor describió la iniciación, los deberes matutinos y los hábitos de limpieza —lavar la cara y cepillar los dientes—, el método de trabajo y las oraciones que deben recitarse tanto en la mañana como en la tarde. El Señor también describió cómo se debe adorar al maestro espiritual y marcarse el cuerpo con gopi-candana. También describió cómo deben recogerse las hojas de tulasi y lavar el cuarto y el templo del Señor. También describió cómo debe despertarse a Krishna de Su sueño, así como los diferentes métodos para adorar al Señor, los cuales son el de los cinco y el de los cincuenta enseres. Él describió cómo se debe adorar al Señor ofreciéndole arati cinco veces al día, y describió cómo ofrecer alimento a Krishna y acostarlo en la cama. El Señor Caitanya también habló de los efectos de ir a los lugares santos en donde existen diferentes templos del Señor y ver la forma de Dios en el templo. Él también habló de la glorificación del nombre trascendental del Señor y de las diferentes ofensas que se pueden cometer mientras se adora. En la adoración del Señor deben usarse ciertos enseres, como la caracola, el agua, flores fragantes, oraciones e himnos; debe hacérsele circunvalación así como también ofrecerle reverencias. Se deben seguir los principios regulativos de purascarana y aceptar Krishna prasada, rechazando los alimentos que no se han ofrecido a Krishna. El Señor Caitanya también le previno que uno no debe dedicarse a difamar a una persona que muestre los verdaderos síntomas de un devoto. El Señor Caitanya también explicó los síntomas de un hombre santo y el proceso para satisfacer al sabio y rechazar la asociación de personas indeseables. Además, el Señor aconsejó que debe escucharse El Srimad-Bhagavatam constantemente. También deben seguirse los deberes diarios y quincenales, así como los ayunos en los días de Ekadasi, los deberes mensuales, y observar ceremonias tales como el día del nacimiento del Señor. Las cinco ocasiones específicas para ayunar son Ekadasi, Janmastami, Vamanadvadasi, Sri Ramanavami y Nrsimhacaturdasi. Cuando los días de ayuno coinciden con otros días (viddha), son provechosos para el avance en el servicio devocional. El Señor Caitanya instruyó aún más a Sanatana Gosvami para que presentara evidencias documentadas de los Puranas a cada paso. Él también mencionó cómo establecer templos del Señor, y describió la conducta general, los síntomas, deberes y ocupaciones de un vaisnava. De esta manera el Señor explicó en resumen todos los detalles que se necesitan saber para escribir un libro sobre los principios regulativos vaisnavas. Sanatana Gosvami fue un gran devoto del Señor, y recibió la instrucción específica de difundir el culto bhakti escribiendo muchos libros. Existe una descripción de Sanatana Gosvami en El Caitanya-candrodaya, y allí se menciona que Sanatana Gosvami era una de las más importantes personalidades en el gobierno del Nawab Hussain. Su hermano, Rupa Gosvami, era también un ministro del gobierno, pero ambos abandonaron sus lucrativos puestos gubernamentales para convertirse en mendicantes y servir al Señor Supremo. Externamente, ambos hermanos parecían mendicantes ordinarios, pero sus corazones se encontraban saturados de amoroso servicio trascendental y un gran amor por el pastorcillo de vacas de Vrndavana. En verdad, Sanatana Gosvami era querido por todos los devotos puros de su época.
Capítulo DIECISIETE Capítulo DIECISIETE El Señor Caitanya, la Personalidad de Dios original Siguiendo los pasos de Kaviraja Krsnadasa Gosvami, nosotros ofrecemos nuestras respetuosas reverencias a los pies de loto del Señor Caitanya. Al Señor Caitanya se le describe de la siguiente manera: Él es el único refugio del desamparado, del más caído, y es la única esperanza para aquellos que se encuentran completamente desprovistos de conocimiento espiritual. Permítasenos tratar de discutir Su enorme contribución al servicio devocional. El supremamente poderoso Señor Krishna se manifiesta en cinco diferentes potencias. Aunque Él es único y sin igual, a fin de cumplir con cinco propósitos espirituales específicos, Él se manifiesta de cinco formas. Esta diversidad es eterna y bienaventurada, en contraste con el concepto de la unidad monótona. A partir de las obras literarias védicas, podemos comprender que la Verdad Absoluta, la Suprema Personalidad de Dios, existe eternamente con Sus diversas energías. El Señor Caitanya apareció con Sus diversas energías en plenitud, siendo éstas cinco en total. Por consiguiente, se dice que el Señor Caitanya es Krishna con diversas energías. No hay diferencia entre la energía y el energético, con relación a la aparición del Señor como Sri Caitanya Mahaprabhu y Sus cuatro asociados —Nityananda Prabhu, Advaita Prabhu, Gadadhara y Srivasa. Entre estas cinco diversas manifestaciones del Señor Supremo (como el Señor Mismo, Su encarnación, expansión y energías) no hay ninguna diferencia espiritual. Ellos son cinco en una Verdad Absoluta. Con el objeto de deleitarse con los cinco sabores trascendentales de la Verdad Absoluta, existen cinco diversas manifestaciones. A éstas se les llama: la forma de un devoto, la identidad de un devoto, la encarnación de un devoto, el devoto puro, y la energía devocional. De las cinco diversidades de la Verdad Absoluta, la forma del Señor Caitanya es la Personalidad Original de Dios, Krishna. El Señor Nityananda es la manifestación de la primera expansión del Señor Supremo. En forma similar, Advaita Prabhu es una encarnación del Señor Supremo. Estos tres —Caitanya, Nityananda y Advaita— pertenecen a la categoría de Visnu-tattva, o sea la Suprema Verdad Absoluta. Srivasa representa al devoto puro y Gadadhara representa la energía interna del Señor para el avance en la devoción pura. Por lo tanto, Gadadhara y Srivasa, aunque incluidos en el Visnu-tattva, constituyen diversas energías dependientes del Señor Supremo. En otras palabras, ellos no son diferentes del energético, pero se manifiestan de manera diversa a fin de saborear relaciones trascendentales. Todo el proceso del servicio devocional implica una reciprocidad trascendental en la relación entre el adorador y el adorado. Sin ese intercambio de diversos sabores trascendentales, el servicio devocional carece de significado. En la literatura védica (Katha Upanisad) se afirma que el Señor Supremo es la Suprema entidad viviente entre todas las entidades vivientes. Existen innumerables entidades vivientes, pero existe una entidad viviente que es la Divinidad Absoluta Suprema. La diferencia entre la entidad viviente Suprema y las demás entidades vivientes es que la entidad viviente Suprema es el Señor de todo. El Señor Caitanya es esa entidad viviente Suprema, y Él desciende para redimir a las innumerables entidades vivientes caídas. En otras palabras, el propósito específico del advenimiento del Señor Caitanya fue el de establecer la realidad védica de que existe una Suprema Personalidad de Dios quien mantiene y predomina sobre las innumerables personalidades de todas las entidades vivientes. Debido a que los filósofos impersonalistas (mayavadis) no pueden comprender esto, el Señor Caitanya hizo Su advenimiento para iluminar a la gente en general acerca de la verdadera naturaleza de la relación entre el Supremo y las diferentes entidades. En El Bhagavad-gita, las instrucciones finales de Krishna fueron que todo el mundo debe abandonar todos los demás compromisos y prestarle servicio devocional a Él. No obstante, después de la desaparición de Krishna, la gente poco inteligente lo malinterpretó. Ellos se contaminaron con la filosofía mayavadi, la cual produjo tantos especuladores mentales que la gente olvidó la verdadera posición de la Verdad Absoluta y de la entidad viviente. Por consiguiente, el propio Señor Sri Krishna apareció de nuevo como el Señor Caitanya para enseñar a las almas caídas de este mundo material la forma de acercarse al Señor Krishna. El Bhagavad-gita enseña que uno debe abandonarlo todo y terminar con este mundo de apego material. Un devoto puro del Señor Krishna y aquel que sigue la filosofía del Señor Caitanya son uno y lo mismo. La filosofía del Señor Caitanya es que uno debe abandonarlo todo y adorar a Dios, Krishna. Krishna, como el Señor Supremo, la Personalidad de Dios, habló las mismas palabras presentándose a Sí Mismo como el Señor Supremo. No obstante, los filósofos mayavadis lo malinterpretaron. Por lo tanto, el Señor Caitanya, para aclarar la situación, reiteró el mensaje del Señor Krishna: uno no debe declarar ser igual a Krishna sino que debe adorar a Krishna como el Señor Supremo. Cometemos un grave error si aceptamos al Señor Caitanya como un alma condicionada. Él debe ser entendido como la Suprema Verdad Absoluta, la Personalidad de Dios, el propio Sri Krishna. Por consiguiente, en El Caitanya-caritamrta se dice del Señor Caitanya: “Krishna se encuentra ahora presente en Sus cinco diversas manifestaciones”. A menos que uno esté situado en la bondad pura es muy difícil comprender al Señor Caitanya como la propia Suprema Personalidad de Dios. Así, a fin de comprender al Señor Caitanya, se tiene que seguir a los discípulos directos del Señor Caitanya —los seis Gosvamis— y especialmente el sendero trazado por Srila Jiva Gosvami. El hecho más sorprendente es que el Señor Caitanya, aunque es la Suprema Personalidad de Dios, Krishna, nunca Se mostró a Sí Mismo como Krishna, por el contrario, cuando devotos inteligentes lo detectaban y se dirigían a Él como al Señor Krishna, Él lo negaba. En efecto, algunas veces se tapaba los oídos con las manos, protestando para indicar que no se debían dirigir a nadie como al Señor Supremo. Indirectamente, Él les enseñaba a los filósofos mayavadis que uno no debía presentarse falsamente como el Señor Supremo y con ello desorientar a la gente; ni los seguidores deben ser tan tontos que acepten a cualquiera como la Suprema Personalidad de Dios. Uno debe examinar los síntomas de la persona en cuestión consultando las Escrituras. Sin embargo, no se debe erróneamente tomar al Señor Caitanya y a Sus cinco diversas manifestaciones como seres humanos ordinarios. El Señor Caitanya es la Suprema Personalidad de Dios, Krishna Mismo. La belleza del Señor Caitanya es que, aunque Él es el Señor Supremo, viene como un gran devoto a enseñar a todas las almas condicionadas cómo debe prestarse servicio devocional. Las almas condicionadas que están interesadas en el servicio devocional deben seguir los ejemplares pasos del Señor Caitanya a fin de aprender cómo se puede alcanzar a Krishna mediante el servicio devocional. Así, el propio Señor Supremo enseña al alma condicionada cómo debe acercarse a Él por medio del servicio devocional. Al estudiar analíticamente las cinco diversas manifestaciones del Señor Supremo, podemos llegar a conocer que el Señor Sri Caitanya Mahaprabhu es el Absoluto Supremo y que el Señor Nityananda es una expansión inmediata de la Suprema Verdad Absoluta. Además, podemos comprender que Advaita Prabhu se encuentra también en la categoría de la Suprema Personalidad de Dios, pero está subordinado al Señor Caitanya y a Nityananda Prabhu. La Suprema Personalidad de Dios y Sus expansiones inmediatas subordinadas son dignos de adoración por parte de los otros dos —a saber, la representación de la potencia interna, y la representación de la potencia marginal. La representación de la potencia interna, Gadadhara, simboliza al devoto confidencial, y la representación de la potencia marginal es el devoto puro. Ambos son adoradores de las otras tres categorías, pero todos ellos están dedicados al servicio trascendental de la Suprema Personalidad de Dios, Sri Caitanya Mahaprabhu. Existe una diferencia específica entre el devoto puro y el devoto confidencial, y las diferentes potencias del Señor se dedican a servir al Señor Supremo en diferentes relaciones trascendentales. Ellos se encuentran situados en el amor conyugal, el afecto paternal, la amistad y la servidumbre. Al juzgar imparcialmente, se encuentra que las potencias internas del Señor Supremo que se ocupan en el amor conyugal con Él, son los mejores entre todos los devotos. Tanto los devotos internos como los devotos confidenciales están atraídos por el amor conyugal a la Suprema Verdad Absoluta. Éstos son los devotos más confidenciales del Señor Caitanya. Otros devotos puros que están más o menos apegados a Sri Nityananda Prabhu y a Advaita Prabhu, están atraídos por otras relaciones trascendentales, como el afecto paternal, la amistad y la servidumbre. Cuando dichos devotos se apegan a las actividades del Señor Caitanya, de inmediato se vuelven devotos confidenciales en amor conyugal con el Señor Supremo. Existe una bella canción de Sri Narottama Dasa Thakura, un gran devoto y acarya de la sucesión discipular que comienza con el Señor Caitanya. Narottama Dasa canta: “¿Cuándo habrá vibraciones trascendentales por todo mi cuerpo simplemente por escuchar el nombre de Gauranga? ¿Cuándo fluirán incesantemente lágrimas de mis ojos por sólo pronunciar los nombres del Señor? ¿Cuándo el Señor Nityananda tendrá misericordia de mí? y ¿cuándo todos mis deseos de disfrute material se volverán insignificantes? ¿Cuándo me purificaré abandonando todas las contaminaciones del disfrute material? y ¿cuándo seré capaz de ver la morada trascendental, Vrndavana? ¿Cuándo ansiaré aceptar a los seis Gosvamis como mi principal guía? y ¿cuándo seré capaz de comprender el amor conyugal de Krishna?”. Nadie debe estar ansioso por comprender el amor conyugal por Krishna sin someterse al entrenamiento disciplinario bajo la guía de los seis Gosvamis de Vrndavana. El movimiento de sankirtana inaugurado por el Señor Caitanya es un pasatiempo trascendental del Señor. “A causa de él, Yo vivo simultáneamente para predicar y popularizar este movimiento en el mundo material”. En este movimiento de sankirtana del Señor Caitanya, Nityananda y Advaita son Sus expansiones, y Gadadhara y Srivasa son Sus potencias interna y marginal. A las entidades vivientes también se les llama potencia marginal porque potencialmente tienen dos tendencias: la de rendirse a Krishna y la de independizarse de Él. Debido a la propensión al disfrute material, la entidad viviente se contamina en el mundo material. Cuando a una entidad viviente la domina el deseo por el disfrute material y se embrolla en la vida material, queda sujeta a las tres miserias de la existencia material. Ella es exactamente como una semilla que se siembra en la tierra. Si una semilla se satura de agua, no existe ninguna posibilidad de que fructifique. En forma similar, si a un hombre lo cautiva el disfrute material, e incluso si la semilla de dicho disfrute se encuentra dentro de su corazón, a éste se le puede saturar con una inundación de actividades trascendentales ejecutadas con amor por Dios. De igual manera, su semilla potencial devocional no puede fructificar en una vida condicionada por la existencia material. Las entidades vivientes condicionadas en el mundo material, especialmente en la presente era de Kali, se encuentran sumergidas en la inundación de amor por Dios del movimiento de sankirtana inaugurado por el Señor Caitanya y Sus asociados. En relación a esto, existe un verso escrito por Su Santidad Prabodhananda Sarasvati en su libro Sri Caitanya-candramrta, el cual afirma que las personas materialistas están muy entusiastas por mantener a los miembros de su familia, esposa e hijos, y que existen también muchos místicos que se dedican a especular acerca de la liberación de las miserias de la vida material y que, por consiguiente, se someten a diversas austeridades y penitencias, pero aquellos que han descubierto el más grande de los sabores trascendentales en el movimiento del Señor Caitanya Mahaprabhu, ya no tienen ningún gusto por tales actividades. A aquellos que están bajo la impresión de que existe contaminación material en la forma de la Suprema Personalidad de Dios y en Su servicio devocional, se les llama mayavadis. De acuerdo a su especulación imperfecta, consideran que el Brahman impersonal es la única existencia en la manifestación cósmica. Tan pronto como se habla de la Suprema Personalidad de Dios, ellos consideran que Su personalidad surge de maya, o la energía material externa. Estas personas consideran que todas las encarnaciones del Señor Supremo están contaminadas por la naturaleza material. De acuerdo a ellos, el cuerpo material y las actividades de la materia que identifican a la entidad viviente, son todas manifestaciones materiales, y la liberación significa el fin de la identificación individual de la entidad viviente pura. En otras palabras, los mayavadis sostienen que cuando una entidad viviente se libera, se vuelve una con el Brahman impersonal supremo. De acuerdo a esta filosofía mayavadi, la Personalidad de Dios, Su morada, Su servicio devocional y Sus devotos, están todos bajo el hechizo de maya y, en consecuencia, sujetos a la condición material. Aquellos que olvidan la naturaleza trascendental del Señor Supremo, Su morada, Su servicio devocional y Sus devotos, consideran que todos éstos son sólo manifestaciones de la actividad material. Cuando alguien piensa que no existe la posibilidad de argumentar sobre la trascendencia, se le llama agnóstico, y cuando piensa que existe la posibilidad de criticar la trascendencia, se le llama ateo. El Señor Caitanya quiso aceptar a toda clase de agnósticos, ateos, escépticos e infieles para sumergirlos en la inundación de amor a Dios. Por consiguiente, Él aceptó la orden renunciante de vida a fin de atraer a todas estas personas. El Señor Caitanya permaneció como un hombre casado hasta Sus veinticuatro años, y a la edad de veinticinco aceptó la orden de vida de renunciación. Después de aceptar la orden de vida de renunciación (sannyasa), atrajo a muchos otros sannyasis. Cuando estaba difundiendo el movimiento de sankirtana como un hombre de familia, muchos sannyasis mayavadis no tomaron muy en serio Su movimiento, pero después de que el Señor aceptó la orden de vida de renuncia (sannyasa), liberó a los estudiantes especuladores, a los ateos y a aquellos que estaban apegados a las actividades fruitivas y a la crítica innecesaria. El Señor fue tan bondadoso que aceptó a toda esta gente y le entregó el elemento más importante de la vida: el amor por Dios. Para cumplir Su misión de otorgarles el amor por Dios a las almas condicionadas, el Señor Caitanya ingenió muchos métodos para atraer a aquella gente desinteresada en el amor por Dios. Después de que Él aceptó la orden de vida de renunciación, todos los agnósticos, críticos, ateos y especuladores mentales se convirtieron en Sus discípulos y seguidores. Incluso muchos que no eran hindúes y que no seguían los principios védicos, aceptaron al Señor Caitanya como el maestro supremo. Las únicas personas que evitaron la misericordia de Sri Caitanya Mahaprabhu fueron aquellos sannyasis a quienes se les conocía como los filósofos mayavadis de Benares. La difícil situación de tales filósofos mayavadis la describe Sri Bhaktisiddhanta Sarasvati Gosvami “Los filósofos mayavadis de Benares eran poco inteligentes debido a que querían estimarlo todo mediante la percepción directa, pero toda nuestra apreciación de las cosas es el resultado de conjeturas a partir de la percepción material. La Verdad Absoluta es trascendental, pero de acuerdo a ellos no hay ninguna variedad en la trascendencia, ya que dicen que cualquier cosa que es plena en variedad es maya”. Durante la época de Caitanya Mahaprabhu había también otros filósofos impersonalistas conocidos como los filósofos mayavadis de Saranatha. Saranatha es un lugar cercano a Benares, donde solían residir los filósofos budistas; incluso hoy en día pueden verse muchas stupas de los budistas mayavadis. Los filósofos mayavadis de Saranatha son diferentes de los impersonalistas que creen en la manifestación impersonal del Brahman. De acuerdo a los filósofos de Saranatha, no hay en absoluto ninguna existencia espiritual. El hecho es que ambos, los filósofos mayavadis de Benares y los filósofos de Saranatha, se encuentran atrapados por la naturaleza material. Ninguno de ellos conoce en realidad la naturaleza de la Trascendencia Absoluta. Aunque superficialmente aceptan los principios védicos y se consideran como trascendentalistas, los filósofos de Benares no aceptan la variedad espiritual. Debido a que ellos carecen de toda información acerca del servicio devocional, se les llama no devotos, o sea aquellos que están en contra del servicio devocional al Señor Krishna. Los impersonalistas especulan sobre la Suprema Personalidad de Dios y Sus devotos, y los someten a las pruebas de la percepción directa. No obstante, el Señor, Sus devotos y Su servicio devocional no están sujetos a la percepción directa. En otras palabras, la variedad espiritual es desconocida para la filosofía mayavadi, por lo tanto, todos los filósofos y sannyasis mayavadis criticaron al Señor Caitanya cuando conducía Su movimiento de sankirtana. Ellos se sorprendieron al ver al Señor Caitanya después de que aceptó la orden de sannyasa de Kesava Bharati, porque Kesava Bharati pertenecía a la escuela mayavadi. Debido a que el Señor Caitanya pertenecía a la orden mayavadi de sannyasis, los mayavadis se sorprendieron al ver que se dedicaba a cantar y a bailar en vez de escuchar o leer El Vedanta, como era la costumbre. Los filósofos mayavadis son muy aficionados al Vedanta y lo interpretan a su propia manera. En vez de comprender su propia posición, ellos criticaron al Señor Caitanya como un sannyasi desautorizado, argumentando que, debido a que era un sentimentalista, Él en realidad no era un sannyasi genuino. Todas estas críticas le fueron comunicadas al Señor Caitanya cuando se encontraba en Benares, y Él no se sorprendió en absoluto por ellas, e inclusive se sonrió cuando le llevaron las noticias. Él no se asoció con los sannyasis mayavadis, sino que permaneció solo y ejecutó Su propia misión. Después de permanecer algunos días en Benares, partió hacia Mathura.
Capítulo DIECIOCHO Capítulo DIECIOCHO Las conversaciones con Prakasananda De acuerdo a los principios de los sannyasis mayavadis, el cantar, bailar y tocar instrumentos musicales ésta estrictamente prohibido, porque se considera que son actividades pecaminosas. Se supone que el sannyasi mayavadi simplemente se dedica al estudio de El Vedanta. Por consiguiente, cuando los sannyasis mayavadis de Benares vieron que el Señor Caitanya se entregaba al canto, al baile y a tocar instrumentos musicales, y siempre cantaba Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare, concluyeron que no era educado y que, por sentimentalismo, estaba desorientando a Sus seguidores. La instrucción de Sankaracarya era que un sannyasi debía dedicarse siempre al estudio de El Vedanta y que debía estar satisfecho con poseer simplemente un vestido y nada más. Debido a que el Señor Caitanya ni estudiaba formalmente El Vedanta ni cesaba de cantar y bailar, todos los sannyasis de Benares, así como también los jefes de familia que les seguían, lo criticaron. Cuando el Señor Caitanya recibió de parte de Sus estudiantes y discípulos las noticias de estas críticas, Él simplemente sonrió y partió hacia Mathura y Vrndavana. Cuando Él regresó de nuevo a Benares, en el camino de Mathura a Jagannatha Puri, permaneció en la casa de Candrasekhara, a quien se le consideraba un sudra, puesto que era un empleado. A pesar de esto, el Señor Caitanya hizo de su casa Su residencia. El Señor Caitanya no hacía distinciones entre brahmanas y sudras. Él aceptaba a cualquiera que era devoto. Por costumbre, se supone que un sannyasi debía cobijarse y comer en la casa de un brahmana, mas el Señor Caitanya Mahaprabhu, como la independiente Suprema Personalidad de Dios, por Su propio gusto permaneció en la casa de Candrasekhara. En aquellos días, abusando de su herencia brahmínica, los brahmanas aprobaron una ley a efectos de que a cualquiera que no hubiese nacido en una familia brahmana se le debía de considerar un sudra. Así pues, incluso a los ksatriyas y a los vaidyas también se les consideraba sudras. Debido a que se supone que los vaidyas son descendientes de padres brahmanas con esposas sudras, algunas veces se les llamaba sudras, por esto, aunque Candrasekhara acarya había nacido en una familia vaidya, en Benares se le llamaba sudra. Mientras estuvo en Benares, el Señor Caitanya permaneció en la casa de Candrasekhara y tomó Sus alimentos en la casa de Tapanamisra. Cuando Sanatana Gosvami se encontró con el Señor Caitanya en Benares, durante dos meses de continua enseñanza, aprendió el proceso y los principios del servicio devocional. Las instrucciones del Señor Caitanya a Sanatana Gosvami se han descrito en la primera parte de este libro. Después de recibir estas enseñanzas, se autorizó a Sanatana Gosvami para propagar los principios del servicio devocional y de El Srimad-Bhagavatam. Fue durante este tiempo que tanto Tapanamisra como Candrasekhara acarya se sentían muy acongojados por las fuertes críticas en contra del Señor Caitanya Mahaprabhu, y ambos fueron y le rogaron al Señor que se reuniera con los sannyasis mayavadis. “Nos ha mortificado el escuchar críticas desfavorables de los sannyasis mayavadis en contra de Ti”, le informaron al Señor Caitanya. “En verdad, se ha vuelto intolerable para nosotros”. Ellos le suplicaron al Señor que hiciera algo para que esas críticas cesaran. Mientras se estaba discutiendo este tema, un brahmana llegó a donde se encontraba el Señor Caitanya y lo invitó a su casa. Todos los sannyasis habían sido invitados, excepto Caitanya Mahaprabhu, y ahora el brahmana venía a invitarlo. Sabiendo que el Señor no se asociaba con los sannyasis mayavadis, el brahmana cayó a los pies de Caitanya Mahaprabhu y le imploró: “Aunque sé que Tú no aceptas invitaciones, aun así te imploro que vengas y tomes prasada en mi casa con los demás sannyasis. Si Tú aceptas esta invitación, yo lo consideraré como un favor especial”. El Señor aprovechó la oportunidad y aceptó la invitación del brahmana a fin de reunirse con los sannyasis mayavadis. En realidad, éste era un arreglo hecho por el propio Señor. Aunque el brahmana sabía que el Señor no aceptaba ninguna invitación, aun así estaba muy ansioso de que el Señor fuera a su casa. Al siguiente día, el Señor Caitanya fue a la casa del brahmana y vio que todos los sannyasis mayavadis estaban sentados allí. Él les ofreció Sus respetos tal como era la costumbre, luego se fue a lavar los pies y entonces se sentó en ese mismo lugar, no entre los sannyasis mayavadis, sino en el lugar donde era almacenada el agua para lavarse los pies. Mientras estaba sentado allí, los sannyasis vieron una deslumbrante refulgencia que emanaba de Su cuerpo. Siendo atraídos por esta deslumbrante refulgencia, todos los sannyasis se pusieron de pie y Le mostraron sus respetos. Entre ellos se encontraba un sannyasi llamado Prakasananda Sarasvati. Él era el líder de los sannyasis impersonalistas, y se dirigió al Señor Caitanya con gran humildad, pidiéndole que fuera a sentarse entre ellos. “Mi querido Señor, ¿por qué te sientas en ese sucio lugar?”, preguntó. “Por favor, ven y siéntate con nosotros”. “Yo pertenezco a una orden inferior de sannyasis”, respondió el Señor Caitanya. “Por consiguiente, creo que no debo sentarme con ustedes. Permítanme permanecer aquí”. Prakasananda se sorprendió de escuchar algo semejante de una persona tan erudita, así que tomó la mano del Señor y le pidió que por favor viniera y se sentara con él. Cuando el Señor Caitanya finalmente se sentó entre ellos, Prakasananda Sarasvati dijo: “Creo que Tu nombre es Sri Krishna Caitanya, y entiendo que perteneces a nuestra orden mayavadi, puesto que Tú has tomado sannyasa de Kesava Bharati, quien pertenece al sampradaya de Sankaracarya. De acuerdo a la secta de Sankara, existen diez diferentes nombres para los sannyasis. De entre ellos, tres nombres —Tirtha, asrama y Sarasvati— se les da a los sannyasis considerados como los más iluminados y cultos. Ya que el Señor Caitanya era un vaisnava, por naturaleza era humilde y manso, por lo que quiso darle el mejor lugar donde sentarse a Prakasananda, quien pertenecía al sampradaya Sarasvati. De acuerdo a los principios de Sankara, a un brahmacari de la escuela de Bharati se le llama Caitanya. No obstante, aunque Sri Krishna Caitanya Mahaprabhu tomó sannyasa, mantuvo Su nombre de brahmacari y no adoptó el título de Bharati. “Bien”, continuó Prakasananda Sarasvati, “Tú perteneces a nuestra orden Sankara y estás viviendo en Benares, así pues, ¿por qué no te asocias con nosotros? ¿Cuál es la razón? Otra cosa, Tú eres un sannyasi y se supone que debes dedicarte simplemente al estudio de El Vedanta, pero en vez de eso nosotros vemos que siempre te dedicas a cantar, bailar y tocar instrumentos musicales. ¿Cuál es la razón? Ésas son las actividades de la gente emocional y sentimental, pero Tú eres un sannyasi capacitado. ¿Por qué no te dedicas al estudio de El Vedanta? Por Tu refulgencia nos parece que eres exactamente como el Narayana Supremo, la Personalidad de Dios, pero por Tu comportamiento pareces ser otra cosa. Así, estamos curiosos de saber por qué actúas de esa manera”. “Mi querido Señor, Mi maestro espiritual Me consideró un gran tonto”, contestó el Señor Caitanya, “por lo que más o menos Me castigó diciendo que, dado que yo era un tonto, no tenía capacidad para estudiar El Vedanta, en lugar de ello Me dio el canto de Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare. Mi maestro espiritual Me dijo: “Tan sólo continúa cantando este mantra Hare Krishna y él Te hará completamente perfecto”. En realidad, el Señor Caitanya no era tonto ni ignoraba los principios de El Vedanta. Su propósito era demostrar a la sociedad moderna que los tontos que no han llevado previamente una vida de penitencia y austeridad, no deben tratar de estudiar El Vedanta tan sólo con un fin recreativo. En Su Siksastaka, el Señor Caitanya dijo que se debe poseer un estado mental humilde, considerándose más bajo que la hojarasca de la calle; se debe ser más tolerante que un árbol y se debe estar desprovisto de todo sentido de prestigio y dispuesto a ofrecer toda clase de respetos a los demás. En este estado mental se puede estudiar la filosofía Vedanta o cantar el santo nombre del Señor constantemente. El Señor también quiso enseñar que un estudiante serio de la ciencia trascendental debe seguir las órdenes de su maestro espiritual. De acuerdo a la apreciación de su maestro espiritual, el Señor Caitanya parecía ser un tonto, por consiguiente, le dijo que no debía entregarse al estudio de El Vedanta, sino continuar cantando el mantra Hare Krishna. El Señor Caitanya obedeció estrictamente esta orden. En otras palabras, el Señor Caitanya les inculcó a los mayavadis que las órdenes de un maestro espiritual fidedigno deben seguirse estrictamente. Por seguirlas, uno se vuelve perfecto en todos los aspectos. El Vedanta indica que la última palabra en el conocimiento védico es la comprensión de Krishna. Vedais ca sarvair aham eva vedyo vedanta-krd veda-vid eva caham: “Yo soy a quien se debe conocer a través de los Vedas, en verdad Yo soy el compilador de El Vedanta y soy el conocedor de los Vedas” (Bg. 15.15). Cuando realmente se llega a comprender El Vedanta, uno llega a conocer a Krishna y su relación con Él. Aquel que comprende a Krishna lo comprende todo. Quien conoce a Krishna siempre se dedica al servicio amoroso trascendental de Él. Esto lo confirma el propio Señor en El Bhagavad-gita (10.8): aham sarvasya prabhavo mattah sarvam pravartate iti matva bhajante mam budha bhava-samanvitah “Yo soy la fuente de todos los mundos materiales y espirituales. Todo emana de Mí. Los sabios que saben esto perfectamente se dedican a Mi servicio devocional y Me adoran con todo su corazón”. Una entidad viviente está asociada eternamente con Krishna en una relación de amo y sirviente. Una vez que hay ausencia de servicio —o en otras palabras, cuando no se está situado en la conciencia de Krishna— debe entenderse que el estudio de El Vedanta es insuficiente. Cuando alguien no comprende a Krishna o no se ocupa en Su servicio amoroso trascendental, debe entenderse que es contrario al estudio de El Vedanta y a la comprensión de la Suprema Personalidad de Dios. El sendero del estudio de El Vedanta mostrado por el Señor Caitanya debe ser seguido por todos. Una persona que está envanecida por la supuesta educación y que carece de humildad, no busca la protección de un maestro espiritual fidedigno. Ella piensa que no necesita de un maestro espiritual y que puede lograr la perfección más elevada mediante sus propios esfuerzos. Estas personas no son elegibles para el estudio de El Vedanta-sutra. Aquellos que se encuentran bajo el hechizo de la energía material no siguen las instrucciones de la sucesión discipular, sino que tratan de manufacturar algo por su cuenta y con ello se salen de la esfera del estudio de El Vedanta. Un maestro espiritual genuino siempre debe condenar a tales especuladores mentales independientes. Si el maestro espiritual señala directamente la necedad de un discípulo, no debe tomarse de otra manera. A una persona que es completamente ignorante de la ciencia de Dios no se le puede considerar erudita. Todo el que no es consciente de Krishna está más o menos sujeto a la necedad. Algunas veces exhibimos nuestra necedad aceptando como maestro espiritual a alguien de poco conocimiento. Es nuestro deber comprender a la Suprema Personalidad de Dios, cuyos pies de loto son adorados por todos los Vedas. Aquel que no lo comprende y se enorgullece de una falsa comprensión de El Vedanta, realmente es un tonto. Los intentos mundanos en el conocimiento académico son simplemente otro tipo de necedad. Mientras uno no pueda comprender a la manifestación cósmica como una representación de las tres modalidades de la naturaleza material, debe considerársele en la oscuridad de la embriaguez y capturado en la dualidad de este mundo material. Una persona que tiene perfecto conocimiento de El Vedanta, se convierte en un servidor del Señor Supremo, quien mantiene y sustenta toda la manifestación cósmica. Mientras no se trascienda el servicio de lo limitado, no se puede tener conocimiento de El Vedanta. Mientras uno se encuentre dentro de la limitada jurisdicción de las actividades fruitivas o involucrado en la especulación mental, quizás sea elegible para el estudio o enseñanza del conocimiento teórico de El Vedanta-sutra, pero no puede comprender la suprema, eterna y trascendental (completamente liberada) vibración de Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare. Aquel que ha logrado la perfección en el canto de la vibración trascendental Hare Krishna, no tiene que aprender por separado la filosofía de El Vedanta-sutra. De acuerdo a las enseñanzas de Caitanya Mahaprabhu, el maestro espiritual fidedigno, aquellos que no comprenden que la vibración trascendental no es diferente del Supremo y que tratan de volverse filósofos mayavadis o expertos en El Vedanta-sutra, son todos necios. El estudiar El Vedanta-sutra mediante el esfuerzo propio (el proceso ascendente de conocimiento) es también otro signo de necedad. Sin embargo, aquel que ha obtenido un sabor por cantar la vibración trascendental, ha alcanzado realmente la conclusión de El Vedanta. En relación a esto, existen dos versos en El Srimad-Bhagavatam, los cuales son muy instructivos. El significado del primero es que si incluso una persona de casta inferior se dedica a cantar la vibración trascendental, debe entenderse que ella ha ejecutado todos los tipos de renunciación, austeridad y sacrificio, y ha estudiado todos los Brahma-sutras. De esta manera se puede ser capaz de cantar Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare. El significado del segundo verso es que debe considerarse que aquel que canta las dos sílabas Ha-ri, ha estudiado todos los Vedas: El Rg Veda, Atharva Veda, Yajur Veda y Sama Veda. Por otra parte, existen muchos supuestos devotos que creen que El Vedanta no es para los bhaktas. Estas personas ignoran el hecho de que El Vedanta es la única plataforma de los devotos puros. Todos los grandes acaryas de los cuatro sampradayas vaisnavas han elaborado comentarios sobre El Vedanta-sutra, pero los supuestos devotos conocidos como prakrta-sahajiya, cuidadosamente evitan el estudio de El Vedanta-sutra. Los prakrta-sahajiya erróneamente consideran que los devotos puros y los acaryas vaisnavas son especuladores mentales o trabajadores fruitivos. En consecuencia, ellos mismos se vuelven mayavadis y abandonan el servicio al Señor Supremo. La comprensión de El Vedanta-sutra mediante el conocimiento académico nunca lo capacita a uno para comprender el valor de la vibración trascendental. Las personas que están enredadas en el conocimiento académico son las almas condicionadas que se encuentran confusas respecto a los conceptos de “yo”, y “lo mío”. En consecuencia, son incapaces de desapegar sus mentes de la energía externa. Cuando una persona realmente obtiene el conocimiento trascendental, se libera de esta dualidad y se dedica al servicio amoroso y trascendental al Señor Supremo. El servicio al Señor es el único medio por el cual uno puede desapegarse de las actividades materiales. Una persona apropiadamente iniciada por un maestro espiritual fidedigno y dedicada a cantar Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare, gradualmente se libera del concepto de “yo” y “lo mío” y se apega al amoroso servicio trascendental al Señor en una de las cinco relaciones trascendentales. Este servicio trascendental no es un asunto para los cuerpos burdo y sutil. Únicamente cuando se puede comprender que no hay ninguna diferencia entre el Señor Supremo y Su nombre, puede uno situarse en la conciencia de Krishna. En ese momento ya no es necesario hacer arreglos gramaticales, sino que uno se interesa en suplicar al Señor: “Hare Krishna —¡Oh, mi Señor! ¡Oh, energía del Señor!, por favor, ocúpenme en Su servicio”. El Señor Caitanya explicó todo esto a Prakasananda Sarasvati y le dijo que este conocimiento lo había recibido de Su maestro espiritual. Además le informó a Prakasananda Sarasvati que Su maestro espiritual le había enseñado que El Srimad-Bhagavatam es el verdadero comentario sobre El Vedanta-sutra, como Vyasadeva, el autor de El Vedanta-sutra, lo afirma en El Srimad-Bhagavatam. A un estudiante se le debe considerar perfecto cuando comprende la identidad del santo nombre y del Señor Supremo. A menos que uno se encuentre bajo el refugio de un maestro espiritual realizado, su comprensión del Supremo es simplemente necedad. No obstante, se puede comprender plenamente al Señor trascendental mediante el servicio y la devoción. El Señor Caitanya declaró que cuando se canta sin ofensas el mantra Hare Krishna, éste puede liberar de la contaminación material a un alma condicionada. En esta era de Kali no hay otra alternativa que cantar este maha-mantra. Se afirma que la esencia de toda la literatura védica es el canto de este santo nombre de Krishna: Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare. El Señor Caitanya también le dijo a Prakasananda Sarasvati: “A fin de convencerme acerca de este hecho esencial del conocimiento védico, Mi maestro espiritual Me enseñó un verso de El Brhan-naradiya Purana (38.126): Harer nama harer nama harer namaiva kevalam/ kalau nasty eva nasty eva nasty eva gatir anyatha: “En esta era de riña e hipocresía, el único medio de liberación es el canto del santo nombre del Señor. No hay ningún otro medio. No hay ningún otro medio. No hay ningún otro medio”. En tres de los cuatro milenios (a saber, Satya-yuga, Treta-yuga y Dvapara-yuga) la gente tenía el privilegio de comprender la trascendencia a través del sendero de la sucesión discipular. Sin embargo, en la era presente la gente no tiene interés en la sucesión discipular. En vez de eso, ellos han inventado muchos senderos de lógica y argumento. Este intento individual de comprender la trascendencia suprema (llamado el proceso ascendente) no es aprobado por los Vedas. La Verdad Absoluta debe descender de la plataforma absoluta. No debe de entenderse mediante el proceso ascendente. El santo nombre del Señor —Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare— es una vibración trascendental debido a que proviene de la plataforma espiritual, la morada suprema de Krishna. Dado que no existe ninguna diferencia entre Krishna y Su nombre, el santo Nombre de Krishna es tan puro, perfecto y liberado como el propio Krishna. Los eruditos académicos no tienen acceso por ningún medio de lógica o argumento a la comprensión de la naturaleza trascendental del santo nombre de Dios. El único sendero para comprender la naturaleza trascendental de Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare, es el canto de estos nombres con fe y apego. Este cantar lo liberará a uno de las designaciones que surgen a partir de los cuerpos burdo y sutil. En esta era de lógica, argumento y desacuerdo, el canto de Hare Krishna es el único medio para la autorrealización. Debido a que esta vibración trascendental por sí sola puede liberar al alma condicionada, se considera que es la esencia de El Vedanta-sutra. De acuerdo a la concepción material, existe dualidad entre el nombre, forma, naturaleza, emociones y actividades de una persona y la persona misma, pero en lo que a la vibración trascendental se refiere, no existe esta limitación, porque desciende desde el mundo espiritual. En el mundo espiritual no hay diferencia entre el nombre y la naturaleza de la persona. Desde luego que en el mundo material existe una diferencia. Debido a que los filósofos mayavadis no la comprenden, no pueden pronunciar la vibración trascendental. Posteriormente, el Señor Caitanya le dijo a Prakasananda Sarasvati que, debido a que había recibido la orden de parte de Su maestro espiritual, Él estaba cantando constantemente Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare. “Como resultado de este cantar” dijo el Señor, “algunas veces me impaciento mucho y no puedo abstenerme de bailar y reír, o llorar y cantar. En verdad, me he vuelto como un loco. Cuando al principio deseé saber si Me había vuelto loco por cantar este Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare, Me acerqué a Mi maestro espiritual y le informé que Me había enloquecido por cantar Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare. Así, Yo le pregunté cuál era Mi verdadera posición”. En El Narada-pañcaratra se afirma: eso vedah sad-angani chandamsi vividhah surah sarvam astaksarantahstham yac canyad api vanmayam sarva-vedanta-sararthah samsararnava-taranah “Todos los rituales, mantras y entendimiento védicos se encuentran comprendidos en ocho palabras: Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare”. En forma similar, en El Kalisantarana Upanisad se afirma: hare krsna hare krsna krsna krsna hare hare hare rama hare rama rama rama hare hare iti sodasakam namnam kali-kalmasa-nasanam natah parataropayah sarva-vedesu drsyate “Las dieciséis palabras —Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare— están especialmente hechas para contrarrestar las contaminaciones de Kali. Para salvarse uno mismo de la contaminación de Kali, no existe otra alternativa a excepción del canto de estas dieciséis palabras”. El Señor Caitanya le informó a Prakasananda Sarasvati que cuando Su maestro espiritual comprendió lo que le sucedía, dijo: “Ésta es la naturaleza trascendental de los santos nombres Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare, que transporta a un hombre a la locura espiritual. Cualquiera que sinceramente canta este santo nombre, muy pronto logra la elevación a la plataforma del amor a Dios y se vuelve loco por Dios. Esta locura surge del amor por Dios y es la primera etapa de la perfección para un ser humano”. Por lo general, un ser humano se interesa en la religión, el desarrollo económico, la complacencia de los sentidos y la liberación, pero el amor por Dios se encuentra por encima de todo esto. Un maestro espiritual fidedigno canta los santos nombres —Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare— y la vibración sonora trascendental penetra en los oídos del discípulo, y si éste sigue los pasos de su maestro espiritual y canta el santo nombre con similar respeto, realmente llega a adorar el nombre trascendental, y cuando el devoto lo adora, el mismo nombre difunde Sus glorias dentro del corazón del devoto. Cuando un devoto se encuentra perfectamente capacitado en el canto de la vibración trascendental del santo nombre, está completamente apto para convertirse en un maestro espiritual y liberar a toda la gente del mundo. El canto del santo nombre es tan poderoso que gradualmente establece su supremacía por sobre todas las cosas del mundo. El devoto que lo canta se sitúa trascendentalmente en éxtasis, y en este estado algunas veces ríe, llora y baila. Algunas veces la gente sin inteligencia pone obstáculos en el sendero del canto de este maha-mantra, pero aquel que está situado en la plataforma del amor por Dios, canta el santo nombre en voz alta para todos los interesados. Como resultado, todo el mundo llega a ser iniciado en el canto de los santos nombres —Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare. Al cantar y oír los santos nombres de Krishna, una persona puede recordar las formas y las cualidades de Krishna.
Capítulo DIECINUEVE Capítulo DIECINUEVE Conversaciones adicionales con Prakasananda El apego extático y trascendental por Krishna que resulta de la perfecta comprensión de que la persona y el nombre de Krishna son idénticos, se llama bhava. Aquel que ha alcanzado el estado de bhava, ciertamente no está contaminado por la naturaleza material. Él realmente disfruta el placer trascendental del estado de bhava, y cuando este estado se intensifica, se le llama amor por Dios. El Señor Caitanya le dijo a Prakasananda Sarasvati que el santo nombre de Krishna, el maha-mantra (gran canto), capacita a cualquiera que lo canta para alcanzar la etapa del amor por Dios, o el estado de bhava intenso. Este amor por Dios es la necesidad humana fundamental, porque cuando uno la compara con las demás necesidades, (religiosidad, desarrollo económico, complacencia de los sentidos y liberación) estas otras supuestas necesidades parecen muy insignificantes. Cuando uno se absorbe en la existencia temporal condicionada, anhela la complacencia de los sentidos y la liberación. No obstante, el amor por Dios constituye la naturaleza eterna del alma, es inalterable y no tiene principio ni fin. Por lo tanto, la complacencia temporal de los sentidos y el deseo de liberación no pueden compararse con la naturaleza trascendental del amor por Dios. El amor por Dios es la quinta dimensión del esfuerzo humano. Comparada con el océano de amor y placer trascendental, la concepción del Brahman impersonal no es más significativa que una gota de agua. El Señor Caitanya explicó a continuación que Su maestro espiritual Le había confirmado la validez del éxtasis resultante de Su canto del santo nombre de Dios, y también le confirmó que la esencia de toda la literatura védica es el logro del amor por Dios. El maestro espiritual del Señor Caitanya había dicho que el Señor era muy afortunado al haber alcanzado el amor por Dios. Por alcanzar este amor trascendental, el corazón de uno se vuelve muy ansioso de lograr el contacto directo con el Señor. Experimentando este sentimiento trascendental, algunas veces uno ríe y otras llora, canta y baila como un loco, y otras va de un lado a otro. De esta manera, se exhiben diversos síntomas extáticos: llanto, cambio de color del cuerpo, locura, desconsuelo, silencio, orgullo, éxtasis y gentileza. Frecuentemente una persona baila al experimentar el amor por Dios, y este bailar lo sitúa en el océano de néctar del amor por Krishna. El Señor Caitanya mencionó que Su maestro espiritual le dijo: “Es muy bueno que hayas alcanzado este estado perfecto de amor por Dios. Debido a Tu logro, estoy muy agradecido contigo”. El padre se anima mucho cuando ve que su hijo avanza más que él mismo. En forma similar, el maestro espiritual se complace mucho al ver que el discípulo logra un avance superior al suyo. Por esto, el maestro espiritual del Señor Caitanya Lo bendijo diciéndole: “Baila, canta, propaga este movimiento de sankirtana e, instruyendo a la gente acerca de Krishna, trata de liberarla de la nescencia”. El maestro espiritual del Señor Caitanya le enseñó también el siguiente verso de El Srimad-Bhagavatam (11.2.40): evamvratah svapriya-nama-kirtya jatanurago druta-citta uccaih hasaty atho roditi rauti gayaty unmadavan nrtyati loka-bahyah “Una persona que constantemente se dedica al servicio devocional a Krishna y que canta Su santo nombre, se apega tan trascendentalmente al canto, que su corazón se ablanda sin esfuerzos externos. Cuando esto ocurre, exhibe éxtasis trascendental; algunas veces ríe, llora, canta y baila —no precisamente de una manera artística, sino exactamente como un loco”. Además, el Señor Caitanya le informó a Prakasananda Sarasvati: “Debido a que tengo plena fe en las palabras de Mi maestro espiritual, siempre Me dedico a cantar Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare, y no sé cómo es que enloquezco, pero creo que es el nombre de Krishna el que Me ha inducido a tal estado. Me doy cuenta de que el placer trascendental que se deriva de cantar Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare, es exactamente como un océano. En comparación, todos los demás placeres —incluyendo el placer de la realización impersonal— son como el agua poco profunda de los canales”. A partir de los dichos del Señor Caitanya, se entiende que una persona que no mantiene su fe en las palabras del maestro espiritual y que actúa independientemente, no puede lograr el éxito deseado en el canto de Hare Krishna. En las obras literarias védicas se afirma que el significado de toda la literatura trascendental se le revela a aquel que tiene fe resuelta en el Señor Supremo y en su maestro espiritual. El Señor Caitanya creyó firmemente en las afirmaciones de Su maestro espiritual y nunca desatendió sus instrucciones, ejecutando siempre Su movimiento de sankirtana, ya que la potencia del santo nombre Lo animó más y más en el canto del maha-mantra Hare Krishna. El Señor Caitanya inmediatamente le informó a Prakasananda que, en la era moderna, la gente en general se encuentra más o menos desprovista de toda inteligencia espiritual. Cuando esta gente queda bajo la influencia de la filosofía mayavadi (impersonalista) de Sankaracarya, antes del comienzo de los muy confidenciales Vedanta-sutras, su tendencia natural a obedecer al Supremo se detiene. La fuente suprema de todo es respetada naturalmente por todos, pero esta tendencia natural es obstruida cuando se adoptan los conceptos impersonalistas de Sankara. Así pues, el maestro espiritual del Señor Caitanya le sugirió que es mejor no estudiar El Sariraka-bhasya, porque es muy dañino para la gente en general. En efecto, el hombre común ni siquiera tiene la inteligencia para penetrar este malabarismo de palabras. En lugar de ello, se le aconseja cantar el maha-mantra: Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare. En esta era pendenciera de Kali no existe ninguna otra alternativa para la autorrealización. Después de oír los argumentos y las pláticas de Caitanya Mahaprabhu, todos los sannyasis mayavadis presentes se tranquilizaron y Le dijeron con dulces palabras: “Querido Señor, lo que has dicho es totalmente verdad. Una persona que alcanza el amor por Dios ciertamente es muy afortunada, e indudablemente Tú eres muy afortunado por haber alcanzado esa etapa, pero ¿cuál es la falla de El Vedanta-sutra? Es el deber de un sannyasi leer y comprender El Vedanta. ¿Por qué Tú no lo estudias?”. De acuerdo a los filósofos mayavadis, El Vedanta se refiere al comentario Sariraka de Sankaracarya. Cuando los filósofos impersonalistas hacen referencia a El Vedanta y a los Upanisads, ellos realmente se refieren a los comentarios de Sankaracarya, el más grande maestro de la filosofía mayavadi. El sucesor de Sankaracarya fue Sadananda-yogi, quien afirmó que El Vedanta y los Upanisads debían entenderse a través de los comentarios de Sankaracarya. En realidad eso no es así. Existen muchos comentarios sobre El Vedanta y los Upanisads hechos por los vaisnavas acaryas, y son preferidos a los de Sankaracarya; sin embargo, los filósofos mayavadis influenciados por Sankaracarya no le dan ninguna importancia a las interpretaciones vaisnavas . Hay cuatro diferentes sectas de acaryas vaisnavas —la Suddhadvaita, la Visistadvaita, la Dvaitadvaita y la Acintya-bhedabheda. Todos los acaryas vaisnavas de estas escuelas han escrito comentarios sobre El Vedanta-sutra, pero los filósofos mayavadis no los reconocen. Los mayavadis distinguen entre Krishna y el cuerpo de Krishna, y por consiguiente no reconocen la adoración a Krishna por parte de los filósofos vaisnavas. Así, cuando los sannyasis mayavadis preguntaron al Señor Caitanya por qué no estudiaba El Vedanta-sutra, el Señor respondió: “Mis queridos Señores, ustedes me han preguntado por qué Yo no estudio El Vedanta, y en respuesta a esto Yo podría decir algo, pero temo que podrían arrepentirse de oírlo”. “Estaremos muy complacidos de escucharte” respondieron todos los sannyasis. “Pareces exactamente como Narayana, y Tus discursos son tan agradables que nos complace mucho escucharlos. Nosotros estamos muy agradecidos por verte y escucharte. Por lo tanto, estaremos muy satisfechos al escuchar pacientemente y aceptar cuanto digas”. El Señor comenzó entonces a hablar sobre la filosofía Vedanta de la siguiente manera: “El Vedanta-sutra lo habla el propio Señor Supremo. El Señor Supremo, en Su encarnación como Vyasadeva, ha compilado este gran tratado filosófico. Debido a que Vyasadeva es una encarnación del Señor Supremo, no se Le puede comparar con una persona ordinaria que adolece de los cuatro defectos que surgen debido al contacto con la existencia material. Los defectos de un alma condicionada son: (1) comete errores, (2) está en ilusión, (3) tiene la propensión a engañar a los demás, y (4) todos sus sentidos son imperfectos. Debemos comprender que la encarnación de Dios es trascendental a todos estos defectos. Así, todo lo que Vyasadeva ha hablado o escrito debe considerarse perfecto. Los Upanisads y El Vedanta-sutra persiguen la misma meta: la Suprema Verdad Absoluta. Cuando aceptamos el significado de El Vedanta-sutra y de los Upanisads directamente y tal como se enuncian, alcanzamos una posición exaltada. Los comentarios hechos por Sankaracarya, no obstante, son indirectos, y es muy peligroso para el hombre común leerlos, porque al comprender el significado de los Upanisads en esta forma indirecta y confusa, prácticamente se excluye a sí mismo de la realización espiritual”. De acuerdo a El Skanda y a El Vayu Puranas, la palabra sutra se refiere a una obra condensada que lleva un significado e importancia de fuerza inconmensurable, sin falta ni error. La palabra vedanta significa “la conclusión del conocimiento védico”. En otras palabras, a cualquier libro que trata del tema que indican todos los Vedas se le llama Vedanta. Por ejemplo, El Bhagavad-gita es Vedanta porque en El Bhagavad-gita el Señor dice que la meta última de toda la investigación védica es Krishna. Así pues, debe entenderse que El Bhagavad-gita y El Srimad-Bhagavatam, cuya única finalidad es Krishna, son Vedanta. En la realización trascendental existen tres divisiones de conocimiento, llamadas prasthana-traya. Al departamento de conocimiento que está aprobado por la instrucción védica (como los Upanisads), se le llama sruti-prasthana. Los libros autoritativos que indican la meta última y que están escritos por almas liberadas como Vyasadeva (por ejemplo El Bhagavad-gita, El Mahabharata y los Puranas, especialmente El Srimad-Bhagavatam o El Maha-purana, se llaman smrti-prasthana). A partir de la literatura védica podemos comprender que los Vedas se originan de la respiración de Narayana. Vyasadeva, quien es una encarnación del poder de Narayana, ha compilado El Vedanta-sutra (nyaya-prasthana), pero de acuerdo a los comentarios de Sankara, también se le acredita a Apantaratama Rsi el haber compilado los códigos de El Vedanta-sutra. De acuerdo al Señor Caitanya, los códigos de El Pañcaratra y los códigos de El Vedanta son uno y lo mismo. Ya que El Vedanta-sutra es compilado por Vyasadeva, debe entenderse que lo habla el propio Narayana. A partir de todas las obras literarias descriptivas que tratan de El Vedanta-sutra, parece ser que hubo muchos otros rsis contemporáneos de Vyasadeva que también discutieron El Vedanta-sutra. Esos sabios fueron atreya, asmarathya, Audulomi, Karsnajini, Kasakrtsna, Jaimini, Badari, Parasari y Karmandi. En realidad, en los primeros dos capítulos de El Vedanta-sutra se explica la relación entre las entidades vivientes y el Señor Supremo, y en el Tercer Capítulo se explica la ejecución del servicio devocional. El Cuarto Capítulo trata de la relación resultante del desempeño del servicio devocional. El comentario natural sobre El Vedanta-sutra es El Srimad-Bhagavatam. Los grandes acaryas de las cuatro comunidades vaisnavas (sampradayas) —a saber, Ramanujacarya, Madhvacarya, Visnusvami y Nimbarka— también han escrito comentarios sobre El Vedanta-sutra siguiendo los principios de El Srimad-Bhagavatam. Hasta el momento, los seguidores de todos los acaryas han escrito muchos libros siguiendo los principios de El Srimad-Bhagavatam como el comentario sobre El Vedanta. El comentario de Sankara sobre El Vedanta-sutra , conocido como Sariraka-bhasya, es muy venerado por los eruditos impersonalistas, pero los comentarios sobre El Vedanta escritos desde el punto de vista materialista son completamente adversos al servicio trascendental del Señor. En consecuencia, el Señor Caitanya dijo que los comentarios directos sobre los Upanisads y El Vedanta-sutra son gloriosos, pero cualquiera que sigue el sendero indirecto de El Sariraka-bhasya de Sankaracarya, ciertamente está condenado. El Señor Caitanya admitió que Sankaracarya era una encarnación del Señor Siva, y se sabe que el Señor Siva es uno de los más grandes devotos (un mahajana) de la escuela Bhagavata. Existen doce grandes autoridades en el servicio devocional, y el Señor Siva es uno de ellos. ¿Por qué entonces él adoptó el proceso de la filosofía mayavadi? La respuesta se da en El Padma Purana, en donde el Señor Siva afirma: mayavadam asac-chastram pracchannam bauddham ucyate mayaiva kalpitam devi kalau brahmana-rupina “La filosofía mayavadi es budismo disfrazado”. En otras palabras, la filosofía del vacío de Buda se repite más o menos en la filosofía mayavadi del impersonalismo, aunque la filosofía mayavadi afirma ser dirigida por las conclusiones védicas. El Señor Siva, sin embargo, admite que esta filosofía es manufacturada por él en la era de Kali con el objeto de desorientar a los ateos. “En realidad, el cuerpo de la Suprema Personalidad de Dios es trascendental”, afirma el Señor Siva. “Pero yo describo al Supremo como impersonal y también explico El Vedanta-sutra de acuerdo a los mismos principios de la filosofía mayavadi”. En El Siva-Purana, el Señor Supremo dice: dvaparadau yuge bhutva kalaya manusadisu svagamaih kalpitais tvam ca janan mad-vimukhan kuru “Al comienzo del Dvapara-yuga, siguiendo Mis órdenes, muchos sabios confundirán a la gente en general con la filosofía mayavadi”. En El Padma Purana, el Señor Siva en persona le dice a Bhagavatidevi: srnu devi pravaksyami tamasani yatha-kramam yesam sravana-matrena patityam jñaninam api apartham sruti-vakyanam darsayal loka-garhitam karma-svarupa-tyajyatvam atra ca pratipadyate sarva-karma-paribhramsan naiskarmyam tatra cocyate paratma-jivayor aikyam mayatra pratipadyate “Mi querida Devi, algunas veces yo enseño la filosofía mayavadi para aquellos que se encuentran enfrascados en la modalidad de la ignorancia, pero si ocurre que una persona en la modalidad de la bondad escucha esta filosofía mayavadi, ella cae, porque cuando enseño la filosofía mayavadi digo que la entidad viviente y el Señor Supremo son uno y lo mismo”. Sadananda-yogi, uno de los grandes acaryas mayavadis, ha escrito en su libro Vedanta-sara: “La Verdad Absoluta de eternidad, conocimiento y bienaventuranza es Brahman. La ignorancia y todos sus resultados son no Brahman. Todos los resultados de las tres modalidades de la naturaleza material se encuentran cubiertos por la ignorancia, y todos son diferentes de la causa y efecto supremos. Esta ignorancia se manifiesta en un sentido colectivo e individual. A la ignorancia colectiva se le llama visuddha-sattva-pradhana. Cuando esa visuddha-sattva-pradhana se manifiesta dentro de la ignorancia de la naturaleza material, se le llama el Señor, y el Señor manifiesta toda clase de ignorancia. Por consiguiente, a Él se Le conoce como sarvajña”. Así, de acuerdo a la filosofía mayavada, el Señor es un producto de esta naturaleza material y la entidad viviente es el estado más bajo de la ignorancia. Ésa es la esencia de la filosofía mayavada. No obstante, si aceptamos directamente el significado de los Upanisads, queda claro que la Suprema Personalidad de Dios es una Persona con potencia ilimitada. Por ejemplo, en El Svetasvatara Upanisad se afirma que la Suprema Personalidad de Dios es el origen de todo y que Él tiene múltiples potencias. La Suprema Personalidad de Dios es trascendental a la manifestación cósmica. Él es el origen de toda religión, el liberador supremo y el poseedor de todas las opulencias. La Suprema Personalidad de Dios, quien es exactamente como el Sol, distribuye profusamente Sus energías mientras se encuentra situado más allá de la nube de esta manifestación cósmica material. Él es el Señor de los señores, y Él es el Supremo de los supremos. A Él se Le conoce como el más grande Señor, la Personalidad de Dios. Sus energías y potencias son múltiples y están distribuidas de manera diversa. También se afirma que Visnu es el Supremo y que las personas santas siempre ansían ver Sus pies de loto (Rg Veda 1.22.20). En El Aitareya Upanisad también se establece que la manifestación cósmica aconteció cuando el Señor lanzó Su mirada sobre la naturaleza material (1.1.1 2). Esto también lo verifica El Prasna Upanisad (6.3). En las descripciones negativas del Señor que ocurren en la literatura védica (como en apani-padah) hay indicaciones de que el Señor no tiene cuerpo ni forma material. No obstante, Él tiene Su cuerpo espiritual trascendental y Su forma trascendental. Debido a que los filósofos mayavadis malinterpretan Su naturaleza trascendental, Lo explican como impersonal. El nombre, forma, cualidades, séquito y la morada del Señor, se encuentran todos en el mundo trascendental. ¿Cómo puede ser Él una transformación de esta naturaleza material? Todo lo que está relacionado con el Señor Supremo es eterno, bienaventurado y lleno de conocimiento. En efecto, Sankaracarya predicó la filosofía mayavada a fin de confundir a un cierto tipo de ateos. En realidad, él nunca consideró que el Señor Supremo, la Personalidad de Dios, fuese impersonal o que no tuviese cuerpo o forma. Es mejor para las personas inteligentes evitar las disertaciones sobre la filosofía mayavadi. Debemos comprender que la Suprema Personalidad de Dios, Visnu, no es impersonal. Él es una persona trascendental y Su energía es el principio básico de la manifestación cósmica. La filosofía mayavadi no puede precisar la energía del Señor Supremo, pero todas las obras literarias védicas dan evidencias de que las diversas manifestaciones energéticas del Supremo Señor Visnu no son un producto de la naturaleza material, sino que la naturaleza material es un producto de la potencia de Visnu. Los filósofos mayavadis entienden que Visnu es un producto de la naturaleza material, pero si Visnu es un producto de la naturaleza material, solamente puede ser contado entre los semidioses. Aquel que considera que Visnu es un semidiós, realmente está confundido y desorientado. Como se explica en El Bhagavad-gita (7.13,14): “Engañado por las tres modalidades, el mundo entero no Me conoce a Mí, que estoy por encima de las modalidades y que Soy inagotable. Ésta, Mi energía divina integrada por las tres modalidades de la naturaleza material, es difícil de superar. Pero aquellos que se han entregado a Mí pueden atravesarla fácilmente”.
Capítulo VEINTE Capítulo VEINTE La meta del estudio de El Vedanta Se concluye que el Señor Krishna, o Visnu, no pertenece a este mundo material, sino al mundo espiritual. Aquel que lo considera un semidiós material es un gran ofensor y blasfemo. El Señor Visnu no está sujeto a la percepción de los sentidos materiales, ni se le puede comprender por especulación mental. No existe ninguna diferencia entre el cuerpo y el alma del Supremo Señor Visnu, aunque en el mundo material siempre existe una diferencia entre el cuerpo y el alma. Debido a que las entidades vivientes son superiores, disfrutan las cosas materiales, a pesar de que la naturaleza material es de calidad inferior. Así, la calidad superior, las entidades vivientes, pueden disfrutar la calidad inferior, la materia. Dado que el Señor Visnu de ninguna manera es tocado por la materia, no está sujeto a disfrutar la naturaleza material en la forma en que las entidades vivientes lo hacen. Las entidades vivientes no pueden obtener el conocimiento de Visnu mediante el disfrute de sus hábitos de especulación mental. Las entidades vivientes infinitesimales no son las disfrutadoras de Visnu, sino que son disfrutadas por Él. Únicamente los más grandes ofensores creen que Visnu es disfrutado. La mayor blasfemia es considerar que Visnu y la entidad viviente se encuentran en el mismo nivel. La Suprema Verdad Absoluta, la Personalidad de Dios, se compara al fuego llameante, y a las innumerables entidades vivientes se les compara a las chispas que emanan de ese fuego. Aunque tanto el Señor Supremo como las entidades vivientes son cualitativamente fuego, aun así existe una distinción. Visnu, el Supremo, es infinito, mientras que las entidades vivientes, las cuales no son sino chispas, son infinitesimales. Las entidades vivientes infinitesimales son emanaciones del espíritu original infinito. En su posición constitucional como espíritus infinitesimales, no existe ningún vestigio de materia. Las entidades vivientes no son tan grandes como Narayana, Visnu, quien se encuentra más allá de esta creación material. Incluso Sankaracarya acepta que Narayana está más allá de la creación material. Debido a que ni Visnu ni la entidad viviente pertenecen a la creación material, puede que alguien inquiera: “¿Por qué fueron creadas las pequeñas partículas de espíritu?”. La respuesta es que la Suprema Verdad Absoluta es completa en Su perfección, siendo que Él es tanto infinito como infinitesimal. Si Él simplemente fuese infinito y no fuese infinitesimal, no sería perfecto. La porción infinita es el Visnu-tattva, o sea la Suprema Personalidad de Dios, y la porción infinitesimal es la entidad viviente. Debido a los infinitos deseos de la Suprema Personalidad de Dios, hay existencia en el mundo espiritual, y debido a los deseos infinitesimales de la entidad viviente, hay existencia en el mundo material. Cuando las entidades vivientes infinitesimales se ocupan en sus deseos infinitesimales para el disfrute material, se les llama jiva-sakti, pero cuando se acoplan con el infinito, se les llama almas liberadas. No hay necesidad, por lo tanto, de preguntar por qué Dios creó a las porciones infinitesimales, ellas simplemente son las partes complementarias del Supremo. Es indudablemente esencial para el infinito tener las porciones infinitesimales, las cuales son partes integrales inseparables del Alma Suprema. Debido a que las entidades vivientes son partes integrales infinitesimales del Supremo, existe una reciprocidad de sentimientos entre el infinito y lo infinitesimal. No habiendo entidades vivientes infinitesimales, el Señor Supremo tendría que estar inactivo y no habría variedad en la vida espiritual. Así como un rey sin súbditos carece de significado, de la misma manera, no existe significado para el Dios Supremo si no hay entidades vivientes infinitesimales. ¿Cómo puede haber significado para la palabra “señor” si no hay nadie sobre quien enseñorearse? La conclusión es que a las entidades vivientes se les considera las expansiones de la energía del Señor Supremo, y el Señor Supremo, la Personalidad de Dios, Krishna, es el energético. En todas las obras literarias védicas, incluyendo El Bhagavad-gita y El Visnu Purana, se dan muchas evidencias para distinguir entre la energía y el energético. En El Bhagavad-gita (7.4), claramente se afirma que la tierra, el agua, el fuego, el aire y el éter constituyen los cinco principales elementos burdos del mundo material, y que la mente, la inteligencia y el ego falso son los tres elementos sutiles. Toda la naturaleza material se divide en estos ocho elementos, los cuales juntos conforman la naturaleza o energía inferior del Señor. Otro nombre para esta naturaleza inferior es maya o ilusión. Más allá de estos ocho elementos inferiores existe la energía superior, a la cual se le llama para-prakrti. Esa para-prakrti está constituida por las entidades vivientes que se encuentran dispersas en gran cantidad a través del mundo material. En El Bhagavad-gita (7.5) se les designa como jiva-bhutam. El significado es que el Señor Supremo es la Verdad Absoluta, el energético, y como tal tiene Sus energías. Cuando Su energía no se manifiesta apropiadamente, o cuando se encuentra cubierta por alguna sombra, se llama maya-sakti. La manifestación cósmica material es un producto de esa maya-sakti cubierta. Las entidades vivientes realmente se encuentran más allá de esta energía inferior cubierta. Ellas tienen su existencia espiritual pura y su identidad pura, así como también sus actividades mentales puras. Todas ellas se encuentran más allá de la manifestación de este cosmos material. Aunque la mente, la inteligencia y la identidad de la entidad viviente están más allá del ámbito de este mundo material, cuando ella entra a este mundo material debido a su deseo de dominar la materia, su mente, inteligencia y cuerpo originales se cubren por la energía material. Cuando de nuevo se descubre de estas energías materiales o inferiores, se le llama liberada; en este estado se ve libre del ego falso y su ego verdadero de nuevo entra en existencia. Los necios especuladores mentales creen que después de la liberación uno pierde su identidad, pero esto no es así. Debido a que la entidad viviente es eternamente parte integral de Dios, cuando se libera revive su identidad eterna y original como parte integral del Señor. La realización aham brahmasmi (“yo no soy este cuerpo”) no significa que la entidad viviente pierde su identidad. En el momento presente puede que una persona se considere a sí misma como materia, pero en su estado liberado comprenderá que no es materia, sino alma espiritual, parte del infinito. El volverse consciente de Krishna, o consciente espiritualmente, y el ocuparse en el amoroso servicio trascendental de Krishna, son los signos de la etapa liberada. En El Visnu Purana (6.7.61) se afirma claramente: visnu-saktih para prokta ksetra-jñakhya tathapara avidya-karma-samjñanya trtiya saktir isyate “La energía del Señor Supremo se divide en tres: para, ksetrajña y avidya”. La energía para es realmente la energía del propio Señor Supremo, la energía ksetrajña es la entidad viviente, y la energía avidya es el mundo material, o maya. Se le llama avidya o ignorancia, debido a que bajo el hechizo de esta energía material uno olvida su verdadera posición y su relación con el Señor Supremo. La conclusión es que las entidades vivientes representan una de las energías del Señor Supremo, y como partes integrales infinitesimales del Supremo, se les llama jivas. Si las jivas artificialmente se colocan al mismo nivel del infinito Supremo —porque ambos son brahman, o espíritu— ciertamente que el resultado será la confusión. Por lo general, los filósofos mayavadis quedan perplejos ante un vaisnava erudito, porque los mayavadis no pueden explicar la causa del cautiverio de las entidades vivientes. Ellos simplemente dicen: “se debe a la ignorancia”, pero ellos no pueden explicar el por qué las entidades vivientes, si son el Supremo, están cubiertas por la ignorancia. La verdadera razón es que las entidades vivientes, aunque cualitativamente iguales con el Supremo, son infinitesimales y no infinitas. De haber sido infinitas no habría habido ninguna posibilidad de que la ignorancia las cubriese. Debido a que la entidad viviente es infinitesimal, a ella la cubre la energía inferior. La necedad e ignorancia de los mayavadis queda evidenciada cuando tratan de explicar cómo es que al infinito lo cubre la ignorancia. Es ofensivo intentar calificar al infinito como si estuviese sujeto al hechizo de la ignorancia. Aunque Sankara intentaba cubrir al Señor Supremo con su filosofía mayavadi, él simplemente estaba siguiendo la orden del Señor Supremo. Debe entenderse que sus enseñanzas fueron una necesidad provisional, pero no un hecho permanente. En El Vedanta-sutra, la distinción entre la energía y el energético se acepta desde el mismo principio. En El Vedanta-sutra, el primer aforismo (janmady asya) explica claramente que la Suprema Verdad Absoluta es el origen o fuente de todas las emanaciones. Por lo que las emanaciones son la energía del Señor Supremo, mientras que el propio Supremo es el energético. Sankara falsamente ha argumentado que si se acepta la transformación de la energía, la Verdad Absoluta Suprema no puede permanecer inmutable, pero esto no es verdad. A pesar del hecho de que la energía ilimitada siempre se está generando, la Verdad Absoluta Suprema siempre permanece siendo la misma. A Él no le afecta la emanación de ilimitadas energías. Sankaracarya, por consiguiente, incorrectamente ha establecido su teoría de la ilusión Ramanujacarya ha discutido este punto en forma muy precisa: “si argumentas que antes de la creación de este mundo material sólo existía una Verdad Absoluta, entonces ¿cómo es posible que la entidad viviente haya emanado de Él? Si Él estaba solo, ¿cómo pudo haber producido o generado Él a las entidades vivientes infinitesimales?”. En respuesta a esta pregunta, los Vedas afirman que todo se genera a partir de la Verdad Absoluta, todo lo mantiene la Verdad Absoluta y, después de la aniquilación, todo entra en la Verdad Absoluta. A partir de esta afirmación, queda claro que las entidades vivientes entran en la existencia suprema cuando se liberan, y que no cambian su posición constitucional original. Siempre debemos recordar que el Señor Supremo tiene Su función creadora, y que las infinitesimales entidades vivientes también tienen su función creadora. No es que su función creadora se pierde cuando se liberan y entran en el Supremo después de la disolución del cuerpo material. Por el contrario, la función creadora de la entidad viviente se manifiesta apropiadamente en el estado liberado. Si las actividades de la entidad viviente se manifiestan incluso cuando se encuentran condicionadas materialmente, entonces ¿cómo es posible que sus actividades cesen cuando obtiene la liberación? La entrada de la entidad viviente al estado de liberación puede compararse a la entrada de un pájaro en un árbol, o a un animal que entra al bosque, o un avión que entra en las nubes. En ningún caso se pierde la identidad. Cuando explica el primer aforismo de El Vedanta-sutra, Sankara, de la manera más informal, trata de explicar que el Brahman, o sea la Verdad Absoluta Suprema, es impersonal. Astutamente él también trata de sustituir la doctrina del subproducto por la doctrina del cambio. Para la Verdad Absoluta Suprema no existe ningún cambio. Simplemente un subproducto resulta de Sus inconcebibles poderes de acción. En otras palabras, una verdad relativa se produce de la Verdad Suprema. Cuando una silla se produce a partir de la madera en bruto, se dice que se ha producido un subproducto. La Verdad Absoluta Suprema, el Brahman, es inmutable y cuando encontramos un subproducto —la entidad viviente o esta manifestación cósmica— esto es una transformación o un subproducto del Supremo. Es como la leche que se transforma en yogur. De esa manera, si estudiamos a las entidades vivientes en la manifestación cósmica, parecerá que no son diferentes de la Verdad Absoluta original, pero a partir de las obras literarias védicas comprendemos que la Verdad Absoluta tiene variedades de energía, y que las entidades vivientes y la manifestación cósmica no son sino una demostración de Sus energías. Las energías no están separadas del energético, por consiguiente, la entidad viviente y la manifestación cósmica son verdades inseparables, partes de la Verdad Absoluta. Esta conclusión respecto a la Verdad Absoluta y a la verdad relativa debe ser aceptada por cualquier hombre sensato. La Suprema Verdad Absoluta tiene Su potencia inconcebible, de la cual este cosmos se ha manifestado. En otras palabras, la Verdad Absoluta Suprema es la causa, y la entidad viviente, tanto como la manifestación cósmica, son los subproductos. En El Taittiriya Upanisad se afirma claramente: yato va imani bhutani jayante, “la Verdad Absoluta es la fuente original de todos los ingredientes, y este mundo material y sus entidades vivientes son el producto de esos ingredientes”. Las personas sin inteligencia que no pueden entender esta doctrina de los subproductos, no pueden comprender cómo la manifestación cósmica y la entidad viviente son simultáneamente iguales y diferentes de la Verdad Absoluta. Sin comprender esto, uno concluye, debido al temor, que esta manifestación cósmica y la entidad viviente son falsas. Sankaracarya da el ejemplo de una cuerda que erróneamente se toma por una serpiente, y a veces se cita el ejemplo de tomar equivocadamente una ostra por oro, pero con seguridad tales argumentos son formas de engaño. Como se menciona en El Mandukya Upanisad, los ejemplos de la cuerda por una serpiente y de la ostra por oro tienen sus diferentes aplicaciones y pueden entenderse de la siguiente manera: la entidad viviente en su posición constitucional original es espíritu puro. Cuando un ser humano se identifica a sí mismo con el cuerpo material, puede decirse que equivocadamente está tomando una cuerda por una serpiente o una ostra por oro. La doctrina de la transformación se acepta cuando equivocadamente se toma una cosa por otra. En realidad, el cuerpo no es la entidad viviente, pero la doctrina de la transformación lo acepta como tal. Cada alma condicionada se encuentra indudablemente contaminada por esta doctrina de la transformación. El estado condicionado de la entidad viviente es una condición enferma. Originalmente, la entidad viviente y la causa original de esta manifestación cósmica existen ajenas al estado de transformación. No obstante, los pensamientos y argumentos erróneos pueden abrumar a una persona cuando olvida las energías inconcebibles del Señor Supremo. Incluso en el mundo material existen muchos ejemplos. El Sol ha estado produciendo energía ilimitada desde tiempo inmemorial, y muchos subproductos resultan del Sol, aun así, no hay ningún cambio en el calor y la temperatura del propio Sol. Si a pesar de ser un producto material, el Sol puede mantener su temperatura original y aun así producir tantos subproductos, ¿sería difícil para la Suprema Verdad Absoluta permanecer inalterado a pesar de producir tantos subproductos mediante Su energía inconcebible? Así que no existe ninguna posibilidad de transformación en lo que a la Suprema Verdad Absoluta se refiere. En las obras literarias védicas existe la información de un producto material que se llama “piedra de toque”, la que simplemente por contacto puede transformar el hierro en oro. La piedra de toque puede producir una ilimitada cantidad de oro y aun así permanecer siendo la misma. Únicamente en el estado de ignorancia puede aceptarse la conclusión mayavadi de que esta manifestación cósmica y las entidades vivientes son falsas e ilusorias. Ningún hombre cuerdo impondría la ignorancia y la ilusión a la Suprema Verdad Absoluta, quien es absoluto en todo. No existe posibilidad de cambio, ignorancia o ilusión en Él. El Brahman Supremo es trascendental y completamente diferente de todos los conceptos materiales. En la Suprema Verdad Absoluta existen todas las posibles e inconcebibles energías existentes. En El Svetasvatara Upanisad se afirma que la Suprema y Absoluta Personalidad de Dios se encuentra colmado de energías inconcebibles, y que nadie más posee dichas energías. Al concebir erróneamente las energías inconcebibles del Supremo, uno puede concluir falsamente que la Suprema Verdad Absoluta es impersonal. Esta conclusión engañosa la experimenta un ser viviente cuando se encuentra en un estado de enfermedad agudo. En El Srimad-Bhagavatam también existen declaraciones en el sentido de que el atma Suprema, el Señor, posee potencias inconcebibles e innumerables (Bhag. 3.33.3). También se afirma en El Brahma-sutra que el espíritu Supremo tiene muchas energías variadas e inconcebibles. No se debe pensar que en la Verdad Absoluta existe alguna posibilidad de ignorancia. Ignorancia y conocimiento son conceptos de este mundo de dualidad, pero en el Absoluto no existe dualidad. Es simplemente necedad considerar que al Absoluto lo cubre la ignorancia. Si existiera la posibilidad que a la Verdad Absoluta la cubriera la ignorancia, ¿cómo puede decirse que es Absoluta? Comprender lo inconcebible del Absoluto es la única solución al problema de la dualidad. Esto se debe a que la dualidad surge de la inconcebible energía del Absoluto. Mediante Sus inconcebibles energías, la Suprema Verdad Absoluta puede permanecer inmutable y aun así producir esta manifestación cósmica con todas sus entidades vivientes, exactamente como la piedra de toque puede producir cantidades ilimitadas de oro y aun así permanecer inmutable. Debido a que la Verdad Absoluta posee estas energías inconcebibles, la cualidad material de la ignorancia no puede relacionarse con Él. La verdadera variedad, la cual existe en la Verdad Absoluta, es un producto de Su inconcebible energía. En efecto, puede concluirse con seguridad que esta manifestación cósmica no es sino un subproducto de Sus energías inconcebibles. Una vez que aceptemos las energías inconcebibles del Señor Supremo, encontraremos que no hay en absoluto ninguna dualidad. La expansión de la energía del Señor Supremo es tan real como el propio Señor Supremo. En lo que se refiere a la manifestación de la energía suprema, no existe ninguna posibilidad de transformación. Puede citarse un ejemplo sencillo: a pesar de producir cantidades ilimitadas de oro, la piedra de toque permanece siendo la misma. Por lo tanto, escuchamos de algunos sabios decir que el Supremo es el ingrediente o causa de esta manifestación cósmica. En realidad, el ejemplo de la cuerda y la serpiente no es completamente inapropiado. Cuando aceptamos que una cuerda es una serpiente, debe entenderse que previamente hemos tenido la experiencia de una serpiente. De otra manera, ¿cómo podemos erróneamente aceptar una cuerda por una serpiente? Así que el concepto de una serpiente no es en sí mismo falso ni irreal. Es la falsa identidad la que no es real. Cuando por error consideramos que la cuerda es una serpiente, eso es nuestra ignorancia, pero la idea misma de una serpiente no es ignorancia en sí. Cuando nosotros aceptamos que un espejismo en el desierto es agua, no hay ninguna posibilidad de que el agua sea un concepto falso. El agua es una realidad, pero es un error creer que existe agua en el desierto. Así que esta manifestación cósmica no es falsa, como sostiene Sankaracarya. En realidad aquí no existe nada falso. Los mayavadis dicen que este mundo es falso debido a su ignorancia, pero la conclusión de la filosofía vaisnava es que esta manifestación cósmica es un subproducto de las inconcebibles energías del Señor Supremo. La principal palabra en los Vedas, pranava omkara, es la representación sonora del Señor Supremo. Por lo tanto, omkara debe considerarse como el sonido supremo. Sin embargo, Sankaracarya ha predicado falsamente que tat tvam asi son las vibraciones supremas. El omkara es la fuente de todas las energías del Señor Supremo. Sankara está equivocado al sostener que tat tvam asi son las vibraciones supremas de los Vedas, porque tat tvam asi son únicamente palabras secundarias. Tat tvam asi únicamente sugieren una representación parcial. El Señor le ha dado importancia al omkara en muchos pasajes de El Bhagavad-gita (8.13, 9.17, 17.24). En forma similar, al omkara se le da importancia en El Atharva Veda y en El Mandukya Upanisad. En su Bhagavat-sandarbha, Srila Jiva Gosvami dice: “El omkara es la representación sonora más confidencial del Señor Supremo”. La representación sonora o nombre del Señor Supremo es tan bueno como el propio Señor Supremo. Por vibrar el sonido de omkara, o de Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare, uno puede liberarse de la contaminación de este mundo material. Debido a que estas vibraciones de sonido trascendental pueden liberar a un alma condicionada, se les conoce como tara, o liberadoras. Es un hecho que la vibración sonora del Señor Supremo es idéntica al Señor Supremo. Esto se confirma en El Narada-pañcaratra: vyaktam hi bhagavan eva saksan-narayanah svayam astaksara-svarupena mukhesu parivartate “Cuando un alma condicionada practica la vibración sonora trascendental, el Señor Supremo está presente en su lengua”. En El Mandukya Upanisad se dice que cuando se canta el omkara, cualquier cosa aparentemente material se ve perfectamente espiritual. En el mundo espiritual o en la visión espiritual no existe nada sino el omkara o el único sustituto, om. Desafortunadamente, Sankara ha abandonado esta palabra principal, omkara, y caprichosamente ha aceptado a tat tvam asi como la vibración suprema de los Vedas. Al aceptar esta palabra secundaria haciendo a un lado la vibración principal, él ha dejado una interpretación directa de la Escritura a favor de su propia interpretación indirecta. Sripada Sankaracarya sin ninguna consideración ha oscurecido la conciencia de Krishna descrita en El Purusa-vedanta-sutra al manufacturar una interpretación indirecta y abandonar la interpretación directa. A menos que tomemos todas las afirmaciones de El Vedanta-sutra como evidentes por sí mismas, no tiene ningún sentido estudiar El Vedanta-sutra. Interpretar los versos de El Vedanta-sutra de acuerdo al propio capricho constituye el perjuicio más grande a los Vedas, que son evidentes por sí mismos. En lo que al omkara pranava se refiere, se considera que es la encarnación sonora de la Suprema Personalidad de Dios. Como tal, el omkara es eterno, ilimitado, trascendental, supremo e indestructible. Él mismo no tiene principio, no obstante es el principio, el medio y el fin de todo cuanto existe. Cuando se comprende al omkara en esta forma, uno se vuelve inmortal. Así pues, se debe conocer al omkara como una representación del Supremo situado en el corazón de todos. Aquel que comprende que el omkara y Visnu son uno y lo mismo, y que son omnipenetrantes, nunca se lamenta en el mundo material, ni permanece como un sudra. Aunque el omkara no tiene forma material, se expande ilimitadamente y tiene forma ilimitada. Al comprender el omkara uno puede liberarse de la dualidad del mundo material y obtener el conocimiento absoluto. Por lo tanto, el omkara es la representación más auspiciosa del Señor Supremo. Tal es la descripción que da El Mandukya Upanisad. No se debe interpretar tontamente una descripción de los Upanisads y decir que debido a que la Suprema Personalidad de Dios “no puede” aparecer Él Mismo en este mundo material en Su propia forma, envía en Su lugar a Su representación sonora (omkara). Debido a esta interpretación falsa, el omkara llega a considerarse algo material y, en consecuencia, al omkara se le malentiende y se le alaba como si fuese simplemente una exhibición o un símbolo del Señor. En realidad, el omkara está en nivel de igualdad con cualquier otra encarnación del Señor Supremo. El Señor tiene innumerables encarnaciones, y el omkara es una de ellas. Como lo afirma Krishna en El Bhagavad-gita (9.17): “Entre las vibraciones, Yo soy la sílaba om”. Esto significa que el omkara no es diferente de Krishna. Los impersonalistas, sin embargo, le dan más importancia al omkara que a la Personalidad de Dios, Krishna. Sin embargo, el hecho es que cualquier encarnación que representa al Señor Supremo no es diferente de Él. Esta encarnación o representación es espiritualmente tan buena como el Señor Supremo. El omkara es, por consiguiente, la representación última de todos los Vedas. En efecto, los mantras o himnos védicos tienen valor trascendental debido a que ellos tienen como prefijo la sílaba om (A-U-M). Los vaisnavas interpretan el omkara de la siguiente manera: con la letra O se indica a Krishna, la Suprema Personalidad de Dios; con la letra U, a la consorte eterna de Krishna, Srimati Radharani; y con la letra M, al sirviente eterno del Señor Supremo, la entidad viviente. Sankara no le ha dado tal importancia al omkara. Sin embargo, la importancia se le da en los Vedas, El Ramayana, los Puranas y El Mahabharata de principio a fin. De esta manera se declaran las glorias del Señor Supremo, la Suprema Personalidad de Dios.
Capítulo VEINTIUNO Capítulo VEINTIUNO Los filósofos mayavadis son convertidos De esta manera, el Señor Caitanya condenó los intentos de una interpretación indirecta de El Vedanta-sutra, y todos los sannyasis presentes quedaron maravillados y asombrados con Su explicación. Después de oír la interpretación directa, uno de los sannyasis inmediatamente declaró: “¡Oh, Sripada Caitanya!, todo lo que has explicado en Tu condenación a la interpretación indirecta del omkara es de lo más beneficioso. Únicamente una persona afortunada puede aceptar Tu interpretación como la correcta. En efecto, cada uno de nosotros sabe que las interpretaciones que da Sankara son todas artificiales e imaginarias, pero debido a que pertenecemos a la orden de Sankaracarya, damos por sentado que su interpretación es la correcta. Nos sentiríamos contentos de oírte explicar aún más El Vedanta-sutra mediante la interpretación directa”. Al serle solicitado de esta manera, el Señor Caitanya explicó todos y cada uno de los versos de El Vedanta-sutra, de acuerdo a la interpretación directa. Él también explicó la palabra Brahman, indicando que Brahman significa lo más grande, la Suprema Personalidad de Dios. Brahman indica que lo más grande está colmado de seis opulencias: la Suprema Personalidad de Dios es la fuente o manantial de toda riqueza, fama, fuerza, belleza, conocimiento y renunciación. Cuando el Señor Krishna se encontraba presente sobre la Tierra, Él exhibió estas seis opulencias en plenitud. Nadie era más rico que el Señor Krishna, nadie era más erudito que Él, nadie era más bello, nadie era más fuerte, nadie más famoso ni nadie más renunciado. Por consiguiente, la Suprema Personalidad de Dios, Krishna, es el Brahman Supremo. Esto lo confirma Arjuna en El Bhagavad-gita (10.12). Param brahma param dhama: “Tú eres el Brahman Supremo, lo último, la morada suprema”. Por lo tanto, Brahman indica lo más grande, y lo más grande es la Suprema Personalidad de Dios, Krishna. Él es el refugio de la Verdad Absoluta (para-tattva) porque Él es param brahma. No existe nada material en Sus opulencias y exhibiciones de riqueza, fama, fuerza, belleza, conocimiento y renunciación. Todos los versos e himnos védicos indican que todo acerca de Él es espiritual y trascendental. Dondequiera que la palabra Brahman aparece en los Vedas, debe entenderse que indica a Krishna, la Suprema Personalidad de Dios. Una persona inteligente reemplaza de inmediato la palabra Brahman por el nombre de Krishna. La Suprema Personalidad de Dios es trascendental a las modalidades materiales de la naturaleza, pero está plenamente calificada con atributos trascendentales. Aceptar al Supremo como impersonal es negar la manifestación de Sus energías espirituales. Cuando alguien acepta simplemente la exhibición impersonal de la energía espiritual, excluyendo a la Suprema Personalidad de Dios, no acepta a la Verdad Absoluta en plenitud. Aceptar al Supremo en plenitud es aceptar la variedad espiritual, la cual es trascendental a las modalidades materiales de la naturaleza. Al evitar comentar acerca de la Suprema Personalidad de Dios, los impersonalistas permanecen en una concepción incompleta. El método aprobado para la comprensión de la Suprema Personalidad de Dios, Krishna, es el sendero del servicio devocional, y esto se confirma en todas las obras literarias védicas. El servicio devocional al Señor comienza por escuchar acerca de Él. Existen nueve métodos diferentes en el servicio devocional, de los cuales el escuchar es el principal. Escuchar, cantar, recordar, adorar —todos éstos se utilizan en el proceso para alcanzar la perfección más elevada, mediante la comprensión de la Suprema Personalidad de Dios. Al proceso mediante el cual se puede comprender a la Suprema Personalidad de Dios se le conoce como abhidheya, práctica del servicio devocional en la vida condicionada. La experiencia práctica es que, cuando se adopta la conciencia de Krishna, a uno no le gusta desviarse hacia ninguna otra forma de conciencia. La conciencia de Krishna se desarrolla debido al amor por Krishna, la Suprema Personalidad de Dios, y esto constituye el quinto interés dimensional del ser humano. Cuando se adopta verdaderamente este proceso del servicio trascendental, uno saborea su relación con Krishna directamente. Cuando existe reciprocidad en los tratos trascendentales con Krishna, Krishna gradualmente se convierte en un asociado personal del devoto. Entonces el devoto disfruta eternamente una vida bienaventurada. Por esta razón, el propósito de El Vedanta-sutra es restablecer la perdida relación de la entidad viviente con el Supremo Señor Krishna y capacitarla para ejecutar servicio devocional, y, finalmente, lograr la meta más elevada de la vida, el amor por Dios. Éste es el verdadero propósito de El Vedanta-sutra. Después de que el Señor Caitanya explicó El Vedanta-sutra mediante la interpretación directa de los versos, el principal discípulo de Prakasananda Sarasvati se puso de pie en la asamblea y comenzó a alabar al Señor Caitanya como la Suprema Personalidad de Dios, Narayana. Él no solamente apreció muchísimo la explicación de El Vedanta-sutra del Señor Caitanya, sino que públicamente afirmó que la explicación directa de los Upanisads y de El Vedanta-sutra “es tan placentera que nos olvidamos de nosotros mismos y olvidamos que pertenecemos a la secta mayavadi”. Por lo tanto, aquí se admite que las explicaciones de Sankaracarya de los Upanisads y El Vedanta-sutra son todas imaginarias. Quizás algunas veces aceptemos estas explicaciones imaginarias por consideración a feudos sectarios, pero realmente tales explicaciones no nos satisfacen. No es que uno se libera de los enredos materiales simplemente por aceptar la orden de sannyasa. No obstante, si efectivamente comprendemos las explicaciones dadas por el Señor Caitanya, eso nos ayudará. Por ejemplo, cuando el Señor Caitanya explica el significado de harer nama harer nama harer namaiva kevalam, todo mundo se siente complacido, porque es un hecho que no hay otra alternativa que el servicio devocional. Sin servicio devocional nadie puede obtener la liberación de las garras materiales. Especialmente en esta era puede lograrse la liberación más elevada simplemente cantando Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare. En El Srimad-Bhagavatam (10.14.4) se afirma que cuando una persona abandona el sendero del servicio devocional y solamente trabaja para obtener conocimiento, no logra más beneficio que la molestia que ocasiona el comprender la diferencia entre la materia y el espíritu. Es inútil trabajar para obtener granos de las cáscaras vacías. Así, en El Srimad-Bhagavatam (10.2.32) se afirma que una persona que abandona el servicio trascendental amoroso al Señor y que superficialmente se considera a sí misma liberada, nunca alcanzará la liberación. Con gran trabajo, austeridad y penitencia, puede que se eleve a la plataforma liberada, pero por falta de refugio en los pies de loto del Señor Supremo, cae de nuevo a la contaminación material. Al Brahman Supremo no se le puede aceptar como impersonal, de otra manera, las seis opulencias que pertenecen a la Suprema Personalidad de Dios, no pueden ser atribuidas al Brahman. Todos los Vedas y los Puranas afirman que la Suprema Personalidad de Dios está colmada de energías espirituales, pero las personas necias simplemente rechazan esto y ridiculizan Sus actividades. Ellos conciben erróneamente que el cuerpo de Krishna es una creación de la naturaleza material, y a esto se le considera la ofensa y el pecado más grandes. Simplemente deben aceptarse las palabras del Señor Caitanya tal como Él las pronunció ante Prakasananda Sarasvati y los sannyasis mayavadis. La personalidad individual de la Suprema Verdad Absoluta se explica en El Srimad-Bhagavatam (3.9.3 4): “¡Oh, Señor Supremo!, la forma trascendental que estoy viendo es la personificación del placer trascendental. Es eterna y carece de la contaminación de las modalidades materiales. Es la más grande manifestación de la Verdad Absoluta, y es plenamente refulgente. ¡Oh, alma de todo! Tú eres el creador de esta manifestación cósmica y de todos los elementos materiales. Yo me rindo a Ti en Tu forma trascendental, ¡oh, Krishna! ¡Oh, lo más propicio en el universo! Tú Mismo advienes en Tu forma personal original a fin de que nosotros Te adoremos y percibamos, ya sea por la meditación o por la adoración directa. La gente necia contaminada por la naturaleza material no le da mucha importancia a Tu forma trascendental y, en consecuencia, se desliza al infierno”. Esto también se confirma en El Bhagavad-gita (9.11): avajananti mam mudha manusim tanum asritam param bhavam ajananto mama bhuta-mahesvaram “Los necios Me menosprecian cuando desciendo en la forma humana. Ellos no conocen Mi naturaleza trascendental y Mi dominio supremo sobre todo lo que existe”. En El Bhagavad-gita (16.19) se confirma también que tales personas necias y demoníacas van a los planetas infernales: tan aham dvisatah kruran samsaresu naradhaman ksipamy ajasram asubhan asurisv eva yonisu “A aquellos que son envidiosos y malvados, que son los más bajos entre los hombres, Yo los lanzo al océano de la existencia material, en varias especies demoníacas de vida”. Desde el mismo principio de El Vedanta-sutra se afirma la doctrina de los subproductos, parinama-vada, pero Sankaracarya ha tratado superficialmente de ocultarla y de establecer la doctrina de la transformación, vivarta-vada. Él también ha tenido la audacia de decir que Vyasa está equivocado. Todas las obras literarias védicas, incluyendo los Puranas, confirman que el Señor Supremo es el centro de toda energía y variedad espirituales. El filósofo mayavadi, envanecido e inepto, no puede comprender la variedad de la energía espiritual. En consecuencia, cree falsamente que la variedad espiritual no es diferente de la variedad material. Alucinados por esta falsa creencia, los mayavadis menosprecian los pasatiempos de la Suprema Personalidad de Dios. Estas personas necias, incapaces de comprender las actividades espirituales del Señor Supremo, consideran que Krishna es un producto de esta naturaleza material. Ésta es la ofensa más grande que cualquier ser humano puede cometer. El Señor Caitanya, por consiguiente, establece que Krishna es sac-cid-ananda-vigraha, la forma de eternidad, conocimiento y bienaventuranza, y que Él siempre se ocupa en Sus pasatiempos trascendentales, en los cuales existe plena variedad espiritual. El alumno de Prakasananda resumió las explicaciones del Señor Caitanya y concluyó: “Nosotros prácticamente hemos abandonado el sendero de la realización espiritual. Simplemente nos ocupamos en discusiones necias. Los filósofos mayavadis que son serios respecto a alcanzar bendiciones, deben dedicarse al servicio devocional de Krishna, pero en vez de ello se complacen únicamente en argumentos inútiles. Por esto, admitimos que la explicación de Sankaracarya oculta el verdadero significado de la literatura védica; únicamente la explicación que da Caitanya es aceptable. Todas las demás interpretaciones son inútiles”. Después de explicar de esta manera su posición, el principal de los alumnos de Prakasananda Sarasvati comenzó a cantar Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare. Cuando Prakasananda Sarasvati vio esto, también admitió la falla de Sankaracarya, y dijo: “Debido a que Sankaracarya quiso establecer la doctrina del monismo, él no tenía ninguna alternativa sino interpretar El Vedanta-sutra de una manera diferente. Una vez que se acepta a la Suprema Personalidad de Dios, la doctrina del monismo no puede establecerse. Por lo tanto, Sankaracarya ha tratado de oscurecer el verdadero significado de El Vedanta-sutra mediante su erudición mundana. No solamente Sankaracarya, sino cualquier otro autor que quiera presentar su propia opinión, malinterpreta El Vedanta-sutra. De esta manera, el Señor Caitanya dio el significado directo de El Vedanta-sutra. Ninguna Escritura védica debe estudiarse mediante la especulación indirecta. Además de Sankaracarya, otros filósofos materialistas como Kapila, Gautama, Astavakra y Patañjali han expuesto la especulación filosófica de diversas maneras. En efecto, el filósofo Jaimini y sus seguidores, quienes son más o menos lógicos, han abandonado el verdadero significado de los Vedas (el servicio devocional) y han tratado de establecer a la Verdad Absoluta como sujeta al mundo material. En opinión de ellos, si Dios existe, Él se complacerá con el hombre y le dará todos los resultados deseados simplemente si el hombre ejecuta sus actividades materiales correctamente. En forma similar, el ateo Kapila propone que no existe ningún Dios que cree el mundo material. Kapila incluso ha tratado de establecer que una combinación de elementos materiales causó la creación. En forma análoga, Gautama y Kanada le han dado énfasis a la teoría de que la creación resultó de una afortunada combinación de elementos materiales, y ellos proponen que la energía atómica es el origen de la creación. Por otra parte, los impersonalistas y monistas, como Astavakra, han tratado de establecer la refulgencia impersonal (brahmajyoti) como lo Supremo. Y Patañjali, una de las más grandes autoridades en el sistema de yoga, ha tratado de concebir una forma imaginaria del Señor Supremo. En resumen, debe entenderse que todos estos filósofos materialistas han tratado de evitar a la Suprema Personalidad de Dios exponiendo sus propias filosofías fabricadas mentalmente. No obstante, Vyasadeva, el gran sabio y encarnación de Dios, ha estudiado detalladamente todas estas especulaciones filosóficas y en respuesta ha compilado El Vedanta-sutra, el cual establece la relación entre la entidad viviente y la Suprema Personalidad de Dios, así como la importancia del servicio devocional para lograr finalmente el amor por Dios. El verso janmady asya yatah, el cual aparece en el mismo comienzo de El Vedanta-sutra, se explica en El Srimad-Bhagavatam de Vyasadeva. En El Srimad-Bhagavatam, Vyasadeva establece desde el mismo inicio que la fuente Suprema de todo es una persona consciente y trascendental. El impersonalista trata de explicar que la refulgencia impersonal del Señor Supremo (brahmajyoti) se encuentra más allá de estas modalidades materiales de la naturaleza, pero al mismo tiempo trata de establecer que la Suprema Personalidad de Dios está contaminada por las modalidades de la naturaleza material. El Vedanta-sutra asevera que la Suprema Personalidad de Dios no solamente es trascendental a las modalidades de la naturaleza material, sino que Él también tiene innumerables cualidades y energías trascendentales. Todos estos diversos filósofos especuladores se unifican para negar la existencia del Supremo Señor Visnu, y ellos son muy entusiastas en propagar sus propias teorías y en ser reconocidos por la gente. Las personas desafortunadas se llegan a enamorar de estos filósofos ateos y, en consecuencia, nunca pueden comprender la verdadera naturaleza de la Verdad Absoluta. Es muchísimo mejor seguir los pasos de las grandes almas (mahajanas). De acuerdo a El Srimad-Bhagavatam, existen doce mahajanas, o grandes almas, y ellos son: (1) Brahma, (2) el Señor Siva, (3 Narada, (4) Vaivasvata Manu, (5) Kapila (no el ateo, sino el Kapila original), (6) los Kumaras, (7) Prahlada, (8) Bhisma, (9) Janaka, (10) Bali, (11) Sukadeva Gosvami, y (12) Yamaraja. De acuerdo a El Mahabharata, no tiene sentido argumentar acerca de la Verdad Absoluta, debido a que hay tantas diferentes Escrituras védicas y comprensiones filosóficas, que no existe un solo filósofo que esté de acuerdo con otro. Ya que todo el mundo trata de presentar su propio punto de vista y rechazar los demás, es muy difícil entender la necesidad de los principios religiosos. Por consiguiente, es mejor seguir los pasos de los grandes mahajanas, las grandes almas, y entonces puede lograrse el éxito deseado. Las enseñanzas del Señor Caitanya son exactamente como néctar, y contienen todo lo que es necesario. El mejor camino es adoptar este sendero y seguirlo.
Capítulo VEINTIDÓS Capítulo VEINTIDÓS El Srimad-Bhagavatam Después de la conversión de los sannyasis mayavadis al sendero de Caitanya Mahaprabhu, muchos eruditos y personas inquisitivas visitaron al Señor en Benares. Dado que no era posible para todos ver a Caitanya Mahaprabhu en Su residencia, la gente solía hacer fila para verlo pasar cuando iba al templo de Visvanatha y Bindumadhava. Un día, cuando el Señor visitaba el templo con Sus asociados —Candrasekhara acarya, Paramananda, Tapanamisra, Sanatana Gosvami y otros—, Él cantaba: haraye namah krsna yadavaya namah gopala govinda rama sri-madhusudana Mientras el Señor cantaba de esta manera, miles de personas se congregaban alrededor de Él cantando y bailando, y cuando el Señor Caitanya cantaba, ellos gritaban estrepitosamente. La vibración era tan tumultuosa que Prakasananda Sarasvati, quien estaba sentado cerca, inmediatamente se unió a la multitud junto con sus discípulos. Tan pronto como Prakasananda Sarasvati vio al Señor Caitanya con Su hermoso cuerpo bailando en compañía de Sus asociados, él también se unió y comenzó a cantar: “¡Hari! ¡Hari!”. Todos los habitantes de Benares quedaron pasmados al ver el extático baile del Señor Caitanya. Sin embargo, el Señor Caitanya contuvo Su éxtasis continuo y cesó de bailar cuando vio a los sannyasis mayavadis. Tan pronto como el Señor Caitanya dejó de cantar y bailar, Prakasananda Sarasvati cayó a Sus pies. El Señor Caitanya tratando de detenerlo, dijo: “¡Oh!, tú eres el maestro espiritual del mundo entero, jagad-guru, y Yo ni siquiera soy igual a Tus discípulos. Por consiguiente, no debes adorar a un inferior como Yo. Tú eres exactamente como el Brahman Supremo, y si Yo permito que caigas a Mis pies, cometeré una ofensa muy grande. Aunque tu visión no está sujeta a la dualidad, no obstante, debido a que no es un buen ejemplo para la gente en general, no debes hacerlo”. “Anteriormente y en varias ocasiones hablé mal de Ti”, respondió Prakasananda Sarasvati. “Ahora, a fin de liberarme de los resultados de mis ofensas, yo caigo a Tus pies”. Él citó entonces un verso de las Escrituras védicas, el cual afirma que incluso un alma liberada, cuando comete una ofensa contra el Señor Supremo, de nuevo se convierte en víctima de la contaminación material. Entonces Prakasananda Sarasvati citó otro verso de El Srimad-Bhagavatam (10.34.9) en relación al incidente de cuando Nanda Maharaja fue atacado por una serpiente, la que anteriormente había sido Vidyadhararcita. Cuando la serpiente fue tocada por los pies de loto de Krishna, recuperó su cuerpo anterior y fue liberada de las reacciones de sus actividades pecaminosas. Cuando el Señor Caitanya oyó que Se le comparaba con Krishna, protestó suavemente. Él quiso advertir a la gente en general que no comparase al Señor Supremo con ninguna entidad viviente, y aunque Él era el propio Señor Supremo, protestó en contra de esta comparación con objeto de instruirnos. De esta manera, Él dijo que la ofensa más grande es comparar a alguien con el Supremo Señor Krishna. El Señor Caitanya siempre sostuvo que Visnu, la Suprema Personalidad de Dios, es grande y que las entidades vivientes, no obstante lo grande que puedan ser, no son sino infinitesimales. Respecto a esto, citó un verso de El Padma Purana, el cual se encuentra en el tantra vaisnava (Hari-bhakti-vilasa 1.73): “A una persona que compara al Señor Supremo incluso con los más grandes de los semidioses como Brahma y Siva, debe considerársele el ateo número uno”. “Puedo comprender que Tú eres la Suprema Personalidad de Dios, Krishna”, continuó Prakasananda Sarasvati. “E incluso a pesar de que Tú Mismo Te presentas como un devoto, aun así eres digno de adoración, porque Tú eres más grande que todos nosotros en educación y realización. Por lo tanto, al blasfemar contra Ti hemos cometido la más grande ofensa. Por favor, perdónanos”. En El Srimad-Bhagavatam (6.14.5) se declara cómo un devoto se convierte en el más grande de todos los trascendentalistas: muktanam api siddhanam narayana-parayanah sudurlabhah prasantatma kotisv api mahamune “Hay muchas almas liberadas y muchas almas perfectas, pero de entre todas ellas, aquella que es devota de la Suprema Personalidad de Dios es la mejor. Los devotos del Señor Supremo son siempre serenos y tranquilos y, aun entre millones de personas, se les encuentra muy raramente”. Prakasananda también citó otro verso (Bhag. 10.4.46), en el cual se afirma que la duración de la vida de uno, la prosperidad, la fama, la religiosidad y la bendición de las autoridades superiores, todo se pierde cuando uno ofende a un devoto. Prakasananda también citó otro verso de El Srimad-Bhagavatam (7.5.32), el cual dice que todos los recelos del alma condicionada desaparecen al contacto con los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios. Sin embargo, no se pueden tocar los pies de loto del Señor Supremo a menos que uno reciba la bendición del polvo de los pies de loto de un devoto puro del Señor. En otras palabras, uno no puede convertirse en devoto puro de la Suprema Personalidad de Dios a menos que lo favorezca otro devoto puro del Señor. “Ahora yo me estoy refugiando en Tus pies de loto”, dijo Prakasananda Sarasvati, “porque quiero ser elevado a la posición de un devoto del Señor Supremo”. Después de hablar de esta manera, ambos, Prakasananda Sarasvati y el Señor Caitanya, se sentaron juntos. “Todo lo que Tú has dicho respecto a las discrepancias de la filosofía mayavadi también lo sabemos nosotros”, dijo Prakasananda. “En efecto, nosotros sabemos que todos los comentarios sobre las Escrituras védicas de los filósofos mayavadis son erróneos, especialmente los de Sankaracarya. Las interpretaciones de Sankaracarya sobre El Vedanta-sutra son todas invenciones de su imaginación. Tú no nos has explicado los códigos de El Vedanta-sutra y los Upanisads de acuerdo a Tu propia imaginación, sino que los has presentado tal como son. Así, todos nosotros estamos complacidos por haber escuchado Tu explicación. Estas explicaciones de los códigos de El Vedanta-sutra y de los Upanisads no pueden ser impartidas por nadie, excepto por la Suprema Personalidad de Dios. Debido a que Tú tienes todas las potencias del Señor Supremo, por favor, explica aún más El Vedanta-sutra, para que yo pueda beneficiarme”. El Señor Caitanya protestó en contra de que se Le llamara el Señor Supremo y dijo: “Mi querido señor, Yo soy una entidad viviente ordinaria, no puedo conocer el verdadero significado de El Vedanta-sutra, pero Vyasadeva, quien es una encarnación de Narayana, conoce su verdadero significado. Ninguna entidad viviente ordinaria puede interpretar El Vedanta-sutra de acuerdo a sus conceptos mundanos. A fin de refrenar los comentarios sobre El Vedanta-sutra por parte de las personas inescrupulosas, el propio autor, Vyasadeva, comentó El Vedanta-sutra al escribir El Srimad-Bhagavatam”. En otras palabras, la mejor explicación de un libro la escribe el propio autor. Nadie puede comprender la mente del autor a menos que el propio autor revele el propósito que hay detrás de su escrito. Por consiguiente, El Vedanta-sutra debe entenderse a través de El Srimad-Bhagavatam, el comentario escrito por el autor de El Vedanta-sutra. El pranava, u omkara, es la esencia divina de todos los Vedas. El omkara se explica aún más en el mantra gayatri, exactamente como se explicó en El Srimad-Bhagavatam. Existen cuatro versos escritos respecto a esto, y le son explicados a Brahma por el propio Señor Krishna. A su vez, Brahma se los explica a Narada y Narada a Vyasadeva. De esta manera, el significado de los versos de El Srimad-Bhagavatam desciende a través de la sucesión discipular. No es que cualquiera puede fabricar sus propios y necios comentarios sobre El Vedanta-sutra y desorientar a los lectores. Cualquiera que desee comprender El Vedanta-sutra debe leer El Srimad-Bhagavatam cuidadosamente. Bajo las instrucciones de Narada Muni, Vyasadeva compiló El Srimad-Bhagavatam con el propósito de explicar El Vedanta-sutra. Al escribir El Srimad-Bhagavatam, Vyasadeva reunió toda la esencia de los Upanisads, el significado de los cuales también se explicó en El Vedanta-sutra. De esta manera, El Srimad-Bhagavatam es la esencia de todo el conocimiento védico. Lo que se enuncia en los Upanisads y se reafirma en El Vedanta-sutra, se explica muy esmeradamente en El Srimad-Bhagavatam. Existe un pasaje en El Isopanisad similar a un verso que se encuentra en El Srimad-Bhagavatam (8.1.10), el cual afirma que cualquier cosa que se ve en la manifestación cósmica no es sino la energía del Señor Supremo y no es diferente de Él. En consecuencia, Él es el controlador, amigo y mantenedor de todas las entidades vivientes. Nosotros debemos vivir por la misericordia de Dios y tomar únicamente aquellas cosas que se nos han asignado. De esta manera, al no usurpar la propiedad de los demás, uno puede disfrutar de la vida. En otras palabras, el significado de los Upanisads, El Vedanta-sutra y El Srimad-Bhagavatam es uno y el mismo. Si se estudia con cuidado El Srimad-Bhagavatam, se encontrará que allí se explican esmeradamente todos los Upanisads y El Vedanta-sutra. El Srimad-Bhagavatam nos enseña cómo restablecer nuestra eterna relación con el Señor Supremo, cómo actuar en esa relación y, finalmente, cómo lograr de ella el beneficio más elevado. Los cuatro versos que comienzan con aham eva son la clave de todo El Bhagavatam. Éstos son: “Yo soy el centro supremo para las relaciones de todas las entidades vivientes, y Mi conocimiento es el conocimiento supremo. Ese proceso mediante el cual la entidad viviente Me puede alcanzar, se llama abhidheya. A través de él se puede alcanzar la perfección más elevada de la vida, el amor por Dios. Cuando se alcanza el amor por Dios, la vida de uno se vuelve perfecta”. La explicación de estos cuatro versos está en El Srimad-Bhagavatam, y el Señor Caitanya dio una breve descripción de los principios de estos versos. Él dijo que nadie puede comprender la posición constitucional del Señor Supremo —Su situación, cualidades trascendentales, actividades trascendentales y Sus seis opulencias. Éstas no pueden comprenderse mediante la especulación mental o la educación académica; únicamente pueden ser comprendidas por la misericordia del Señor. Como se afirma en El Bhagavad-gita, aquel que es lo suficientemente afortunado para recibir el favor del Señor, puede comprender todas estas explicaciones por la misericordia del Señor. El Señor existía antes de la creación material, por consiguiente, los ingredientes materiales, la naturaleza y las entidades vivientes emanan todos de Él, y después de la disolución reposan en Él. Cuando la creación se manifiesta, Él la mantiene. En efecto, toda la manifestación que nosotros vemos no es sino una transformación de Su energía externa. Cuando el Señor Supremo retrae Su energía externa, todo entra en Él. En el primero de los cuatro versos, la palabra aham se menciona tres veces a fin de enfatizar que la Suprema Personalidad de Dios está colmada de todas las opulencias. Aham se repite tres veces tan sólo para corregir a aquel que no puede comprender o creer en la naturaleza y la forma trascendental del Señor Supremo. El Señor el el poseedor de la energía interna, de las energías externa, marginal y relativa, de la manifestación del mundo cósmico y de las entidades vivientes. La energía externa se manifiesta mediante las modalidades cualitativas (gunas) de la naturaleza material. Aquel que puede comprender la naturaleza de la entidad viviente en el mundo espiritual, puede realmente comprender vedyam, el conocimiento perfecto. Nadie puede comprender al Señor Supremo considerando simplemente a la energía material y al alma condicionada, pero cuando se tiene conocimiento perfecto, uno está libre de la influencia de la energía externa. La Luna refleja la luz del Sol, y sin el Sol, la Luna no puede iluminar nada. En forma similar, esta manifestación cósmica material no es sino el reflejo del mundo espiritual. Cuando uno realmente se encuentra liberado del hechizo de la energía externa, puede comprender la naturaleza constitucional del Señor Supremo. El servicio devocional al Señor es la única manera mediante la cual puede alcanzarse al Señor, y este servicio devocional lo pueden aceptar todos, en cualquier país y bajo cualquier circunstancia. El servicio devocional está por encima de los cuatro principios de la religión y de la comprensión que se deriva de la liberación. Incluso los pasos preliminares del servicio devocional son trascendentales a la comprensión más elevada derivada de la liberación y del entendimiento que se deriva de la religión ordinaria. Por consiguiente, uno debe acercarse a un maestro espiritual fidedigno —sin tomar en cuenta su casta, credo, color, país, etc.— y escuchar de él todo lo relacionado al servicio devocional. El verdadero propósito de la vida es revivir nuestro latente amor por Dios. En verdad, esto constituye nuestra necesidad fundamental. El Srimad-Bhagavatam explica cómo puede lograrse ese amor. Existen el conocimiento teórico, el conocimiento específico o realizado, y el conocimiento perfecto realizado. Este último se logra cuando uno realiza las enseñanzas recibidas de parte del maestro espiritual.
Capítulo VEINTITRÉS Capítulo VEINTITRÉS ¿Por qué estudiar El Vedanta-sutra? Conocimiento es la información reunida a partir de las Escrituras, y ciencia es la realización práctica de ese conocimiento. El conocimiento es científico cuando se compila a partir de las Escrituras a través del maestro espiritual fidedigno, pero cuando es interpretado especulativamente, es una maquinación mental. Por comprender científicamente la información de las Escrituras a través del maestro espiritual fidedigno, se puede aprender mediante propia realización la verdadera posición de la Suprema Personalidad de Dios. La forma trascendental de la Suprema Personalidad de Dios es diferente de las manifestaciones materiales y está por encima de las reacciones de la materia. A menos que se entienda científicamente la forma espiritual de la Personalidad de Dios, uno se convierte en un impersonalista. El brillo solar en sí mismo es luz, pero esa luz es diferente del Sol. Aún así, el Sol y el brillo solar no están situados de manera diferente, porque sin el Sol no existe el brillo solar, y sin el brillo solar no existe ningún significado para la palabra Sol. A menos que uno se libere de la influencia de la energía material, no puede comprender al Señor Supremo y Sus diferentes energías, ni quien se encuentra cautivado por el hechizo de la energía material puede comprender la forma espiritual del Señor Supremo. A menos que haya comprensión de la forma trascendental de la Suprema Personalidad de Dios, no hay posibilidad de amor por Dios. A menos que se pueda comprender la forma trascendental del Señor Supremo, uno no puede realmente alcanzar el amor por Dios, y sin amor por Dios no hay ninguna perfección en la vida humana. Tal como los cinco elementos burdos de la naturaleza —tierra, agua, fuego, aire y éter— se encuentran tanto dentro como fuera de todos los seres vivos de este mundo, el Señor Supremo está situado tanto en el exterior como en el interior de esta existencia, y aquellos que son Sus devotos pueden comprender esto. Los devotos puros saben que están destinados a servir a la Suprema Personalidad de Dios, y que todas las cosas que existen pueden ser medios con los cuales se puede servir al Supremo. Debido a que el Supremo ha bendecido al devoto desde el interior de su corazón, él puede ver al Señor Supremo en todas partes. En verdad, él no puede ver nada más. En El Srimad-Bhagavatam (11.2.55) la relación entre el devoto y el Señor Supremo se confirma de la siguiente manera: visrjati hrdayam na yasya saksad dharir avasabhihito ’py aghaugha nasah pranaya-rasanaya dhrtanghri-padmah sa bhavati bhagavata-pradhana uktah “Si el corazón de una persona está siempre atado a los pies de loto del Señor Supremo con la cuerda del amor, el Señor no la abandona. En efecto, incluso si su remembranza no es perfecta, a esa persona se le debe considerar un devoto de primera clase”. En relación a esto, existe un ejemplo en El Srimad-Bhagavatam, Dasa-skandha (10.30.4). Cuando las gopis se reunieron para participar con Krishna en la danza del rasa, el Señor las abandonó. En consecuencia, las gopis comenzaron a cantar el santo nombre de Krishna y, estando sumergidas en la locura, empezaron a preguntar por Krishna a las flores y a las enredaderas del bosque. Krishna es como el cielo, está situado por doquier. Al estudiar El Srimad-Bhagavatam podemos obtener información acerca de nuestra relación eterna con el Señor Supremo, comprender el proceso mediante el cual se puede alcanzar al Señor, y obtener la máxima realización, la cual es el amor por Dios. Al explicarle a Prakasananda Sarasvati cómo puede alcanzarse a la Suprema Personalidad de Dios mediante el servicio devocional, el Señor Caitanya citó un verso de El Srimad-Bhagavatam (11.14.21) en el cual el Señor dice que a Él se Le puede comprender únicamente a través del servicio devocional ejecutado con fe y amor. En efecto, únicamente el servicio devocional puede purificar el corazón del devoto y elevarlo a la realización última mediante la cual, establecido en la fe, él puede prestar servicio al Señor Supremo. Incluso si se ha nacido en una familia de clase baja, como una familia de candalas (personas que comen perros), uno puede quedar saturado con los síntomas trascendentales a través de la realización de la etapa suprema del amor por Dios. Estos síntomas trascendentales se describen en El Srimad-Bhagavatam (11.3.31): smarantah smarayantas ca mitho ’ghaugha-haram harim bhaktya samjataya bhaktya bibhraty utpulakam tanum “Cuando los devotos discuten los temas que tratan del Señor Supremo, quien puede limpiar el corazón de Su devoto de toda clase de reacciones pecaminosas, ellos quedan sobrecargados de éxtasis, y exhiben diferentes síntomas debido a su servicio devocional”. El Bhagavatam (11.2.40) afirma aún más: “Debido a su apego espontáneo por el Señor, cuando ellos cantan Sus santos nombres a veces lloran, ríen, bailan, etc., sin importarles ningún convencionalismo social”. Debemos comprender que El Srimad-Bhagavatam constituye la verdadera explicación de El Brahma-sutra y lo compila el mismo Vyasadeva. En El Garuda Purana se dice: artho ’yam brahma-sutranam bharatartha-vinirnayah gayatri-bhasya-rupo ’sau vedartha-paribrmhitah grantho ’stadasa-sahasrah srimad-bhagavatabhidhah “El Srimad-Bhagavatam es la explicación autorizada de El Brahma-sutra, así como una explicación adicional de El Mahabharata. Es la expansión del mantra gayatri y la esencia de todo el conocimiento védico. Este Srimad-Bhagavatam contiene dieciocho mil versos y se le conoce como la explicación de toda la literatura védica”. En el Primer Canto de El Srimad-Bhagavatam, los sabios de Naimisaranya le preguntaron a Suta Gosvami cómo se podía conocer la esencia de la literatura védica. En respuesta, Suta Gosvami presentó El Srimad-Bhagavatam como la esencia de todos los Vedas, historias y otras obras literarias védicas. En otro lugar de El Srimad-Bhagavatam (12.13.15), claramente se afirma que El Srimad-Bhagavatam es la esencia de todo el conocimiento Vedanta, y que aquel que saborea el conocimiento de El Srimad-Bhagavatam ya no siente gusto por estudiar ninguna otra literatura. En el mismo comienzo de El Srimad-Bhagavatam se describe también el significado y propósito del mantra gayatri: “Ofrezco mis reverencias a la Verdad Suprema”. Éste es el primer verso introductorio que trata de la Verdad Suprema, a la cual se le describe en El Srimad-Bhagavatam como la fuente de la creación, manutención y destrucción de la manifestación cósmica. Las reverencias a la Personalidad de Dios, Vasudeva (om namo bhagavate vasudevaya), indican directamente al Señor Sri Krishna, quien es el divino hijo de Vasudeva y Devaki. Este hecho se presenta posteriormente de una manera más explícita en El Srimad-Bhagavatam. Vyasadeva asevera que Sri Krishna es la Personalidad Original de Dios, y que todos los demás son, o bien Sus porciones plenarias directas o indirectas, o bien porciones de esas porciones. Srila Jiva Gosvami ha desarrollado aún más explícitamente este tema en su Krishna-sandarbha, y Brahma, el ser viviente original, ha explicado substancialmente a Sri Krishna en su tratado El Brahma-samhita. El Sama Veda también confirma el hecho de que el Señor Sri Krishna es el hijo divino de Devaki. En sus oraciones, el autor de El Srimad-Bhagavatam propone primero que el Señor Sri Krishna es el Señor primordial, y que si alguna nomenclatura trascendental ha de aceptarse para la Absoluta Personalidad de Dios, debe ser el nombre de Krishna, el sumo atractivo. En El Bhagavad-gita, el Señor ha afirmado en muchos pasajes que Él es la Personalidad Original de Dios, y esto también lo confirmó Arjuna, quien citó a grandes sabios como Narada, Vyasa y muchos otros. En El Padma Purana también se afirma que, de entre los innumerables nombres del Señor, el nombre de Krishna es el principal. Aunque el nombre de Vasudeva indica la porción plenaria de la Personalidad de Dios, y aunque todas las diferentes formas del Señor son idénticas a Vasudeva, en este texto, Vasudeva indica principalmente al divino hijo de Vasudeva y Devaki. Los paramahamsas, aquellos que son los más perfectos en la orden de vida de renuncia, meditan siempre en Sri Krishna. Vasudeva, el Señor Sri Krishna, es la causa de todas las causas, y todo lo que existe es una emanación de Él. Esto es explicado en capítulos posteriores de El Srimad-Bhagavatam. Caitanya Mahaprabhu describe a El Srimad-Bhagavatam como el Purana inmaculado, porque contiene las narraciones trascendentales de los pasatiempos de la Suprema Personalidad de Dios, Sri Krishna. La historia de El Srimad-Bhagavatam es también muy gloriosa. Fue compilada por Vyasadeva, quien lo redactó a partir de su madura experiencia en el conocimiento trascendental bajo la instrucción de Sri Narada Muni, su maestro espiritual. Vyasadeva compiló todas las obras literarias védicas —los cuatro Vedas, El Vedanta-sutra o Brahma-sutra, los Puranas y El Mahabharata Aun así, no se sentía satisfecho hasta que escribió El Srimad-Bhagavatam. Su insatisfacción fue observada por su maestro espiritual y, por consiguiente, Narada le aconsejó que escribiera sobre las actividades trascendentales del Señor Sri Krishna. Las actividades trascendentales de Sri Krishna se describen específicamente en el Décimo Canto de El Srimad-Bhagavatam, en donde se considera que está contenida la esencia de toda la obra. No se debe abordar el Décimo Canto inmediatamente, sino que uno debe acercarse a él gradualmente, desarrollando el conocimiento de los temas que se presentan primero. Por lo general, una mente filosófica tiene curiosidad por estudiar el origen de todas las creaciones. Cuando uno es filosófico, al ver el cielo nocturno, naturalmente le surgen preguntas respecto a las estrellas, cómo están situadas, quién vive allí, etc. Todas estas preguntas son completamente naturales en un ser humano, porque el ser humano tiene una conciencia mucho más desarrollada que la de los animales. En respuesta a esta curiosidad, el autor de El Srimad-Bhagavatam dice que el Señor es el origen de todas las creaciones. Él no es únicamente el creador, sino también el mantenedor y aniquilador. La creación cósmica manifestada se crea en un cierto período, se mantiene por algún tiempo, y finalmente es aniquilada por la voluntad del Señor. Por lo tanto, Él es la voluntad suprema detrás de todas las actividades. Desde luego que existen ateos de diversas categorías que no creen en el creador, pero eso se debe a su escaso acopio de conocimiento. El científico moderno crea cohetes y, mediante uno u otro arreglo, los lanza al espacio exterior para que vuelen por algún tiempo bajo el control de un científico situado a gran distancia. Todos los universos y los innumerables planetas dentro de ellos son semejantes a tales cohetes, y todos ellos están controlados por la Personalidad de Dios. En las obras literarias védicas se dice que la Verdad Absoluta, la Personalidad de Dios, es la más prominente entre todas las personalidades. Todos los seres vivos, desde el primer ser creado, Brahma, hasta la hormiga más pequeña, son entidades vivientes individuales. Incluso por encima de Brahma hay muchos otros seres vivientes con capacidades individuales. La misma Personalidad de Dios es también un ser viviente tan individual como los demás seres vivientes. Sin embargo, el Señor Supremo es el ser viviente Supremo, y Él posee la mente más hábil y las energías más inconcebibles en gran variedad. Si la mente de un hombre puede producir cohetes y naves espaciales, es concebible que una mente superior a la del hombre pueda producir cosas superiores. Una persona razonable aceptará este argumento, pero no la gente neciamente obstinada. Srila Vyasadeva de inmediato acepta a la mente Suprema como paramesvara, el controlador Supremo. Se afirma en El Bhagavad-gita y en todas las demás obras que escribió Srila Vyasadeva, que paramesvara es el propio Sri Krishna. Esto es específicamente confirmado en El Srimad-Bhagavatam. En El Bhagavad-gita el propio Señor dice también que no existe ningún paratattva (summum bonum) superior a Él. Por consiguiente, el autor de inmediato adora al paratattva, Sri Krishna, cuyas actividades trascendentales se describen en el Décimo Canto. La gente inescrupulosa va de inmediato al Décimo Canto, especialmente a los cinco capítulos que describen la danza del rasa del Señor. Sin embargo, esa porción de El Srimad-Bhagavatam es la parte más confidencial de esa gran obra literaria. A menos que uno sea sumamente versado en el conocimiento trascendental del Señor, con seguridad malinterpretará los pasatiempos trascendentales y dignos de adoración del Señor en la danza del rasa y los amoríos del Señor con las gopis. Este tema es sumamente espiritual y técnico, y únicamente las personalidades liberadas que gradualmente han alcanzado la etapa de paramahamsas pueden saborear trascendentalmente la adorable danza del rasa. Por lo tanto, Srila Vyasadeva da al lector una oportunidad de evolucionar gradualmente en la realización espiritual antes de saborear efectivamente la esencia de los pasatiempos del Señor. De esta manera, Vyasadeva invoca a propósito el mantra gayatri: dhimahi. Este mantra gayatri está especialmente destinado para la gente espiritualmente avanzada. Cuando se logra el éxito en el canto del mantra gayatri, uno puede realizar la posición trascendental del Señor. Sin embargo, primero se tienen que adquirir las cualidades brahmínicas y situarse perfectamente en la modalidad de la bondad a fin de cantar exitosamente el mantra gayatri. A partir de ese punto se puede comenzar a realizar trascendentalmente al Señor, Su nombre, fama, cualidades, etc. El Srimad-Bhagavatam es una narración que trata del svarupa (forma) del Señor, la cual se manifiesta mediante Su potencia interna. Esta potencia se distingue de la potencia externa, la cual ha manifestado el mundo cósmico dentro de nuestra experiencia. Srila Vyasadeva hace una clara distinción entre las potencias interna y externa en el mismo primer verso del Primer Capítulo de El Srimad-Bhagavatam. En ese verso él dice que la potencia interna es la verdadera realidad, mientras que la energía externa manifestada en la forma de la existencia material es temporal e ilusoria, no más real que un espejismo en el desierto. Puede que el agua parezca estar presente en un espejismo, pero el agua verdadera está en algún otro lado. En forma similar, la creación cósmica manifestada parece ser la realidad, pero es simplemente un reflejo de la verdadera realidad que existe en el mundo espiritual. En el mundo espiritual no hay espejismos. La Verdad Absoluta está allí, no aquí en el mundo material. Aquí todo es verdad relativa; una verdad depende de otra. Esta creación cósmica resulta de una interacción de las tres modalidades de la naturaleza material. Las manifestaciones temporales son creadas de tal manera, que presentan una ilusión de la realidad a la mente confundida del alma condicionada. Así, parece haber muchas especies de vida, incluyendo a los semidioses más elevados, como Brahma, Indra, Candra, etc. De hecho, no existe ninguna realidad en el mundo manifestado, pero parece que la hubiera debido a que la verdadera realidad existe en el mundo espiritual, en donde la Personalidad de Dios mora eternamente con Sus enseres trascendentales. El ingeniero en jefe de una compleja construcción no toma parte personalmente en la construcción, pero él es el único que conoce hasta el último detalle de la construcción, ya que todo se ha llevado a cabo solamente bajo sus instrucciones. En otras palabras, él conoce todo acerca de la construcción, directa e indirectamente. En forma similar, la Personalidad de Dios, quien es el ingeniero supremo de esta creación cósmica, sabe muy bien todo lo que ocurre en cada rincón y esquina de la creación cósmica, aunque parezca que las actividades las ejecuta alguien más. En realidad, nadie es independiente en la creación material; la mano del Supremo se encuentra por doquier. Todos los elementos materiales, así como también todas las chispas espirituales, son únicamente emanaciones de Él. Todo lo creado en este mundo material se produce por la interacción de las dos energías, material y espiritual. Estas energías pertenecen a la Verdad Absoluta, la Personalidad de Dios, Sri Krishna. Un químico puede fabricar agua en el laboratorio mezclando hidrógeno y oxígeno, pero en realidad la entidad viviente únicamente puede trabajar bajo la dirección del Señor Supremo. En efecto, todos los materiales que un químico usa los provee el Señor. El Señor lo conoce todo directa e indirectamente, y Él es consciente hasta de los mínimos detalles de todas las cosas. Él es también completamente independiente. A Él puede comparársele con una mina de oro, y a la creación cósmica con los ornamentos hechos con ese oro, como anillos, collares, etc. El anillo y el collar de oro son cualitativamente uno con el oro de la mina, pero cuantitativamente el oro de la mina y el oro del arete o collar son diferentes. La filosofía de la Verdad Absoluta del Señor Caitanya se centra en el hecho de que el Señor Supremo es simultáneamente uno y diferente de Su creación. Nada es absolutamente igual a la Verdad Absoluta, pero al mismo tiempo nada es independiente de ella. Las almas condicionadas, comenzando desde Brahma, el ingeniero de este universo particular, hasta la insignificante hormiga, todos están creando algo, pero ninguno de ellos es independiente del Señor Supremo. El materialista cree erróneamente que no hay ningún creador aparte de su propio y querido yo, y a esto se le llama maya, o ilusión. Debido a su escaso acopio de conocimiento, los materialistas no pueden ver más allá del campo de visión de sus sentidos imperfectos. De esta manera, creen que la materia automáticamente adopta su propia forma independiente de una conciencia que la sustente. Srila Vyasadeva refuta esto en el primer verso de El Srimad-Bhagavatam. Como se mencionó anteriormente, Vyasadeva es un alma liberada, y compiló este libro autoritativo después de alcanzar la perfección espiritual. Dado que el todo completo, o sea la Verdad Absoluta, es la fuente de todo, nada es independiente de Él. Todo existe dentro del cuerpo de la Verdad Absoluta. Cualquier acción o reacción de una parte de un cuerpo se vuelve un hecho cognoscible para el todo corporificado. En forma similar, si la creación mora en el cuerpo de la Verdad Absoluta, entonces nada le es desconocido al Absoluto, directa o indirectamente. En el sruti-mantra se afirma que el todo absoluto, o sea el Brahman, es la fuente última de todo. Todo emana de Él, todo es manifestado por Él, y al fin todo entra de nuevo en Él. Ésta es la ley de la naturaleza. Esto también se confirma en el smrti-mantra. Allí se dice que, al principio del milenio de Brahma, la fuente de la cual todo emana es la Verdad Absoluta, o el Brahman, y que al final de ese milenio, la fuente en la cual todo entra es esa misma Verdad Absoluta. Los científicos materialistas dan por sentado al azar que la fuente última de este sistema planetario es el Sol, pero ellos son incapaces de explicar el origen del Sol. En las obras literarias védicas se explica la fuente última; Brahma es el creador de este universo, pero debido a que tuvo que meditar a fin de recibir inspiración para esta creación, él no es el creador primario. Como se afirma en el primer verso de El Srimad-Bhagavatam, a Brahma le enseñó el conocimiento védico la Personalidad de Dios. En el primer verso de El Srimad-Bhagavatam se dice que el Señor Supremo inspiró a un creador secundario, Brahma, y lo facultó para llevar a cabo sus funciones creadoras. De esta manera, el Señor Supremo es el ingeniero supervisor. La verdadera inteligencia detrás de todos los agentes creadores es la Absoluta Personalidad de Dios, Sri Krishna. En El Bhagavad-gita, Sri Krishna personalmente afirma que es únicamente Él quien supervisa la energía creadora (prakrti), la suma total de la materia. Así, Sri Vyasadeva no adora a Brahma ni al Sol, sino al Señor Supremo, quien guía tanto a Brahma como al Sol en sus actividades creadoras. Las palabras sánscritas abhijña y svarat, que aparecen en el primer verso de El Srimad-Bhagavatam, son significativas. Estas dos palabras distinguen al Señor de todas las demás entidades vivientes. Ninguna otra entidad viviente aparte del Ser Supremo, la Absoluta Personalidad de Dios es abhijña ni svarat —es decir, ninguno de ellos es plenamente consciente ni plenamente independiente. Todo mundo tiene que aprender acerca del conocimiento de parte de un superior; incluso Brahma quien es el primer ser viviente creado dentro de este mundo material, tiene que meditar en el Señor Supremo y recibir ayuda de Él a fin de crear. Si Brahma o el Sol no pueden crear nada sin adquirir conocimiento de un superior, entonces ¿cuál es la posición de los científicos materialistas, quienes dependen por completo de tantas cosas? Los científicos modernos, como Jagadisha Chandra Bose, Isaac Newton, Albert Einstein, etc., puede que fueran muy jactanciosos de sus respectivas energías creadoras, pero todos ellos dependían del Supremo para muchas cosas. Después de todo, los cerebros altamente inteligentes de esos caballeros con certeza no eran producto de ningún ser humano. El cerebro es creado por otro agente. Si los cerebros como los de Einstein o Newton pudiesen ser fabricados por un ser humano, entonces la humanidad produciría muchos de esos cerebros en vez de estar elogiando a los que han pasado. Si esos científicos no pueden ni siquiera fabricar tales cerebros, ¿qué decir de los necios ateos que desafían la autoridad del Señor? Incluso los impersonalistas mayavadis que se autoalaban y creen que se han convertido ellos mismos en el Señor, no son abhijñah ni svarat, plenamente conscientes ni plenamente independientes. Los monistas mayavadis se someten a un severo proceso de austeridad y penitencia para adquirir conocimiento y volverse uno con el Señor, pero, en última instancia, llegan a depender de algún seguidor rico que les provee de los enseres necesarios para construir grandes monasterios y templos. Los ateos como Ravana o Hiranyakasipu tuvieron que someterse a severas penitencias antes de que pudiesen burlar la autoridad del Señor, mas finalmente se vieron tan impotentes que no pudieron salvarse a sí mismos cuando el Señor apareció ante ellos como la muerte cruel. Esto también es aplicable a los ateos modernos que osan burlarse de la autoridad del Señor. Estos ateos recibirán la misma recompensa que se les dio en el pasado a grandes ateos como Hiranyakasipu y Ravana. La historia se repite, y lo que ocurrió en el pasado se repetirá una y otra vez cuando haya necesidad. Cada vez que se hace caso omiso de la autoridad del Señor, las leyes de la naturaleza infligirán severos castigos. En todos los sruti-mantras se confirma que el Señor Supremo, la Personalidad de Dios, es plenamente perfecto. Se dice en los sruti-mantras que el plenamente perfecto Señor lanzó una mirada sobre la materia y así creó a todos los seres vivientes. Los seres vivientes son partes integrales del Señor, y Él fecunda la vasta naturaleza material con las semillas de las chispas espirituales. De esta manera, se ponen en marcha las energías creadoras para producir tantas creaciones maravillosas. Cuando un ateo argumenta que Dios no es más experto que el fabricante de un ingenioso reloj, el cual tiene muchas piezas delicadas, tenemos que responderle que Dios es un mecánico superior a un relojero, por que Él simplemente crea unas máquinas en las formas masculina y femenina, y estas formas continúan produciendo innumerables máquinas similares sin la atención posterior de Dios. Si un hombre pudiera fabricar un juego de máquinas capaces de producir otras máquinas sin que el hombre le diera a la materia ninguna atención posterior, entonces podría decirse que un hombre iguala la inteligencia de Dios. Desde luego que esto no es posible. Todas y cada una de las imperfectas máquinas del hombre tienen que ser manipuladas individualmente por un mecánico. Debido a que nadie puede ser igual en inteligencia a Dios, otro nombre de Dios es asamaurdha, el cual indica que nadie es igual ni más grande que Él. Para todos hay un intelecto igual o superior, y nadie puede alegar que no tiene ni lo uno ni lo otro. No obstante, este no es el caso con el Señor. Los sruti-mantras indican que, antes de la creación del universo material, el Señor existía y Él era el amo de todos. Fue el Señor quien instruyó a Brahma en el conocimiento védico. A esa Personalidad de Dios se le tiene que obedecer en todos los aspectos. Cualquiera que desee liberarse del enredo material debe rendirse a Él, y esto se confirma en El Bhagavad-gita. A menos que uno se rinda a los pies de loto de la Personalidad de Dios, es seguro que se confundirá, incluso aunque uno posea una gran inteligencia. Únicamente cuando las grandes inteligencias se rinden a los pies de loto de Vasudeva y saben plenamente que Él es la causa de todas las causas, como se confirma en El Bhagavad-gita (7.19), pueden volverse mahatmas, o sea verdaderamente magnánimos. Esos mahatmas magnánimos raramente son vistos. Sin embargo, únicamente ellos pueden comprender al Señor Supremo como la Absoluta Personalidad de Dios, la causa primordial de todas las creaciones. Él es parama, la verdad última, porque todas las demás verdades dependen de Él. Debido a que es la fuente de todo el conocimiento, es omnisciente; para Él no existe ilusión, como la existe para el conocedor relativo. Algunos académicos mayavadis argumentan que El Srimad-Bhagavatam no fue compilado por Srila Vyasadeva, y otros sugieren que el libro es una creación moderna escrita por alguien de nombre Vopadeva. A fin de refutar este insensato argumento, Srila Sridhara Svami hace notar que existen muchos de los Puranas más antiguos que hacen referencia a El Srimad-Bhagavatam. El primer sloka o verso de El Srimad-Bhagavatam comienza con el mantra gayatri, y existen referencias de esto en El Matsya Purana (el más antiguo de los Puranas). En relación al contexto del mantra gayatri de El Srimad-Bhagavatam, en este Purana (Matsya) se dice: “Esa obra que contiene muchas narraciones de instrucción espiritual, que comienza con el mantra gayatri, y que también contiene la historia de Vrtrasura, es conocida como El Srimad-Bhagavatam. Cualquiera que regala esta gran obra el día de Luna llena alcanza la perfección más elevada de la vida y regresa a Dios”. Existen también referencias de El Srimad-Bhagavatam en otros Puranas, los cuales incluso indican que la obra consta de doce cantos y dieciocho mil slokas. En El Padma Purana también se hace referencia a El Srimad-Bhagavatam durante una conversación entre Gautama y Maharaja Ambarisa. A Maharaja Ambarisa se le aconsejó leer regularmente El Srimad-Bhagavatam en caso de deseara liberarse del cautiverio material. Bajo estas circunstancias, no existe ninguna duda respecto a la autoridad de El Srimad-Bhagavatam. Durante los últimos quinientos años, muchos eruditos han elaborado comentarios sobre El Srimad-Bhagavatam y han mostrado una erudición única. El estudiante serio hará bien en tratar de examinarlos cuidadosamente a fin de saborear con mayor deleite los mensajes trascendentales de El Bhagavatam. Srila Visvanatha Cakravarti Thakura trata específicamente la psicología de la vida sexual pura y original (adi-rasa), desprovista de toda embriaguez mundana. Todo el mundo material gira debido al principio básico de la vida sexual. En la civilización humana moderna, la vida sexual es el punto central de todas las actividades. En efecto, adondequiera que miremos se puede observar la prominencia de la vida sexual. En consecuencia, la vida sexual no es irreal, pero su verdadera realidad se experimenta en el mundo espiritual. La vida sexual material no es sino un reflejo pervertido de la vida sexual original. La vida sexual original se encuentra en la Verdad Absoluta. Esto ratifica el hecho de que la Verdad Absoluta es personal, porque la Verdad Absoluta no puede ser impersonal y tener un sentido de la vida sexual pura. La filosofía monista impersonal da un ímpetu indirecto a la abominable vida sexual mundana, debido a que enfatiza excesivamente la impersonalidad de la Verdad última. El resultado es que los hombres que carecen de conocimiento han aceptado la pervertida vida sexual material como lo máximo, debido a que no tienen información de la verdadera forma espiritual del sexo. Existe una distinción entre la vida sexual en la condición enferma de la vida material y la relación sexual en la existencia espiritual. El Srimad-Bhagavatam eleva gradualmente al lector imparcial a la etapa más elevada de la perfección de la trascendencia, por encima de las tres modalidades de las actividades materiales, de las acciones fruitivas, de la filosofía especulativa y de la adoración de las deidades funcionales que se indican en los Vedas. El Srimad-Bhagavatam constituye la esencia del servicio devocional a la Suprema Personalidad de Dios, Krishna, y por consiguiente está situado en una posición superior a las demás obras literarias védicas. La religión comprende cuatro asuntos primarios: (1) actividades piadosas, (2) desarrollo económico, (3) satisfacción de los sentidos, y (4) liberación del cautiverio material. La vida religiosa se distingue de la vida irreligiosa, o barbarismo. En efecto, puede decirse que la vida humana realmente comienza con la religión. Los cuatro principios de la vida animal —comer, dormir, aparearse y defenderse— son comunes tanto a los animales como a los seres humanos, pero la religión constituye el interés especial de los seres humanos. Dado que sin religión la vida humana no es mejor que la vida animal, en la verdadera sociedad humana existe alguna forma de religión orientada hacia la autorrealización que hace referencia a nuestra eterna relación con Dios. En la etapa inferior de la civilización humana siempre hay competencia entre los hombres en su intento por dominar la naturaleza material. En otras palabras, existe una rivalidad continua en un intento por satisfacer los sentidos. Impulsados por esa clase de conciencia, los hombres llevan a cabo rituales religiosos. Así pues, las actividades piadosas y las funciones religiosas se ejecutan con el objeto de adquirir alguna ganancia material, y si esa ganancia material es obtenible de alguna otra manera, esta supuesta religión se abandonará. Esto puede verse en la civilización humana moderna. Ya que las necesidades económicas de la gente parecen estar satisfechas de otra manera, ahora nadie se interesa en la religión. Las iglesias, mezquitas y templos se encuentran prácticamente vacíos, porque la gente se interesa más por las fábricas, las tiendas y los cines. De esta manera, ellos han abandonado los lugares religiosos erigidos por sus antepasados. Esto demuestra que la religión por lo general se profesa teniendo como finalidad el desarrollo económico, y el desarrollo económico se necesita para la complacencia de los sentidos, y cuando uno se frustra en su intento por lograr esta complacencia, adopta la causa de la salvación a fin de volverse uno con el todo Supremo. Todas estas actividades surgen teniendo como meta el mismo objetivo —la complacencia de los sentidos. En los Vedas, los asuntos primarios antes mencionados se prescriben de una manera regulada, de tal forma que no haya una competencia indebida por la complacencia de los sentidos. No obstante, El Srimad-Bhagavatam es trascendental a todas las actividades para la complacencia de los sentidos en el mundo material. El Srimad-Bhagavatam es una literatura inmaculada y trascendental, comprensible para los devotos del Señor que están por encima de la competencia por la complacencia de los sentidos. En el mundo material existe una intensa competencia entre animales, hombres, comunidades e incluso naciones, en un intento por complacer los sentidos, pero los devotos del Señor se encuentran por encima de todo esto. Los devotos no tienen ninguna necesidad de competir con los materialistas porque ellos están en el sendero de regreso a Dios, de regreso al hogar, en donde todo es eterno, pleno y bienaventurado. Estos trascendentalistas no son envidiosos en absoluto y, por consiguiente, son de corazón puro. Debido a que todos en el mundo material son envidiosos, existe competencia. Los devotos del Señor no sólo están libres de toda envidia material, sino que son bondadosos para con todos al intentar establecer una sociedad libre de competencias que tenga como centro a Dios. La idea socialista de una sociedad libre de competencias es artificial, porque incluso en los estados socialistas hay competencia por el poder. Es un hecho que la complacencia de los sentidos constituye el principio básico de la vida materialista, y uno puede darse cuenta de esto ya sea leyendo los Vedas o simplemente observando las actividades humanas comunes. Los Vedas recomiendan las actividades fruitivas por medio de las cuales la gente puede elevarse a los planetas superiores, y también recomienda la adoración de diferentes semidioses con el propósito de alcanzar sus planetas. Finalmente, los Vedas recomiendan actividades mediante las cuales se puede alcanzar la Verdad Absoluta y comprender Su aspecto impersonal a fin de volverse uno con Él. Sin embargo, el aspecto impersonal de la Verdad Absoluta no es la última palabra. Por encima del aspecto impersonal está el Paramatma, o la Superalma, y aún por encima se encuentra la Personalidad Suprema. El Srimad-Bhagavatam da información acerca de las cualidades personales de la Verdad Absoluta, cualidades que están más allá del aspecto impersonal. Los temas concernientes a estas cualidades son superiores a los temas de la especulación filosófica impersonal. En consecuencia, El Srimad-Bhagavatam es más elevado que la porción jñana-kanda de los Vedas. El Srimad-Bhagavatam es también superior a las porciones karma-kanda y upasana-kanda, porque recomienda la adoración de la Suprema Personalidad de Dios, Sri Krishna, el divino hijo de Vasudeva. La porción karma-kanda de los Vedas está saturada de instrucciones para alcanzar los planetas celestiales y lograr una mejor complacencia de los sentidos. Esta clase de instrucciones también se encuentran en las porciones jñana-kanda y upasana-kanda. El Srimad-Bhagavatam está por encima de todas éstas, porque está dirigido únicamente a la Verdad Suprema, que es la esencia y raíz de todas las categorías. En otras palabras, a partir de El Srimad-Bhagavatam podemos conocer la esencia, así como también los aspectos relativos o categorías en su verdadero sentido y perspectiva. La esencia es la Verdad Absoluta, la Suprema Personalidad de Dios, y lo relativo equivale a las diferentes formas de energía que emanan de Él. Ya que las entidades vivientes también están relacionadas con Sus energías, no existe nada realmente diferente a la esencia. Al mismo tiempo, las energías son diferentes de la esencia. En el sentido material, este concepto es contradictorio, pero El Srimad-Bhagavatam trata explícitamente este aspecto de unidad y diferencia simultáneas. Esta filosofía también se encuentra en El Vedanta-sutra, comenzando con el sutra janmady asya. El conocimiento de la unidad y diferencia simultáneas que se encuentra en la Verdad Absoluta se imparte para el bienestar de todos. Los especuladores mentales desorientan a la gente estableciendo la energía del Señor como lo absoluto, pero cuando se entiende la verdad de la unidad y diferencia simultáneas, los conceptos imperfectos del monismo y dualismo dejan de satisfacer. Al comprender la unidad y diferencia simultáneas del Señor y Su creación, se puede alcanzar inmediatamente la libertad de las tres miserias —las miserias infligidas por el cuerpo y la mente, por otras entidades vivientes, y por las acciones de la naturaleza. El Srimad-Bhagavatam comienza con la entrega de la entidad viviente a la Persona Absoluta. Esta entrega se hace con la conciencia y el conocimiento claros de la unidad del devoto con el Absoluto y, al mismo tiempo, de su posición eterna de servidumbre. En la concepción material uno cree ser el señor de todo lo que contempla; en consecuencia, siempre está hostigado por el sufrimiento triple de la vida. Tan pronto como uno conoce su verdadera posición en el servicio trascendental, de inmediato se libera de todos esos sufrimientos. La posición de sirviente se desperdicia en la concepción material de la vida. En un intento por dominar la naturaleza material, la entidad viviente es forzada a ofrecer su servicio a la energía material relativa. Cuando este servicio se transfiere al Señor estando en conciencia pura de la identidad espiritual, la entidad viviente se libera de inmediato de las trabas del afecto material. Aparte de esto, El Srimad-Bhagavatam es el comentario personal sobre El Vedanta-sutra hecho por Vyasadeva cuando alcanzó la madurez en la realización espiritual. Él fue capaz de escribirlo con el auxilio de la misericordia de Narada. Vyasadeva también es una encarnación de Narayana, la Personalidad de Dios, por lo tanto, no hay ninguna duda respecto a su autoridad. Aunque él es el autor de toda la literatura védica, recomendó específicamente el estudio de El Srimad-Bhagavatam. En otros Puranas se mencionan diversos métodos para adorar a los semidioses, pero en El Srimad-Bhagavatam únicamente se menciona a la Suprema Personalidad de Dios. El Señor Supremo es el cuerpo total, y los semidioses son diferentes partes de ese cuerpo. Entonces, si se adora al Señor Supremo no hay necesidad de adorar a los semidioses, porque el Señor Supremo se encuentra en el corazón de todos los semidioses. El Señor Caitanya Mahaprabhu distingue a El Srimad-Bhagavatam de todos los demás Puranas, recomendándolo como el Purana inmaculado. El método mediante el cual el mensaje trascendental se recibe es el de escuchar sumisamente. Una actitud desafiante no puede ayudar a recibir o comprender el mensaje trascendental; por consiguiente, en el segundo verso de El Srimad-Bhagavatam se usa la palabra susrusu. Esta palabra indica que uno debe estar ansioso de escuchar el mensaje trascendental. El deseo de escuchar con interés es el requisito primario para asimilar el conocimiento trascendental. Desafortunadamente, mucha gente no se interesa en escuchar pacientemente el mensaje de El Srimad-Bhagavatam. El proceso es sencillo, mas la aplicación es difícil. Las personas desafortunadas encontrarán tiempo para oír ordinarios tópicos políticos y sociales, pero cuando se les envía a asistir a una reunión para escuchar El Srimad-Bhagavatam, se niegan a hacerlo. Algunas veces la gente, sin estar preparada para ello, se complace en escuchar algunas secciones íntimas de El Srimad-Bhagavatam. Los lectores profesionales de El Bhagavatam se dedican a leer las porciones confidenciales que tratan de los pasatiempos del Señor Supremo. Al leerlas, estas porciones parecen literatura sexual. Sin embargo, El Srimad-Bhagavatam está hecho para escucharse desde el principio, y quienes son aptos para asimilar los mensajes de El Bhagavatam, son mencionados al principio de éste (Bhag. 1.1.2): “Una audiencia fidedigna y apta para escuchar El Srimad-Bhagavatam se logra después de muchas obras piadosas”. Una persona inteligente puede confiar en las promesas del gran sabio Vyasadeva y escuchar pacientemente los mensajes de El Srimad-Bhagavatam, con el objeto de realizar directamente a la Suprema Personalidad de Dios. Uno no necesita esforzarse a través de las diferentes etapas védicas de realización, porque uno puede elevarse a la posición de paramahamsa simplemente accediendo a escuchar con paciencia el mensaje de El Srimad-Bhagavatam. Los sabios de Naimisaranya le dijeron a Suta Gosvami que estaban intensamente deseosos de comprender El Srimad-Bhagavatam. Ellos estaban escuchando sobre Krishna, la Suprema Personalidad de Dios, de parte de Suta Gosvami, y nunca llegaban a saciarse de estas discusiones. La gente que realmente está apegada a Krishna nunca quiere dejar de escuchar acerca de Él. El Señor Caitanya, por lo tanto, aconsejó a Prakasananda Sarasvati: “Lee siempre El Srimad-Bhagavatam y trata de entender todos y cada uno de los versos. Entonces realmente comprenderás El Brahma-sutra. Tú dices que estás muy ansioso de estudiar El Vedanta-sutra, pero esto no es posible sin comprender El Srimad-Bhagavatam”. Él también aconsejó a Prakasananda Sarasvati que cante siempre Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare, y continuó: “Al hacerlo, muy fácilmente te liberarás. Después de la liberación serás elegible para alcanzar la meta más elevada de la vida, el amor por Dios”. Entonces el Señor recitó muchos versos de las Escrituras autoritativas como El Srimad-Bhagavatam, El Bhagavad-gita y El Nrsimha-tapani. En particular, citó el siguiente verso de El Bhagavad-gita (18.54): brahma-bhutah prasannatma na socati na kanksati samah sarvesu bhutesu mad-bhaktim labhate param “Aquel que se sitúa así en el plano trascendental, llega a comprender de inmediato al Brahman Supremo. Él nunca se lamenta por nada ni desea poseer nada. Él tiene la misma disposición para con todas las entidades vivientes. En ese estado, él llega a prestar servicio devocional puro a Mí”. Cuando una persona alcanza esta plataforma brahma-bhuta, ve de igual manera a todas las entidades vivientes y se convierte en un devoto puro del Señor Supremo. En El Nrsimha-tapani (2.5.16), se dice que cuando una persona en realidad está liberada, puede comprender los pasatiempos trascendentales del Señor Supremo y así dedicarse al servicio devocional. El Señor Caitanya también citó un verso del Segundo Canto de El Srimad-Bhagavatam (2.1.9), en el cual Sukadeva Gosvami admite que aunque se encontraba en la etapa liberada y libre de las garras de maya, aun así a él lo atrajeron los pasatiempos trascendentales de Krishna. En consecuencia, él aprendió El Srimad-Bhagavatam de su gran padre, Vyasadeva. El Señor Caitanya también citó otro sloka de El Srimad-Bhagavatam (3.15.43) que se refiere a los Kumaras. Cuando los Kumaras entraron al templo del Señor, fueron atraídos por el aroma de las flores y las hojas de tulasi con pulpa de sándalo ofrecidas a los pies de loto del Señor. Simplemente al oler el aroma de estas ofrendas, las mentes de los Kumaras se volvieron hacia el servicio del Señor Supremo, a pesar del hecho de que los Kumaras ya eran almas liberadas. Se afirma en otra parte de El Bhagavatam (1.7.10) que incluso si se es un alma liberada y uno está realmente libre de la contaminación material, aun así, sin motivo, uno puede verse atraído al servicio devocional del Señor Supremo. De ese modo, Dios es tan atractivo que, debido a ello, se le llama Krishna. De esta manera, el Señor Caitanya discutió el verso atmarama de El Srimad-Bhagavatam con Prakasananda Sarasvati. Un admirador del Señor Caitanya, el brahmana maharastriya, relató que el Señor explicó este verso en sesenta y un formas diferentes. Todos los que se encontraban reunidos estaban muy ansiosos de escuchar de nuevo las diferentes versiones del sloka atmarama, y ya que estaban tan ansiosos, el Señor Caitanya explicó nuevamente el sloka de la misma manera en que se lo había explicado a Sanatana Gosvami. Todo el que escuchó las explicaciones del sloka atmarama quedó asombrado. En verdad, todo el mundo consideró que el Señor Caitanya no era otro que el propio Sri Krishna.
Capítulo VEINTICUATRO Capítulo VEINTICUATRO Conversaciones con Sarvabhauma Bhattacarya Cuando el Señor Caitanya se encontró con Sarvabhauma Bhattacarya en Jagannatha Puri, Bhattacarya, siendo el más grande lógico de su época, también quiso enseñarle El Vedanta al Señor. Dado que Bhattacarya era un hombre mayor —de la edad del padre del Señor Caitanya— se compadeció del joven sannyasi y le pidió que aprendiera El Vedanta-sutra de él. De otra manera, dijo Bhattacarya, sería difícil para el Señor Caitanya continuar como sannyasi. Cuando el Señor finalmente accedió, el Bhattacarya empezó a instruirlo en el templo de Jagannatha. El Bhattacarya continuó su instrucción durante siete días, y el Señor lo escuchó sin proferir palabra. Al octavo día, el Bhattacarya dijo: “Durante la última semana has estado escuchando de mí El Vedanta-sutra, pero no me has hecho ninguna pregunta ni indicación de si lo estoy explicando correctamente. Por consiguiente, no puedo saber si me has entendido o no”. “Yo soy un tonto”, respondió el Señor, “no tengo capacidad para estudiar El Vedanta-sutra, pero ya que me has pedido que te escuche, lo estoy tratando de hacer porque tú dices que es el deber de todo sannyasi escuchar El Vedanta-sutra, pero en cuanto al significado que tú le das —Yo no puedo comprenderlo”. De esta manera, el Señor indicó que en el sampradaya mayavadi hay muchos supuestos sannyasis que, a pesar de ser iletrados y carecer de inteligencia, oyen El Vedanta-sutra de parte de su maestro espiritual tan sólo como un asunto de formalidad. Aunque escuchan, no comprenden nada. En lo que al Señor Caitanya se refiere, Él dijo que no entendía la explicación del Bhattacarya, no porque fuese demasiado difícil para Su comprensión, sino porque Él no aprobaba la interpretación mayavadi. Cuando el Señor dijo que era un tonto sin educación y que no podía entender las exposiciones del Bhattacarya, éste respondió: “Si Tú no puedes comprender lo que estoy diciendo, ¿por qué no preguntas? ¿Por qué simplemente permaneces en silencio? Parece que tienes algo que decir acerca de mis explicaciones”. “Mi querido señor”, respondió el Señor. “En cuanto a El Vedanta-sutra o a los códigos de El Vedanta se refiere, Yo puedo comprender su significado muy bien. Sin embargo, no puedo comprender tus explicaciones. No hay nada realmente difícil respecto al significado de El Vedanta-sutra original, pero la forma como tú lo explicas parece que opaca su verdadero significado. Tú no dilucidas el significado directo, sino que imaginas algo y, en consecuencia, oscureces el verdadero significado. Yo creo que tú tienes alguna doctrina particular que estás tratando de exponer a través de los códigos de El Vedanta-sutra”. De acuerdo a El Muktika Upanisad, existen 108 Upanisads. Entre éstos están los siguientes: (1) Isa, (2) Kena, (3) Katha, (4) Prasna, (5) Mundaka, (6) Mandukya, (7) Tittiri, (8) Aitareya, (9) Chandogya, ( 10) Brhad-aranyaka, (11) Brahma, (12) Kaivalya, (13) Javala, (14) Svetasva, (15) Hamsa, (16) aruni, (17) Garbha, y (18) Narayana. Los 108 Upanisads contienen todo el conocimiento de la Verdad Absoluta. Las 108 cuentas para orar en las que cantan los vaisnavas representan los 108 Upanisads, que contienen la totalidad del conocimiento de la Verdad Absoluta. Algunos vaisnavas trascendentalistas también consideran que las 108 cuentas representan a las 108 compañeras del Señor Krishna que participan en Su danza del rasa. El Señor Caitanya protestó contra las interpretaciones erróneas de los Upanisads y rechazó cualquier explicación que no diese el significado directo de éstos. A la interpretación directa se le llama abhidha-vrtti, mientras que a la interpretación indirecta se le llama laksana-vrtti. La interpretación indirecta no cumple ningún propósito. Hay cuatro tipos de comprensión: (1) la comprensión directa {pratyaksa}, (2) la comprensión hipotética {anumana}, (3) la comprensión histórica {aitihya}, y (4) la comprensión a través del sonido {sabda}. De estas cuatro, la comprensión a partir de las Escrituras védicas (las cuales son la representación sonora de la Verdad Absoluta) constituye el mejor método. Los estudiosos védicos tradicionales aceptan que la comprensión a través del sonido es la mejor. El excremento y el hueso de cualquier entidad viviente se consideran impuros de acuerdo a las obras literarias védicas; aun así, las Escrituras védicas aseveran que el estiércol de vaca y la caracola son puros. Estas declaraciones son aparentemente contradictorias, pero debido a que los Vedas consideran puros al estiércol de vaca y a las caracolas, los seguidores de los Vedas los aceptan como puros. Si queremos comprender las declaraciones védicas mediante la interpretación indirecta, entonces tenemos que desafiar su autoridad. En otras palabras, las declaraciones védicas no pueden aceptarse en base a nuestras interpretaciones imperfectas, deben aceptarse tal como son. Si no se aceptan de esta manera, no hay ninguna autoridad en ellas. De acuerdo al Señor Caitanya, aquellos que tratan de dar interpretaciones personales a las declaraciones védicas, no son inteligentes en absoluto. Ellos desorientan a sus seguidores inventando sus propias interpretaciones. En la India, hay una clase de hombres conocida como arya-samaja, quienes dicen que ellos únicamente aceptan los Vedas originales y rechazan todas las demás obras literarias védicas. La finalidad de esta gente, sin embargo, es la de dar su propia interpretación. De acuerdo al Señor Caitanya, tales interpretaciones no deben aceptarse, simplemente no son védicas. El Señor Caitanya dijo que las declaraciones védicas de los Upanisads son como la luz del Sol. Todo es claro y muy nítido cuando se ve a la luz del Sol, y las declaraciones de los Vedas son similarmente claras y nítidas. Los filósofos mayavadis simplemente cubren la luz del Sol con la nube de la interpretación errónea. El Señor Caitanya dijo entonces que todas las declaraciones védicas de los Upanisads apuntan hacia la verdad última, conocida como Brahman. La palabra Brahman significa “lo más grande”, y cuando hablamos de lo más grande, inmediatamente nos referimos a la Suprema Personalidad de Dios, la fuente de todas las emanaciones. A menos que lo más grande posea seis opulencias en plenitud, no puede llamársele de esta manera. El más grande, que está colmado de seis opulencias, es la Suprema Personalidad de Dios. En otras palabras, el Brahman Supremo es también la Suprema Personalidad de Dios. En El Bhagavad-gita (10.12), Arjuna acepta a Krishna como el Brahman Supremo (param brahma). Los conceptos del Brahman impersonal y la Superalma localizada se encuentran contenidos dentro de la comprensión de la Suprema Personalidad de Dios. Siempre que hablamos de la Suprema Personalidad de Dios, agregamos la palabra sri, indicando que Él está colmado de seis opulencias. En otras palabras, Él es eternamente una persona; si Él no fuese una persona, las seis opulencias no podrían estar presentes en plenitud. Si nosotros decimos que la Suprema Verdad Absoluta es impersonal, queremos decir que Su personalidad no es material. Así que, a fin de distinguir Su cuerpo trascendental de los cuerpos materiales ordinarios, algunos filósofos lo han explicado como impersonal desde el punto de vista material. En otras palabras, se niega la personalidad material y se establece la personalidad espiritual. En El Svetasvatara Upanisad (3.19) se explica claramente que la Verdad Absoluta no tiene piernas ni manos materiales, pero en esa misma Escritura se indica que Él tiene manos espirituales con las que acepta todo lo que se Le ofrece. Similarmente, Él no tiene ojos materiales, pero posee ojos espirituales mediante los cuales puede ver todas y cada una de las cosas. Aunque no tiene oídos materiales, Él puede oír absolutamente todas las cosas. Teniendo sentidos perfectos, Él conoce el pasado, presente y futuro. En efecto, Él lo conoce todo, pero a Él nadie lo puede entender, porque por medio de los sentidos materiales no se le puede comprender. Siendo el origen de todas las emanaciones, Él es el Supremo, el más grande, la Personalidad de Dios. Existen muchos himnos védicos similares que establecen definitivamente que la Suprema Verdad Absoluta es una persona que no es de este mundo material. Por ejemplo, en El Hayasirsa-pañcaratra se explica que aunque en todos los Upanisads al Brahman Supremo se le considera primero como impersonal, al final, se acepta la forma personal del Señor Supremo. Un verso similar se encuentra en El Sri Isopanisad (15): hiranmayena patrena satyasyapihitam mukham tat tvam pusann-apavrnu satya-dharmaya drstaye “¡Oh, mi Señor!, sustentador de todo lo que vive. Tu verdadero rostro está cubierto por Tu deslumbrante refulgencia. Por favor, remueve esa cubierta y revélate ante Tu devoto puro”. Este verso indica que todo el mundo debe dedicarse al servicio devocional del Señor Supremo, quien es el mantenedor de todo este universo. Todo el mundo es mantenido por Su misericordia, por lo tanto, el servicio devocional a Él constituye la verdadera religión. La Suprema Personalidad de Dios es la forma eterna de sac-cid-ananda, y Su refulgencia se difunde a través de la creación, exactamente como el brillo del Sol se difunde a través del sistema solar. Exactamente como el disco del Sol se encuentra cubierto por la brillante refulgencia de su luz, la forma trascendental del Señor está cubierta por la deslumbrante refulgencia llamada brahmajyoti. En verdad, este verso afirma que la forma eterna, bienaventurada y consciente del Señor Supremo, debe encontrarse dentro de la deslumbrante refulgencia del brahmajyoti, el cual emana del cuerpo del Señor Supremo. Así que el cuerpo personal del Señor es la fuente del brahmajyoti, como se confirma en El Bhagavad-gita (14.27). En El Hayasirsa-pañcaratra y en todos los demás Upanisads o Escrituras védicas, se afirma que el Brahman impersonal depende de la Personalidad Suprema. En efecto, siempre que al principio se habla del Brahman impersonal, la Personalidad Suprema es finalmente establecida. Exactamente como lo indica El Isopanisad la Suprema Verdad Absoluta es eternamente tanto impersonal como personal, pero Su aspecto personal es más importante que el impersonal. De acuerdo a un mantra en El Taittiriya Upanisad (yato va imani bhutani jayante), esta manifestación cósmica es sólo una emanación de la Suprema Verdad Absoluta, y reposa en ella. A la Verdad Absoluta se le ha llamado el ejecutor, ablativo, causativo y locativo. Por lo tanto, como ejecutor Él es la Suprema Personalidad de Dios porque éstos son síntomas de personalidad. Como el ejecutor ablativo de esta manifestación cósmica, todo lo que piensa, siente y desea proviene de Él. Sin pensamiento, sentimiento y voluntad no hay ninguna posibilidad de arreglo y designio en esta manifestación cósmica. Además, Él es causativo, porque Él es el diseñador original del cosmos, y Él es locativo, es decir que todo reposa en Su energía. Estas cualidades son claros atributos de personalidad. En El Chandogya Upanisad (5.2.3) se dice que cuando la Suprema Personalidad de Dios desea expandirse en muchos, se vuelve hacia la naturaleza material. Así, como se confirma también en El Aitareya Upanisad (1.1), sa aiksata: “El Señor lanzó Su mirada a la naturaleza material”. La manifestación cósmica no existe antes de que Él lance Su mirada; por consiguiente, Su mirada no está contaminada por lo material. Su poder de visión existe antes de la creación material, por lo tanto, Su cuerpo no es material. Su pensamiento, sentimiento y acción son todos trascendentales. En otras palabras, debe concluirse que la mente con la cual el Señor piensa, siente y desea, es trascendental, y los ojos con los cuales Él mira sobre la naturaleza material, son también trascendentales. Dado que Su cuerpo trascendental y todos Sus sentidos existen antes de la creación material, el Señor tiene también una mente trascendental y un pensamiento, sentimiento y voluntad trascendentales. Ésta es la conclusión de toda la literatura védica. La palabra Brahman se encuentra en todas partes a través de los Upanisads. En El Srimad-Bhagavatam, al Brahman, Paramatma y Bhagavan, la Suprema Personalidad de Dios, se les considera a todos juntos como la Verdad Absoluta. Las realizaciones Brahman y Paramatma se consideran etapas hacia la realización última, la cual es la realización de la Suprema Personalidad de Dios. Ésta es la verdadera conclusión de todas las obras literarias védicas. Así que, de acuerdo a las evidencias que ofrecen las diversas Escrituras védicas, al Supremo Señor Krishna se Le acepta como la meta última de la realización Brahman. El Bhagavad-gita (7.7) también confirma que no hay nada superior a Krishna. Madhvacarya, uno de los más grandes acaryas en la sucesión discipular de Brahma, ha establecido en su explicación de El Vedanta-sutra que todo puede verse a través de la autoridad de las Escrituras. Él citó un verso de El Skanda Purana en el cual se afirma que El Rg Veda, Sama Veda, Atharva Veda, Mahabharata, Pañcaratra y El Ramayana original, son realmente evidencias védicas. Los Puranas, los cuales son aceptados por los vaisnavas, también se consideran evidencia védica. En verdad, todo lo que se encuentra contenido en esta literatura debe ser considerado sin ningún argumento como la conclusión final, y todas estas obras literarias proclaman que Krishna es la Suprema Personalidad de Dios.
Capítulo VEINTICINCO Capítulo VEINTICINCO Realización personal e impersonal A los Puranas se les llama las obras literarias védicas suplementarias. Debido a que, algunas veces, en los Vedas originales los temas son demasiado difíciles de comprender para el hombre común, los Puranas los explican en forma sencilla, mediante el uso de narraciones e incidentes históricos. En El Srimad-Bhagavatam (10.14.32) se afirma que Maharaja Nanda, los pastores de vacas y los habitantes de Vrndavana son muy afortunados porque el Brahman Supremo, la Personalidad de Dios, colmado de bienaventuranza, se ocupa en Sus eternos pasatiempos actuando como amigo de ellos. De acuerdo a El Svetasvatara Upanisad, el mantra apani-pado javano grahita confirma que aunque el Brahman no tiene manos ni piernas materiales, no obstante, Él camina majestuosamente y acepta todo lo que se Le ofrece. Esto sugiere que Él tiene miembros trascendentales y que, por consiguiente, no es impersonal. Aquel que no comprende los principios védicos, simplemente enfatiza las características impersonales materiales de la Suprema Verdad Absoluta, y así erróneamente llama impersonal a la Verdad Absoluta. Los filósofos impersonalistas mayavadis desean establecer la Verdad Absoluta como impersonal, pero esto está en contradicción con la literatura védica. Aunque las obras literarias védicas confirman el hecho de que la Suprema Verdad Absoluta tiene múltiples energías, aun así los impersonalistas mayavadis tratan de establecer que la Verdad Absoluta no tiene energía. Sin embargo, independientemente del punto de vista impersonalista, la Verdad Absoluta está colmada de energía y es también una persona. No es posible establecerla como impersonal. De acuerdo a El Visnu Purana (6.7.61-3), a las entidades vivientes se les considera energía ksetrajña. Aunque la entidad viviente es parte integral del Señor Supremo y es plenamente consciente, no obstante, resulta atrapada por la contaminación material y sufre todas las miserias de la vida material. Estas entidades vivientes viven de diferentes formas de acuerdo al grado de su enredo en la naturaleza material. La energía original del Señor Supremo es espiritual, y no es diferente de la Absoluta Suprema Personalidad de Dios. A la entidad viviente se le llama la energía marginal del Señor Supremo, y a la energía material se le llama la energía inferior. Debido a su embriaguez material, la entidad viviente en la posición marginal se enreda con la energía inferior, la materia. En ese momento olvida su importancia espiritual, se identifica a sí misma con la energía material y con ello queda sujeta a las tres miserias. Solamente cuando se libera de esta contaminación material puede situarse en su posición correcta. De acuerdo a las instrucciones védicas, deben comprenderse la posición constitucional de la entidad viviente, la posición del Señor, la de la energía material, y cómo se relacionan entre sí. Primero que todo se debe tratar de comprender la posición constitucional del Señor Supremo, la Personalidad de Dios. Ese Señor Supremo tiene un cuerpo eterno, consciente y bienaventurado, y Su energía espiritual se distribuye como eternidad, conocimiento y bienaventuranza. En Su identidad bienaventurada puede encontrarse Su potencia de placer, y en Su identidad eterna a Él se le puede ver como la causa de todo. En Su identidad consciente, Él es el conocimiento Supremo. En efecto, la palabra krsna indica ese conocimiento supremo. En otras palabras, la Personalidad Suprema, Krishna, es el manantial de todo el conocimiento, placer y eternidad. El conocimiento supremo de Krishna se exhibe en tres diferentes energías —interna, marginal y externa. En virtud de Su energía interna, Él existe en Sí Mismo con Sus enseres trascendentales; por medio de Su energía marginal, Él se exhibe como las entidades vivientes, y por medio de Su energía externa, Él se exhibe como la energía material. Detrás de todas y cada una de estas exhibiciones energéticas, existe un trasfondo de eternidad, placer, potencia y conocimiento pleno. El alma condicionada es la potencia marginal subyugada por la potencia externa. No obstante, cuando la potencia marginal cae bajo la jurisdicción de la potencia espiritual, se vuelve elegible para lograr el amor por Dios. El Señor Supremo disfruta de seis clases de opulencias, y nadie puede establecer que Él es amorfo o que no tiene energía. Si alguien afirma eso, su punto de vista se opone por completo a las instrucciones védicas. En realidad, la Suprema Personalidad de Dios es el amo de todas las energías. Es únicamente a la entidad viviente, quien es una parte integral infinitesimal de Él, a quien la energía material subyuga. En El Mundaka Upanisad se afirma que hay dos pájaros posados en el mismo árbol, y uno de ellos come los frutos de este árbol, mientras que el otro simplemente atestigua sus actividades. Sólo cuando el pájaro que come los frutos mira al otro pájaro, se libera de todas las ansiedades. Ésta es la posición de la entidad viviente infinitesimal. En tanto ella se olvide de la Personalidad de Dios, quien atestigua todas sus actividades, está sujeta a las tres miserias, pero cuando mira al Señor Supremo y se convierte en Su devoto, se libera de todas las ansiedades y miserias materiales. La entidad viviente está eternamente subordinada al Señor Supremo. El Señor Supremo siempre es el amo de todas las energías, mientras que la entidad viviente siempre está bajo el dominio de las energías del Señor. Aunque cualitativamente una con el Señor Supremo, la entidad viviente tiene la tendencia a controlar la naturaleza material, sin embargo, siendo infinitesimal, realmente es controlada por la naturaleza material. Así que a la entidad viviente se le llama la potencia marginal del Señor. Debido a que la entidad viviente tiene la tendencia a ser controlada por la naturaleza material, en ninguna etapa puede volverse una con el Señor Supremo. Si una entidad viviente fuese igual al Señor Supremo, no habría ninguna posibilidad de que fuese controlada por la energía material. En El Bhagavad-gita, a la entidad viviente se le describe como una de las energías del Señor Supremo. Aunque inseparable del energético, la energía sigue siendo energía y no puede ser igual a éste. En otras palabras, la entidad viviente es simultáneamente una y diferente del Señor Supremo. En El Bhagavad-gita (7.4 5) se afirma claramente que la tierra, el agua, el fuego, el aire, el éter, la mente, la inteligencia y el ego falso, son las ocho energías elementales del Señor Supremo y son de calidad inferior, mientras que la entidad viviente es de calidad superior. Las obras literarias védicas confirman el hecho de que la forma trascendental del Señor Supremo es eterna, bienaventurada y llena de conocimiento. La forma del Señor Supremo que se encuentra más allá de las modalidades de la naturaleza material no es como las formas de este mundo material, por el contrario, es completamente espiritual y no se puede comparar con ninguna forma material. De acuerdo a las obras literarias védicas, aquel que no acepta la forma espiritual del Señor Supremo, es un ateo. Debido a que el Señor Buda no aceptó estos principios védicos, los maestros védicos lo consideran un ateo. Aunque los filósofos mayavadis pretenden aceptar los principios védicos, indirectamente predican la filosofía budista, o sea la filosofía atea, y no aceptan a la Suprema Personalidad de Dios. La filosofía mayavadi es inferior a la filosofía budista, la cual directamente niega la autoridad védica. Debido a que se disfraza como filosofía Vedanta, la filosofía mayavadi es más peligrosa que el budismo o el ateísmo. El Vedanta-sutra es compilado por Vyasadeva para el beneficio de todas las entidades vivientes. Es a través de El Vedanta-sutra que la filosofía del bhakti-yoga puede comprenderse. Desafortunadamente, el comentario mayavadi, Sariraka-bhasya, ha anulado prácticamente el propósito de El Vedanta-sutra. En el comentario mayavadi se ha negado la forma espiritual trascendental de la Suprema Personalidad de Dios, y al Brahman Supremo se le ha rebajado hasta el nivel del Brahman individual, la entidad viviente. Tanto al Brahman Supremo como al Brahman individual se les ha negado la forma y la individualidad espirituales, aunque claramente se afirma que el Señor Supremo es la única entidad viviente Suprema y las demás son las muchas entidades vivientes subordinadas. Así, siempre es peligroso leer los comentarios mayavadis sobre El Vedanta-sutra. El principal peligro es que a través de estos comentarios puede considerarse que la entidad viviente es igual al Señor Supremo. Resulta fácil para una entidad viviente condicionada ser falsamente dirigida de esta manera, y una vez que se le ha dirigido así, nunca puede llegar a su verdadera posición o disfrutar de su actividad eterna en el bhakti-yoga. En otras palabras, la filosofía mayavadi le ha ocasionado el más grande perjuicio a la humanidad al fomentar el aspecto impersonal del Señor Supremo. De esta manera, los filósofos mayavadis privan a la sociedad humana del verdadero mensaje de El Vedanta-sutra. Desde el mismo principio de El Vedanta-sutra se acepta que la manifestación cósmica es sólo un despliegue energético del Señor Supremo. El mismo primer aforismo (janmady asya) describe al Brahman Supremo como aquel de quien todo emana, por quien todo es mantenido y en quien todo se disuelve. Así, la Verdad Absoluta es la causa de la creación, manutención y disolución. La causa de una fruta es un árbol, cuando un árbol produce una fruta, no puede decirse que el árbol es impersonal. Puede que el árbol produzca cientos y miles de frutas, pero permanece tal como es. El fruto se produce, se desarrolla, permanece por algún tiempo, luego mengua y se desvanece. Eso no significa que el árbol también se desvanece. Así pues, desde el mismo principio, El Vedanta-sutra explica la doctrina de los subproductos. Estas actividades de producción, manutención y disolución se llevan a cabo mediante la inconcebible energía del Señor Supremo. La manifestación cósmica es una transformación de la energía del Señor Supremo, aunque la energía del Señor Supremo y el Señor Supremo Mismo no son diferentes ni separables. Una piedra de toque puede que produzca grandes cantidades de oro al ponerse en contacto con el hierro, pero aun así, la piedra de toque permanece tal como es. A pesar de producir inmensas manifestaciones cósmicas materiales, el Señor Supremo siempre se encuentra en Su forma trascendental. La filosofía mayavadi tiene la osadía de rechazar el significado de Vyasadeva, como lo explicó en El Vedanta-sutra, e intenta establecer la doctrina de la transformación, la cual es totalmente imaginaria. De acuerdo a la filosofía mayavadi, la manifestación cósmica es sólo la transformación de la Verdad Absoluta, y la Verdad Absoluta no tiene existencia separada aparte de la manifestación cósmica. Éste no es el mensaje de El Vedanta-sutra. La transformación ha sido explicada por los filósofos mayavadis como falsa, pero no lo es. Es sólo temporal. Los filósofos mayavadis sostienen que la Verdad Absoluta es la única verdad, y que esta manifestación material conocida como el mundo es falsa. En realidad esto no es así. La manifestación material no es falsa, más bien es una verdad relativa, y por lo tanto es temporal. Existe una diferencia entre algo que es temporal y algo que es falso. El pranava, o sea el omkara, es la principal vibración que se encuentra en los himnos védicos, y al omkara se le considera la forma sonora del Señor Supremo. A partir del omkara, han emanado todos los himnos védicos, y el mundo mismo ha emanado de este sonido omkara. Las palabras tat tvam asi, también se encuentran en los himnos védicos, pero no son las vibraciones principales, sino que son explicaciones de la posición constitucional de la entidad viviente. Tat tvam asi significa que la entidad viviente es una partícula espiritual del espíritu supremo, pero éste no es el objetivo principal de El Vedanta o de las obras literarias védicas. La representación sonora principal del Supremo es omkara. Todas estas explicaciones imperfectas de El Vedanta-sutra se consideran ateas. Debido a que los filósofos mayavadis no aceptan la eterna forma trascendental del Señor Supremo, son incapaces de dedicarse al verdadero servicio devocional. Así pues, los filósofos mayavadis están por siempre privados de la conciencia de Krishna y del servicio devocional a Krishna. El devoto puro de la Personalidad de Dios nunca acepta la filosofía mayavada como un verdadero sendero hacia la autorrealización trascendental. Los filósofos mayavadis revolotean en la atmósfera material moral e inmoral del mundo cósmico y, en consecuencia, siempre están ocupados en rechazar y aceptar el disfrute material. Ellos falsamente aceptan lo que no es espiritual como espiritual, y como resultado han olvidado la forma espiritual eterna de la Suprema Personalidad de Dios, así como también Su nombre, cualidades y séquito. Ellos consideran los pasatiempos, nombre, forma y cualidades trascendentales del Supremo como productos de la naturaleza material. Debido a que aceptan y rechazan el placer y la miseria materiales, los filósofos mayavadis están sujetos eternamente a la miseria material. Los verdaderos devotos del Señor siempre se encuentran en desacuerdo con los filósofos mayavadis. De ninguna manera el impersonalismo puede representar la eternidad, la bienaventuranza y el conocimiento. Estando situado en el conocimiento imperfecto de la liberación, el mayavadi menosprecia la eternidad, el conocimiento y la bienaventuranza como si fueran materialismo. Debido a que los impersonalistas rechazan el servicio devocional, no tienen inteligencia y son incapaces de comprender los efectos de este servicio. El juego de palabras que ellos usan en un intento por amalgamar al conocimiento, lo cognoscible y el conocedor, simplemente revela que no tienen inteligencia. La doctrina del subproducto es el verdadero significado del comienzo de El Vedanta-sutra. El Señor se encuentra facultado con innumerables e ilimitadas energías y, en consecuencia, exhibe los subproductos de estas energías de diferentes maneras. Todo está bajo Su control. El Señor Supremo también es el controlador Supremo, y Él se manifiesta en innumerables energías y expansiones.
Capítulo VEINTISÉIS Capítulo VEINTISÉIS El Bhattacarya es convertido Para los filósofos impersonalistas y los filósofos del vacío, el otro mundo es un mundo de eternidad y bienaventuranza sin sentido. Los filósofos del vacío quieren establecer que, en última instancia, nada tiene sentido, y los impersonalistas quieren establecer que en el otro mundo simplemente hay conocimiento carente de actividad. Así pues, los salvacionistas poco inteligentes tratan de llevar el conocimiento imperfecto a la esfera de la actividad espiritual perfecta. Debido a que el impersonalista experimenta la actividad material como miserable, desea establecer la vida espiritual sin actividad. Él no tiene ninguna comprensión de las actividades del servicio devocional. En efecto, la actividad espiritual en el servicio devocional es ininteligible para los filósofos del vacío y los impersonalistas. Los filósofos vaisnavas saben perfectamente bien que la Verdad Absoluta, la Suprema Personalidad de Dios, nunca puede ser impersonal o vacía, porque posee innumerables potencias. A través de Sus innumerables energías, Él puede presentarse en formas múltiples y aun así permanecer siendo la Suprema Personalidad de Dios Absoluta. De esta manera, a pesar de expandirse a Sí Mismo en múltiples formas y difundir Sus innumerables energías, Él puede mantener Su posición trascendental. Así, el Señor Caitanya expuso muchos defectos de la filosofía mayavadi, y aunque el Bhattacarya trató de fundamentarse mediante la lógica y malabarismos verbales, el Señor Caitanya fue capaz de mantener Su posición ante sus ataques. El Señor estableció que la literatura védica está destinada para tres cosas: comprender nuestra relación con la Suprema Personalidad de Dios Absoluta, actuar de acuerdo a esa comprensión, y alcanzar la más elevada perfección de la vida: el amor por Dios. Cualquiera que trata de probar que las obras literarias védicas están orientadas hacia algo más, debe considerarse que es víctima de su propia imaginación. Entonces, el Señor citó algunos versos de los Puranas, mediante los cuales estableció que Sankaracarya fue comisionado para enseñar el impersonalismo por orden de la Suprema Personalidad de Dios. Él citó un verso de El Padma Purana (62.31), en el cual se afirma que el Señor le ordenó a Mahadeva, el Señor Siva, que presente algunas interpretaciones imaginarias de las obras literarias védicas a fin de apartar a la gente del verdadero propósito de los Vedas. “Haciéndolo así, tú intentarás volverlos ateos”, dijo el Señor. “Después de eso, ellos procrearán más población”. En El Padma Purana (25.9) también se afirma que el Señor Siva le explicó a su esposa Parvati que en la era de Kali él vendría en la forma de un brahmana a predicar una interpretación imperfecta de los Vedas conocida como filosofía mayavadi, la cual en realidad no es sino una segunda edición de la filosofía atea de Buda. Bhattacarya quedó abrumado por estas explicaciones del Señor Caitanya. Después de oír la explicación del Señor Caitanya sobre la filosofía mayavadi, no pudo proferir palabra alguna y permaneció en silencio por algún tiempo, entonces el Señor Caitanya le dijo: “Mi querido Bhattacarya, no te confundas con esta explicación, por favor, acepta de Mí que el servicio devocional al Señor Supremo es la más elevada etapa de perfección en la comprensión humana. De hecho, es tan atractivo, que incluso aquellos que ya están liberados se convierten en devotos por la inconcebible potencia de la Suprema Personalidad de Dios”. Existen muchos de estos casos en la literatura védica. Por ejemplo, en El Srimad-Bhagavatam (1.7.10), el famoso verso atmarama está especialmente destinado para aquellos que están atraídos a la autorrealización y liberados de todos los apegos materiales. Estos impersonalistas liberados se ven atraídos al servicio devocional por las diversas actividades del Señor Krishna. Éstas son las cualidades trascendentales de la Suprema Personalidad de Dios. En realidad, cuando el ser viviente posee conciencia pura comprende que es el sirviente eterno del Señor Supremo. Bajo el hechizo de la ilusión, una persona acepta los cuerpos burdo y sutil como su yo. Este concepto constituye la base de la doctrina de la transferencia. En realidad, la entidad viviente es parte integral del Supremo, y no está sujeta eternamente al falso concepto de la vida corporal burda y sutil. El que la entidad viviente esté cubierta por un cuerpo burdo y sutil no significa que éstos sean su forma eterna, sino que dichos cuerpos pueden cambiar. En otras palabras, la entidad viviente, que originalmente es espíritu puro, puede estar condicionada por los cuerpos burdo y sutil, y al liberarse de estas condiciones burda y sutil, de nuevo alcanza su posición como espíritu puro. Los filósofos mayavadis se aprovechan de esta doctrina de la transferencia diciendo que la entidad viviente está bajo una impresión equivocada cuando se cree parte integral del Supremo. Ellos sostienen que la entidad viviente es el Supremo Mismo. Esta doctrina es insostenible. El Bhattacarya le pidió entonces al Señor Caitanya que le explicara el famoso verso atmarama, porque deseaba oírlo del propio Señor. El Señor Caitanya contestó que, antes que nada, Bhattacarya debía explicar el verso de acuerdo a su propia comprensión, y después el Señor Caitanya lo explicaría. Bhattacarya entonces comenzó a explicar el sloka atmarama, usando su método de lógica y gramática. Así, él explicó el sloka atmarama de nueve formas diferentes. El Señor apreció su erudición y dijo: “Mi querido Bhattacarya, Yo sé que tú eres un representante del erudito académico Brhaspati, y puedes explicar cualquier parte de los sastras muy bien. Sin embargo, tu explicación se basa únicamente en una educación más o menos académica. Aparte de este erudito enfoque académico, hay otra explicación”. Luego, a petición del Bhattacarya, el Señor Caitanya explicó el sloka atmarama. Las palabras del verso fueron analizadas así: (1) atmaramah, (2) ca, (3) munayah, (4) nirgranthah, (5) api, (6) urukrame, (7) kurvanti, (8) ahaitukim, (9) bhaktim, (10) itthambhuta-gunah, y (11) harih. Este verso ya se ha explicado en las enseñanzas del Señor a Sanatana Gosvami. El Señor Caitanya no mencionó las nueve diferentes explicaciones del Bhattacarya, sino que explicó el verso analizando estas once palabras. De esta manera, Él expuso sesenta y un diferentes explicaciones del verso. En resumen, Él dijo que la Suprema Personalidad de Dios está colmada de innumerables potencias. Nadie puede estimar cuántas cualidades trascendentales posee. Sus cualidades son siempre inconcebibles, y todos los procesos de autorrealización investigan las potencias, energías y cualidades de la Suprema Personalidad de Dios. No obstante, los devotos del Señor inmediatamente aceptan la inconcebible posición del Señor. El Señor Caitanya explicó que incluso grandes almas liberadas como los Kumaras y Sukadeva Gosvami fueron también atraídos por las cualidades trascendentales del Señor Supremo. El Bhattacarya apreció la explicación del Señor Caitanya y concluyó que el Señor Caitanya no era otro que el propio Krishna. El Bhattacarya entonces empezó a menospreciar su propia posición, diciendo que al principio él había considerado al Señor Caitanya como un ser humano ordinario, y que por consiguiente había cometido una gran ofensa. Él cayó entonces a los pies de loto del Señor Caitanya, menospreciándose a sí mismo, y le suplicó al Señor que mostrara Su misericordia sin causa hacia él. El Señor Caitanya apreció la humildad de este gran erudito y, por consiguiente, exhibió Su propia forma, primero con cuatro brazos y luego con seis brazos (sadbhuja). Sarvabhauma Bhattacarya cayó entonces repetidamente a los pies de loto del Señor y compuso diversas oraciones. Indudablemente, él era un gran erudito, y después de recibir la misericordia sin causa del Señor, fue facultado para explicar las actividades del Señor de diferentes maneras. En efecto, él fue capaz de explicar el beneficio del canto de Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare. Se dice que Sarvabhauma Bhattacarya compuso cien versos en apreciación a las actividades del Señor, y que esos versos eran tan excelsos que no podían ser superados ni siquiera por Brhaspati, el más grande académico erudito de los planetas celestiales. El Señor quedó muy complacido al escuchar estos cien versos y abrazó a Bhattacarya. Bhattacarya quedó sobrecargado de éxtasis al contacto del Señor, y prácticamente cayó inconsciente. Él lloraba, temblaba, se estremecía y transpiraba. Algunas veces bailaba y cantaba, y de esta manera cayó a los pies de loto del Señor Caitanya. El cuñado del Bhattacarya, Gopinatha acarya, y los devotos del Señor, se sorprendieron de ver al Bhattacarya convertido en un gran devoto. Gopinatha acarya comenzó entonces a agradecerle al Señor: “Es únicamente por Tu gracia que Bhattacarya se ha transformado de su posición como piedra en un devoto semejante”. El Señor Caitanya contestó entonces a Gopinatha acarya que era debido al favor de un devoto que un hombre como piedra pudiera transformarse en un devoto suave cual una flor. En realidad, Gopinatha acarya había deseado sinceramente que su cuñado Bhattacarya se convirtiera en un devoto del Señor. Él sinceramente había deseado que el Señor favoreciera al Bhattacarya, y se alegró al ver que el Señor Caitanya satisfizo su deseo. En otras palabras, un devoto del Señor es más misericordioso que el propio Señor. Cuando un devoto desea mostrar su misericordia a una persona, el Señor actúa y, por Su gracia, ésta se vuelve devota. El Señor Caitanya tranquilizó al Bhattacarya y le pidió que fuera a su casa. Bhattacarya entonces comenzó a alabar al Señor diciendo: “Tú has descendido para liberar a todas las almas caídas de este mundo material. Una tarea semejante no es muy difícil para Ti, pero Tú has convertido a un hombre de corazón de piedra como yo en un devoto, y esto en verdad es muy maravilloso. Aunque era muy experto en argumentos lógicos y explicaciones gramaticales de los Vedas, yo era tan duro como un trozo de hierro, pero Tu influencia y calor son tan grandes que has podido derretir un pedazo de hierro como yo”. Entonces, el Señor Caitanya regresó al lugar donde residía, y el Bhattacarya le envió con Gopinatha acarya diversos tipos de prasada del templo de Jagannatha. Al día siguiente, el Señor fue al templo de Jagannatha temprano por la mañana para asistir a mangala arati. Los sacerdotes del templo le trajeron una guirnalda de la Deidad, ofreciéndole también diferentes clases de prasada. El Señor quedó muy complacido de recibirlos, y de inmediato se fue a la casa del Bhattacarya llevando el prasada y las flores para regalárselos. Bhattacarya comprendió que quien tocaba a su puerta tan temprano era el Señor, por lo que de inmediato abandonó su cama diciendo: “¡Krishna!, ¡Krishna!”, esta expresión fue escuchada por el Señor Caitanya. Cuando Bhattacarya abrió la puerta se alegró tanto al ver al Señor frente a él tan temprano por la mañana, que trató de recibirlo con toda atención. Le ofreció un cómodo asiento y ambos se sentaron. Entonces el Señor Caitanya le ofreció el prasada que le habían dado en el templo de Jagannatha, y Bhattacarya estaba muy contento de recibir este prasada de las manos del propio Señor Caitanya. En efecto, sin tomar su baño y sin ejecutar sus deberes diarios, e incluso sin haberse lavado los dientes, comenzó a comer inmediatamente el prasada. De esta manera, se liberó de toda contaminación y apego materiales, y mientras empezaba a comer el prasada citó un verso de El Padma Purana. En El Padma Purana se afirma que cuando se da o se recibe prasada, incluso si está viejo o seco, o ha sido traído de algún lugar distante, tan pronto como se recibe debe ser comido, sin preocuparse por seguir ninguna de las reglas u obligaciones de las actividades diarias de uno. Ya que en los sastras se instruye que el prasada debe tomarse inmediatamente, no existe ninguna restricción de tiempo y espacio. La orden de la Suprema Personalidad de Dios debe seguirse. Existen restricciones que se deben seguir antes de aceptar comida de diversas personas, pero no existe ninguna restricción para aceptar prasada de toda clase de gente. El prasada es siempre trascendental, y puede tomarse bajo cualquier condición. El Señor Caitanya gustó mucho de ver que Bhattacarya, quien siempre había obedecido estrictamente las reglas y regulaciones, aceptó el prasada sin seguir ninguna regla ni regulación. Estando complacido, el Señor Caitanya abrazó a Bhattacarya, y ambos comenzaron a bailar en éxtasis trascendental. En ese éxtasis, el Señor Caitanya exclamó: “¡Mi misión en Jagannatha Puri ahora se ha cumplido! ¡He convertido a una persona como Sarvabhauma Bhattacarya! Ahora seré capaz de alcanzar Vaikuntha sin ninguna duda”. La misión de un devoto es simplemente convertir a una persona en devoto puro. De esta manera, su admisión al reino espiritual está garantizada. El Señor estaba tan complacido con Bhattacarya, que empezó a bendecirlo repetidamente: “Mi querido Bhattacarya, ahora tú eres un devoto puro del Señor Krishna, y Krishna está ahora muy complacido contigo. De ahora en adelante, tú estás libre de la contaminación de este cuerpo material y del enredo de la energía material. Ahora eres apto para regresar a Dios, para volver al hogar”. Entonces, el Señor citó un verso de El Srimad-Bhagavatam (2.7.42): yesam sa eva bhagavan dayayed anantah sarvatmanasrita-pado yadi nirvyalikam te dustaram atitaranti ca deva-mayam naisam mamaham-iti dhih sva-srgala-bhaksye “Cualquiera que se refugia por completo en los pies de loto del Señor Supremo, es favorecido por Él, a quien se Le conoce como ilimitado. Esta persona también recibe la autorización para cruzar el océano de la nescencia. Sin embargo, aquel que cree que es este cuerpo material, no puede recibir la misericordia sin causa de la Suprema Personalidad de Dios”. Después de este incidente, el Señor Caitanya regresó a Su residencia, y Bhattacarya se convirtió en un devoto puro e inmaculado. Dado que antes era un gran académico erudito, Bhattacarya únicamente pudo ser convertido por la misericordia sin causa de Caitanya Mahaprabhu. Desde ese día en adelante, Bhattacarya nunca explicó ninguna literatura védica sin explicar el servicio devocional. Gopinatha acarya, su cuñado, estaba tan complacido de ver la condición de Bhattacarya, que comenzó a bailar en éxtasis y a vibrar el sonido trascendental Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare. Al día siguiente, después de visitar el templo de Jagannatha temprano por la mañana, Bhattacarya fue a visitar al Señor Caitanya y le ofreció sus respetos cayendo ante Él, empezando entonces a explicar su indeseable conducta pasada. Cuando le pidió al Señor que dijera algo acerca del servicio devocional, el Señor comenzó a explicar claramente los versos de El Brhan-naradiya Purana, en los cuales se afirma harer nama harer nama. Al escuchar esta explicación, Bhattacarya se volvió más y más extático. Viendo la condición de su cuñado, Gopinatha acarya dijo: “Mi querido Bhattacarya, anteriormente yo había dicho que cuando uno es favorecido por el Señor Supremo, entiende las técnicas del servicio devocional. Hoy estoy viendo esto realizado”. Bhattacarya le ofreció sus debidos respetos y contestó: “Mi querido Gopinatha acarya, es a través de tu misericordia que he recibido la misericordia del Señor Supremo”. La misericordia de la Suprema Personalidad de Dios puede obtenerse por la misericordia de un devoto puro. La misericordia del Señor Caitanya se le otorgó a Bhattacarya debido al esfuerzo de Gopinatha acarya. “Tú eres un gran devoto del Señor”, continuó Bhattacarya, “y yo simplemente estaba cegado por mi educación académica. Si he obtenido la misericordia del Señor, ha sido sólo por tu intervención”. El Señor Caitanya se encontraba profundamente complacido de escuchar a Bhattacarya decir que un hombre puede obtener la misericordia del Señor gracias a un devoto. Él apreció sus palabras y abrazó a Bhattacarya confirmando Su declaración. El Señor entonces le pidió a Bhattacarya que fuera de nuevo al templo de Jagannatha, lo que Bhattacarya hizo acompañado de Jagadananda y Damodara, dos de los asociados principales del Señor Caitanya. Después de ver el templo de Jagannatha, Bhattacarya regresó a su casa y trajo consigo mucho prasada adquirido en el templo. Él le envió todo este prasada al Señor Caitanya con su sirviente brahmana; también le envió dos versos escritos por él sobre hojas de palmera, y le suplicó a Jagadananda que le hiciera el favor de entregárselos. Todos regresaron a donde el Señor Caitanya, ofreciéndole el prasada y los versos, pero antes de llegar, Mukunda Datta, quien también tenía el encargo de entregar las hojas de palmera escritas, copió los versos en su libro. El Señor Caitanya leyó los versos, haciéndolos pedazos después, porque no le gustaba ser alabado por nadie, pero estos versos escritos por Sarvabhauma Bhattacarya llegaron a manos de sus devotos gracias a las notas de Mukunda Datta. Estos versos alaban al Señor, la Suprema Personalidad de Dios original, quien ha descendido como el Señor Caitanya para predicar a la gente en general el desapego, el conocimiento trascendental y el servicio devocional. Al Señor Caitanya se le alabó como la original Personalidad de Dios, y se le comparó con un océano de misericordia. “Permítaseme entregarme al Señor Caitanya Mahaprabhu”, decían los versos. “El Señor, viendo que el servicio devocional estaba ausente, descendió Él Mismo en la forma de Caitanya Mahaprabhu para predicar el servicio devocional. Permítasenos a todos entregarnos a Sus pies de loto y aprender de Él lo que es verdaderamente el servicio devocional”. Los devotos del Señor en la sucesión discipular consideran estos versos como las joyas más valiosas, y en virtud de estos famosos versos, Sarvabhauma Bhattacarya ha llegado a ser reconocido como el más elevado de los devotos. De esta manera, Sarvabhauma Bhattacarya se convirtió en uno de los devotos más importantes del Señor, y no tenía ningún otro interés que servir al Señor. Él pensaba en el Señor Caitanya constantemente, y la meditación y el cantar se convirtieron en el principal objetivo de su vida. Un día, Sarvabhauma Bhattacarya llegó ante el Señor, ofreció sus respetos y comenzó a leer un verso de El Srimad-Bhagavatam (10.14.8). Este verso trata de las oraciones ofrecidas por Brahma al Señor. El verso dice: tat te ’nukampam susamiksamano bhuñjana evatmakrtam vipakam hrd-vag-vapurbhir vidadhan namas te jiveta yo mukti-pade sa daya-bhak “Una persona que consagra su mente, cuerpo y habla al servicio del Señor, incluso a pesar de encontrarse en medio de una vida miserable llena de sus fechorías pasadas, tiene garantizada la liberación. Bhattacarya cambió la palabra mukti (liberación) por bhakti (servicio devocional). “¿Por qué has cambiado el verso original?”, preguntó el Señor al Bhattacarya. “La palabra es mukti, y tú la has cambiado por bhakti”. Bhattacarya contestó entonces que mukti no es tan valioso como bhakti, y que mukti es en realidad una especie de castigo para un devoto puro. Por esta razón, él cambió la palabra mukti por bhakti. Bhattacarya comenzó entonces a explicar su realización de bhakti diciendo: “Cualquiera que no acepta a la Personalidad de Dios y Su forma trascendental, no puede conocer la Verdad Absoluta”. Aquel que no comprende la naturaleza trascendental del cuerpo de Krishna se vuelve un enemigo de Krishna, y lo desafía o pelea con Él. Los enemigos eventualmente se fusionan en la refulgencia Brahman del Señor. Este mukti, o liberación en la refulgencia del Brahman, nunca la desean los devotos del Señor. Hay cinco tipos de liberación: (1) alcanzar el planeta donde reside el Señor, (2) asociarse con el Señor, (3) lograr un cuerpo trascendental como el del Señor, (4) lograr opulencia como la del Señor, y (5) fusionarse en la existencia del Señor. Un devoto no tiene interés particular en ninguno de esos tipos de liberación. Él se satisface simplemente con dedicarse al servicio trascendental amoroso al Señor. Un devoto es especialmente adverso a fusionarse en la existencia del Señor y perder su identidad individual. En efecto, un devoto considera que la unidad con el Señor es infernal, sin embargo, por consideración a estar dedicado al servicio del Señor, aceptará alguno de los otros cuatro tipos de liberación. De entre estas dos posibilidades de fusionarse en la trascendencia, es decir, volverse uno con la refulgencia Brahman impersonal y volverse uno con la Personalidad de Dios —la última es más abominable para el devoto. El devoto no tiene otra aspiración que dedicarse al trascendental servicio amoroso al Señor. Al escuchar esto, el Señor Caitanya le informó a Bhattacarya que hay otro significado para la palabra mukti. La palabra mukti-pade indica directamente a la Suprema Personalidad de Dios, quien ocupa a innumerables almas liberadas en Su amoroso servicio trascendental, siendo Él el último recurso para la liberación. En todos los casos, Krishna es el refugio último. “A pesar de esta versión”, contestó Sarvabhauma Bhattacarya, “prefiero bhakti a mukti. Aunque de acuerdo contigo hay dos significados para la palabra mukti, aun así, debido a que esta palabra es ambigua, yo prefiero bhakti a mukti, porque cuando uno oye la palabra mukti inmediatamente piensa en volverse uno con el Supremo. Por consiguiente, detesto pronunciar la palabra mukti. Sin embargo, me entusiasma mucho hablar de bhakti”. El Señor Caitanya rió fuertemente ante esto y abrazó a Bhattacarya con gran amor. De esta manera, Bhattacarya, quien otrora se complacía en explicar la filosofía mayavadi, se volvió un devoto tan firme que incluso detestaba pronunciar la palabra mukti. Esto es posible solamente por la misericordia sin causa del Señor Sri Caitanya. El Señor es como una piedra de toque, por Su gracia Él puede convertir el hierro en oro. Después de su conversión, todo el mundo notó un gran cambio en Bhattacarya, y concluyeron que este cambio había sido posible únicamente por el inconcebible poder del Señor Caitanya. Así que dieron por sentado que el Señor Caitanya no era otro que el propio Señor Krishna.
Capítulo VEINTISIETE Capítulo VEINTISIETE El Señor Caitanya y Ramananda Raya El autor de El Caitanya-caritamrta ha descrito al Señor Caitanya Mahaprabhu como el océano trascendental de conocimiento, y a Sri Ramananda Raya como la nube que se produce de ese océano. Ramananda Raya era un erudito considerablemente avanzado en el servicio devocional, y por la gracia del Señor Caitanya él reunió todas las conclusiones trascendentales, exactamente como una nube recoge agua del océano. Tal como las nubes que aparecen en el océano distribuyen agua por todo el mundo y regresan al océano, así, por la gracia del Señor Caitanya, Ramananda Raya alcanzó el más elevado conocimiento del servicio devocional; entonces, después de retirarse de su empleo, resolvió ver al Señor Caitanya en Puri. Cuando el Señor Caitanya visitó la parte sur de la India, primero fue al gran templo conocido como Jiyada-nrsimha-ksetra. Este templo está situado en un lugar conocido como Simhacalam, a ocho kilómetros de la estación del ferrocarril de Visakhapattana. El templo está situado en la cima de una colina. Hay muchos templos en esa área, pero Jiyada-nrsimha-ksetra es el templo más grande de todos. Este templo está lleno de bellas esculturas de interés para muchos estudiantes, y debido a su popularidad, es un templo muy rico. Una inscripción en el templo afirma que el rey de Vijayanagara anteriormente decoró este templo con oro, e incluso cubrió el cuerpo de la Deidad con oro. Para comodidad de los asistentes, existen apartamentos gratuitos para los visitantes del templo. El templo está administrado por sacerdotes de la orden de Ramanujacarya. Cuando el Señor Caitanya visitó este templo, alabó a la Deidad y citó un verso del comentario de Sridhara Svami sobre El Srimad-Bhagavatam (7. 9.1): ugro ’py anugra evayam sva-bhaktanam nrkesari kesariva svapotanam anyesam ugra-vikramah “Aunque el Señor Nrsimha es muy severo con los demonios y los no devotos, Él es muy bondadoso con Sus devotos sumisos como Prahlada. El Señor Nrsimha apareció como una encarnación de Krishna, mitad hombre y mitad león, cuando Prahlada, un niño devoto del Señor, fue hostilizado por su demoníaco padre, Hiranyakasipu. Exactamente como un león es muy feroz con los demás animales, pero es muy bondadoso y manso con sus cachorros, el Señor Nrsimha apareció ante Hiranyakasipu con un aspecto muy feroz, sin embargo, este mismo aspecto era muy bondadoso para Su devoto Prahlada. Después de visitar el templo de Jiyada-nrsimha, el Señor se dirigió más al sur de la India, y finalmente llegó a las orillas de Godavari. Mientras se encontraba a la orilla de ese río, el Señor recordó el río Yamuna de Vrndavana y consideró que los árboles de la ribera eran el bosque de Vrndavana. De esta manera, estaba en éxtasis. Después de bañarse a las orillas del Godavari, el Señor se sentó cerca de la ribera y comenzó a cantar Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare. Mientras el Señor estaba sentado y cantaba, vio que el gobernador de la provincia, Sri Ramananda Raya, había llegado a las orillas del río en compañía de sus asociados, entre los cuales había varios brahmanas. Con anterioridad, Sarvabhauma Bhattacarya le había pedido al Señor que visitara al gran devoto Ramananda Raya en Kabur. El Señor pudo comprender que el hombre que se acercaba por la orilla del río era Ramananda Raya, y deseó verlo inmediatamente. Sin embargo, debido a que Él se encontraba en la orden de vida de renunciación, se abstuvo de ir a ver a un personaje político. Siendo un gran devoto, Ramananda Raya se sintió atraído por las características del Señor Caitanya, quien apareció como un sannyasi, y él mismo vino a ver al Señor. Al llegar hasta Caitanya Mahaprabhu, Ramananda se postró y ofreció sus reverencias y respetos. El Señor Caitanya lo recibió recitando Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare Cuando Ramananda Raya se presentó, el Señor Caitanya lo abrazó, quedando ambos sumergidos en éxtasis. Los brahmanas que acompañaban a Ramananda Raya se sorprendieron al verlos abrazarse en ese éxtasis trascendental. Todos los brahmanas eran firmes seguidores de los rituales, y no pudieron comprender el significado de estos síntomas devocionales; ellos se sorprendieron tanto de ver que tan gran sannyasi tocaba a un sudra, como lo hicieron viendo a Ramananda Raya, quien era un gran gobernador y prácticamente el rey de esa provincia, llorando solamente por tocar a un sannyasi. El Señor Caitanya comprendió los pensamientos de los brahmanas, y considerando la desfavorable situación, se controló. Después de este incidente, el Señor Caitanya y Ramananda Raya se sentaron juntos. “Sarvabhauma Bhattacarya me ha hablado muy favorablemente de ti”, le informó el Señor Caitanya, “así que he venido a verte”. Ramananda Raya contestó: “Sarvabhauma Bhattacarya me considera como uno de sus seguidores, y por ello amablemente Te recomendó que me vieras”. Ramananda Raya apreció mucho la actitud del Señor de tocar a un hombre rico. Un rey, gobernador o cualquier político, siempre está absorto en pensamientos respecto a asuntos políticos, pesos y centavos; por lo tanto, un sannyasi evita a estas personas. El Señor Caitanya, sin embargo, sabía que Ramananda Raya era un gran devoto, y por ello no vaciló en tocarlo y abrazarlo. Ramananda Raya quedó sorprendido por el comportamiento del Señor Caitanya y citó un verso de El Srimad-Bhagavatam (10.8.4): “Las grandes personalidades y sabios se presentan en las casas de los hombres mundanos tan sólo para derramar misericordia sobre ellos”. El trato especial del Señor Caitanya a Ramananda Raya indica que, aunque Ramananda Raya había nacido en una familia no brahmínica, era sumamente avanzado en el conocimiento y las actividades espirituales. Por consiguiente, era más respetable que una persona que simplemente hubiese nacido en una familia brahmínica. Aunque Ramananda, debido a su comportamiento sumiso y cortés, se consideraba a sí mismo haber nacido en una familia sudra, el Señor Caitanya, no obstante, lo consideró estar situado en la más elevada etapa trascendental de la devoción. Los devotos nunca se presentan a sí mismos como grandes personalidades, pero el Señor está muy ansioso de proclamar la gloria de Sus devotos. Después de encontrarse por primera vez esa mañana a las orillas del Godavari, Ramananda Raya y el Señor Caitanya se separaron, acordando que Ramananda Raya iría por la tarde a visitar al Señor Esa tarde, cuando el Señor estaba sentado después de tomar Su baño, Ramananda Raya vino a verlo acompañado de un sirviente y le ofreció sus respetos, sentándose después frente al Señor. Antes de que Ramananda Raya pudiera siquiera formularle al Señor una pregunta acerca del avance en el conocimiento espiritual, el propio Señor dijo: “Por favor, cita algunos versos de las Escrituras respecto a la meta última de la vida humana” Sri Ramananda Raya de inmediato contestó: “Una persona que es sincera en su deber ocupacional, gradualmente desarrollará un sentido de conciencia de Dios”. También citó un verso de El Visnu Purana (3.8.9), el cual afirma que al Señor Supremo se le adora mediante el deber ocupacional propio, y que no hay otra alternativa para satisfacerlo. El significado de este verso es que la vida humana está hecha para comprender nuestra relación con el Señor Supremo, y al actuar de esa manera, cualquier ser humano puede ajustarse al servicio del Señor desempeñando sus deberes prescritos. Con este propósito, la sociedad humana se divide en cuatro clases: los intelectuales (brahmanas), los administradores (ksatriyas), los mercaderes (vaisyas), y los obreros (sudras). Para cada clase hay reglas y regulaciones prescritas, así como también funciones profesionales. Los deberes prescritos y cualidades de las cuatro clases se describen en El Bhagavad-gita (18.41-44). Una sociedad civilizada y organizada debe seguir las reglas y regulaciones prescritas para las clases particulares. Al mismo tiempo, para el avance espiritual, deben seguirse las cuatro etapas o asramas, a saber: la vida de estudiante (brahmacarya), la vida de casado (grhastha), la vida de retirado (vanaprastha) y la vida de renunciante (sannyasa). Ramananda Raya afirmó que aquellos que siguen estrictamente las reglas y regulaciones de estas ocho divisiones sociales pueden realmente satisfacer al Señor Supremo, y que aquel que no lo hace, ciertamente echa a perder su forma de vida humana y se desliza hacia el infierno. Se puede ejecutar pacíficamente la meta de la vida humana por simplemente seguir las reglas y regulaciones propias. El carácter particular de una persona se desarrolla siguiendo los principios regulativos de acuerdo al nacimiento, asociación y educación. Las divisiones de la sociedad están diseñadas de tal manera que mucha gente de diferente carácter puede regularse en base a ellas para lograr la administración pacífica de la sociedad y el avance espiritual. Las clases sociales pueden caracterizarse aun todavía de la siguiente manera: (1) A aquel cuyo objetivo es comprender al Señor Supremo, la Personalidad de Dios, y consagrarse al aprendizaje de los Vedas y literaturas similares, se le llama brahmana. (2) A aquel que hace ostentación de fuerza y participa en la administración del gobierno, se le llama ksatriya. (3) Aquel que se ocupa en la agricultura y el pastoreo de vacas, realizando trueque o negocios, es llamado vaisya. (4) Aquel que no tiene un conocimiento especial, pero se satisface sirviendo a las otras tres clases, es llamado sudra. Si se desempeñan fielmente los deberes prescritos, uno tiene asegurado el avance hacia la perfección. Así pues, la vida regulada es fuente de perfección para todos. Cuando la vida regulada culmina en el servicio devocional al Señor, uno alcanza la perfección. De otra manera, estas regulaciones son simplemente una inútil pérdida de tiempo. Después de oír de Ramananda Raya la exposición sobre la ejecución correcta de una vida regulada, el Señor Caitanya dijo que éstas son simplemente regulaciones externas. Indirectamente, Él le pidió a Ramananda que expusiera algo superior a esta exhibición externa. La ejecución formal de los rituales y la religión son inútiles a menos que culminen en la perfección del servicio devocional. El Señor Visnu no se satisface con sólo una adhesión ritualista a las instrucciones védicas; Él realmente se complace cuando uno alcanza la etapa del servicio devocional. De acuerdo al verso citado por Ramananda Raya, en respuesta al Señor Caitanya, uno puede elevarse hasta el servicio devocional mediante la ejecución ritualista. En El Bhagavad-gita, Sri Krishna, quien apareció para liberar a toda clase de personas, afirma que un ser humano puede alcanzar la etapa de perfección más elevada de la vida adorando —a través de su deber ocupacional— al Señor Supremo, de quien todo ha emanado. sve sve karmany abhiratah samsiddhim labhate narah svakarma-niratah siddhim yatha vindati tac chrnu yatah pravrttir bhutanam yena sarvam idam tatam svakarmana tam abhyarcya siddhim vindati manavah “Por ejecutar debidamente las obligaciones asignadas en base a sus cualificaciones, todo hombre puede volverse perfecto. Ahora, por favor, escucha de Mí cómo puede hacerse esto. Adorando al Señor, quien es omnipenetrante y la fuente de todos los seres, el hombre puede alcanzar la perfección en la ejecución de su propio servicio” (Bg. 18.45-46). Este proceso de perfección lo siguen grandes devotos como Bodhayana, Tanka, Dramida, Guhadeva, Kapardi y Bharuci. Todas estas grandes personalidades han seguido este sendero particular de perfección. Las instrucciones védicas también señalan en esta dirección. Ramananda Raya quiso presentar estos hechos ante el Señor, pero, aparentemente, la ejecución de deberes ritualistas no era suficiente, porque el Señor Caitanya dijo que eso era externo. El Señor Caitanya señaló que si un hombre tiene una concepción material de la vida, no puede alcanzar la más elevada perfección aunque siga todas las regulaciones ritualistas.
Capítulo VEINTIOCHO Capítulo VEINTIOCHO La relación con el Supremo El Señor Caitanya rechazó las afirmaciones de El Visnu Purana citadas por Ramananda Raya, porque el Señor deseaba rechazar a una clase de filósofos conocidos como karma-mimamsa. Los seguidores del karma-mimamsa aceptan que Dios está sujeto al trabajo de uno. Su conclusión es que, si uno trabaja muy bien, Dios está obligado a otorgarle buenos resultados. Así pues, a partir de la declaración de El Visnu Purana, puede comprenderse que Visnu, el Señor Supremo, no tiene independencia, sino que está obligado a otorgar un cierto tipo de resultado al trabajador. Esta meta dependiente llega a quedar sujeta al adorador, quien acepta al Señor Supremo como impersonal y como personal, según lo desee. En realidad, esta filosofía enfatiza el aspecto impersonal de la Suprema Verdad Absoluta. Debido a que al Señor Caitanya no le gustó semejante impersonalismo, lo rechazó. “Dime si sabes algo más allá de este concepto de la Suprema Verdad Absoluta”, dijo finalmente el Señor Caitanya. Ramananda Raya comprendió el propósito del Señor Caitanya, y afirmando que es mejor abandonar los resultados de las actividades fruitivas, citó un verso de El Bhagavad-gita (9.27): yat karosi yad asnasi yaj juhosi dadasi yat yat tapasyasi kaunteya tat kurusva mad-arpanam “¡Oh, hijo de Kunti!, todo lo que hagas, todo lo que comas, todo lo que ofrezcas o regales, y todas las austeridades que realices, hazlo como una ofrenda a Mí”. Existe también un pasaje similar en El Srimad-Bhagavatam (11.2.36), el cual afirma que uno debe ofrecer todo —sus actividades fruitivas, su cuerpo, habla, mente, sentidos, inteligencia, alma y naturaleza práctica conforme a las modalidades de la naturaleza— a la Suprema Personalidad de Dios, Narayana. El Señor Caitanya, sin embargo, también rechazó esta segunda declaración diciendo: “Si tú sabes algo más elevado, menciónalo”. El ofrecer todo a la Suprema Personalidad de Dios, como se prescribe en El Bhagavad-gita y en El Srimad-Bhagavatam, es mejor que sujetar impersonalmente al Señor a nuestro trabajo, pero el ofrecer las actividades al Señor Supremo aún es insuficiente. La identificación de un trabajador con la existencia material no puede ser cambiada sin una guía apropiada. Tal actividad fruitiva hará continuar nuestra existencia material. A un trabajador se le instruye aquí que simplemente ofrezca los resultados de su trabajo al Señor Supremo, pero no se le da información que lo capacite para salir del enredo material. Por consiguiente, el Señor Caitanya rechazó su proposición. Después de que sus sugerencias fueron rechazadas dos veces, Ramananda propuso que deben abandonarse las actividades ocupacionales por completo y, mediante el desapego, elevarse al plano trascendental. En otras palabras, él recomendó la renunciación completa a la vida mundana, y para apoyar este punto de vista citó evidencias de El Srimad-Bhagavatam (11.11.32), en donde el Señor dice: “He descrito en las Escrituras los principios ritualistas y la forma en que uno puede situarse en el servicio devocional. Ésa es la perfección más elevada de la religión”. Ramananda también citó la instrucción de Krishna en El Bhagavad-gita (18.66): sarva-dharman parityajya mam ekam saranam vraja aham tvam sarva-papebhyo moksayisyami ma sucah “Abandona todas las variedades de religión y tan sólo entrégate a Mí. Yo te liberaré de todas las reacciones pecaminosas. No temas”. El Señor Caitanya también rechazó esta tercera proposición, porque quería demostrar que la renunciación en sí misma no es suficiente. Debe haber alguna ocupación positiva. Sin una ocupación positiva, la etapa más elevada de la perfección no puede alcanzarse. Por lo general, hay dos tipos de filósofos en la orden de vida de renunciación. La meta de uno es el nirvana y la del otro es la refulgencia del Brahman impersonal. Estos filósofos no pueden imaginar que pueden ir más allá del nirvana y de la refulgencia Brahman, hasta los planetas Vaikuntha en el cielo espiritual. Debido a que en la simple renunciación no hay ningún concepto de los planetas y actividades espirituales, el Señor Caitanya rechazó esta tercera proposición. Ramananda Raya citó entonces más evidencias de El Bhagavad-gita (18.54): brahma-bhutah prasannatma na socati na kanksati samah sarvesu bhutesu mad-bhaktim labhate param “Aquel que está así trascendentalmente situado, de inmediato comprende el Brahman Supremo. Nunca se lamenta ni desea nada. Él tiene la misma disposición para con todas las entidades vivientes. En ese estado, él llega a prestarme servicio devocional puro”. Ramananda Raya sugirió primero la ejecución del servicio devocional renunciando a las actividades fruitivas, pero aquí sugiere que el servicio devocional con pleno conocimiento y realización espiritual es superior. El Señor Caitanya, sin embargo, también rechazó esta proposición, porque la mera renuncia a los resultados materiales, la cual se alcanza en la comprensión Brahman, no revela el conocimiento del mundo espiritual ni de las actividades espirituales. Aunque no existe contaminación material cuando se alcanza la etapa de la realización Brahman, esta etapa no es perfecta porque no existe una ocupación positiva en la actividad espiritual, y debido a que aún está en el plano mental, es externa. La entidad viviente pura no se encuentra liberada a menos que esté completamente dedicada a actividades espirituales. Mientras uno esté absorto en pensamientos impersonales o sobre el vacío, no logra completar su entrada a una vida eterna, bienaventurada y llena de conocimiento. Cuando el conocimiento espiritual no es completo, uno se ve obstaculizado en su intento de limpiar la mente de todas las variedades materiales. De esta manera, los impersonalistas se frustran en su intento de vaciar la mente mediante la meditación artificial. Como se afirma en El Bhagavad-gita (12.5): kleso ’dhikataras tesam avyaktasakta-cetasam avyakta hi gatir duhkham dehavadbhir avapyate “Para aquellos cuya mente está atraída por el aspecto no manifestado e impersonal del Supremo, el avance es muy penoso. Progresar en esa disciplina siempre es difícil para quienes están encarnados”. La liberación que se obtiene mediante tal meditación impersonal no es completa; por consiguiente, el Señor Caitanya la rechazó. Después de que su proposición fue rechazada, Ramananda Raya dijo que el servicio devocional que se ejecuta sin ningún intento por cultivar conocimiento o especulación mental es la etapa más elevada de la perfección. Para respaldar este punto de vista, citó como evidencia El Srimad-Bhagavatam (10.14.3), en donde el Señor Brahma le dice a la Suprema Personalidad de Dios: jñane prayasam udapasya namanta eva jivanti san-mukharitam bhavadiyavartam sthane sthitah sruti-gatam tanu-van-manobhir ye prayaso ’jita jito ’py asi tais tri-lokyam “Mi querido Señor, uno debe abandonar por completo la especulación monista y el cultivo del conocimiento. Debe empezar su vida espiritual en el servicio devocional recibiendo información de las actividades del Señor de un devoto realizado. Si se cultiva la vida espiritual siguiendo estos principios y uno se mantiene en el sendero virtuoso de la vida, entonces, aunque a Su Señoría nunca se le puede conquistar, llega a ser conquistado mediante ese proceso”. Cuando Ramananda Raya presentó esta proposición, el Señor Caitanya dijo de inmediato: “Sí, eso es correcto”. En esta era no hay ninguna posibilidad de adquirir conocimiento espiritual mediante la renunciación, el servicio devocional mezclado, la actividad fruitiva mezclada con el servicio devocional, o por el cultivo del conocimiento. Debido a que la mayoría de la gente es caída y debido a que no hay tiempo para que se eleven mediante un proceso gradual. Lo mejor que se puede hacer, de acuerdo al Señor Caitanya, es dejarla permanecer en cualquier condición en que se encuentre, pero ocuparla en oír las actividades del Señor Supremo, como las que se explican en El Bhagavad-gita y en El Srimad-Bhagavatam. Los mensajes trascendentales de las Escrituras deben recibirse de labios de almas realizadas. De esta manera, una persona puede continuar viviendo en cualquier condición en que esté y aun así hacer progreso en el avance espiritual. De esta manera, se puede avanzar con seguridad y comprender plenamente a la Suprema Personalidad de Dios. Aunque el Señor Caitanya aceptó estos principios, aun así solicitó a Ramananda Raya que explicara todavía más el servicio devocional avanzado. Así, el Señor Caitanya dio a Ramananda Raya la oportunidad de discutir el avance gradual a partir de los principios del varnasrama-dharma (las cuatro castas y las cuatro órdenes de vida espiritual). El Señor Caitanya rechazó el varnasrama-dharma y el ofrecimiento de las actividades fruitivas, porque en el campo de la ejecución del servicio devocional puro, es muy poca la utilidad de estos principios. Sin autorrealización, los métodos artificiales de servicio devocional no pueden aceptarse como servicio devocional puro. El servicio devocional puro autorrealizado es completamente diferente de todas las otras clases de actividades trascendentales. La etapa más elevada de la actividad trascendental está siempre libre de todos los deseos materiales, los esfuerzos fruitivos y los intentos especulativos por lograr conocimiento. La etapa más elevada se concentra en la ejecución simple y favorable del servicio devocional puro. Ramananda Raya pudo comprender el motivo del Señor Caitanya, por lo tanto, afirmó que el logro del amor puro por Dios constituye la etapa más elevada de la perfección. Existe un verso muy bello en El Padyavali, el cual se dice fue compuesto por el propio Ramananda Raya. El significado de este verso es: “Mientras se tiene hambre y uno siente que le gustaría comer y beber, uno puede volverse feliz ingiriendo cualquier alimento. En forma similar, puede que existan muchos enseres para la adoración al Señor Supremo, pero cuando eso se mezcla con el amor puro a Dios, se vuelve una verdadera fuente de felicidad trascendental”. Ramananda Raya también compuso otro verso, el cual afirma que, incluso después de millones y millones de nacimientos, uno puede adquirir un sentido de servicio devocional, pero si de una u otra manera uno anhela alcanzar el servicio devocional, la compañía de un devoto puro logrará que ese fuerte deseo por servir al Señor se vuelva posible. Uno debe tratar de tener este fuerte deseo por dedicarse al servicio devocional de cualquier forma posible, en estos dos versos, Ramananda Raya ha descrito los principios regulativos y el desarrollo del amor por Dios. El Señor Caitanya quiso llevarlo a la etapa madura de amor a Dios, y pidió a Ramananda Raya que hablara desde esa plataforma. Así, la discusión entre Ramananda Raya y el Señor Caitanya prosiguió basada en el amor por Dios. Si el amor por Dios se eleva a una afinidad personal, se llama prema-bhakti. En el comienzo de prema-bhakti no se establece una relación particular entre el Señor Supremo y el devoto, pero cuando el prema-bhakti se desarrolla, se manifiesta una relación con el Supremo en diferentes sabores trascendentales. La primera etapa es la de servidumbre, en donde se acepta al Señor como el amo y al devoto como el sirviente eterno. Cuando el Señor Caitanya aceptó este proceso, Ramananda Raya describió la relación entre el servidor y el amo. Como se describe en El Srimad-Bhagavatam (9.5.16), Durvasa Muni, un gran yogi místico quien se consideraba muy elevado, envidió a Maharaja Ambarisa, a quien se le conocía como el más grande devoto de su tiempo. En su intento por hostilizar a Maharaja Ambarisa, él se encontró con una gran catástrofe y fue derrotado por el sudarsana-cakra del Señor. Durvasa Muni admitió su falta y dijo: “Para los devotos puros que se dedican siempre al servicio amoroso trascendental del Señor, nada se considera imposible, porque ellos se dedican al servicio del Señor Supremo, cuyo solo nombre es suficiente para lograr la liberación”. En El Stotraratna (46), Yamunacarya escribe: “Mi Señor, aquellos que se mantienen independientes de Tu servicio están desamparados. Ellos trabajan por su propia cuenta y no reciben ningún apoyo de la autoridad superior. Por lo tanto, añoro el momento cuando me ocupe plenamente en Tu amoroso servicio trascendental sin ningún deseo de satisfacción material y sin estar confinado al plano mental. Solamente cuando me dedique a ese servicio devocional inmaculado, disfrutaré de la verdadera vida espiritual”. Al oír esta declaración, el Señor Caitanya le solicitó a Ramananda Raya que explicara aún más.
Capítulo VEINTINUEVE Capítulo VEINTINUEVE El amor puro por Krishna Animado por el Señor Caitanya a que profundizara más, Ramananda Raya dijo que la relación fraternal con el Señor Krishna está incluso en un plano trascendental superior. De esta manera, Ramananda Raya indicó que cuando la relación con Krishna aumenta en afecto, la actitud de temor hacia el Señor Supremo y la conciencia de Su superioridad disminuyen. En este punto, la actitud de fe incrementa, y a esta fe se le llama amistad. En la relación fraternal hay un sentido de igualdad entre Krishna y Sus amigos. A este respecto, Ramananda Raya citó un verso de El Srimad-Bhagavatam (10.12.11) en el que Sukadeva Gosvami describe el almuerzo del Señor Krishna con Sus amigos en el bosque. El Señor Krishna y Sus amigos fueron al bosque a jugar con las vacas, y se dice que los muchachos que acompañaban a Krishna disfrutaban de amistad trascendental con la Suprema Personalidad de Dios. Los grandes sabios consideran que el Señor Supremo es el Brahman impersonal, los devotos consideran que es la Suprema Personalidad de Dios, y los hombres comunes lo consideran un ser humano ordinario. El Señor Caitanya apreció mucho esta declaración, no obstante, dijo: “Tú puedes profundizar aún más”. Al serle solicitado así por el Señor Caitanya, Ramananda Raya afirmó entonces que la relación paternal con Krishna es una posición trascendental aún más elevada. Cuando el afecto de la relación fraternal aumenta, se convierte en la relación paternal que existe entre padre e hijo. A este respecto, Ramananda Raya citó un verso de El Srimad-Bhagavatam (10.8.46), en donde Maharaja Pariksit inquiere de Sukadeva Gosvami acerca de la magnitud de las actividades virtuosas ejecutadas por Yasoda, la madre de Krishna, que la capacitaron para ser llamada “madre” y que su pecho fuese mamado por la Suprema Personalidad de Dios. Él también citó otro verso de El Srimad-Bhagavatam (10.9.20) en el cual se afirma que Yasoda recibió de la Suprema Personalidad de Dios tal misericordia que no es comparable siquiera con la misericordia obtenida por Brahma, el primer ser viviente creado, o el Señor Siva, o incluso la diosa de la fortuna, Laksmi, cuya morada es el pecho del Señor Visnu. Entonces, el Señor Caitanya le pidió a Ramananda Raya que detallara más a fin de llegar al punto del amor conyugal. Comprendiendo el pensamiento del Señor Caitanya, Ramananda Raya inmediatamente contestó que, en verdad, era el amor conyugal con Krishna lo que constituía la relación más elevada. En otras palabras, las relaciones íntimas con Krishna evolucionan de un concepto ordinario de la Suprema Personalidad de Dios al concepto de amo y sirviente; cuando esta relación se vuelve confidencial, se convierte en una relación amistosa; cuando se desarrolla aún más, es la relación entre padres e hijos; y cuando ésta evoluciona hasta el punto más elevado de amor y afecto completos, se conoce como amor conyugal con el Señor Supremo. En relación con esto, Ramananda Raya citó un verso de El Srimad-Bhagavatam (10.47.60), afirmando que el éxtasis trascendental que se exhibió durante la danza del rasa entre las gopis y Krishna, nunca lo saboreó ni siquiera la diosa de la fortuna, quien reside siempre en el pecho del Señor en el reino espiritual. Qué decir de la experiencia de las mujeres ordinarias. Ramananda Raya explicó entonces el proceso gradual mediante el cual se desarrolla el amor puro por Krishna. Él señaló que la entidad viviente se relaciona con la Suprema Personalidad de Dios en la forma adecuada justamente para ella. Efectivamente, las relaciones con el Señor Supremo empiezan con la relación de amo y sirviente, y se desarrollan posteriormente en amistad, amor paternal y amor conyugal. Debe saberse que quien está situado en su relación particular con la Suprema Personalidad de Dios, se encuentra en la mejor relación para él; pero cuando estudiamos todas estas relaciones, puede verse que la primera etapa es brahma-bhuta, o la etapa neutral de la realización del Señor Supremo. Cuando se acepta al Señor Supremo como amo y a uno mismo como sirviente, la relación se desarrolla, aún más cuando uno se vuelve amigo del Señor Supremo y todavía más cuando se vuelve un padre. Así pues, la relación se desarrolla de la amistad al amor paternal y, finalmente, al amor conyugal, el cual es la relación suprema con el Señor. La autorrealización en la relación como sirviente es ciertamente trascendental, y esta relación se desarrolla cuando se le agrega un sentido de fraternidad. A medida que aumenta el afecto, esta relación se desarrolla en paternidad y amor conyugal. Ramananda Raya citó un verso de El Bhakti-rasamrta-sindhu (2.5.38) afirmando que el afecto espiritual por el Señor Supremo es trascendental en todos los casos, pero cada devoto tiene una actitud específica en base a una relación en particular, y esa relación es más deleitable para él que para los demás. Estas relaciones trascendentales con el Señor Supremo no pueden ser fabricadas mediante las maquinaciones mentales de supuestos devotos. En El Bhakti-rasamrta-sindhu (1.2.101), Rupa Gosvami ha afirmado que el servicio devocional que no se ejecuta en base a las Escrituras o a las obras literarias védicas y que no está de acuerdo a los principios enunciados allí, nunca puede ser aprobado. Sri Bhaktisiddhanta Sarasvati Gosvami Maharaja también ha enfatizado que no se puede aceptar a los maestros espirituales profesionales, a los recitadores profesionales de El Bhagavatam, a los ejecutantes profesionales de kirtana o a aquellos que se dedican al servicio devocional inventado por ellos mismos. En la India existen diversas comunidades profesionales, conocidas como aula, Vaula, Kartabhaja, Neda Daravesa, Snai, Atibadi, Cudadhari y Gauranganagari. A un miembro de la Sociedad Ventor Gosvami, o la casta llamada gosvami, no se le puede aceptar como un descendiente de los seis Gosvamis originales. Ni tampoco puede aceptarse a los supuestos devotos que manufacturan canciones sobre el Señor Caitanya, ni aquellos que son sacerdotes profesionales o recitadores pagados. Aquel que no sigue los principios de El Pañcaratra, o aquel que es un impersonalista o adicto a la vida sexual, no puede ser comparado con aquellos que han dedicado sus vidas al servicio de Krishna. Un devoto puro, que siempre está dedicado a la conciencia de Krishna, puede sacrificarlo todo para el servicio del Señor. Aquel que ha consagrado su vida al servicio del Señor Caitanya, Krishna y el maestro espiritual, o una persona que sigue los principios de la vida de casado, así como también aquel que sigue los principios de la orden de vida de renunciación en la orden de Sri Caitanya Mahaprabhu, es un devoto, y no se le puede comparar con los hombres profesionales. Cuando uno está liberado de todas las contaminaciones materiales, cualquiera de esas relaciones con Krishna se vuelve trascendentalmente deleitable. Desafortunadamente, aquellos que son inexpertos en la ciencia trascendental no pueden apreciar las diferentes relaciones con el Señor Supremo. Ellos creen que todas estas relaciones surgen de maya. El Caitanya-caritamrta afirma que la tierra, el agua, el fuego, el aire y el éter (los cinco elementos burdos) se desarrollan de las formas sutiles a las formas burdas. Por ejemplo, el sonido se encuentra en el éter, pero en el aire están el sonido y la textura. Cuando se agrega el fuego, existe sonido, textura y también forma. Cuando el agua se agrega, hay sonido, textura, forma y sabor; y cuando se añade la tierra, hay sonido, textura, forma, sabor y olor. Exactamente como diversas características se desarrollan progresivamente desde el éter descendiendo hasta la tierra, las cinco características de la devoción se desarrollan y se encuentran todas en la relación del amor conyugal. De esta manera, a la relación con Krishna en amor conyugal se le acepta como la etapa más elevada de la perfección del amor por Dios. Como se afirma en El Srimad-Bhagavatam (10.82.44): “El servicio devocional a la Suprema Personalidad de Dios es la vida de toda entidad viviente”. En efecto, el Señor les informó a las doncellas de Vraja que su amor por Él era la única causa por la que ellas habían logrado Su compañía. Se dice que el Señor Krishna en la relación con sus devotos acepta todas las clases de servicio devocional de acuerdo a la aptitud del devoto. De esta manera, Krishna reciproca a las necesidades de un devoto. Si uno quiere una relación con Krishna como amo y sirviente, Krishna hace el papel de amo perfecto. Para aquel que quiere a Krishna como un hijo en la relación paternal, Krishna hace el papel de un hijo perfecto. En forma similar, si un devoto quiere adorar a Krishna con amor conyugal, Krishna hace el papel de un esposo o un amante perfecto. Sin embargo, Krishna Mismo ha admitido que Su relación amorosa con las doncellas de Vraja con amor conyugal es la etapa de perfección más elevada. En El Srimad-Bhagavatam (10.32.22), Krishna le dijo a las gopis: na paraye ’ham niravadya-samyujam sva-sadhu-krtyam vibudhayusapi vah ya mabhajan durjaya-geha-srnkhalah samvrscya tad vah pratiyatu sadhuna “Su relación conmigo es completamente trascendental, y no es posible para Mí ofrecerles nada a cambio de su amor, ni siquiera después de muchos nacimientos. Ustedes han sido capaces de abandonar todos los apegos por el disfrute material y Me han buscado. Ya que soy incapaz de corresponder a su amor, ustedes tienen que complacerse con sus propias actividades”. Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati Gosvami Maharaja ha enfatizado que existe una clase de hombres comunes que afirman que cualquiera puede adorar al Señor Supremo de acuerdo a su propia modalidad inventada de adoración y aun así alcanzar a la Suprema Personalidad de Dios. Ellos alegan que uno puede acercarse al Señor Supremo ya sea a través de las actividades fruitivas, el conocimiento especulativo, la meditación o la austeridad, y que por cualquiera de esos métodos logrará el éxito. Afirman que uno puede aceptar muchos diferentes senderos y aun así llegar al mismo lugar, y sostienen que a la Suprema Verdad Absoluta se le puede adorar ya sea como la diosa Kali, o Durga, el Señor Siva, Ganesa, Rama, Hari o Brahma. En pocas palabras, sostienen que no importa cómo se dirija uno a la Verdad Absoluta, puesto que todos los nombres son uno y el mismo. Ellos dan el ejemplo de una persona que tiene muchos nombres, si se la llama por cualquiera de ellos, responderá. Estos puntos de vista puede que sean muy agradables para una persona ordinaria, pero están plagados de conceptos erróneos. Aquel que, motivado por la lujuria material, adora a los semidioses, no puede alcanzar a la Suprema Personalidad de Dios. Si uno adora a los semidioses, la energía externa del Señor puede otorgarle algunos resultados, pero esto no quiere decir que mediante esa adoración pueda alcanzarse al Señor Supremo. En efecto, en El Bhagavad-gita (7.23) se desalienta dicha adoración: antavat tu phalam tesam tad bhavaty alpa-medhasam devan deva-yajo yanti mad-bhakta yanti mam api “Los hombres de poca inteligencia adoran a los semidioses y sus frutos son limitados y temporales. Aquellos que adoran a los semidioses van a los planetas de los semidioses, pero Mis devotos llegan al final a Mi planeta supremo”. Así pues, el Señor Supremo otorga la bendición de Su compañía únicamente a aquellos que Lo adoran, y no a aquellos que adoran a los semidioses. No es verdad que todo el mundo puede alcanzar a la Suprema Personalidad de Dios adorando a semidioses materiales. Por lo tanto, es sorprendente que un hombre pueda imaginar que se volverá perfecto adorando a los semidioses. Los resultados del servicio devocional que se ofrecen al Señor en plena conciencia de Krishna no pueden compararse con los resultados de la adoración a los semidioses, la actividad fruitiva o la especulación mental. Por medio de los resultados de las actividades fruitivas uno puede ir ya sea a los planetas celestiales o a los infernales.
Capítulo TREINTA Capítulo TREINTA Los pasatiempos trascendentales de Radha y Krishna La diferencia entre la ejecución de las actividades religiosas ordinarias y el servicio devocional es muy grande. Por ejecutar rituales religiosos puede lograrse desarrollo económico, complacencia de los sentidos o liberación (fusionándose en la existencia del Supremo), pero los resultados del servicio devocional trascendental son completamente diferentes de estos beneficios temporales. El servicio devocional al Señor es siempre fresco y trascendentalmente placentero de manera creciente. Así pues, existe un mar de diferencia entre los resultados que se derivan del servicio devocional y los que se derivan de los rituales religiosos. La gran energía espiritual que se conoce como jadadhisthatri, o mahamaya, la superintendente del mundo material, y los directores departamentales materiales, los semidioses, así como los productos de la energía externa del Señor Supremo, son sólo reflejos pervertidos de la opulencia del Señor Supremo. Los semidioses en realidad son encargados de llevar a cabo las órdenes del Señor Supremo y ayudan en la administración de la creación material. En El Brahma-samhita se afirma que las obras de la supremamente poderosa superintendente, Durga, sólo son indicios vagos de las obras del Señor Supremo. El Sol funciona exactamente como el ojo del Señor Supremo, y Brahma actúa exactamente como un reflejo del Señor Supremo. Similarmente, todos los semidioses, así como también la energía externa misma, Durgadevi, y todos los diferentes directores departamentales, sólo son sirvientes del Señor Supremo en el mundo material. En el mundo espiritual existe otra energía, la energía espiritual superior, o energía interna, la cual actúa bajo la dirección de yogamaya. Yogamaya es la potencia interna del Señor Supremo, y ella también funciona bajo la dirección del Señor, pero lo hace en el mundo espiritual. Cuando la entidad viviente se sitúa bajo la dirección de yogamaya en vez de bajo la dirección de mahamaya, gradualmente se vuelve devota de Krishna. Sin embargo, aquellos que están tras la opulencia y la felicidad materiales se sitúan bajo el cuidado de la energía material, mahamaya o bajo el cuidado de los semidioses materiales, como el Señor Siva u otros. En El Srimad-Bhagavatam se menciona que cuando las gopis de Vrndavana desearon a Krishna como su esposo, oraron a la energía espiritual, yogamaya, para la satisfacción de su deseo. En El Sapta-sati encontramos que el rey Suratha y un mercader llamado Samadhi, adoraron a mahamaya para obtener opulencia material. Así pues, uno no debe erróneamente considerar iguales a yogamaya y a mahamaya. Debido a que el Señor está situado en la plataforma absoluta, no existe diferencia entre el santo nombre del Señor y el propio Señor Supremo. Existen diferentes nombres del Señor Supremo, y esos nombres tienen diferentes propósitos y significados. Por ejemplo, a Él se le conoce como Paramatma, la Superalma; Brahman, el Absoluto Supremo; Srstikarta, el creador; Narayana, el Señor trascendental; Rukminiramana, el esposo de Rukmini; Gopinatha, el disfrutador de las gopis; y Krishna. De esta manera, el Señor posee diferentes nombres, y esos nombres indican diferentes funciones. El aspecto del Señor Supremo como el creador es diferente del aspecto del Señor como Narayana. Algunos de los nombres del Señor, como el de “creador”, son concebidos por los hombres materialistas. Uno no puede realizar plenamente la esencia de la Suprema Personalidad de Dios comprendiendo el nombre de “creador”, porque esta creación material es una función de la energía externa del Señor Supremo. Así pues, la concepción de Dios como el creador incluye únicamente el aspecto externo. En forma similar, cuando llamamos Brahman al Señor Supremo, nosotros no tenemos ninguna comprensión de Sus seis opulencias. En la realización Brahman, las seis opulencias no se comprenden en plenitud, por consiguiente, la realización Brahman no es comprensión completa del Señor Supremo, ni tampoco la realización Paramatma, la comprensión de la Superalma, constituye la realización plena de la Suprema Personalidad de Dios, porque la naturaleza omnipenetrante del Señor Supremo es sólo una representación parcial de Su opulencia. Incluso la relación trascendental que experimenta un devoto de Narayana en Vaikuntha es incompleta en cuanto a que no es la realización de una relación con Krishna en Goloka Vrndavana. Los devotos de Krishna no saborean el servicio devocional a Narayana porque el servicio devocional a Krishna es tan atractivo que los devotos de Krishna no desean adorar a ninguna otra forma. Así que a las gopis de Vrndavana no les gusta ver a Krishna como el esposo de Rukmini, ni les gusta dirigirse a Él como Rukminiramana. En Vrndavana se refieren a Krishna como Radhakrsna, o Krishna, la propiedad de Radharani. Aunque el esposo de Rukmini y el Krishna de Radha se encuentran en el mismo nivel en el sentido ordinario, aun así, en el mundo espiritual los nombres indican diferentes comprensiones de diversos aspectos de la personalidad trascendental de Krishna. Si se ponen al mismo nivel Rukminiramana, Radharamana y Narayana, o cualquier otro nombre del Señor Supremo, se comete la falta de superposición de sabores, o lo que técnicamente se conoce como rasabhasa. Quienes son devotos expertos no aceptan tales combinaciones que están contra las conclusiones del servicio devocional puro. Aunque Sri Krishna, la Suprema Personalidad de Dios, personifica toda la superexcelencia y belleza, cuando Él está entre las doncellas de Vraja se Le conoce como Gopijanavallabha. Los devotos no pueden disfrutar la belleza del Señor Supremo más que las doncellas de Vraja. En El Srimad-Bhagavatam (10.33.7) se confirma que aunque Krishna, el hijo de Devaki, es la última palabra en superexcelencia y belleza, cuando Él se encuentra entre las gopis, luce como una joya sublime engarzada en medio de una divina artesanía dorada. Aunque el Señor Caitanya aceptó la relación de amor conyugal como la más elevada relación con el Señor Supremo, no obstante, Él le solicitó a Ramananda Raya que profundizara aún más. Ante esta petición, Ramananda Raya advirtió que ésta era la primera vez que, en un intento por comprender a Krishna, se le pedía explicar algo más allá de las gopis. Ciertamente que existe intimidad trascendental entre las doncellas de Vraja y Krishna, señaló Ramananda, pero de todas las relaciones, la relación entre Radharani y Krishna en amor conyugal es la más perfecta. Ningún hombre común puede comprender el éxtasis del amor trascendental entre Radharani y Krishna, ni puede comprender el sabor trascendental del amor trascendental entre Krishna y las gopis. Aun así, si uno trata de seguir los pasos de las gopis, puede llegar a situarse en la etapa más elevada del amor trascendental. De esta manera, aquel que quiere elevarse a la etapa trascendental de la perfección debe seguir los pasos de las doncellas de Vraja como un sirviente asistente de las gopis. El Señor Caitanya exhibió la actitud de Srimati Radharani cuando, proveniente de Dvaraka, Sri Krishna se encontró con Ella. Este amor trascendental no es posible para ningún ser ordinario; por consiguiente, no debe imitarse la etapa de perfección más elevada que exhibió Caitanya Mahaprabhu. Sin embargo, si uno desea estar en esa compañía, debe seguir los pasos de las gopis. En El Padma Purana se afirma que exactamente como Radharani le es querida a Krishna, en forma similar, el kunda conocido como Radhakunda también le es muy querido. Entre las gopis, la más querida para Krishna es Radharani. En El Srimad-Bhagavatam (10.30.28) se afirma que Radharani y las gopis le prestan el más elevado y perfecto servicio amoroso al Señor, y que el Señor está tan complacido con ellas que no desea abandonar la compañía de Srimati Radharani. Cuando el Señor Caitanya escuchó a Ramananda Raya hablar de los amoríos entre Krishna y Radharani, Él dijo: “Por favor, continúa, prosigue”. El Señor también dijo que estaba disfrutando con gran deleite las descripciones de los asuntos amorosos entre Krishna y las gopis. “Es como un río de néctar que fluye de tus labios”, dijo. Ramananda Raya continuó señalando que cuando Krishna bailó entre las gopis, Él pensó: “No le estoy dando ninguna atención especial a Radharani”. Debido a que, entre las otras gopis, Radharani no estaba siendo objeto de un amor especial, Krishna se la llevó del área de la danza del rasa mostrándole Su preferencia. Después de explicar esto al Señor Caitanya, Ramananda Raya dijo: “Ahora deleitémonos con los amoríos trascendentales entre Krishna y Radha. Éstos no tienen comparación en este mundo material”. Ramananda Raya continuó así sus descripciones. Durante una ejecución de la danza del rasa, Radharani súbitamente abandonó el área, como si estuviera disgustada porque no se Le estaba mostrando ninguna atención especial. Krishna estaba deseoso de ver a Radharani a fin de satisfacer el propósito de la danza del rasa, pero al no ver a Radharani allí, se puso muy acongojado y fue a buscarla. En El Gita-govinda hay un hermoso verso que afirma que el enemigo de Kamsa, Krishna, también quiso enredarse en amoríos con mujeres, por lo que simplemente se llevó a Radharani y dejó la compañía de las demás doncellas de Vraja. Krishna estaba muy afligido por la ausencia de Radharani y, estando mentalmente angustiado, empezó a buscarla a lo largo de las orillas del Yamuna. Al fallar en Su búsqueda, Él se internó entre los matorrales de Vrndavana y comenzó a lamentarse. Ramananda Raya señaló que cuando se discute el significado de estos dos versos especiales de El Gita-govinda (3.1-2), uno puede saborear el néctar más excelso de los amoríos de Radha y Krishna. Aunque había muchas gopis para bailar con Krishna, Él quería bailar especialmente con Radharani. En la danza del rasa, Krishna se expandió a Sí Mismo situándose entre cada dos gopis, pero Él estaba especialmente presente con Radharani. Sin embargo, Radharani no estaba complacida con el comportamiento de Krishna. Como se describe en El Ujjvala-nilamani: “El sendero de los asuntos amorosos es exactamente como el movimiento de una serpiente. Entre los jóvenes amantes existen dos clases de mentalidad —sin causa y causal”. Así que cuando Radharani abandonó el área de la danza del rasa debido al disgusto por no recibir un trato especial, Krishna se apesadumbró mucho al advertir Su ausencia. Se consideraba que la perfección de la danza del rasa era completa debido a la presencia de Radharani, y en Su ausencia Krishna consideró que la danza estaba interrumpida. Por consiguiente, Krishna abandonó el lugar y fue a buscarla. Cuando Él no pudo encontrar a Radharani después de vagar por varios lugares, se acongojó mucho. Por lo que se entiende que Krishna no podía disfrutar Su potencia de placer ni siquiera en medio de todas las gopis, pero en presencia de Radharani, Él se encontraba satisfecho. Cuando Ramananda Raya describió este amor trascendental entre Radharani y Krishna, el Señor Caitanya admitió: “Yo vine a ti para comprender los amoríos trascendentales entre Krishna y Radha, y ahora estoy muy satisfecho de que me los hayas descrito tan primorosamente. A partir de tu versión, Yo puedo comprender que el estado más elevado de amor es el que existe entre Krishna y Radha”. Sin embargo, el Señor Caitanya le solicitó a Ramananda Raya que explicara algo más: “¿Cuáles son las características trascendentales de Krishna y Radharani? ¿Cuáles son los aspectos trascendentales de la reciprocidad de Sus sentimientos? y, ¿qué es el amor entre ellos? Si bondadosamente Me describes todo esto, estaré muy obligado contigo. Excepto tú, nadie puede describir estas cosas”. “Yo no sé nada”, respondió con gran humildad Ramananda Raya. “Simplemente estoy diciendo lo que Tú causas que yo diga. Sé que Tú eres Krishna Mismo, aun así, estás disfrutando al escucharme hablar acerca de Krishna. Por lo tanto, por favor, discúlpame por mi limitada capacidad de expresión. Tan sólo estoy tratando de expresar todo lo que Tú causas que yo exprese”. “Yo soy un sannyasi mayavadi”, protestó el Señor Caitanya. “No tengo conocimiento de los aspectos trascendentales del servicio devocional. Por la grandeza de Sarvabhauma Bhattacarya, Mi mente se ha aclarado y estoy tratando de comprender la naturaleza del servicio devocional al Señor Krishna. Bhattacarya Me recomendó que viniera contigo a fin de comprender a Krishna. En efecto, él dijo que Ramananda Raya era la única persona que conocía algo acerca del amor por Krishna. Por consiguiente, Yo he venido a ti por la recomendación de Sarvabhauma Bhattacarya. Por favor, no vaciles entonces en relatarme todos los asuntos confidenciales entre Radha y Krishna”. En esta forma, el Señor Caitanya tomó en verdad una posición subordinada ante Ramananda Raya. Esto tiene un significado muy grande. Si uno es serio en la comprensión de la naturaleza trascendental de Krishna, podrá acercarse a una persona que está enriquecida verdaderamente con la conciencia de Krishna. Uno no debe estar orgulloso de su nacimiento, opulencia, educación y belleza materiales, y con esas cosas tratar de conquistar la mente de un estudiante avanzado en la conciencia de Krishna. Quien así se acerca a una persona consciente de Krishna, pensando que podrá influirla mediante estas cualidades materiales, está confundido respecto a esta ciencia. Uno debe acercarse a una persona consciente de Krishna con toda humildad, haciéndole preguntas pertinentes. Si uno tiene una actitud desafiante hacia dicha persona, no será posible mediante ningún servicio conseguir su asociación. Una persona desafiante y vanidosa no podrá lograr nada de un hombre consciente de Krishna; simplemente permanecerá en conciencia material. Aunque el Señor Caitanya nació en una elevada familia brahmana y estaba situado en la más elevada plataforma de la perfección del sannyasa, no obstante, mediante Su actitud mostró que incluso una persona elevada no titubea en tomar lecciones de Ramananda Raya, aunque Ramananda aparecía como un hombre casado situado en un nivel social por debajo del de un brahmana. Así, el Señor Caitanya mostró claramente que un estudiante sincero nunca se ocupa de si su maestro espiritual nació en una familia brahmana o ksatriya, o si es un sannyasi, brahmacari o cualquier otra cosa. Quienquiera que pueda enseñarle a uno la ciencia de Krishna, debe ser aceptado como guru.
Capítulo TREINTA Y UNO Capítulo TREINTA Y UNO La perfección suprema Independientemente de la posición que se pueda tener, si se está completamente versado en la ciencia de Krishna, la conciencia de Krishna, uno puede volverse un maestro espiritual genuino, iniciador o instructor de esta ciencia. En otras palabras, uno puede convertirse en un maestro espiritual genuino si tiene suficiente conocimiento de la ciencia de Krishna, la conciencia de Krishna. Esta posición no depende de una situación particular dentro de la sociedad ni se basa en el nacimiento. Ésta es la conclusión del Señor Caitanya Mahaprabhu, y está de acuerdo con las instrucciones védicas. Basándose en esta conclusión, el Señor Caitanya, conocido anteriormente como Visvambhara, aceptó un maestro espiritual, Isvara Puri, quien era un sannyasi. En forma similar, el Señor Nityananda Prabhu y Sri Advaita acarya también aceptaron a otro sannyasi como su maestro espiritual, Madhavendra Puri. Madhavendra Puri es conocido también como Laksmipati Tirtha. En forma similar, otro gran acarya, Sri Rasikananda, aceptó a Sri Syamananda como su maestro espiritual, aunque él no había nacido en una familia brahmana. Así también Ganganarayana Cakravarti aceptó a Narottama Dasa Thakura como maestro espiritual. En la antigüedad hubo incluso un cazador de nombre Dharma, quien se volvió maestro espiritual de mucha gente. En El Mahabharata y en El Srimad-Bhagavatam (7.11.32) existen instrucciones afirmando que a una persona —ya sea brahmana, ksatriya, vaisya o sudra— se le debe aceptar por sus cualidades personales, no por su nacimiento. La posición de uno debe establecerse en base a las cualidades personales y no al nacimiento. Por ejemplo, si un hombre nace en una familia brahmana, pero sus cualidades personales son las de un sudra, debe ser aceptado como un sudra. Similarmente, si una persona nace en una familia sudra, pero tiene las cualidades de un brahmana, debe ser aceptado como un brahmana. Todas las instrucciones de los sastras, así como también las versiones de los grandes sabios y autoridades, establecen que un maestro espiritual fidedigno no es necesario que sea un brahmana por nacimiento. La única calificación es que debe estar versado en la ciencia de Krishna, la conciencia de Krishna. Esto solo lo hace perfectamente elegible para volverse un maestro espiritual. Ésta es la conclusión de Sri Caitanya Mahaprabhu en Su discusión con Ramananda Raya. En El Hari-bhakti-vilasa se afirma que si un maestro espiritual genuino ha nacido en una familia brahmana, y otro, que también es calificado, ha nacido en una familia sudra, uno debe aceptar a aquel que ha nacido en una familia brahmana. Esta afirmación sirve como etiqueta social, pero no tiene nada que ver con la comprensión espiritual. Esta instrucción es únicamente aplicable para aquellos que consideran más importante el estrato social que el estado espiritual. No es para la gente espiritualmente seria. Una persona seria debe aceptar la instrucción de Caitanya Mahaprabhu de que cualquiera —sin importar su posición— que es versado en la ciencia de Krishna debe ser aceptado como maestro espiritual. En El Padma Purana existen muchas instrucciones que afirman que un devoto del Señor espiritualmente avanzado y sumamente elevado, es siempre un devoto de primera clase, y por lo tanto es un maestro espiritual; pero una persona sumamente elevada nacida en una familia brahmana no puede ser maestro espiritual a menos que sea un devoto del Señor. Una persona nacida en una familia brahmana puede que sea versada en todos los rituales de las Escrituras védicas, pero si no es devoto puro, no puede ser maestro espiritual. En todos los sastras, la cualificación principal de un maestro espiritual genuino es que esté versado en la ciencia de Krishna. El Señor Caitanya, por consiguiente, le solicitó a Ramananda Raya que continuara enseñándole sin vacilación, sin considerar la situación del Señor Caitanya como un sannyasi. Así, el Señor Caitanya insistió para que continuara hablando sobre los pasatiempos de Radha y Krishna. “Debido a que me estás pidiendo que hable de los pasatiempos de Radha y Krishna”, aceptó humildemente Ramananda Raya, “obedeceré Tu orden. Yo hablaré en cualquier forma que Tú desees”. De esta manera, Ramananda Raya se sometió humildemente como un títere ante el Señor Caitanya, el titiritero experto. Él únicamente quería bailar de acuerdo a la voluntad de Caitanya Mahaprabhu. Comparó su lengua a un instrumento de cuerdas, diciendo: “Tú eres el ejecutante de ese instrumento”. Así pues, en la medida en que el Señor Caitanya tocara, Ramananda Raya vibraría el sonido. Él dijo que el Señor Krishna es la Suprema Personalidad de Dios, la fuente de todas las encarnaciones y la causa de todas las causas. Hay innumerables planetas Vaikuntha, incontables encarnaciones y expansiones del Señor Supremo, y también innumerables universos, y de todas estas existencias del Señor Supremo, Krishna es el único origen. Su cuerpo trascendental está compuesto de eternidad, bienaventuranza y conocimiento, y a Él se le conoce como el hijo de Maharaja Nanda y el habitante de Goloka Vrndavana. Él está plenamente colmado de seis opulencias —riqueza, fuerza, fama, belleza, conocimiento y renunciación. En El Brahma-samhita (5.1) se confirma que Krishna es el Señor Supremo, el Señor de todos los señores, y Su cuerpo trascendental es sac-cid-ananda. Nadie es el origen de Krishna, pero Krishna es el origen de todos. Él es la causa suprema de todas las causas y es el residente de Vrndavana. Él es también muy atractivo, exactamente igual que Cupido. Uno puede adorarlo mediante el mantra kama-gayatri. En El Brahma-samhita, a la tierra trascendental de Vrndavana se la describe como siempre espiritual. Esa tierra espiritual está poblada por diosas de la fortuna, a quienes se les conoce como gopis. Todas éstas son las amadas de Krishna, y Krishna es el único amante de todas esas gopis. Los árboles de esa tierra son kalpa-vrksa, árboles que satisfacen los deseos, y uno puede obtener todo lo que desee de ellos. La tierra está hecha de piedra de toque y el agua es néctar. Cada palabra es una canción, y cada paso es una danza, la constante compañera es la flauta. Todo es autoluminoso, exactamente como el Sol en este mundo material. La forma humana de vida está hecha para comprender esta tierra trascendental de Vrndavana, y aquel que es afortunado debe cultivar el conocimiento de Vrndavana y sus residentes. En esa morada suprema se encuentran las vacas surabhi que inundan la tierra con leche. Dado que ahí no se desperdicia ni un momento, no existe pasado, presente ni futuro. Una expansión de esta Vrndavana, la cual es la morada suprema de Krishna, está también presente en esta Tierra, y los devotos elevados la adoran como la morada suprema. Sin embargo, no se puede apreciar Vrndavana sin ser sumamente elevado en el conocimiento espiritual de la conciencia de Krishna. De acuerdo a la experiencia ordinaria, Vrndavana parece como un pueblo ordinario, pero a los ojos de un devoto sumamente elevado es prácticamente igual que la Vrndavana original. Un gran santo acarya ha cantado: “¿Cuándo se limpiará mi mente de toda contaminación, de tal forma que yo sea capaz de ver Vrndavana tal como es? y, ¿cuándo seré capaz de comprender la literatura que dejaron los Gosvamis, de manera que pueda conocer los pasatiempos trascendentales de Radha y Krishna? Los amoríos entre Krishna y las gopis en Vrndavana también son trascendentales. Ellos parecen como asuntos lujuriosos ordinarios de este mundo material, pero hay un mar de diferencia. En el mundo material puede que haya un despertar temporal de la lujuria, pero desaparece después de la así llamada satisfacción. En el mundo espiritual, el amor entre las gopis y Krishna crece constantemente. Ésa es la diferencia entre el amor trascendental y la lujuria material. La lujuria, o sea el supuesto amor que surge de este cuerpo, es tan temporal como el cuerpo mismo, pero el amor que surge del alma eterna en el mundo espiritual está en la plataforma espiritual, y ese amor es también eterno. Por lo tanto, se hace referencia a Krishna como el siempre fresco Cupido. Al Señor Krishna se le adora con el mantra gayatri, y el mantra específico mediante el cual se le adora se llama kama-gayatri. En las obras literarias védicas se explica que a la vibración sonora que puede elevarlo a uno de la maquinación mental se le llama gayatri. El mantra kama-gayatri está compuesto de veinticuatro sílabas y media: klim kama-devaya vidmahe puspa-banaya dhimahi tan no ’nangah pracodayat Este kama-gayatri se recibe de parte del maestro espiritual cuando el discípulo es avanzado en el canto de Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare. En otras palabras, este mantra kama-gayatri y el samskara, o reformación de un brahmana perfecto, los ofrece el maestro espiritual cuando ve que el discípulo es avanzado en el conocimiento espiritual. Incluso entonces el kama-gayatri no se pronuncia bajo ciertas circunstancias. En cualquier caso, el canto de Hare Krishna es suficiente para elevarlo a uno a la plataforma espiritual suprema. En El Brahma-samhita se da una hermosa descripción de la flauta de Krishna: “Cuando Krishna comenzó a tocar Su flauta, la vibración sonora entró al oído de Brahma como el mantra védico om”. Este om está compuesto de tres letras —A, U y M— y describe nuestra relación con el Señor Supremo, las actividades mediante las que podemos lograr la más elevada perfección y la verdadera posición del amor en la plataforma espiritual. Cuando la vibración sonora de la flauta de Krishna se expresa a través de la boca de Brahma, se convierte en el gayatri. Al ser influido por la vibración sonora de la flauta de Krishna, Brahma, la criatura suprema y la primera entidad viviente de este mundo material, fue iniciado como un brahmana. Srila Jiva Gosvami confirma que Brahma fue iniciado como un brahmana por la flauta de Krishna. Cuando a Brahma lo iluminó el mantra gayatri a través de la flauta de Krishna, él obtuvo todo el conocimiento védico. Reconociendo la bendición que Krishna le ofreció, él se convirtió en el maestro espiritual de todas las entidades vivientes. La palabra klim agregada al mantra gayatri se explica en El Brahma-samhita como la semilla trascendental del amor por Dios, o la semilla del kama-gayatri. El objeto es Krishna, quien es el Cupido siempre fresco, y mediante la pronunciación del mantra klim, Krishna es adorado. También se afirma en El Gopala-tapani Upanisad que cuando se habla de Krishna como Cupido, no debe pensarse en Él como el Cupido de este mundo material. Como ya se explicó, Vrndavana es la morada espiritual de Krishna, y la palabra Cupido es también espiritual y trascendental. No se debe considerar que el Cupido material y Krishna se encuentran al mismo nivel. El Cupido material representa la atracción por la carne y el cuerpo externo, pero el Cupido espiritual es la atracción mediante la cual la Superalma atrae al alma individual. En realidad, la lujuria y la vida sexual existen en la vida espiritual, pero cuando el alma espiritual se encuentra corporificada en los elementos materiales, ese impulso espiritual se expresa a través del cuerpo material, y por consiguiente se refleja en forma pervertida. Cuando uno realmente llega a ser versado en la ciencia de la conciencia de Krishna, puede comprender que su deseo material por la vida sexual es abominable, mientras que la relación sexual espiritual es deseable. La relación sexual espiritual es de dos clases: una está de acuerdo con la posición constitucional del yo, y la otra de acuerdo con el objeto. Cuando uno comprende la verdad acerca de esta vida, pero no está completamente limpio de la contaminación material, no está realmente situado en la morada trascendental, Vrndavana, aunque pueda comprender la vida espiritual. Sin embargo, cuando uno se libera de los impulsos sexuales del cuerpo material, realmente puede alcanzar la morada suprema de Vrndavana. Cuando uno se encuentra situado así, puede pronunciar el kama-gayatri y el mantra kama-bija. Ramananda Raya explicó entonces que Krishna es atractivo tanto para las mujeres como para los hombres, tanto para lo móvil como para lo inmóvil —en verdad, lo es para todas las entidades vivientes. Por esta razón, a Él se le llama el Cupido trascendental. Ramananda Raya entonces citó un verso de El Srimad-Bhagavatam (10.32.2), afirmando que cuando el Señor aparece sonriendo y tocando Su flauta ante las doncellas de Vraja, luce exactamente como Cupido. Existen varias clases de devotos que tienen diferentes aptitudes y relaciones con el Señor Supremo. La relación que uno tenga con el Señor es tan buena como la de cualquier otro, porque el punto central es Krishna. Como se afirma en El Bhakti-rasamrta-sindhu: “Krishna es el manantial de todos los placeres, y Él siempre está atrayendo a las gopis con el brillo trascendental de Su cuerpo. Él atrae especialmente a Taraka, Pali, Syama y Lalita. Krishna le es muy querido a Radharani, la gopi principal”. Al igual que Krishna, a las gopis se les glorifica por los pasatiempos de Krishna. Existen diferentes clases de relaciones con Krishna, y cualquiera que es atraído por Krishna mediante una relación particular, es glorificado. Krishna es tan bello, trascendental y atractivo que, algunas veces, incluso se atrae a Sí Mismo. El siguiente verso aparece en El Gita-govinda (1.11): visvesam anurañjanena janayann anandam indivara- sreni-syamala-komalair upanayann angair anangotsavam svacchandam vraja-sundaribhir abhitah pratyangam alingitah srngarah sakhi murtiman iva madhau mugdho harih kridati “Mi querido amigo, tan sólo mira cómo Krishna disfruta Sus pasatiempos trascendentales en la primavera, expandiendo la belleza de Su cuerpo. Sus piernas y brazos suaves, tal como la Luna más bella, se posan sobre los cuerpos de las gopis. Cuando Él abraza diferentes partes de sus cuerpos, ¡es tan hermoso! Krishna es tan bello que atrae incluso a Narayana, así como a la diosa de la fortuna que es la compañera de Narayana”. En El Srimad-Bhagavatam (10.89.58), el Bhuma-purusa (Maha-Visnu), le dijo a Krishna: “Mis queridos Krishna y Arjuna, Yo me he robado a los hijos del brahmana tan sólo para verlos a ustedes dos”. Arjuna intentó salvar a algunos jóvenes que habían muerto prematuramente en Dvaraka, como él falló en hacerlo, Krishna lo llevó ante Bhuma-purusa, y cuando el Bhuma-purusa trajo de nuevo a la vida a aquellos cuerpos muertos, dijo: “Ustedes aparecen para preservar los principios religiosos en el mundo y para aniquilar a los demonios”. En otras palabras, el Bhuma-purusa se encontraba atraído por la belleza de Krishna y planeó este pasatiempo tan sólo como un pretexto para ver a Krishna. En El Srimad-Bhagavatam (10.16.36) se menciona que, después de que Krishna castigó a la serpiente Kaliya, una de las esposas de Kaliya le dijo a Krishna: “Querido Señor, nosotras no podemos comprender cómo es que esta caída serpiente obtuvo la oportunidad de que Tú le patearas con Tus pies de loto, cuando incluso la diosa de la fortuna soportó austeridades por muchos años tan sólo para verte”. En El Lalita-madhava (8.34) se describe cómo Krishna es atraído por Su propia belleza. Al ver Su propia imagen, Krishna exclamó: “¡Qué gloriosa es esta imagen! Me atrae igual que atrae a Radharani”. Después de dar un resumen de la belleza de Krishna, Ramananda Raya comenzó a hablar de la energía espiritual del Señor, la cual es encabezada por Srimati Radharani. Krishna tiene inmensas expansiones energéticas. Tres energías son predominantes: la energía interna, la energía externa y la energía marginal. Esto se confirma en el Sexto Capítulo de El Visnu Purana, en donde se dice que Visnu tiene una energía a la cual se le llama energía espiritual, y se manifiesta de tres maneras. Cuando a la energía espiritual la subyuga la ignorancia, se le llama energía marginal. En lo que a la energía espiritual misma se refiere, se exhibe en tres formas, debido a que Krishna es una combinación de eternidad, bienaventuranza y conocimiento. En lo que a Su bienaventuranza se refiere, Su energía espiritual se manifiesta como la energía dadora de placer. Su eternidad se manifiesta como la energía, y Su conocimiento se manifiesta como la perfección espiritual. Como se confirma en El Visnu Purana (1.12.69): “La potencia de placer de Krishna le da placer y bienaventuranza trascendentales”. Así pues, cuando quiere disfrutar, Krishna exhibe Su propia potencia espiritual conocida como hladini. En Su forma espiritual, Krishna disfruta Su energía espiritual, y ésa es la esencia y lo máximo de los pasatiempos de Radha y Krishna. Estos pasatiempos sólo pueden ser entendidos por los devotos elevados. No deben tratarse de comprender las potencias y pasatiempos de Radha-Krishna desde la plataforma mundana. Por lo general, la gente malinterpreta éstos como si fuesen materiales. Cuando la potencia de placer se condensa aún más, se llama mahabhava. Srimati Radharani, la consorte eterna de Krishna, es la personificación de ese mahabhava. A este respecto, en El Ujjvala-nilamani (4.3), Rupa Gosvami afirma que hay dos competidoras enamoradas de Krishna: Radharani y Candravali. Cuando se les compara, parece que Radharani es superior porque posee mahabhava-svarupa. Mahabhava-svarupa, la personificación de mahabhava, es únicamente aplicable a Radharani. Mahabhava se encuentra colmada de la potencia de placer, y es una exhibición del amor más elevado por Krishna. Por lo tanto, a Radharani se le conoce en el mundo como la más amada de Krishna, y Su nombre siempre está asociado con Krishna como Radha-Krishna. El Brahma-samhita (5.37) también confirma que Krishna se expande a Sí Mismo mediante Su potencia de placer en el mundo espiritual, y que todas esas potencias no son diferentes de Él. Aunque Krishna siempre disfruta de la compañía de Sus expansiones de potencia de placer, Él es omnipenetrante. Así que Brahma Le ofrece sus respetuosas reverencias a Govinda, la causa de todas las causas. Al igual que Krishna es el más elevado emblema de la perfección espiritual, Radharani es el emblema más elevado de la potencia de placer espiritual mediante la cual Krishna se satisface. Dado que Krishna es ilimitado, a fin de satisfacerlo, Radharani también es ilimitada. Krishna se satisface tan sólo mirando a Radharani, pero Radharani se expande a Sí Misma en tal forma que Krishna desea disfrutarla más. Debido a que Krishna es incapaz de estimar la potencia de placer de Radharani, Él decide aceptar el papel de Radharani, y esa combinación es Sri Caitanya Mahaprabhu. Ramananda Raya comenzó entonces a describir a Radharani como el emblema Supremo de la potencia de placer de Krishna. Radharani se expande en diferentes formas, conocidas como Lalita, Visakha y Sus demás asociadas confidenciales. En su libro Ujjvala-nilamani, Rupa Gosvami explica las características de Srimati Radharani. Él señala que el cuerpo de Radharani es en sí mismo la verdadera evolución del placer trascendental. Ese cuerpo está decorado con flores y fragantes aromas y está lleno de amor trascendental por Krishna. Ésa es la personificación de Su potencia de placer. Ese cuerpo trascendental se baña tres veces: primero en el agua de la misericordia, segundo en el agua de la belleza juvenil y tercero en el agua del fulgor de la juventud. Después de bañarse tres veces de esa manera, Su cuerpo se cubre con brillantes atuendos y se decora con la belleza personal de Krishna, la cual se compara con los cosméticos. De esta manera, Su belleza constituye la habilidad artística más elevada. Su cuerpo también está decorado con los ornamentos del éxtasis espiritual —temblor, lágrimas, petrificación, transpiración, sofocamiento, cese de todas las funciones corporales debido al placer trascendental, turbación, alta presión sanguínea y locura. La potencia trascendental de placer decorativa manifiesta nueve síntomas. Cinco de éstos se exhiben mediante la expansión de Su belleza personal, la cual se adorna con guirnaldas de flores. Su paciente tranquilidad se compara a una cubierta de ropajes que se han limpiado con alcanfor. Su íntima agonía por Krishna es el nudo de su pelo, y la marca de tilaka en Su frente es Su fortuna. El sentido del oído de Radharani se encuentra fijo eternamente en el nombre y fama de Krishna. Por masticar nueces de betel los labios se enrojecen. En forma similar, el completo apego de Radharani por Krishna ha ennegrecido el borde de Sus ojos, y este color negruzco puede compararse al ungüento propio de la naturaleza bromeando con Radha y Krishna. La sonrisa de Radharani es exactamente como el sabor del alcanfor. La guirnalda de la separación se mueve sobre Su cuerpo cuando Ella yace sobre el lecho del orgullo dentro del aposento del aroma. Debido al exaltado afecto por Krishna, Su pecho se cubre con la blusa de la ira. Siendo reconocida como la mejor de todas las amigas de Krishna, Ella toca un instrumento de cuerdas. Cuando Krishna se queda de pie en Su juvenil postura, Ella pone Su brazo sobre Su hombro. Aunque Ella posee tantas cualidades trascendentales, siempre se dedica al servicio de Krishna. Srimati Radharani está decorada con las emociones suddipta-sattvika, las cuales a veces comprenden tribulación y a veces serenidad. Todos los éxtasis trascendentales se manifiestan en el cuerpo de Srimati Radharani. Las emociones suddipta-sattvika se manifiestan cuando un amante está abrumado con ciertos sentimientos que él o ella no pueden controlar. Radharani posee otra emoción que se llama kilakiñcita, la cual se manifiesta de veinte diferentes formas. Estas emociones se manifiestan parcialmente debido al cuerpo, mente y hábitos. En lo que a las emociones corporales se refiere, éstas se manifiestan en posturas y movimientos, y las emociones de la mente se manifiestan como belleza, brillo, carácter, sabor, habla, magnanimidad y paciencia. En cuanto a las emociones habituales, se manifiestan como pasatiempos, disfrute, preparación y olvido. El tilaka de la fortuna está sobre la frente de Srimati Radharani, y Ella también tiene un relicario de prema-vaicittya. Prema-vaicittya se manifiesta cuando la amante y el amado se encuentran y temen la separación. Srimati Radharani es quince días más joven que Krishna. Ella siempre mantiene Sus brazos sobre los hombros de Sus amigas y siempre habla y piensa en los pasatiempos de Krishna. Ella siempre ofrece a Krishna un tipo de embriaguez con Sus dulces pláticas, y siempre está preparada para satisfacer Sus deseos. En otras palabras, Ella siempre le provee todas las demandas a Sri Krishna y posee cualidades únicas y extraordinarias para la satisfacción de Krishna. En El Govinda-lilamrta existe un verso que afirma: “¿Quién es el campo de cultivo para el afecto de Krishna? Srimati Radhika es la única. ¿Quién es el objeto más adorable para Krishna? La respuesta es que solamente Srimati Radhika y nadie más. Brillo en el pelo, humedad en los ojos, firmeza en el busto, son todas cualidades que están presentes en Srimati Radhika. Únicamente Srimati Radhika es capaz de satisfacer todos los deseos de Krishna. Nadie más puede hacerlo”. Satyabhama es otra competidora de Srimati Radharani, pero ella siempre desea llegar al nivel de Srimati Radharani. Radharani es tan experta en todos los asuntos, que todas las doncellas de Vraja vienen a aprender las artes de Ella. Es tan extraordinariamente bella, que incluso la diosa de la fortuna y Parvati, la esposa del Señor Siva, desean ser elevadas a Su nivel de belleza. Arundhuti, a quien se le conoce como la dama más casta del universo, desea aprender el nivel de castidad de Srimati Radharani. Dado que ni siquiera el Señor Krishna puede estimar las cualidades sumamente trascendentales de Radharani, no es posible para un hombre ordinario estimarlas. Después de oír a Ramananda Raya hablar de las cualidades de Radha-Krishna, el Señor Caitanya deseó escuchar acerca de la reciprocidad de amor entre Ellos. Ramananda Raya describió a Krishna como dhira-lalita, una palabra que describe a una persona que es muy astuta y juvenil, siempre experta en bromear, que no tiene ansiedad, y que siempre está subordinada a Su joven amante. Krishna se dedica siempre a amoríos con Radharani y la lleva a los arbustos de Vrndavana para disfrutar Sus actividades lujuriosas con Ella. De esta manera, satisface con éxito Sus instintos lujuriosos. En El Bhakti-rasamrta-sindhu se afirma: “Con Sus conversaciones audaces y desvergonzadas acerca de Su complacencia sexual, Krishna obligó a Srimati Radharani a cerrar Sus ojos, y aprovechándose de esto, Krishna pintó muchas figuras en Sus pechos. Estas pinturas les sirvieron de tema a las amigas de Radharani para hacer bromas. De esta manera, Krishna se dedica siempre a actividades lujuriosas, y así Él hizo un éxito de Su juventud”. Al escuchar sobre estas actividades trascendentales, el Señor Caitanya dijo: “Mi querido Ramananda, lo que tú has explicado acerca de los pasatiempos trascendentales de Sri Radha y Krishna es perfectamente correcto, aun así, hay algo más que Me gustaría oír”. “Me es muy difícil expresar algo más allá de esto”, contestó Ramananda Raya. “Lo único que puedo decir es que existe una actividad emocional llamada prema-vilasa-vivarta, la cual yo trataré de explicar, pero no sé si te sentirás feliz de escucharla” . En el prema-vilasa existen dos clases de actividades emocionales —separación y encuentro. Esa separación trascendental es tan aguda, que realmente es más extática que el encuentro. Ramananda Raya era experto en entender estos tratos sumamente elevados entre Radha y Krishna, y compuso una primorosa canción, la cual narró al Señor. El significado de esta canción es que el amante y la amada, antes del encuentro, generan un tipo de emoción mediante el intercambio de sus actividades trascendentales. A esa emoción se le llama raga, o atracción. Srimati Radharani expresó Su deseo de que “esta atracción y afecto surjan entre nosotros hasta el punto más elevado”, pero la causa de esta atracción es la propia Radharani. “Cualquiera que sea la causa”, dijo Radharani, “ese afecto entre Tú y Yo nos ha convertido en uno. Ahora es el momento de la separación, por lo que no puedo ver la historia de la evolución de este amor entre Tú y Yo. No hay ninguna causa o mediador en nuestro amor, la única causa era Nuestro mismo encuentro y los visionarios intercambios de sentimientos”. Este intercambio de sentimientos entre Krishna y Radharani es muy difícil de comprender a menos que uno se eleve a la plataforma de la bondad pura. No es posible comprender esta reciprocidad trascendental ni siquiera desde la plataforma de la bondad material. Realmente se tiene que trascender la bondad material a fin de comprenderla. Esto se debe a que el intercambio de sentimientos entre Radha y Krishna no es un tema o asunto de este mundo material. Incluso los más grandes especuladores mentales no pueden comprender esto, ni directa ni indirectamente. Las actividades materiales se manifiestan ya sea a través del cuerpo burdo o de la mente sutil, pero este intercambio de sentimientos entre Radha y Krishna se encuentra más allá de estas manifestaciones y de la especulación mental intelectual. Únicamente puede comprenderse mediante los sentidos purificados, libres de todas las designaciones del mundo material. Aquellos que tienen los sentidos purificados pueden comprender estos aspectos e intercambios trascendentales, mas aquellos que son impersonalistas y que no tienen ningún conocimiento de los sentidos espirituales, únicamente pueden discriminar dentro del ámbito de los sentidos materiales, y de esta manera, no pueden comprender los intercambios o actividades espíritu-sensuales. Aquellos que están elevados en virtud del conocimiento experimental solamente pueden satisfacer sus obtusos sentidos materiales, ya sea mediante las burdas actividades corporales o mediante la especulación mental. Todo lo que genera el cuerpo o la mente es siempre imperfecto y perecedero, mas las actividades trascendentales espirituales son siempre brillantes y maravillosas. El amor puro en la plataforma trascendental es la quintaesencia de la pureza desprovista de afecto material y completamente espiritual. El afecto por la materia es perecedero, como lo indica la embriaguez de la vida sexual en el mundo material, pero no hay tal embriaguez en el mundo espiritual. Los obstáculos en el sendero de la satisfacción de los sentidos causan aflicción material, mas eso no se puede comparar con la separación espiritual. En la separación espiritual no existe ni embriaguez ni incapacidad, como sí las hay en la separación material. El Señor Caitanya admitió que ésta es la posición más elevada de la reciprocidad amorosa trascendental, y le dijo Ramananda Raya: “Únicamente por Tu gracia he sido capaz de comprender una posición trascendental tan elevada. Una posición semejante no puede alcanzarse sin la ejecución de actividades trascendentales. Así pues, ¿serías tan bondadoso en explicarme cómo puedo elevarme hasta esta plataforma?”. “Es igualmente difícil para mí hacer que Tú comprendas”, contestó Ramananda. “Pero en lo que a mí se refiere, puedo hablar lo que Tú quieras que hable delante de Ti. Nadie puede escapar a Tu suprema voluntad. En efecto, no hay nadie en el mundo que pueda superar Tu voluntad suprema; y aunque parece que estoy hablando, yo no soy realmente el orador. Tú estás hablando. Por lo que Tú eres tanto el orador como la audiencia. Permíteme hablar como Tú desees que lo haga sobre las ejecuciones requeridas para alcanzar ésta, la más elevada posición trascendental”. Ramananda Raya empezó entonces a relatar las actividades confidenciales y trascendentales de Radha y Krishna. Estas actividades no pueden entenderse en la relación emocional con el Señor Supremo como amo y sirviente, amigo y amigo, o padre e hijo. Este tema confidencial puede entenderse únicamente en compañía de las doncellas de Vraja, porque las actividades confidenciales han surgido de los sentimientos y emociones de estas doncellas. Sin la compañía de las doncellas de Vraja, no puede nutrirse o apreciarse esta comprensión trascendental. En otras palabras, estos pasatiempos confidenciales de Radha y Krishna se han expandido a través de la misericordia de las doncellas de Vraja. Sin su misericordia, no pueden entenderse. A fin de comprenderlas, se tienen que seguir sus pasos. Cuando uno realmente se sitúa en esa comprensión, se vuelve elegible para entrar en los pasatiempos confidenciales de Radha y Krishna. No hay ninguna alternativa para comprender Sus pasatiempos confidenciales. Esto se confirma en El Govinda-lilamrta (10.17): “Aunque manifiestos, deleitables, expandidos e ilimitados, los intercambios emocionales entre Radha y Krishna únicamente pueden comprenderlos las doncellas de Vraja y sus seguidores”. Exactamente como no se puede entender la expansión de la energía espiritual del Señor Supremo sin Su misericordia sin causa, nadie puede comprender la vida sexual trascendental entre Radha y Krishna sin seguir los pasos de las doncellas de Vraja. Las asociadas personales de Radharani se llaman sakhis, y a Sus asistentes próximas se les llama mañjaris. Es muy difícil expresar sus tratos con Krishna porque ellas no tienen ningún deseo de mezclarse con Krishna o de disfrutarlo personalmente, más bien, siempre están listas para ayudar a Radharani a asociarse con Krishna. Su afecto por Krishna y Radharani es tan puro que simplemente se satisfacen cuando Radha y Krishna están juntos. En efecto, su placer trascendental es exactamente como una enredadera abrazando al árbol de Krishna, y las doncellas de Vraja, las asociadas de Radharani, son exactamente como las hojas y las flores de esa enredadera. Cuando una enredadera abraza a un árbol, las hojas y las flores, tanto como la enredadera, automáticamente lo abrazan. El Govinda-lilamrta (10.16) confirma que Radharani es la expansión de la potencia dadora de placer de Krishna, y se Le compara con una enredadera; y a Sus asociadas, las doncellas de Vraja, se las compara con las flores y hojas de esa enredadera. Cuando Radharani y Krishna se disfrutan, las doncellas de Vraja saborean el placer más que la propia Radharani. Aunque las asociadas de Radharani no esperan ninguna atención personal por parte de Krishna, Radharani está tan complacida con ellas que arregla encuentros individuales entre Krishna y las doncellas de Vraja. En efecto, Radharani trata de reunir a Sus asociadas con Krishna mediante muchas maniobras trascendentales, y Ella siente más placer de esos encuentros que en Sus propias reuniones con Él. Cuando Krishna ve que Radharani y Sus asociadas se complacen en Su compañía, Él se satisface más. Esta asociación y reciprocidad amorosa no tiene nada que ver con la lujuria material, aunque se asemeja a la unión material entre un hombre y una mujer. Es únicamente debido a esa similitud existente en esa reciprocidad que a veces se le llama, en el lenguaje trascendental, “lujuria trascendental”. Como se explica en El Gautamiya-tantra (B.r.s. 1.2.285): “Lujuria significa apego a la propia complacencia de los sentidos, pero en lo que a Radharani y a Sus asociadas se refiere, ellas no desean complacencia personal de los sentidos. Ellas únicamente quieren satisfacer a Krishna”. Esto se confirma aún más en El Srimad-Bhagavatam (10.31.19) en uno de los discursos de las gopis: yat te sujata-caranamburuham stanesu bhitah sanaih priya dadhimahi karkasesu tenatavim atasi tad vyathate na kim svit kurpadibhir bhramati dhir bhavad-ayusam nah “Mi querido amigo Krishna, ahora Tú vagas por el bosque con Tus pies descalzos, los cuales algunas veces pones sobre nuestros pechos; cuando así lo haces, nosotras creemos que nuestros pechos son demasiado duros para Tus suaves pies. Ahora Tú estás vagando por el bosque y caminando sobre las piedras, y nosotras no sabemos cómo Te estás sintiendo. Ya que Tú eres nuestra vida y nuestra alma, la incomodidad que experimentas al caminar sobre las ásperas piedras nos causa gran aflicción”. Estos sentimientos expresados por las doncellas de Vraja constituyen las máximas emociones en conciencia de Krishna. Cualquiera que realmente llega a ser cautivado por la conciencia de Krishna, se acerca a este nivel de las gopis. Existen sesenta y cuatro categorías de servicio devocional, mediante la ejecución de las cuales uno puede elevarse a la etapa de la devoción incondicional de las gopis. El afecto por Krishna en el nivel de las gopis se llama raganuga, amor espontáneo. Cuando uno participa en un amorío espontáneo con Krishna, no hay ninguna necesidad de seguir las reglas y regulaciones védicas. Existen varias clases de devotos personales del Señor Krishna en la morada trascendental. Por ejemplo, están los sirvientes de Krishna como Raktaka y Patraka, y los amigos de Krishna como Sridama y Sudama. Existen también los padres de Krishna, como Nanda y Yasoda, quienes también se dedican al servicio del Señor de acuerdo a sus respectivas emociones trascendentales. Aquel que desea entrar a la morada suprema de Krishna puede refugiarse en uno de estos servidores trascendentales. Luego, a través de la ejecución del servicio amoroso siguiendo las actividades de esos asociados eternos de Krishna, también alcanza la misma posición al volverse perfecto. Los sabios que se mencionan en los Upanisads y en el sruti también desean la posición de las gopis, y ellos también siguen los pasos de las gopis a fin de alcanzar la meta más elevada de la vida. Esto se confirma en El Srimad-Bhagavatam (10.87.23), en donde se dice que los sabios practican pranayama (trance) controlando el proceso de la respiración, la mente y los sentidos mediante la práctica del yoga místico. Así, ellos tratan de fusionarse dentro del Brahman Supremo. Esta misma meta la alcanzan los ateos que niegan la existencia de Dios. Si estos ateos son matados por una encarnación de la Suprema Personalidad de Dios, también se fusionan en la existencia Brahman del Señor Supremo. Sin embargo, cuando las doncellas de Vrndavana adoran a Sri Krishna, es como si las hubiese mordido una serpiente, porque al cuerpo de Krishna se lo compara con una serpiente. El cuerpo de una serpiente nunca es recto, siempre es sinuoso. En forma similar, Krishna a menudo está de pie en una postura que tiene tres curvas, y Él ha mordido a las gopis con el amor trascendental. Las gopis ciertamente que están mejor situadas que todos los yogis místicos y otros que desean fusionarse en el Brahman Supremo. Los sabios de Dandakaranya también siguen los pasos de las doncellas de Vraja a fin de alcanzar una posición similar. No se puede alcanzar esa posición simplemente siguiendo los principios regulativos, más bien, se deben seguir seriamente los pasos de las gopis. Esto se confirma en El Srimad-Bhagavatam (10.9.21), en donde se afirma que el Señor Krishna, el hijo de Srimati Yasoda, no es fácilmente asequible para aquellos que siguen el sendero de la especulación mental, pero lo es para toda clase de seres vivientes que siguen el del servicio devocional. Hay muchos supuestos devotos que afirman pertenecer a la orden del Señor Caitanya Mahaprabhu, que artificialmente se visten como las doncellas de Vraja, y esto no lo aprueban los espiritualistas o estudiantes avanzados del servicio devocional. Esta gente viste el cuerpo material externo porque neciamente confunden el cuerpo con el alma. Ellos están equivocados cuando creen que los cuerpos espirituales de Krishna, Radharani y Sus asociadas, las doncellas de Vraja, son materiales. Uno debe saber perfectamente bien que estas manifestaciones son expansiones de bienaventuranza y conocimiento eterno en el mundo trascendental. No tienen nada que ver con estos cuerpos materiales; así pues, los cuerpos, los vestidos, las decoraciones y las actividades de las doncellas de Vrndavana no pertenecen a esta manifestación cósmica. Las doncellas de Vrndavana no son tema para aquellos que están en el mundo material, ellas son la atracción trascendental para Krishna, el todo atractivo. Debido a que el Señor es todo atractivo, a Él se le llama Krishna, pero las doncellas de Vrndavana son atractivas incluso para Krishna. Por lo tanto, ellas no son de este mundo material. Si uno erróneamente cree que el cuerpo material es tan perfecto como el cuerpo espiritual y comienza a imitar a las doncellas de Vrndavana, se infecta con la filosofía impersonal mayavadi. Los impersonalistas recomiendan un proceso de aham grahopasana, mediante el cual uno adora a su propio cuerpo como lo Supremo. Pensando de esta manera, estos así llamados trascendentalistas se visten como las doncellas de Vraja. Estas actividades no son aceptables en el servicio devocional. Incluso Srila Jiva Gosvami, el acarya de más autoridad en el Gaudiya-sampradaya, ha condenado a estos imitadores. El proceso de realización trascendental es seguir los pasos de los asociados del Señor Supremo, por lo tanto, si uno cree ser un asociado directo del Señor Supremo, está condenado. De acuerdo a los principios vaisnavas autorizados, debe seguirse a un devoto particular y no creerse a sí mismo un asociado de Krishna. De esta manera, Ramananda Raya explicó que uno debe aceptar la actitud de las doncellas de Vraja. En El Caitanya-caritamrta se dice claramente que deben aceptarse las actividades emocionales y no imitar el vestido de las asociadas de Krishna. También debe meditarse siempre en los asuntos entre Radha y Krishna en el mundo trascendental. Se debe pensar en Radha y Krishna veinticuatro horas al día y dedicarse eternamente a Su servicio. No es necesario cambiar externamente de vestido. Siguiendo la actitud de las asociadas y amigas de Radharani, uno logra finalmente la etapa de perfección y se transfiere a Goloka Vrndavana, la morada trascendental de Krishna. Al humor de las actividades emocionales de las gopis se le llama siddha-deha. Esta palabra indica el cuerpo espiritual puro que está más allá de los sentidos, la mente y la inteligencia. Siddha-deha es el alma espiritual purificada, plenamente apta para servir al Señor Supremo. Nadie puede servir al Señor Supremo como Su asociado sin estar situado en su identidad espiritual pura. Esa identidad se encuentra completamente libre de toda contaminación material. Como se afirma en El Bhagavad-gita, una persona contaminada materialmente transmigra a otro cuerpo material debido a la conciencia material. Si al momento de la muerte piensa materialmente, automáticamente es transferida a otro cuerpo material. En forma similar, cuando uno está situado en su identidad espiritual pura y piensa en el amoroso servicio espiritual ofrecido al Señor Supremo, se transfiere al reino espiritual para entrar en asociación con Krishna. En otras palabras, al lograr la identidad espiritual propia y pensar en los asociados de Krishna, uno se capacita para transferirse al reino espiritual. Nadie puede contemplar o pensar en las actividades del reino espiritual sin estar situado en su identidad espiritual pura (siddha). De esta manera, Ramananda Raya dijo que sin obtener siddha-deha uno nunca puede volverse un asociado de las doncellas de Vraja ni prestar servicio directamente a la Personalidad de Dios, Krishna, y Su consorte eterna, Radharani. A este respecto, Ramananda citó El Srimad-Bhagavatam (10.47.60): nayam sriyo ’nga u nitantarateh prasadah svar-yositam nalina-gandha-rucam kuto ’nyah rasotsave ’sya bhujadanda-grhita-kantha- labdhasisam ya udagad vraja-vallavinam “Si ni la diosa de la fortuna, Laksmi, ni incluso siquiera las doncellas del reino celestial, pueden lograr las facilidades de las doncellas de Vrajabhumi, entonces qué decir de las mujeres mundanas”. El Señor Caitanya estaba muy satisfecho de escuchar estas declaraciones de Ramananda Raya, y lo abrazó. Luego, ambos comenzaron a llorar en el éxtasis de la realización trascendental. Así, el Señor y Ramananda Raya discutieron los pasatiempos trascendentales de Radha y Krishna durante toda la noche, y por la mañana se separaron. Ramananda se fue a su casa, y el Señor fue a tomar un baño. Al momento de la separación, Ramananda cayó a los pies del Señor Caitanya y oró: “Mi querido Señor, Tú has venido tan sólo a liberarme de este pantano de nescencia. Por lo tanto Te suplico que permanezcas aquí por lo menos diez días para purificar mi mente de esta contaminación material. No hay nadie más que pueda entregar este amor trascendental por Dios”. “Yo he venido a purificarme por escuchar de ti los pasatiempos trascendentales de Radha y Krishna”, contestó el Señor. “Soy tan afortunado, porque tú eres el único maestro de estos pasatiempos trascendentales. No puedo encontrar en el mundo a nadie más que pueda comprender la reciprocidad amorosa trascendental entre Radha y Krishna. Me estás pidiendo que permanezca aquí por diez días, pero Yo siento que me gustaría permanecer contigo por el resto de mi vida. Por favor, ven a Jagannatha Puri, Mi lugar de residencia, y permaneceremos juntos por el resto de nuestras vidas. De esta manera, puedo pasar el resto de Mis días comprendiendo a Krishna y a Radha mediante tu compañía”. Sriman Ramananda Raya vino de nuevo a ver al Señor al siguiente atardecer y ellos conversaron todavía más sobre este tema trascendental. “¿Cuál es el más elevado nivel de educación?”, preguntó el Señor Caitanya, a lo que Ramananda Raya inmediatamente contestó que el nivel más elevado de educación es el conocimiento de la ciencia de Krishna. La norma de la educación material es la complacencia de los sentidos, pero el nivel más elevado de educación espiritual es el conocimiento de la ciencia de Krishna. En El Srimad-Bhagavatam (4.29.50) se afirma que ese trabajo que complace a la Suprema Personalidad de Dios es el trabajo más elevado, y que la ciencia o el conocimiento que lo ubica a uno en plena conciencia de Krishna es el conocimiento más elevado. En forma similar, Prahlada Maharaja, mientras instruía en la escuela a sus amigos de la infancia, también afirmó que escuchar, cantar y recordar acerca del Señor, adorarlo, orarle, servirlo, hacerse amigo de Krishna y ofrecerle todo, constituye el conocimiento espiritual más elevado. “¿Y cuál es la más grande reputación que uno puede tener?”, le preguntó el Señor Caitanya a Ramananda Raya, y Ramananda inmediatamente respondió que a una persona que tiene la reputación de ser consciente de Krishna se le debe considerar como el hombre más famoso del mundo.
Capítulo TREINTA Y DOS Capítulo TREINTA Y DOS Conclusión Aquel que es famoso como un hombre consciente de Krishna disfruta de fama eterna. En el mundo material todos luchan por tres cosas: quieren que su nombre se perpetúe, que su fama se difunda por todo el mundo, y desean algún provecho o ganancia por sus actividades materiales. Sin embargo, nadie sabe que todo el nombre, fama y provecho materiales pertenecen al cuerpo material temporal, y que tan pronto como el cuerpo se acabe, todo eso se acabará también. Es únicamente debido a la ignorancia que todo el mundo lucha por el nombre, la fama y el beneficio que están relacionados con el cuerpo. Es deplorable volverse famoso en base al cuerpo, o llegar a ser conocido como un hombre de conciencia espiritualmente desarrollada sin conocer al espíritu supremo, Visnu. La verdadera fama puede lograrse únicamente si se obtiene conciencia de Krishna. De acuerdo a El Srimad-Bhagavatam existen doce autoridades, y todas son famosas debido a que son grandes devotos del Señor. Estas autoridades son: Brahma, Narada, el Señor Siva, Manu, Kapila, Prahlada, Janaka, Bhisma, Sukadeva Gosvami, Bali, Yamaraja y los Kumaras. A estas personalidades aún se les recuerda porque son grandes y firmes devotos del Señor. En El Garuda Purana se dice que, en la era de Kali, es más raro ser un devoto famoso del Señor Supremo que ser un semidiós como Brahma o el Señor Siva. Respecto a las conversaciones entre Narada y Pundarika, Yudhisthira dijo: “Aquel que después de muchos nacimientos y muertes finalmente comprende que esencialmente es un sirviente de Vasudeva, es en verdad muy famoso y puede liberar a los demás”. En forma similar, en El Bhagavad-gita (7.19) Krishna le dice a Arjuna: bahunam janmanam ante jñanavan mam prapadyate vasudevah sarvam iti sa mahatma sudurlabhah “Después de muchos nacimientos y muertes, aquel que verdaderamente tiene conocimiento se entrega a Mí, sabiendo que Yo soy la causa de todas las causas y de todo lo que existe. Un alma así de grande es muy difícil de encontrar”. En El adi Purana se dice que la liberación y la vida trascendental siguen a todos los devotos de Dios. En El Brhan-naradiya Purana se afirma que incluso personalidades como Brahma y los demás semidioses no conocen el valor de un devoto de la Suprema Personalidad de Dios. El Garuda Purana señala que de muchos de miles de brahmanas puede que uno sea experto en ejecutar sacrificios, y de entre miles de tales brahmanas expertos, puede que uno sea experto en el conocimiento de El Vedanta-sutra, y de entre muchos miles de esos vedantistas puede que haya una persona que sea famosa como un devoto del Señor Visnu. Existen muchos devotos del Señor Visnu, y de entre ellos, aquel que es inflexible en su devoción es elegible para entrar al reino de Dios. En El Srimad-Bhagavatam (3.13.4) se afirma también que hay muchos estudiantes de los Vedas, pero aquel que siempre piensa en la Suprema Personalidad de Dios dentro de su corazón es el mejor de todos. En las oraciones Narayana-vyuha-stava se dice que incluso el gran Brahma es insignificante si no es un devoto del Señor, mientras que una bacteria, si es devota del Señor, ella es muy famosa. El Señor Caitanya le preguntó a continuación a Ramananda Raya: “¿Cuál es la cosa más valiosa del mundo?”. Ramananda Raya respondió que aquel que tiene amor por Radha y Krishna posee la joya más valiosa y la riqueza más grande. A aquel que es adicto a la complacencia material de los sentidos o a la riqueza material, no se le considera realmente rico. Cuando alguien llega a la plataforma espiritual de la conciencia de Krishna, puede comprender que no existe riqueza más valiosa que el amor de Radha y Krishna. En El Srimad-Bhagavatam se dice que Maharaja Dhruva buscó al Señor Supremo debido a que quería un reino, pero cuando finalmente vio a Krishna, él dijo: “Estoy muy complacido, yo no quiero nada”. En El Bhagavad-gita también se afirma que si uno se refugia en la Suprema Personalidad de Dios, o se eleva al estado supremo del amor por Dios, no tiene nada más a que aspirar. Aunque estos devotos pueden lograr todo lo que deseen del Señor, ellos no le piden nada. Cuando el Señor Caitanya le preguntó a Ramananda Raya que cuál se consideraba el más penoso dolor, Ramananda Raya le respondió que la separación de un devoto puro constituye el dolor más penoso. En otras palabras, cuando no hay un devoto del Señor presente, hay gran sufrimiento en la sociedad, y la asociación con otras personas se vuelve penosa. En El Srimad-Bhagavatam (3.30.7) se afirma que quien está privado de la compañía de un devoto puro y trata de ser feliz mediante la sociedad, la amistad y el amor, desprovistos de conciencia de Krishna, debe considerarse que está en la condición más desafortunada. En el Quinto Canto de El Brhad-bhagavatamrta (5.44) se afirma que la asociación de un devoto puro es más deseable que la vida misma, y que separado de él no se puede tener ni siquiera un segundo de felicidad. El Señor Caitanya le preguntó, entonces, a Ramananda Raya: “De entre muchas supuestas almas liberadas, ¿quién está verdaderamente liberada?”. Ramananda contestó que a aquel que en realidad se encuentra completamente saturado de amor devocional por Radha y Krishna, se le considera que es la mejor de las personas liberadas. Se afirma en El Srimad-Bhagavatam (6.14.4) que un devoto de Narayana es tan poco común que únicamente puede encontrarse entre millones y millones de personas. “Y de todas las canciones, ¿cuál canción crees que es la mejor?”, preguntó Caitanya Mahaprabhu, y Ramananda respondió que cualquier canción que describe los pasatiempos de Radha y Krishna es la mejor canción. En la vida condicionada, el alma está cautivada por la vida sexual. Todas las obras de ficción —dramas y novelas— y las canciones materiales describen el amor entre hombres y mujeres. Dado que la gente está tan atraída a esta clase de literatura, Krishna apareció en este mundo material y exhibió Sus amoríos trascendentales con las gopis. Existe una vasta literatura que describe los tratos entre las gopis y Krishna, y cualquiera que se refugia en esta literatura o en las historias acerca de Radha y Krishna, puede disfrutar verdadera felicidad. En El Srimad-Bhagavatam (10.33.36) se afirma que el Señor exhibió Sus pasatiempos en Vrndavana a fin de revelar Su vida real. Cualquier persona inteligente que trata de comprender los pasatiempos de Radha y Krishna es muy afortunada. Las canciones que describen esos pasatiempos son las más excelentes del mundo. El Señor Caitanya inquirió entonces: “¿Qué es lo más beneficioso para el mundo, la esencia de todos los eventos favorables?”. Ramananda Raya respondió que no hay nada tan beneficioso como el asociarse con los devotos puros. “Y, ¿en qué le recomiendas pensar a una persona?”, preguntó el Señor Caitanya. Ramananda contestó que uno siempre debe pensar en los pasatiempos de Krishna. Esto es conciencia de Krishna. Krishna tiene múltiples actividades, que son descritas en muchas Escrituras védicas. Siempre debe pensarse en esos pasatiempos; ésa es la mejor meditación y el éxtasis más elevado. En El Srimad-Bhagavatam (2.2.36), Sukadeva Gosvami confirma que uno siempre debe pensar en la Suprema Personalidad de Dios —no sólo pensar en Él, sino que debe también escuchar y cantar Su nombre, fama y gloria. “Y, ¿cuál es el mejor tipo de meditación?”, preguntó el Señor Caitanya. “Aquel que siempre medita en los pies de loto de Radha y Krishna, es el mejor meditador”, contestó Ramananda Raya. Esto también se confirma en El Srimad-Bhagavatam (1.2.14): “Es únicamente la Suprema Personalidad de Dios quien es el amo de todos los devotos y cuyo nombre siempre debe cantarse, a quien regularmente se debe adorar y en quien siempre se debe meditar”. “¿En dónde debe vivir una persona, abandonando los demás placeres?”, preguntó a continuación el Señor Caitanya. Ramananda respondió que uno debe abandonar todos los demás placeres y vivir en Vrndavana, en donde el Señor Krishna llevó a cabo tantos pasatiempos. En El Srimad-Bhagavatam (10.47.61), Uddhava dice que lo mejor es vivir en Vrndavana, incluso si se tiene que vivir como una planta o enredadera. Fue en Vrndavana que el Señor Supremo vivió, y fue allí que las gopis adoraron al Señor Supremo, la meta última de todo el conocimiento védico. “Y, ¿cuál es el mejor tema para escuchar?”, preguntó a continuación Caitanya Mahaprabhu. “Los pasatiempos de Radha y Krishna”, contestó Ramananda. Efectivamente, cuando se escuchan los pasatiempos de Radha y Krishna de la fuente correcta, de inmediato se alcanza la liberación. Desafortunadamente, a veces ocurre que la gente es desorientada debido a que escucha esos pasatiempos de una persona que no es un alma liberada. Se afirma en El Srimad-Bhagavatam (10.33.40) que aquel que escucha los pasatiempos de Krishna con las gopis, alcanza la plataforma más elevada del servicio devocional y se libera de la lujuria material, la cual agobia el corazón de todos en el mundo material. En otras palabras, por escuchar los pasatiempos de Radha y Krishna, uno puede librarse de toda la lujuria material. Si uno no se libera de la lujuria material, entonces no debe dedicarse a escuchar los pasatiempos de Radha y Krishna. A menos que se escuchen de la fuente correcta, uno malinterpretará los pasatiempos de Radha y Krishna, considerándolos asuntos ordinarios entre hombre y mujer. En esta forma, uno puede ser desorientado. “Y, ¿cuál es la Deidad más adorable?”, inquirió enseguida Caitanya Mahaprabhu. Ramananda Raya respondió de inmediato que la pareja trascendental, Sri Radha y Krishna son el objeto fundamental de adoración. Existen muchos objetos dignos de adoración —por ejemplo, los impersonalistas adoran al brahmajyoti, pero al adorar otros objetos aparte de Radha y Krishna, uno se priva de los síntomas de la vida y se vuelve como un árbol u otra entidad inmóvil. Aquellos que adoran el supuesto vacío también alcanzan resultados semejantes. Aquellos que están tras el disfrute material (bhukti), adoran a los semidioses y alcanzan sus planetas, disfrutando así de felicidad material. El Señor Caitanya inquirió a continuación acerca de aquellos que buscan la felicidad material y la liberación del cautiverio material. “¿Adónde van ellos finalmente?”, preguntó. Ramananda Raya respondió que, al final, algunos se vuelven prácticamente como árboles y otros alcanzan los planetas celestiales, en donde disfrutan de felicidad material. Ramananda Raya prosiguió diciendo que aquellos que no tienen gusto por el proceso de conciencia de Krishna, o la vida espiritual, son exactamente como cuervos que se complacen en comer el amargo fruto del nimba. Es el poético cuclillo quien se come las semillas del mango. Los desafortunados trascendentalistas simplemente especulan sobre árida filosofía, mientras que los trascendentalistas que aman a Radha y Krishna disfrutan de la fruta dulce, igual que el cuclillo. Quienes son devotos de Radha y Krishna son los más afortunados. El amargo fruto del nimba no es en absoluto comestible, simplemente está plagado de árida especulación y es apropiado únicamente para los filósofos que son como cuervos. Las semillas del mango, sin embargo, son muy deleitables, y aquellos que están al servicio devocional de Radha y Krishna, las disfrutan. De esta manera, Ramananda Raya y Caitanya Mahaprabhu estuvieron hablando durante toda la noche. Algunas veces bailaban, otras cantaban y otras lloraban. Después de pasar la noche de esa manera, Ramananda Raya regresó a su casa durante el alba. Al atardecer siguiente, él vino otra vez a ver a Caitanya Mahaprabhu. Después de discutir por algún tiempo acerca de Krishna, Ramananda cayó a los pies del Señor y dijo: “Mi querido Señor, Tú eres tan bondadoso conmigo que me has hablado acerca de la ciencia de Krishna y Radharani, Sus amoríos, los asuntos de la danza rasa y Sus pasatiempos. Yo nunca pensé que sería capaz de hablar sobre este tema. Tú me has enseñado al igual que anteriormente enseñaste los Vedas a Brahma”. Éste es el sistema para recibir instrucciones de parte de la Superalma. Externamente no se le ve, pero internamente Ella habla al devoto. Eso se confirma en El Bhagavad-gita —el Señor dicta desde dentro a aquel que sinceramente se dedica a Su servicio, y el Señor actúa de tal forma que una persona puede finalmente alcanzar la meta suprema de la vida. Cuando Brahma nació, no había nadie que lo instruyera, por lo tanto, el propio Señor Supremo instruyó a Brahma en el conocimiento védico a través de su corazón. En El Srimad-Bhagavatam (2.4.22), Sukadeva Gosvami confirma que el mantra gayatri fue impartido primero a Brahma dentro de su corazón por el Señor Supremo. Sukadeva Gosvami le oró al Señor para que lo ayudara a hablar El Srimad-Bhagavatam ante Maharaja Pariksit. El primer verso del Primer Canto de El Srimad-Bhagavatam describe a la Suprema Verdad Absoluta como aquel que instruyó a Brahma a través del corazón. Vyasadeva, el autor de El Srimad-Bhagavatam, declara: “Permítaseme ofrecer mis respetuosas reverencias a Sri Krishna, la Suprema Personalidad de Dios, quien es la causa primordial de todas las causas de la creación, conservación y destrucción de la manifestación cósmica”. Si tratamos de comprender minuciosamente la Verdad Suprema, podremos entender que Él conoce todo directa e indirectamente. Él es la única personalidad Suprema, y solamente Él es plenamente independiente. Únicamente Él instruyó a Brahma como la Superalma dentro de su corazón. Incluso el erudito más grande se confunde al tratar de comprender la Verdad Suprema, porque toda la manifestación cósmica perceptible se encuentra situada dentro de Él. Aunque esta manifestación material es un subproducto del fuego, agua, aire y tierra, no obstante, parece ser real. Sin embargo, es únicamente en Él que reposan las manifestaciones espiritual y material, así como también las entidades vivientes. Por consiguiente, Él es la Verdad Suprema. Ramananda Raya continuó hablando al Señor Caitanya: “Primero Te vi como un sannyasi y luego como un pastorcillo. Ahora veo ante Ti una muñeca dorada, y debido a su presencia Tu tez se ha vuelto dorada. Aun así, veo que Tu piel es oscura como la de un pastorcillo de vacas. ¿Quieres por favor explicarme por qué Te estoy viendo de esta forma? Por favor, dímelo sin reservas”. “La naturaleza de los devotos sumamente elevados es ver a Krishna en todo”, respondió el Señor Caitanya. “Cuando ven algo, no ven la forma de esa cosa en particular, sino que ven a Krishna”. Esto se confirma en El Srimad-Bhagavatam (11.2.45): sarva bhutesu yah pasyed bhagavad-bhavam atmanah bhutani bhagavaty atmany esa bhagavatottamah “Aquel que es sumamente elevado en el servicio devocional, ve la Superalma, Krishna, quien es el alma de todas las almas individuales”. Un pasaje similar se encuentra en el Décimo Canto (10.35.9), en donde se afirma que todas las enredaderas, plantas y árboles, cargados con flores y frutas, se inclinaron en éxtasis de amor por Krishna, debido a que Krishna era el alma de su alma. Después de que Krishna los abandonó, aquellos árboles y plantas se tornaron espinosos. “Tú tienes el concepto más elevado de los pasatiempos de Radha y Krishna”, continuó el Señor Caitanya, “por lo tanto, tú ves a Radha y Krishna por doquier”. Ramananda Raya respondió: “Te suplico que no trates de ocultarte. Comprendo que Tú has aceptado el color de la tez y la mentalidad de Srimati Radharani, y que estás tratando de comprenderte a Ti Mismo desde el punto de vista de Ella. Verdaderamente, has hecho Tu advenimiento para entender este punto de vista. Aunque hayas encarnado principalmente para comprender Tu propio Yo, al mismo tiempo estás distribuyendo al mundo el amor por Krishna. Ahora, personalmente has venido aquí para liberarme. Por favor, no trates de engañarme. Te lo suplico. No es bueno para Ti”. Encontrándose muy satisfecho, el Señor Caitanya sonrió y mostró a Ramananda Su verdadera forma como la combinación de Sri Radha y Krishna. Así pues, el Señor Caitanya era el propio Sri Krishna con las características externas de Srimati Radharani. Su habilidad trascendental para convertirse en dos y posteriormente de nuevo volverse uno, se le reveló a Ramananda Raya. Aquellos que son lo suficientemente afortunados como para comprender al Señor Caitanya, así como también los pasatiempos en Vrndavana de Radha y Krishna, pueden ser capaces, por la misericordia de Sri Rupa Gosvami, de conocer acerca de la verdadera identidad de Sri Krishna Caitanya Mahaprabhu. Al ver este aspecto único del Señor Caitanya, Ramananda Raya se desmayó y cayó al suelo. El Señor Caitanya lo tocó entonces y él recobró el sentido. Ramananda Raya se sorprendió de ver al Señor Caitanya de nuevo en Su atuendo de mendicante. El Señor lo abrazó y lo tranquilizó informándole que él era el único que había visto esa forma. “Debido a que tú has comprendido el significado de Mi advenimiento, tú eres privilegiado al haber visto este aspecto particular de Mi personalidad”, dijo el Señor. “Mi querido Ramananda, Yo no soy una persona diferente con una tez clara conocida como Gaurapurusa. Yo soy el propio Krishna, el hijo de Maharaja Nanda, y debido al contacto con el cuerpo de Srimati Radharani, he asumido ahora esta forma. Srimati Radharani no toca a nadie excepto a Krishna; por consiguiente, Ella Me ha influido con el color de Su tez, Su mente y palabras. De esta manera, solamente estoy tratando de comprender el sabor trascendental de Su relación con Krishna”. El hecho es que tanto Krishna como el Señor Caitanya son la Personalidad Original de Dios. Nadie debe tratar de excluir al Señor Caitanya de Krishna. En Su forma de Sri Krishna, Él es el disfrutador Supremo, y en Su forma del Señor Caitanya, Él es el Supremo disfrutado. Nadie puede ser más superexcelentemente atractivo que Sri Krishna, y a excepción de Sri Krishna, nadie puede disfrutar la forma suprema de la devoción, Srimati Radharani. Excepto Sri Krishna, todas las formas de Visnu carecen de esta habilidad. Esto se explica en la descripción de Govinda en El Caitanya-caritamrta. Allí se dice que Srimati Radharani es la única personalidad que puede llenar de placer trascendental a Sri Krishna. Así, Srimati Radharani es la principal de las doncellas de Vraja que aman a Govinda, la Suprema Personalidad de Dios, Sri Krishna. “Por favor, ten la seguridad de que no te he ocultado nada”, dijo el Señor a Ramananda. “Incluso si Yo trato de ocultarte algo, tú eres un devoto tan avanzado que puedes comprender todos Mis secretos. Te ruego que, por favor, guardes este secreto y no lo reveles a nadie. Si se revelara, todo el mundo Me consideraría un loco. Los hechos que te he revelado no pueden ser comprendidos por la gente materialista. Cuando ellos escuchen esto, simplemente se reirán de Mí. Esto puedes comprenderlo y guardarlo para ti. Desde el punto de vista materialista, cuando un devoto exhibe su éxtasis de amor por Krishna, se considera que ha enloquecido. Tanto tú como Yo somos exactamente como locos. Así pues, por favor, no reveles estos hechos a los hombres ordinarios. Si lo haces, seguramente se reirán de Mí”. El Señor Caitanya pasó entonces diez noches con Ramananda Raya, disfrutó de su compañía y discutió los pasatiempos de Radha y Krishna. Las discusiones entre ellos estaban en el nivel más elevado del amor por Krishna. Algunas de estas conversaciones han sido descritas, no siendo esto posible en el caso de la mayoría de ellas. En El Caitanya-caritamrta esto se ha comparado con un análisis metalúrgico. Los metales comparados en ese análisis se discuten en la siguiente secuencia: primero cobre, luego bronce, enseguida plata, después oro, y al final la piedra de toque. Las discusiones preliminares entre el Señor Caitanya y Ramananda Raya se consideran como el cobre, y a las discusiones más elevadas se les considera como el oro. La quinta dimensión de sus discusiones, sin embargo, se considera como la piedra de toque. Si uno está ansioso de alcanzar la más elevada comprensión, debe comenzar por indagar las diferencias entre el cobre y el bronce, luego continuar con la plata y el oro, y así sucesivamente. Al día siguiente, el Señor Caitanya le pidió a Ramananda Raya que le permitiera regresar a Jagannatha Puri. “Podemos permanecer juntos en Jagannatha Puri por el resto de nuestras vidas y pasar nuestro tiempo discutiendo acerca de Krishna”. El Señor Caitanya abrazó entonces a Ramananda Raya y le envió a su casa. Por la mañana, el Señor emprendió Su viaje hacia Jagannatha Puri, y en el camino se encontró con Ramananda Raya en el templo de Hanuman, sobre la ribera del río; después de visitar el templo de Hanuman, continuó Su camino. Mientras Caitanya Mahaprabhu permaneció en Karpura, toda clase de gente se encontró con Él, y por Su gracia todos se convirtieron en devotos del Señor Supremo. Después de la partida del Señor Caitanya, Ramananda Raya quedó abrumado debido a Su separación, e inmediatamente decidió retirarse de su empleo al servicio del gobierno y encontrarse nuevamente con el Señor en Jagannatha Puri. Las discusiones entre Ramananda Raya y el Señor Caitanya tratan de la forma más condensada del servicio devocional. Por escuchar estas discusiones se pueden entender los pasatiempos de Sri Radha y Krishna, así como también el papel confidencial que juega el Señor Caitanya. Si en realidad se es lo suficientemente afortunado como para tener fe en estas discusiones, uno puede entrar en la asociación trascendental de Radha y Krishna.
Apéndices Apéndices El Autor Su Divina Gracia A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada Su Divina Gracia A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada apareció en este mundo en el año 1896, en Calcuta, India. En 1922, también en Calcuta, conoció a su maestro espiritual, Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati Gosvami, el erudito y devoto más destacado de su época, fundador del Gaudiya Matha (un instituto védico con sesenta y cuatro centros en toda la India). A Srila Bhaktisiddhanta le agradó este educado joven, y lo convenció de que dedicara su vida a la enseñanza del conocimiento védico. Srila Prabhupada se volvió su discípulo, y once años después (en 1933), en Allahabad, se convirtió en su discípulo formalmente iniciado. En su primer encuentro (en 1922), Srila Bhaktisiddhanta le pidió a Srila Prabhupada que difundiera el conocimiento védico en idioma inglés. En los años que siguieron, Srila Prabhupada escribió un comentario sobre El Bhagavad-gita, el más importante de todos los textos védicos, y colaboró en las actividades del Gaudiya Matha. En 1944, sin ninguna ayuda, comenzó la edición de una revista quincenal en inglés, llamada Back to Godhead (publicada en español como De vuelta al Supremo). Él mismo la redactaba y pasaba a máquina los manuscritos, revisaba las pruebas de galera, e incluso distribuía gratuitamente los ejemplares de la misma, y hacía grandes esfuerzos por mantener la publicación. La Sociedad Gaudiya Vaisnava, en reconocimiento a la erudición y a la devoción de Srila Prabhupada, lo honró en 1947 con el título de “Bhaktivedanta”. En 1950, Srila Prabhupada se retiró de la vida familiar. Cuatro años después adoptó la orden de retiro (vanaprastha), para consagrarle más tiempo a sus estudios y escritos, y poco después viajó a la aldea sagrada de Vrndavana. Allí vivió en el histórico templo de Radha-Damodara, dedicándose durante varios años a escribir y a estudiar profundamente. En 1959 adoptó la orden de vida de renunciación (sannyasa). En Radha-Damodara, Srila Prabhupada escribió Viaje fácil a otros planetas, y comenzó la obra maestra de su vida: traducir y comentar El Srimad-Bhagavatam —la crema de las Escrituras védicas—, una colección de libros que consta de dieciocho mil versos. Después de publicar tres volúmenes de El Srimad Bhagavatam, Srila Prabhupada fue a los Estados Unidos en 1965, a cumplir con la misión que su maestro espiritual le había confiado. Ya en Occidente, Su Divina Gracia escribió ochenta volúmenes de traducciones, comentarios y estudios de las obras clásicas de la India. Cuando Srila Prabhupada llegó por primera vez a la ciudad de Nueva York, en un buque de carga, se encontraba prácticamente sin dinero, y no tenía seguidores. Pero en julio de 1966, después de casi un año de grandes dificultades, fundó la Sociedad Internacional para la Conciencia de Krishna. Hasta el momento de su muy lamentable partida, el catorce de noviembre de 1977, él dirigió la Sociedad y la vió crecer y convertirse en una confederación mundial de más de cien asramas, escuelas, templos, institutos y comunidades agrícolas. En 1968, Srila Prabhupada fundó una comunidad védica experimental que se encuentra en las colinas de Virginia Occidental, E.U.A. Desde entonces, sus discípulos han fundado varias comunidades similares en diversos otros lugares del mundo. En 1975 se inauguraron en Vrndavana, India, el magnífico templo Krishna-Balarama y la Casa Internacional de Huéspedes. En 1978 se inauguró en Playa Juhu, Bombay, un complejo cultural formado por un templo, un moderno teatro, una casa de huéspedes y un restaurante de cocina vegetariana. Quizás el proyecto más osado de Srila Prabhupada fue la creación de una ciudad de cincuenta mil residentes en Mayapura, Bengala Occidental. Sridhama Mayapura será un modelo ideal de la vida védica que se menciona en los Vedas, la cual tiene como propósito satisfacer las necesidades materiales de la sociedad, y brindarle la perfección espiritual. Srila Prabhupada también introdujo en Occidente el sistema védico de educación primaria y secundaria. El gurukula (“la escuela del maestro espiritual”) comenzó apenas en el año 1972, y ya tiene cientos de estudiantes y muchos centros alrededor del mundo. Sin embargo, la contribución más significativa de Srila Prabhupada la constituyen sus libros. La comunidad académica los respeta por su autoridad, profundidad y claridad, y los ha convertido en libros de texto regulares en numerosos cursos universitarios. Las traducciones de los libros de Srila Prabhupada se encuentran ahora disponibles en cuarenta idiomas. El Bhaktivedanta Book Trust, establecido en 1972 para publicar las obras de Su Divina Gracia, se ha convertido así en la mayor casa editorial del mundo en el campo de la religión y la filosofía de la India. Entre sus proyectos más importantes estuvo la publicación de El Sri Caitanya-caritamrta, una obra clásica bengalí. Srila Prabhupada hizo la traducción y el comentario de sus dieciocho volúmenes en apenas dieciocho meses. A pesar de su avanzada edad, Srila Prabhupada viajó alrededor del mundo catorce veces en sólo doce años, en giras de conferencias que lo llevaron a seis continentes. A pesar de un itinerario tan vigoroso, Srila Prabhupada continuaba escribiendo prolíficamente. Sus escritos constituyen una memorable biblioteca de la filosofía, la religión y la cultura védicas.
